Lo primero es lo primero.

Antes de nada decir que los personajes de Glee no me pertenecen. Aleena es invención mia pero todos los demás son obra de los genios que conocemos como Ryan Murphy, Brad Falchuck y Ian Brennan. No gano nada con esta publicación a excepción de dejar suelta un poco de mi loca imaginación.

En respuesta a los Reviews:

Jo0sefa: Me preguntas si Blaine y Sebastian estan juntos. Si, estan juntos y si eres de las defensoras del Klaine te diré que yo también, pero quería hacer algo nuevo y diferente así que uní a estos dos polos opuestos a ver que ocurría y mas o menos se ve en 'Separated Ways' mi otro fic del que son los protagonistas. ¡David y el resto de los Gorriones son adorables!

Emiily.23: Gracias! Sigue leyendo que la cosa mejora! Jeff al fin ha plantado las narices en la mesa.

Suuw: Ya verás donde apareció nuestro Nicki. Y tranquila Adam es odioso, pero solo diré que ha encontrado el Jeff a la horma de su zapato. La colisión de esos dos va a ser brutal!

Y por cierto decir que le tengo un regalito esperando en este fic a Kurt Hummel. Un regalito que os gustará.

ahora si, os dejo con el capítulo cuatro de We change! Disfrutad.


Capítulo 4: La reunión clandestina de los cuatro jinetes.

Jeff condujo dos horas hasta aquel bar donde le esperaban sus amigos. Había podido localizar a algunos gorriones residentes en Westerville y los había citado para una reunión informal. Trent, Richard, Thad y Nico habían aceptado ir a verle, Cameron y Timothy le habían mandado cortesmente a la mierda. No era para menos, la última noticia que habían tenido suya era el golpe que le había dado a Nick el último día de instituto. Sabía cuando tomo la decisión que muchos se negarían a verle y estaba conforme con ello. Se habían decido por apoyar al moreno y Jeff estaba secretamente complacido de que Nick tuviera amigos tan fieles como aquellos. Se preparó sentado en el coche, respirando hondo y recordando las palabras que había escrito en un papel para su discurso. Iba a contarles que era Gay, seguía con la intención de ello pero había pensado que era mucho mejor hacerlo en la intimidad, no frente a los demás muchachos del curso.

Respiró hondo de nuevo y salió del coche. Esa noche se jugaba todo o nada. O recibía el apoyo de los gorriones o se iba al sótano con las malas intenciones y los corazones rotos.

OoOoOoOoOoOoO

Esperó paciente a que alguien abriera la puerta, las manos le temblaban así que prefirió ocultarlas en los bolsillos de su chaqueta antes de seguir observando su miedo reflejado en el incesante movimiento de sus extremidades. Se escuchó una voz irreconocible al otro lado de la puerta y Nick dejó de respirar. Cuando la pesada hoja de roble se movió sus pensamientos se interrumpieron. Richard James estaba frente a el, mas alto que nunca (aunque hubiera jurado que eso ya no era posible) y con una gorra de los medias rojas, la misma que él y Jeff le habían regalado hace once años en su cumpleaños. Se miraron unos segundos y vio como miles de preguntas cruzaban los ojos de su antiguo amigo. No se atrevió a siquiera desear que siguiera siéndolo, les había hecho mucho daño a todos ellos y que no le hubiera cerrado la puerta en las narices ya era una avance.

- Hola Richard. -le habló cortesmente. Esperando siempre una respuesta por parte del rubio.

