Título: Renacer
Autora: Tachibana Shiko
Personajes principales: Wolfram vB., Yuuri S.
Género: Romance, drama.
Argumento: Tras 20 años de inconciencia, Yuuri despierta a una realidad caótica. Shin Makoku y Gran Shimaron, llevaron a cabo una guerra que concluyó en tragedia. ¿Qué hará el soukoku para reestablecer la paz y reconstruir su vida personal en el camino?


Resumen capítulo 5: La disolución del compromiso con Wolfram removió sentimientos que Yuuri no es capaz de comprender. Murata acude a Annisina en busca de ayuda para traer de regreso a Shinou. La reunión para decidir la actitud diplomática frente a Pequeño Shimaron es llevada a cabo por los nobles y el Maou. Entretanto, un joven que dice ser el emperador de Pequeño Shimaron se cuela a la fuerza en el castillo, con su guardaespaldas.


Capítulo 6: La verdadera fuerza del Maou

El ruido de los vidrios rotos se anticipa, por milésimas de segundos, al dolor agudo que me asedia el cuerpo. Me desplomo contra el suelo y, automáticamente, me incorporo sobre mis rodillas, a duras penas. Mi brazo izquierdo está lacerado. Estrujo con la mano de mi brazo sano el hombro de mi uniforme, ahora teñido de rojo opaco, y la sangre se destila hacia las baldosas subyacentes. Duele.

Con la vista nublada, intento hacer foco en lo que parece una silueta acercándose; mi aliento se entrecorta, mi pulso se acelera. "Por esta vez…", es lo que comienza diciendo, y continúa con frases que no consigo entender; para mí, no son más que vagos sonidos a los que no puedo dar forma.

Cheri-sama, Gisela…Las oigo gritar. Mi cabeza da vueltas por cuanto un zumbido perenne la perfora. La sombra se aleja.

-¡Está herido!

El estrepitoso chirrido de una muchacha se hace oír, podría ser cualquiera.

-¡Majestad Yuuri, resista!

Vislumbro sus cabellos rubios esparciéndose en el aire, y sus ojos verdes que me recuerdan a los de Wolfram. La mujer se arrodilla ante mí, parte de su vestido negro se empapa en el suelo, sus manos me soportan, una por la cintura y otra por el hombro del brazo sano.

-¡Sosténgalo, por favor, Cheri-sama!

Identifico a Gisela aproximándose, más por su uniforme blanco que por su voz.

Un calor me abraza la herida, no sé si se trata de la sangre o del majutsu que la doctora está empleando para sanarme.

-Ya es hora, vámonos.

-N..no se preocupen por mí –balbuceo-. Tienen que…detenerlos.

Les imploro.

-Es inútil, Majestad, no están a nuestro alcance.

La sentencia de la médica es lo último que llego a oír antes de quedar shockeado por un dolor indescriptible. Todo se vuelve negro. Volveré a dormir.

El aroma de la brisa matutina que se filtra a través de las cortinas me invade, la luz del sol se cuela por el rabillo de mis ojos, apenas intento abrirlos; esto me provoca escozor y me lleva a fruncir los párpados con fuerza, antes de poder separarlos nuevamente. Me retuerzo en la cama. Aunque, pensándolo bien, ¿cómo fue que llegué a una?

-Su hombro está sano, pero perdió tantas energías que tardará en recuperarse por completo.

Es Gisela quien habla, ahora puedo escucharla con claridad, entiendo cada palabra. Su voz se encuentra lejana, ¿a quién se estará dirigiendo?

Intento incorporarme y un mareo me toma por sorpresa. Inmediatamente, aprisiono mi cabeza entre mis manos, puesto que siento que voy a caerme, de un momento al otro.

-No debes moverte tan deprisa, Shibuya.

-Murata…

Con la voz quejosa y cansada le nombro, mi compañero, mi amigo, Ken Murata se encuentra sentado en una silla a mi lado, observándome con una expresión seria.

