-Sakuno, ¿puedes decirle a Ryoma que baje a cenar por favor? – preguntó Rinko a la castaña, quién solo asintió.
Sakuno suspiró y se dirigió a la habitación de Ryoma. Desde que llegaron de la escuela, el chico se había encerrado en su cuarto y no había salido ni siquiera para decir que estaba vivo. Subió las escaleras con tranquilidad y al llegar a su cuarto golpeó dos veces. Nadie respondió.
Con suavidad tomó el pomo de la puerta y lo giró, abrió la puerta despacio esperando a que el chico se negara; pero no escuchó objeción. Al terminar de abrir la puerta sonrió. Ryoma estaba dormido. Se acercó a él y se acostó a su lado, solían hacerlo de pequeños.
-Oye, Ryoma – lo movió un poco, el chico se revolvió un poco sin despertarse y abrazó a la chica - ¡Oye, dormilón! – la chica alzó un poco más la voz y Ryoma despertó asustándose un poco al ver a la chica a su lado.
-¿Qué…? ¿Qué haces aquí? – preguntó recuperando el aire
-Vine a decirte que bajaras a cenar, pero te veías tan tierno durmiendo, que vine a ver si realmente eras tú – lo molestó un poco
-Tú… pequeña… - el aura de Ryoma comenzó a oscurecerse y Sakuno se dio cuenta que era hora de salir de ahí. Se levantó rápidamente y comenzó a correr fuera de la habitación -¡Espera, vuelve acá! – él la siguió ágilmente. Sakuno bajó las escaleras lo más rápido que pudo, mientras iba riendo divertida al escapar de Ryoma; este la seguía muy de cerca. Fue cuando llegaron al final de las escaleras, a la entrada de la casa, cuando Ryoma atrapó a Sakuno. Comenzó a hacerle cosquillas como venganza por burlarse de él, pero un carraspeo los sacó de su pequeño juego.
-¿Fuko? – preguntó Ryoma confuso, la chica estaba parada en la entrada, con ambas manos en las caderas y fulminando con la mirada a Sakuno.
¿Y cómo no iba a estar molesta? Si cualquiera que viera a los chicos, creería que eran novios. Sin mencionar que Ryoma la tenía en brazos, la estaba sujetando la cintura de Sakuno mientras le hacía cosquillas y ella lo estaba rodeando por la cintura con sus piernas. Sí, como cualquier pareja enamorada.
Como si Sakuno recién se hubiera dado cuenta de la presencia de Fuko, se soltó del agarre de Ryoma y caminó hasta la cocina para que ellos conversaran.
-¿Qué estaba pasando aquí, Ryoma? – pidió explicaciones
-Nada importante – dijo despreocupado poniendo sus manos en sus bolsillos.
Fuko puso sus manos en sus caderas - ¿Nada importante? Entonces explícate – sí, estaba molesta
-No hay nada que explicar, Fuko – le restó importancia
-Si que lo hay, Ryoma. Dime, ¿Quién es esa? – preguntó despectivamente
Ryoma se molestó – No es esa, es Sakuno – dijo serio
-¡Encima la defiendes! – le recriminó
Él suspiró - ¿Qué puedo decir? – estaba cansado, no quería discutir
-Soy tu novia, Ryoma. ¡No tienes por qué defenderla a ella! – gritó histérica
Ryoma se pasó una mano por su cabello – No estoy de ánimos para esto. Dime, ¿Qué quieres? – cortó por lo sano
-No me hables así – los ojos de Fuko comenzaron a humedecerse – Me haces daño – bajó la cabeza
Siempre odió que las mujeres lloraran, incluso si esas mujeres no le agradaban. Simplemente no se veía bonito – ya, no llores. Vamos a una cita el domingo, ¿sí? – y fue después que lo dijo cuando se dio cuenta y se arrepintió de haberlo dicho.
-¿Enserio? – Se emocionó como niña pequeña, como hacía siempre - ¡Eres el mejor! – se abalanzó sobre él y lo abrazó.
Luego de otra corta charla, Fuko se fue a su casa. Ryoma llegó completamente derrotado a la cocina para poder cenar.
-¿Problemas con la señorita? – preguntó Sakuno burlona
-No quiero hablar de ello, la verdad – respondió un poco más repuesto. Cenaron y luego se fueron a la habitación de Ryoma a conversar un poco.
-No quería preguntártelo pero ya no me aguanto – Sakuno miró a su amigo - ¿Por qué no me dijiste nada acerca de Fuko?
