6x04 - Things I never said
Noté una brisa fría, levanté la cabeza y ví a Eric parado frente a mí. Su expresión era indescifrable pero parecía asustado.
Sookie – gritó
Las piernas no me respondían. Y la gente nos estaba mirando. Eric cogió mi cara con sus manos
Sookie, por favor. ¡Háblame!
Cuando por fin pude reaccionar me senté en la mesa que solo unos momentos atrás había sido ocupada por Warlow.
Arlene vino corriendo
Sookie ¿Qué ha pasado? ¿Qué te ha hecho ese vampiro? Estás pálida – chilló
¿Qué vampiro? – la voz de Eric se elevó por encima de la suya
Arlene, estoy bien, tranquila. Me gustaría hablar con él – dije finalmente mirando a Eric
Está bien. Pero si te hace algo, gritas – dijo apartándose de Eric rápidamente
Eric se sentó en frente de mí.
¿Qué ha ocurrido? Sentí tu miedo y vine lo antes posible. ¿Ha sido Bill? – su mirada no se apartaba de la mía
No, no ha sido él. Vino Warlow – susurré
¡Mierda! – dijo dando un golpe en la mesa que hizo que la gente se volviese a mirarnos - ¿Dónde estaba ese chucho? Le dije que te vigilase hasta que terminases tu jornada. Acaba de firmar su sentencia de muerte – estaba furioso
Eric, por favor, no culpes a Alcide. Él no hubiera podido hacer nada. Hasta lo podría haber matado
¿Qué te hizo?
Me dijo que era suya y que pronto tendría noticias de él. Empezó a olerme. Me quedé paralizada por el miedo – confesé
Eric cogió su móvil y marcó un número
Nora ¿estás en casa de Sookie? – preguntó – Bien, ve a Fangtasia con Jessica y coge las dos bolsas que hay en el sótano. Después volved a casa de Sookie con ellas – dijo y colgó
Vamos a tu casa – dijo mientras se levantaba
Asentí sin decir nada
Le pedí a Eric que condujese mi coche ya que estaba demasiado nerviosa para hacerlo yo. Durante el trayecto mi mirada permaneció perdida en el horizonte, no me salían las palabras.
Eric apagó el motor. Habíamos llegado a mi casa. Fui a abrir la puerta del coche cuando su manó se posó sobre la mía
¿Mejor? - murmuró
Me giré para mirarlo
Sí, gracias por acompañarme a casa
Estábamos tan cerca el uno del otro que hizo que sintiera ganas de besarlo, pero no me atreví.
Eric se giró, abrió la puerta y salió del coche, y yo hice lo mismo.
Ya en el porche Eric se dio la vuelta y me miró fijamente
Nora y Jessica no tardarán mucho en llegar. Les pedí que trajesen las armas que he comprado para nuestra defensa. Hay pulseras con balas de madera incrustadas que se accionan con un botón, estacas y sprays de plata. Quiero que lleves dos de esas pulseras puestas todos los días, y que guardes en tu bolso un spray y una estaca. Nunca te separes de ellos ¿me oyes? – su tono era serio
Está bien. Y – hice una pausa – gracias, por todo – susurré
Eric seguía serio e hizo un gesto de asentimiento con la cabeza
Me giré y vi aparecer a Jessica y Nora. Cada una llevaba una bolsa negra de viaje
¿Y bien? ¿Dónde dejamos esto? – dijo Nora con desgana
Pasemos dentro – contestó Eric
Por favor entrad – dije mirando a Jessica y a Nora
Nora no dejaba de mirarme. Parecía que ambas nos profesábamos el mismo aprecio.
Eric abrió las bolsas y sacó dos pulseras con balas de madera, una para cada brazo, dos sprays de plata y tres estacas.
Me sorprendieron las pulseras. No parecían diferentes a una normal. Eran de plata y bastante gruesas con grabados orientales. Pero cuando las observé de cerca ví que tenían pequeños agujeros. Los miré de cerca y estaban tapados. Supuse que ahí estaban incrustadas las balas de madera. Las pulseras tenían adosadas una goma gruesa de color carne que debía ir colocada en el pulgar. En dicha goma había un botoncito negro. Cuando la pulsera estaba bien colocada ese botón quedaba situado justo detrás del pulgar. De esta forma era muy fácil activarla con el dedo índice.
