6x03 – Silenced by the night
¡Vaya! ha conseguido salir de la Autoridad vivo – dijo Pam con sorpresa
¿Qué? ¿Sam estaba en la Autoridad? – estaba perpleja
Pam suspiró
Si, estaba allí, pero ¿vamos a quedarnos aquí fuera contándonos cotilleos?
Claro que no, ayudadme a pasarlo dentro de la casa – me agaché y cogí a Sam por los hombros, pero ví que Pam seguía de pie derecho
Por favor – supliqué
Oh, está bien, vamos – dijo con fastidio
Pam me empujó, cogió a Sam y lo pasó dentro. Tara y yo la seguimos.
¿Dónde dejo el paquete? – dijo sardónicamente
Ponlo en el sofá, y con cuidado, por favor
Pam hizo lo que le dije y colocó a Sam en el sofá. Me acerqué a él y ví que seguía inconsciente, pero respiraba. Subí a mi habitación y cogí una manta del armario. Bajé rápidamente las escaleras y tapé a Sam, después fui a la cocina, cogí un pequeño cubo y lo llené de agua, y alcancé un paño que tenía al lado del fregadero. Volví al salón, y empecé a limpiar con cuidado la cara de Sam. De repente noté que estaba empezando a moverse. Se estaba despertando.
Lentamente comenzó a abrir los ojos
¿Sookie? ¿eres tú? – susurró
Si, Sam. ¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado? – dije acariciándole el pelo
Me encuentro mejor, pero tengo que hablar contigo urgentemente. He intentado llegar lo antes posible, no se ni como he logrado salir de allí esta noche, han pasado tantas cosas… – dijo con voz entrecortada
Tranquilo Sam, voy a traerte un vaso de agua, y me cuentas lo que quieras – lo miré sonriendo
El miedo empezó a apoderarse de mí. ¿De que querría hablarme Sam? ¿Sería algo relacionado con Bill?
Cuando llegué al salón, Sam estaba incorporado en el sofá. Tara seguía de pie, y ví como Pam salía fuera para continuar con su trabajo de vigilancia.
Toma – dije alcanzándole a Sam el vaso de agua
Gracias Sookie
Sam se bebió rápidamente el agua, parecía tener prisa por hablar conmigo. Me senté a su lado.
Sookie, tienes que tener mucho cuidado con Bill. Viene a por ti – dijo con su mirada fija en la mía
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Mis temores resultaron ser ciertos, otra vez él, otra vez Bill.
Sam, ¿Qué te ha ocurrido?
Es una larga historia
Da igual, tenemos toda la noche – murmuré
Anoche, Luna, Emma y yo conseguimos salir de la Autoridad. Luna y yo nos metimos allí para rescatar a Emma ya que Newlin y Russell se la habían llevado. Cuando logramos escapar Luna me dijo que se iba a marchar de Bon Temps por un tiempo con Emma, así que nos despedimos y se fueron. Yo empecé a caminar con el fin de encontrar alguna calle transitada de Nueva Orleans y poder ir a un motel a descansar. Llevaba poco tiempo andando cuando me atraparon dos vampiros, y antes de que pudiese transformarme en algún animal para escapar me golpearon en la cabeza. Solo recuerdo haberme despertado en una habitación oscura, amordazado y atado de pies y manos, además estaba muy débil, y vi que tenía marcas de colmillos en mi cuerpo.
Estaba empezando a asustarme de verdad con el relato de Sam
¿Sookie estas bien? – preguntó Sam
Si, tranquilo. Continúa por favor - asentí
Estaba desorientado, y al cabo de un rato alguien encendió la luz. Era Bill, o por lo menos parecía él. Estaba cubierto de sangre, y me dijo que se acordaba perfectamente de mí y de lo que había acontecido en su vida anterior.
¡Dios! ¿aún conservaba los recuerdos? – pensé
Me gritó, y me dijo que esa vez no me escaparía, ni yo ni tú Sookie. Te mencionó con claridad
Qué razón tenía Eric – dije sin pensar
¿Cómo?