Thad se asomó, apartando un poco el inmenso cuerpo de Richard. Nick no había equivocado la dirección esperaba que hubiera mas gente en la casa. Sabía por David que aquellos dos, junto a Nicholas y Trent habían decidido alquilar una maravillosa casa en las afueras de Westerville. Un lugar no muy lejos de sus raíces que les permitiera la independencia que llevaban años buscando. Se encogió un poco ante el escrutinio de su antiguo compañero. Thad y el siempre habían estado muy unidos, no tanto como lo estuvo en su momento con Jeff, pero si habían creado una conexión especial que les compenetraba a la perfección en el escenario y fuera de el. Esperó pacientemente a que hablaran, cuando pasaron los primeros ciento treinta y siete segundos (contados uno a uno por Nick) decidió que había sido un error presentarse allí. Bajó la cabeza y contuvo las ganas de gritar. Lo siguiente que notó fueron los enormes brazos de Richard a su alrededor. Los nervios salieron de el como una cálido líquido. No le estaban rechazando de nuevo.

- ¡Diez años! -Le apretó con un poco mas de fuerza, Nick sintió dos pequeñas manos en los hombros.- ¡Y no has cambiado Nicki, siempre llegando jodidamente tarde!

Una carcajada salió de su garganta sin siquiera pedir permiso. Richard era único en conseguir eliminar cualquier resquicio de tensión con unas pocas palabras. En Dalton había sido el alumno "resuelve-pleitos" mas galardonado de todos. Era capaz (como si tuviera una varita mágica) de eliminar la rabia y el desconcierto en cualquier pelea. Siempre llegaba con su enorme sonrisa y sus brazos fuertes como martillos y, amistosamente, resolvía cualquier conflicto en cuestión de segundos. Cuando finalmente se soltaron fue el turno de Thad para lanzarse a por el y recordarle que era un tardón. Nick se disculpó con un apretón amistoso en el hombro y Thad le empujó introduciéndole en la casa mientras le daba la bienvenida. Se giró para recoger su maleta, no podía dejarla fuera con el tiempo tan extraño que hacía, sin embargo Richard se había adelantado y la sujetaba sin esfuerzo alguno.

- ¡No puedo creerlo! -escuchó a alguien decir. Levantó la vista hacía la parte de arriba de las escaleras y le sonrió a Trent.- El mismísimo Nicholas Duval en nuestra humilde casa.

- ¡¿Qué?! -la cabeza de Nicholas se asomó por una puerta al fondo del pasillo.- ¡Nicki!

El mas joven salió corriendo de lo que aparentemente era el baño con una simple toalla a la cintura, cuando llegó a la altura de Nick se lanzó a sus brazos. Desde que lo había visto el moreno lo había estado esperando. De todos aquellos que vivían bajo ese techo el pequeños siempre había sido el mas eufórico de todos los gorriones. Con un historial de buenas intenciones y apoyo en los malos momentos Nicholas había sido la tabla de salvación para muchos, entre ellos incluidos en propio Jeff y Blaine. Trent también le abrazó y juntos le invitaron a pasar al salón. Nick dejó la maleta en la entrada y se sentó en el sofá, mucho mas relajado que horas atrás.

Sabía que estaba rompiendo todas las reglas que Adam le había obligado a cumplir, pero le daba igual, prefería vivir rápido y feliz aquella semana que toda la eternidad preguntándose ¿que pasaría si...?. Necesitaba ver a Jeff una vez mas y Adam había dejado claro que no quería aquel muchacho cerca de su casa. Si el rubio no podía ir, tendría que ser Nick quien lo buscara. La lógica era simple y aplastante. Tenía que encontrarse con el, mirarle a la cara y preguntarle porque le había golpeado. Las preguntas sobre el beso vendrían mas tarde cuando las cosas estuvieran mucho mas claras. La necesidad de saberl lo que había ocurrido diez años atrás le quemaba por dentro, necesitaba esa respuesta casi tanto como respirar a pesar de estar atemorizado ante la respuesta. Miró a sus antiguos compañeros y supo que había hecho bien, se sentía en casa al fin.

- Chicos... tengo tanto que explicaros. Tanto por lo que pedir perdón. -Thad le sujetó sus manos entre las suyas.

- No hay nada que decir, estas aquí y es lo único que importa.

