¡Changos! ¿Quién lo hubiera dicho? Casi un mes después, el penúltimo capítulo de la historia. Espero que no me odien por haber demorado tanto, pero, ¡yo amé como ha quedado!
yuki-chan22: ¡Yukki! ¡Gracias por comentar! Por cierto, ¡sí pasé el examen! Pues, ¿que te digo? Black Star es así... Uno nunca sabe por donde están sus pensamientos... xDDDDDD
¡Disfrúten mucho!
El tiempo corría rápido en la pista de baile. Era apenas la segunda hora de música de DJ, y Tsubaki no podía más... Había bailado con las chicas, con Nathaniel, ¡hasta con el rector Taylor!
Pese a todo, no eran más de las diez de la noche, la gente seguía llegando, y la fiesta no tenía intenciones de terminar.
-Necesito aire- le dijo a Liz, no muy segura de que la rubia pudiera escucharla. -Estaré en el balcón, por si me necesitan.
Afuera, el viento soplaba cálido, y traía consigo olor a mar. Al igual que todo el edificio, el balcón estaba exquisitamente adornado con estilo gótico. Rodeada por un barandal que asemejaba a los que construyeron los antiguos griegos, la plataforma de mármol reflejaba la luna que menguaba en el cielo.
La morena no pudo resistir el deseo de sentarse en el barandal; así que en cuestión de segundos tenía la espalda apoyada en la pared, y los pies descalzos reposando frente a ella.
A lo lejos, el Parlamento brillaba, tan espléndido como siempre. Más atrás, el océano ondeaba sereno... Por todas partes había gente caminando por las calles y plazas, y la música sonaba baja detrás de ella.
Tal era la belleza del momento; que Tsubaki se permitió cerrar los ojos por un momento, o dos...
-¡Carajo! ¿Donde se metió esa chica?-Se repetía mentalmente, una y otra vez, Liz Thompson. -No puedo creer que se me haya escapado! ¡Justo cuando la fiesta se pone buena!
Pero no, si a alguien no le gustaban los sitios caldeados y ruidosos, era a la Espada Demoníaca, quien seguía allá afuera, sintiendo el viento en la piel.
Un extraño sonido la sacó de sus ensoñaciones. Lo primero que vió al abrir los ojos fue una nubecilla de polvo, y tres líneas blancas detrás.
-¿Kid?-Susurró, tan bajito que el joven no logró escucharla.
Sí, era él... Vistiendo una sencilla pero muy sexy camisa blanca de manga larga y cuello desabotonado sin parecer vago, y unos pantalones negros. Su cabello estaba alborotado por el viaje en la patineta voladora, dándole un aspecto salvaje y provocativo.
Wow, ¿en serio estaba pensando eso?
-Bueno, debo admitir que nunca he tenido mal gusto...-Pensó la morena mientras observaba la cortina grisácea dispersándose.
En cuestión de segundos, su mirada se encontró con las doradas orbes del hijo de la Muerte, y él caminó hasta llegar a su lado.
-Tsubaki, debo admitir, que luces muy simétrica hoy-dijo Kid, al mismo tiempo que le dedicaba una sonrisita cómplice.
-Gracias, Kid. Tu padre dijo que estarías de misión, ¿cómo te fue?-preguntó, intentando establecer una conversación; después de todo, él siempre había sigo un hombre muy maduro, y aceptó de buen grado la desición de Tsubaki al terminar su relación.
-Un brote de locura. Todo controlado... -Respondió. -De hecho, fue más secillo de lo que me esperaba; ¡hasta fuí capaz de llegar a la fiesta! -Completó emocionado.
-¡Genial! -Tsubaki sonrió, Kid siempre se relajaba cuando lograba completar una misión existosamente.
-En fin, ¿qué haces aquí afuera? La pura vida está allá dentro. -Dijo sarcásticamente el chico, sacando a relucir su desinterés por la música estrepitosa y los monos asimétricos en el salón.
-Pues...
-¿Dónde está? Black Star, no me digas que tu tampoco la encuentras... -Musitó Scarlet frenéticamente, jalando al peli azul por el cuello de la camisa, logrando colocar sus rostros a la misma altura.
