N/A: ¡Hola, hola!
Tras un día extra de suspenso para ustedes, mis queridos lectores, aquí va el capítulo siete.
Gracias yuki-chan22 por seguir con tus bombardeos. La verdad no sabes cuanto ayudan para saber que es lo que ustedes quieren saber en la historia. Muchas, muchas gracias. Te deseo mucho éxito en tus exámenes preciosa. ^^
¡Disfrútenlo mucho!
Lo primero que Tsubaki notó fue ese par de ojos terriblemente verdes y seductores que la miraban fijamente… No pudo evitar sonrojarse un poco mientras continuaba su camino al interior de la Death Room.
El chico tenía el oscuro cabello lacio sujeto en una pequeña coleta justo en el sitio en que la nuca se convertía en el cuello. Vestía una sencilla camisa blanca, bajo la cual se marcaban los músculos pectorales y los brazos del portador… La forma en que sus jeans medio desgastados lucían hacía que Tsubaki dudara de sí misma…
Entonces llegó al sitio donde el Shinigami y el señor ohqueguapo la esperaban. Aún algo perturbada por la cercanía de semejante Adonis, lo único que se le ocurrió decir fue:
-Hola, buenos días Shinigami Sama. EL profesor Stein me dijo que usted me buscaba-. Tartamudeó y atropelló las palabras salvajemente. Después de todo, y por más mal que se sintiera, en el fondo no dejaba de ser una chica…
-¡Hola! Pequeña Tsubaki, quiero presentarte a Nathaniel Hayabusa.-Dijo la Muerte solemnemente mientras extendía el brazo en dirección al chico-. De entre aproximadamente veinticinco de los mejores estudiantes de los distintos Shibusen del mundo, él fue quien mejores resultados obtuvo durante la búsqueda que realizamos para conseguir un Técnico a tu altura. Espero que los dos se lleven muy bien, y estén listos cuanto antes para partir a su primera misión.
Una vez que su mini-discurso terminó, Tsubaki se sintió en la necesidad de salir de ahí… ¿Cómo podía ser? Este chico era el reemplazo de Black Star. El sólo pensarlo hacía que Tsubaki lo extrañara un poco más.
Porque ella añoraba todo de él.
Extrañaba su bostezo matutino, ese que siempre soltaba a la hora del desayuno.
Extrañaba su manía por el ejercicio, y extrañaba verlo entrar al departamento después de correr por toda Death City, apestando a sudor, y sin muestra alguna de cansancio.
Incluso extrañaba defenderlo ante los profesores cada que se metía en algún lío… Se le había vuelto una costumbre, y no podía negar que acabó agarrándole el gusto.
Sin embargo, en ese momento un recuerdo cayó en su mente como una pedrada.
Se vio a sí misma en la Death Room, de nuevo. Sólo que Nathaniel no estaba ahí. El espejo de la habitación proyectaba lo que bien podría ser el estereotipo de una pareja feliz…
Una chica castaña colgada del brazo de un peli azul. Lucían contentos. Exitosos…
Black Star no parecía extrañarla en lo absoluto.
Carajo.
Ahora era su turno de seguir adelante y ser feliz.
Con ese pensamiento estancado en la cabeza, Tsubaki tomó del hombro a su nuevo Técnico y le dirigió una de sus sonrisas más hermosas, al tiempo que se decidía a hablarle por primera vez.
-Soy Tsubaki… Un placer conocerte, Nathaniel. Venga, ¡estoy segura que haremos un gran equipo! Te mostraré la escuela, ¿quieres?-. Dijo la morena, logrando sacarle una resplandeciente sonrisa al chico…
-Por supuesto, sería un placer, Tsubaki. Considero todo un honor el poder trabajar con una mujer tan bella como lo es la Espada Demoníaca…-Respondió el de cabellos negros al mismo tiempo que besaba suavemente el dorso de la mano de la chica.
Como era de esperarse, Shinigami Sama estaba desconcertado… ¿De dónde a cuando Tsubaki era tan entusiasta? ¿Por qué Nathaniel de la nada actuaba como un Casanova? Todo era tan confuso, que decidió que los correría del lugar tan discretamente como fuera posible…
-Ahora ustedes dos, ¡fuera de aquí! ¿Entendido? ¡Esto no es una casa de citas, es una escuela!-. Gritó a todo pulmón la Muerte… Aún cuando no era esa su intención, total, ya lo había dicho, y no había vuelta atrás.