Pero Nick necesitaba hacerlo, tenía que contarles TODO. Explicarles que había sido de su vida y la clase de mierda en la que estaba metido. Hacer ese viaje, ser libre por una horas le había demostrado que no era capaz de conformarse con la vida que estaba teniendo. El quería mas, necesitaba mas. Abrió la boca y ya no pudo parar de hablar ante las atónitas miradas de sus compañeros.

OoOoOoOoOoOoO

Entró a su despacho y comprobó que había una carta sobre su mesa tal como Jul le había advertido. Tenía el sello de "Anderson, Smythe & Co" el buffet de abogados que dirigían sus dos amigos. El sobre parecía pesado, extraño para tratarse de alguno de los contratos legales que les mandaba en ocasiones para que revisaran antes de pasarlos a sus clientes. Se sentó en la cómoda silla y procedió a romper el precinto que cerraba el sobre. Con cuidado sacó una carpeta llena de documentos y leyó un escueto post-it que sin duda había escrito Sebastian.

Blaine no sabe nada, es confidencial y te colgaré de los huevos si alguien ve este informe. Agradecele a nuestro viejo Nicholas Hudson cuando le veas. Ese chiquillo sigue teniendo demasiadas buenas intenciones.

Abrió la carpeta y la primera foto le golpeó como un mazazo, directo a su corazón. Descolgó el teléfono y marcó el número personal de Sebastian, sabía que a esas horas estaría sin duda en el despacho. Marina, la agradable secretaria de Bas le pasó automáticamente con su jefe en cuanto supo que era el. Sebastian tardó medio minuto en ponerse al otro lado del auricular.

- Has recibido el sobre. -No lo preguntaba, lo afirmaba.

- ¿Que mierda es esto? -le pregunto mientras seguía con la mirada en la primera foto.

- Algo que he conseguido de una manera poco legal. Y eso viniendo de un abogado es jugarme el puesto por ti y él.

- No comprendo nada.

Jeff seguía con la mirada fija en la imagen. No era la primera vez que veía el formato de ese tipo de fotografías. En una ocasión, uno de sus clientes había sido acusado de violación y Jeff como su representante había ido a la policía con el muchacho y había visto unas fotos muy similares a esa (No hacía falta reseñar que finalmente habían demostrado la inocencia de su cliente, como ya había dicho Jeff tenía un don para las personas y no entraba en ese don encontrar violentos violadores). Eran del tipo que se hacían en los servicios de urgencia del hospitales cuando a ellos llegaban caso que podían tratarse de maltratos o violaciones. Si se demostraba el delito se mandaban a la policía, cuando eran errores o accidentes y se podían demostrar se archivaban en el hospital y se guardaban en caso de reincidencia. En aquella macabra imagen aparecía SU Nick con un ojo hinchado y la mandíbula amoratada.

- ¿Recuerdas la conversación que tuvimos el Lunes por teléfono después de que valiente de ti les dijeras a los cuatro energúmenos que viven como viejas señoras viudas que eras gay? -Le preguntó Sebastian.- Me pediste consejo, no estabas seguro de seguir con esto. No estabas seguro de poder darle un buen hogar a Nick ya que tu creías que el ya tenía uno. "Un lugar hermoso con un maravilloso y perfecto prototipo de marido" creo que fueron tus palabras exactas. Mira las fotos y los informes, dime después si vas a seguir con esto o si Nick no se merece algo mejor que ese tío.

Tras decir eso le colgó. Jeff sujetó el auricular aún unos segundos después. El capullo era bueno con las palabras, En muchas ocasiones Blaine y el habían bromeando diciendo que el oficio que Sebastian había escogido, mas que una elección había sido una compulsión. Que el abogado agresivo siempre había vivido dentro de el. Jeff podía dar fe que esa suposición era cierta.

