Antes de nada decir que los personajes de Glee no me pertenecen. Aleena es invención mia pero todos los demás son obra de los genios que conocemos como Ryan Murphy, Brad Falchuck y Ian Brennan. No gano nada con esta publicación a excepción de dejar suelta un poco de mi loca imaginación.
Mucho Limón en este capítulo. Lo advierto. Pero chicos, es Rated M, sabíais lo que había cuando entrastéis.
Bien, bien, bien. Hemos llegado a la última parte de la reunión. Por fin el desenlace de este larguísimo capítulo. Se podría dividir en dos partes y cada cual de ellas mas intensa. En fins no os diré mucho quiero que lo leáis. Pero eso si... Nick por fin saca esas bonitas garras que yo se que tiene. por fin... tras siete capítulos llega el NIFF.
Suuw cielo, tus review jamás podrían ser demasiado largos. Emiily.23 tu apoyo es inconmensurable. Muchas gracias desde mi corazón. Y en este cap no sale Adam. Déja que descanse que ya dará por saco en el futuro. Este es solo de nuestros chicos. Ellos mandan en este capítulo.
Os lo agradezco mucho, de verdad a todos aquellos que dejáis reviews y que seguís la historia desde la sombra. Jamás me he sentido tan realizada a la hora de escribir algo. Realmente gracias. Este capítulo va para todos vosotros. Me dáis la vida, en serio.
Bueno, nada mas que decir. Disfrutad!
Capítulo 8. La reunión de los Gorriones. Parte 3
Jeff aguantó como un valiente allí. David estaba concentrado, prácticamente sin hablar, simplemente dejando que sus manos y sus años de experiencia tomaran el control de la situación. Hunter permanecía como un pilar tras el, aguantando la espalda del rubio. Con el control que todos ellos habían perdido en el momento en que habían entrado por la puerta. Conectó un aparato al dedo de Nick y le pasó la pantallita donde se leían las constantes vitales a Rick.
- Controla esto. Si baja de 60 me avisas.
- Comprendido.
Aquellos escasos doce minutos se hicieron una eternidad para Jeff. No pudo dejar de temblar hasta que vio que David sonreía con un gesto cansado. El enfermero se apartó un poco y comprobó la herida que acababa de suturar. Había hecho lo mas adecuado con lo poco de lo que disponía. Solo le faltaba vendar y estaría hecho. Solo quedaba esperar que Nick despertara. Otros siete minutos pasaron antes de que lo hiciera. Jeff no había soltado su mano en todo el proceso.
- ¿Estoy muerto? -preguntó bajito.
- No, mas bien anestesiado. -David le acarició la frente. Miró reprobatoriamente a Wes al cabo de unos segundos.- No entiendo como coño tenéis morfina en una escuela. ¿Sabes que eso es peligroso?
- Solo tiene llave el director y la enfermera. No es peligroso.
- Da igual, lo agradezco. -Retornó sus ojos oscuros a los verdes de Nick.- ¿como te encuentras?
- Flotando en una puta nube.
- Eso es que estás bien. -le dio una palmada en el muslo y se levantó comenzando a lavarse las manos.- Jeff trata de sentarle a ver como reacciona.
Jeff se aproximó mas a Nick y con mucho cuidado le levantó del suelo sin soltarle la mano, sujetándole por la axila con la otra. La mano herida descansaba en su regazo, cubierta de una inmaculada venda que por el momento no se había manchado de sangre. Una vez se aseguró que no iba a irse derecho al suelo le pasó el brazo por detrás de la espalda tratando de ser un buen soporte para el. Nick apoyó la cabeza en el cuello de Jeff. El rubio se sobresaltó cuando le habló.
- Sácame de aquí Jeff. -con cada palabra un escalofrío.- No quiero que nadie me mire con pena.
- Nadie lo hará. -le dijo Jeff. Sin embargo dirigió sus palabras hacía David.- ¿Podemos llevarlo a algún otro lado?
- Yo recomendaría al hospital, pero como os vais a pasar mis indicaciones por el forro de los cojones los dos prefiero que nos vayamos a un lugar donde yo pueda ir y sea mucho mas privado que el baño de la escuela.
- ¿Que tal casa de Nick?
Todos los allí presentes se quedaron mirando a Trent, acababa de entrar en el baño. Jeff tuvo ganas de hacer algo que había odiado toda su vida, tuvo ganas de levantarse y golpearle. ¿Aquel idiota no había escuchado nada de lo habían estado hablando? ¿No había visto las fotos que Jeff había puesto bajo sus narices? Sebastian se acercó a el con cara de pocos amigos, pero Wes fue mas rápido interceptando al rubio antes de que se produjera la catástrofe.
- ¿Tu eres idiota? -Wes no podía parar sus palabras, sin embargo.- Si quieres podemos avisar también a Adam, el hijo de puta que le golpea.
- Chicos, se que parece que el tiene la culpa, pero pueden haber miles de situaciones que excusen la aparición de los hematomas y los golpes. Nick no lo ha confirmado y estamos actuando demasiado precipitadamente. Parece que Adam le quiere.
- ¡Tu mismo viste los putos informes! -Rick continuaba al lado de Jeff, pero algo mas cabreado que minutos antes.
