HETALIA no me pertenece, pertenece a Himaruya Hidekaz

*Dramatización*

―¿En dónde estas? ¿Quieres venir?―

―Estoy ocupado―

*Fin de la Dramatización*

Su cabeza comenzó a doler en cuanto vio la puerta azul de aquella habitación. Feliciano caminaba lentamente y procuraba ver a todos lados, imploraba que algo se atravesara en su camino y pudiera faltar a esa estúpida clase. De hecho, ¿Tenia que entrar? ¿Tenia que abrir la maldita puerta azul? Tal vez hubiera sido mejor quedarse en casa y mandar a Lovino (como siempre) avisando que se encontraba enfermo. Bueno… tal vez no era tan malo el estar enfrente de aquellas personas que odiaba y aun así les hablaba como si se trataran de sus mejores amigos. El italiano estaba de los nervios. Tener que soportar esa caras tan odiosas y llenas de alegría; hablaban en sus narices ¡de lo TANTO que amaban a su pareja! Aja y él era un santo… si cada minuto del día se la pasaban acosándolo por un poco mas de sexo y ¨cariño¨, como si el fuera la respuesta a todos sus problemas. Ver como Antonio coquetea con Lovino y no para de darle arrumacos y cariños melosos… patético. Gilbert, como siempre, lo miraría con esos ojos lujuriosos y lo pondrían sumamente incomodo (aunque en el fondo ya se había acostumbrado) y Ludwig con su mirada fría y a la misma vez tan cálida, le sonreiría tímidamente y lo tomaría de la mano.

Todo aquello lo hacia sentir como una mierda.

Abrió la puerta y miro hacia todos lados. Había llegado más puntual de lo que se imaginaba. Solo habían ocho alumnos y la mayoría estaban hablando o comiendo. Ludwig hojeaba las hojas de una de sus libretas con mucho cuidado y repasaba todos sus apuntes anteriores. Kiku comía su almuerzo rápidamente mientras miraba hacia las ventanas y observaba el paisaje azul que el cielo le ofrecía. Alfred y Arthur discutían infantilmente, agarrados de las manos y echando fuego con la mirada, típico de ellos. Francis comía ruidosamente una barra de chocolate junto con Matthew. Ivan jugaba con su celular mientras platicaba con Yao, al parecer hablaban sobre el club que iban a inaugurar esta noche.

Busco un lugar cerca del escritorio de la profesora. Saco una libreta y su lápiz naranja con dibujos graciosos. Ludwig lo miro de reojo y le sonrió con ternura. Antonio lo saludo con un beso en la frente (ya que era su costumbre) y salió junto con el otro italiano para poder comprar algunas golosinas. Feliciano estaba enojado e impaciente, ¿Cómo se suponía que le daría celos a Lovino? El ya había hecho de todo y hasta se volvió promiscuo… no culpaba a su hermano por eso. Claro que no. Pero ¿Por qué diablos debía estar con Antonio a todas horas del día? Sus ojos rodaron con ironía; el mayor le había reprochado tantas veces por el mismo comportamiento. Feliciano se la pasaba restregándose en todo momento al alemán, pidiéndole besos y abrazos, repitiendo una y otra vez que dijera que ¨lo quería¨ y solo para ver el berrinche de Lovino. Mordió la goma amarilla de su lápiz con desesperación… estaba pensando demasiado. Se revolvió un poco los cabellos y suspiro ante la idea.

De un momento a otro, todos sus compañeros comenzaron a llegar. La profesora de Química tomo asiento y saco sus hojas rosas… pronto el escritorio se lleno de cosas tontas como: lapiceros de colores pastelosos, dulces de todos los colores, hojas con adornos bonitos, carpetas con divisiones diferentes, una botella de agua ¿morada?, accesorios para el cabello (pasadores, moños, diademas y donas) y todo lo que le cupiera en esa mendiga bolsa rosa con holanes blancos. Esa profesora era la muestra viviente de la feminidad, de hecho, llegaba a ser hostigosa hasta cierto punto. Siempre llegaba con ideas tontas de ¨jugar a las escondidillas¨, ¨escribir sus sentimientos en un avión de papel¨, ¨si te portas bien te doy un dulce y tu estrellita dorada¨. Los trataba como niños de prescolar. Una leve risa se escapo de los labios del italiano… volteo por unos segundos y pudo divisar a los lejos a todos sus amigos. Saludo de con un ademan a la ¨nueva¨ pareja. Roderich y Elizabeta sonrieron al mismo tiempo, mientras tomaban asiento juntos… que bonita pareja. Ciertamente esperaba que siguieran por mucho tiempo y tal vez duraran años… los dos tan compatibles.

Siempre hay un roto para un descosido.

Miro a Ludwig y sonrió. Se sentía demasiado culpable… estaba engañando a una buena persona. Sus ojos azules denotaban tristeza y a la misma vez mucho amor. Feliciano bajo la mirada. Después de todo tenia que hablar con su novio y aclarar todo. Aun que si esperaba un poco mas y seguía a su lado… sintiendo ese calor tan abrasador, tal vez, solo tal vez, se llegaría a enamorar de él. Pero no podía sacarse a Lovino después de aquella noche. Ciertamente quería que todo fuera como en los sueños. Poder abrasarlo, sentir sus labios, ver esos ojos verdes aceituna sobre los suyos, escuchar palabras llenas de amor, verlo sonreír… solo para el.