-Emh, no... No sé dónde está. -Respondió Black Star, que comenzaba a quedarse sin aire.
-¡Genial! ¿Y si Nathaniel te la robó y ya están cruzando el Lago Victoria? Porque déjame decirte, que mi primo está mega clavado con la morena... Idiota, ¡si la perdemos será tu culpa!
-Scarlet, nunca fui el mejor en geografía-comenzó Black Star, ignorando el inapropiado comentario de la chica-, pero, el Lago Victoria está en África...
-Como sea. Ahora, tú quedate aquí. ¡Iré a ver si encuentro a Nath!
Dicho esto, la de cabellos castaños salió corriendo, esquivando grácilmente a la multitud.
-Necesito aire... -Masculló. ¿Que haría si ese tipo en serio se había llevado a Tsubaki?
-¡Nathaniel!-Gritó una hermosa chica de cabellos color rojo.
-Melissa, ¡cuánto tiempo!-Respondió el joven al identificar la voz de su mejor amiga.
-Tienes que contármelo todo. ¿Como es Death City? ¿Coqueto para ir de vacaciones? ¿Hace frío? ¡Ven, baila conmigo!
-¿Como decirle que no a esos ojitos?
Porque ellos dos tenían muchas cosas pendientes...
-Entonces, ¿quién dará el discurso, Kid?-Preguntó Tsubaki, curiosa.
-Pues, Hayabusa Kun lo llevaba rato preparando, creo que lo justo es que lo dé él... Yo disfrutaré de la fiesta sin preocupación alguna esta ocasión.
-¡Eso es fabuloso! Liz y Patty lo pasaron genial eligiendo vestidos.
-Ya lo creo, esas dos deben aprovechar hasta ell último minuto de la noche. ¡No permitiré que vuelvan a vestir asimétricamente en un evento del Shibusen!
La morena trató de reír, pero lo único que salió de su boca fue un suspiro. Kid nunca cambiaría...
-Un estúpido balcón para todo el salón. Ese arquitecto y yo tenemos que hablar... -Gruñía Black Star mientras apartaba a los estudiantes de su camino. -¡Lo que me faltaba!
Lo primero que vió al salir al balcón fueron unos piecitos sobre el barandal. Eran pequeños y femeninos... Conforme siguió adentrandose, se encontró con la nuca de Kid y con Tsubaki sentada frente a él. Estaban charlando animadamente sobre algo que él no se molestó ni en tratar de escuchar.
De pronto, Black Star ya no se encontraba en el balcón, sino en el cuarto de la que había sido su Arma, acariciando su piel y besando sus labios... Volvió a aquel momento en que encontró a esos dos durmiendo juntos... Todo le cayó encima en cuestión de segundos.
El aire se torno pesado y difícil de respirar en el exacto momento en que Tsubaki lo vió, y Kid se dió la vuelta para mirarlo.
Oh, quería golpear a ese bastardo...
-¡Uy! Se pondrá feo si no lo detenemos... -Comentó Patty, que se encontraba sentada a la mesa con Liz y Chrona. -Mira hermana, ¡Black Star golpeará a Kid en la cara!
-¿Qué..?-Entonces lo vió, en el balcón, Black Star se encontraba en tensión, al igual que Kiddo, listos para acabar con lo que se cruzara en su camino. Tsubaki, sentada en el barandal, estaba evidentemente preocupada. -Ok, ok... ¿Cómo lo detenemos? Patty, no, muy obvio... Ir yo, ¡ni de loca!
La mirada de la Thompson mayor encontró a Chrona, y una loca idea relampagueó en su cabeza.
-...y eso es todo lo que tienes que hacer, ¡no es difícil!-Decía Liz mientras ayudaba a la de cabellos rosados a atravesar la pista de baile. -No importa cómo, pero debes traerlo de vuelta. -Fue lo último que dijo antes de darle un empujoncito que la hizo acabar a medio balcón.
Kid hacía su mejor esfuerzo por mantenerse sereno, aún cuando no entendía por qué Black Star se encontraba tan... Listo para arrancarle la cabeza...