Eric me enseñó como debía ponérmelas de un modo correcto y como debía usarlas. También me mostró como colocar el brazo y la mano en caso de tener que utilizarlas.
Las pulseras quedaban perfectamente ajustadas en mis muñecas.
También cogí una estaca y un spray de plata y los guardé en mi bolso.
Cogí otro spray y otras dos estacas como me había dicho antes Eric. Una la dejé en un hueco del sofá y otra en mi habitación, debajo de la almohada junto con el otro spray de plata líquida.
Bajé de nuevo al salón y ví como Nora le sonreía a Eric y este le guiñaba el ojo y le acariciaba el hombro. Sentí una punzada de dolor en mi interior. Odiaba verla tan cerca de Eric, y sobre todo en actitud tan cariñosa. ¿Serían amantes? casi prefería no saberlo.
Pasé al lado de ambos pero ni me miraron. Un nudo se empezó a formar en mi garganta. Quería apartarla de él pero, en vez de eso, me tocaba tragarme mis celos.
Fui a la cocina a por un vaso de agua y vi a Jessica sentada en la mesa.
¿No quieres estar ahí dentro? – pregunté mientras me sentaba a su lado
Prefiero estar aquí – parecía triste
Se como te debes sentir con todo lo que ha pasado
No, no creo que te puedas hacer una idea – dijo pasándose las manos por la cabeza
Créeme, te entiendo, y lo siento mucho Jessica. Tu no te mereces nada de esto
Gracias Sookie. Por primera vez en estos días alguien me dice que lo siente. No he oído ni una palabra amable – su tristeza era palpable
Ten cuidado Nora – era la voz de Eric
Jessica y yo nos giramos y vimos como la besaba en la frente. Acto seguido se marchó.
Agaché la cabeza y suspiré
Joder – dije sin pensarlo
Jessica me miró y sonrío. Creo que se había dado cuenta de mis celos
Jessica, vete fuera – dijo Nora, que acababa de entrar en la cocina
¿Y eso por qué? Al ser tu más vieja que yo te tocaría estar fuera ¿no? – la ironía en su voz era evidente
Nora extendió sus colmillos y se colocó al lado de Jessica. Se agachó y se colocó a su lado.
Vete ¡Ahora! – gritó
Jessica se puso de pie rápidamente y la miró con despreció. Acto seguido se fue.
Nora retrajo sus colmillos y empezó a pasearse por la cocina mientras me observaba detenidamente
El silencio empezó a hacerse incómodo
¿Qué tipo de relación tienes con él? – dijo Nora sorprendiéndome
¿Con quién? – sabía perfectamente que se refería a Eric pero no quería hablar de eso con ella
Veo que no solo pareces estúpida. Lo eres – y soltó una carcajada
Por que no vas y se lo preguntas a él directamente si tanto te interesa – dije elevando el tono de voz
Te lo estoy preguntando a ti. Aunque parece ser que a él no le interesas lo más mínimo. Solo te protege porque te lo debe – siseó
Pues entonces ¿para que preguntas? – respondí
Nora empezó a reírse y se sentó a mi lado.
¿Eso son celos? – seguía riéndose – Estás enamorada de él ¿verdad?
¿Y a ti que te importa lo que yo sienta por él? Tú no sabes nada acerca de sentimientos verdaderos. Solo haces daño y hieres, no sabes lo que significa amar – dije con rabia
Ah, ¿y una simple humana como tú si lo sabe? No me hagas reír – me miraba con desprecio – Eric jamás podría amar a alguien como tú. Eres insulsa, tu gusto para vestir es dudoso y tu mortalidad es algo insalvable
Necesitas insultarme para mantener intacto tu gran ego. Lo entiendo. No tienes nada más que eso – espeté
No lo entiendes. Eric no ama a humanos, solo folla con ellos y se divierte. Siempre lo ha hecho y no va a cambiar – musitó
Entonces no lo conoces en absoluto
¿Ah no? Eric y yo nos conocemos desde hace más de 500 años. Durante ese tiempo nos hemos amado profundamente. Soy quien más lo conoce y quien sabe como complacerlo – sonrió – Nuestros encuentros son apasionados, follamos como si no fuera a existir el mañana. Haría cualquier cosa por mí, al igual que yo por él – sentenció
Me levanté y me di la vuelta. Sentía ganas de llorar, pero no iba a hacerlo, no iba a darle ese gusto. Me imaginé algo así, pero era duro comprobarlo y escucharlo de boca de ella. Eric la amaba. Eso si que no lo podía imaginar.
