N/A: Hola... _ _l|l|

¡Perdón! ¡Perdón!

No me odien, os lo ruego... T0T

Fueron las dos semanas mas moviditas de mi vida. Caminé, y caminé, comí galletas y volé, y conocí a un chico guapo en el aeropuerto, y ni su Facebook le pedi... TT0TT

En fin, aquí va un capi que creo que superará las dos mil palabras... Y si la historia no lo hace, bueno, con mi mega nota ya la armamos(?). xD

¡Espero que lo disfruten!

P.D. CATITA-EDWIN... ¡Gracias por ser mi único Review del capítulo pasado!Uu ¡Te quiero!


Las luces brillaban tenuemente. Todo el recinto estaba adornado con un acento londinense y festivo…

Había gente festejando por doquier. Algunas parejas bailaban en el centro de la pista, mientras que en las mesas el vino corría generosamente, al igual que las conversaciones.

Tsubaki se encontraba sentada en una de las mesas más próximas al balcón, sintiendo el viento nocturno acariciar su espalda descubierta. Frente a ella, Maka y Patty discutían sobre algo que la morena no alcanzaba a comprender.

¿Había sido demasiado vino, o todo se sentía distante y sin importancia?

La música que Soul estaba tocando en el piano al otro lado del lugar era triste y melancólica, y aún así, hermosa.

A lo lejos, Nathaniel bailaba con una de sus conocidas de Londres. Su sonrisa iluminaba la esquina donde él y la pelirroja danzaban grácilmente. –Se lo merece-pensó Tsubaki al mismo tiempo que bebía un pequeño sorbo de vino.

Entonces, al mismo tiempo que la chica depositaba su copa de vuelta en la mesa, divisó a un atractivo joven entrar por la puerta principal.

Su andar despreocupado, esa melena azul…

-Black Star.

El corazón le dio un vuelco a la morena, ocasionándole una breve parálisis y piernas temblorosas. Tratando de disimularlo, buscó entablar conversación con la Thompson mayor, quien reprochaba a Chrona por haber rechazado una invitación de baile hace unos minutos.

En el preciso momento en que se disponía a unirse al sermón de Liz, sintió una presencia familiar a sus espaldas, y supo que era tarde para actuaciones.

Por el Shinigami, lucía encantador. Portaba un traje negro como la noche y una camisa azul que resaltaba el peculiar tono de sus cabellos. Su mirada mostraba una nueva seriedad –madurez, se atrevería a decir-, y brillaba como cuando gritaba a los cuatro vientos que superaría a Dios.

Sin cortar el contacto visual que sostenían, y mientras la música se volvía enternecedora, el joven extendió el brazo con la palma de la mano hacia arriba. Invitación por excelencia para bailar.

Mientras sentía como sus mejillas se coloreaban de un pálido rosa, Tsubaki tomó la mano de su compañero con delicadeza, disfrutando cada segundo del roce.

Cuidadosamente, Black Star ayudó a la morena a levantarse de su silla y la guió hacia el centro de la pista, y bajo la atenta mirada de muchísimos de sus antiguos compañeros del Shibusen, atrajo a la hermosa Espada Demoníaca hacia él. La tomó ligeramente de la cintura, y en ese momento fue que Tsubaki pudo apreciar el hecho de que el que había sido su Técnico estaba a punto de rebasarla en estatura, aún cuando ella llevaba un par de zapatillas de tacón.

Aprovechando que lo podía hacer ahora, la pelinegra entrelazó sus manos detrás del cuello del chico Estrella, al mismo tiempo que comenzaban a bailar.

No hablaban, ellos no eran así. Simplemente se dejaban llevar por la música, gozando de la perfecta sincronía en la que sus almas se encontraban en ese momento.

Cuando la canción estaba por terminar, Black Star inclinó delicadamente a Tsubaki. Sus miradas tan unidas como si hubiese un candado entre ellas.