Pasó la primera foto y leyó cuidadosamente el informe que habían hecho en urgencias sobre ese día en cuestión. Hablaba de un traumatismo en la mandíbula y de varios golpes mas en el rostro. Le habían dado la baja laboral durante una semana. La siguiente foto era menos grave, solo un golpe en la mejilla, sin embargo le asustó el informe del médico, tenía una costilla rota. Jeff contó el número de entradas en urgencias registradas en los papeles, habían exactamente doce aunque el rubio sabía que por lo menos tenían que ser el doble. Siendo enfermero Nick no acudiría al hospital sin una buena razón y aparentemente un ojo hinchado no sería suficiente. Le pidió a Jul que no le pasara mas llamadas aquella mañana y que cancelara las citas de todo el día. En aquel estado no podía trabajar.

Descolgó el auricular de nuevo y se quedó quieto, apoyó la barbilla en sus manos y meditó lo que estaba apunto de hacer. Seguramente llamar a Nicholas era una mala idea, comprometería a Sebastian y su amigo se cabrearía con el, pero necesitaba saber de que iba todo aquello, porque justo había descubierto esa vital información en ese momento y quien se lo había dicho. Se serenó como pudo y marcó el número de la "choza de los pajarracos" como cariñósamente llamaba a la casa donde sus cuatro ex compañeros vivían juntos. Rick fue quien le contestó.

- Dígame -Jeff no se ando con rodeos. No tenía humor para ser cortés.

- Soy Jeff, ¿Donde esta Nico?

- Hola mama. Aquí andamos todos bien.

- No soy tu jodida madre Rick y no estoy de humor. -Escuchó una risita y un murmullo al otro lado de la línea.

- Si mama, yo también te echo de menos y por cierto sabes que amigo se ha dejado caer por aquí. -Jeff aguardó un segundo, mas o menos dándose cuenta de la situación- La lluvia nos dejó caer a Nick Duval.

- ¿Nick está ahí?

- ¿Como te crees sino que Nico te envió la receta? Nick le contó como hacer las magdalenas de chocolate que tanto le gustan a mi hermana.

- Mierda...

- Si mama, si. Yo pienso lo mismo.

- Necesito hablar con Nico.

- Esta trabajando, pero si es por lo de la receta, anoche Nick nos la explicó y Nico fue el encargado de enviarle el correo a la pequeña Pam. Aunque la idea fue de todos.

- Traducido es que Nico le pidió a Sebastian que buscara los informes pero que todos estáis al tanto ¿no?

- Así es, veo que la sordera no va en aumento. -Se escuchó un suspiro.- Se ha marchado al baño y yo he salido al balcón, ya podemos hablar bien.

- ¿Que mierda pasa?

- Nick llegó anoche con una maleta, dice que le atracaron pero no me lo creo, no después de lo que nos contó.

- A que te refieres.

- Tiene el ojo morado. -El corazón de Jeff se detuvo un instante, después el latido volvió a hacerse regular.- Nos ha pedido si puede quedarse en casa esta semana, hasta la fiesta de los gorriones.

- ¿Y bien?

- ¿Como se te ocurre pensar que le vamos a decir que no? Es nuestro hermano.

- Lo se grandullón, no te enfades, yo también estoy preocupado.

- Lo se, nos quedó muy claro el Lunes cuando nos vimos. -se escuchó una suave risilla.- Thad y yo estábamos comentando lo felices que nos hacía que al fin hubieras salido del armario cuando Nicki apareció en nuestra puerta. Fue cosa del destino.

- Rick, necesito que me cuentes exactamente lo que os dijo...

- Jeff... no creo que sea buena idea.

- Por favor. Quiero ayudarle. -Richard tardó unos segundos en contestar.

- ¿Quieres ayudarle? -Su había cambiado, de juguetona a completamente seria.- Nos pediste que te perdonáramos y sabes que lo tienes hecho. Confiamos en ti a pesar de que has cometido tantos errores y por ello te vamos a pedir algo. Dale azúcar, demuéstrale que hay ahí fuera. Dale todo el amor que llevas aguardándote estos diez años y haber si abre esos putos preciosos ojos verdes y deja al bastardo de mierda que tiene como marido.