Nada, no me hagas caso. Sigue – dije con tristeza
Dijo que quería conseguir a esa maldita hada para hacerla desaparecer, a ella, y a su especie y después de eso se marchó.
Noté como se iba formando un nudo en mi pecho. No quería oír nada más, pero sabía que no tenía más remedio que hacerlo. Más que dolor lo que sentía era una rabia profunda y un absoluto desprecio por Bill.
Asentí con la cabeza, y Sam continuó con su relato.
Después entraron unos guardias y me dijeron que al día siguiente por la noche me sacrificarían en honor al nuevo dios vampiro. En ese momento me dí cuenta de que en una esquina alguien estaba agachado y atado de pies y manos, tenía pequeños pinchos clavados en todo el cuerpo. Sufría terriblemente, y apenas podía articular palabra, lo único que dijo es que el nuevo dios vampiro había ordenado su castigo y que formaría parte del sacrificio. Era otro cambiaformas como yo. A la noche siguiente, es decir, hace unas horas, nos llevaron a la gran sala de la Autoridad. Allí vimos a tres vampiros que estaban lanzaban insultos contra Bill, no querían seguir el régimen sanguinista, y estaban allí también para ser sacrificados. No estaban atados. Eso me sorprendió bastante. De repente Bill apareció, ya no tenía sangre en su cuerpo, y estaba vestido con un pantalón y una casaca negra.
¡Daba auténtico miedo Sookie! No era el mismo Bill de siempre, eso te lo aseguro – dijo con preocupación
Termina Sam, cuanto antes mejor, por favor – le supliqué
Una mezcla se sentimientos se empezaron a agolpar dentro de mí. Pero ya no sentía tristeza por el destino de Bill. Él mismo se lo había buscado por sus ansias de poder.
Tras eso, Bill dijo que quería matar a esos vampiros que le insultaban personalmente, que por eso no los había atado, que quería demostrarles su poder. Cuando se disponía a clavarles una estaca a los dos, algo sucedió. Las luces se apagaron y oímos gritos. Alguien me soltó, y cuando me quise dar cuenta estaba en un bosque frondoso junto a mi compañero de celda, el otro cambiaformas. También vi a un vampiro de tez negra junto a nosotros. Él nos había sacado del edificio. Nos dijo que se había formado un pequeño motín de vampiros no sanguinistas en la Autoridad, uno de ellos fue el que hizo saltar los plomos, y gracias al alboroto habíamos podido escapar de allí. Dijo que no sabía cuantos habían logrado escapar, pero que nos sacó para que avisásemos a los humanos del peligro que corrían, y que buscáramos ayuda para derrocar al nuevo régimen que estaba dirigido por Bill. También me dijo que buscarían a vampiros afines a su causa y desapareció. Estaba demasiado débil para transformarme pero miré bien a mi alrededor y reconocí el lugar. Estaba a unas escasas millas de Bon Temps. Cuando conseguí llegar a tu casa no pude más y me desvanecí.
Agradecí que Sam hubiese terminado con el relato. Era demasiado para poder asimilarlo. Bill se había convertido en un ser muy peligroso, cruel y déspota y venía a por mí, quería acabar conmigo, pero no lo iba a permitir. Haría lo que fuera necesario para detenerlo. Esta vez no me iba a hacer daño; ya había permitido que me hiriese demasiadas veces y casi había muerto en dos ocasiones por su culpa, pero esta vez estaría preparada.
Gracias Sam, has arriesgado mucho para venir a avisarme. Eres un gran amigo – lo miré con lágrimas en los ojos y nos abrazamos.
De repente la puerta principal se abrió de golpe. Me levanté sobresaltada del sofá. Era Eric, pero no podía entrar ya que ahora la casa volvía a ser de mi propiedad.
Fui rápidamente a su encuentro, tenía ganas de abrazarlo. Estaba asustada y lo necesitaba, pero me contuve ya que no sabía como podría reaccionar.
Me alegro que estés aquí Eric. Pasa por favor – dije con firmeza
Pam me llamó a Fangtasia – respondió fríamente - ¿Dónde está?
