N/A: ¡Hooola! ¡Bakita-chan reportándose! -Hace saludo militar ante la presencia de sus queridas lectoras-.

Oh, por Kami Sama... Este capítulo comenzó muy difícil, y cuando me di cuenta, ¡boom! Mil quinientas palabras de un tirón.

Lamento no haber podido actualizar antes, pero estuve estudiando como posesa para mi examen de admisión a la nueva prepa... ¡Deseenme suerte, que la necesitare!

yuki-chan22: ¡Gracias por el comentario! Déjame decirte que se te extrañó mucho en el capítulo dieciséis... Engendra del mal tú, por hacerme sentir que ya no me querías. T0T Por cierto, el mini Kid/Chrona está en camino amiga mía. ;)

CATITA-EDWIN: Lamento maltratar tu corazoncito, pero, ¡era algo que tenía que hacer! Gracias por las porras, y por decirme que escribo genial, y que siempre seguirás el Fic... Caramba, cuando comenzé con esto, jamás creí que alguien fuera a decirme eso. :'3 Más romance, ¡a la orden!

¡Disfrútenlo!


Lo primero que las chicas vieron al bajar de las hermosas limosinas que el Shibusen les envió, fue la exquisita arquitectura del lugar. Con un estilo rococó y múltiples faroles de luz anaranjada alrededor, el edificio gritaba "Londres" a todo pulmón.

En la entrada, un grupo de estudiantes estaba reunido. Cuando se acercaron, el corazón de Tsubaki no pudo evitar dar un vuelco. Ahí luciendo un corto y muy sencillo vestido rojo se encontraba Scarlet, dándole la bienvenida a todo quien le pasara por en frente.

Justo cuando la morena comenzaba a planear la forma en que podría escabullirse por ahí sin que la chica la notara, el rector Taylor apareció de la nada, plantándose justo en frente de Tsubaki.

-Elemental...-Dijo con su tono de Sherlock Holmes. -Usted debe ser la señorita Nakatsukasa, y sus compañeros. Por favor, acompáñenme, Shinigami Sama me pidió que los tratase de maravilla.

La primera en seguirlo fue, obviamente, Patty, quien a estas alturas se encontraba más que volada con semejante trato especial. Y tras ella fueron todos los demás, desde Tsubaki, hasta Maka, que iba colgada del brazo de un Soul muy galante.

Justo al pasar frente a la puerta, y sin poderlo evitar, desvió la vista hacia donde Scarlet se encontraba saludando a un par de estudiantes de aspecto serio. Cuando sus miradas se cruzaron, Tsubaki se esperaba encontrar todo menos lo que encontró.

Scarlet la observaba con un brillo singular en los ojos, mostrando algo similar a la complicidad.

-¿Pero qué diablos..?-Pensó la morena mientras despegaba la mirada de las avellanas de la jovencita, justo a tiempo para encontrarse con Nathaniel, vestido con un traje de color gris oxford, que, a juzgar por el corte, parecía hecho a la medida, y corbata del mismo color sobre una exquisita camisa de tono beige. Su cabello iba atado en una rebelde coletita, que lo hacía lucir como el chico malo de las películas de acción.

-¿Lista, princesa?-Preguntó el de ojos verdes mientras le tendía el brazo a la morena. -Luces hermosa hoy...

-Gracias Nathaniel... -Respondió Tsubaki, al mismo tiempo que entrelazaba sus manos sobre el bícep de su Técnico.

Entrando al lujoso edificio, todo parecía salido de un sueño... Bueno, para ser precisos, del sueño de la Espada Demoníaca. Desde las luces, hasta la decoración sencilla y elegante.

-Ya sólo me falta él...- Su subconsciente cobró vida propia en ese momento, de Tsubaki tuvo que admitir que, quizás solo por esta ocasión, tenía razón.