Pensando en su hermano desvió su mirada hacia el susodicho. Lovino miraba entretenido a la profesora de ropas costosas. Sus ojos parecían iluminados por ¨ese¨ algo extraño. Feliciano sonrió al ver las ropas del mayor llenas de arrugas y manchas… se había olvidado por completo de dejarle acomodado el uniforme y prepararle el desayuno. Posiblemente Lovino había despertado espantado y no supo que hacer más que tomar un baño y ponerse lo primero que encontró… el uniforme sucio. Pero aun así, a los ojos del menor se veía terriblemente apuesto. Su cabello marrón todo despeinado, dándole un toque casual y despreocupado. Su playera blanca, toda arrugada, al igual que sus pantalones grises. Todo quedaba perfecto en el…

―Haber mis niños, ya se acercan las vacaciones y por lo tanto, tengo que dejarles varios productos a realizar― la profesora sonrió con ternura y comenzó a escribir las actividades en el pizarrón blanco detrás de ella ―como son bastantes y ustedes son mis niños, dejare que los hagan en binas. Ustedes escogerán con quien, así no habrá problemas ¿de acuerdo? Todos los productos, como ya saben, deben ser entregados con mapas conceptuales, síntesis, tal vez guiones de obras de teatro… su imaginación es el limite. Deben tener mucho color, al igual que las cartulinas adornadas con hojas de colores y plumones, que no sean negro y rojo. Espero que se esfuercen mucho y también disfruten sus vacaciones―

Todos asintieron y comenzaron a buscar a su pareja de trabajo. Los que tenían pareja, obviamente quedaron de acuerdo para hacer el trabajo sin ningún problema. Los solteros buscaron a sus amigos y los jaloneaban… como si fuera alguna repartición del dulce más delicioso. Feliciano se recargo del pupitre con pereza y espero a que alguien se acercara a el… después de todo había mucho que elegir. Una mano se poso sobre su hombro y decidió no moverse hasta que se le pegara la gana.

―Feliciano kun―

El italiano sonrió ampliamente y se levanto para simplemente abrasar al pelinegro parado frente a él. Kiku siempre ha sido y siempre será su mejor amigo; además de que ha sido el primero en enterarse sobre sus sentimientos prohibidos. Siempre a su lado, siempre soportándolo, siempre dándole una mano… ¿Quién mas podría ser su compañero de trabajo? No, nadie más.

Todo el salón se lleno de risas, pláticas y uno que otro insulto inofensivo. Ya se empezaba a sentir el bochorno y la maestra opto por sentarse con sus alumnos preferidos (Feliciano y Kiku) ya que eran los únicos en entregar trabajos ¨perfectos¨ y muchas platicas interesantes. De hecho, el primer día que los conoció había jurado que eran pareja, pero después hubo momentos en los que veía al italiano besándose con Ludwig o a Kiku en los brazos del estudiante de intercambio… ese que venia de Grecia. Ojeo a los dos chicos y sonrió como niña en busca de su caramelo; siempre platicaban sobre sus parejas como niñas chismosas. Ella les platicaba sobre su novio Hikari Ryu, que no lo había visto desde hace meses, que siempre le mandaba cartas a su casa, que le gustaba lo detallista que podía ser… pero enamorarse de un hombre casado es lo peor que a alguien como a ella le podría pasar. Gema, una joven profesionista, de perfecta figura, hermoso cutis, inocente, de fieles pensamientos e inteligente… había llegado a caer en las trampas del destino. Kiku serbia de soporte para Feliciano… los dos escuchaban atentos a esa adorable mujer, por unos años mayor que ellos. Los tres se daban ánimos y se reían después de las penas… Kiku también contaba uno que otro problema que lo atormentaba y que solamente sus dos confidentes sabían. Feliciano relato lo que ocurrió aquella noche, casi en un susurro… aun no lo podía creer.

Los tres estaban en las nubes, pensando en las cosas hermosas que desearían en sus vidas y que son difíciles de alcanzar.

―Debemos ser mas consientes― susurro la mayor de cabellos negros ondulados y ojos negros enigmáticos ―no es bueno dejarse llevar por las emociones, nunca llegaremos a lo que deseamos. Yo… yo… yo he pensado en salir con alguien más y creo que ustedes deben hacer lo mismo. Aun son muy jóvenes y guapos, pueden hacer con el mundo lo que se les antoje… deberían tomar una vacaciones―

―¡Ve! Eso es lo que necesito―

―Estoy de acuerdo― Kiku pensó un poco más y sonrió con tristeza ―¿Y usted saldrá a algún lugar?―

―… Iré a la casa de uno de mis amigos, esta en la playa y había pensado que seria bueno irme a despejar― la chica sonrió débilmente ―¡Pero no se preocupen! Podemos mandarnos mensajes por el Face y también llamarnos y si quieren… nos podemos ver en el centro comercial, hace mucho que no me compro zapatos y claro, luego les invito unos ricos helados―

Las sospechas de Kiku eran verdaderas. Gema se vería estas vacaciones con su novio… solo esperaba que todo terminara con un lindo final y no como siempre, lagrimas amargas rodando en el rostro de ese trio de lacras.

Cuando la hora termino, todos se levantaron de sus asientos y corrieron a la salida. Kiku y Feliciano seguían platicando con su amiga… necesitaban un consejo urgente.

