Hola holita.
Antes de nada decir que los personajes de Glee no me pertenecen. Son obra de los genios que conocemos como Ryan Murphy, Brad Falchuck y Ian Brennan. No gano nada con esta publicación a excepción de dejar suelta un poco de mi loca imaginación.
Elbereth3: Quería causar un gran impacto con lo de Tina y Richard. Os juro que me llegó como un flash y supo que cuadraban. Es la pareja mas bizarra de la historia, pero a la vez lo único que me parecía correcto. ^^ Lo del maratón lo voy a pensar para hacer este verano, que este año tengo bastante tiempo libre. Aunque estoy esperando confirmación para ir a trabajar a un lugar maravilloso, crucemos los dedos para que me llamen.
Anne: Si nena, Adam tenía que volver y me temo que este capítulo y el siguiente son los últimos dos en los que no estará aún fisicamente... ains queda mucha telita y sin saber como hemos llegado al ecuador de la historia.
Emily.23: Mercedes? es brillante! Me encanta... Beth esque es muy chiquitina para el, aún al menos. Pero me dejaste gratamente sorprendida con Mercenes, no había caido y ahora que me lo has dicho es... perfecto. Ella con un caracter rompedor y fuerte y el que es esencialmente buen... que pareja tan hermosa!
Aikanaro Malfoy: Hunter ya está asomando la cabecita en este capítulo. ^^ Está apunto de aparecer con mucho peso y con una gran responsabilidad sobre sus hombros que en los siguientes capítulos se va a desentrañar poco a poco. No quiero adelantar nada, pero el será importante en los siguientes capítulos. He tratado de darle la vuelta de alguna manera después de que nuestros ueridos guionistas hicieran de los Gorriones unos "yonkies" de testosterona... What? así que me encontraba en la obligación de corregir esto. Y aquí esta... bueno aquí no, en los siguientes capítulos. xD
Ahora si... a leer mis amores.
Capítulo 13: Notas de despedida, una balada mas.
Jeff despidió a los chicos antes de meterse en la habitación. Habían accedido a quedarse a dormir en su salón, había suficiente espacio para que descansaran en los sofás, se negaba a que alguno de ellos (a pesar de que no habían bebido alcohol la mayoría) cogiera el coche a aquellas despectivas horas de la mañana. Así que allí estaban todos, tumbados en su sofá en ropa interior, contando batallitas de los años pasados tratando de aligerar el peso que se acumulaba en sus corazones.
Entró en la habitación con una sonrisa. Sus amigos tenían la capacidad de hacer que su corazón se deshiciera en cariño a pesar de que las circunstancias no acompañaran para nada. Siempre arrancándole una sonrisa con alguna de sus tonterías, transmitiéndole el mas hermoso sentimiento de amor fraternal. Buscó con la mirada a su chico y tras escuchar un poco de jaleo en el baño, supo que el moreno estaba allí dentro, preparándose para ir a dormir. Jeff, se qued´de pi, sin ganas de tumbarse en la cama. No estaba realmente cansado, aquel día, a pesar de haber sido tremendamente estresante era un hermoso y semi cálido viernes (ya sábado, si tenía que ser específico) y aún no tenía ganas de dormir, quedaba noche que disfrutar junto a su amante. Nick salió del baño que había en su habitación con solo el pantalón de pijama, en la cama estaba la parte de arriba. Cuando se disponía a ponersela Jeff le interceptó.
- Tengo frío Jeff... -le dijo sin mirarle a los ojos. Huyendo del contacto.
El rubio observó a Nick, estaba triste y no podía hacer nada por ocultarlo. La nota y el regalo que Adam había llevado hasta su puerta lo tenía en aquel estado alterado y el comprendía porque. No quería que nada le pasase y solo quedaban unas pocas horas para que la amenaza se cumpliera.