Sentía como si me hubiesen clavado un puñal. Mi respiración comenzó a ser más fuerte.
De repente Nora se puso a mi lado
Solo eres un juguete para Eric Northman. Asúmelo – susurró en mi oído
Me giré y le propiné una sonora bofetada. Nora extendió sus colmillos.
Lágrimas de rabia resbalaban por mis mejillas
Quiero que salgas de mi casa ahora mismo, zorra - le grité con todas mis fuerzas
Nora retrajo sus colmillos y empezó a reírse
No te dreno aquí mismo porque le prometía a Eric que no te tocaría, y como te he dicho antes, haría cualquier cosa por él
Me miró por última vez y desapareció.
Me senté de nuevo y comencé a llorar golpeando la mesa al mismo tiempo
Sookie, para, por favor – gritó Jessica que acababa de entrar en la cocina
No puedo. No sabes las cosas que me ha dicho
Subamos a tu habitación – dijo
Asentí y las dos nos dirigimos hacía allí. Cerré la puerta y nos sentamos en mi cama. Seguía furiosa.
Solo lo ha hecho para molestarte Sookie. Ella es así. No sabes como nos trata a Pam, a Tara y a mí. Se cree mejor que nosotras y siempre nos lo recuerda con desprecio. Y como Eric la protege hace lo que quiere – Jessica también parecía furiosa – Además ninguna de las tres nos fiamos de ella. Es como si tramase algo – su voz apenas era audible
¿Se lo habéis dicho a Eric?
Pam ya le dijo que tuviese cuidado con ella, pero él la tiene demasiado protegida – susurró
Eric – murmuré
Sookie, si lo quieres díselo y lucha por estar a su lado. Se que te parecerá raro que te diga esto porque Bill es mi creador y tu estuviste con él. Pero he podido comprobar su crueldad y ahora entiendo porqué lo dejaste la otra vez. No se los motivos pero me imagino que tuvo que herirte demasiado – hizo una pausa y pude ver lágrimas de sangre recorriendo sus mejillas – nunca lo conocí bien Sookie. Siempre tuvo dos caras y no logré verlo hasta que fue demasiado tarde
Yo también me siento así. Nunca conocí al verdadero Bill, o mejor dicho, nunca quise conocerlo. Me hizo cosas terribles pero intenté disculparlo. Y el otro día, por fin, se me cayó la venda de los ojos con él. ¿Sabes? He llegado a pensar que quizás no lo amé realmente, que fue más deseo, necesidad de descubrir todo lo que no había vivido y de sentirme amada por alguien por primera vez – dije mirando a Jessica – lo que siento por Eric es completamente diferente, es algo más fuerte, y nunca lo quise reconocer. Me sentí atraída por él la primera noche que lo conocí, y después, incluso estando ya con Bill
¿Sabes? Te entiendo muy bien. Algo parecido me ocurre a mí con Jason, aunque bueno mi historia con Hoyt fue diferente a la tuya con Bill. Él siempre fue tan bueno conmigo, nunca me hirió. Siempre lo recordaré con cariño. Pero Jason y yo le hicimos daño – las lágrimas seguían resbalándose por su rostro
¿Estas enamorada de Jason? – dije cogiéndola de las manos
Si, pero él no quiere saber nada de mí. Dice que odia a los vampiros – dijo mientras se limpiaba las lágrimas. Tenía restos de sangre por toda la cara.
