6x05 - Feel again

Todavía tenía la respiración agitada. Eric sabía como besar, vaya si lo sabía.

¿Dónde está? – dijo Eric acercándose a Nora, que seguía en el umbral de la puerta

Está en Seattle. Contacté con un vampiro conocido de ambos y me pasó la información. Mañana me voy para encontrarme con él – apuntó

Espera Nora. Primero tenemos que analizar qué vamos a hacer y cómo vamos a tratar con él. No seas impulsiva – Eric la miraba con preocupación

Warlow me conoce, sabré como tratar con él

Nora, hazme caso. Tú misma dijiste que era peligroso, además la vida de Sookie está en juego – dijo señalándome

Me importa una mierda Sookie – y me lanzó una mirada de odio

Puede que a ti sí, pero a mí no – dijo alzando la voz

El corazón me dio un vuelco. Sí, todavía le importaba a Eric.

Nora frunció el ceño y no dijo nada

Además – dijo Eric acercándose a ella – no quiero que Warlow te haga daño. No soportaría perderte Nora – y la acarició – tenemos que pensar bien las cosas

Esta bien Eric – y se abrazó a él con fuerza – sabes que haría cualquier cosa que me pidieses – y hundió la cabeza en el pecho de Eric

Espérame en casa y hablamos – dijo mientras besaba su cabeza. Nora se separó de él y asintió. Antes de irse volvió a dirigirme una mirada llena de desprecio.

Mi buen humor desapareció de repente. Eric la amaba, de eso no había duda. La tristeza volvió a invadirme.

Eric se volvió para mirarme.

Esto es un gran paso. Ya sabemos su paradero. Ahora será cuestión de enfrentarse a él. Y no dudes que lo haré – su mirada tenía una calidez especial, y pensé que era debido a Nora

Gracias – dije y agaché la cabeza. Tenía muchos sentimientos encontrados. Acababa de presenciar cuan profundos eran los sentimientos entre Eric y Nora, y sentía ganas de llorar, pero no quería hacerlo delante de él.

Deberías estar aliviada. Dentro de poco tendrás un problema menos – murmuró

Debería sí, pero no lo estoy – dije levantando la cabeza. Las lágrimas me traicionaron y empezaron a brotar sin que pudiera impedirlo

¿Qué te ocurre? – dijo mientras se acercaba a mí

Nada, que ya me han quedado claras las cosas – mi voz salió entrecortada

Eric me miró sorprendido y extrañado

Ya he entendido que amas a Nora y que jamás volverás conmigo ya que, aunque te preocupas por mí, no estás enamorado de mí – dije sollozando

Sookie…

No, está bien – dije mientras cogía las pulseras del sofá – Lo entiendo - y subí corriendo a mi habitación

Me puse las pulseras y el pijama y me metí en la cama. Solo quería dormir y olvidarme de todo.

De repente oí gritos fuera y me desperté sobresaltada. Me levanté, me asomé a la ventana y vi a Eric luchando con tres vampiros. No me lo pensé dos veces y bajé corriendo. Eric estaba en peligro.

Sookie, quédate dentro – gritó, y me quedé paralizada en el porche

Danos a la chica y no te mataremos – dijo uno de ellos, mientras los otros dos rodeaban a Eric

¿Vosotros me vais a matar? – se rió – aprecio vuestro sentido del humor, pero no sois más que unos bebés a mi lado. Con dos movimientos podría arrancarte la caja torácica y hacerme una mochila – dijo mirando fijamente a uno de ellos

Tenía los colmillos extendidos, y con una velocidad fuera de lo común cogió a dos de los vampiros por el cuello. Tenía los brazos en cruz y en cada una de sus manos se retorcía un vampiro. Ninguno de ellos tocaba el suelo. El tercero fue a clavarle una estaca a Eric, pero éste fue más rápido y con un pie lo empujó y lo tiró al suelo. Estaba pisándole el cuello.

¿Quién os ha mandado? – dijo apretándoles el cuello. Estos lanzaron un grito sordo.

Nos hemos preparado para morir – dijo el vampiro que estaba en suelo. Casi no podía hablar debido a la presión que ejercía el pie de Eric en su cuello – alabado sea Bill – concluyó

Alabado – repitieron los otros dos

Si hemos de morir, lo haremos gustosos en su nombre – siseó uno de ellos

Vuestros deseos son órdenes – murmuró Eric – y sin darles tiempo a reaccionar los soltó y en solo unos segundos les arrancó el corazón a los tres.

Eric lanzó lejos los órganos y jadeó.

De repente ví a un vampiro que había aparecido detrás de él y que iba a estacarlo.