Ryoma miró el suelo como buscando una respuesta, pero después solo miró a Sakuno – porque no lo encontré necesario –luego de decir esto sonrió - ¿Estabas molesta por eso? – comenzó a molestarla
Ella desvió la mirada. Atrapada. – Entonces dime, ¿Por qué te molestaste al verme con Rukawa? –
Levantó una ceja – Estamos a mano – Atrapado de igual manera.
-Hey, ¿Ya hiciste los deberes? -
Sakuno se recostó en la cama de Ryoma mientras éste, terminaba los deberes que no hizo durante la tarde. Ryoma se entretuvo con matemáticas mucho tiempo, ni cuenta se dio cuando Sakuno dejó de hablar. Cuándo quiso darse cuenta, eran las tres de la mañana; se dio vuelta para hablarle a la chica; para su sorpresa estaba dormida y parecía que había sido hace bastante tiempo.
Sonrió un poco, estaba feliz. Ella estaba ahí, no era mentira, ni una ilusión. Se levantó de la silla y apagó la luz. Se recostó a su lado y puso la alarma para levantarse al día siguiente. La miró por largo rato, no se cansaba de mirarla, ella junto con su madre, eran las mujeres más hermosas que había conocido. Tomó la mano de Sakuno, en un intento desesperado de que ella no fuese a desaparecer cuando despertara por la mañana y cuando menos quiso darse cuenta, ya estaba dormido.
Abrió los ojos lentamente, en frente de ella estaba un dormido Ryoma agarrándola de la mano. Sonrió y le acarició el cabello. ¡Cómo lo había extrañado todo ese tiempo! Ryoma era todo lo que tenía, no quería perderlo nunca…
Ryoma se removió un poco y abrió los ojos – Hola – dijo y luego se refregó el ojo derecho
-Hola, aún falta para que tengamos que ir al instituto. Vuelve a dormir – le sonrió, el chico asintió y acomodó a Sakuno para abrazarla por la espalda y poder dormirse.
El tintineo del despertador hizo que ambos chicos despertaran, uno más perezoso que la otra. Se prepararon para ir al instituto y bajaron a desayunar. Ahí en la cocina estaba Rinko preparando el desayuno.
-Buenos días – saludó Sakuno con una sonrisa
-Buenos días, chicos – respondió la mujer mayor
Ryoma sólo asintió.
Desayunaron con calma, una vez terminaron caminaron despacio al instituto. Por primera vez, en largo tiempo, Ryoma no llegaba tarde al instituto. En el camino, un chico alto de pelo negro en punta que venía en una bicicleta saludó a Ryoma.
-¡Hey! ¿Ya cambiaste a Fuko? – un sentimiento en el pecho de la chica comenzó a aflorar - ¡Ay! La juventud…
-Momo sempai… - habló Ryoma, dándose cuenta de la molestia de la chica – deja de decir estupideces. ¿Recuerdas a Sakuno?
-¿Sakuno? ¿La chica de américa que es tu mejor amiga? – preguntó el mayor, Ryoma asintió – Sí, lo recuerdo
-Bueno, Momoshiro ésta es Sakuno. – la presentó
-Un gusto, Momoshiro sempai– dijo la chica inclinando la cabeza
-Dime Momo – le sonrió – el gusto es mío
-Momo también fue titular del club de tenis – comentó Ryoma
-¿Enserio? – Sonrió Sakuno emocionada – ¡Deberíamos organizar un partido! Con todos los ex titulares, Ryoma me ha contado que todos son muy buenos, quiero jugar contra todos
Momo y Ryoma se rieron y rascaron sus cabezas en señal de nerviosismo por el entusiasmo de Sakuno y emprendieron camino al instituto; a Momo le quedaba de camino a la universidad.
Ya en el salón de clases, Sakuno y Ryoma charlaban de variados temas. Poco a poco comenzaron a llegar más y más compañeros de clases, sin darse cuenta, una figura estaba parada al lado del escritorio de Ryoma.
Carraspeó un poco para llamar la atención de ambos - ¿Interrumpo algo? – preguntó Fuko con las manos en las caderas y una ceja alzada
Sakuno se hartó, se puso de pie y de forma fría y desafiante respondió – de hecho sí, Ryoma y yo estamos hablando – le sostuvo la mirada, ya estaba cansada de sentirse desplazada por ella
Ryoma sólo observaba la situación en silencio, mientras todas las chicas del salón miraban atemorizadas. Fuko apretó los dientes y maldijo que Ryoma estuviera mirando aquella escena. – Hablaremos más tarde, amor – se dirigió al chico y le dedicó una mirada de odio a Sakuno
-¿Espantando novias? – dijo Ryoma burlón mientras colocaba su mentón apoyado en su mano izquierda y levantaba una ceja
Sakuno bufó y desvió la mirada – La malcriaste – le recriminó – ella no puede ver a ni una chica cerca de ti; eso no es bueno. Menos yo, que soy una hermana para ti. – se giró, no podía verle a la cara después de decirle eso… no quería demostrarle que no quería que él la viera así.