Jeff suspiró y cerró los ojos un instante. Aquella noche tenía que ser mágica, hermosa y perfecta. Una pre-luna de miel unida a aquella bizarra proposición de matrimonio que le había salido del alma. Esa noche tendría que ser todo besos y arrumacos, deberían de perderse en el cuerpo del otro de manera que en algún momento pensaran que no existía nada mas allá de esas cuatro paredes que encerraban tantos secretos. Debía ser la confirmación de que estaban hechos el uno para el otro y no un mar de inseguridades. No un momento de dolor y tensión. No podía permitir que Nick sufriera de aquel modo, no iba a permitir que Adam les arrebatara también aquella noche. Cuando el sol saliera pensarían en que hacer, pero en ese momento se necesitaban mas que nunca. Pero por encima de todo no permitiría que volviera con aquel bastardo hijo de puta. Nick era libre y nunca mas volvería a las garras de aquel cabrón que no le merecía. Nicholas Duval estaba hecho para brillar y Jeff se iba a encargar de que así fuera. Aunque aquello le costara la vida.
Se acercó un poco mas hasta que sus pechos se tocaron. Tenía que conseguir que vaciara su mente de todos los malos pensamientos que le estaban recorriendo, lo necesitaba. Enterró la cabeza en su cuello inhalando su extraño aroma, rozando mínimamente la piel con la punta de su nariz.
- Jeff...
- Dime Nick. -le susurró por encima de su piel, sintiendo como sus palabras provocaban escalofríos en el moreno.
- No creo que sea el mejor momento... -su voz se quebró al final cuando el rubio decidió probar con su lengua la tierna piel de su cuello.
- Y sin embargo yo postulo que lo es... -ascendió la cabeza para que sus labios quedaran alineados.- … no encuentro un motivo sólido para pensar que no es correcto hacer esto en este mismo instante.
- Quizás la amenaza...
- Esa amenaza está fuera de esta habitación Nick. Aquí solo nos veo a ti y a mi. Una pareja de enamorados que acaban de comprometerse aunque nadie lo sepa aún. Yo veo tus ojos y nada mas me importa...
- Jeff... -Una lágrimas se escapó de los ojos del moreno.- Te quiero...
- Y yo a ti... te necesito Nicky, rápido y fuerte. Ahora.
Después de la ahogada petición no hubieron mas palabras. Simplemente una comprensión mutua de lo que necesitaban en ese momento. De que nada importaba mas allá de las cuatro paredes de la habitación. El instinto animal se apoderó de sus cuerpos y nada mas se supo de la razón. Jeff quiso gritar de alivio cuando sintió las manos de Nick sujetarle de la cintura con fuerza, con determinación. Había decidido que podía dejar todo fuera, mas tarde tendrían tiempo de preocuparse por la amenaza de Adam.
Jeff atacó sus labios sin avisar, sin carta de presentación. Chocando, golpeándose en el trayecto, dientes, lenguas, saliva. No tenían muy claro que iba contra que, solo que encajaban a la perfección. Como dos partes de un rompecabezas incompleto que solo podían unirse estando juntos en la oscuridad de la luna.
OoOoOoOoOoOoO
Nick despertó de su letargo alejando cualquier pensamiento fuera de aquella habitación, eran ellos dos y Adam no contaminaría su unión. El no lo iba a permitir y se lo hizo saber al rubio lanzándole contra la cama. Si lo quería fuerte y rápido el se lo daría así, haría que sintiera su cuerpo dentro de el aún días después de haber acabado.
- Mmm parece que la bestia que yo recuerdo comienza a despertar.
- Hace mucho que lo hizo Jeffy, solo que hasta ahora no había salido a jugar.
- ¿Sabes las veces que me he masturbado pensando en ti de esta forma? ¿En ti dominándome?
- Jeff...
- Si, voy en serio. Te imaginaba perdiendo el control, estampándome contra la cama con fuerza y embistiendo dentro de mi sin preparación ni nada. Duro y fuerte. Permanentemente marcado.