-Has perdido mucha sangre, Gisela pudo curarte utilizando su maryoku, pero no podrás moverte con total libertad de inmediato.

Cada palabra me suena más fría que la anterior. ¿Verdaderamente le causa alguna tristeza contemplar mi estado? Siento que sólo está informándome de mi situación cual si fuera un paciente en una guardia y él el clínico de turno.

-Con permiso, Alteza, voy a entrar.

La voz del nuevo Maou resuena en la habitación, sus ojos permanecen fijos en la figura del sabio, mientras camina hacia nosotros. Su expresión es seria, como una lápida.

-De todos modos, ya me iba, Lord Von Bielefield.

¿Por qué no me mira a los ojos antes de marcharse?, ¿continúa enfadado por lo de Shinou? Sé que no es fácil asumir su partida, pero, después de todo, yo no pedí que me trajeran de regreso, ¿verdad? No, estoy siendo injusto; estoy seguro de que si me hubieran dado a elegir, hubiera querido regresar. Dejé demasiadas cosas pendientes aquí, no puedo…no quiero irme, aun.

Shinou… ¿continúas viviendo en algún lugar? Si es así, daría cualquier cosa por encontrarte y traerte de regreso. Prometo que, cuando todo esto termine, me enfocaré en lograr que vuelvas.

-¿En qué estás pensando?

-¿Eh?

Wolfram me dirige la palabra; sólo entonces, reparo en que se encuentra sentado a mi lado, ocupando el lugar de Murata, quien ha desaparecido, tras cerrar la puerta.

Me giro hacia él y veo mi figura reflejada, con la impronta esmeralda de su mirada. ¿Por qué me observa así? Siempre que lo hace, no puedo evitar quedarme perdido en el verde de sus ojos.

-Tenías la mirada perdida, ¿en qué estabas pensando?

Insiste con su pregunta, mientras me atraviesa con sus orbes. Instintivamente, le evito, desviando mi visión hacia algún punto fijo en las sábanas. Sin darme cuenta, he comenzado a estrujarlas con mis manos.

-Wolfram…

Pronuncio su nombre y me duele. Sé muy bien la razón. Si hubiese sido más fuerte…pero no lo fui, no lo soy, no puedo serlo. Soy un inútil, un bueno para nada, un debilucho, como él solía llamarme. Ni siquiera he conseguido desenterrar aquella fuerza escondida que brotaba de mi verdadero yo, años atrás, cuando era el Maou.

-No pude hacer nada para evitarlo, perdona.

No me atrevo a mirarlo, sé que está destruido. Y, de todas formas, si lo hiciera, no sé cuánto más podría aguantarme el no llorar. Quisiera romper en llanto ahora mismo, me siento como el peor, SOY el peor.

-En aquel momento, cuando ese hombre les puso las manos encima, primero a Greta, luego a Arabelle; pese a que lo intenté con todas mis fuerzas, no pude protegerlas de él; no pude evitar que…se las llevaran.

La última frase me condena; la pronuncio apenas susurrando, como, si por disminuir el volumen de mi voz, la gravedad de la situación fuese a menguar también.

Se las han llevado.

-Yo debí estar ahí, ¿sabés? Para ellas dos. Porque era el banquete para celebrar su llegada al castillo.

-Wolfram…

-Si algo llegara a sucederles, a cualquiera de las dos o a ambas. Yuuri, si algo así llegara a suceder, no podría perdonármelo, nunca.

Sigue flagelándose con sus palabras, remordiendo su conciencia, hiriéndose, como si ése fuese un justo castigo por haber faltado a cenar. No lo culpo, yo me siento igual, por no haber podido cumplir con mi parte. ¿Acaso no se supone que los mazokus que han sido designados Maou son lo suficientemente fuertes para defenderse a sí mismos y a otras personas?, ¿acaso no se supone que por ser un soukoku soy de los mazokus más fuertes que pueden existir? Porque siento que estoy varado en medio de un islote de mediocridad bautizado "Yuuri Shibuya no sirve para nada".

