N/A: ¡Hooola! ¿Como se encuentran?

Antes que nada, déjenme decirles que anoche me desvelé peleando con mi iPod para tratar de subir el nuevo capítulo, ¡pero no! La porquería esa es vieja y ya no recuerda ni como se llama...Uu

En fin, si alguien quiere regalarme una mini iPad, envíenme un mensaje y les digo donde vivo(?). ;)


Tras pensarlo unos segundos, que a Nathaniel y a Giuseppe les parecieron eternos, Tsubaki supo que debia hacer: Si lograba distraer al mafioso por unos minutos, Nathaniel podría liberarse y atacar...

Aún cuando ella sentía una terrible repulsión al ver los dientes amarillentos de aquel hombre, sabía que era lo que se tenía que hacer para salir de aquella situación.

Justo en el momento en que Tsubaki se disponía a expresar su desición, un estruendo terrible se escuchó en la habitación de al lado, seguido de una conversación.

-¡Te dije que no paráramos a comer burritos!-siseó una voz masculina.-¡Nos perdimos la diversión!

-Nee, no te preocupes... ¡Mira! ¡Allá vienen!-respondió una vocecilla infantil y emocionada.

Entonces, todo lo que los jóvenes pudieron escuchar fue el sonido de un Arma transformándose y muchos balazos.

Giuseppe salió de mala gana, dispuesto a averiguar que diablos había irrumpido en su guarida. Entonces Tsubaki inhaló una gran bocanada de aire, y se dió cuenta de que no había respirado en un buen rato...

-Venga, Nathaniel... Hay que ayudarlos, o acabarán como nosotros-. Dijo Tsubaki, al mismo tiempo que soltaba la mano de su compañero y transformaba la uña de su dedo índice en una navaja.

Rápidamente, cortó las cuerdas que los mantenían atados. Nathaniel la tomó de la mano para ayudarla a levantar y la atrajo hacia sí, estrechándola entre sus brazos.

-Perdóname, por favor- susurró Nathaniel con el rostro enterrado en el cuello de Tsubaki.-Fui un idiota princesa... Perdón.

-Tranquilo Nathaniel, no hay por qué disculparse- respondió la morena mientras miraba las esmeraldas de su compañero a un brazo de distancia.-Ya me lo recompensarás con una cena más tarde-dijo Tsubaki mientras le guiñaba un ojo con coquetería.

Antes de que Nathaniel pudiera decir algo en respuesta, Tsubaki se transformó en Espada Demoníaca y aterrizó en sus manos.

Nathaniel comprendió entonces lo ansiosa que Tsubaki estaba por rebanarle el cuello a aquellos hombres, así que corrió a la puerta y salió al pasillo, donde una encarnizada pelea tenía lugar.

Aunque para Nathaniel sólo era un chico de cabellos azulados agitando una cadena; para Tsubaki esa imagen era mucho más.

-Destino, te haces llamar-pensó la chica mientras observaba a Black Star y a Scarlet pelear.

Ella nunca había visto a su Meister luchando... Y debía admitirlo, el chico había madurado como Técnico. Se movía con precisión y nunca daba un paso innecesario, asestaba golpes letales en la cabeza de los mafiosos...

Por segunda vez en menos de una hora, Tsubaki no se dió cuenta del cambio en Nathaniel... Ahora corría hacia la pelea, con la espada lista para atacar.

Pero ella no estaba precisamente interesada en pelear, ya no.

Extrañaba a Black Star. Y verlo cada semana no ayudaba en lo más mínimo a olvidarlo. El tacto de Nathaniel jamás provocaría en ella lo que el chico Estrella la hacía sentir... Jamás.

Tan sumida se encontraba en su tristeza, que no se dió cuenta en que momento había terminado la lucha. De la nada, todo el segundo piso de la iglesia brillaba con la tenue luz rojiza que emiten las semillas de Kishin, y Iacomino Tomasso estaba sentado en el suelo con la mirada perdida...

-Bueno, ustedes llegaron primero... Es suyo. -Sentenció Black Star mientras arrojaba la Kusarifundo por encima de su hombro con expresión entre resignada y molesta.

Justo a mitad de su vuelo, el Arma emitió un brillo intenso, y Scarlet efectuó un perfecto mortal antes de caer de pie detrás de su Técnico.

-No lo queremos. Sin ustedes nosotros seguiríamos atados al suelo, o peor...-Replicó Nathaniel, al mismo tiempo que posicionaba la Espada Demoníaca verticalmente y observaba fascinado como poco a poco tomaba la figura curvilínea de Tsubaki, hasta que la metamorfosis cesó, y su brazo quedó alrededor de la cintura de la morena.

Cuando la mirada de Tsubaki se encontró con la de Black Star, el ambiente alrededor se tornó tenso e incómodo. Los dos jóvenes desviaron la vista casi de inmediato, víctimas de su orgullo. Sin saber que en ese momento pudieron haberse ganado la felicidad que tanto anhelaban...

En ese momento, un impacto de bala se hizo presente...

Los cuatro jóvenes miraron hacia donde el mafioso estaba, y observaron como el suelo a su alrededor se llenaba de un líquido color escarlata...

Sí, el líder mafioso más peligroso de Venecia se había suicidado. Haciéndoles un enorme favor a los chicos... Ya no tendrían que decidir quién terminaría con su vida.

Y como muerto el perro se acabó la rabia, Scarlet y Tsubaki reunieron todas las almas del primer y segundo piso en el centro de la habitación. Por acuerdo mutuo, decidieron que todas las almas se repartirían por igual.

En completo silencio y efectividad, las dos chicas terminaron la repartición en pocos minutos...

-¡Listo!-Canturreó Scarlet mientras extendía los brazos sobre su cabeza.

-Perfecto...-. Respondieron al unísono Black Star y Nathaniel, para sorpresa de los dos.

-Blaaack... ¡Vamos por un gelatto!-. Suplicó Scarlet mientras se colgaba del brazo de su Técnico.

-Te lo prometí, ¿No?-. Respondió el peli azul mientras alborotaba los tirabuzones de la chica.

-¡Sí! ¡Adiós!-. Se despidió Scarlet inocentemente al mismo tiempo que tomaba la mano de Black Star y lo hacía correr a la salida.

-Entonces princesa, te debo una cena... ¿Estás lista?-. Dijo Nathaniel al tenderle el brazo caballerosamente a Tsubaki.

-Oh, claro...- Respondió la morena mientras trataba con todas sus fuerzas no sentirse decaída. ¿Como carajos se suponía que superara lo sucedido con Black Star si cosas así le pasaban a cada rato?

Así pues, minutos más tarde, Tsubaki y Nathaniel se encontraban cenando en uno de los restaurantes más hermosos de Venecia... Completamente ajenos a la pelea que hace poco libraron.

El ambiente romántico que sobrevolaba Italia esa noche era prometedor.


Oh, que loco... Al escribirlo en el iPod todo lucía mucho más extenso... xDu

Ojalá no consideren que fue un fiasco, porque me tiraré de la ventana... T^T

¡Espero que les haya gustado!

¿Merezco un Review? ¡Estamos a uno de llegar a los 30!