Si te refieres a Sam, está en el salón, pero sigue débil. Por favor no lo interrogues – supliqué – Todo lo que quieras saber te lo puedo contar yo
Está bien. Te espero en la cocina – y ví como se dirigía hacia allí
Volví al salón y le ofrecí a Sam que se quedase esa noche en mi casa, sin embargo rechazó mi propuesta, y me dijo que solo quería darse un baño y descansar en su casa.
Esta bien, como quieras – dije sonriendo
Pero te lo agradezco – me guiñó un ojo y me acarició la cabeza – Antes de irme quiero pedirte que te encargues del Merlotte durante los próximos días. Necesito recuperarme. ¿Me harías ese favor? – murmuró
Por supuesto Sam, no te preocupes – asentí
Tara seguía inmóvil en el salón, pero, en ese momento, rompió su silencio
Sam, te acompañaré a tu casa – dijo sorprendiéndonos a los dos
Me parece buena idea. No es conveniente que se vaya solo – dije mirándolos
Te lo agradezco Tara, y cuanto antes mejor – dijo con la mirada perdida
Nunca había visto a Sam así, ni siquiera cuando la ménade quiso sacrificarlo. La experiencia sufrida en la Autoridad había sido traumática para él. Cuando se levantó para irse con Tara me dirigió una mirada tan triste que hizo que mis ojos volvieran a llenarse de lágrimas.
Vi a Eric esperándome impaciente en la cocina. Se veía intranquilo.
¿Qué ha ocurrido Sookie? – dijo acercándose a mí
Bill ha torturado a Sam, quiso sacrificarlo en la Autoridad – las lágrimas pinchaban en mis ojos – pero consiguió escapar gracias a algunos vampiros que urdieron un plan en contra de Bill – dije con voz entrecortada mientras me secaba las lágrimas
Eric iba a hablar pero le hice un gesto con la mano para que me dejase continuar. Solo quería terminar lo antes posible con aquello. Él asintió.
Sam me dijo que los vampiros que lo sacaron de allí le pidieron que avisase a los humanos para prevenirlos. También dijo que habían formado un grupo de vampiros anti sanguinistas y que estaban buscando vampiros afines a su causa para poder derrocar a Bill y a su nuevo régimen. Según creí entender también querían que los humanos se uniesen a ellos – dije lanzando un suspiro
Interesante – respondió – hay que estar preparados. Así que tenemos que ir armados. Balas de madera, estacas…lo que sea necesario para protegerte de él y protegernos – continuó – Así que no hay tiempo que perder, me marcho para conseguir todo lo necesario, además tengo que seguir investigando el paradero de Bill y averiguar sus planes. Y por favor – me miró fijamente - no salgas de aquí sola. Si tienes que ir a trabajar Alcide te acompañará. Ya lo he llamado y ha aceptado – sentenció
No pude más y me senté en el suelo con la cabeza enterrada en las rodillas. Eric se agachó y me tocó en el hombro
Se que esto es duro, y se perfectamente lo que significa Bill en tu vida, pero tienes que ser fuerte – susurró
¿Cómo? ¿Eric pensaba que estaba así porque seguía enamorada de Bill? No podía estar más equivocado
Levanté la cabeza y mis ojos se encontraron con los suyos
Estoy aterrada Eric, no solo es Bill, sino también Warlow. Y me ha impresionado mucho ver a Sam en ese estado y enterarme de lo que le hizo Bill – mi voz salía entrecortada
Respecto a Warlow, hay algo que te tengo que decir
Se acababa de poner de rodillas en el suelo, estaba frente a mí y agarró mis rodillas con sus manos.
¡Genial! Más problemas – espeté
Nora me dijo que si lo conocía, pero no aportó datos interesantes, solo que desprecia a los humanos. También me comentó que es un vampiro peligroso y que la última vez que lo vio fue hace un par de años – tenía su mirada fija en mí
¡Estoy harta! – dije poniendo las manos sobre mi cabeza – Harta de ser un objetivo para los vampiros
Sookie, eres un imán para los problemas – dijo sonriendo. Creo que intentaba quitarle dramatismo al asunto.
