N/A: ¡Hola!

¿Como se encuentran?

yuki-chan22: Este capítulo es más bien una desición... El siguiente tiene los vestidos y a la cosa pobre que es explotada por su padre. ¡Hay sorpresas! ;)

CATITA-EDWIN: ¡Gracias! Me alegra muchísimo que consideren que voy mejorando en esto... ¡Abrazos para ti tambien!

niki perolita: ¡Gracias por dejar Review! Y gracias tambien por la amenaza de muerte y secuestro... ¡No te das idea de como me motiva a escribir ver mi vida peligrar! xDDDDDDDDD

¡Disfruten! *0*


El resto de la semana pasó volando para Tsubaki y las chicas. Debido a unos problemas técnicos en el Shibusen -un par de alumnos idiotas volaron en pedazos el laboratorio y parte de los salones-, las clases se recortarían en horario toda la semana. Así que, en tiempo de escuela, eran unas catorce horas menos de clases; justo lo que necesitaban para gozar del ambiente pre-vacacional que se respiraba en el instituto.

-Oh, no tienes idea de cómo me desmotivó ver que ya nos soy talla tres de vestido... -Comentaba Liz Thompson mientras caminaba al lado de Maka y Tsubaki. -¡Justo por eso es que he decidido entrar en la dieta de la manzana!

-¿Manzana? ¿De qué se trata?-Preguntó Maka, con una expresión que dejaba bien en claro que nunca se había preocupado por eso.

-Lo único que puede entrar por tu boca durante un mes son manzanas y agua... ¡Es súper eficaz!-Respondió rápidamente la Thompson mayor mientras lanzaba los brazos al aire. -En menos de lo que canta un gallo obtienes un cuerpo de Miss Universo.

-Amh, Liz... ¿No será eso un poco insano?-Cuestionó Tsubaki, sin poder evitar sentir una genuina preocupación por su amiga. -¡Morirás de hambre!

-Además, ya compraste el vestido... No te puedes arriesgar a que te quede grande en la fiesta.-Le recordó Maka, logrando así convencer a la rubia.

-Vale, pero después de la fiesta iniciaré la dieta, ¡y ustedes conmigo!

Sabiendo que de nada serviría reclamar, las chicas tan sólo rezaron en silencio para que Liz olvidara que las sometería a tal lío volviendo de Londres.

Apenas salieron a la escalinata del Shibusen, los ojos esmeralda de Maka brillaron, y de inmediato echó a correr. Antes de que Liz o Tsubaki pudieran siquiera preguntarse que diablos había sucedido, la de cabellos cenizos ya había cruzado toda la terraza.

Entonces vieron a la razón de la carrera de la chica.

A unas cuantas zancadas de donde Maka corría felizmente, Soul extendía los brazos. En su rostro, esa típica sonrisa socarrona relucía, casi tan brillante como la de la chica a la que ahora estrechaba contra su cuerpo.

Unos segundos después, para sorpresa de Tsubaki, ambos jóvenes unieron sus labios en un tierno beso; en ese momento sólo existían ellos en su mundo. Tan juntos que apenas y contaban por dos.

-¿¡Que!?-Preguntó alarmada la morena. Ella sabía lo que sus amigos sentían por el otro, pero ¡estaba prohibido! ¡Los separarían, si no es que los expulsarían del Shibusen!

-Descuida... Shinigami Sama comienza a ser un poco más abierto en cuanto a esas cosas.-Dijo Liz, sin dejar de observar a los chicos, quienes se encontraban platicando tranquilamente, con las manos entrelazadas.

Apenas terminó de hablar, una sonrosada Maka agitaba la mano en el aire mientras que Soul, bastante menos entusiasta que la chica, se limitó a sonreír de lado y asentir con la cabeza.

Liz y Tsubaki respondieron a la despedida y observaron como Técnico y Arma, no, la pareja se alejaba lentamente, hasta que se perdieron de su vista.

-Vaya...-Susurró la morena. No podía evitar sentir cierta envidia por Maka. Ella sí podía estar con el hombre al que amaba.

-Hace unas semanas me preguntó como podría confesarle sus sentimientos a Soul.-Comentó de pasada la Thompson. -Seré bastante miedosa, y a veces puedo incluso pasar por idiota, pero sé de chicos. -Agregó mientras guiñaba un ojito hacia Tsubaki.

-¿Y qué pasó?

-Resultó ser que él llevaba más tiempo acallando sus sentimientos.

