Hola de nuevo, lo primero es lo primero:
Antes de nada decir que los personajes de Glee no me pertenecen. Aleena es invención mia pero todos los demás son obra de los genios que conocemos como Ryan Murphy, Brad Falchuck y Ian Brennan. No gano nada con esta publicación a excepción de dejar suelta un poco de mi loca imaginación.
Y ahora bien, tras este pequeño inciso decir que finalmente me he decidio a escribir la continuación de la historia. En un princio era un simplo One SHot (como vereis que pone en el Cap 1) pero recientemente he decidido que me gusta mucho esta historia para dejarla sin contar. Que es necesario explicar mucho aquí y que son demasiado adorables como para dejarlos separados. También decir que he cambiado el Rating de la Historia convirtiendolo en Rated M. Porque si, habrá Lemmon en el futuro, pero por si alguien no le gusta, avisaré cuando vaya a ponerlo para que aquellos que preferís no descubrir los secretos de alcoba podáis leer la historia con tranquilidad. Eso si, hablamos de hombres de veintiocho años... al principio no, pero como avance la historia habrá temita y mucho temita... No son adolescentes, pero tienen mucha hormona que quemar. xD.
A los que les guste esta historia os recomiendo leer la de 'Separated Ways' suceden ambas a la vez y estan muy relacionadas además que os enteraréis de muchas mas cosas si leeís las dos a la vez. OS lo recomiendo, pero sois completamente libres!
Este Capítulo va dedicado a las dos personas que me dejaron Review en la anterior. Las dos primeras que me han impulsado a seguir, a plasmar aquí las locas ideas de mi imaginación.
Suuw, Jo0sefa, va por vosotr s!
(Notas y aclaraciones al final)
Jeff despertó con un amargo sabor en la boca. Trató de incorporarse y las nauseas le arrancaron de la cama, saltó como pudo la ropa que había amontonada por el suelo y a trompicones llegó al lavabo. Justo a tiempo para no vaciar el contenido de su estómago en un lugar poco apropiado como el jarrón Ming del pasillo o el cesto de la ropa sucia de su propia habitación. Se estremeció ante el recordatorio, limpiar aquellas dos situaciones antes de que llegara Nina (la adorable mujer que le ayudaba con las tareas domésticas) había sido una prueba de fe y estabilidad mental. Cuando estuvo seguro de haber devuelto hasta la última papilla se lavó la cara. Tenía unas bonitas ojeras y una barba para nada cuidada que debía atender de inmediato. Se sentó en el escusado y encendió un cigarro, no tenía ganas de ir a trabajar, pero la semana de vacaciones que había pedido cuando se decidió a ir a ver a Nick había acabado y debía estar de vuelta.
Suspiró y activó el agua caliente, dejando que el vapor llenara la habitación, confundiéndose con el humo del cigarro. Si tenía que ser sincero Jeff no estaba complacido con la situación, el había esperado encontrar a su antiguo amigo solo o con algún novio esporádico del que se pudiera deshacer rápido, no con la complicación de un Marido. Eso eran palabras mayores, no le detendrían, pero le complicaban las cosas y sobretodo habían fastidiado la semana que pensaba gastar conquistando a ándole porque se había enamorado de el en la juventud.
Recuperó el teléfono de la habitación para comprobar que no tuviera mensajes. Tenía uno nuevo. Sonrió, y olvidó unos instantes su dolor de cabeza. Como cada vez que salía con ellos de noche a romper la ciudad, tenía un mensaje de Blaine de Buenos días, casi siempre recordándole algúna fechoría del día anterior o simplemente lo malo que era beber.
De Blaine para Jeff: ¿Notas un pequeño martilleo en el cráneo? ¿Un sabor amargo en la boca que te recuerda a la decepción? Es lo que comúnmente llamamos resaca. Buenos días desde el servicio despertador Anderson-Smythe.