En tanto, de cierta forma el chico sintió una angustia formársele en el pecho al escuchar la palabra "hermana" de parte de ella. Anteriormente, ellos sonreían y se alegraban al tener un trato de hermanos entre ellos; pero eso había cambiado, al menos para él. Aunque no entendía con exactitud lo que sentía.
El profesor llegó, hizo a todos callar y después de comenzada la clase, Rukawa llegó. Sakuno se puso inquieta, Rukawa seguía poniéndola nerviosa. Al llegar a su escritorio, saludó a Ryoma con un choque de nudillos y luego se dirigió a Sakuno – Buenos días, Ryuzaki – ella asintió y respondió de igual forma.
Después de ello, intentó prestar atención a las clases. Aquel día, Ann la invitó a almorzar con ella. Conversaron durante todo el horario de almuerzo de temas triviales. La chica de coletas no había asistido a clases porque estaba de viaje con su familia en quién sabe dónde.
Ann le agradaba, era una buena chica y era prudente. Le gustaba el tenis y tenía mucha información de Rukawa. Y con "mucha información" se refería a todo.
Kaede Rukawa poseía carisma, aquellos jugadores que poseen carisma – como Ryoma - atraen a mucha gente a su alrededor. Rukawa lo usaba a su favor, con las chicas… sí, con chicas. Cientos y cientos de chicas. Según Ann, corrían rumores de que más de la mitad de la población femenina del instituto había salido con Rukawa. Se decía que era de los que salían con las chicas sólo para acostarse con ellas y luego las botaba como basura; sin una pizca de compasión.
Le preguntó a Ann si ella había salido con él, la rubia bajó la cabeza y asintió. - Fue en primer año, comentó avergonzada, no pasó a mayores, no me acosté con él pero… salimos un par de meses y luego me cortó como si nada. – Le contó un poco avergonzada – Aunque ya no es importante, de hecho, tenemos una buena relación de compañeros de salón ahora. – le sonrió
Aquella charla con Ann, le había dado vueltas toda la tarde, aunque lo disimulaba. Caminaba a la salida donde había quedado con Ryoma después de los entrenamientos de tenis para poder volver a casa, cuando unos pasos acelerados se acercaban a ella.
-Ryuzaki, hola – saludó el chico
Sakuno se volteó – Hola, Rukawa – saludó un poco sorprendida
-Escucha, iré al grano – pasó su mano por su cabello y luego habló – me preguntaba si querrías salir conmigo el domingo
Mil interrogantes pasaron por su cabeza. ¿Serán ciertos los rumores? ¿De verdad intentaría acostarse con ella? Debía comprobarlo – claro – le sonrió – te veré el domingo, Rukawa…
He vuelto! Y volví para quedarme :D ayer actualicé "entre la rebeldía y la inocencia" y hoy éste :) mañana espero actualizar "alivia ese dolor o quítame la vida" y pasado mañana "ironías de la vida" sé que he tenido botado mi trabajo con los fics… pero es que realmente necesitaba descanzar.
Ok, chicas, responderé reviews :D
.-Caterin Echizen: kt! Espero que este capítulo te haya gustado! Espero actualizar más seguido! Y que tu también lo hagas :D un abrazo gigante! Nos leemos :D
.-Karly15: no sabes cuanto me alegra a mi tb poder seguir escribiendo :D espero que te haya gustado!
.- Rave: tequiero! Hace mucho que no hablamos 77 pero entiendo que estes ocupada con la uni y eso, espero que te guste el cap! Tequiero mucho! :)
.- zafiro-dark: espero que te guste la conti! Sigue leyendo! :D
.- Gabrielle: jajaja! Muchas gracias por pasarte por mis demás fics! Espero que te haya gustado la conti! Un abrazo! :D
Bueno! Eso es todo por aquí, espero no demorar tanto en actualizar! Haré todo lo posible por no hacerlo. Además ya tengo más o menos una idea del siguiente capítulo :z esto se pondrá bueno! Muajajajajaja ok no .-. un abrazo! Y nos leemos pronto
Jani-chan :)
