Despedida de la Autora:
Caramba, ¿qué puedo decir? Se acabó... -Vacío existencial-.
Cuando comenzé con este Fic, que fue el primero de muchos que escribiré, no tenía idea que acabaría diecinueve capítulos después, con más de cuarenta Reviews y un montón de nuevas amistades que obtuve; porque yo las considero mis amigas... Muchísimas gracias por apoyarme, y por darme esa motivación para seguir con algo a lo que yo no le había puesto ningún tipo de expectativa.
Gracias,
Fernanda.
Epílogo.
-Bienvenido de vuelta...-Susurró Tsubaki mientras se acomodaba en su cama, apoyando la cabeza en el pecho de Black Star, deleitándose con su calor.
-Gracias preciosa-respondió el de cabellos azules, al mismo tiempo que acariciaba la desnuda espalda de su morena. -Es irónico, ¿no lo crees? Tuve que irme diez mil kilómetros lejos de ti para darme cuenta de que este es mi lugar...
Cuando inclinó la cabeza para mirar a la chica, la encontró profundamente dormida. Lucía hermosa, ni como negarlo. Esas pestañas que parecían crecer cada día un poco más, sus finos labios, las curvas de su cuerpo, que se marcaban aún bajo las sábanas. Hermosa.
Con un delicado movimiento, Black Star se deslizó hasta quedar a su altura y la abrazó fuertemente, hundiendo el rostro en el hueco de su cuello.
Por mucho tiempo la había observado dormir sin que ella lo supiera. Tantas y tantas veces acarició su cuerpo furtivamente, que en ese momento nada lo hacía más feliz que saberla suya. No de Kid, no de Nathaniel. Suya...
-Después de todo, el chico número uno necesita a su chica número uno.-Pensó, al mismo tiempo que cerraba los ojos.
Tsubaki despertó con los primeros rayos del sol que se colaban en su ventana. Al girar se encontró con Black Star, que dormía tranquilamente al otro lado de la cama; entonces todos los sucesos de la noche anterior danzaron por su mente. El dulce sabor de sus besos, sus estremecedoras caricias; esa sensación de sentise completada por él... No pudo evitar suspirar.
No quería salir de la maraña de cobijas y almohadas; estaba calientito y cómodo... Pero, tenían que ir a clases...
Como si hubiera leído su mente, en ese momento Black Star se dió la vuelta. Aún dormido, buscó su cuerpo y amoldó el suyo a el, embonando como dos cucharas. La morena podía sentir su musculoso pecho en la espalda, su tenue respiración que la invitaba a dormir.
-Al diablo con el Shibusen. No me extrañarán...-Concluyó Tsubaki. Así que se acercó aún más a él y se permitió volver a dormir, disfrutando de lo que sería el primero de muchos días felices al lado del hombre de su vida.
Porque sus almas siempre estuvieron hechas el uno para el otro...
Estado del Fic: Completo.