Corrí todo lo que pude y le lancé un poderoso haz de luz que lo dejó tumbado en el suelo. Eric fue a matarlo pero yo fui más rápida y activé una de las pulseras cuando el vampiro se estaba levantando. Una pequeña bala de madera salió disparada impactando de lleno en su pecho. Explotó en cuestión de segundos.

Eric se colocó frente a mí, me cogió en brazos y me metió en casa. Cuando ya estábamos dentro me dejó en el suelo, y me miró fijamente

¿Por qué has salido? Podrían haberte matado – estaba furioso

Solo pensaba en salvarte, no me importaba nada más en ese momento – dije jadeando

Eric suspiró y su mirada cambió. Sus ojos tenían un brillo especial.

Gracias señorita Stackhouse – sonrió – pero no vuelvas a poner otra vez tu vida en riesgo – me miró con severidad

Hice un gesto de asentimiento y Eric volvió a sonreír. El silencio se rompió con el sonido del teléfono.

¿Quién es? – dije descolgándolo

Pronto estaremos juntos – contestó una voz familiar al otro lado de la línea

¡Oh no! Era Warlow. Me quedé paralizada y sin palabras.

Sabes que nunca podrás escapar de mí. Me perteneces – susurró, y acto seguido colgó.

¿Quién era? – dijo Eric acercándose a mí

Warlow – respondí

¡Maldita sea! Antes del amanecer tengo que hablar con Nora y pensar en algo rápido para hacer desaparecer a ese hijo de puta – la ira impregnaba cada una de sus palabras – Además no solo es él. Bill ya ha hecho su primer movimiento y ha mandado a esos cuatro vampiros a secuestrarte – continuó – tenemos que ser más rápidos que ellos

Mañana hablaré con Alcide. Tiene que estar informado sobre Bill por lo menos. Es el nuevo jefe de la manada y tiene derecho a saberlo para proteger a los suyos. Además también podría investigar si hay hombres lobos infiltrados en el séquito de Bill –apunté

Sookie, no creo que Bill tenga a hombres lobos entre los suyos. Siguiendo, como sigue las leyes de la Biblia vampírica es imposible. Los hombres lobos no son considerados aliados de los vampiros. Es más, se podría decir que son inferiores

Hay que considerar todas las posibilidades. Cualquiera por conseguir el poder puede vender su alma al diablo. Bill ya lo hizo cuando tomó la sangre de ese frasco. ¿por qué no iba a ir hasta en contra de esa Biblia para conseguir sus propósitos?

Tienes razón. Todo podría pasar – hizo una pausa – habla con él – dijo haciendo un gesto de asentimiento con la cabeza – Tengo que decirte algo más – dijo mientras se acercaba más a mí. Eso hizo que mi corazón latiera con fuerza – mañana me voy. Estaré una semana fuera. Nora contactó con un vampiro del grupo de rebeldes que se oponen a Bill. Quiero informarme de todo lo saben acerca de él, y voy a unirme a ellos

La noticia me cayó como un jarro de agua fría, no quería alejarme de él, aunque supiese que no me quería. Pero también sabía que era la única forma de conocer de forma veraz los propósitos de Bill y poder destruirlo. Y Eric era un guerrero, siempre lo había sido.

Ten cuidado por favor – susurré con lágrimas en los ojos, y lo abracé – no podría soportar que te pasara algo

Eric cogió mi barbilla y me levantó la cabeza

Lo haré – dijo sonriendo – lo importante ahora es tu seguridad, así que Pam, Tara, Jessica y Nora seguirán con su labor de vigilancia y me mantendrán en todo momento informado, y si pasa algo vendré enseguida – aseguró

Asentí y me separé de él. Eric me miró por última vez y se marchó fuera.

Cuando cerró la puerta un gran vacío se adueñó de mí. Habían sucedido muchas cosas esa noche, pero lo que más me entristecía era la partida de Eric. Él dijo que volvería en una semana pero ¿y si no volvía verlo más? Warlow cada vez estaba más cerca, y solo era cuestión de tiempo que viniese a por mí, y no sabía si podría deshacerme de él de alguna forma.

Subí a mi habitación, miré por última vez por la ventana y vi a Eric parado en medio del patio. Iba a correr la cortina cuando Eric se giró y su mirada se dirigió a mi ventana. Sus ojos se cruzaron con los míos y me pareció ver una sonrisa dibujaba en su rostro.

El cansancio comenzó a vencerme así que me tumbé sobre la cama y me sumergí en un profundo sueño.