Le contestó con un escueto Que te jodan Hobbit y dejó de nuevo el móvil en la mesita de noche. Se ducho y cuando se hubo adecentado se planto frente al armario en busca de algo elegante que ponerse. Jeff nunca había sido muy partidario de la moda, no prestaba demasiada atención a la ropa que se ponía ,simplemente con que fuera funcional y cómoda para el ya era suficiente. Sin embargo trabajar en el mundo de la música le obligaba de algún modo a redecorar su vida y sobretodo su estilo de vestimenta dejando los vaqueros y las bermudas para los fines de semana en el lago. Escogió un traje de chaqueta gris, indicado para agradar a la clienta que ese día pasaría a verle. Karina era una chica extravagante, pero se derretía con los hombres con corbata y el quería ablandarla de algún modo antes de lanzar la bomba que tenía preparada. La pobre chica no se lo esperaba pero así era el mundo, podías pelear mucho por hacerte un hueco entre los ricos y famosos pero si a los peces gordos no les gustabas estabas fuera o en el caso de Karina, contratada únicamente para amenizar las noches en el Casino local, trabajo nada despreciable cuando no se tenía otra aspiración en la vida que cantar.
Si debía ser sincero aquella chica no había demostrado un gran talento, podía cantar bien, pero en el mundo tan lleno de artistas como se encontraba debías de ser espectacular para poder tener un mínimo de futuro. Recogió su cartera y sus llaves, nunca llevaba ningún documento encima así que no llevaba maletín o algún tipo de bolsa. Simplemente le faltaban las gafas de sol para estar listo para partir. Preparado para un nuevo día de oficina.
El edificio siempre le impresionaba al llegar a el, tenía veinte plantas y un enorme cartel luminoso en la azotea que Blaine la había jurado se podía ver desde cualquier parte de la ciudad. Estilizado y moderno, un templo de las artes escénicas en el cual cada día se reunian cientos de aspirantes esperando que alguno de los promotores de la discográfica tuviera un mínimo interes en ellos. Jeff sabía lo que se sentía al llegar por primera vez al edificio, el también había sido un novato asustado por los chicos importantes de los que sin darse cuenta había pasado a formar parte. Aparcó el Audi en su plaza reservada y disfrutó unos segundos del sol mañanero antes de entrar. Saludó a Tania en el hall del edificio, la recepcionista había sido una de las personas que mas le había ayudado desde el primer día, cuando cruzó las enormes puertas con una carpeta en una mano y la identificación de becario en la otra. Tania le había apoyado salvándole de llegar tarde muchas veces y el se había acordado de ella cuando consiguió a tener su despacho en las plantas altas, arrancándola de las garras de los de contabilidad y proponiendo su ascenso a un puesto mucho mas divertido como el de recepcionista jefe.
Jeff nunca olvidaba las personas que le ayudaban.
El ascensor le llevó rápidamente al piso dieciséis, donde tenía hubicado su despacho y la sala de reuniones que usaba normalmente para entrevistarse con los nuevos proyectos que la empresa le enviaba para que evaluara. Caminó los pocos metros que le separaban de Julius, su secretario y le saludó con una sonrisa.
- Buenos días. ¿Como va todo? -Le dijo mientras se acercaba.
- Bienvenido de vuelta Jefe.
Julius le pasó una taza de café humeante. Siempre que llegaba tenía el delicioso líquido preparado y dispuesto justo como a el le gustaba, frío en verano y caliente en invierno. Jeff nunca había acertado mas con una persona que con Julius. Había encontrado al muchacho una noche mientras salía de una discoteca en compañía de Blaine, Sebastian y Julian. Estaban completamente borrachos y habían estado apunto de caer en la trampa de unos maleantes, quienes esperaban fuera de los bares en busca de borrachos a quienes robarles a punta de navaja. Cuando los cuatro salieron tambaleándose por la puerta trasera, seis hombres encapuchados los habían atacado, en el estado de embriaguez que se encontraban estaban vendidos, sin embargo Jul se había metido por medio, gritando que la policía estaba en camino y espantando a los atracadores, con una cuchillada de regalo, claro.
Una semana después cuando finalmente salió del hospital Jeff quedó con el para agradecerle lo ocurrido y descubrió que a pesar de ser un chico maravilloso, no tenía trabajo y estaba apunto de ser desahuciado de su hogar. Le contó, mientras tomaban un café que se había licenciado en Administración y dirección de empresas, enseguida había tenido trabajo tras acabar la carrera ya que era uno de los mejores de su promoción, pero la mala suerte le llevó a un local con negocios ocultos que acabó con el cierre del mismo. Se había quedado en el paro con una hipoteca y con doce dólares en la cuenta.