La sola imagen que se creó en su mente tras las palabras hizo que su erección, ya de por si despierta, aumentara un par de centímetros. ¿porque Jeff debía ser tan sumamente sexy sin siquiera darse cuenta? Y ¿desde cuando a el le gustaba que le hablaran de esa manera? La respuesta llegó segundos después de que se hubiera formulado la pregunta. Desde que Jeff te dijo que te amaba y dejó que le hicieras el amor por primera vez.
- Jeff... no juegues con mi auto-control. Es bastante limitado en lo que a ti se refiere.
- ¿limitado? Yo creo que es demasiado. -se acarició la entrepierna por encima del pijama, ya se veía bastante abultada.- si yo estuviera en tu posición no jugaría con tanta delicadeza con la comida, esta puede aburrirse y quedarse dormida.
- ¿Dormida? ¿aburrirse? Creo que estas tratando de cabrear a la persona equivocada. -Nick se quitó el pantalón sin avisar, sorprendiendo a Jeff, quien tragó visiblemente.- Yo soy quien tiene el control del esta situación.
- ¿A si?
- Si.
Y comenzó la guerra. Nick se tumbó encima de Jeff presionando su cuerpo contra la cama. Siempre era el quien dominaba sin poder contenerse. Jeff estaba hecho para ser follado y se había convertido en una droga para el moreno. Era imposible no reaccionar a aquellos ojos oscuros llenos de perversas intenciones. Le provocaba si, pero lo hacía porque sabía que Nick jamás le haría daño, porque confiaba tan ciegamente que estaba dispuesto a todo por el. El moreno decidió probar esa confianza.
Se apartó un poco del rubio y le quitó la camiseta y los pantalones. Necesitaba ver a su rubio desnudo, era la encarnación de un ángel y pensar en las cosas que estaba punto de hacerle no hacía mas que incrementar las ganas de atacar la tierna piel de Jeff. Rescató la camiseta antes de que se fuera al suelo y inclinándose un poco se la puso alrededor de la cabeza a modo de venda. Imposibilitándo la opción de ver lo que ocurría a su alrededor.
- ¿Nick? ¿Qué se te ha ocurrido ahora?
- Nada que no te vaya a gustar... ¿Confías en mi? -El rubio suspiró dramáticamente dejándose caer en la cama, con los brazos abiertos en una pose de total sumisión.
- Siempre he confiado en ti. -Sonrió.- soy tooooodo tuyo.
Nick no dijo nada mas, se acercó a la mesilla de noche y extrajo del segundo cajón el tarro de lubricante y... el dildo que le habían regalado a Jeff. Era el momento perfecto de estrenarlo. Se dio un poco la vuelta y probó que tuviera pilas, si la batería estaba agotada debía de buscar otra manera de utilizarlo pero por suerte tenía suficiente carga para aguantar toda la noche.
- Vamos a jugar a un juego Jeff... debes recordar que en el salón, a una pared de nosotros haya cuatro tíos tratando de dormir a los que les encanta cortar el royo. Así que da igual lo que yo te haga, vas a tener que guardar la compostura y no gemir demasiado alto.
Abrió el bote de lubricante y vertió una generosa cantidad por encima del aparato, quería que estuviera lo suficiente resbaladizo para poder entrar en Jeff sin necesidad de preparación previa.
- Si yo quiero puedo no gemir en absoluto Nicky, no me subestimes.
Nick se acercó a Jeff con sus manos completamente pringadas y le dio un suave golpecito para que abriera las piernas y flexionara las rodillas. Necesitaba que tuviera su entrada completamente expuesta para lo que estaba por venir.
- No me subestimes tu a mi Jeffy. No sabes lo que estoy preparando para ti. -Se posicionó y espero a Jeff hablara. Era predecible que iba a contestar, nunca se quedaba callado en una discusión por el poder como lo era aquella. Solo que esa vez se iba a arrepentir de querer tener siempre la razón.