- ¿Que informes? ¿Habéis visto los informes del hospital de Nick? -Rick ignoró a David y continuó con la pelea que mantenía con Trent.
- No se si hemos estado en un universo paralelo o realmente eres idiota. ¿como vamos a dejar que vuelva a casa?
- Habéis visto mis informes. -No preguntaba, afirmaba. La voz de Nick era dura. Todos (incluido Jeff) habían olvidado que estaba allí y despierto.- ¿Quien os dio permiso para indagar en mi puta vida?
La mano que estaba sujetando segundos antes desapareció. Nick se alejó de el y sujetándose como pudo del mármol se levantó. David salió de su camino, el no tenía nada que ver en aquello y lo estaba dejando bien claro. Se miró al espejo y observó el estropicio que había formado en aquel cuarto de baño. Cogió las pastillas y se las tiró a su compañero de trabajo, al ver la etiqueta David masculló una maldición. Eran robadas del hospital. Se mantuvo un segundo en silencio, procesando todo lo que había pasado y si las cosas estaban mas jodidas que antes. Jeff podía ver los engranajes del cerebro del moreno trabajando a toda velocidad. No estaba complacido y los años de clases compartidas le daban la potestad de afirmarlo sin ninguna clase de duda. Jeff se levantó sintiéndose estúpido en el suelo. Hunter se acercó a la puerta, apoyándose al lado de Sebastian mientras que Rick se quedó cerca de Nick.
- Me da igual como han llegado mis informes a vuestras manos. Pero simplemente os diré que no sabéis una mierda de mi o de mi vida. No teníais derecho a... -Se miró el vendaje de la muñeca.- Esto no está bien.
- ¿Y que tu mueras lo está? -Le preguntó Wes cruzando los brazos frente a su pecho. Se giró para encararlo.
- ¡Era lo que debía hacer! -Nick se sujetó con fuerza del mármol. No estaba bien, pero trataba de mantener el tipo como podía.- Lo habéis estropeado todo.
- Perdona, pero no me arrepiento. -Le dijo David a su espalda.
- ¿No lo entiendo Nick? -Thad se acercó a el.- ¿Porqué es lo que debías hacer?
- Todo va a estar mal. -Negó con la cabeza al tiempo que las rodillas le flaqueaban.- Todo va a estar horriblemente mal.
Gracias a todos los dioses y a la teoría de la evolución que había dotado a los humanos de unos maravillosos reflejos Rick pudo sujetar a tiempo al moreno antes de que se fuera de cara al suelo. Le sostuvo de la cintura y con ayuda de David lo volvieron a tumbar en el suelo. El agotamiento había podido con el.
- ¿Qué hacemos ahora? -Preguntó el gigante.
- Lo llevaré a mi casa. - Nadie discutió a Jeff. Sebastian se acercó y le colocó la mano en el hombro.
- Como ya dije una vez, creo que son las palabras mas acertadas que has dicho en toda la noche.
OoOoOoOoOoOoO
Despertó desorientado, podía reconocer el cóctel de sensaciones que en el provocaban los anestésicos. Tardó unos minutos en poder incorporarse. Lo primero que hizo fue palparse la mano herida. La venda había sido cambiada de nuevo por algo mas adecuado con la lesión. Se apoyó en el cabezal de la cama y golpeó su nuca despacio contra la madera. Aquello era una verdadera mierda. Pensó en que las cosas no podían ponerse peor. No sabía donde se encontraba pero podía hacerse una maldita idea de que no era en su casa ni en un motel de carretera. La puerta se abrió y descubrió que las cosas SI podían estar peor. Jeff Starling atravesó el umbral con un pantalón holgado y una camiseta blanca de manga corta. Nick se sentó en la cama y aceptó la botella de agua que le estaba dando Jeff. No quería mirar sus ojos y ver la decepción pintada en ellos. Había tratado de hacer lo mejor para todos y aquellos cabezotas se lo habían impedido.
- ¿Como estás? -le preguntó.
- Mareado y cabreado. -Alzó los ojos para enfrentarse a el. Todo estaba perdido ya así que le daba bastante igual no ser el perfecto Nick al que todos estaban acostumbrados.- ¿Sabes en la mierda en la que acabas de meterte? - Jeff se acercó mas a el, apoyando una mano en el colchón a su lado. - Adam me buscará y cuando me encuentre cumplirá su amenaza. Debiste haberme dejado morir, era lo más fácil.
- ¿De que amenaza hablas? -Nick no le escuchaba, seguía rumiando palabras sin sentido.
- El vendrá y me dijo que os encontraría. Os hará daño y no podre... no soy tan fuerte para pararlo una vez empiece.- Jeff sonrió imperceptiblemente.- Hubiera sido mucho mas fácil, mas sencillo para todos. Yo moría y asunto terminado.
- Mala suerte Nicki. -Le sujetó la barbilla dulcemente con un dedo, se la alzó con delicadeza. Toque completamente diferente al tipo al que estaba acostumbrado.- No te vas a librar de mi tan fácilmente – Nick quiso detenerle, explicarle que jamás se querría alejar de el voluntariamente, peor Jeff no se lo permitió.- Y si lo que ocurre es que tienes miedo de esa perra que tienes como marido es hora de que te des cuenta de que es él quien tendría que tener miedo de nosotros.
