N/A: ¡Hola! *0*
¿Como se encuentran mis queridos lectores?
Antes que nada, aclaro. Este capítulo es más o menos relleno, pero quería meterle suspenso y Factor Duda a la historia... ¡Venga, que es divertido!
¡Disfruten!
Lo primero que Tsubaki vio al despertar en la mañana fue la lámpara que colgaba del techo de su habitación, aunque estaba acostumbrada a la visión, algo no cuadraba del todo. Palpó el frío suelo sobre el que estaba tumbada… ¿Acaso se había quedado dormida en el piso de su habitación?
No.
Entonces fue cuando sintió un trozo de papel al lado de su mano. Mientras se levantaba del suelo y sentía todas y cada una de sus articulaciones crujir estrepitosamente, los recuerdos del día anterior la asaltaron con crueldad.
La discusión con el Shinigami, la llamada a la Death Room, el vuelco que su corazón dio al ver a Black Star y a su nueva compañera comosellame al otro lado del espejo, la carrera a su departamento, los gritos…
Intuyó que se había tratado de un desmayo, debido a la marea de emociones que sufrió ayer, y aún así no pudo creer que las imágenes en su cabeza fuesen reales… ¿Por qué él se veía tan feliz a su lado?
A regañadientes, la morena se dirigió a la ducha para despejarse un poco. Si se saltaba el desayuno y se daba prisa para vestirse, aún llegaría a tiempo al Shibusen. No quería ir, claro está, pero dentro de ella todavía quedaba una parte responsable y cumplida que la obligaba a asistir a clases.
Debido a su bajo ánimo, la chica no se preocupó mucho en su aspecto personal, y de hecho, se permitió variar un poco en su vestimenta habitual.
En lugar del ceñido traje beige que usualmente llevaba, Tsubaki optó por algo más casual y cómodo, ya que no le esperaba nada bueno en la escuela, a menos que diseccionar animales fuera considerado "emocionante".
Así pues, veinticinco minutos después, una morena salía del edificio de departamentos en el que vivía. Nadie hubiera sospechado que ella en realidad estaba pasando el peor día de su existencia, pues la verdad es que lucía hermosa.
Apenas llegó al salón de la Luna Creciente, se dirigió a su lugar habitual y se preparó psicológicamente para un día bastante malo, pues, además de que le dolía todo el cuerpo –consecuencia de su brillante idea de dormir en el suelo-, no había nada que le indicara que sucedería algo que valiera la pena hoy.
Entonces se escuchó un característico sonido: las ruedas oxidadas de una silla haciendo fricción contra el suelo…
-Tres… Dos… Uno… ó en voz muy baja Tsubaki. Apenas terminaba, el profesor Stein se pudo vislumbrar entrando al salón.
Y sí, aún tras dos años como profesor, las ruedas de su silla se atascaron en el marco de la puerta, y quien juraban era "el mejor técnico que el Shibusen pudiera tener", salió proyectado por los aires y aterrizó varios metros delante de donde yacía su silla volcada.
Una vez recuperada la compostura –y la silla-, Stein prosiguió a pasar lista. Al llegar a "Nakatsukasa, Tsubaki", hizo una pausa y miró a la peli negra.
-Tsubaki, puedes retirarte. Tu presencia es requerida en la Death Room. Te agradecería que no hicieras esperar a Shinigami Sama-. Dijo el profesor, con una seguridad que hacía parecer que había ensayado esas tres frases en múltiples ocasiones antes de dirigírselas a ella.
De inmediato, Tsubaki se levantó de su sitio, y encargó la única libreta que llevaba consigo a Maka, quien gustosa aceptó, dedicándole una sonrisa a su mejor amiga y animándola a ir.
Mientras caminaba por los pasillos del Shibusen, Tsubaki no pudo evitar sentirse algo extrañada, ¿para qué la necesitaban? ¿Por qué habían insistido tanto en que se diera prisa?
Ya faltaba poco para llegar; estaba atravesando el corredor que daba a la Death Room, ese que tenía guillotinas en el techo… Ella nunca lo admitiría, pero siempre que pasaba por ahí rezaba internamente que no le fuera a caer encima una cuchilla, ya que se veían bastante afiladas. Inclusive una ocasión Black Star se subió a los hombros de Soul y comprobó que eran letales… Tsubaki tuvo que llevarlo hasta la enfermería para que detuvieran la hemorragia y evitaran que el chico muriera desangrado.
Oh, ¿por qué se torturaba así? ¿Qué no se daba cuenta de que él no la quería más?
Agitando la cabeza rápidamente, como si eso fuera a expulsar los pensamientos tristes de su mente, continuó con su camino, acelerando el paso.
Salió del pasillo, y la luz cegó sus ojos por un instante. Cuando se acostumbró al brillo y pudo distinguir lo que estaba a su alrededor, lo vio.
Y no pudo evitar sorprenderse.
¿¡Quién estaba en la Death Room con Shinigami Sama!?
¿Será Black Star? ¿No?
¡Averiguenlo en el próximo capítulo! ^^
P.D. Gracias a Hime Chan y a CATITA-EDWIN por sus ideas. Ye verán como esto cobra forma muy pronto. ;)