En ese momento, Black Star acercó su rostro al de la morena. Ardiendo en deseos de unir sus labios a los de él, Tsubaki entrecerró los ojos y deslizó una de sus manos al cabello del joven, enredando sus dedos entre su rebelde melena. Sentía su calor, el batir de sus corazones…

De pronto, todo se desmoronó a su alrededor.

El bello salón desapareció, y junto con él, todos los estudiantes del Shibusen, incluido Black Star. Ante la ausencia de éste último, la morena sólo atinó a ladearse un poco antes de caer al suelo.

Se sentía sola y desorientada. ¿Qué había sido eso?

Entonces una voz cantarina llena de estática retumbó en la cabeza de Tsubaki.

-Estimados pasajeros, les informamos que nos encontramos sobrevolando la bella ciudad de Londres, la temperatura es de 24º, un día perfecto para volar.

-Genial, fue un sueño…-Masculló la morena mientras trataba de asimilarlo del todo. ¿Cómo era posible que su inconsciente le jugara tretas así?

- En un par de minutos comenzaremos el descenso, os suplicamos abrochen su cinturón de seguridad y no se levanten de sus lugares hasta haber frenado completamente.

-¡Yupi!-Canturreó Chrona, al mismo tiempo que volvía a abrir la ventana. -Ya estaba harta de no ver nada más que nubes...

-¡Maka! ¡Deja de besar a Soul y mira allá!-Gritó Patty sin disimulo alguno a los jóvenes en la fila más alejada a ella, causando que ambos se separaran instantáneamente, más rojos que un tomate.

-Ahmmm... Si. Es el Parlamento. Y el de al lado era conocido como el Big Ben, pero después del jubileo de oro de la Reina, se le cambió el nombre a Isabel Tower-respondió Maka mientras el sonrojo desaparecía de su rostro.

-Oooh-corearon todos.- ¡Cuanto sabes!

-Cállense, bakas-respondió la de cabellos cenizos mientras inflaba las mejillas como muestra de su indignación.

En ese momento, el indicador de cinturones de seguridad se encendió, así que todos los pasajeros, estudiantes o no, cesaron el alboroto y se sentaron en su lugar con el cinturón bien abrochado.

-Oye, ¿Qué pasó con Nathaniel? No lo vi en el registro de equipaje, ni cuando subí al avión-preguntó Liz tranquilamente.-Oh, el se adelantó. Está allá desde ayer-respondió Tsubaki. -Se supone que Shinigami le pidió que diera el discurso, o algo así que yo no quise hacer.

-Ya...-Fue lo único que salió de los labios de la rubia. -Hey ¿Lista?

-Por supuesto-respondió la morena.

En ese momento, los oídos de todos se taponearon sincronizadamente y el avión se volvió un mar de exclamaciones de dolor.

-¡Me muero!
-Deténganlo, deténganlo, ¡DETENGANLO!
-Por favor, terminen con mi vida...
-Auch, auch...
-¿Quien carajos inventó esto?

-Estimados pasajeros. Os agradeceríamos mucho que dejaran de comportarse como una bola de mariquitas. Dentro de unos segundos tocaremos tierra. ¡Gracias por volar en Death Airlines!- Cantó la azafata a través del altavoz.

-Perfecto. Hey, ¿Que será lo primero que hagamos allá? Después de todo, la fiesta es ya entrada la noche, y son algo así como las tres de la tarde por aquí-preguntó Maka a sus compañeros, mientras sentía el aterrizaje bajo sus pies.

-¡Comida!-Dijo casi automáticamente Soul.

-Más compras, lógicamemte-respondió Liz.

-¿Y si mejor dormimos un poquito?-Sugirió Chrona.

-Ya, ya. Que cada quien haga lo que le venga en gana. Nos vemos a las seis en el Lobby del hotel para llegar justo en tiempo a la fiesta. ¿De acuerdo?-Sentenció Tsubaki.

-Claro-dijeron todos.

Y así fue.

Liz y Patty corrieron al hotel a ducharse y comenzar a prepararse, bueno, Patty iba con su hermana solo por la tele del hotel, de hecho.

