N/A: ¡Hooola!
Hey, antes que nada, muchísimas gracias por estos 30+ reviews que la historia ha conseguido. Me motiva mucho saber que disfrutan mi trabajo, y me invitan a superarme, sólo para ustedes.
CATITA-EDWIN, eres el comentaro número treinta, ¡te has ganado un premio(?)! Ok, no. No tengo un premio para ti... u.ú ...Bueno, mi eterno agradecimiento, por seguir el Fic y siempre comentar cosas bonitas que me hacen muy feliz. Gracias amiga. ^^
Mi queridísima yuki-chan22, ¡gracias por el Review! Y no te me decepciones, que esto no fue el reencuentro. Esto fue tan sólo una jugarreta del destino. El reencuentro será EPICO -se acaba de echar la soga al cuello- bueno, haré mi mejor esfuerzo para que lo sea... ¡Lo prometo!
Capítulo Doce,
¡Disfrútenlo!
Ni el helado italiano lograba apaciguar el dolor de su corazón.
Black Star y Scarlet caminaban por la piazza (N/A: Plaza) central de Venecia. La luz anaranjada de los faroles hacía que todo se viera mucho más tranquilo y bonito...
El peli azul no había dejado de maldecir a su suerte desde que salieron de la iglesia gótica. ¿Por que, de todas las parejas, de todos los Shibusen del mundo, tenían que ser Tsubaki y su nuevo Técnico quienes coincidieran en su misión?
Sólo ahora, que ahogaba sus penas en un gelatto doble con chispas de chocolate comprendía lo estúpido que había sido...
-Jamás debí haberla dejado. Debí haber peleado por su amor, en lugar de huir como el cobarde que en realidad soy...- Se repetía una y otra vez mientras caminaba rumbo al hotel donde se quedarían esa noche.
Apenas llegaron al Lobby del Centurion Palace, supieron que era demasiado bueno para ser verdad: candelabros de cristal suspendidos en el techo, alfombras de aspecto lujoso...
-Lo bueno es que tú y yo somos un par de idiotas, Scar... Si no, ¡Imagina que clase de sitio nos esperaría!-. Gritó eufórico Black Star, provocando que todos a su alrededor lo observaran.
-¡Es cierto! Vamos, ¡Pidamos nuestra habitación!-. Canturreó Scarlet mientras daba saltitos hasta llegar al mueble de la recepción.
Minutos después, y con la tarjeta de banda magnética en la mano, Scarlet y Black Star corrían a su dormitorio, ubicado en el piso 23 del edificio...
Agotados por el viaje y la pelea, apenas los jóvenes entraron a su cuarto, se lanzaron cada uno a la cama que más le gustaba; Black Star pegado al ventanal, y Scarlet del lado de la televisión.
La pequeña no tardó en caer rendida ante el sueño, pero a Black Star algo lo mantenía despierto... Mejor dicho, alguien.
Una chica de cabello azabache y ojos azules.
Cada que Black trataba de dormir, bajo sus párpados aparecía su rostro, su sonrisa... Era demasiado para él.
Al no poder descansar, el peli azul decidió salir al balcón. Quizás todo lo que necesitaba era un poco del fresco aire de Italia, puro vino, océano y vida nocturna. Pero no. Ni esa deliciosa fragancia logró apaciguar el dolor del chico Estrella... De hecho, juraría que lo incrementó.
No podía evitar pensar en Tsubaki y ese chico.
Él era terriblemente guapo, hasta un Dios como Black Star tenía que admitirlo... Y Tsubaki lucía feliz a su lado, o al menos eso parecía...
Con esos pensamientos en la cabeza, Black Star se dirigió al frigobar (N/A: Mini refrigeradorcito) y se decidió a hacer algo que nunca antes había hecho.
Entonces volvió al balcón con una botella de vino tinto en la mano derecha, y una copa en la izquierda. Así pues, el peli azul comenzó con lo que sería su primera borrachera auto inducida. Quizás un poco de alcohol lo ayudaría esa noche.