Nunca en su vida había visto a Richard de ese modo. El grandullón eran calmado y amable, siempre mediando en los conflictos, evitando que la gente discutiera o se disgustara. Jeff, parado frente a la cafetería donde había quedado con ellos pensaba en las posibles reacciones y sabía que quien mas le iba a recriminar era él. EL encuentro le había sorprendido, sus amigos le habían apoyado y aunque estaban un poco enfadados de que hubiera tardado tanto tiempo le recibieron con los brazos abiertos. Por eso mismo, que Richard "el Santo" le animara a romper el matrimonio de su mejor amigo le decía lo complicadas que estaban las cosas. Nick no podía seguir viviendo con un maltratador. Le importaba una mierda que al parecer no hubiera denunciado, le daba igual si el aguantaba o le quería. Nick no iba a volver a su casa y Jeff se iba asegurar de que así fuera aunque tuviera que gastar todo el arsenal de trampas y engaños que su hermana Lauren le había sugerido el anterior Domingo.

OoOoOoOoOoOoO

Richard no era su amigo, definitivamente no le tenía ningún aprecio si jugaba con su salud de aquel modo. Lo que le había dado de beber estaba asqueroso y mareaba con un simple sorbo. Según el era su cóctel especial, pero Nick estaba seguro de que se trataba de veneno puro.

- ¿Estas tratando de matarme? -le pregunto en el momento que pudo hablar. Aquel brebaje le había quemado la garganta. - ¿Que mierda es esto?

- ¿El alcohol le suelta la lengua señor Duval? -le preguntó Trent mientras mareaba mas que beber su carísimo coñac. Aquel Gorrión no había perdido sus refinados gustos.

- Es el especial reencuentro. -les informó Richard.- Lleva Vodka, Tequila y algo de Ginebra mezclado con Lima. Veneno del bueno.

- Amén a eso. -Thad se acabó de un trago el pequeño vaso de chupito que tenía ante el.

- ¿Como puede bebertelo de un trago?

- Años de experiencia con King Kong. -Un capón le llego desde las alturas.- ¡Hey!

- Vuelve a llamarme King Kong y te ganas otro.

Sentados en la sala de estar de la residencia de aquellos cuatro adorables gruñones Nick se sentía como en Dalton, lo que significaba que se sentía como en casa. Se acomodó mejor en el sofá de dos plazas que compartía con Nico y observó los estragos que los años habían hecho en las siempre juveniles caras de sus amigos. Los años habían pasado y se podía notar en el rastro de bello que adornaba sus barbillas, Richard se había dejado una perilla cuidada y tenía unas graciosas arrugitas entorno a los ojos. Sin embargo, si debía ser sincero, Trent no había cambiado en absoluto, seguía con el mismo rostro de buena persona.

Sus amigos le habían informado aquella tarde que el trabajo les andaba bien. Richard trabajaba de noche como DJ en un pub de moda en la ciudad, presumía de que todos los clubes querían tenerlo en plantilla. Nick se alegraba mucho de que Rick hubiera podido triunfar en la música, ya en los Gorriones había notado la pasión que ponía en cada canción. Thad trabajaba de Chef en un elegante restaurante que solo habría por las noches y Trent era contable, siempre le habían apasionado las matemáticas así que el puesto le iba como anillo al dedo. El único que le sorprendió fue Nicholas, en el instituto siempre hablaba de ser Arquitecto o algo similar, le gustaba dibujar, sin embargo había acabado dando clases a niños pequeños en una guardería de Westerville. El joven muchacho le confesó con los ojos brillantes que aquellos granujillas eran lo mejor que le había pasado en la vida.

Notó algo vibrar en su bolsillo, sacó el móvil y observó con consternación quien le estaba llamando. Se disculpó ante sus amigos y salió al balcón para poder hablar con Adam. La paz había acabado.

- ¿Donde estas? -fue lo primero que le dijo. Nick se encogió a pesar de saber que estaba a cientos de kilómetros de el. - Alison se ha pasado por casa y dice que no le has abierto.