- Huy que mieeeeee... -Introdujo con cierta destreza la mitad del dildo de golpe en su entrada. Jeff se retorció en la cama despegando la mayor parte de su espalda de las sábanas.- ...hijo de puta...
- ¿Decías algo?
- Qué... -con otro empujoncito lo acabó de meter. La lubricación había sido la correcta, puesto que la goteante erección de Jeff se había incluso movido de placer ante la intrusión. - ¿De verdad no puedo gemir? -dijo en casi un suspiro.
- Has de plantearlo del modo que te voy a explicar. -comenzó con el vaivén del aparato haciendo que Jeff no pudiera evitar que ciertos suspiros abandonaran sus labios.- Si gimes, vergonzosamente alto, como yo se que lo haces. Llamarás la atención de nuestros queridos chicos y creo recordar que ellos fueron los que mas romances pillaron dentro de Dalton. -embistió con fuerza y dejó el dildo dentro. Tenía planes con el para mas tarde.- Si te escuchan entrarán aquí y yo me moriré de vergüenza lo que evitará que finalice con lo que quiero hacerte, que te adelanto te va a gustar mucho.
- Mierda Nick...
El moreno no le contestó, se acercó a el, dejándose caer suavemente sobre el rubio, haciendo que sus erecciones se presionaran juntas, una contra la otra, calor contra calor. Estaban ardiendo y a Nick le encantaba la sensación. Trepo por el cuerpo de Jeff hasta que estuvo prácticamente a su altura, verle con los ojos tapados, ajeno a la mirada hambrienta que le estaba dando le provocó un tirón de placer en su vientre. Podía hacerse cualquier cosa y sabía que Jeff le dejaría, que confiaría en el por encima de todo.
Bajó la cabeza y le beso suavemente al principio para después volverse bastante agresivo. Todo lengua y saliva. Jeff mas que feliz le correspondió, entregándose sin tapujos, dejando sus manos descansar en los costados de Nick. Le había dicho que no podía ver, no que no podía tocar.
Bajó una mano hasta encontrar el bote de lubricante. Se empapó dos dedos y comenzó a prepararse a si mismo. Las cosas estaban apunto de ponerse mas que interesantes. Cuando sintió que estaba suficientemente dilatado descendió por el cuerpo de Jeff besando y lamiendo la piel expuesta, le encantaba el sabor de su piel sobre su lengua. Cuando llegó a su erección se relamió, con una mano comenzó a mover el dildo de nuevo mientras que con la otra sujetaba el palpitante trozo de carne. Accionó el boton que hacía que al aparato vibrara al mismo tiempo que se la metía en la boca, todo sin apartar los ojos de Jeff, su expresión en ese momento no tuvo precio.
- joder... joder, joder, joder... -la espalda de Jeff estaba en el aire, se había semi incorporado apoyando los codos, la cabeza estaba echada para atrás.- Nick... joder...
- Recuerda... si gimes el juego acaba.
- Zorra. -Nick sonrió con chulería a pesar de saber que Jeff no podría verle.
- Lo se.
Volvió a introducir la erección del rubio en su boca al tiempo que movía con mas velocidad el vibrador. Quería llevarlo al abismo y después traerlo de vuelta solo para volver a empujarle hacía el vacío. Un juego que esperaba le saliera bien, ya que estaba preocupado por su propio aguante. Saborear a Jeff mientras sabía que estaba siendo penetrado por el juguetito le tenía a el también al limite.
Se alejó de su polla la ver que estaba suficientemente brillante y mojada, sabía que no necesitaría mas lubricación que aquella. Se colocó encima tratando de no tocar al moreno para que no pudiera prever que estaba pasando. Subió la intensidad de la vibración.
- Ahora veremos si puedes callarte esto.
Y se dejó caer. Empalándose completamente en Jeff, quien de la impresión y el inmenso placer se quedó sentado, aferrado a la espalda de Nick, impidiéndole que se moviera.