Así que, minutos después, dos jóvenes caminaban uno al lado del otro, cada uno con la marca de un Shinigami Chop en la cabeza…
-Hey, ¿y ese tío es así siempre?-Preguntó Nathaniel, mientras llevaba la mano a su nuca y se soltaba la coleta, dejando su cabello suelto en todo su esplendor.
-Sí… Muy frecuentemente. Pero descuida, ya te acostumbrarás, estoy segura.- Respondió calmadamente la morena, mirando directamente a los verdes ojos de su compañero. Perdiéndose en ellos…
Entonces pasaron frente a cierto chico obseso… Un chico al que Tsubaki había hecho bastante daño.
Mientras miraba esos ojos dorados, no pudo evitar recordar todo lo que vivieron juntos. Salidas al parque, cenas románticas… Pero no sólo eso.
Aún recordaba aquella noche que se entregaron mutuamente… Todo lucía tan bien para ellos… Pero no. Dos días después había despertado alarmada. Y leyó la carta más triste y cruel que jamás le habían dirigido.
No tuvo el valor para seguir con Kid… Sus sentimientos por Black Star crecían cada vez más, y pronto la iban a aplastar, si no es que lo habían hecho ya. No era justo para él.
Además, ¿de que servía un beso simétrico, si todo lo que ella deseaba estaba en Black Star? Su amor se había introducido en ella como un letal veneno, doloroso, sin piedad…
Justo cuando comenzaba a sentir las lágrimas escocer en sus ojos, se obligó a dejar de pensar en ellos. Ya no podía seguirse torturando así, ¡era insano!
Así que como distracción, consumió el resto de su día en mostrarle cada recoveco de la escuela a Nathaniel. Su compañía resultaba bastante extraña… Tranquilizadora… Y aún así Tsubaki sentía que algo no andaba bien.
La forma en que su cabello ondeaba suavemente con cada paso que daba… El aro negro que llevaba en la oreja derecha… Sus ojos, casi demasiado verdes.
¿Se estaría enamorando de su nuevo Técnico?
Con ese pensamiento en mente, el día escolar llego a su fin. Había chicos por todos lados y los amigos de Tsubaki ya la esperaban para volver a sus casas, Maka y Soul, quienes apenas comenzaban a expresar el amor que sentían uno por el otro; Liz, que desde un principio había fijado su postura respecto a la relación que su Meister sostuvo con su amiga… Y Chrona, que aún no sabía cómo lidiar con los "amigos".
En ese momento recordó algo muy importante… ¿Viviría Nathaniel con ella a partir de ahora?
La respuesta fue "no".
Nathaniel venía de una familia adinerada, que tan pronto supo que él iría a Death City a estudiar, compró el Penthouse del edificio más lujoso del sitio para que viviera ahí.
Entonces se despidieron, y Tsubaki corrió al encuentro de sus compañeros. La primera en abordarla fue, como era de esperarse, Liz, que de inmediato quiso saber quién era el guapo chico con el que Tsubaki se paseó todo el día.
Nadie se esperaba lo que la morena dio por respuesta… Y aunque era la verdad, y nada más que la verdad, no se creían que ese guapetón estuviera ahora en el lugar de Black Star, pues parecía más un modelo de Calvin Klein que un Técnico experto, digno de sostener a Tsubaki en sus manos.
Pero si el Shinigami lo había declarado capaz, bueno, debía de haber una muy buena razón. Eso seguro.
Así que caminaron todos fuera del Shibusen; pasaron al centro comercial por algo de comer, y después cada quién se fue a su casa, algunos a hacer tareas, otros a entrenar, una de ellas iba a pelear con su diminuto yo interno…
Y Tsubaki llegaría a dormir.
Un sueño plácido y tranquilo que le decía que ahora todo estaría bien.
La pregunta era... ¿Lo estaría?
Ahora, los reto a decir que no se enamoraron de Nathaniel... Vamos, ¡díganlo! ¬¬(?)
Pues no, no era Black Star el chico al que Tsubaki vio; lo lamento, ¡está a miles de kilómetros! Aún no... Esperen un poquito más y ya verán... ;)
Ojalá les haya gustado. ^^
