-¡Lamento la espera, Ryoma! – Sakuno alzó su mano mientras corría en dirección al chico
-¿Qué es lo que has estado haciendo, Sakuno? – Ryoma miró de donde venía la chica y divisó la figura de Rukawa un poco más atrás.
-Nada, sólo charlaba un momento con Rukawa, es todo. ¿Nos vamos? – preguntó algo nerviosa, Ryoma le había fulminado con la mirada al divisar a Rukawa.
Ambos caminaron en silencio; silencio demasiado incómodo. Sakuno suspiró y Ryoma seguía caminando.
-¡Neh! – Llamó ella, él sólo la miró - ¿Jugamos un partido al llegar a casa? – preguntó sonriendo
Un partido, buena estrategia, Ryoma jamás se negaría a un partido – voy a machacarte – respondió
Y el silencio incómodo se transformó en un ambiente de rivales.
Llegaron a casa entusiasmados, comer algo, cambiarse y jugar. Ése era su plan; pero Rinko no lo compartía. Sentada en la sala, miró a ambos chicos entrar en casa y les hizo una señal para que se acercaran.
-¿Qué pasa? – preguntó Ryoma
Su madre le sonrió y luego miró a Sakuno
-¿Qué sucede? – Preguntó – Le patearé el trasero a Ryoma jugando al tenis ahora – contó con una sonrisa, provocando al chico
La mujer mayor sonrió, las provocaciones infantiles realmente lo encendían.
-Sakuno, ya hemos encontrado una casa para ti – contó
Ryoma frunció el ceño - ¿Qué? – preguntó sin entender nada
-Le pedí a Rinko-san que me buscara un lugar donde vivir – le contó sonriente
-¿No estás ya viviendo aquí? – su voz sonó tosca
-No es lo mismo, Ryoma – habló ella – sé que aquí tengo mi hogar y a mi familia, pero no es mi casa – comentó
-Le dije que no molestaba – suspiró Rinko – ella insistió – le contó a Ryoma, quien había bajado la cabeza y apretado las manos
-¿Y? – Preguntó Sakuno - ¿Dónde es, Rinko-san? – sonrió emocionada
-El matrimonio Kinomoto se ha mudado – respondió – No es una casa al estilo japonés, pero es perfecta para alguien soltera. Es frente a nosotros. – apuntó una casa
-¿Es enserio? – eso no podía ser mejor
-Sí, busqué algo cerca, por si necesitas cualquier cosa – sonrió
-¡Se lo agradezco mucho! – la abrazó
Ryoma giró sobre sus talones brusco – Puedes largarte ya, fue un placer – subió las escaleras a zancadas
¿Qué demonios le ocurría a Ryoma? Debería estar feliz porque estarán viviendo en frente, se verían siempre… acaso, ¿él no quería eso?
-Toma – Rinko le extendió dos juegos de llaves – una es tuya y la otra de Ryoma – comentó – he hecho los arreglos de las habitaciones tal y como me lo pediste
-¡En verdad se lo agradezco, Rinko-san! – Se puso de pie – iré a ver qué pasa por la cabeza de ése tarado – comentó
Vio como Rinko asintió mientras sonreía y ella subió al cuarto de Ryoma algo incómoda. No sabía que le estaba pasando y quería averiguarlo. A veces Ryoma era algo… extraño. No sabía si estar molesta o preocupada por él.
Abrió la puerta de la habitación sin golpear y vio al chico mirando por la ventana.
-Toma – lanzó el juego de llaves, Ryoma se volteó y lo atrapó
-¿Qué es? – preguntó
-¿No es obvio? – Preguntó, al ver la cara de Ryoma suspiró – Las llaves de mi casa. Puedes entrar y salir las veces que se te plazca – comentó
-No quiero – lanzó las llaves de vuelta
Sakuno las atrapó y las lanzó al suelo ya molesta - ¿Qué demonios te ocurre? ¿Puedes decírmelo? –
-No te importa – no quitó su vista de la ventana
-Escucha, no sé qué diablos te ocurre, pero yo no tengo la culpa de… - Ryoma la interrumpió
-¡Sí que tienes la culpa! – la espetó
-¿Qué rayos hice? – preguntó exasperada, no entendía nada
-Vete – la miró fríamente
-¿Qué? – preguntó confundida, de verdad… ¿Ese era Ryoma?
-¡Que te largues! – Hizo un ademán con la mano – Eres libre de hacer lo que quieras. Ve a tu casa y prepara las cosas, de seguro Rukawa te visitará día y noche, ¿no?
Hubo un silencio sepulcral. Sakuno con una mano alzada, roja. Ryoma con los ojos tapados con su flequillo y su mejilla izquierda roja también al recibir una bofetada de parte de Sakuno.
-¿Quién crees que soy, Echizen? – preguntó furiosa
Y Ryoma lo sabía… hacía bastante tiempo que ella no lo llamaba por su apellido, ella estaba realmente furiosa.
