6x06 - Wind of change

Pam:

Vaya, parece que Eric hizo un gran trabajo ahí dentro – sonreí irónicamente

Tara empezó a reírse

Y al fin terminaron. Pensé que me iba a quedar sorda con los gritos de Sookie – dijo Tara alzando las cejas

Sinceramente no entiendo que ve Eric en ella. Ha tenido a las mujeres que ha querido a sus pies, y todas ellas eran más vistosas que Brillitos - siseé

Por lo menos él no parecía tan cascarrabias esta noche. ¿Te imaginas como se habría puesto hace un par de semanas si llegamos a perder a Sookie? Hoy fue hasta comprensivo ¿quién lo diría de él? – dijo Tara mientras me miraba fijamente

Bueno, con tal de que permanezca un rato despegado de esa lapa que tiene por hermana me conformo – solté una carcajada

Hay que tener cuidado con ella Pam

Lo sé – dije bajando el tono de voz – hace unas noches la oí hablando por teléfono en el bar. Hablaba muy bajo y en ningún momento pronunció el nombre de la persona al otro lado de la línea – hice una pausa - pero algo me llamó la atención, y es que dijo que quería que cuando se viesen le entregase varias dosis de plata líquida, de la más fuerte que tuviese

No nos equivocamos Pam, esa perra está metida en algo turbio, y tenemos que averiguarlo – susurró Tara en mi oído

La vigilaremos de cerca en Fangtasia – y mis labios se acercaron a los suyos – Me apetece irme de aquí y enseñarte un par de cosas – y mi mano comenzó a subir por la pierna de Tara hasta su muslo.

Hagámoslo aquí – siseó Tara y su lengua recorrió mis labios

Tenemos que trabajar primero – me reí y me aparté de ella rápidamente. Sabía que si seguía cerca al final las dos nos pondríamos a follar, y Eric se enfadaría con nosotras por descuidar nuestro trabajo de vigilancia.

Ví desde lejos como Tara fruncía el ceño. A veces también me gustaba jugar con ella, provocarla y hacerla sufrir un poco. Era excitante.

Sookie:

¿Dónde está? – pregunté sorprendida

Bill y su comitiva se esconden en Washington – contestó y prosiguió - en el sótano de unos grandes almacenes, que son propiedad de un vampiro de su séquito.

Sentí un escalofrío de pánico pensando en Bill. Casi me aterrorizaba más que Warlow. Tenía la intuición de que Bill iba a hacernos muchísimo daño.

Nadie había sospechado porque ese vampiro siempre había defendido el movimiento propulsado por Roman – continuó Eric – los rebeldes tienen a dos vampiros infiltrados ahí y ellos nos han contado todo.

¿Y cuál es el plan de acción para acabar con ellos? – dije sin apartar mi mirada de Eric

Hemos decidido ir acabando con los vampiros del círculo más cercano a Bill. Los infiltrados se encargarán de tenderles una trampa y llevarlos a la sede de los rebeldes. Allí se les interrogará y después se procederá a su ejecución – dijo fríamente

Eric, quizás no todos los que siguen a Bill lo hagan por convicción, quizás muchos están con él por miedo, no es justo terminar con sus vidas – sentencié

Sookie, siempre hay opción y ellos escogieron la equivocada sabiendo lo hacían – sus ojos se clavaron en los míos – Es mejor morir libre que vivir esclavizado – y su mirada se hizo más profunda

Eric tenía fuertes convicciones, de eso no cabía duda. Y en parte tenía razón, pero esa idea seguía pareciéndome demasiado radical.

Tengo que volver a Fangtasia – dijo sacándome de la profundidad de mis pensamientos – tengo que poner al día a Nora con lo que ha ocurrido esta noche con esos dos vampiros mandados por Warlow – y pasó su mano por mi pelo

¿Sabéis algo más de él? Porque estoy desesperada – suspiré

Si – dijo asintiendo – pero te haré saber lo que hemos descubierto en unos días. Tengo que confirmar unos datos primero – besó mi frente y comenzó a vestirse

Me levanté lentamente de la cama, estaba agotada. Eric era un gran amante. Mil años de experiencia habían servido de mucho. Sonreí para mis adentros.

Estaba cogiendo mi camiseta y mi ropa interior del suelo cuando noté la mirada de Eric clavada en mí. Me dí la vuelta y me sonrojé, ya que aún estaba completamente desnuda. Eric llevaba puestos los pantalones pero tenía el torso descubierto.