Jason está pasando una mala racha, pero volverá a ser el mismo – dije sonriéndole
Gracias Sookie. Es la primera vez que puedo mantener una conversación profunda con alguien – me sonrió
¿Sabes? He estado a punto de accionar el sistema de protección de plata líquida que tengo a la entrada de la casa cuando ha salido Nora – solté una carcajada
Habría sido divertido – comenzó a reírse
Durante toda la noche oí ruidos extraños que provenían de fuera. No dormí demasiado bien debido a eso y a los celos que sentía de Nora. No podía dormir pensando si sería cierto lo que me había contado. De serlo nunca más podría volver a estar con él ya que eso significaría que a la que amaba realmente era a Nora. Las lágrimas comenzaron a brotar con fuerza y hundí mi rostro en la almohada. Di vueltas y más vueltas sobre la cama hasta que no aguanté más y me levanté. Miré el despertador y ví que aún era temprano. Hoy libraba en el Merlotte así que aprovecharía para hacer cosas en casa y salir de compras. Tenía protección suficiente y me había propuesto ser fuerte y no dejar que los problemas me hundiesen.
Me asomé a la ventana y vi como el sol brillaba con gran intensidad pese a ser apenas las siete de la mañana.
Estaba desayunando cuando Jason apareció en la cocina
Hola – dije – por tu cara diría que sigues enfadado conmigo
Claro que sigo enfadado contigo – refunfuñó – me dejaste en ridículo delante de Claude y vi que te importa una mierda tu seguridad
Eso no es así Jason – murmuré mientras tomaba un sorbo de café – lo que no puedes pretender es dirigir mi vida y que yo lo acepté encantada
Solo intento protegerte. Solo que eres demasiado cabezota para verlo – estaba de pie con las manos puestas sobre las caderas
Jason ahora mismo tengo protección suficiente. Eric, Pam, Nora, Tara y Jessica están viniendo todas las noches a hacer guardia por si pasa cualquier cosa
Como no, los jodidos vampiros metiendo sus narices donde no les importa
Suficiente Jason – espeté – por lo menos ellos están haciendo algo por mí. No veo yo que las hadas se hayan preocupado demasiado por mi seguridad en estos años – y me levanté para ponerme a su lado
Solo te digo que no estoy de acuerdo. Ojala desapareciesen todos de la faz de la tierra. No nos han traído nada más que sufrimiento. Por su culpa murieron nuestros padres – gritó mientras golpeaba la mesa
Jason escucha – y puse mi mano sobre su hombro – los vampiros no son los culpables de nuestras desgracias o de la muerte de nuestros padres. El responsable de su asesinato es un vampiro en particular. No puedes culparlos a todos
Jason se dio la vuelta y me miró
Nuestros padres estarían muy decepcionados contigo Sookie. No te reconozco
¿Y crees que estarían orgullosos cuando su hijo se metió en un grupo de fanáticos religiosos?
Sabes que me arrepiento de eso Sook…
¿Ah si? – dije cortándolo – pues ahora mismo actúas igual que en aquella época. Deberías reflexionar sobre ello. El odio solo genera odio Jason. Y si eso es lo que quieres para tu vida adelante – continué – solo se que viviendo de esa forma nunca serás feliz
Jason me miró sorprendido, pero no articuló palabra
Si no quieres nada más me voy a hacer unas compras. Necesito despejarme de los problemas – dije mientras salía de la cocina
Espera Sook, voy contigo, no quiero que vayas sola
Como quieras – suspiré - de todas formas Eric me dio anoche armas para luchar contra cualquier vampiro que pueda hacerme daño
Vaya, eso si que me sorprende. Pocos vampiros ofrecen a un humano armas que pueden significar su destrucción – Jason estaba perplejo
Subí a cambiarme, me puse las pulseras y cogí el bolso. Iba armada. Cuando bajé al salón Jason estaba esperándome. Abrí la puerta de entrada para salir cuando nos topamos con Claude
Sookie, Jason – dijo mirándonos a los dos
¿Qué haces por aquí Claude? – la verdad es que no me alegraba mucho de verlo
Venía a hablaros sobre Warlow
Pasa por favor – se apresuró a decir Jason
Nos dirigimos al comedor y Claude se sentó en el sofá con nosotros.