Eric:

Tenía que hablar con Nora, disuadirla de su empeño de encontrarse con Warlow. No me quedé muy convencido de que me hiciera caso al respecto. Teníamos que trazar un plan, había muchas cosas en juego y yo estaría fuera una semana. Tenía que dejarlo todo atado esta misma noche.

En menos de media hora llegaría el amanecer. Tenía que darme prisa.

Salí de casa de Sookie volando, y en unos cuantos segundos me encontré tocando el frío suelo marmóreo de entrada a mi casa.

Me dirigí hacia mi despacho y llamé a Nora, que apareció en él segundos después de que yo entrara.

¿Qué ocurre? Has vuelto antes de lo previsto – parecía sorprendida

Se me ha ocurrido una idea

¿Sobre qué? – seguía perpleja

Sobre Warlow – apunté - quiero que hagas exactamente lo que yo te diga

Dime y lo haré gustosa – dijo mientras ladeaba la cabeza

Mañana por la noche partirás a Seattle – hice una pausa - Contactarás con Warlow a través del amigo que tenéis en común. Le dirás que quieres que le haga saber a Warlow que quiero verlo en Fangtasia dentro de una semana

Eric ¿por qué iba a querer verte Warlow? – dijo alzando una ceja

Porque le harás saber, a través de tu fuente, que tengo a Sookie Stackhouse y que se la daré la noche que nos encontremos – susurré

Warlow no caerá en la trampa. Es demasiado inteligente. Y ya te dije que era peligroso – sostuvo

Ahí comienza tu trabajo hermana. Después de que tu fuente le de la información él hará todo lo que sea por verte, y entonces, y solo entonces, tú accederás a verlo – ordené – tú eres una experta en el arte de la manipulación y el engaño, así que no te será difícil convencerlo - sentencié

Se de lo que soy capaz Eric, y haré todo lo que esté en mi mano, pero esta vez, no te puedo asegurar nada – era la primera vez que veía a Nora dudar de sus capacidades

Eres la mejor en este campo Nora – y me acerqué a ella y cogí su cara entre mis manos – lo harás bien, pero ten mucho cuidado por favor. Nunca me perdonaría si algo te llegara a suceder – y la besé en la frente

Sabes que todo lo que hago es por ti ¿verdad? Siempre haré cualquier cosa que te beneficie. Recuérdalo siempre – murmuró

Lo sé Nora – asentí y me separé de ella

Mantenme informada sobre los avances de los rebeldes. Aunque Izan me da información actualizada quiero que tú también me cuentes todos los detalles

Por supuesto - afirmé

Sookie

Estaba haciéndole un pedido a Lafayette para la mesa tres cuando alguien me tocó en el hombro

¡Alcide! Me diste un susto de muerte – me faltaba el aliento

Esta mañana parecías realmente preocupada cuando me llamaste, y decidí venir un poco antes – dijo clavando sus profundos ojos marrones en mí

Wowwww – chilló Lafayette – no se como lo haces perra, pero siempre encuentras un buen repuesto – dijo mirando fijamente a Alcide

¡Lafayette! – le regañé – vuelve a tu trabajo, que la pareja de la mesa tres está empezando a impacientarse

Claro nena, pero un día me tendrás que contar tus trucos – dijo mientras se daba una palmada en el culo y volvía a girarse hacia los fogones

Vamos al despacho de Sam – e hice un gesto a Alcide indicándole el camino

¿Qué ocurre? ¿estás bien? – notaba su inquietud

Sí, no te preocupes. Quería contarte algo, y por favor dime lo que sabes – supliqué

El asintió

¿Sabes lo que ha ocurrido con Bill? – pregunté

Si, Sookie, como sabes soy el jefe de la manada ahora, y mi deber es mantenerme informado sobre los peligros que se ciernen sobre los míos – apuntó

Está bien. Lo que quiero saber realmente es si tienes conocimiento de que haya lobos ayudándolo – precisé

No sé nada a ciencia cierta Sookie, pero yo también lo sospecho. Mis hombres de confianza están investigando. Te haré saber cualquier cosa – sus palabras me dejaron más tranquila

Alcide se fue. Desde que tuvimos ese encuentro etílico desafortunado nuestra relación se había enfriado. Lo que antes eran sonrisas ahora eran miradas frías. Preferí no pensar más en ello. Ahora tenía problemas más importantes de los que ocuparme, pero sin ninguna duda quería arreglar todo con Alcide en cuanto las cosas estuvieran más tranquilas.