-Te juro que las recuperaré sanas y salvas. Te juro que lo haré.

Le aseguro, mientras le clavo la mirada colmada de lágrimas y me esfuerzo por creer en mis infundadas palabras; pero sus ojos pétreos y su expresión vacía me aseguran que no me cree ni una sola sílaba.

Entiendo todo: su seriedad, su silencio, su impotencia. Lo comprendo porque yo me descubro cargando con la misma cruz. Pero, Wolfram, tú no fuiste quien estuvo presente y admitió la derrota. No han escindido a Greta y Arabelle de tu lado, mientras estabas presente. Tu fuego no les ha alcanzado, no porque no pudiera hacerlo, sino porque permanecías ajeno a todo. En cambio, yo…

Me he ensimismado. Lo estoy mirando, y lo único que veo es mi figura teñida de verde agua y no reconozco en ella nada que valga la pena. Por el contrario, me acechan mil excusas que responden a la pregunta "¿por qué no pude impedir que se las llevaran?". No hay una sola que sea valedera.

No dice nada, sólo posa una de sus manos sobre una de las mías y calla. Tampoco yo puedo hablarle, ya no tengo más para ofrecerle que un discurso burdo y vacío. Uno tan insípido que ni a mí me convence.

-Debo irme, Yuuri. Debemos partir cuanto antes y evitar que abandonen el reino. No les dejaré huir.

Me dice, mientras se levanta. Sigo su contorno con la mirada vidriosa. Quisiera protestar, insistir para que me lleve consigo en la expedición de rescate; pero no conozco a este Wolfram. Aunque antaño me las hubiera ingeniado para encabezar la búsqueda, como fuere, no cabe posibilidad de que hoy en día él me lo permitiese. Incluso, la vergüenza que me genera lo acontecido me obliga a callar. No tengo derecho a participar de la búsqueda. Soy un rey caído, un completo estorbo, un total inútil.

-Ocúpate de descansar y recuperarte. Volveré pronto, las recuperaré.

Concluye, y recorre el tramo de la cama a la puerta con paso firme y sin voltear.

La puerta se cierra dejando tras sí el resonar de un chirrido agudo. La habitación se sume en tal afonía que hasta puedo percibir el sonido de mi respiración.

Me he quedado solo, sin nadie con quien hablar más que conmigo mismo. Sondeo mis pensamientos y descubro uno en particular que me flagela y desgarra, ¿cómo puedo sentir esto?, ¿cómo esto puede dolerme?, ¿por qué?

Wolfram siempre me tuvo como su centro y todos lo sabían; sin embargo, ahora…

Se han llevado lo más importante para Wolfram…

Y no me llevaron a mí.


¡Hola a todos! Qué bueno estar de vuelta con la actualización. Muchos habrán pensado que hubo un cambio radical en el estilo de escritura: sí, pero no. En realidad, me pareció interesante y clave enfocar este capítulo, desde los pensamientos de Yuuri. Intenté narrar de manera similar a la del primer capítulo, espero que eso no los haya mareado mucho. Si piensan dejar review, me vendría muy bien que opinen al respecto, así sé si me lo puedo seguir permitiendo o no (caso contrario, seguiré con mis instintos de escritora amateur).

Por otro lado, estoy a gusto de que ya empiecen a salir a flote algunos sentimientos incomprendidos del soukoku. Qué felicidad me das, hennachoko.

El capítulo que viene va a ser un poco más largo, lo prometo. ¿Seguirá Yuuri con su postura pacifista, luego de que lo dejaran medio muerto?, ¿se dignará a seguir escarbando en sus sentimientos confusos?, ¿por qué secuestraron a Greta y Arabelle?, ¿qué sucederá con ellas? Eso, y mucho más, en el próximo capítulo.

Espero que todos sigan muy bien =^-^=

¡Hasta la próxima!

Shiko.