-Vuelve a colocar el Bloc Mayús en su lugar-. Estúpida tecla. ¬¬

Oh, cierto... ¿Que decía yo?

N/A: ¡Hooola! ¿Como se encuentran mis queridos lectores?

yuki-chan22: ¡Gracias por el Review! Te prometo que no descansaré hasta que ese reencuentro quede genial. ¿Okie? No creo que falte mucho para que esto acabe; tampoco quiero convertir a Black Star y a Tsubaki en mártires... xDu

CATITA-EDWIN: Porque tú lo pediste amiga, ¡romance! xDDD ...¡Muchas gracias por comentar!

Antes que nada, dejenme decirles que este capítulo es un poco extraño, pero debido a que me pidieron romance, y a que juré que Tsubaki pagaría por lo que le hizo a Black Star el el capi anterior, aquí va.

¡Disfruten!


Ya entrada la noche en Venecia, dos atractivos jóvenes caminaban por una callejuela de la ciudad. Reían y platicaban animadamemte, mientras se dirigían a su hotel, ubicado en el centro de la ciudad...

Apenas llegaron al Centurion Palace, subieron rapidamente al Penthouse del edificio, usando el ascensor. Al entrar a la lujosa suite, casi de inmediato, la chica se lanzó a los brazos del joven.

-Oh, Nathaniel. ¡Fue una noche estupenda!-Susurró Tsubaki contra el pecho de su compañero.-Gracias...

-Jaja, gracias a ti, preciosa. Ha sido una velada fabulosa-respondió Nathaniel mientras abrazaba fuertemente la cintura de Tsubaki.

Asi permanecieron por unos instantes, hasta que tuvieron que separarse. En ese momento, Nathaniel tomó la barbilla de Tsubaki; levantándola levemente, consiguió encontrarse con sus ojos.

Oh, podías perderte en esos ojos...

Es que Tsubaki le parecía tan bella.

Con un fluido movimiento, Nathaniel logró unir sus labios a los de ella. Al principio, la chica se congeló en sus brazos, presa del miedo, para después, poco a poco corresponder al beso.

Porque Tsubaki gustaba de Nathaniel, y ahora sabía que era mutuo...

Y aún así, pese a que trataba de dejarse llevar y disfrutar del momento, había algo que se lo impedía.

Entonces sintió las manos de Nathaniel acariciar su espalda lentamente, y no pudo evitarlo, enredó una de sus piernas al cuerpo del chico, y él la tomó de inmediato, al mismo tiempo que acariciaba su otro muslo. Rapidamente, Nathaniel elevó la otra pierna de la joven y la unió a su cuerpo. De ese modo, Tsubaki se encontraba completamente pegada a Nathaniel, permitiéndole pasar sus brazos por su cuello y profundizar aquel apasionado beso.

Sintió los labios de su compañero deslizándose por su mandíbula, donde depositó húmedos besos al mismo tiempo que comenzaba a caminar, con Tsubaki en brazos. La morena sentía cada poro de su cuerpo erizándose, mientras enredaba sus dedos en el cabello de aquel hombre, incitándolo a continuar con esa acción que la estaba volviendo loca.

Lo siguiente que supo Tsubaki es que se encontraba tumbada en la cama de Nathaniel, acariciando el desnudo pecho de éste... Jadeando en pos de aire.

¿En serio iba a hacerlo?

Sentía las manos de Nathaniel bajo la falda de su vestido, su fuerte torso pegado a su vientre, su lengua, recorriendo cada centímetro de su cuello...

Carajo, era tan embriagante. Quería más de Nathaniel...

Poco a poco notaba como el joven desabrochaba su cinturón, y en seguida, su vestido.

El Shibusen no permite relaciones sentimentales entre Técnico y Arma.

Cuando vió las esmeraldas de Nathaniel clavadas en sus ojos, se dió cuenta de que su compañero la miraba fijamente, con un brillo en los ojos... A medio camino entre una suplica y la lujuria.

Entonces Tsubaki mandó al diablo sus preocupaciones y su autocontrol, al mismo tiempo que efectuaba una maniobra rápida, logrando así cambiar de lugares con su Técnico. Ahora ella estaba arriba, sentada a horcajadas sobre el torso de un Nathaniel bastante sorprendido que la observaba desde abajo.