Las palabras tan confiadas asustaron a Nick. Jeff estaba hablando desde la experiencia, el sabía algo de la oscuridad que envolvía la vida de Adam y no le tenía miedo. Mas bien estaba expectante, ansioso por esa confrontación. ¿Quien era el nuevo Jeff Starling? Se preguntó. No comprendía aquello y realmente tenía miedo de hacerlo. Jeff había cambiado, antes lo había supuesto, en ese momento lo tenía mas que claro. En las pocas ocasiones que habían estado juntos le había demostrado una determinación que pocas veces había estado pegada al rubio en el pasado. Se concentró en descubrir lo que esa oscuridad provocaba en su interior. ¿Continuaba siendo su Jeff? Trató de alejar el rostro y Jeff le dejó. Dio un trago de agua y se preparó para bajar de la cama. El rubio respetó su espacio y se alejó unos pasos.
- ¿Crees que podrás ponerte en pie tu solo?
- Eso espero, de alguna manera me tengo que ir de aquí.
- Ni siquiera sabes donde estas. -Nick alzó los ojos. Jeff tenía la cabeza baja pero su pose seguía siendo recta e intimidante.
- ¿Donde...? -No le dejó acabar la frase.
- ¿De verdad quieres marcharte?
Nick supo en ese momento que la respuesta a esa pregunta escribiría el resto de su historia. Marcaría un antes y un después en su relación, en lo que ocurriría a partir de ese momento. No le estaba diciendo si se quedaba en la casa, ni siquiera quería hacerlo. Le estaba preguntando si realmente quería alejarse de el. De Jeff. Nick lo pensó, una parte sádica de én dormida durante diez años pero aún ofendida por aquel rechazo quería que le dijera que si, que le clavara un puñal en el corazón y le hiciera sentir lo que el había vivido aquel último año ante su horrible rechazo. Nick nunca había echo caso hasta el momento de ese lado oscuro de su personalidad, siempre había antepuesto la lógica y el corazón, pero dudo. Centró sus ojos en los azules que tan bien conocía y supo que no podía hacerlo. Quizás llegaba unos años tarde y en una situación complicada, pero finalmente Jeff le estaba abriendo el corazón. El no era rencoroso y si debiera serlo, no podría ir contra Jeff. Contra el nunca.
Su lado determinante le decía que debía mentir, alguna burrada y salir de allí sin mirar atrás. Olvidar la calidez de aquellas sábanas que ya sabía a quien pertenecían, ignorar la sensación de estar en casa que latía dentro de su pecho y volver a su plástica vida con una cicatriz mas en el cuerpo. Una batalla mas de la cual poder hablar. No sabía donde estaba pero tenía bien claro que Adam enloquecería si no acudía inmediatamente a su lado.
"Como un perrito obediente, eh Nicki" le dijo con sorna su conciencia"Como ese hijo de puta espera de ti". La muy puta estaba en lo cierto. Si se marchaba de allí de vuelta a su nido no sería mas que una demostración de que finalmente Adam le había adiestrado y no estaba seguro de poder soportarlo cuando sabía lo que le estaba esperando al otro lado.
Sin embargo había una tercera opción. La simple y pura verdad.
- No quiero Jeff. -Se levantó con algo de esfuerzo.- Pero si me quedo os pondré el peligro.
- Dices que nos pondrás en peligro pero yo no veo como...
- Adam es peligroso y cuando vea que no vuelvo va a comenzar a buscaros.
- Nick. Por eso no has de preocuparte.
- Jeff no sabes...- le interrumpió.
- ¿No quieres?
- No, no quier marcharme. -Jeff dio dos pasos hacía el.- Pero...
- ¿Te quedarás? ¿Es realmente lo que deseas? -apoyó suavemente las manos en sus hombros.
- Jeff, ya te he dicho...
- Por favor Nick, necesito que me contestes con el corazón. -Podía jurar que los ojos de Jeff estaban aguándose por segundos. No pudo mas con la incertidumbre de no entender lo que le estaba tratando de decir.
- ¡¿Porqué?!¿Porque te importa tanto?
- Por que estoy dispuesto a pelear contra el mundo por ti si me dices que quieres quedarte conmigo. Porque te quiero y me importa poco todo lo demás.
Nick no pudo pensar. Era la declaración mas bonita que había escuchado en toda su vida y lo más importante era que las palabras habían salido de la boca de Jeff. Se dejó acercar y se vio envuelto en unos brazos cálidos. Deslizó las manos por su espalda y le acercó. No quería pensar en las palabras que quedaban por decir, no quería escuchar un lamento o una disculpa. No quería saber nada excepto que Jeff le tenía sujeto. Le había dicho que le quería y que estaba dispuesto a pelear por el. El rubio siguió hablando contra su oído.
- No me importa lo que creas que ocurre, no se de que nos tienes que proteger, pero si quieres quedarte. Si estas dispuesto a darme una oportunidad. Si solo decides seguir viviendo te prometo que no te vas a arrepentir. Lucharemos juntos. -Se detuvo un segundo.- Nick, te juro que nada va a pasarte, no mientras yo siga respirando.
- Bésame.