Eric:

Cuando desperté en mi habitación volvía a ser de noche. Me apresuré a darme una ducha y a vestirme. Tenía que partir lo más rápido posible hacia Nueva Orleans. Ya tenía la dirección del zulo donde se encontraba la base de los opositores al régimen de Bill. No quería dejar huellas así que decidí ir volando. Ir en un avión de la compañía Anubis podría haber levantado sospechas, y seguramente Bill vigilaría mis movimientos, ya que sabía que me oponía a lo que él era ahora.

En una hora aterricé en la puerta del zulo. Había un botón rojo en una esquina, tan diminuto que casi pasaba inadvertido. Toqué y oí una voz saliendo de un pequeño agujero que había cerca del botón.

Nombre – susurró lo que parecía una voz de mujer

Northman – siseé – vengo de parte de Izan

Introduzca su dedo índice en el agujero que hay debajo del botón rojo – ordenó

Hice lo que me pidió, y unos segundos después noté un pinchazo. Tras esto saqué el dedo y esperé. Transcurridos un par de minutos esa voz volvió a resonar a través del agujero.

Pase Northman – dijo con frialdad

La puerta del zulo se abrió. Era una puerta corredera. Y en cuanto entré se cerró de golpe.

El aspecto de la vampira que se encontraba a mi lado me sorprendió. Aparentaba unos 20 años humanos. Su piel era de color café y tenía el cabello ondulado y de un negro azabache muy brillante. Las ondas de su cabello caían por sus hombros, y sus expresivos ojos violeta me miraban inquisitivamente.

Sígueme por favor – e hizo un gesto con la mano señalando al frente

Asentí y me coloqué a su lado. Andamos durante un rato por un largo pasillo. No había luces y las paredes parecían acolchadas. Ví a lo lejos una pequeña luz brillante.

Cuando nos fuimos acercando más ví que se trataba de una habitación que tenía la puerta entornada. Ella la abrió y pasamos a la vez.

Era una gran sala redonda e iluminada. Una gran mesa circular de color plateado la presidía. Había muchos vampiros sentados alrededor de ella, y quedaban dos sillas libres. Las sillas tenían el respaldo también plateado y eran bastante altas.

Izan, llegó Northman – dijo la vampira mirando hacia un lado de la mesa

Un vampiro alto, calvo y de ojos claros se levantó.

Pasa por favor, y siéntate aquí – y me hizo un gesto señalando la silla vacía que había a su lado – Gracias Vanya – dijo mirando a la vampira que me había conducido hasta allí. Ella se sentó en otra silla vacía que había.

Me dirigía hacia allí cuando noté todas las miradas de los allí presentes clavadas en mí. Había nueve mujeres y ocho hombres en total. Todos parecían vampiros antiguos, aunque algunos no lo aparentaban por su aspecto.

Señores, este es Eric Northman. Es un vampiro muy antiguo, gran guerrero y está dispuesto a ayudarnos. Sería un poderoso aliado – sostuvo Izan

¿Es de fiar? – preguntó un vampiro que estaba frente a nosotros

Por supuesto. Jamás me habría arriesgado a traerlo si no estuviese seguro de sus intenciones – espetó

El vampiro asintió y los demás lo imitaron

Bien, hechas las presentaciones, vamos a pasar al asunto que verdaderamente nos ocupa – continuó Izan – Y ese es el escondite de Bill y su séquito. Según las últimas informaciones recibidas podría encontrarse a las afueras de Washington, pero hasta que no sea seguro no podemos mandar a nadie más allí – su tono era fuerte y convincente

Y ¿cuándo tendremos la confirmación de su paradero? – preguntó Vanya

En dos días Marlon nos lo hará saber. Está trabajando en ello con su progenie. Están siendo muy cuidadosos – recalcó – han conseguido ganarse la confianza de un vampiro del séquito de Bill. Intentarán infiltrarse

¿Habéis encontrado alguna forma para acabar con él? – pregunté y todos se giraron para mirarme

Aún no, pero estamos trabajando en ello. Tenemos una fuente fiable que está investigando, y por ahora los resultados no están siendo prósperos – musitó – pero esa persona está segura de poder ayudarnos. Digamos que es alguien especial – dijo Izan alzando una ceja

Bien, y mientras tanto ¿qué podemos hacer? – pregunté

A partir de mañana te entrenarás todas las noches con Zaid. Sé que eres un gran guerrero vikingo, pero él te ayudará mucho, por algo es el vampiro más antiguo de los que estamos aquí presentes. Todos se están entrenando con él – dijo mirando hacia un lado de la mesa

Ahí se encontraba un vampiro de tez oscura y de ojos negros. Llevaba en su brazo derecho la llave del Nilo tatuada. Cuando se cruzaron nuestras miradas el asintió con la cabeza

En dos días volveremos a reunirnos todos aquí, y esperemos que sea con buenas noticias. Para ese entonces Marlon y su progenie deberían estar infiltrados dentro del bando de Bill – lanzó un suspiro – Se levanta la sesión

Todos salimos de la sala y Vanya me acompañó a mi nueva habitación.