¿Te da vergüenza? – y sonrió pícaramente – no hay nada tuyo que no haya visto o saboreado ya – y su sonrisa se amplió

Mis mejillas ardían, y Eric se fue acercando lentamente a mí y plantó un beso en mis labios mientras sus brazos se entrelazaban alrededor de mi cintura.

Eric, ¿qué tipo de relación tienes con Nora? – por favor necesito saberlo – supliqué

Eric se separó de mí y me miró sorprendido

Somos familia Sookie. Tenemos el mismo creador. Siempre la he querido y la querré, y la cuidaré hasta que llegue mi muerte verdadera

Fruncí el ceño y me di la vuelta. Mis celos por ella eran demasiado fuertes.

Eric soltó una carcajada

Veo que mi hermana cada vez goza de más simpatías

Me dí la vuelta y lo miré a los ojos

No estoy para bromas Eric, estoy enfadada – murmuré – Acabamos de hacer el amor y a ahora me dices que amas a otra mujer – la irritación en mi voz se hizo palpable

Eric me cogió por la cintura en ese momento

¿Celosa? – murmuró mirándome

No quería hablar e inconscientemente me mordí el labio inferior.

Pequeña Otelo, te he dicho que el cariño por Nora es fraternal – dijo mientras se reía – A veces hemos tenido sexo, pero eso entre los vampiros es algo normal y sin importancia, pero – y puso un dedo en mi boca cuando iba a protestar – ya no lo hacemos – y me acarició la espalda

Me quedé algo más tranquila, por lo menos ya no se acostaban juntos, aunque lo hubieran hecho con anterioridad. ¡Dios! Como odiaba que hubieran tenido sexo.

Suspiré profundamente

Nora puede ser una arpía en ciertas ocasiones pero es leal e incondicional conmigo – su voz era profunda

Asentí y no dije nada

Me tengo que ir Sookie – y volvió a besarme. Acaricié su cabeza y se separó lentamente de mí.

Mañana nos vemos – su sonrisa pícara volvió a aparecer y me dio una palmada en el trasero antes de marcharse. En unos segundos desapareció por la escalera de la cripta.

Me tumbé de nuevo en cama, y me tapé rápidamente. Hacía frío ahí abajo.

Me dolió que se hubiera acostado con ella, quizás también lo hizo cuando se volvieron a encontrar, después de mi rechazo. Si lo había hecho no podría reprocharle nada. En ese momento no estábamos juntos, pero aún así seguía encolerizada aunque me hubiera asegurado que ya no tenían sexo. Me tendría que quedar con eso. También me preocupaba que en ningún momento Eric me hubiera dicho que me amaba, aunque esa noche si había demostrado que seguía sintiendo algo por mí. ¿Sería que aún tenía miedo de volverse a abrir de nuevo como lo hizo cuando lo rechacé? Tendría que ser muy paciente con eso. Amaba a Eric y se lo demostraría las veces que fuese necesario.

Eric:

Salí al porche y me encontré con Pam. Tara estaba vigilando un poco más lejos.

Pam me miraba fijamente de abajo a arriba

Parece que el polvo de hada te sienta bien. Te veo más relajado – dijo con ironía en su voz

No pude evitar sonreír ante su ocurrencia.

Vigilad más intensamente esta noche. Y si hay algún problema – hice una pausa – avisadme

Pam hizo un gesto de asentimiento con la cabeza

Eric – dijo cuando ya me marchaba – ten cuidado con Nora

Esta bien Pam, pero por favor, dejaos ya de teorías conspiratorias sobre ella – dije enfatizando la frase

Vi a Pam resoplar y me fui a Fangtasia.

Abrí la puerta de mi despacho y encontré a Nora sentada en mi silla.

Ponte cómoda si gustas – sonreí mientras la miraba

Nora se echó para atrás en la silla y colocó sus piernas encima de la mesa.

Has tardado demasiado en venir desde que me llamaste – y ladeó la cabeza - ¿qué te ha entretenido? Llevo horas en este despacho esperándote y el bar estaba medio vacío. No pude encontrar ningún entretenimiento de calidad – dijo mientras movía los dedos en el aire

Dos vampiros enviados por Warlow atraparon a Sookie de camino a su casa – espeté

Nora bajó las piernas con un grácil movimiento y se colocó de pie a mi lado

¿Qué? – preguntó sorprendida

¿Qué coño pasa Nora? – dije elevando el tono de voz – creía que le habías dejado claro a ese vampiro que no tocase a Sookie. Que se la entregaríamos cuando viniese a Fangtasia. Porque fue eso lo que le dijiste ¿verdad? – susurré cerca de su oído

Sabes que sí. Hice exactamente lo que me dijiste, nada más y nada menos – parecía molesta - ¿es que acaso estás dudando de mí?