Tsubaki y Chrona fueron a dar una vuelta por las callecitas de alrededor del aeropuerto. Después pidieron un taxi al hotel, donde cayeron profundamente dormidas.

Apenas bajaron del avión, Soul y Maka fueron a comer algo. Solo a ellos se les ocurre salir sin desayunar a un vuelo que duraría medio día entero.

El tiempo pasó, y poco a poco el cielo tomaba una tonalidad naranja como la de las hojas en otoño. Las cinco chicas se encontraban en la habitación de Tsubaki -la más grande de todas- preparándose para la fiesta.

Chrona ya tenía su vestido puesto, y se dedicaba a tratar de convencerse de que lucía bonita. Era morado con varias capas de gasa y tul; con mangas que apenas le llegaban a los hombros y un corte tipo princesa en el pecho. Patty estaba muy orgullosa del vestido, pues ella misma lo había elegido para su amiga, esperando que luciera menos preocupantemente delgada y mas bien saludable en la fiesta.

Maka se encontraba a su lado peinándose. Con cuidado de no estropear su vestido, dio una grácil vuelta frente al espejo, causando que la prenda, de un hipnótico color azul, resplandeciera. Analizó detalladamente cada costura y doblez; el cuello, que iniciaba como una gargantilla hasta transformarse en el torso, tan ajustado que resaltaba su estrecha cintura y su pecho, ya no tan inexistente. Una y otra vez analizó la abertura lateral de la falda; no tan alta como para verse mal, y aún así, algo dentro de ella le gritaba que era demasiado atrevido para su estilo. ¡Maldita la hora en que le hizo caso a Liz!

Patty se encontraba dándole los toques finales al moño de su vestido, ya que no lograba hacer que la porquería aquella quedara derechita. Ella había optado por algo corto y muy femenino, de un bello color crema y con un vuelo muy digno de la Thompson menor, quien era la más feliz del mundo ante la perspectiva de que Kiddo no estaría ahí para hacerla usar sus ridículos uniformes, aunque fuera sólo por esta ocasión.

Liz era la que más atrasada iba. Tenía que estar lista en menos de media hora, y ella aún no pasaba de hacer su maquillaje. En la otra esquina de la habitación, su vestido aguardaba. Largo y ajustado, de un color plata resplandeciente, con un pequeño adorno a la altura de la cadera y un sexy escote... Todas habían estado de acuerdo en que era el atuendo perfecto para Liz.

Jugueteando soñadora con su cabello, frente al espejo de cuerpo completo del armario se encontraba Tsubaki. Su largo vestido la hacía lucir aún más curvilínea y esbelta. El pecho era blanco, con escote en forma de V y la espalda descubierta, poquito arriba de la cintura había un delgado cinturón de pedrería, y debajo de él, una espectacular falda negra caía hasta el suelo. Para no complicarse la vida, la morena ten sólo había peinado su largo cabello azabache en una trenza de lado, dándole un estilo fresco a su look.

En ese momento, alguien tocó a la puerta de la Suite, sacando de su encantamiento a las chicas. Patty, por ser la más cercana a la salida, y por estar completamente lista corrió a abrir.

-Nee... ¿Hooola?

-Buenas tardes, señorita. Esta habitación tiene un par de limusinas esperando afuera...

-¿¡Limos!?

-Sí. Listas cuando ustedes lo estén.

-Gracias...

No hizo falta que Patty explicara qué había sucedido, pues la habitación se encontraba sumida en un silencio sepulcral, y los estupefactos rostros de las chicas lo decían todo.

"¡Esta será la mejor noche de nuestras vidas!"


¿En serio lo será? ¡Averíguenlo en el próximo capítulo!

Ya, en serio me voy a aplicar para actualizar al menos dos veces a la semana... Es lo menos que les debo por haberme perdido dos enteras semanas. ^^u

¡Muchas gracias por leer!

¿Me dejas un Review? Por cada Review que esta historia recibe se le regala una bola de estambre a algún gatito necesitado... *w* ...Ok, no... Pero por favor, dejen un Review... xDu

Una vez más, ¡gracias por leer!