-Sakuno, yo… - pero el viento se llevó su aliento al ver una lágrima rodar por la mejilla de ésta
Se dio la media vuelta y salió de la habitación a paso rápido. Pasó por al lado de Rinko quien la miró incrédula. Sakuno negó con la cabeza, dándole a entender que hablarían más tarde y salió de la residencia Echizen sin más demora.
Llegó a su nuevo hogar temblando. Ella esperaba que Ryoma le acompañara para poder conocer el lugar juntos, jugar un partido, cenar, ver una película y luego dormirse; pero no. Él la había tratado como una cualquiera sin razón aparente. Estaba harta, Ryoma no era su dueño. ¿Por qué entonces le dolía tanto que él la tratara así?
Suspiró y secó sus lágrimas. Comenzó a recorrer la casa a paso lento. Al abrir la puerta principal, se veía la sala. Un pequeño sillón para dos personas estaba ahí, una pequeña mesita en el centro de la sala y un televisor modesto con un deco. Sonrió nostálgica, Rinko-san se había dado la molestia de contratar un deco para que ella y Ryoma pudieran ver los partidos de tenis.
Siguió mirando el lugar, había una pequeña chimenea en la sala igual, seguramente, le sería útil en invierno. Miró a su derecha y se encontró con la cocina. No era demasiado grande, lo suficiente para tener lo necesario y un pequeño comedor diario para dos personas.
Fijó su vista en las escaleras y subió. Quedó maravillada con su habitación. Pintada de un color verde limón, cortinas de color celeste, que daban paso a un pequeño balcón. Su cama, que era matrimonial, con un futón que hacía juego con el color de la habitación, parecía la cama de una princesa.
Había una alfombra celeste y un pequeño escritorio con un ordenador en él. Finalmente, había una puerta que daba paso al baño. No era tan grande, lo suficiente para una persona. Estaba equipado con todo lo necesario. Recordó agradecer a Rinko una vez más la próxima vez que la viera.
Salió de su cuarto y caminó por la sala de estar del segundo piso. Justo frente a la puerta de su habitación, había otra puerta. Entró y se encontró con una habitación parecida a la suya. Sólo que ésta, estaba pintada de un color azul marino, sus cortinas eran blancas y la alfombra era negra. El futón de su cama – que era individual – era a cuadros, blanco y negro. Un pequeño escritorio con un ordenador encima. Y otra puerta que daba a un baño.
Otro par de lágrimas salieron de sus ojos. Ésa era la habitación que le había pedido a Rinko que preparara para Ryoma. Ella no planeaba vivir sola, si no, con él. Pero él se había puesto como loco y ni siquiera tuvo la oportunidad de pedírselo. Suspiró y salió de su habitación.
Limpió sus lágrimas y se metió a bañar. Se tumbó en la cama deseando que su pelea con Ryoma hubiera sido mentira. Odiaba sentir esa sensación de vacío, odiaba sentirse triste. Odiaba estar enojada con Ryoma.
Tomó una ducha y se fue directo a la cama, no quería comer, no tenía hambre para nada. Cerró los ojos con pesadez. Le dolía la cabeza y no quería pensar más. Suspiró y terminó por dormirse.
Se volteó y sintió un bulto; abrió los ojos y ahí, a su lado, estaba Ryoma. Tomándola de la mano. Su expresión era de angustia. Seguramente, él había sufrido como ella anoche. Sonrió de medio lado y fingió enfado.
-Oye – lo movió
-No quiero ir al instituto – se revolvió un poco sin despegar los ojos
-Te estoy hablando – volvió a moverlo - ¿Se puede saber qué haces en mi habitación? – levantó una ceja
Ryoma se talló un ojo y luego la miró adormilado – Lo siento, me he dormido aquí – bostezó
-¿Es todo lo que tienes que decir? – preguntó incrédula
-No – se sentó y quedó frente a ella – Lamento… lo de anoche – miró sus manos impotente
-Idiota – dijo ella, él la miró – No vuelvas a pensar así de mí – su mirada fue triste
-No lo haré – la abrazó fuerte
Sus discusiones nunca duraban más de cinco minutos. Aquella noche, ambos se habían sentido completamente solos. Pero ya no más. Habían arreglado las diferencias y ahora venía lo importante.
Comenzarían a vivir juntos. Sin dudas, un catalizador para que ambos se comiencen a dar cuenta de sus verdaderos sentimientos. Ya que hasta ahora, ambos han sentido sólo celos… desde ahora, comienza la verdadera historia…
Yo! He terminado la actualización de éste fic… aunque… les gusto? A mí no mucho :/ lo siento si las he decepcionado… espero que puedan dejar un review… estoy intentando actualizar todos mis fics… así es que… sean pacientes! Un gran abrazo!
P.D. No responderé reviews hoy… tal vez para la próxima! De cualquier forma, gracias por dejar uno cada vez que leen un capítulo!
P.D. 2. Deja un review ahora tbm n.n
Ja ne!
Jani-chan :)