Consiguió el efecto deseado, ya que una pequeña sonrisa se dibujó en mi cara. Deseaba poder acurrucarme en sus brazos, sentirme protegida por él. Necesitábamos hablar pero Eric no parecía estar por la labor de hacerlo.
Eric, ¿puedo preguntarte algo? – dije mirándolo a los ojos
Puedes, otra cosa es que quiera responderte – se rió
Si ya no significo nada para ti, ¿por qué me abrazaste en la Autoridad cuando pensamos que Bill había muerto?
Con un rápido movimiento Eric se puso de pie, y yo lo imité poniéndome frente a él.
Eric lanzó un fuerte suspiro y me dio la espalda
Eric – grité mientras le tocaba en el hombro – mírame a los ojos
Tu persistencia respecto a ese tema está empezando a irritarme – respondió sin girarse
No quieres afrontar que me sigues queriendo ¿verdad? Mi rechazo hirió tu orgullo – continué – lo que no sabía que eras un cobarde – mis palabras salieron con furia
Eric se puso frente a mí y me agarró fuertemente por las manos poniéndolas a ambos lados del fregadero. Su cuerpo estaba rozando el mío
No te tengo miedo Eric – dije mirándolo fijamente
¿A que coño estás jugando? – susurró – Y esta vez voy a ser yo el que hable. Sé lo que pretendes. No me creas tan estúpido Sookie. Como el Bill que conocías ya no existe ahora me buscas a mí, por despecho ¿me equivoco? – dijo con una frialdad absoluta y sin apartar sus ojos de los míos
Claro que no Eric, tu no lo entiendes. Jamás te buscaría por despecho. Déjame explicarte…
No quiero seguir con esta conversación Sookie – dijo mientras me soltaba - No creo siquiera que te hayas enamorado de mí alguna vez. Estabas dolida con Bill y yo fui alguien de repuesto. A él siempre le disculpaste todo, incluso cosas imperdonables. Pero si se trataba de mí era distinto ¿no? Jamás pasaste por alto mis errores – el dolor y la rabia en su voz me partieron el corazón, y sobre todo que creyese eso. Pero tenía razón en la parte del perdón. ¿cómo pude ser tan estúpida en aquel momento?
Eric se dio la vuelta
Estas muy equivocado, y entiendo que estés dolido conmigo…
¿Dolido? Eso es algo que podría sentir una persona que está enamorada, pero ese no es mi caso – dijo cortándome en seco – Me voy, tengo cosas importantes que resolver. No puedo perder más el tiempo. Y por favor, espera a Alcide mañana - sentenció
Y se marchó sin darme tiempo a decir nada más. Las lágrimas resbalaban por mis mejillas. Merecía su rechazo, pero me dolía demasiado.
Volví al salón, y ví a Tara sentada en el sofá. Había vuelto de acompañar a Sam a su casa
¿Cómo llegó Sam?
Bien, teniendo en cuenta su estado – respondió
Antes me dijiste que querías hablar conmigo. ¿Sigue en pie la propuesta? – dije mientras me sentaba a su lado
Si, necesito decirte algunas cosas – espetó – Sé que piensas que te odio, bueno que os odio, a ti y a Lafayette. Y puede ser que al principio lo hiciese, ya que tomasteis una decisión que no os correspondía
No sabes cuanto voy a lamentar….
Déjame hablar Sookie – su mirada era seria – he dicho al principio porque estoy aprendiendo a disfrutar lo que es ser un vampiro, y por primera vez, desde que murió Eggs, soy feliz y he descubierto una nueva forma de vivir, y me gusta – continuó - ¡quien lo iba a decir! ¿no? que sería más feliz que nunca siendo la cosa que más he odiado en esta jodida vida – soltó una carcajada. Me recordó a la antigua Tara, a mi mejor amiga, a mi hermana.