- Eres un bastardo hijo de... -Nick, quien aún tenía el vibrador en su mano incrementó un poco mas la intensidad.- Oh mierda... -gimoteó.
- Te dije que no podrías, pero sabes que... -chasqueó la lengua.- Me he fijado y al parecer aseguraste la puerta al entrar. Así que cariño, gime cuanto quieras, nadie va a interrumpirnos.
Ese era el impulso que Jeff necesitaba para levantar las caderas con todas sus fuerzas al tiempo que emitía un gemido gutural que estaba seguro se había escuchado en toda la casa. A partir de ese momento todo fue un ir y venir, un toma y afloja de embistes, besos y lujuria contenida. En dos minutos ambos chicos estaban al borde y Nick supo que debía acabar aquello con un espectacular final.
Colocó la intensidad al máximo y comenzó a cabalgar a jeff con todas sus fuerzas. No podía detenerse y quería acabar mirando a los ojos a su rubio así que se inclinó tratando de no perder el ritmo arrancando la camiseta de la cabeza del chico.
Fueron sus ojos lo que lo llevaron al clímax. Y al parecer que Nick llegara a su punto culmine era el pequeño empujoncito que necesitaba para dejarse ir detrás. Ambos trataron de continuar con el movimiento unos segundos mas mientras Nick era llenado por la simiente del otro chico y el moreno acababa sobre su vientre y el de Jeff. Aquello había sido épico y cuando las fuerzas finalmente les abandonaron ambos cayeron rendidos en la cama. Respirando agitadamente.
- Nick... -le susurró casi sin voz.- Por lo que mas quieras, quita el cacharro o me moriré...
El moreno sonrió y con mucha fuerza d voluntad se movió para poder apartar el dildo del cuerpo de Jeff.
- Ya te he dicho que te quiero ¿verdad? -le preguntó Jeff con una risita.
- Si, pero oye, estoy dispuesto a sacrificarme y escuchartelo decir cada vez que quieras.
- Eso suponía. -se quedó callado unos segundos.- Nicky...
- ¿Sip?
- ¿Tu me querrás hasta que seamos viejos y estemos arrugados? -Nick se incorporó de lado, quedando cerca la cara de Jeff, apoyando su cabeza en la almohada justo al lado de la maraña de pelo rubio. Jeff también inclinó la cabeza.
- No...
- ¿no?
- Te amaré aun mas allá, aún cuando desaparezcamos y el mundo no se mas que un recuerdo. Y aún así, cuando nadie sepa que es amor o porque la vida existió en esta roca yo seguiré queriéndote. ¿Eso te parece bien?
- Parafraseando un libro que triunfó hace muchos años, en el que una oveja se enamoró de un león. Te diré que si... es suficiente. -acarició su nariz con los labios.- suficiente para siempre.
OoOoOoOoOoOoO
Jeff esperó a Nick estuviera dormido para salir de la habitación. Fue horriblemente duro desenredarse de sus brazos, pero tenía que hacer una llamada telefónica y no podía esperar, no tenía tiempo para hacerlo. Si aguantaba unos minutos mas envuelto en aquella calidez sabía que no sería capaz llevar a cabo lo que había decidido antes de entrar en la habitación aquella noche.
Se levantó y mientras se ponía los pantalones observó a su amor. Allí, tumbado en la cama, dormido, solo tapado con una simple y translucida sábana yacía Nick en toda su gloria. Dormido y ajeno a la trampa de Jeff. Se sintió terriblemente mal por lo que estaba apunto de hacer, pero era necesario, era vital para la supervivencia de los dos. Porque Jeff sabía que no podría vivir sabiendo que Nick había vuelto a los brazos de Adam, que estaba bajo su yugo. No, sabía que si eso ocurría, que si el rubio se lo llevaba de su lado, no podría aguantar mucho tiempo antes de dejar que su débil mente lo traicionara llevándolo hasta la muerte. Era duro pensar aquello, pero era la realidad y siendo egoísta no iba a permitir que se lo quitara de nuevo. Antes lo llevaría lejos de los dos, lo enviaría a un lugar donde pudiera vivir solo, sin la sombra de su pasado, sin las cadenas de un malvado hombre. Si el tenía que sufrir para que su gorrión fuera libre estaba dispuesto a ello.