Pasaron horas y los dos no se despegaban de ese salón… pero Feliciano tenía que llegar a su clase de artes. Amaba esa clase y desde que escucho a la profesora decir que necesitaba un suplente, se había prometido que no descansaría hasta llegar a ese puesto. Miraba con nerviosismo su reloj de muñeca y esperaba impaciente que los minutos pasaran como segundos. De hecho, sorprendente o no, pero esto lo había relajado tanto que hasta había olvidado todo el asunto de Lovino… que hiciera lo que se le pegara la gana, después de todo esta guerra tendría solo un ganador y Feliciano iba a luchar hasta la muerte. Solo tenía que relajarse un poco más e ingeniar una manera de alejar a Antonio… los consejos de sus amigos habían sido muy útiles.

Tampoco la idea de ir de vacaciones estaba tan mal. Tal vez podría regresar con su hermano a Italia, pasarían unos días ahí y se reforzaría su relación. O algo mas sencillo… irían a la playa para reforzar su clases de natación (que por cierto no finalizaron). También quedarse en casa no era mala idea, usar esas ropas tan casuales y comer helados todo el tiempo… simplemente hoy estaba lleno de imaginación.

―Sera mejor que me retire, no quiero llegar tarde a Artes― dijo Feliciano con una sonrisa, mientras guardaba sus cosas (que no eran muchas) y se despedía con un abrazo de sus amigos… tal vez luego los vería.

―Nos vemos en Matemáticas― dijo Kiku con una sonrisa suave.

―¡Que tengas unas bonitas vacaciones!― Gema abraso al italiano con delicadeza y con sus manos simulo un ¨esfuérzate, ya casi lo consigues¨.

―¡Igualmente!―

Ya habían pasado dos horas desde que la clase de Artes había comenzado. Todos miraban hastiados hacia el reloj mas lento del mundo… faltaban otras tres horas para que la clase finalizara y todos pudieran retirarse. Y como siempre, el único que sonreía y seguía pintando en ese lienzo blanco era Feliciano Vargas.

―Bueno, como ya me quiero ir de vacaciones infinitas y no ver sus caras… entrando de vacaciones les diré quien me va a sustituir y como siempre, será mi mejor estudiante ¿de acuerdo?― la maestra de joven apariencia miro de reojo a Feliciano, pero el no sonrió. Muy en el fondo estaba gritando de emoción, sabia que la maestra se había decidido por el mejor y el mejor era el. Pero debía mantenerse sereno y humilde, como la mayoría lo conoce… si, Feliciano es un maldito vanidoso, al igual que Lovino. Pero ese egocentrismo se ocultaba muy bien (o al menos Italia lo ocultaba) todos tenían una imagen fija de aquel italiano y no por una metida de pata dejaría de llevarse bien con los demás.

Paso una esponja por su pintura. Llevaba dos horas pintando el maldito paisaje y aun no le quedaba. Los demás lo elogiaban por aquella pintura, pero para Feliciano, estaba más que horrible. Estaba simplemente perdido, quería plasmar en el cuadro tranquilidad y pureza… pero por mas que lo veía ¡El mendigo cuadro no cedía! Había tenido una linda plática y todo… pero en cuanto entro al salón blanco con marcos color melón, vio a su hermano y Antonio muy melosos.

¿¡POR QUE DEMONIOS DEBIA DE VER HACIA LA VENTANA!? ¡Ahí estaban! Dándose besos y abrazos ¡EN FRENTE DEL SALON! Aquellas asquerosas imágenes invadían su mente y hasta habían borrado la sonrisa del menor… se las iba a cobrar ¿Pero como? Seguramente ellos dos ya son pareja y no puede andar como niño celoso maldiciendo a la gente que esta enfrente de él.

―Vee~― suspiro cansado.

Se estaba preocupando demasiado. ¨La verdadera guerra aun no comienza¨ es lo que pensó el castaño antes de sonreír para sus adentros.

Entrego el cuadro, ya no le importaba si estaba perfecto o no; simplemente quería mirar un rato el cielo y pensar un poco más en él. Si, es cierto, esa imagen lo había herido mucho y mas cuando en la noche anterior había obtenido una confesión, pero… ¿Y si la confesión no era para el? No, no, no, ¡Eso nunca! Tenia que ser positivo, llorando no se arreglarían las cosas.

Cuando la clase finalizo todos corrieron a la salida. El italiano espero a que todos salieran, le molestaba estar en esa bola en donde solo habían empujones y hasta se atrevía a decir, que soltaban mordidas como perros rabiosos; si no les gustaba la clase ¿Por qué DEMONIOS se habían metido a esta? Cuando por fin tuviera el poder en sus manos les haría saber que entren o no a su clase, estarían reprobados. Porque él no iba a cargar con esos estúpidos, él solo se dedicaría a enseñarles a los que de verdad se interesaran o tuvieran un don.

De un momento a otro volteo la mirada, para ver a su mejor amigo guiarlo hasta uno de los salones desocupados… ¿Qué necesitaba? Debe ser algo muy importante por que Kiku nunca faltaría a la clase de Matemáticas. Feliciano levanto una ceja y corrió en dirección al pelinegro.

―¿Vee~? ¿Ocurre algo?― pregunto el menor con una leve sonrisa. Habían entrado al salón de computación, el que por suerte, siempre se encontraba vacío y dispuesto. Estaba un poco tétrico, ya que no tenía luz, olía un poco a humedad y hasta podían jurar que de vez en cuando se escuchaban gritos desgarradores… bueno, es lo que decían los chicos ¨inocentes¨.