Nick pensó en mentir, en inventar una escusa para evitar la bronca que estaba apunto de llegar. Sería fácil explicarle que había doblado turno o cubierto el de alguno de sus compañeros. Siempre que no nombrara a David, no habría problemas de celos. Quiso hacerlo, estuvo apunto de abrir la boca y tratar de aburrirle con su día a día en el hospital pero algo le detuvo. Nick Duval no había mentido a nadie en toda su vida, quizás hubiera omitido cierta información pero jamás había engañado a alguien tan deliberadamente.

- Estoy en Westerville, en casa de unos amigos. -Nick se preparó para el estallido.

- ¡¿Que estas donde?!

- En Westerville, en... -le interrumpió.

- Estúpido, te he escuchado la primera vez ¿Que haces ahí?

- Este viernes hay una reunión de los Gorriones y pensé en acercarme por aquí a saludar antes.

- ¿Cinco días antes?

- No podía dormir en casa Adam, estaba asustado.

- Habermelo dicho. -Nick estalló.

- ¡Lo intenté! -inspiró hondo.- Trate de explicarte que no quería quedarme allí, pero creo recordar que tu respuesta fue un puño en mi ojo.

- Me cabreaste Nicholas, y eres consciente de lo que ocurre cuando me provocas.

- ¿Y eso te parece una escusa? -Nick apoyó la mano libre en la barandilla.- No hay escusa para el maltrato.

- Espera... -Adam rió cínicamente.- ¿Me estas llamando maltratador?

- No yo...

- Ya has dejado las cosas muy claras, si quieres que sea un maltratador, si esa es la historia que le estas contando a esos hijos de puta que tienes como amigos, será hora de que esa sea la realidad. Te lo advierto Nicholas, ve a casa, ¡ya! O sino...

No supo si fue por el hecho de que negara la realidad o por llamar hijos de puta a sus amigos. Nick nosupo cual había sido el detonante, simplemente que en ese momento hizo algo que no había hecho hasta el momento. Colgarle el teléfono con la palabra en la boca. Extrañamente se sintió bien al hacerlo. Apoyó los codos en la baranda y aspiró el frío aire de la noche. Los efectos del brebaje de Richard haciendo efecto en su organismo.

- ¿Estas bien? -la dulce voz de Nicholas le sobresaltó. Se giro a mirarle y sonrió.

- Si, estoy bien.

Y por esa vez no mentía. Estaba bien y no tenía miedo, se sentía a salvo allí. Fuera del alcance de Adam y de su control. Acompañó a Nico al salón y continuaron divirtiéndose mientras se ponían al día de las últimas novedades. Nick le pidió prestado el móvil a Trent y le envió un escueto mensaje de texto a David para que no se preocupara de su ausencia en el trabajo. La última vez que había faltado sin avisarle había sido cuando tuvo un "accidente" domestico y estuvo en cama dos semanas por culpa de tres costillas rotas.

De Trent a David: Soy Nick, estoy con los Gorriones, nos vemos en la reunión. Todo va bien, no te preocupes.

Sabía que era estúpido decirle que no se preocupara, sabía tan bien como las cuatro personas que había en esa casa que la situación no estaba bien, pero no quería por nada en el mundo preocuparle mas. Ya tendría suficiente bronca de su parte cuando le viera la cara el viernes. No era tan optimista como para pensar que la hinchazón abría desaparecido por completo. Tendría que comprar algo de maquillaje si no quería asustar al resto de muchachos.

La conversación fluyo de nuevo en cuanto Nick se centró en sus amigos. Todos estaban felices de tenerle allí y eso le hizo sentirse lo suficientemente cómodo como para bajar las defensas, al menos durante esa noche. Siguieron la fiesta un rato mas, el mejunje que Richard había creado comenzaba a saber bien tras cuatro copas y Nick pensó que en la quinta estaría delicioso. Llevaban dos horas bailando y bebiendo cuando decidieron jugar un rato a Atrevimiento o mentira. Al tercer turno le toco a Nick escoger tras haber presenciado patético intento de baile de la lluvia de Nico y un pino-puente de Richard que acabo con el enorme hombre tumbado en el suelo muriéndose de la risa.