Lanzó su vestido al suelo, y de inmediato se lanzó a los labios del joven, quien no dudó ni un segundo antes de responder al beso, al mismo tiempo que sentía cada una de las curvas de la chica, arrancándole ocasionales suspiros con sus caricias.

El beso se interrumpió cuando sus pulmones exigieron oxígeno, y apenas unos segundos después, Tsubaki y Nathaniel volvían a unir sus labios con más pasión que antes.

Presa del deseo irracional que Nathaniel infundía en ella, la morena comenzó a desabrochar sus jeans, y los lanzó al suelo, donde aterrizaron junto a su vestido... Así como ella aterrizó en la cama ya que Nathaniel había vuelto a quedar arriba

En el preciso momento en que el joven se disponía a deshacerse de la ropa interior de la chica para consumar el acto, Tsubaki abrió los ojos desmesuradamente, y se revolvió incómoda bajo el cuerpo de su compañero.

-Na, Nathaniel. No puedo hacerlo...-Susurró, tan bajito que temía que no la hubiera escuchado.

-¿Que sucede, princesa?-Nathaniel reaccionó de inmediato, ahora estaba sentado en la cama, y ayudaba a que Tsubaki se incorporara frente a él.

-No puedo, Nathaniel. Simplemente, no...-Respondió la morena, al mismo tiempo que se levantaba de la cama, mirando hacia el enorme ventanal. -Espero en verdad que me entiendas. Estoy muy lastimada en este momento, y sé que lo que estuvimos a punto de hacer no fue lo mejor-poco a poco, Tsubaki sentía como las lágrimas traicioneras amenazaban con escapar de sus ojos mientras hablaba.

-¿Lastimada? Tsubaki, puedes contarme cualquier cosa... Lo sabes, ¿no?-. Respondió el de cabellos negros como la noche. Su voz expresaba una genuina preocupación por ella.

-Mal de amores-respondió la chica, sin dejar de observar la luna a través de la ventana, siempre tan perturbadora, incluso en Italia. -Ya no sé ni que es lo que siento, y esto sólo lo complicaría más.

-Comprendo... Pero, quiero que sepas, que yo nunca te haré daño, Tsubaki.-Susurró Nathaniel, al mismo tiempo que se levantaba de la cama, quedando justo detrás de su Arma. -Siempre estaré ahí para ti, princesa.

-Te lo agradezco, en serio.-Respondió, al mismo tiempo que giraba sobre sí misma, para encontrarse con la mirada de Nathaniel, rayando en la desilusión y el dolor. -Debo irme... Mañana volveremos al Shibusen.

-Lo sé-musitó el azabache, al mismo tiempo que recogía el vestido de Tsubaki y se lo entregaba. -Descansa, y, si en algún momento aclaras lo que sientes, yo estaré aquí.

-Buenas noches, Nathaniel...-Fueron las últimas palabras que el joven escuchó antes de que la chica se escabullera como la Asesina que era.

En su habitación, Tsubaki se permitió volver a llorar, cosa que no hacía en, al menos, diez días, calculaba ella.

-¿Por qué Black Star?-. Susurró entre sollozos... Una y otra vez.

Lo extrañaba, y eso dolía muchísimo.

Le dolía el hecho de que él no estaba, y aún así, su recuerdo se negaba a abandonarla. Se negaba a irse y permitir que sus heridas sanaran... ¿Por qué era tan egoísta?

El cielo lucía más oscuro que nunca. Tan negro como cueva de lobos...

Poco a poco, Tsubaki se fue hundiendo en un apacible letargo, y supo que tenía muchísimo sueño. Se acomodó en su cama, por fuera de las cobijas, y se rindió ante el sueño.

Porque, cualquier pesadilla era mucho mejor que su realidad.

Lo que la chica no sabía, es que, cuando el cielo luce mas oscuro, es cuando está a punto de amanecer.


P.D. No me hago responsable de traumas ocasionados por la lectura de este capítulo. Nah, mentira... Espero que nadie se traume, en verdadUu

Bueno, mi intuición dice que este capítulo quedó algo corto...

Hey, ¡tengan piedad! Fue mi primer intento de "escena romántica", y dejenme decirles, que me partí la cabeza con ella... ¡Pero puedo mejorar! Díganme, ¿qué le faltó? ¿Qué lo haría mas Pro?

¡Espero que les haya gustado!

Nos vemos en el siguiente capítulo. ;)