La palabra era sencilla y la intención muy clara. Nick no se dio cuenta que lo había dicho hasta que notó como Jeff se alejaba. Había sido un impulso irrefrenable, no hubiera podido detenerla ni aunque hubiera sabido conscientemente lo que su garganta planeaba hacer. El rubio le acunó la cara con las manos, todo delicadeza y ceremonia. Le sonrió y espero...
Espero y Nick sintió que ardía porque o le besaba o no respondía. Jeff no se decidía y el quería simplemente matarlo, porque estaba demasiado cerca y su olor era intoxicarte. Eran diez años, diez putos años y puestos a darle por culo a la realidad no estaba para esperar.
Y Jeff no se decidía, le miraba con esos espectaculares ojos azules y no acababa de acercarse.
- ¿Puedo? -Nick bufó.
- ¿Realmente me estas preguntando si puedes besarme?
- Hay que ser amable con las dulces damiselas inocentes.
Lo estaba provocando. El bastardo hijo de puta lo estaba provocando. Jugaba con el como siempre había hecho en el instituto. Jugaba como trasteaba con la comida tratando de eliminar sigilosamente los guisantes de la comida mientras los hacía desaparecer en su servilleta. A Jeff le gustaba jugar en casi todo, y Nick debería de haber supuesto que en aquel tema no sería diferente. Lo único con lo que no contaba el rubio, o que al parecer no recordaba era que él siempre le ganaba. Nick había nacido para brillar y era excepcional en todo lo que hacía, los juegos del Jeff no eran una excepción. Da igual lo que estuvieran haciendo, ya fuera un partido de baloncesto uno contra uno o una partida de Poker. Nick era un ganador y había necesitado que Jeff volviera a jugar con el para recordarlo. Había necesitado estar al borde, apunto de perderlo todo para que su ángel llegara y le devolviera de un plumazo todo aquello que había ido desapareciendo durante esos diez años. Jeff tenía que insinuar que era una chica para que recordara que tenía pelotas para jugar a ese juego como el hombre que una vez había sido.
- Yo solo veo una chica aquí, Rubia. -le sujetó la camiseta y lo atrajo a el. Jeff se mordió el labio - Siempre has sido demasiado afeminada.
- ¿Afeminada? -Ignoró la delicadeza y le sujetó las nalgas con fuerza haciendo que sus caderas chocaran. -¿esto te parece afeminado?
- Si eso es lo mejor que sabes hacer Jeffy. -Chasqueó la lengua.- Me temo que tendré que comenzar a llamarte Jennifer.
Las palabras acabaron en ese momento. Jeff se descontroló y Nick estuvo apunto de aullar de alegría. Aquella era la terapia que necesitaba tras los últimos años de mierda que había llevado. Jeffrey Starling en estado puro, salvaje y descontrolado, con un toque aniñado y unas gotas de muy malas intenciones. Removido, no agitado.
Sus labios se encontraron sin presentación, Jeff afianzó el agarre haciendo que Nick ganara los pocos centímetros que necesitaba para estar completamente alineado con el. Le mordió el labio y consiguió colar la lengua en su boca de una manera poco ortodoxa. El moreno enloqueció ante la pasión de su mejor amigo, sus erecciones se encontraron sin evitarlo, encajando a la perfección. Había estado en lo cierto al suponer que aquel capullo adicto a las travesuras y a la cafeína sería una locura en la cama, tenía demasiada pasión e imaginación en la vida. En ese terreno debería ser un puto amo.
Le dejó explorar, jugando con su lengua de vez en cuando, mordiendo sin la real intención de hacer daño, simplemente como un juego en el cual no había ni vencedor y perdedor. Una y otra vez metía Jeff la lengua, imitando los movimientos de otro acto sexual en el que estaban apunto de caer. Literalmente, follando su boca. Cuando decidió que había estado demasiado tiempo sumiso atacó. Colocó una mano tras su nuca y tiró de en juntando sus bocas mas aún de lo que ya estaban, introdujo la lengua en la boca de Jeff y lamió su paladar de manera en que su sabor quedara marcado a fuego en su memoria. Quería recordar cada segundo de esa noche, quería tener todo bien claro en su cabeza.
Estaba apunto de fundirse cuando Jeff se alejó unos cuantos pasos dejando a Nick solo en medio de la habitación, completamente cachondo y con ganas de matar al rubio por siquiera pensar en despegarse.
- ¿Ansioso Nicki? -bajó la vista hasta sus pantalones.- Ya creo que estas ansioso.
- Jeff... -le advirtió. Dio un paso hacía el, pero el rubio se alejó otros dos.
- Vamos, ven pequeño Nicki. Acércate. -El moreno alzó una ceja.- Se que quieres lo que hay entre mis piernas. Se un buen chico y ven a buscarlo.
Jeff lo había buscado. El había querido ser bueno. Hacer las cosas románticas y dulces, ser sencillo en esa primera vez y aquel rubio endemoniado había querido hacer de aquel primer encuentro una gran batalla que excitaba a Nick mas allá de lo que pudiera expresar sin sonrojarse. No debía de haber pensado que podría ser diferente, la vida entre ellos no era común y normal, así que follar tampoco lo seria. Sonrió con ironía. Dos personas podían jugar a aquel juego. Nick caminó de espaldas hasta que notó la pared. Se apoyó y sin ceremonias metió una mano bajo el elástico de los pantalones que supuso Jeff le había prestado. Jeff abrió los ojos y abrió la boca. Se agarró la erección ante los atentos ojos azules.