Eres una gran adquisición para nuestro equipo – sus ojos violeta se posaron en los míos – he oído hablar mucho de ti

¿Ah si? No sabía que mi fama había traspasado fronteras - dije alzando una ceja

Conocí a Godric hace mucho tiempo. Siempre hablaba de ti, y siempre esperé poder conocerte algún día. Al gran guerrero vikingo del que tanto hablaba Godric – sonrió

Sentí una punzada de dolor al recordar a mi creador.

Te preguntarás de qué lo conocía ¿verdad? – ladeó la cabeza – Mi creador y él fueron grandes amigos, pero hace tiempo él tomó el camino equivocado y terminó muerto – un pequeño hilo de sangre se formó en sus ojos – y Godric no pudo hacer nada para ayudarlo

Él también murió hace un tiempo, pero lo hizo de forma honorable – me dolía recordarlo en ese tejado a punto de morir

Lo sé. Todos los que estamos aquí lo sabemos, y lo admiramos por ello. Él evolucionó de una forma que todos quisiéramos imitar, y poco a poco estamos empezando a hacerlo – sonrió – Él nos mostró el camino verdadero, la convivencia entre todas las especies. Y todos creemos firmemente en ello, y no dejaremos que ese ser que ha surgido lo destroce

En eso estamos de acuerdo – asentí – y os ayudaré a destruirlo. Pero creo que las clases de karate kid sobran

No seas presuntuoso. No sabemos a lo que nos enfrentamos y debemos tener una instrucción especial y Zaid es el vampiro más antiguo y más instruido – parecía molesta conmigo – Todos nos hemos estado entrenando con él durante estos días

Como quieras mamba negra – e hice una reverencia

Vanya hizo una mueca y se fue. Me quedé solo en mi opaca habitación. Solo había un colchón negro y un ordenador portátil sobre una mesa plegable. Me quedé sumido en mis pensamientos e intentando buscar una manera de destruir a Bill. El problema con Warlow ya lo tenía solucionado, mi plan no podía fallar.

Sookie:

La semana fue pasando tranquila, demasiado tranquila. Ningún ataque vampírico, nada anormal. Teniendo a dos vampiros peligrosos intentando darme caza, y que ya habían empezado a mostrar sus cartas, era muy extraña esa quietud en el ambiente. Sam había vuelto hacía unos días al Merlotte, pero no hablaba apenas, se pasaba las horas encerrado en su despacho. Todavía seguía conmocionado con lo que le había ocurrido.

Estaba preocupada por él pero lo que más me angustiaba era no tener noticias de Eric. Lo extrañaba demasiado, pero no quería preguntarle a Nora por él. Desde que tuvimos el enfrentamiento no había vuelto a poner un pie en mi casa, cosa que agradecía infinitamente. Vigilaba desde fuera cuando le tocaba hacerlo y Jessica se quedaba dentro conmigo. Eso hizo que compartiéramos más confidencias y nos volviéramos mucho más cercanas de lo que habíamos sido nunca, incluso mucho más que cuando yo estaba con Bill.

Esos días sin Eric habían servido para reafirmar más mis sentimientos por él, pero la distancia y la falta de noticias suyas me tenían triste y desanimada.

La rutina del trabajo me mantenía fuerte pero cuando pasó la semana y no apareció temí que algo le hubiera ocurrido. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal, y varias lágrimas empezaron a deslizarse por mis mejillas. Dos días más, tres, y ni rastro de Eric. Hacía diez días que se había despedido de mí y me había asegurado que volvería en una semana.

Esa noche salí antes y Jason no estaba esperándome en el Merlotte como había prometido. Desde que le conté sobre mi encuentro con Warlow había insistido en acompañarme a casa a la salida del trabajo, pero esa noche no estaba. Supuse que habría tenido alguna urgencia policial, así que decidí irme sola en mi coche.

Empezó a soplar un viento frío cuando salí del Merlotte y noté en mi cabeza pequeñas gotas de agua. Los relámpagos empezaron a aparecer y la lluvia comenzó a caer con más fuerza. Corrí hacia mi coche y me metí dentro. Estaba helada y empapada. El uniforme del Merlotte no era la mejor ropa para una noche como esa. Arranqué el motor y me dirigí hacia mi casa por la carretera sinuosa que separaba el Merlotte de mi hogar.