Jeff curiosamente estaba buscando un secretario personal.
- No te creas que no tenía ganas. -Le dijo, mientras bebía un primer trago del café.- Ha sido una buena semana, pero echaba de menos el estrés del trabajo.
- Jefe... que está hablando conmigo. -Los dos rieron y Jeff se encaminó al despacho.
- ¡Ay! Jul... la verdad es que no tenía ganas de volver y menos hoy. ¿Un Domingo? Alguien tiene que tener muy mal la cabeza para hacernos trabajar en Domingo. -le explico mientras abría la puerta.- Lo único que me consuela es que solo tengo un cliente que atender hoy.
- Si, lo que me recuerda. -buscó por su mesa hasta dar con un pequeño papel morado- que ha llamado la señorita Romanov diciendo que se retrasará. Llegara a las doce en vez de a las diez como estaba previsto.
Jeff gruñó y se perdió en su despacho, aquello si que era una putada. Se había levantado a las ocho de la mañana para tener suficiente tiempo para arreglarse y estar perfecto para su entrevista con Katalina a pesar de haberse pasado hasta las cinco de la mañana de bar en bar con sus dos mejores amigos. Había estructurado el horario del resto del día en función de la reunión, quedando para comer con su hermana y pasando mas tarde por la casa de Bas y Blaine para saludar a Britt que finalmente estaba de vuelta de Japón. Tenía todo previsto al segundo, con poco margen de error. Y todo se había ido a la mierda por culpa de su querida clienta.
Atravesó el despacho y sentó en su mesa. Era un espectacular mueble de diseño completamente hecho de cristal que adoraba, regalo de uno de sus primeros clientes. La silla era una típica de estudio, tapizada en cuero, cómoda y con estilo también había sido un regalo, sin embargo mucho mas personas. El resto de la habitación parecía mas un salón de arte que el lugar de trabajo de un promotor musical. Una de las paredes estaba cubierta de una librería que llegaba del suelo al techo y de pared a pared donde Jeff guardaba todos sus libros favoritos además de dos estanterías dedicadas a los Cd's de los chicos que lograban triunfar que el había apadrinado y sus recuerdos mas personales, aquellos que había descubierto que quería tener siempre cerca, como la corbata de Dalton o el anuario de su último año. La pared contraria a la que contenía la puerta era una enorme cristalera que le mostraba las maravillas de la ciudad de Cincinnati, justo en ese lado del despacho se encontraba su mesa, siempre llena de papeles y con su inseparable ordenador portátil donde tenía almacenada toda la información necesaria para su trabajo. Pero eso no era lo que mas le gustaba de la habitación, no. Lo que definitivamente le daba su toque persona era el mosaico de fotos que cubría la última de las paredes. Media dos metros cuadrados y estaba lleno de fotos de el de pequeño y de adulto, con su familia y amigos o solo. Todas enmarcando cinco fotos principales muchísimo mas grandes que las demás, cinco fotos que representaban su pasado y su futuro, su presente y todo aquello que le importaba en la vida.
La primera de las fotos era de sus hermanas y el, justo cuando Rose, la mayor estaba embarazada de su primer hijo Timothy. Estaban los tres sentados en la piscina, con un mas joven Jeff de veinte años, uno de los veranos mas hermosos que el rubio había vivido con su familia. La segunda era Blaine, Wes, Cameron y él. Los cuatro sentados en la sala de los Gorriones en Dalton, estudiando para un complicado examen de Algebra el año anterior a la partida de Blaine, días antes de la aparición de Kurt Hummel. La tercera imagen era de la actuación de los regionales del último año, todos en formación y con una expresión concentrada, Sebastian brillando al frente, pero todos actuando como un bloque, como una única entidad. La cuarta era la segunda que mas amaba, era muy reciente, la última que había añadido antes de encargar el enorme cuadro. En ella salia junto a Sebastian, Britt, Aleena y Blaine, era una foto completamente familiar, en la región de los Lagos. Había sido el día que Blaine cumplía veintisiete años, había sido un fin de semana espectacular lleno de diversión y bromas, riéndose como en mucho tiempo no había podido hacer.