¿Qué has averiguado? – dije lanzando un suspiro
Hablé con Sayla, una de las hadas más cercanas a Claudine y me contó que mi hermana conoció a Warlow mucho antes del asesinato de tus padres, y que sabía del trato que te ataba a él. Por este motivo siempre veló por tí desde tu nacimiento – tragó saliva – También me dijo que Claudine investigó a Warlow y lo siguió siempre de cerca e intentó hacer un trato con él. Le ofreció a otra hada a cambio de romper el contrato que te ligaba a él pero Warlow no aceptó. La siguiente vez que lo vio fue la noche del asesinato, y usó la luz contra él pudiendo así escapar de él. No volvió a verlo más después de eso
¿Y que hay del contrato que me liga a él? ¿existe alguna forma de poder romperlo? – estaba impaciente
Hablé con dos hadas antiguas, y me aseguraron que un contrato de ese tipo es imposible romperlo. No se puede hacer nada Sookie. Lo siento – dijo cogiéndome la mano
Bueno, pues la única solución posible es matarlo – dije con firmeza
Sookie, según me contó Sayla, Warlow es uno de los vampiros más peligrosos que conoció Claudine – apretó mi mano con fuerza – si vas detrás de él acabarás muerta. No lo hagas Sookie
¿Y que quieres que haga? No me queda otra alternativa – sentencié y aparte mi mano de la suya
Tienes alternativa. Te lo dije la otra noche. Vente a vivir con nosotros – su expresión era seria – es la única forma de salvarte de él, y lo sabes
Ya te lo dije Claude. Esa es una posibilidad que no contemplo. Y pese al encontronazo que tuve con Warlow anoche…
¿Cómo? – dijeron Jason y Claude al unísono
¿Y no me dijiste nada? – gritó Jason mirándome
¿Qué te dijo? – me insistió Claude
Calmaos los dos. Vino a mi trabajo, me observó y me dijo que pronto tendría noticia suyas, y que le pertenecía – cogí aire – después de eso desapareció
¿Y aún así rechazas mi propuesta? – la mirada de Claude era oscura
Sí. No voy a permitir que nadie me aleje de mi vida, y cuando digo nadie es nadie – dije mirando fijamente a Claude
Como quieras Sookie. Se que eres valiente, y te admiro por ello, pero por favor ten mucho cuidado – y me acarició la cara dejándome totalmente sorprendida – y búscame si necesitas algo – dijo mientras se levantaba y se dirigía a la puerta de entrada
Lo haré - sonreí
Claude se marchó y Jason insistió en que me quedará en casa. Después de haberse enterado de mi encuentro con Warlow no quería que saliese. Al final le hice caso, simplemente por no discutir con él.
Anoté en un papel las cosas que necesitaba y se lo di a Jason, que se había ofrecido a hacerme la compra.
Llamé a Alcide para que no viniese ya que no iba a salir de casa y no tenía que ir a trabajar. Noté alivio en su voz, me pareció que tenía cosas importantes que hacer.
Jason se empeñó en quedarse conmigo hasta que anocheciese, ya que Eric vendría para entonces.
Aproveché para leer y escuchar música. Eso me relajó bastante, aunque de vez en cuando me venía a la mente la imagen de Warlow.
Iban a dar las 20:00 cuando Jason se marchó, no quería encontrarse con Eric, y sabía que llegaría de un momento a otro.
Oí un ruido en el porche. Cogí el bolso y me aseguré de que llevaba bien puestas las pulseras. Me acerqué sigilosamente a la puerta principal, y una voz familiar me sobresaltó.
Sookie, soy yo – dijo Eric fríamente
Abrí la puerta, y al verlo parado frente a mí sentí un cosquilleo en mi estómago. Eric siempre lograba provocar ese efecto en mí.
Pasamos al salón y nos sentamos uno al lado del otro. Era complicado estar tan cerca de él y saber que nunca volveríamos a estar juntos.