Los cristales estaban empañados y gotas de lluvia caían con intensidad sobre ellos. Casi no distinguía la carretera. Empecé a asustarme y puse la radio para intentar calmar mis nervios, sonaba una canción country de los años 80. Me puse a tararearla cuando choqué contra algo.

¡Dios mío! ¿Había atropellado a alguien? – pensé. Mi corazón empezó a palpitar con fuerza.

Salí rápido del coche para ver lo que había sucedido. Vi a un hombre tendido en el suelo. Casi no se veía. Las gotas de lluvia azotaban mi rostro.

Me acerqué para tocarlo. Tenía que comprobar si seguía con vida.

De repente alguien me agarró por detrás poniendo sus manos en mi cuello, y antes de poder utilizar mis poderes o las pulseras, el hombre que creí muerto se levantó con una rapidez asombrosa y me cogió fuertemente de las manos. Eran vampiros. Comencé a gritar. Intentaba zafarme pero ellos me tenían bien sujeta.

En unos segundos me introdujeron en el bosque que había cerca del Merlotte. Estaba muy oscuro y la lluvia no me dejaba ver con claridad. Intenté activar las pulseras pero no alcanzaba a hacerlo ya que uno de ellos me tenía sujeta por las manos.

Pero bueno ¿qué tiene la zorrita aquí? – siseó uno de ellos

Son pulseras con balas de madera. Quítaselas – ordenó el otro – Y ten cuidado, que esta preciosidad tiene las baterías cargadas. Ya sabes a lo que me refiero

Claro que sí – se rió

El vampiro al que había atropellado empezó a desabrocharme las pulseras y cuando las tuvo en su mano las hizo añicos, mientras el otro me tumbó boca arriba sobre la tierra húmeda y se puso encima de mí sujetándome por las muñecas. No me podía mover, ni siquiera utilizar mi luz. Vi como extendía sus colmillos y me miraba con deseo.

Alan, detente – gritó el vampiro al que había atropellado

Acabas de joderme la cena Blake – masculló el vampiro que estaba encima de mí a punto de morderme

Sabes perfectamente lo que nos han ordenado – murmuró – cogerla y llevársela a él en perfecto estado. Solo él puede tocarla, es suya

Esos vampiros trabajaban para Warlow, estaba segura.

Vi como Blake sacaba un teléfono móvil de su bolsillo y marcaba un número.

La tenemos en nuestro poder – susurró – En unas horas estaremos allí – y colgó

¿Quién os ha mandado? – dije mirando a Alan, el vampiro que seguía manteniéndome cautiva

Ambos soltaron una sonora carcajada

Pronto lo sabrás – dijo Alan mientras deslizaba su dedo índice por mi mejilla

Blake, vamos a probarla. Solo un pequeño mordisco. Él no se enterará – siseó mientras giraba su cabeza para mirar a su compañero – Pondremos un poco de sangre para curarle las marcas de los colmillos y él no se dará cuenta de nada

Sabes que se me hace la boca agua solo con su olor joder. No me tientes Alan – musitó mientras se relamía

Solo un mordisco – insistió mientras me apretaba las muñecas

De acuerdo, pero rápido – sentenció

Los dos extendieron sus colmillos dispuestos a morderme cuando de repente desaparecieron de mi vista. Me levanté despacio para averiguar lo que había sucedido

¡Eric! – grité cuando lo ví

Sookie no te muevas de ahí – su voz se elevó poderosamente

Tenía un pie aplastando la garganta de Alan y una de sus manos en el cuello de Blake. Los tenía aprisionados en el suelo

- ¿Quién sois? – gritó con fuerza – Malditos cabrones

Eric estaba furioso pero ni siquiera se giró para mirarme. Estaba concentrado en los dos vampiros que me habían atacado.

La lluvia no cesaba. Tenía el pelo empapado y estaba cada vez más helada.

¿No vais a hablar? – siseó – esta bien. Lo haremos a mi manera.

Vi como Eric pisó con el otro pie al vampiro que había tenido sujeto con la mano hasta ese momento. Ambos chillaban.

Metió una mano en su bolsillo y sacó dos guantes negros. Se los puso y después volvió a meter la mano y sacó lo que parecían dos cadenas finas de plata.

No se tambaleó ni un segundo pese a estar subido encima de aquellos vampiros. Se mantenía erguido y los tenía bien sujetos debajo de sus zapatos negros.

Con una puntería perfecta dejó caer las cadenas de plata que quedaron adheridas a los ojos de ambos vampiros.

