N/A: ¡Hola, hola!
Este capi va especialmente para yuki-chan 22, que me bombardeó con preguntas en su Review, además de darme una interesante idea para este episodio, en el que, por petición suya, ¡Tsubaki SUFRE! Digo, había que equilibrar las cosas, ¿no? Black Star ya sufrió lo suficiente en los primeros capitulos... ^^Uu
Hoy aparece un personaje que yo misma cree, solo para hacer esto interesante. Ya la conocerán.
Sin más que decir, ¡disfruten!
En la Death Room, una morena exasperada agitaba los brazos enfáticamente al mismo tiempo que caminaba por el recinto velozmente. Mientras tanto, el Dios de la Muerte trataba por todos los medios posibles de tranquilizarla, sin obtener ninguna muestra de que lo lograría.
Tsubaki había ido, por segunda vez en el mes a la Death Room para discutir su situación con el director del Shibusen; ya que la chica pronto cumpliría cinco semanas de inactividad, y ningún estudiante se podía permitir semejante atraso…
-Pero, ¡Shinigami Sama! ¡Ya no puedo estar así! ¿Qué acaso quiere que me crezcan honguitos en la cabeza?- Gritó Tsubaki al mismo tiempo que se dejaba caer derrotada y exhausta en el suelo.
-Nee, nee, Tsubaki Chaaaan… Tengo a Sid Sensei buscando por todos lados, ¡pronto encontraremos un técnico para ti!- Dijo conciliadoramente el Shinigami, que se sentía terriblemente aliviado de por fin gozar unos instantes de silencio.
Justo en ese momento, el espejo de la habitación se iluminó levemente, señal inequívoca de que alguien llamaba a la Death Room.
Tsubaki se levantó y se dirigió a las escaleras del recinto. Desde esa perspectiva tenía una visión bastante buena de quienquiera que estuviera llamando, y aún así, nadie sospecharía que se estaba entrometiendo en asuntos que no le incumbían.
Entonces la imagen cobró nitidez, y Tsubaki se quedó helada.
Frente a Shinigami, con la frente perlada de sudor y la respiración agitada se encontraba Black Star. A su lado estaba una chica casi tan alta como él, de cabello castaño corto que llevaba peinado en suaves rizos…
-Su nueva arma, ha de ser-. Pensó amargamente Tsubaki mientras observaba a la pareja.
-Ohaio gozaimasu, Shinigami Sama! ¡Scarlet y Black Star reportándose!-. Canturreó alegremente la chica mientras sonreía de oreja a oreja, cosa que logró que Tsubaki la odiara un poquito más.
-Bien, bien Kusarifundo (N/A: Es una cadena con borlas de metal a los extremos, se usa como arma oscilante) Scarlet Hana. ¿Qué tal la misión?-. Respondío el Dios.
-Estamos orgullosos de informarle que el alma del Vampiro de Londres (N/A: Asesino serial londinense) fue exitosamente recolectada-. Dijo, casi mecánicamente, Black Star.
Ahora que Tsubaki lo observaba, él no lucía tan mal como ella… No había ojeras en sus ojos, si señal alguna de que no hubiera comido bien. Aunque, quizás el desmejoramiento que se presentaba en ella era debido a las múltiples horas que se veía obligada a pasar diseccionando con Stein…Uu
En ese momento lo notó: Scarlet, o como se llamara esa chica, estaba siendo muy coqueta con Black Star. Buscaba cualquier excusa para acariciar sus brazos, o colgarse de su cuello… ¡Y él no se lo impedía, sino que correpondía a sus mimos!
Tsubaki había estado a punto de saltar frente al espejo para pedirle al de cabellos azules que volviera a su lado, decirle que ella lo amaba también… Pero no lo haría.
Entonces el espejo brillo un poquito, y de pronto, la imagen nocturna de Londres desapareció, sumiendo la habitación en un silencio casi sepulcral.
-Ah, linda chica esa Scar… ¿No lo crees, Tsubaki Chan?-. Dijo el Shinigami para tratar de romper la inquietante calma del momento. Logrando sólo hacer que la morena reculara y se viera forzada a tratar de escapar.
-Sí, sí que lo es… Etto, lamento mucho haberle causado problemas, Shinigami Sama… Ahora que lo recuerdo, Stein debe estar esperándome. ¡Hoy diseccionaremos al último pájaro Dodo viviente!-. Gritaba Tsubaki mientras emprendía su huída, tratando de conservar lo mejor posible, lo que quedaba de su dignidad.
Pero ella no se dirigiría al laboratorio, sino a su casa.
Tras esquivar a toda la gente que salía de sus trabajos por la hora de almuerzo, y no sin llevarse uno que otro empujón, Tsubaki llegó finalmente a su departamento. Corrió a su mesa de noche y abriendo el primer cajón del mueble, encontró la carta que Black Star le dejó como despedida el día que se fue a París.
-Juraste que me amabas, ¿Cuándo dejó de ser así?-Comenzó a sollozar Tsubaki, mientras desahogaba su furia contra la miserable hoja de papel que sostenía entre las manos, a punto de romperla por la mirad.- ¿Por qué me hiciste esto, Black Star? ¡No quiero amarte, si tú eres feliz al lado de Scarlet! ¡Jamás debí haber dejado a Kid! ¡El me demostró que me ama, y lo dejé por ti!
No se dio cuenta en qué momento, pero lo siguiente que supo Tsubaki, fue que le gritaba desesperadamente a la carta, a punto de desfallecer por la falta de oxígeno en sus pulmones…
Y así fue.
De la nada, todo lo que Tsubaki veía se torno borroso, y después, solo oscuridad.
Ay, Tsubaki... ¿Que nadie te dijo que el enojarse es malo para la salud?(?)
Espero que les haya gustado.
¡Muchisimas gracias por leer!
Si quieres darme una idea (porque comienzo a escasear de ellas), ¡deja un Review!
Se despide,
Baka Chan