Tsubaki no podía creerlo... ¿Acaso también habría una oportunidad para ella? Aún faltaban tres días para que volara a Londres junto con sus amigas. ¿Black Star la querría todavía?

-Oh, sé lo que estás pensando... Y sí, puedes tenerlo por seguro.

-¿Perdón?

-Segundas oportunidades. En verdad existen...

-¿Que te hace creer que pensaba en eso?-Preguntó la morena, claramente turbada.

-Tenías la misma expresión que ví en mi misma y en mi hermana muchas veces... Ella y yo éramos conocidas como los demonios de Brooklyn. Ni los hombres más valientes querían toparse con nosotras. Esa mirada que adoptaste fue la misma con la que observamos a Kid aquel día que nos pidió ser sus Armas...

Sabíamos que había algo bueno delante. No más drogas o callejones oscuros... Patty y yo al fin iríamos a la escuela, viviríamos bien. Frente a nosotras se plantaba la oportunidad de un nuevo inicio. En ese momento aceptamos su propuesta.

Tsubaki se había quedado muda. Siempre había sabido el origen de las pistolas gemelas de Kid, pero las palabras de Liz habían calado hondo en ella.

-Venga, se hace tarde y aún hay tareas por hacer, además de que no creo que a Black Star le haga feliz verte con ojeras...-Dijo la rubia pícaramente, causando un evidente sonrojo en el rostro de Tsubaki.

-¿Coo... Cómo sabes es... Eso?-Logró tartamudear la pobre joven.

-Ya te habrás dado cuenta de que soy bastante observadora... ¿Quieres hablarlo?

-En realidad, sí... ¿Pasamos por un café?-Sugirió Tsubaki, pues comenzaba a cansarse de estar de pie en medio de la escuela.

-Por supuesto. Yo invito las galletas de doble chocolate.

Así pues, ambas chicas caminaron al Starbucks más cercano al Shibusen. El local estaba casi vacío, pues a las cinco de la tarde a poca gente se le ocurre ir por un frapuccino y un par de muffins.

Una vez con bebidas y asiento, Tsubaki comenzó a platicarle a Liz su historia.

-¿Cuando te diste cuenta de que lo amabas?-Interrumpió educadamente la rubia.

-No lo sé. Supongo que, cuando me di cuenta de que se había ido.-Respondió la chica, mientras sentía las lágrimas escocer en los ojos.

-Suele suceder. Maka descubrió que amaba a Soul el día que lo vió a punto de morir.

-¿Lo de Chrona?

-Oh, sí.

-Vaya...

-Hasta la fecha, ella apenas puede observar la cicatriz.

Ahogando un suspiro, la morena continuó con su relato.

Dos rondas de cafe y una bandeja de galletas después, ya no quedaban más palabras en la boca de Tsubaki. Ya no había nada más que decir. Bueno, eso no era del todo cierto.

-¿Crees que él aún me quiera?-Susurró Tsubaki con la mirada clavada en el mantelito de la cafetería.

-Sólo hay una forma de averiguarlo, pequeña. ¿Vamos a investigar?

-Por supuesto... Gracias por escuchar, Liz.

-No hay de qué. Pero vámonos ya, que mi hermana y Kid deben creer que me he adelantado a Londres para ir de compras.

-Jajaja, de acuerdo-respondió la de cabellos azabache entre risas.

Media hora después, la chica se probaba su vestido frente al espejo de la habitación que había ocupado Black Star. Siempre consideró que era injusto que él tuviera el espejo grande tras la puerta y Tsubaki se las tuviera que arreglar con el que estaba en el baño.

¿Habrá un "nosotros" aún?-Pensaba una y otra vez mientras observaba su figura curvilínea en el espejo.

Y aunque no lo hubiera, Tsubaki no planeaba quedarse con la duda de lo que podría ser.


Vale, vale... Lo diré.

¡Quería meter un poco de Soul y Maka en el fic! T/T

Espero que les haya gustado.

P.D. El domingo sale mi vuelo a NY, sitio donde pasaré las vacaciones. ¡Deseenme suerte! Andaré un poquitín ausente por estas dos semanas, pero os juro que habrá al menos un capítulo nuevo pronto. Después de todo, llevo el iPod, y me espera un laaargo rato en avioncito. ¿Que mejor que ponerse a escribir? *0*

-Lanza un beso virtual-

¡Gracias por leer!