- ¿Nick? -la voz le salió lastimera.- ¿que haces?
- Ya que no quieres venir a jugar conmigo tendré que hacerlo yo solo.
No le dejó, no pudo dar mas de dos sacudidas a su miembro antes de tener las manos de Jeff sobre el. EL rubio se fundió con su cuerpo y con la pared, bajó los pantalones de un tirón y liberó su erección con un rápido movimiento que dejó al moreno sin respiración durante un segundo. Jeff era hábil con las manos, no podía dudarlo y menos al sentir el primer contacto piel con piel. Con una mano le acariciaba el pene mientras que con la otra le hacía cosquillas en la tripa, muy cerquita del gran premio que tenía mas al sur.
- Se te da bien... -afirmó mientras contenía un gemido. Jeff había comenzado a masturbarlo.
- He tenido diez años para acumular experiencia.
No le gusto escuchar aquello. El monstruo celoso que Nick escondía en el pecho salió con sus garras afiladas. Pensar en que otra persona pudiera haber estado disfrutando de sus hábiles manos le causaba una molestia en el estómago. Con Adam nunca había tenido problemas en que se acostara con otros, en esencia lo agradecía pues ayudaba bastante que no le persiguiera por la casa para follar. Sin embargo lo de Jeff no le gustaba para nada, el quería ser el único. Quizás Jeff había tenido diez años de experiencias, pero el se iba a ocupar que aquella fuera la mas intensa y maravillosa de todas. Apartó las manos que sujetaban su miembro y tiró sin ceremonias a Jeff contra la cama. El rubio le miró sorprendido.
- ¿Que pasa?
- ¿Hablas de tus anteriores "experiencias" con todos los tíos que te acuestas? -Jeff rió suavemente.
- No, con ellos pasa otro tipo de cosas. -Escaló en la cama tumbándose, con los brazos cruzados bajo su cabeza. Parecía muy pagado de si mismo.
- ¿Como cuales? -Nick se quitó la camiseta y apoyó una rodilla al lado de las piernas de Jeff. La visión que había en la cama estaba llevando su excitación a niveles estratosféricos.
- Que suelo acabar gimiendo tu nombre en vez del suyo. -Nick tuvo ganas de comerselo a pedacitos, poco a poco sin parar. Sabía que decir el muy capullo para convertirle en gelatina.
- ¿tu no estas demasiado vestido? -Le preguntó cuando el sonrojo bajo un poco.
- No se... dímelo tu.
Se acercó y se sentó a horcajadas sobre sus caderas. Inclinó el cuerpo pero esquivó deliberadamente sus labios. Tenía intenciones de saborear cada centímetro de pálida piel. Apoyó la frente en su cuello y aspiró el aroma que tanto podía enloquecerle. No sabía si era su colonia o el after safe que utilizaba, pero le estaba matando. La camiseta de Jeff seguía en el mismo sitio que minutos antes lo que le molestó un poco, siempre había ansiado morder las clavículas de Jeff y por el momento no podía. Frustrado Nick metió las manos por debajo de la tela y palpó los músculos con los que había estado soñando todo aquel tiempo, si no podía tener acceso a la parte superior de su tórax al menos mordería su apetecible tripita. Levantó un poco la tela y con un dedo delineó los abdominales, uno a uno, muy lentamente.
El rubio se impacientó, bajó las manos y sujetó las de Nick llevándolas donde realmente quería. Nick acarició el miembro de Jeff aún por encima del pantalón cediéndole durante unos instantes el control. Era mucho mas largo que el suyo, pero mas fino. Perfecto seguramnete. Estaba ansioso por verlo, así que se levantó del cómodo asiento que había encontrado.
- Desnúdate. -le ordeno.
Jeff le miró con sorna y volvió a colocar las manos bajo su cabeza. Nick se dio la vuelta y rescató su camiseta del suelo. Si Jeff quería ser totalmente pasivo, lo iba a ser. Vaya que si lo iba a ser, lo malo es que mas tarde se arrepentiría de ello porque Nick tenía muy claro que una vez empezara no iba a parar.
- Es tu última oportunidad Jeffy. - el rubio se acomodó mejor pero no hizo mas amago de moverse. - Tu lo has buscado. -Se sentó encima suyo de nuevo.- Quien avisa no es traidor.
- Muérdeme Nicki.
No debería haber dicho aquello. Jeff no sabía lo que había provocado, seguramente no se había dado cuenta pero Nick tenía una especie de leve fetiche con morder y que le diera permiso para ello era lo peor que había podido hacer. Se inclinó sobre el deteniéndose a menos de un centímetro de sus labios. Subió las manos por sus brazos hasta que sus dedos se enlazaron. Esa vez si que le beso.