Apenas había tomado los primeros sorbos a su copa, escuchó unos pasitos a su espalda, pero no se preocupó en lo más mínimo, pues sabía de quién se trataba.
-Nee, ¿por qué no estas durmiendo, Black Star?-Susurró Scarlet, un poco adormilada.
-No te preocupes por mí, pequeña. Puedo dormir un poco en el avión de vuelta a casa...-Respondió el joven, sin desviar la vista de la piazza, observando a la gente que caminaba tranquilamente por ahí.- ¿Y tú por qué no duermes?
-Te escuché cuando sacaste eso-siseó la chica, mientras señalaba la botella que reposaba en la mesita al lado de Black Star-. No importa... Pero, ¿por qué estas bebiendo?
-No lo sé... Cuentan por ahí que el vino de la Toscana es el mejor del mundo- dijo Black Star, tratando de ocultar la verdadera razón de sus actos. -¿Por qué no probarlo?
-En ese caso, déjame acompañarte-pidió Scarlet mientras se sentaba en la silla que quedaba junto al peli azul. -A menos que tu intención sea beberte la botella entera y llorar, no tendrás problema alguno en permitirme estar aquí, ¿o sí?
-Touché, Scarlet... Tu ganas.-Concedió el chico de la Estrella, para felicidad de su Arma.
Entonces cayeron en un estado de completa calma. No había más sonido entre ellos que el ronrroneo de los autos abajo y las conversaciones de quienes caminaban por las callejuelas de Venecia.
En ese momento Scarlet habló, y lo que dijo en verdad sorprendió a Black Star.
-Dime, ¿cuál es tu relación con la chica que estaba en la iglesia, Black Star?
-¿Por qué lo dices, Scar?
-Apenas la viste, aún estando transformada, algo en tu mirada cambió...-Dijo la chica, dejando la frase en el aire. -La reconociste de inmediato.
-A ti no se te puede engañar, ¿verdad?-. Respondió el de cabellos azules, de pronto preocupado por cómo respondería esa pregunta.
-No, no se puede...-Susurró Scarlet. No sé si era que acababa de despertar, o que la tranquilidad de Italia era contagosa, pero la pequeña de pronto lucía varios años más madura.
-Es la primera vez que hablo de esto, así que considéralo un honor. ¿De acuerdo?-. Comentó Black mientras sentía el calor del vino en el pecho, y un nudo en la garganta.
Entonces, sin más rodeos, Black Star habló, y habló, y continuó hablando hasta que no hubo más que decir. Desde el primer día en el Shibusen, pasando por el descubrimiento de sus sentimientos hacia Tsubaki, por Kid Kun, y hasta llegar a ese momento, en el que el chico se emborrachaba para olvidar el dolor que le generó verla de nuevo.
Scarlet resultó un excelente público, ahí, hecha un ovillo sobre la silla, viendo al vacío, perfectamente silenciosa; no buscó establecer contacto visual en ningún punto del monólogo de su Meister, ni siquiera cuando las lágrimas comenzaron a caer libres por las mejillas del peli azul.
Al menos dos horas pasaron de ese modo, y fue cuando la última gota de vino acabó en la copa de Black Star. Entonces supieron que ya pocos debían quedar despiertos y se dispusieron a descansar un poco para el viaje del día siguiente.
Aunque a Scarlet le dolió un poco escuchar la historia del único amor de su Meister, no pudo evitar sobreponerse a su propia intranquilidad por el bien de Black Star. Él siempre había sido muy bueno con ella, y era hora de devolverle el favor.
Por otra parte, Black Star se había liberado de un gran peso esa noche, poco le importó saber que al despertar por la mañana tendría un espantoso dolor de cabeza... Por lo menos, ahora se entontraba mucho más tranquilo, aunque Tsubaki siguiera lejos de él.
Owh, ¿pueden imaginar a un Black Star acá todo "dame otro tequila"?
Bueno, yo sí, y déjenme decirles, que fue muy tierno y triste pensarlo así.
Ooooh, pero Tsubaki pagará por esto(?)... ¬¬
¡Espero que les haya gustado!
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