Entonces lo vió, caminando al lado de un grupo de chicos de aspecto claramente londinense. Se veía feliz, y despreocupado. Llevaba un traje negro con camisa del mismo color, y una sencilla corbata azul que hacía que sus ojos y cabello destacaran.

Agradeció que Nathaniel estuviera a su lado, pues sus piernas se tornaron gelatina en ese momento. Era como el príncipe que soñó que sería... Pero, algo en su mirada no cuadraba. Lucía triste, o preocupado.

Tan ensimismada se encontraba con sus pensamientos, que no se dio cuenta de que se le había quedado viendo fijamente al chico Estrella, y ahora él la miraba también...


Al mismo tiempo que la morena desviaba la mirada, por la cabeza de Black Star corrieron miles de pensamientos al mismo tiempo, algo poco usual en él... "Luce hermosa." "Viene con ese chico..." "Se ve muy feliz." "¿¡Maka y Soul!?" "¿Y donde esta Kid? Ugh, seguro está con lo del maratónico discurso..." "Me pregunto si la comida será buena." "Ese vestido la hace ver fenomenal, bueno, siempre se ve así... Debo decírselo..."

Justo antes de que su cabeza estallara, sintió un pequeño toque en el hombro. Volteó, y se encontró con los ojitos de Scarlet, quien se encontraba sonriendo de oreja a oreja.

-Hola Scar...

-¡Mira quién está por allá! -Respondió alegremente la chiquilla, mientras se resistía la tentación de señalar a la bella mujer del vestido blanco y negro, que ahora se encontraba sentada a su mesa, platicando con Patty y Maka.

-Tsubaki-el nombre salió como un susurro apenas. Fervoroso y anhelante...

-¡Sí, y mi primo y yo nos encargaremos de que, antes de que la velada termine, ustedes estén juntos y sean felices! -Canturreó Scarlet emocionada mientras daba un par de salititos. Instantes después, se dió cuenta de lo que había hecho, y frenó en seco, con la mirada perdida y el rostro pálido.

-Tu primo y tu... ¿¡Qué!?-Preguntó un exaltado Black Star, mientras sentía como los colores se le subían a las mejillas. -¿Quién es tu primo? Empecemos por ahí.

-No me digas que no lo sabes... -Dijo Scarlet, convirtiendo su voz en un murmullo. -Hana no es mi apellido, sino mi segundo nombre.

-Oook, eso es nuevo. -Habló para sí el peli azul, temiendo lo peor.

-Yo soy una Hayabusa.

-¿Y eso significa que..?-Black Star comenzaba a perder la paciencia, no podría aguantar un segundo más.

En ese momento, Scarlet miró por encima de su hombro, y sonrió, al mismo tiempo que saludaba efusivamente a alguien con la mano.

Sin poderlo evitar, y buscando al culpable de prolongar su agonía, el chico se asomó hacia atrás por el rabillo del ojo... Pero como no veía mucho, y se estaba haciendo daño, decidió girar completamente.

El compañero de Tsubaki, ese tal... ¿Nacho? ¿Daniel? ¡Ya! Nathaniel. Nathaniel, se encontraba respondiendo al saludo de Scarlet mientras Tsubaki lo veía de forma extraña. De inmediato, Black Star se volvió a voltear, y miró a su Arma, rogándole que se detuviera y le dijera su hilo del pensamiento estaba equivocado.

Tras un par de segundos más, Scarlet al fin dejó de saludar, y volvió a fijar su atención en el de cabellos azules, con una mirada que rayaba entre la auto-satisfacción y la altanería. Entonces dijo, justo lo que Black Star no quería escuchar.

-Sí, él es mi amado primo.

Apenas terminó la frase, la chica comenzó a caminar hacia donde el Rector y el resto del Staff estaban coordinando las pruebas de sonido. Llena de determinación y autosuficiencia, en ese momento, Scarlet podría ser fácilmente confundida con la nieta de la Reina.