―Es solo… bueno… etto― el chico de cabellos negros desviaba su mirada y su cuerpo temblaba. Su cara estaba demasiado sonrojada y no paraba de divagar…

―Entiendo― el italiano sonrió tiernamente y acaricio los cabellos del japonés ―¿Qué es lo que quiere usar ahora?―

Kiku tomo su mochila y la abrió cuidadosamente… solo para sacar un vibrador de apariencia extraña.

―Él es amante de los gatos y…― con razón tenia forma de cola de gato, además de que llevaba una diadema con orejas blancas ―tengo mucho miedo, dicen que es doloroso―

―Al principio― aseguro Feliciano con las mejillas sonrojadas ―aun recuerdo cuando le regalaste uno de esos a Lud~ y no paraba de agarrarme… tuve dolor de trasero por meses―

*Flash-Back*

Estaba un joven chico de cabellos negros, mirando insistentemente una fotografía…

Por otra parte, nuestro italiano favorito buscaba la fotografía que acababa de perder. Estaba parado frente al salón de Matemáticas, escucho un sonido extraño provenir de aquel lugar y su curiosidad gano. Abrió sigilosamente la puerta verde de aquel lugar y asomo con cautela su pequeña cabeza.

Pero no vio nada…

¿Se habrá caído al suelo?― hablo en voz alta el castaño. Estaba buscando alrededor de su banca, posiblemente a la hora de retirarse tiro la foto y no se dio cuenta. Lo peor de todo, es que era un regalo para su hermano.

Ah~ Italia kun~ jum!~―

Que… ¿Kiku?... ¿Qué demonio…?―

Detrás del escritorio del profesor, estaba el amado y tierno japonés masturbándose con la foto del italiano. Su mano subía y bajaba a un ritmo acelerado. De su boca apenas y se articulaban palabras… gemidos entrecortados.

Feliciano no lo podía creer. Kiku no es del tipo de personas que hacen eso, o por lómenos no en la escuela.

¡Nihon! ¿Qué haces con mi foto?―

Eso no podía ser posible. La primera vez que el peli negro asía ese tipo de cosas en la escuela, es descubierto por su mejor amigo.

La foto la había tomado el japonés, la había modificado para su distribución e incluso, el mismo había sido de la idea. ¿Ahora que pasaría? Su mejor amigo. La primera persona que ha entendido su compleja personalidad… estaba ahora frente a él, mirando ese horrible espectáculo.

¡Todo por culpa de Heracles! Si no hubiera salido con su estúpida idea de desvirginarlo, esto no hubiera sucedido. Kiku trataba de hacerse a la idea de como seria el tener ¨sexo¨, ya que al ser reservado y muy anticuado, eso no era mas que un tema ¨tabú¨. Le dio el si a su novio y salió corriendo rojo por la vergüenza; no sabia a donde ir, solamente quería escapar y rezarles a los dioses para que ¨eso¨ no fuera muy doloroso. Fue cuando entro al salón de matemáticas y encontró la fotografía… tenia envidia de Lovino.

Feliciano siempre era lindo, tan sexi, tan guapo… amable, cálido y sobre todo, comprensivo. Solo pensó en ver la foto por un minuto, solo quería admirar esa sonrisa tan, tan… tan italiana. Pero termino asiendo otra cosa, algo que ni siquiera había hecho pensando en Heracles.

¿Qué es esta cosa dura?― Feliciano toco el miembro del japonés. No paraba de sonreír y los dos estaban sonrojados ―esta muy húmedo y no para de salir esa especia―

Yo… ita… digo… perdón… este…―

Nihon debe sentir mucho dolor, te ayudare un poco…― el castaño toco la punta con su mano. Se sentía resbaloso y muy duro. Estaba tan caliente y ese liquido parecía delicioso, Italia no había probado la ¨especia¨ de su mejor amigo ―Vee~ debes estar preparado para esto―

Sin avisar metió todo el miembro en su boca… tenia un sabor parecido a los dulces de fresa, que anteriormente le había regalo aquel peli negro. No dejo ni un lugar sin recorrer, lamio con insistencia y miraba con curiosidad la cara del japonés. Un suave hilo de saliva resbalaba por su barbilla… sus ojos estaban nublados en éxtasis y su sonrojo era cada vez mas notorio.

¡Ah! ¡Feli!―

Feliciano trago toda esa esencia. La que escurría de sus manos y la que sobraba en su boca.

Nihon, creo que es necesario que sepas como se debe de hacer―

El italiano se bajo los pantalones rápidamente, su miembro estaba mas que preparado y su vientre ardía. Kiku tomo las manos de su amigo y las apretó fuertemente… estaba nervioso. Pero no había nada que temer, aquel castaño de ojos enigmáticos sabia que hacer… él no lo forzaría a algo que no quisiera.

Italia… enséñame―

Los dos se dieron un cálido y rápido beso. No era lujurioso, mas bien, era uno lleno de comprensión. Feliciano sabia que esto no era con malicia, como siempre lo era, simplemente estaba ayudando a su amigo para prepararse. Kiku tenía pareja y el italiano simplemente entendió la situación.

No por nada eran amigos y confidentes.