Los dos empezaron a chillar y a suplicarle a Eric que les quitase las cadenas. Ni el agua de la lluvia parecía mitigar su dolor

No podemos decir nada, él nos matará – gritó Alan

Y si no habláis yo lo haré, y no será rápido. Os lo aseguro – dijo enfatizando esas palabras

No conocemos su nombre verdadero – jadeó Blake – pero es un vampiro alto, de pelo negro y ojos verdes. Y nos ordenó llevarle a la señorita Stackhouse; dijo que aprovechásemos cuando más desprotegida estuviese. La hemos estado siguiendo varios días – tartamudeó – y esta noche la ocasión se presentó sola

¿Dónde lo visteis? – el tono de Eric era amenazador

En un local de vampiros de Nueva Orleans. Se llama Clancy's – titubeó Blake – No sabemos nada más. Por favor no nos mates – suplicó

Demasiado tarde. Habéis dañado a alguien que me importa y eso – dijo con severidad – lo vais a pagar

Eric sacó una pequeña estaca del bolsillo de su cazadora, pegó un salto y se colocó de rodillas encima de los dos vampiros. Los mató en unas décimas de segundo.

Se levantó, tenía sangre en su frente y en su camiseta blanca y el agua caía sobre su pelo.

Se acercó a mí con una velocidad sorprendente y se puso de rodillas frente a mí imitando mi posición. Me agarró la cara con las dos manos.

Creí que te perdía – susurró cerca de mi boca

Sentí un cosquilleó en mi estómago, no podía articular palabra. Un trueno golpeó en ese momento el cielo y empezó a llover más intensamente.

Eric agarró mi cintura y me pegó a su cuerpo. Comenzó a besarme lentamente mientras sus dedos se agarraban con fuerza a mi pelo mojado. El beso comenzó a ser más profundo. Nuestras lenguas se devoraban y mi corazón latía apresuradamente. Mis manos se aferraron a su cuello y nuestros labios se buscaban incesantemente, no queriendo separarse. La lluvia caía sobre nosotros pero poco nos importaba. El deseo era más fuerte que cualquier otra cosa.

De repente Eric se separó pero su frente se pegó a la mía. Yo aún jadeaba

Tenemos que volver a tu casa. Es peligroso seguir aquí – murmuró mientras rozaba con sus labios mi mejilla

Yo asentí sin decir nada. Me había dejado sin aliento y me sentía inmensamente feliz pese a los acontecimientos que habían sucedido esa noche.

Eric se quitó la cazadora y la puso sobre mis hombros. Seguía lloviendo y el viento soplaba con fuerza. Su cazadora amortiguó el frío que sentía. Volvimos a mi coche y Eric condujo de vuelta a mi casa. No podía dejar de mirarlo. Lo amaba y no iba a renunciar a él por nada en el mundo.

Cuando llegamos Pam y Tara se acercaron rápidamente al coche

¿Qué ha ocurrido Eric? cuando llegamos aquí Sookie no estaba y la buscamos por todas partes – dijo Pam mirándolo

La han atrapado dos vampiros, pero por suerte llegué a tiempo

La expresión de Tara parecía de preocupación

¿Estas bien? – dijo finalmente

Si, Eric me salvó de esos vampiros – dije mirándolo – gracias a él estoy viva

Quedaos aquí fuera. Y no perdáis nada de vista. Mantened bien abiertos los ojos ¿de acuerdo? – dijo mirándolas a las dos

No hay problema jefe – Pam lo miró sonriendo

Y tened cuidado – y las miró fijamente

No te preocupes, he tenido un buen maestro – y le guiñó un ojo a Eric haciendo que éste sonriera

Tara la miraba con admiración.

Pasamos dentro. Eric venía detrás de mí. De repente se pegó a mi espalda, me quitó su cazadora y empezó a acariciarme los hombros mientras su boca se deslizaba por mi cuello. Lancé un suspiro. Había esperado mucho para volver a estar con Eric, creí que nunca más estaríamos juntos.

Me giré y comenzamos a besarnos. Bajó sus manos por mi espalda hasta mi trasero. Cogió mis piernas y las colocó alrededor de su cintura.

Me puso contra la puerta de entrada a su cripta y comenzó a besarme con más intensidad. Su lengua se introdujo en mi boca. Mis piernas apenas podían sostenerse alrededor de su cintura. Mis manos agarraron su pelo. Con un grácil movimiento abrió la puerta y me bajó hasta la cripta de un salto, me colocó sobre la cama y se deshizo de su camiseta. Me quitó las zapatillas y los pantalones y fue plantando besos desde mi pie hasta mis muslos y ahí se detuvo.