Pasó de largo el salón para salir a la terraza con su móvil en la mano. A esas horas de la mañana hacía mucho frío, pero no le importaba lo mas mínimo, le encantaba estar allí y contemplar el mundo desde su hogar. Desde el único lugar que realmente le pertenecía. Le hacía sentir que de algún modo tenía su pequeño lugar en el mundo.
Miró en la agenda de contactos y le mandó un rápido mensaje a Hunter apremiandole para que llamara. Jeff sabía que estaba despierto, no solía dormir mucho y a penas eran las cuatro de la mañana. Seguramente el moreno aún estaría en la oficina. Pasaron tres minutos exactos hasta que el móvil comenzó a vibrar. Respondió sin demora, no tenían demasiado tiempo.
- Clarington, gracias por llamar.
- Dime que ocurre. -le interrumpió, no se notaba de demasiado buen humor.
- Necesito que cumplas tu promesa.
- Mi promesa... -Se escuchó un suspiro al otro lado de la línea.- Que necesitas.
- No te lo pediría si no fuera extremadamente necesario. Adam ha movido ficha y Nick no puede quedarse aquí, no hasta que haya hablado con la familia para que me devuelvan el favor que yo les hice.
- ¿Vas a quemar todas tus naves por Duval?
- Se que no lo comprendes Clarington, poca gente lo hace, pero es lo que tiene el amor. Uno llega de manera simple, otro con cargas familiares y otro simplemente en medio de una guerra. -Sonrió.- Nick lo es todo para mi, no veo mejor persona por la que jugarselo todo.
- Vas a pedirle a la familia que mate a Adam.
Jeff se quedó en silencio. Decir que se sería la respuesta fácil, si le pidiera al Gran Jonny que acabara de una manera discreta con el rubio, el hombre le contestaría con una sonrisa si lo quería troceado o triturado. Las cosas de esa índole para la familia eran muy simples y días atrás ya había hablado con Jonny, explicándole el nuevo giro de la situación al conocer el apellido de Adam, el hombre se había reído y sutílmente había ofrecido sus servicios para acabar con el problema del divorcio de una forma discreta y rápida. El no le tenía ningún aprecio a la mafia a la cual pertenecía el capullo que estaba tratando de hacer sus vidas miserables.
Pero la verdad era que no podía cargar con una muerte sobre sus hombros, por mucho que odiara a Adam, por mucho que deseara que el hijo de puta desapareciera de una vez por todas era incapaz de desear la muerte de otro ser humano. No podía hacer, su moral se lo impedía.
- No... les pediré que le amenacen, algo del estilo "si vuelves a acercarte a Nick mataremos a toda tu familia" pero sin tener que lamentar ningún cadáver. No es mi estilo.
- ¿Crees que con eso se detendrá?
- No, pero me dará el tiempo que necesito para preparar dos pasaportes falsos que nos lleven a Barcelona, donde la compañía para la que trabajo, curiosamente tiene una sucursal.
- Piensas huir con el.
- Es la única solución que veo...
- Espero que sea suficiente.
- Y yo... así que ¿Qué me dices? ¿Cuento contigo?
- Si, señor.
Y hasta aquí otro capítulo.
¿Que os ha parecido mis amores? Espero que os haya gustado. Las cosas a partir de este momento irán a una velocidad vertiginosa en la historia. Ha de ser así, pero les he tenido que conceder una pre-luna de miel o mis musas se enfadarían conmigo. Merecían un poco del paraiso antes de caer en el infierno.
Hoy no os digo nada del siguiente capítulo, pues desvelaría demasiado.
Os quieroooo
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