- Supongo que... -tenía la boca pastosa y no lograba coordinar bien. - ¿Atreviento? ¿Atrequiento? ...¡¿Atrevimiento?!

- ¡Bravo! -gritó Thad, quien debía imponerle la prueba.- Te reto a que llames a quien quieras por teléfono y le digas que echas de menos su culito respingón.

Necesitaron algo así como quince minutos para calmar las risas. Nick se sujetaba fuertemente el estómago que le dolía por culpa de las carcajadas. Una vez hubo estabilizado su respiración hizo repaso mental de las personas a las que podía llamar. La lista era realmente corta, sin embargo un resorte (seguramente desbloqueado por el alcohol) hizo saltar un nombre en su cabeza.

- Esta bien, pero no tengo el número de Jeff. -Richard sonrió.

- Yo te lo diré, no te preocupes. -Nick sacó su propio móvil sin darse cuenta y marcó los números que el grandullón se sabía de memoria. Y pulsó la tecla de llamada.

OoOoOoOoOoOoO

Jeff estaba tirado en el sofá viendo una película cuando su móvil comenzó a sonar. Había sido un largo día y solo tenía ganas de desconectar. En su cabeza bailaban las imágenes que había visto en la carpeta que Sebastian le había enviado., la primera solo la punta del iceberg, relativamente sencilla en comparación a algunas otras. Aquello era intolerable y su agotada mente no podía dejar de pensar en que posiblemente el hubiera complicado aún mas la situación que tenía con su estúpido marido. al presentarse allí la noche pasada. Al pensar en Wornington su odio se inflamó, ¿Como era posible que aquel bastardo despreciara de ese modo el regalo que Nick significaba? El moreno era la persona mas buena y cariñosa que Jeff había conocido. Le había ayudado innumerables veces, había soportado sus cabreos y le había sujetado cuando sus padres murieron en el accidente de coche. Había sido siempre su compañero, su mejor amigo. Una persona por la que merecía la pena luchar y aunque sonara dramático, una persona por la que merecía la pena matar. No entendía lo retorcida que debía estar la mente de aquel capullo para siquiera pensar ponerle la mano encima.

No lo entendía y sinceramente esperaba el momento adecuado para demostrarle lo bien que sabía un puñetazo bien dado. El teléfono volvió a sonar por segunda vez, hastiado de todo pero resignado alargó la mano y lo cogió con la intención de mandar a la mierda a quien fuera.

- ¿Si? -respondió mas agresivo de lo normal.

- ¿Jeffy? -El corazón del rubio se detuvo. Solo había una persona que le llamaba de ese modo.

- ¿Nick?

- ¡Jeeeffy! -Notó la cadencia del tono de voz y una estúpida idea le vino a la mente.

- Nick ¿Estás borracho?

- Noooooooo, ¿porque pieensas ezo? -Jeff sonrió. Cuatro años compartiendo juergas con el en su juventud le daban la experiencia suficiente como para afirmar que lo estaba.

- Nick, estas borracho.

- Puede que un poco... pero ha zido en contrrra de mi voluntad. El alcohol zaltó a mi boca... no pude defenderrrme. - No pudo evitar reirse, Nick siempre había sido un borracho adorable.- Ahora conztatado este hecho... tengo alfo importante que dezirte.

- Soy todo oídos. -Emudeció la televisión expectante ante lo que su amigo estaba apunto de decirle.

- Hecho de menoz tu culito respingón.

Jeff se quedó mudo, situación que últimamente siempre le provocaba la misma persona. Se levantó y encendió la luz del pasillo, a mitad camino entre el salón y su habitación había un enorme espejo. Se puso de perfil y comprobó que su culo no era respingón, mas bien era ausente. Ya que estaba de camino apagó la luz y se dirigió a su habitación.