OoOoOoOoOoOoO
Sentir a Nick desnudo y encima suyo era simplemente el cielo. ¿Tenerlo de ese modo mientras le besaba? El peor pecado carnal. Se concentró en seguir los embates de su lengua al tiempo que trataba de respirar, por nada del mundo iba a separarse de sus labios. Le había costado demasiado tiempo tenerle para el solo. Sintió la imperiosa necesidad de acariciarle la espalda, sabía que las cosas no iba a ser suaves esa primera vez, pero quería mimar un poco a Nick, solo lo necesario para de nuevo tratar de pedirle perdón por los años de espera.
Trató de hacerlo, realmente lo intentó pero no pudo. Alzó la vista hacía el cabezal rompiendo el beso. Lo que estaba viendo no era correcto, no era lógico.
- Nick. ¿me has atado a la cama? -Volvió a centrar los ojos en Nick y se arrepintió de inmediato. Conocía la sonrisa en sus labios.- ¿Nick?
- Has sido tu Jeff quien ha dicho que no quería hacer nada. Yo solo cumplo tus órdenes.
Serpenteó por su cuerpo y se detuvo justo donde la goma del elástico de los pantalones comenzaba. Metió los pulgares dentro y los arrastró hacía abajo junto a sus calzoncillos. Cuando salieron de sus largas piernas se sintió mas expuesto que nunca. Trató de tirar de las ataduras, pero Nick sabía lo que hacía. Lo tenía atrapado y Jeff solo podía dejarse hacer.
Nunca había cedido el control. No le gustaba sentirse expuesto y desarmado, siempre era el quien llevaba la batuta de su vida tanto en el terreno sexual como en el profesional. El dominaba y nunca al contrario. Había pasado demasiados años sometido al peso de lo que dijeran los demás y estaba cansado de sufrir. Pero en ese momento se dio cuenta de que si existía una situación en la que sería capaz de ceder el control era aquella. En Nick era el único en que confiaba tan ciegamente como para rendirse de ese modo. Era a el a quien siempre había estado esperando.
Se estremeció ante el escrutinio al que estaba siendo sometido.
- ¿Ocurre algo? -le preguntó mientras tragaba saliva ruidosamente.
- Que eres mucho mas perfecto de lo que yo creía. -acarició con la yema de un dedo toda la longitud de la erección.- ¿Donde has estado todos estos años Jeffy?
- Haciendo el gilipollas, pero tranquilo, eso acaba ahora.
- Mas te vale. -le sujetó la polla desde la base y se inclinó.- Porque ahora que eres mio no pienso compartirte con nadie.
Y sin decir nada mas bajo la cabeza y se introdujo su miembro en la boca. Jeff gritó. No pudo callarse. Aquello se sentía muy bien, demasiado bien. Lo primero que hizo fue lamerle la punta haciendo círculos con la lengua que Jeff sentía casi en el cerebro. Los escalofríos le recorrían como si estuviera tocando un cable. El moreno bajó un poco mas la cabeza y dejo que los dientes marcaran un poco la piel del tronco. Continuó con buen ritmo, bajando y subiendo la cabeza con un suave vaivén que estaba desestabilizando a Jeff. Tiró de las ataduras y Nick sonrió contra su piel. Después sacó la lengua y comenzó a lamerle como si fuera un helado. Jeff tuvo que concentrarse en controlarse, estaba apunto de correrse y no quería hacerlo. No tan rápido. No cuando estaba sintiendo tanto placer. No tuvo que hacer mucho esfuerzo ya que Nick se apartó con un último golpe de la lengua.
- ¿Porque has parado?- Jeff no estaba completamente centrado en si quería que siguiera o no.
- Vergonzosamente rápido ¿recuerdas?
Oh no...
Las palabras le golpearon como un mazazo. Nick recordaba aquella llamada telefónica. Nick recordaba la manera en que casi se había masturbado con el al teléfono. Trató de incorporarse pero las cuerdas no se lo permitieron.
- ¿Te...?
- Si Jeffy, me acuerdo de todo lo que salió de tu boca esa noche. Eres realmente una zorra cuando estás cachondo. -Jeff sintió que sus mejillas se calentaban. Había jurado que a esas edades ya nada era capaz de hacerle sonrojar. No era cierto.
- Mierda.
- Si, eso mismo. -Le sujetó el miembro.- Y esto se parece mas a una barra de metal que a las de ejercicios.
Mirándolo allí, sobre el, con esa pose de dominación tan rara en el Jeff decidió dar el todo por el todo. Supo que había llegado el momento de estar completo al fin. Los juegos se habían acabado y la realidad le golpeaba con fuerza. Lo iba a hacer. Estaba apunto de entregarle lo único que le quedaba por dar.
- Creo recordar que dijiste que echabas de menos mi culito respingón.
- Puede... -le contestó juguetón.
- Hazlo Nick
Los dos se miraron a los ojos. Nick se aproximó a el y se besaron durante unos instantes. Aquel beso si que estaba cargado de sentimiento, puro y perfecto. Nick se dejó caer sobre el, abriéndole las piernas con extrema delicadeza, dudando antes de continuar.
- ¿Estas seguro que quieres...? -Se detuvo.
- Si Nick. Quiero que lo hagas. -Alzó al cabeza y le beso, un nimio roce de labios.- Quiero que seas el primero. -La expresión del moreno se tornó confusa.
- Creía que habías dicho que habían habido otros.
- Si, pero siempre era yo el que dominaba la situación. Nunca me han... -No tuvo que decir nada mas, Nick lo había comprendido a la perfección.