La quinta foto era su favorita y a la vez la que mas odiaba. Había dudado toda una semana en ponerla, no le parecía correcto aunque sentía que era indispensable. Nick y el, en un pasillo de Dalton, sonriendo a Thad, quien hacía la foto. Abrazados amistosamente, sin preocupaciones en sus rostros, con la extrema felicidad de saber que te encuentras en el mejor lugar de todos. Era su foto, la que le había quedado después de que Nick le gritara a la cara que no quería volver a verle. El último recuerdo de su mejor amigo.
Apartó la vista de las imagenes y se sentó tras la mesa, no debía quedarse demasiado tiempo perdido y mucho menos tras los recientes acontecimientos. Tenía demasiadas cosas en las que pensar, mucho que razonar y un plan de acción que trazar para conquistar a Nick Duval, porque el cielo era testigo que el, Jeff Starling no se iba a rendir. Por eso había quedado con su hermana para comer, Lauren tenía una mente perversa que podía serle muy útil en esa ocasión, la necesitaba urgentemente. Estaba seguro que al ponerla en conocimiento de las últimas novedades conseguiría aconsejarle sobre el siguiente paso que tomar. Pensar en la cita con su hermana le recordó que no llegaría, que no había forma posible de estar a tiempo en el restaurante si debía esperar que Karina apareciera en la reunión.
Sus jefes le habían advertido que su buen corazón le jugaría malas pasadas, Jeff siempre trataba de complacer en lo posible a sus clientes, adaptando sus propios horarios para que ellos se sintieran mas cómodos a la hora de venir a verle. Yendo al trabajo un domingo por ejemplo para que no perdieran ningún día de sus otras ocupaciones. Pero había ocasiones en que algunos de apadrinados decidían torearle y le molestaba bastante. No eran estrellas cuando estaban a su cargo, el los organizaba y les empujaba a comenzar y a hacerse grandes. No eran nadie cuando llegaban a su puerta y el sacaba a muchos de ellos con contratos o con opciones a la grabación de un disco. Debían comprender que si querían que el los ayudara a triunfar debían ser mas humildes.
Presionó el comunicador y espero que Julius le contestara de regreso, cuando lo hizo le indicó que suspendiera la reunión con Katalina y le comunicara que ellos le llamarían para la siguiente cita. Cuando Jul le preguntó si debía de organizar un nuevo encuentro jeff sonrió.
- Hazlo, -le indicó.- Pero no la llames hasta de aquí a siete días.
- ¿Justo el día antes de su debut? -Jeff se acomodó en su sillón.
- Así es.
Escuchó la carcajada de Jul mas a través de la puerta que mediante en intercomunicador. El no era estúpido y sabía que esa acción era un golpe de efecto que le demostraría a la señorita Romanov quien continuaba teniendo el poder en aquella relación comercial. Pasó una hora organizando las entradas en el correo electrónico y el trabajo para la próxima semana. No era mucha cantidad, había sabido dejar los cabos bien atados para su regreso, era previsor. Jul llamó antes de entrar con una pequeña montaña de cartas en sus manos. Las dejo en la mesa y se marchó sin hacer ruido, cuando Jeff hubo acabado de leer el artículo que hablaba de uno de sus antiguos clientes revisó las cartas clasificándolas según se trataran de invitaciones o de notificaciones. Un sobre en particular le llamó mucho la atención, la abrió y un papelito amarillo se deslizó fuera, lo sujetó antes de que cayera al suelo y lo apoyó en la mesa para leerlo una vez hubiera acabado con la carta.
Mi muy estimado Señor Starling:
Mi nombres es Wesley Charles Montgomery y como nuevo director de la Academia Dalton para jóvenes es un placer para mi invitarle a la primera reunión anual de veteranos de la Academia, que tendrá lugar el próximo nueve de Octubre en el salón de Actos de dicha institución. La reunión consistirá inicialmente en un discurso conmemoratorio del paso de su generación por la institución, donde se recordarán los buenos momentos que pasaron allí, se proyectarán la serie de actuaciones de los Gorriones de esa generación con la finalidad de devolver su talento a las sagradas paredes de la Academia. Todo ello adrezado de una cena en el salón comedor de la misma.
Mas tarde se les facilitará la entrada a la fiesta emplazada en la sala de asambleas donde se servirán cócteles y se bailará hasta que nuestros cansados huesos digan basta.