- ¿Estas seguro que estas hablando de mi?

- Completamente. -Jeff se tumbó en la cama.- Aunque zi he de zer zincero... hecho mas de menos tus abdominales... ¿Sabes que me ponían muuucho cuando eztábamos en el vestuario y nos cambiábamos después de las clases de natación...? -Se escuchó un barullo al otro lado de la linea y la voz cambió considerablemente.- Vale, Nick no está disponible en ese momento.

- Me he quedado con ganas de saber lo que estaba apunto de decir Rick.

- Si, pero seguramente tendrá ganas de matarnos mañana por haberle dejado hablar, así que no quiero agraviar mi sentencia. -Jeff sonrió, en el fondo comprendía la situación de sus amigos.

- Le escucho bien.

- Necesitaba desmelenarse. -Jeff aguardó un segundo antes de contestar incapaz de decir las palabras que debía decir, sin querer perder esa frágil conversación. Pero debía hacer lo correcto.

- Hazle dormir la mona antes de que haga alguna tontería mas.

- ¿Creo que en estos momento tus pantalones no piensan que esto ha sido una tonteria?

Tras decirle eso Rick colgó y Jeff se quedó pensando en las palabras de su amigo. De nuevo dándose cuenta de lo sabio que era el cabrón, también del cariño que le tenía al pequeño. Se puso el pijama y se metió bajo las sábanas, eran las dos de la mañana y al día siguiente el despertador sonaba a las siete. Trató de dormir pero en su cabeza se reproducían una y otra vez las últimas palabras que le había dedicado su amigo.

Suspiró y se odio por lo que estaba apunto de hacer, pero escuchar a Nick hablar de sus abdominales le había puesto, aunque le avergonzara admitirlo, bastante caliente. Se quitó el pantalón tirándolo descuidadamente al suelo, paseó la mano por su cuello y recordó el beso que habían compartido hacía mas de una semana. Nick le había sujetado, le había acariciado la espalda y aunque no había pasado de ahí Jeff se imaginó que le había empujado dentro, empotrándolo contra la pared y besándole como si aquel fuera su último día en la tierra. El efecto fue inmediato, cuando finalmente deslizó su mano alrededor de su miembro este estaba completamente duro, como una barra de metal caliente. El teléfono volvió a sonar y Jeff se quedó mirándolo confundido. Descolgó extrañado, no conocía el número.

- ¿Si?

- Estoy cansado de zer un buen chico Jeffy.

Oh no... Jeff se estremeció con su mano aún alrededor de su miembro.


¿Queréis matarme? Lo se pero no podéis negar que el capítulo ha sido bueno. XD. Lo dije en el anterior... se escriben solos!

Poco a poco se va formando la alianza "Warblers against Adam". Os advierto que las cosas se va a poner interesantes a partir de este punto, interesantes del modo "Rated M". Nick es un buen chico, pero el alcohol le hace ser extremadamente sexy y Jeff lo sabe. Adam no tardará en aparecer de nuevo buscando a su chico y Sebastian, digamos que le adoraréis después de algo que va a hacer prontito.

A todos os recomiendo leer Separated Ways... me repito, lo se, pero esta muy enlazada a esta historia y las pocas cosas que no queden claras aquí, allí seguro que lo estan.

Quería apuntar algo mas, pero se me ha olvidado. ah si! Actualizo con tan poco espacio de tiempo porque ahora tengo tiempo. Cuando empiece los exámenes en la universidad el mundo cambiará y las cosas se harán mas lentas, pero planeo dejaros unos cuantos capítulos mas por el camino. Además del especial navidad.

Bueno, eso es todo por hoy.

Gracias y espero vuestros comentarios.

Me inspiraís vosotros y sin vuestras palabras no soy nada.

Besos y hasta pronto!