- ¿Estas seguro?
- Nunca he estado mas seguro. -El moreno le acarició la frente.
- Es algo así como cosa del destino. Yo nunca he actuado como dominante en la cama. -delineó una de sus cejas.- Vas a ser mi primera vez.
Definitivamente tenía que ser cosa del destino. Aquello era maravilloso. Iba a ser una verdadera primera vez para ellos dos. Se habían estado esperando sin siquiera ser conscientes de ello. Nick le preguntó de nuevo si estaba seguro, esperando que se echara atrás en el último minuto, pero no lo hizo, le sonrió. Y Nick no necesitó mas palabras. Se inclinó y comenzó a lamerle el cuello. Jeff era consciente de que la camiseta estorbaba pero era su venganza por tenerle atado. Bajó de nuevo hasta su erección y la repasó con la lengua, después continuó su recorrido. Le dio un golpecito en las rodillas para que las flexionara y mejorar su acceso.
- ¿Tienes algo para que las cosas sean mas sencillas aquí abajo? -Jeff señaló la mesita de la derecha.
- Segundo cajón.
Nick se levantó y abrió el cajón. Nick cambió el gesto y Jeff se acordó demasiado tarde de lo que también estaba guardado en ese cajón. Espero la broma que estaba seguro llegaría de un momento a otro. Sujetó el dildo con dos dedos y lo alzó para que Jeff lo viera bien.
- ¿Jeff?
- Es un regalo y antes de que digas nada mas está sin estrenar. Como ya te he dicho esa parte de mi cuerpo sigue siendo virgen.
- Te creo. Ya hablaremos de esto en otro momento.
Nick le echó un vistazo apreciativo al objeto y volvió a guardarlo en el cajón. Sacó de allí un condón y un pequeño tarro de lubricante con aroma a vainilla. Se coló entre las piernas de Jeff y se calentó las manos antes de dejar caer una generosa cantidad de aquel espeso líquido en su mano.
- Esta bastante frío.- Le advirtió.- Pero se calienta enseguida.
Paseo sus dedos por la apretada entrada de Jeff. El rubio cerró los ojos ante las miles de sensaciones que le estaban recorriendo, haber esperado para hacer aquello con Nick había valido la pena. Estaba tan concentrado en sentir que no se dio cuenta cuando el moreno enterró un dedo en su entrada. El placer, a pesar del dolor, era espectacular y con forme iba aumentando la cantidad de dedos que entraban en el las cosas se iban descontrolando. Se estaba fundiendo.
- Nick basta ya de torturarme. -Abrió los ojos y deseo no haberlo hecho, la imagen de Nick sujetándose su miembro mientras le observaba era demasiado para cualquiera.- Nick. ¡Ya! ¿ok?
- Impaciente. -se acercó a el sin dejar de masturbarse, quería tener la máxima erección.
- Nick... -Observó como el moreno cogía el condón.- No. -el otro detuvo sus movimientos.- Estoy sano, no has de preocuparte. No quiero que nuestra primera vez sea através de un plástico.
- ¿Y si yo tengo algo? -le preguntó aun con el paquetito plateado en la mano.
- Trabajas en un hospital, de tenerlo ya me lo habrías comentado o pedido el condón lo más rápido posible.
- Chico listo. -Se inclinó y de nuevo le beso con pasión.- ¿Estas listo? Si me dices que no no habrá problemas, te lo prometo. Podemos parar...
Jeff en respuesta agitó las caderas haciendo que sus cuerpos chocaran. La cabeza del miembro de Nick golpeó contra su entrada haciendo que un escalofrío les recorriera. Esta bien, tu lo has querido le susurró al oído antes de alejarse. Volvió a coger el botecito y se untó la polla para que se deslizara lo máximo que pudiera. Jeff tampoco era tonto, sabía que aquello iba a doler como el infierno pero la sensación de estar haciendo las cosas bien por una vez en la vida podía con todo lo demás. Nick se alineó con el y respiró hondo.
- Jeff. -El rubio alzó la mirada.- Te quiero, lo sabes ¿no?
- Eso creo...
- Y solo hay una manera de hacer esto lo mejor posible. -jeff asintió licuándose por dentro.- Así que... simplemente quiero decirte que es maravilloso por fin estar contigo...
Y empujó con todas sus fuerzas. Jeff no lo había estado esperando tan rápido así que no tensó y el moreno pudo entrar completamente de una estocada. El dolor le recorrió como una latigazo y profirió un grito a pesar de saber que había sido suave. Nick apoyó los puños a los lados de la cabeza del rubio y se quedó quieto. Tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente. Jeff se removió inquieto bajo el, Nick bajó mas las caderas tratando de retenerlo.
- Si te mueves será peor. -le dijo con los dientes apretados.- No sabía que se sentía así. -había bajado la voz una octava. Jeff sonrió.
- Es bueno ¿eh?
- Jodidamente perfecto. -finalmente abrió los ojos.- ¿Te he hecho mucho daño?
- Puff... se va yendo.
- Tu si que te vas a ir...