-Entonces, déjame ver si entendí... ¿Scarlet y tú son primos? -Repetía por milésima vez Tsubaki, tratando de asimilar en qué mundo dos personas tan diferentes podían compartir un patrón genético.

-Efectivamente. Puede que no lo parezca, pero los dos crecimos juntos aquí.

-De acuerdo... Ya decía yo, que luego se te salía el acentito-respondió divertida la morena, tratando de relajarse un poco.

-¡Hey! ¡Eso no me sucede!


En ese momento la música comenzó a sonar.

Según lo acordado, la primera hora sería muy a lo londinense, música lenta de piano y violines para bailar... Ya después, y hasta que los vecinos llamaran a la policía, uno de los mejores DJ's de la ciudad se daría vuelo con las mezclas. Después de todo, ni la mitad del Shibusen tenía más de veinte años, y los jóvenes sólo quieren divertirse.

Algunas parejas comenzaban a levantarse rumbo a la pista de baile, y Nathaniel no lo pudo evitar. Esta noche entregaría a la mujer a la que quería para él a otro -muy afortunado- hombre... Lo mínimo que podía pedir era una pieza.

Haciendo gala de sus modales de caballero, y sacando a relucir esa parte suya que conocía de pies a cabeza las normas para tratar con una dama, Nathaniel se puso de pie frente a Tsubaki, y haciendo una leve reverencia, extendió el brazo con la palma hacia arriba en su dirección.

Mirándola directamente a los ojos, y notando como un pequeño sonrojo aparecía en las mejillas, sintió como su mano entraba en contacto con la suya; entonces la ayudó a levantarse y la guió hacia el centro de la pista.

Con mucho cuidado, la acercó hacia él, tomándola por la esbelta cintura. No tanto como para que Scarlet lo reprendiera por haber tratado de frustrar sus planes, pero lo suficiente para sentir sus pechos casi juntos, y la respiración pausada de la morena.

Entonces comenzaron a bailar. Era una canción lenta, pero algo en la forma que las teclas graves del piano resonaban una y otra vez, rítmicamente, generaba en Tsubaki una especie de "delirio de persecución". Ella se dejaba guiar por Nathaniel, en unos momentos tan sólo se limitaban a balancearse calmadamente, y en otras giraban y giraban, y de vez en cuando él la levantaba en el aire, o cambiaba de dirección una y otra vez.

-Conoces esta canción, ¿correcto? -Susurró Tsubaki, aprovechando que su boca se encontraba a centímetros del oído de su compañero.

-Correcto. Pensé que no podía dejar pasar la oportunidad de bailar mi pieza favorita contigo, princesa. Después de todo, mañana no estarás aquí para mí.

La chica no comprendió a qué se refería Nathaniel con eso, pero, en lugar de preguntarle, simplemente se limitó a cerrar los ojos y dejarse llevar.

Comparado con los primeros minutos, el resto de la canción pasó tranquilamente. Cuando se dió cuenta, Tsubaki estaba sentada en la mesa de nuevo, y Nathaniel le decía que iría a buscar a una de sus amigas.

A lo lejos, veía como Black Star hacía que Scarlet girara en el aire. Ambos lucían muy contentos dando vueltas...


-¡Gracias Black!-Logró decir antes de que tuviera que volver a respirar agitadamente.

-Por más que acabas de confesar tu complot secreto contra mí, te prometí el primer baile, ¡y los dioses como Yo siempre cumplimos con nuestra palabra!-Respondió el peli azul.

-No es un complot. Pero no te preocupes, ya me lo agradecerás después...


N/A: ¿Qué les parece?

Vaya que estuvo loco imaginarme en dos sitios, tan cercanos y tan distantes al mismo tiempo... Pero me gustó como quedó... ¿Y a ustedes?

Listo, supongo que el Viernes me pondré a escribir un poquitín más, ¡y con suerte habrá capítulo nuevo esta misma semana! ¡Yay!

¡Muchas gracias por leer!

Se despide,

Bakita-chan.