En ese momento vió un destello morado atravesar la puerta y acabar su loca carrera justo detrás del peli azul. Cuando logró enfocar a la curiosa figura, se encontró con Chrona, quien llevaba un lindo vestido a juego con su melena y su sonrojo; debía admitirlo, la chica lucía adorable.
-Emh, Kid...-Comenzó. -¿Puedes venir un momento?
-Claro Chro. ¿Qué necesitas?
¡Mierda! Liz nunca le dió una respuesta para eso... ¡No sabía lidiar con preguntas así! Justo cuando la pelirosa iba a decir algo como "descuida, no es nada; vuelve a lo tuyo", la mirada amenazante de la Thompson la encontró, generándole un escalofrío tremendo.
La chica recurrió a uno de los trucos que Patty le mostró para hablar más fluidamente: Escupe cualquier estupidez, pero hazlo con seguridad. -Oh, ¿quisieras bailar conmigo?-Y vaya que lo tomó a pecho...Uu
Kid no pudo evitar sonrojarse un poco. De ella se esperaba cualquier cosa menos eso... Pero, ¡en serio estaba mona! Claro, si la llevera a un peluquero que reparara ese asimétrico corte, estaría mucho mejor... Pero, oh, ¿qué más daba? Chrona lo estaba salvando de la cólera de Black Star; y eso era más que suficiente para él.
-Por supuesto, mi bella dama-respondió mientras le tendía el brazo y comenzaban a caminar hacia la pista. -Hasta luego, Tsubaki, Black Star.
Una vez que los jóvenes se perdieron de vista, el cuerpo del chico Estrella se relajó, y casi de inmediato se volteó para encarar a la morena, quien aún no mudaba esa expresión de ¿pero-qué-carajos? que tan bonita la hacía ver.
Sin poderlo evitar, Black Star eliminó la distancia entre ellos y se aferró a la cintura de Tsubaki, que ya estaba a medio camino de bajar del barandal. Ella correspondió sin pensarlo, y comprobó que el chico había crecido; unos meses más y tendría que mirarlo hacia arriba.
-Te extrañé...-Murmuró el de cabellos azules.
-También yo... No me vuelvas a dejar, por favor. -Respondió Tsubaki, sintiendo los ojos escocer.
Después, silencio; sólo dos personas que disfrutaban del calor de la otra en esa noche de invierno.
-¡Estúpidos caramelos! ¡Estúpida gelatina! ¡Estúpidos todos!-Maka se encontraba sentada a la mesa, desquitando su furia contra el iPhone de Soul; todo por culpa del Candy Crush...
-Tranquila, amor-decía el albino mientras besaba la frente de su novia. -Tú puedes.
-No, ¡no puedo! Debo pedirle a Patty que me envíe más vidas, o a este paso nunca pasaré este estú...-la ojiverde frenó sus quejas en seco, para sorpresa de Soul.
-¿Qué sucede?
Maka se limitó a apuntar con un gesto de cabeza hacia el balcón. Lo que vió casi hizo que Soul escupiera el sorbo de café que había tomado...
Afuera, bajo los primeros copos de lo que se convertiría en una hermosa nevada, Black Star y Tsubaki se besaban tiernamente. Un momento que hablaba de adicciones, lágrimas y amores, de esperanzas, promesas y noches en vela.
-Al fin...-susurraron.
Sus labios sabían a vino veraniego y helado de chocolate.
Black Star la tenía firmemente sostenida por la cintura, como si temiera que en cualquier momento la chica entre sus brazos desaparecería.
Finalmente, los pulmones de Tsubaki rompieron el encanto, y se tuvieron que separar. Cuando sus miradas se encontraron, lo sabían; ese era su lugar.
-Vuelve conmigo, Shinigami te aceptará. Por favor, Black Star... No volveré a Death City sin tí. Scarlet puede venir también, estoy segura que ella y su primo harán buen equipo. Por favor.
-Princesa mía, por supuesto que volveré; después de esto, ten algo seguro: no te perderé de nuevo-respondió el de cabellos azules.
Entonces la Espada Demoníaca se permitió hacer una de esas cosas que tanto extrañaba de estar con su Técnico. Elevó la resonancia de su alma, hasta que estuvo perfectamente sincronizada con la de Black Star. Dos almas vibrando al unísono, dos corazones al ritmo de uno...