Bien, siéntate sobre mis piernas―

Feliciano tomo asiento sobre el escritorio. Estaba frio y aquel metal rosaba sus partes mas privadas… eso era tan excitante.

Esta bien―

No te preocupes. Te enseñare todo lo que debes hacer, así que no te pongas nervioso. Vee~―

El japonés hizo lo que se le pidió y los dos quedaron frente a frente… Feliciano se había acostumbrado a otro tipo de posiciones ya que normalmente sus parejas eran más altas que él. Pero el peli negro siempre había sido mas pequeño y por lo tanto él debía ser el ¨pasivo¨… se le hacia adorable su ignorancia en cuanto a este tema.

Si quieres que pare, solo dímelo ¿Vee~?—

Los dos miembros hacían fricción y se sentía realmente satisfactorio, pero hoy llegarían aun mas lejos que eso.

El italiano tomo un poco de su propia especia con los dedos y comenzó a adentrarla en la entrada del Japonés, que no hacia mas que abrasar fuertemente a su amigo y cerrar los ojos con fuerza… se sentía raro.

Los movimientos eran delicados, pero a al vez firmes. Feliciano sabia que si no lo hacia apropiadamente, Kiku sentiría mucho dolor y no quería dejarlo con una mala experiencia. Sus labios se unieron por unos segundos… el peli negro quería sentir mas, eso ya no era suficiente.

Ah! Mas!— pedía el pequeño chico.

Aquellos movimientos se hacían mas fuertes y provocaban lagrimas en los ojos del Japonés. Su entrada se apretaba con fuerza y pronto se vendría de nuevo… los dedos de Feliciano se adentraban a su tope y simulaban penetraciones placenteras.

La habitación se llenaba de dulces gemidos.

¿Listo?—

Kiku asintió pesadamente mientras volvía a abrazar a su amigo… no lo podía creer. Ese mismo día perdería su virginidad con la persona menos esperada.

Feliciano beso cálidamente su frente y le indico que se mantuviera de rodillas por algunos segundos… fácilmente logro penetrar al Japonés, que no hizo mas que responder con un caliente beso. Aquel lugar estaba tan estrecho, que se sintió tan bien al contacto.

Kiku no podía creer que ¨eso¨ estuviera dentro de él. Había escuchado muchos comentarios sobre la ¨primera vez¨ y todos decían que era dolorosa… pero él no lo veía así. Él se sentía tan lleno, tan bien, era realmente excitante para los dos.

Feliciano tomo las caderas del peli negro y le indico como moverse.

Los dos gemían fuertemente y sus bocas se unían al compartir sabores. Los dos estaban despeinados y por momentos Kiku jalaba ese raro chino de Feliciano…

El italiano mordió uno de los pezones del japonés. Lamia, chupaba y retorcía con delicadeza; aquellas caricias los enloquecían. Las manos de Kiku inspeccionaban la espalda de su amigo, su rostro, sus brazos, el cuello… esa tersa y delicada piel que tanto había soñado tener.

El cuerpo de Kiku subía y bajaba, pero pronto dejaría de hacerlo ya que tendría su orgasmo y por consecuencia, sus piernas perdían fuerza… su cuerpo temblaba y su vientre ardía. Feliciano gemía audiblemente y es que no era su intención sonar tan pasivo, pero no se acostumbraba a ¨ese¨ tipo de trato; sentía que su pene se derretía y sus piernas ya no aguantarían el peso del japonés, su vientre se llenaba de calor que pronto explotaría y un hilo de saliva escapaba por su boca.

¡HA! Ve he he~— el castaño se había corrido dentro del japonés. Su cuerpo finalmente se había relajado aunque su respiración era agitada.

Kiku por otra parte, también había tenido su orgasmo… su vista había vuelto a ser normal, su mente volvía a trabajar con el sigilo de siempre… estaba tan agitado como Feliciano, pero este lo hacia notar menos. En su trasero seguía el miembro del chico de ojos color miel; pero pronto Feliciano volvió a recuperarse (ya tenia practica, aunque esa vez estaba mas agotado) y se acomodó la ropa… ya se iba a retirar.

Estaba acostumbrado a tener sexo e irse aunque los demás usaran palabras llenas de amor para detenerlo.

Observo a Kiku por unos segundos y regreso.

No había tenido sexo con cualquier persona… le había quitado la virginidad a su mejor amigo.

Feliciano se recostó con el y comenzó a reírse… aquello era sumamente gracioso; y no solo para el, si no para ambos. Se abrazaron por unos minutos y terminaron dormidos, aunque claro, la siguiente pareja que quería disfrutar una hora libre, no dudaron en despertarlos.

.

.

.

.

.

.

.

Al día siguiente los dos amigos desayunaban tranquilamente mientras platicaban y gastaban bromas entre ellos. Sus parejas habían quedado en un partido de futbol y esa mañana la tendrían libre para hacer lo que quisieran… para hablar sin restricciones.

Para hablar de ¨eso¨.

¿Y como va todo?— pregunto Feliciano con una media sonrisa.

Aun no se sentía con la confianza de preguntar: ¨¿Te gusto tener sexo con Heracles? o ¿Tu pareja noto que ya no eres virgen? O simplemente ¨¿Sin remordimientos?¨ Claro que nunca le preguntaría eso a Kiku directamente. El japonés aun temblaba y se mantenía más sonrosado que nunca; sus pupilas parecían acuosas y su sonrisa nerviosa asía creer al castaño que todo había salido mal.