Empecé a jadear con fuerza. Se deshizo de mi ropa interior con una suavidad increíble y su lengua comenzó a jugar entre mis muslos para después subir lentamente hacia mi sexo.

Cerré los ojos y me dejé llevar por su maestría.

Agarró mis caderas y siguió torturándome con su lengua. Comencé a jadear más fuerte, y él continuó con el juego placentero. La punta de su lengua comenzó a hacer círculos en mi clítoris mientras un sonoro gemido salió de mi boca. Mis caderas comenzaron a moverse cada vez más rápido de forma casi involuntaria mientras mis manos agarraban la sábana con fuerza. Una oleada de placer se extendió por todo mi cuerpo hasta que colapse en un inmenso orgasmo.

Eric comenzó a subir lentamente por mi cuerpo mientras acariciaba mi vientre y posteriormente mis pechos. Se colocó encima de mí y con sus piernas separó la mías. Su boca estaba a escasos centímetros de la mía, y comenzó a besarme. Todavía sentía un inmenso deseo por él y seguía excitada solo con su roce. Nuestras lenguas se entrelazaron y nuestras bocas luchaban por no separarse. Eric mordió suavemente mi labio inferior. Después colocó sus manos sobre las mías dejándolas en forma de cruz a ambos lados de la cama. Su boca se posó en mi cuello y empezó a recorrerlo con su lengua. Comencé a jadear nuevamente mientras mis manos viajaban por su espalda. Eric gimió y su cara se volvió a posar sobre la mía. Sus manos se pusieron a ambos lados de mi cabeza y se introdujo en mi interior. Comenzó a mover sus caderas suavemente mientras yo no podía parar de gemir. Mis manos viajaron libremente sobre su espalda. De repente comenzó a imprimir un ritmo más rápido y yo agarré fuertemente su trasero. Eric jadeaba sin dejar de mirarme

Mírame Sookie – tartamudeo

Abrí los ojos y Eric comenzó a moverse aún más rápido. Clavé mis uñas en su espalda y Eric gimió, sus colmillos se extendieron y yo giré mi cabeza hacia un lado para que me mordiera

No Sookie – susurró

Su maestría era prodigiosa y colapsé nuevamente en un intenso orgasmo mientras Eric gemía y a continuación alcanzó su satisfacción. Su cabeza se hundió en la almohada al lado de la mía y yo disfruté de tenerlo así, a mi lado, y todavía siendo una sola persona.

Eric abrió los ojos y levantó la cabeza para mirarme, yo no pude sino sonreír. Todavía no podía creer lo que acababa de suceder. Estaba extasiada. Eric mío y amándome incluso más intensamente que cuando estuvo sin memoria.

Él acarició mi mejilla y besó mi frente

- Te amo Eric – susurré mientras acariciaba su cabeza

Eric se limitó a sonreír y se colocó a mi lado. Estábamos de lado en la cama mirándonos.

Él acarició mi hombro y sus ojos se posaron sobre los míos

Me vuelves loco Sookie – susurró

Espero que eso sea algo bueno – dije soltando una risita

Bueno, es algo exasperante, a veces – sonrió y rozó con la punta de su dedo índice mi nariz

Eres incorregible Eric – dije devolviéndole la sonrisa - Sé que te herí profundamente y espero que no me guardes rencor por lo que sucedió cuando recuperaste la memoria – y sentí una punzada de dolor al acordarme de la escena del rechazo en casa de Bill. Todavía me regañaba a mi misma por estúpida.

Prefiero no hablar de eso – musitó - ¿De verdad me amas Sookie? – preguntó con tono escéptico

Claro que te amo. Solo a ti. Provocas sentimientos en mí que no había experimentado por nadie - susurré

No podía dejar de admirarlo. Parecía un dios tumbado a mi lado.

¿Puedo preguntarte algo? – dije

Claro

¿Por qué no me has mordido? Se supone que es lo que más os excita a los vampiros en el sexo

Nunca te haré daño Sookie, y a no ser que tú me lo pidas no te morderé – sentenció

Me dejó totalmente sorprendida pero feliz. Bill siempre me había mordido durante el sexo, quizás lo que más le atrajo de mi fue mi sangre. Cada vez estaba más segura de ello. Eric era tan diferente a él.

Sookie tenemos que discutir algo serio – su expresión cambió totalmente

Es sobre tu viaje ¿verdad?

Si. Estos días hemos descubierto muchas cosas sobre Bill, que ya te explicaré detenidamente, pero lo más importante es que hemos averiguado el lugar de su escondite