N/A: ¡Perdón! Por cuestiones personales (ya ven, los problemas se enamoran fácilmente de mí), este capítulo se tuvo que recortar. No terminé la escena de pelea, y sé que si me fuerzo a sacarla quedará algo horrible, y ustedes no se merecen nada que no sea lo mejor.
Pero, viéndolo del lado positivo, ¡Muajaja! Un día más de suspenso. ;)
Era de madrugada en Death City. Tsubaki apenas lograba conciliar el sueño; había pasado toda la noche preparando su mochila y su ropa para el viaje, o dando vueltas en su cama, presa de la excitación...
Ella y Nathaniel, solos en Italia... Se armaría de valor y confesaría sus sentimientos por su compañero. ¡Eso haría!
Su avión saldría a las siete de la mañana, pero a las cinco, el teléfono del departamento comenzó a sonar, para disgusto de Tsubaki.
-¿Pero qué diablos..?-. Pensó la morena mientras encendía su lámpara de noche, sintiendo ese odioso retorcijón que la atacaba siempre que miraba hacia ese sitio.
Se levanto de la cama, ignorando completamente el dolor y caminó a la sala, donde el maldito aparato no dejaba de sonar, provocando un estado de leve histeria en Tsubaki.
-¿Hola?-. Dijo la morena en un tono tan cortante que cualquier idiota hubiera cortado la llamada inmediatamente.
-Hola, ¡Hola Tsubaki Chaaan! ¿Como te encuentras?-. Como era de esperarse, a Shinigami Sama nadie le avisó que debió haberse intimidado, y en lugar de eso, invadió los oídos de Tsubaki con su tono jovial y despreocupado.
-Nyaaa...-. Bostezó la chica.-¿A qué debo el honor, Shinigami Sama?
-Etto, lamento esto, pero debo comunicarte que vuestro vuelo ha sido adelantado... Salen en una hora, no en dos-. Dijo la Muerte.
-Oh por Dios... ¿Sabe esto Nathaniel?-. Preguntó Tsubaki alarmada...
-Sí, me pidió que te dijera que te invitaba a su casa. Para que llegaran juntos al aeropuerto... ¿Quieres?-. Comentó de pasada el Shinigami.
-Oh, ¡Claro! Voy para allá. Gracias Shinigami Sama-. Respondió Tsubaki, e inmediatamente después, colgó.
Corrió al baño y se duchó rapidamente. Al salir, como pudo, Tsubaki se puso unos shorts verde olivo, zapatos cómodos y una blusa de tirantes de rayas con su chaqueta favorita encima, y salió corriendo con su mochila al hombro.
Llegó al edificio donde Nathaniel vivía, y tocó el timbre mientras se sujetaba el cabello en una trenza baja y verificaba que su atuendo estuviera perfecto.
En ese momento, la puerta de entrada emitió un ruido terrible y se abrió, permitiendo que Tsubaki se colara en el interior del edificio.
Rápida como una exhalación, subió los veinticinco pisos por las escaleras y llegó a la puerta del Penthouse. Ahí la recibió un guapísimo hombre, vestido sólo con sus pantalones de mezclilla, dejando ver un torso perfectamente trabajado, y fuerte como las placas de titanio...
Nathaniel sostenía una taza de café roja en la mano, y tenía el costado apoyado en el marco de la puerta; inclusive a las cinco y media de la mañana, lucía irresistible...
Invitó a Tsubaki a pasar, y mientras la chica se sentaba en la barra del desayuno, Nathaniel entró a su cuarto y volvió con una camiseta blanca de entrenamiento.
Puso a andar la cafetera y se sentó frente a Tsubaki, con los ojos fijos en los de ella.
-Vaya lío con el vuelo, ¿Eh?-. Comentó distraídamente el chico mientras jugueteaba con la punta de la trenza de Tsubaki.
-Eh, sí, sí que lo es... Nunca me había pasado-. Respondió la morena mientras trataba con todas sus fuerzas no sonrojarse.
En ese momento, para alivio de Tsubaki, la cafetera sonó, y Nathaniel se levantó de la barra. Con perfecta elegancia, se dirigió a la repisa y sacó una taza idéntica a la suya, en la que vació el contenido de la cafetera.
Dedicándole una hermosa sonrisa, dejó la taza de Tsubaki en la barra y se la ofreció.
-Que tal, ¿lista para la misión?-. Preguntó Nathaniel antes de darle un trago a su café.-Cualquiera que te mirara en este momento diría que vamos de vacaciones, no a acabar con un mafioso. Luces hermosa hoy... ¿Te lo han dicho ya?
-No, muchas gracias Nathaniel... Eres el primero al que veo hoy.-Respondió la morena, más colorada que un jitomate. (N/A: Un jitomate bien rojo, como los de México, ¡caray!)
-Entonces el honor es doble Tsubaki. Gracias por aceptar mi invitación... Ahora, no queremos llegar tarde. Iré por mi mochila y volveré en un instante.-Dijo el azabache mientras se levantaba de la barra y caminaba a su habitación.
Tras verificar que todo estaba en orden, los dos jóvenes llegaron al aeropuerto con quince minutos de sobra, tiempo perfecto, para haber sido de imprevisto.
Después de una breve conversación con Shinigami Sama, a través del cristal del lujoso BMW que los había llevado hasta allá, abordaron su vuelo, dispuestos a arrasar con todo en Italia.
Ajá, como decía. Este es por mucho el capítulo más patético que he escrito...
Espero no dejen de seguir la historia por este breve momento de torpeza de escritura. Para mañana prometo que estará listo un mejor capítulo... ¡No me odien! TwT