No sabes cuanto me alegra oír eso. Sé que Lafayette y yo no debimos tomar esa decisión, que no nos correspondía, pero no podíamos imaginar un mundo sin ti. Habríamos hecho lo que fuera por traerte de vuelta Tara. Eres como mi hermana – un nudo se formó en mi garganta
Fui a abrazarla, pero Tara hizo un gesto negativo con la cabeza
Todavía es pronto para eso Sookie – respondió – Quizás en un tiempo podamos volver a ser amigas – hizo una pausa – pero por ahora no puedo ofrecerte nada más
Te entiendo – asentí – esto llevará tiempo, pero esperaré lo que sea necesario – sonreí
Un silencio sepulcral inundó la habitación. Las dos nos quedamos calladas y mirándonos
Bueno, me voy a dormir – dije al final - Mañana me toca trabajar
Me levanté para irme a mi habitación
Buenas noches Sookie – dijo Tara con media sonrisa
Buenas noches
No se las horas que dormí, pero lo necesitaba. En una hora tenía que estar en el Merlotte, así que preparé rápido la comida. Unas cuantas lonchas de bacon y unos huevos revueltos; no había tiempo para más
Estaba terminando de comer cuando sonó el timbre. Me levanté a abrir la puerta y Alcide estaba esperando al otro lado
¡Alcide!
Hola Sookie, ya veo que vuelves a estar en problemas, como siempre – suspiró
Bueno, ya me conoces, no puedo estar alejada de ellos. Pasa dentro – y le hice un gesto con la mano indicándole el salón
Te esperaré fuera – y se quedó en el porche
Esto es por lo que paso entre nosotros ¿verdad? No sabes cuanto siento aquello Alcide, y lo avergonzada que estoy por haberte vomitado encima – dije agachando la cabeza
No te preocupes, estaba claro que no tenía que pasar nada entre nosotros, pero sí, fue embarazoso – dijo mientras lanzaba un suspiro
Tienes razón, no era el momento ni las formas. Estábamos muy borrachos los dos, y seguramente nos habríamos arrepentido si hubiese sucedido algo más – respondí
Cierto, además ahora salgo con una chica de la manada. Se llama Rikki
Me alegro Alcide. Mereces ser feliz – le sonreí – Voy a cambiarme y salgo. No tardaré mucho – y subí corriendo a mi habitación. En un momento me puse mi uniforme y bajé las escaleras para irme con Alcide
De camino al trabajo me contó que era el nuevo líder de la manada, pero que había tenido que tomar sangre de vampiro para poder vencer a JD en igualdad de condiciones. Le dije que tuviera mucho cuidado con eso, que era peligroso y adictivo, pero él me aseguró que no tomaría más, que ya había sufrido bastante con Debbie por culpa de esa basura.
Cuando llegamos al Merlotte nos despedimos, y Alcide me aseguró que se quedaría un par de horas vigilando, pero que tenía que volver pronto a la manada.
Esa tarde el Merlotte estaba abarrotado de gente, la jornada estaba siendo agotadora. Solo tuve diez minutos de descanso, así que me fui al despacho de Sam y aproveché para hablar con Lafayette acerca de Tara. La noche anterior había estado más receptiva y eso sin duda era una muy buena señal. También le comenté que Sam estaba enfermo y que no iría en un par de días a trabajar. No le dije nada acerca de Bill. No quería que nadie más se metiese en esa guerra.
Eric:
Estaba cerrando la puerta de mi casa para dirigirme a Fangtasia cuando ví a Nora a mi lado.
¿Has averiguado algo? – pregunté mientras me guardaba las llaves en el bolsillo del pantalón
Si, vamos a tu bar y te explico todo
Hicimos el camino volando. Tenía prisa por saber lo que había descubierto sobre Bill.
Al entrar en Fangtasia vi a Pam sentada en mi trono. Estaba mirando embelesada a Tara mientras bailaba.
Bajamos al sótano y nos sentamos en las escaleras.