Todo ha ido muy bien, aunque él quiere experimentar nuevas cosas— el italiano sonrió aun mas y comenzó a reír de una manera tan provocativa y sensual que provoco una nueva fantasía en la mente de Kiku.

Si necesitas ayuda o consejos, te pido que acudas a mí—

Y así los dos se habían vuelto más que ¨mejores amigos¨… más que ¨confidentes¨. Feliciano gustaba de ser promiscuo, o por lo menos, eso aparentaba. Y Kiku gustaba del sabor del castaño, aquella mezcla de canela y la vainilla… algo tan picante y dulce, algo que te vuelve adicto.

¿Y Lovino recibió la foto?—

La rompió en cuanto se la di— los ojos de Feliciano se volvían a llenar de lagrimas, sus hombros comenzaban a subir y a bajar como un aviso al hipo que le había causado el llanto. Aun recordaba como su hermano había tomado la fotografía y se bufo de aquello; luego la termino rompiendo y tirando al bote de basura mientras decía: ¨¿Para que quiero una fotografía? Si veo tu horrible rostro todos los malditos días¨ ¡ESTUPIDOS RECUERDOS! Pero el chico de ojos avellanas volvió a sonreír y trago el nudo que se había formado en su garganta —pero esa solo era la copia; la original la coloque en un porta retratos junto a su cama y creo que no se ha dado cuenta ya que aun no la ha tirado… espero que la alarma siga funcionando para que no vea la fotografía—

Es bueno saberlo—

*Fin Flash-Back*

Kiku salió totalmente sonrojado del salón. Feliciano le había dado unas clases especiales para poder disfrutar ese extraño juguete sexual. Miro por última vez al castaño que admiraba el cielo azul y suspiraba con cansancio. El japonés cerro cuidadosamente la puerta y comenzó a caminar rumbo a la biblioteca… debía estudiar si no quería reprobar gracias a sus continuas faltas a las clases.

—¿Qué tanto hacías con Feliciano?— al entrar a la gran biblioteca, algo o mas bien… alguien; había tomado sus caderas y logro aprisionarlo contra la pared. Respiraba muy cerca de su cuello y su voz era realmente conocida para el japonés —Pensé que nunca vendrías a estudiar—

—Feli me pidió ayuda para el examen de Matemáticas— explico el pelinegro mientras desviaba la mirada. Si alguien llegaba a encontrarlos seria horrible para la reputación de los dos, además de que su secreto… obviamente, ya no seria un secreto, un sucio secreto guardado desde hace años.

La biblioteca se encontraba medianamente llena. Había unos cuantos estudiantes, los que se identifican como: ¨nerds y pendejos¨ unos van a estudiar por gusto y los otros por obligación. Aunque Kiku estaba de suerte, no había nadie que lo conociera y los estantes hacían una magnifica sombra, que los ocultaba en su oscuridad. La bibliotecaria no estaba, nunca estaba, pero aun así… después de hablar con Feliciano, se sentía culpable.

Se sentía sucio.

El japonés cerró los ojos con fuerza… si miraba las pupilas de su pareja, terminaría rendido y se entregaría completamente a él. Trato de buscar las palabras adecuadas para terminar con esto, para escapar, para no volver atrás… pero unos labios totalmente hambrientos lo sacaron de sus pensamientos.

—No te preocupes, Heracles se quedo a entrenar— esa voz tan ronca y sexi… una voz que solo podía escuchar en ese salón lleno de libros y personas estudiando en voz baja.

Kiku abrió lentamente los ojos y su sonrojo aumento, acompañado de un ligero temblor… un temblor provocado por la excitación. Se aferro a la blanca camisa de su acompañante e inhalo su suave fragancia, esa fragancia combinada con el perfume fresco de un hombre elegante y el olor a comida condimentada. Ese olor que amaba y a la misma vez odiaba. Se atrevió acortar a un más la distancia, estaba ansioso por sentir sus caricias, esas caricias que le recordaban de su pecado.

Amaba esas caricias.

Su amante subió la mano derecha a la espalda del menor y comenzó a hacer circunferencias a lo largo de esta. Con la mano izquierda acariciaba sus cabellos lacios, totalmente negros como la noche. Y susurraba palabras acarameladas en el oído del japonés… aquellos pequeños temblores aumentaban cada vez más y sin querer habían llegado a recargarse a una de las estanterías mientras el chico con nombre ¨anónimo¨ se apoyaba con una de sus rodillas y obligaba al pelinegro a subir a ella… para poder tener una mejor visión de lo que hacia.

Las pupilas de Kiku se habían vuelto acuosas por el placer de esas simples caricias que le brindaba su amante.

Era tan diferente de Heracles

Su novio simplemente lo habría besado y comenzaría a acariciarle la entrepierna, mientras le susurraba palabras sucias a unos centímetros de sus labios. Sus ojos cafés lo intimidaban y lo hacían sentir subyugado; pero a pesar de eso, el japonés sentía un gran amor por aquel hombre de gran estatura y promiscua apariencia.

Su amante, en cambio… comenzaba con palabras dulces y caricias llenas de ternura y amor. Tal vez era por que en su segunda relación, él era el pasivo y sabía que cosas lo harían sentir bien. Siempre le prometía que dejaría a su pareja si él se lo pedía… pero Kiku no quería. No podría permitir que su extraña relación acabara… él amaba a ambos y daría su vida por ellos.