Y no mentía, poco a poco su cuerpo se iba acostumbrado a la invasión. Cuando pudo moverse sin mas que el diluido dolor residual le hizo un gesto a Nick para que comenzar a moverse. Las primeras envestidas fueron incómodas, pero un poco mas tarde, justo cuando Nick decidió cambiar la angulación del toque algo ocurrió. Jeff levantó la espalda de la cama formando un arco perfecto mientras un golpe de placer le recorría como un espasmo.
- Es bueno ¿eh?
- ¿Te gusta parafrasear mis frases? -le preguntó aún flotando.
- Me gusta todo aquello que venga de ti.
Tras esa declaración Nick volvió a envestir y a partir de ahí Jeff perdió el control de su cuerpo. No podía parar de gemir, aquello le estaba matando y sentir las contracciones del cuerpo de Nick encima suyo no hacía mas que empeorar la situación. Giró la cabeza lo máximo que sus brazos extendidos le dejaban tratando de coger un poco de aire. No podía detener lo que estaba creciendo en su interior. Miró a Nick y lastimosamente le suplicó que le besara. EL moreno alzó una ceja y después de una embestida particularmente fuerte cedió ante su petición. Cuando sus lenguas se juntaron Jeff se sintió morir, dentro de ellos había fuego y nada mas. Todo estaba consumido y el se estaba perdiendo.
Nunca, nunca en su puta vida había sentido algo como aquello. Había tenido sexo con muchas personas, había vivido experiencias extrañas pero jamás había sentido nada parecido y esa realidad le daba pánico. La imagen de Nick herido volvió a su cabeza y supo que si el moreno trataba de hacer algo parecido de nuevo y tenía éxito, el se iría con el. Después de esa unión no podía vivir sin el. No cuando lo había tenido, no cuando le había demostrado lo mucho que le amaba. Sus destinos estaban unidos.
Nick levantó la cabeza y continuó con el ritmo. Jeff centró sus ojos en el y sintió como un calor comenzaba a crecer dentro de el. El placer le agarró por las pelotas y no pudo detener sus caderas, se corrió en espesos chorros. Cubriendo el ligeramente velludo pecho de Nick con su sémen. El moreno se agachó y sin perder el ritmo de beso de nuevo. Nick se corrió en el interior de Jeff con una última y potente embestida. Jeff podía jurar que incluso sus antepasados habían podido sentir la sacudida. El capullo tenía mucha fuerza, estaba seguro que en un par de días no podría sentarse correctamente. Pero, si tenía que ser sincero le daba bastante igual. Aquello era la puta gloria y no había palabras para describir la manera en la que se sentía en ese momento. Nick apoyó su frente contra la de Jeff mientras sus respiraciones se tranquilizaban.
- Te quiero. -le susurró contra los labios. Jeff alzó la cabeza para darle un dulce beso.
- Y yo, a pesar de que me has partido el culo. -Nick bajó la mano hasta donde sus cuerpos aún estaban unidos acariciando la zona lasmitada.
- Pobre Jeffy, al final si que tendremos que llamarte Jennifer.
- Idiota.
- Golfa.
- Perra.
- Bésame.
Jeff no había seguido las órdenes de nadie en diez años. El era siempre quien mandaba. Lo era hasta que descubrió que Nick podía doblegarlo con una palabra, lo era hasta que Nick le había dicho Te quiero. Hasta que había visto el suelo del baño de Dalton cubierto por la sangre. Lo era hasta que descubrió que daría todo por una sonrisa de Nick. Porque era simple, cuando el corazón ordenaba, Jeff solo podía obedecer.
- Como ordenes.
Siii porfín llegó el Niff. ¿Que os ha parecido el capítulo? A mi me encantó escribirlo, ya estaba sufriendo por la estabilidad mental de Nick, siempre triste, no podía permitirlo mas, tenía que mostrar lo maravilloso que es. Ains. Me gusta este cap, ademas no sale Adam por ningún lado. Volverá pronto, pero de momento no sale y ellos son felices y el mundo es maravilloso.
Un pequeño adelanto del siguiente cap.
- No me puedo divorciar Jeff. -El rubio sintió que su corazón se resquebrajaba.- No porque no quiera, hay un contrato. -Jeff se estraño, había esperado que fuera por cualquier cosa menos por algo burocrático.
- No entiendo nada. Quieres dejarle, te maltrata. Estas en tu jodido derecho.
- No es tan fácil. -Nick suspiró.- Yo no tenía dinero y el... -Jeff le sujetó la mano.
- Confía en mi.
- Tiene un contrato firmado. Yo estaba mal de dinero y el me ayudó prestandome el que necesitaba para evitar que les desahuciaran. Es el dueño de la casa de mis padres y me ha amenzado, si me marcho, si le dejo ,ellos se quedan en la calle. Y mi hermana...
- ¿Que ocurre con Elisabeth? -Beth era la hermana pequeña de Nick, tenía once años menos que el. Sus padres decían que era un regalo, con invatible humor que era una invitada accidentada de última hora. Una niña adorable que soñaba con que Jeff también fuera uno de sus hermanos.
- Me ha amenazado, -una lágrima cayó sobre su mejilla.- si yo me voy, irá a por ella.
Lo bonito no podía durar eternamente. En fin. Espero vuestros comentarios.
Reviews!
Por fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Hacedlo por Jeff y Nick. Adoptadlos con un Review.