¿Y bien? – pregunté
Bill ya no está en la Autoridad. Se marchó anoche. El ejército fue esta mañana para cogerlos desprevenidos pero encontraron el edificio vacío. Lo más importante es que la mayor parte de los guardias de la Autoridad están de lado de Bill, puede que por miedo
Más vale que la persona que te está informando no sea un agente infiltrado de Bill – espeté
Mi fuente es fiable Eric – parecía enfadada
Espero que lo sea – dije con escepticismo
Así es. Izan ha sido, desde hace muchos años, uno de mis mejores aliados en la Autoridad, aunque nuestros puntos de vista respecto a los humanos siempre han sido diferentes. Él ha sido siempre un fiel defensor de las ideas de Roman, y también quiere acabar con Bill - susurró
¿Algo más que sea de nuestro interés? – dije alzando una ceja
Todavía no saben el sitio exacto de su escondite, pero no te preocupes, en cuanto lo averigüen seré la primera en saberlo – me miró sonriendo
Espero que sea pronto. Cuanto más tiempo pase, más poderoso se volverá, y reclutará a más vampiros afines a su causa, y eso es lo más peligroso – murmuré – nosotros deberíamos hacer lo mismo y ayudar a los que se han rebelado en su contra.
¡Vaya! El vikingo guerrero ha vuelto – sonrió - conozco a vampiros bastante antiguos que creen firmemente en la convivencia entre humanos y vampiros. Hablaré con ellos – dijo con firmeza
Yo haré lo mismo – sentencié – Una cosa más Nora
Dime, pero rápido que tengo prisa – dijo haciendo una mueca
Quiero que averigües el paradero de Warlow
Es por ella ¿verdad? – suspiró – su hermano me preguntó por él en la Autoridad, así que no me lo niegues Eric
Es importante Nora. Solo haz lo que te pido y no empieces con tu interrogatorio habitual. No estoy de humor – dije con severidad
Nora alzó las cejas y apretó los labios.
Te informaré de cualquier cosa – y noté la ira en su voz – y ahora, si me disculpas me voy a cuidar de tu pequeña hada
Recuerda lo que juraste Nora – dije mirándola fijamente – No te atrevas a hacerle daño
Lo sé. No soy estúpida – dijo malhumorada
Nora se marchó y me dejó sumido en mis pensamientos. El tema de Bill se complicaba cada día que pasaba
Sookie:
¡Sookie! – gritó Arlene
Miré el reloj y ya eran las nueve y media de la noche. ¡Mierda! Habíamos estado hablando casi veinte minutos. Arlene estaría furiosa.
Lo siento Arlene – dije mientras me acercaba a ella – se me pasó la hora
No te preocupes. Te llamaba porque acaba de entrar un vampiro, y sé que a tí se te da mejor tratarlos. Por favor – suplicó
Está bien, no hay problema
Al girarme ví al vampiro sentado en una mesa. No sabía explicar el porqué, pero me dio una sensación terrible de aprensión.
Tenía el pelo negro, lo llevaba peinado hacia atrás con gomina, sus ojos verdes resaltaban mucho, y aparentaba unos treinta años humanos. Llevaba un abrigo negro de piel, abrochado hasta el cuello, y botas de montaña y pantalones del mismo color.
De repente levantó la cabeza y sus ojos se cruzaron con los míos. Me quedé petrificada. Su mirada me aterrorizaba.
Empezó a arañar la mesa con las uñas de su mano derecha y no dejaba de mirarme. Husmeaba el ambiente lentamente y sus ojos seguían clavados en mí.
Me acerqué a él despacio, no sabía porque sentía tanto miedo de ese vampiro.
¿Sookie Stackhouse? – preguntó cuando me paré a su lado. Su voz era grave y muy profunda
Sí, soy yo ¿Qué quiere? – tartamudeé
No apartaba sus ojos de los míos
Pronto tendrás noticias mías – susurró, y empezó a sonreír de forma diabólica
En solo una fracción de segundo se levantó y se puso a mi lado. Bajó su cabeza hasta mi cuello y empezó a olerme. Estaba paralizada por el miedo
Eres mía – susurró cerca de mi oído, y desapareció
No podía moverme, estaba aterrorizada. Ese vampiro era Warlow