Pero eran como el agua y el aceite.

Heracles gustaba de las motocicletas y de las emociones fuertes. Siempre ejercía la fuerza a la hora de hacer el amor y parecía ser de la clase de personas con las que alguien nunca se juntaría. Él es la personificación de todos los adjetivos calificativos que Feliciano odiaba en una persona: él era grosero, testarudo, borracho, imprudente, antisocial, pendejo… todo lo malo, era él. Pero tal vez Kiku había caído rendido al conocer su lado tierno… un lado que nadie conocía, nada más el. Heracles era capaz de matar a alguien que lastimara una criatura indefensa, como un gatito… como Kiku.

Y el chico anónimo era amante de la música clásica y la poesía. Encontraba bastante interesante los libros de ciencia ficción y coleccionaba cosas bastante infantiles a los ojos de los demás (excepto los ojos llenos de amor de Kiku y los melosos ojos de Feliciano) no le atraían los deportes y gustaba mas de estar asolas con una rica taza de te para calmar los nervios. Bastante inteligente y sentimentalista… un chico pasivo. Y Kiku amaba toda esa personalidad detallista.

—¿Vas a ir?— pregunto el mayor mientras terminaba de degustar el blanco cuello del peli negro y guardaba cada gemido en su memoria.

—N-no lo… se—

Aquellos dos tenían una larga tarde por delante. Sus parejas se encontraban en algún club del instituto y ellos necesitaban un poco de calor… de su calor

Pero ahora pasemos a otra cosa…

Feliciano acababa de levantarse.

Abrió los ojos lentamente y se estiro con cuidado mientras volvía acurrucarse en ese huequito lleno de calor. Sonrío levemente y cerró de nuevo los ojos… tenia tantas ganas de quedarse, pero estaba oscureciendo y lo mejor seria irse a casa a descansar.

Una gran y caliente mano toco su mejilla y lo hizo transportase a otro mundo.

Valla, si no se hubiera enamorado de su hermano… estaría completamente loco por Ludwig.

Por fin había decidido levantarse y antes de ver cualquier cosa; pudo notar los ojos azules de su novio. Suspiro cansado y beso su mejilla suavemente; volvió abrazarlo y comenzó cantar en su oído… Ludwig amaba su voz.

La ropa aun la llevaba sucia, ni siquiera le había dado tiempo de cambiarse… después de que su amigo abandonara el salón de matemáticas había decidido dar un paseo por el campus y ahí se encontró con el… con su novio. Ludwig estaba entrenando con los demás miembros del equipo de futbol y los ojos de Feliciano se habían iluminado… el rubio estaba tan apuesto con su uniforme blanco a rayas negras en los costados. El cabello un poco despeinado, como amaba ver ese cabello desarreglado. La frente con algunas gotas de sudor y sus ojos tan llenos de decisión… se veía tan fuerte.

Feliciano no lo pensó dos veces: saco su libreta de bocetos y comenzó a pintar con carboncillo aquel hombre… su modelo perfecto.

Al principio se había quedado embelesado con sus movimientos y la sonrisa que significaba ¨victoria¨. Así que se propuso una meta… plasmar en su blanco lienzo, aquello que sentía en ese momento.

Comenzó a pintar el cuerpo, un cuerpo fornido y musculoso. El cabello, los ojos, su boca… se había quedado tan concentrado en su dibujo que no había notado que su modelo caminaba hacia a él. Ahora ya no era un simple dibujo a carbón; le había agregado una hermosa gama de colores que resaltaba la belleza de su cuadro lleno de imperfecciones.

Ludwig se había sentado a un lado mientras admiraba las manos agiles de su novio. Se había impresionado con el dibujo… nunca se hubiera imaginado que él fuera fuente de inspiración y el solo con pensar en eso, provoco que sus mejillas totalmente pálidas se cubrieran de un color tan rojizo como el de los tomates.

—Hermoso— el castaño brinco cuando escucho la voz tan ronca y varonil del rubio.

—Ve! No sabia que estabas aquí ¡Eres malo! ¡Me diste un gran susto!— reclamo el menor mientras usaba uno de los pinceles, para pinchar el estomago de su novio en un puchero totalmente infantil.

El rubio miro detenidamente los ojos tan grandes y hermosos de Feliciano… no sabia por que, pero estos días había encontrado un brillo especial en ellos, y estaba seguro de que antes no lo tenia. Con el pulgar limpio una mancha de pintura verde en la mejilla del castaño y sin pensarlo dos veces, le había besado tiernamente… sencillamente lo amaba. El italiano le había respondido con una cálida sonrisa.

Y así es como habían llegado a la casa de Ludwig.

Comieron un poco de pastel y vieron televisión un rato… aunque algo incomodos por la presencia de Gilbert, que no hacia mas que sentarse en medio de los dos y vigilarlos constantemente. Después de aquello, decidieron dormir un rato y Feliciano había logrado acoplarse perfectamente en el huequito del cuello pálido de Ludwig.

Y eso amigos… es todo el cuento.

Pero bueno, ahora Feliciano caminaba tranquilamente hacia su casa. Admiraba los parques que se encontraban en aquellos lugares y había decidido venir un día a pintar o a estudiar. En la mano derecha sostenía un rico café de moca que se había comprado en una tienda de auto servicio y en la izquierda llevaba su pequeña mochila. Tarareaba una linda canción y seguía sonriendo… tenia planeado llegar a casa y tomar un buen baño; después le haría la cena a su hermano y comería unos dulces de cajeta, y al final iría a dormir.