¿Alguna novedad? – preguntó rompiendo de ese modo el silencio que se había hecho entre nosotros
Claude, el hermano de mi hada madrina – Eric sonrió – si, esa a la que te cenaste aquella noche – dije mirándolo – vino esta mañana y me dijo que ella había conocido a Warlow y que intentó romper el contrato pero él no aceptó. También me ha dicho que es imposible romperlo, así que me tocará matarlo – me encogí de hombros
Eric soltó una carcajada
Nunca dejas de sorprenderme Sookie. Anoche estabas aterrada y hoy estás dispuesta a matarlo. Eres fuerte – sonrió – eso es lo que siempre me ha llamado la atención de ti
Necesito pedirte un favor – y lancé un suspiro
¿De que se trata? – dijo sin apartar la mirada de mí
No quiero ver a Nora más en mi casa. Que vigile desde fuera, pero no la quiero cerca de mí – la rabia en mi voz era notable
¿Te ha hecho algo? Porque si lo ha hecho va a tener problemas. Eso te lo aseguró – dijo frunciendo el ceño
Si te refieres a daño físico, no. Me hirió de otro modo. Supo bien como darme donde más me dolía
No te entiendo Sookie. ¿qué pasó entonces?
Me insultó y empezó a alardear de vuestra relación diciendo que os amáis profundamente, y como tenéis sexo cada vez que os encontráis – dije y me levanté furiosa del sofá
Eric también se puso de pie y me miró
Y ¿por qué debería importarte eso? Pareces una mujer celosa – su voz era melosa
Estoy celosa si, lo reconozco. No soporto que esté cerca de ti
Vaya, eso si que es una declaración de intenciones – y sonrió pícaramente
Eric no tiene ninguna gracia. Ella sabe perfectamente lo que siento por ti, y se aprovecha de ello para hacerme daño
Eric me lanzó una mirada escéptica
Solo quiero que me dejes explicarte las cosas. Si aceptas escucharme prometo no volver a hablarte de ello – estaba quemando mi último cartucho
Acepto – musitó – de todas formas no hay quien te gane en testaruda
Me dijiste que nunca perdoné tus errores, y es cierto que nunca te dije que te perdonaba – hice una pausa – pero era porque ya estaban perdonados Eric. Y lo cierto es que las pocas veces que me ocultaste algo sí fue para protegerme, algo que no quise reconocer nunca. Esa noche estaba confundida. Bill me había dado su sangre hacía poco y me confundió de nuevo. Y a eso se le unió el hecho de que me daba miedo aceptar mis sentimientos por ti. Por eso cuando recuperaste la memoria sentí pánico.
Eric me miraba fijamente y parecía sorprendido
Hace poco empecé a considerar seriamente la posibilidad de que quizás nunca me enamoré realmente de Bill. Siempre me gustaste Eric, desde la primera vez que te conocí en Fangtasia y siempre te he deseado, incluso antes de darme tu sangre aquella vez. Bill me empezó a atraer después de darme su sangre, no antes. Cuando lo conocí lo que sentí fue fascinación y curiosidad ya que no podía leer sus pensamientos, pero cuando te conocí a ti fue distinto. Algo se movió por dentro, algo distinto, pero quería apagar esos sentimientos ya que estaba con Bill y en ese momento pensaba que lo amaba.
Sookie, no sigas por favor – dijo con contundencia
¿Por qué no? – dije mientras me acercaba a él – Te quiero Eric, y por fin me he dado cuenta que eres el único del que estoy enamorada – mis ojos se llenaron de lágrimas - ¿de que tienes miedo? – y tomé su cabeza con mis manos
Sookie para – susurró
Nuestros labios estaban muy cerca. Sin pensarlo lo besé. Eric intentó apartarse pero volví a besarlo y entonces me correspondió. Me cogió de la cintura y me atrajo hacia él mientras los dedos de su otra mano se enredaban en mi pelo. Mi lengua se encontró con la suya y su cuerpo se apretaba cada vez más contra el mío.
De repente la puerta principal se abrió y apareció Nora, haciendo que Eric y yo nos separásemos.
¡Maldita sea! ¡cómo odiaba a esa mujer! Pero no me iba a quitar la alegría. Eric había correspondido a mi beso. Tenía que importarle todavía. O por lo menos quería pensar así.
Eric, encontré a Warlow – dijo dejándonos a ambos perplejos