Es necesaria la confirmación de la asistencia y le invitamos a que traiga con usted a un acompañante. La Academia Dalton siempre tiene los brazos abiertos, dispuesta a abrazar a cualquiera que desee poner los pies en ella.
Así que sin mas, le esperamos el próximo día Nueve a las seis de la tarde.
Muchas gracias por su atención y pase un buen día.
W.C. Montgomery
Director de la Academia Dalton.
Jeff releyó la carta por segunda vez y se quedo mudo ¿Habían dejado a Wes al cargo de la escuela? Algo no andaba bien en las mentes del consejo de Dalton. El antiguo Gorrion era un obseso del control y la disciplina, era aplicado y cordial pero agresivo en las negociaciones. Un tiburón con cara de ángel. Jeff lo pensó.
- Justo como el anterior director. -Sonrió y se alegro de que su amigo hubiera conseguido el puesto de sus sueños.
Wes siempre había querido ser profesor, la historia le fascinaba y quería graduarse con las mejores notas de la promoción para entrar en las becas que ofrecía la universidad de Ithaca para la doble licenciatura en magisterio e Historia. Que hubiera llegado al puesto de director le provocaba a Jeff una gran alegría a pesar de no haberle visto en muchos años. Seguía apreciando mucho a aquel pequeño dictador a pesar de la distancia. Despegó el pequeño papelito de su mesa y procedió a la lectura de algo que sin duda sería mas del estilo del pequeño Sargento.
P.S: No hay forma humana posible de que me crea que tienes algo mejor que hacer, así que mas te vale no darme una escusa, que no me creeré Míster Importancia. Nick está invitado y te juro por Dios que no vais a joderme la reunión ninguno de los dos, así que comportate como un buen macho que eres y mueve tu apestoso culo a Westernville aunque te advierto que no quiero broncas en mi fiesta.
Jeff se quedó algo confundido al leer la nota. ¿Broncas? EL no estaba enfadado... Se golpeó la frente con una mano, había olvidado que nadie; a excepción de Blaine, Sebastian y recientemente Nick; conocían la verdad acerca de la reacción que había tenido aquel día. Del motivo real por el que le había dado un puñetazo a Nick en medio de la sala de los gorriones, con todos sus amigos mirando.
En ese momento se dio cuenta de que tenía muchas cosas que arreglar antes de tratar de conquistar a Nick. Debía curar la humillación que había tenido que soportar aquel día, cuando confundido (y borracho, aunque le costara de admitir) le había golpeado rompiéndole la nariz frente a todos sus amigos. Debía dar explicaciones y era definitivamente el momento de salir del armario en la Academia. No es que hubiera permanecido dentro mucho tiempo después, no, había salido frente a su familia el verano que cumplía los veinte años y después cuando se trasladó a Cincinnati no había tenido la necesidad de esconderse de nadie. Desgraciadamente aun quedaban personas que no sabían nada sobre su cambio de actitud y quizás la reunión era una buena idea para matar dos pájaros de un tiro. Primero se libraría de la última mentira que quedaba de su adolescencia y en segundo lugar tendría la oportunidad de hablar con Nick sin estar en bolas o con su marido presente. Una jugada redonda para la que se tenía que preparar a conciencia, le enseñaría al mundo la forma en la que Jeff Starling había cambiado.
¿Segunda oportunidad? Es lo que el creía.
Definitivamente necesitaba a su hermana mas que nada en ese momento.
Notas y Aclaraciones. Este capitulo es algo densillo, tiene mucha información en poco espacio de tiempo pero extremadamente necesario para encuadraros en la personalidad profesional de JEff y en su vida. Jul y Tania son adorables y seguirán en la historia. El siguiente capitulo será la vida de Nick donde se descubriran muchas cosas y se le notará muy confundido al moreno. No os quiero adelantar nada pero solo os digo que vaís a tener muchas ganas de que llegue la "reunión de los Gorriones" y os advierto que no se volverán a ver hasta esa reunión, pero si que hablarán por teléfono... ahhh no digo mas.
Espero vuestros comentarios. Me inspiraís vosotros y sin vuestras palabras no soy nada.
Besos y hasta pronto!