-Oh por Shinigami...-Dijo la rubia mayor cuando vió a Kid y a Chrona bailando. -Le dije que lo alejara de aquellos dos, pero, ¡no me esperaba eso!
Ambos se encontraban balanceándose lentamente al ritmo de una canción Techno lenta. A kilómetros se notaba el rubor en las mejillas de ambos, puesto que Kid, a pesar de ser un galán, nunca terminaba de acostumbrarse a la sensación de abrazar a una chica, y Chrona, bueno, esa pobrecilla estaba a punto de perder el conocimiento...
-Hermana, ¿tú crees..?-Comenzaba Patty.
-Tiempo al tiempo, Patricia. ¿Quién sabe? Algún día, quizás...
-Así que... ¿Volverás con nosotros?-Le preguntó Soul a Black Star cuando bajaban de las escaleras del Shibusen.
El albino le había dejado su saco a Maka, quien caminaba descalza, con los tacones en la mano que no sostenía la de Soul. A su lado, Liz y Patty hablaban de desviarse en el camino de vuelta a Death City y visitar alguna playa del Caribe; y junto a ellas, Kid y Chrona mantenían una tranquila conversación sobre algún tema desconocido.
-¡Por suspuesto, hombre!-Respondió el peli azul, abrazando fuertemente la cintura de Tsubaki, causándole un sonrojo a la morena.
-¡Fabuloso!-Intervino Maka, sonriendo.
-¿Y qué con Nathaniel? No sé tú, pero yo lo ví muy acaramelado con una pelirroja de por ahí... Melissa, o algo similar.-Dijo Patty.
-Es una de sus amigas de Londres, crecieron juntos, así que, creo que se veía venir...-Dijo Tsubaki. -Se merece lo mejor, en serio.
-En fin, chicos, no nos preocupemos por el mañana... En el camino ví un lindo Boliche, ¿¡quién está de humor para unas chuzas de medianoche!?-Canturreó Liz.
-¡Yoo!-Respondieron todos a coro.
-¡No siento mi brazo!
-Superaré a Dios, ¡inclusive en los bolos!
-Perdiste, azulito...
-Nyaaah, ya tengo sueño.
Todo el camino de vuelta al hotel fue divertido y ligero. Se respiraba un aire de paz y tranquilidad en el ambiente, y el espíritu de 'noche joven' los tenía a todos entre risa y risa.
Al llegar al Lobby, todos decidieron jugar al Ascensor Sardina, y se las arreglaron para entrar los ocho en el diminuto cubículo; por suerte, todas sus habitaciones se encontraban en el mismo piso, así que fue un viaje sin escalas.
Piso veintiuno. Liz, Patty, y ahora Kid, habitación 2109. Chrona, habitación 2123. Soul y Maka, habitación 2146. Tsubaki... Suite presidencial.
Todos habían corrido a sus habitaciones, después de todo, volarían al día siguiente, y a nadie le gusta cruzar aduanas semi-dormido.
Tras un breve beso, Black Star se decidió a hablar. -Aún no me creo que en serio esté pasando...-Apenas terminó la frase, abrazó fuertemente a la chica.
-Lo sé... Ven, quédate conmigo. Mañana temprano iremos a tu departamento por tus cosas. Por favor; temo que al despertar descubra que todo fue una treta de mi imaginación.
-En serio, Tsubaki, eres mi perdición...-susurró, al mismo tiempo que entraba a la lujosa suite.
Esa noche se limitaron a dormir juntos, ella recostada en el pecho de él. Black Star trazaba círculos en la espalda de la chica, mientras sentía cada poro de su piel erizarse ante su tibio aliento.
-No sabes por cuánto tiempo soñé esto...
El peli azul no obtuvo respuesta alguna, y poco a poco se abandonó ante los brazos de Morfeo. ¿Qué importaba el mañana? Hoy, sabía que todo valió la pena...
Nyaaah... */*
¡Black y Tsubaki estan juntos al fin! -Baila-.
¿Qué les pareció?
¿Merezco un Review? ¡Es el penúltimo capítulo!
¡Gracias por leer!