Pero al llegar encontró a un chico de cabellos marrones corriendo de un lado a otro.

—¿Ve? ¿Qué buscas?— pregunto el castaño mientras dejaba su mochila en la entrada y buscaba con la mirada a su hermano mayor.

—¡No encuentro mi dinero! ¡Maldición!—

Feliciano tomo una cartera color negra de la mesa y volvió hacia donde estaba su hermano, que no hacia mas que aventar cosas de un lado a otro.

—¿Vas a salir?—

—¡Que te importa!— Lovino paro en seco… y suspiro. El castaño de ojos acaramelados tenia su cartera y no se la daría si no le decía a donde iba a salir y con quien —a un antro—

—A ti no te gustan esas cosas— refunfuñaron los dos.

—¿Y tu desde cuando sabes lo que me gusta o lo que no?— pregunto mas irritado el hermano mayor.

—¿Y se puede saber con quien iras?—

—Ya estoy grande para esas pendejadas, además, yo soy el hermano mayor y no te debo de dar explicaciones—

Esa respuesta había hecho explotar la paciencia y cordura de Feliciano… pero sonrió con ternura y levanto la cartera mientras suspiraba calmadamente.

—Bueno… entonces te tomo prestado dinero ¨hermano mayor¨ y te lo devuelvo dentro de una semana— el menor sonrió maliciosamente mientras comenzaba a subir las escaleras del segundo piso.

.

.

.

¡MALDICION!

Feliciano volvía a ganar.

.

.

.

.

—Voy con Antonio a un antro—


¡Eso fue todo! ¿Qué les pareció? ¿Les gusto? ¿Les gusta mi Feli sexoxo? ¿VERDAD QUE ES UNA ZORRA MI PERSONAJE PRINCIPAL? Jooo~ no es por ser mala onda pero este Feli se esta pasando de rastrero… hasta a Kiku le quito su virginidad! Y me sigo preguntando el porqué de que Feli no me ha venido a violar ¬3¬ digo… a saludar n/n

PERDON POR MI RETRASO!

He estado súper ocupada con las inscripciones, he tenido la fiesta mas chingona de quince años y ya casi termino mi curso de ingles ¡BUT I´M NOOOT SPEAKING ENGLISHE!

Pero ahora vienen las buenas noticias: Como ya tengo quince añotes puedo ver mi porno hard gay yaoi sin remordimientos! Y la otra es que en vacaciones estaré menos ocupada ya que en Junio es mi examen y después de que lo presente podre estar aquí con ustedes todos los días (si es que entro en el insti, ya que si no entro me van a dar la friega de mi vida y además me quitaran todo lo que tenga que ver con tecnología) pero bueno… estoy planeando estudiar así que no sean tan malos y no me presionen ¿Vale? :3

Bueno… el siguiente capi ya lo tengo así que depende de los rebiews que manden para saber si lo subo rápido o no joo~

AmazingTamales03: ya traje la conti… aunque es un tipo de venganza por que no has actualizado el fic de Itacest ¨Cambiando por ti¨ ¡REVOLUCION! Espero que continúes pronto por que amo tus fics y si no te secuestrare (aunque sea una mocosa toda flacucha, lo are ¬3¬) y te obligare a escribir para mi MUAJAJAJAJA! Saluditos :3

Guest: lo se… Feli es todo un semental (a mi también se me cae la baba cuando escribo de él) pero bueno. En el siguiente capi habrá muchas cosas locas y no quiero dar spoilers, pero si amas el Spamano quedaras con un buen sabor de boca jejejejeje, espero que me sigas leyendo :3 Bechitos~

incestyaoilady: Sobre Luciano… es un doujinshi (?) en donde Feli se convierte en un humano y Alemania no sabe nada de él, pero luego conoce a Luciano y bla bla bla, siente afecto por el… bla, bla, bla pinche pendejo bla, bla, bla, bla y termina en que va al funeral de Feli por que muere de viejito y Alemania quiere quedarse con Luciano y MALDITOS SEAN TODOS LOS HIJOS DE MIERD*** ¿¡COMO CHINGADOS PREFIEREN A ESE MIERDERO DE OJOS AZULES LLAMADO LUCIANO!? ¿¡QUIEN JODIDOS DIJO QUE ERA MEJOR QUE MI FELI!? ¡MALDITA SEAAAAAAA! AHHHHHH! ¡QUIERO DARLE UNA ****! (mis papas corren y me quitan la computadora antes de que la vuelva a aventar de coraje) puff! Pero bueno ¬¬ todo por eso me esta doliendo el estomago arg! Y solo te quiero decir que nadie va a atropellar a Antonio… no aun *_* y sobre el FrUK… ni idea de que sea, pero si me dices, seguro que si habrá :3 y el Pruita es tan sexi *¬* y obvio que habrá mucho, pero de que Lud va a ser el novio de Ita es seguro y bueno… creo que nada mas eso voy a decir.

MUCHAS GRACIAS POR LEER MI LOCO Y TONTO FIC. PONER FAVORITOS Y SEGUIRLO :3

PERDONEN LA MALA ORTOGRAFIA… PERO LES PROMETO QUE MEJORARE :D

BYE NYE