No contesté. Había cosas extrañas que no terminaban de convencerme.

¿Estas segura que Warlow se encontrará conmigo aquí dentro de dos días?

Por supuesto que sí. No dudó en ningún momento, estaba ansioso. Sus ojos tenían un brillo especial – murmuró

Esta bien – dije mientras me dirigía a la mesa

Gracias por informarme en todo momento de los movimientos de los rebeldes – me sonrió

Me senté en la mesa y puse las manos sobre las rodillas

Gracias a ti por ejecutar el plan Warlow a la perfección – y le devolví la sonrisa.

No quería que sospechara que había empezado a desconfiar de sus acciones. El ataque vampírico de esa noche había sido muy extraño, sobre todo teniendo en cuenta que Nora le había dicho a Warlow específicamente que no le hiciera nada a Sookie.

Nora empezó a husmear el aire de la habitación en ese momento.

Hueles demasiado a ella Eric – dijo finalmente

La ayudé con esos dos vampiros y la acompañé a su casa. Es normal que tenga su olor impregnado en mi ropa – dije con contundencia

Hay algo más – dijo entornando los ojos - ¿has follado con ella? – se rió

Estaba empezando a irritarme

Seguro que ya te tiene a sus pies y rindiéndole pleitesía – dijo haciendo una jocosa reverencia

Me coloqué a su lado en cuestión de milésimas de segundo.

Lo que haga o deje de hacer con ella es asunto mío, y yo solo le rindo pleitesía a una persona, y esa persona soy yo – sentencié

Nora se echó hacia atrás e hizo un gesto con la mano pidiendo serenidad.

Solo te pido que tengas cuidado, no sea que esa zorra haga pedazos ese corazón muerto que guardas en el pecho – espetó – Aunque hayas querido engañarme se perfectamente que tipo de sentimientos has desarrollado por ella

La miré fijamente y en silencio. Mis ojos brillaban de rabia.

Nora abrió la puerta del despacho. Iba a salir cuando de repente se giró y sus ojos se cruzaron con los míos

Ella será tu perdición Eric – y se marchó dando un portazo

Cogí mi móvil y llamé a Izan. Tenía que avisarle que tardaría un par de días más en volver. Antes tenía que dejar zanjado el tema de Warlow.

Izan, soy Northman – susurré

¿Qué ocurre? – siseó Izan al otro lado de la línea

Tengo que permanecer en Shreverport unos días más. Un asunto importante me ata aquí

Está bien. Mientras estas ahí, vigila por los alrededores en busca de vampiros afines al régimen de Bill – hizo una pequeña pausa – interrógalos y si están trabajando para él aniquílalos – sentenció

Así lo haré – dije bajando el tono de voz

No quiero fugas de información por ningún medio, y dejarlos libres sería nuestra perdición – susurró

Lo entiendo. En un par de días no vemos. Adiós – dije y acto seguido colgué.

Me acomodé en la silla de mi despacho y eché la cabeza para atrás. Tenía muchas cosas en las que pensar.

Sookie:

El sonido del timbre de la puerta me despertó. ¡Mierda! Hoy necesitaba dormir un poco más, todavía estaba agotada, tanto que ni siquiera había tenido fuerzas hacía unas horas de subir a mi habitación; me había quedado dormida en la cama de Eric. Cogí mi ropa del suelo y me vestí rápidamente. Subí las escaleras de la cripta y fui corriendo a descubrir quién había interrumpido mi placentero sueño.

Cuando abrí la puerta no había nadie, pero ví una caja gris de tamaño pequeño en el porche. La cogí y volví dentro de la casa.

Examiné el contenido y descubrí con sorpresa que había dos pulseras de balas de madera nuevas. Ni me había acordado que uno de los vampiros me había destrozado las que llevaba la noche anterior.

Junto a las pulseras había una nota.

"Había pensado regalarte algo más excitante pero por ahora tendrás que conformarte con esto - Eric Northman"

No pude evitar sonreír. El Eric pícaro de siempre había vuelto.

Dirigí mis pasos hacia la cocina para prepararme un café bien cargado. Hoy, más que nunca, lo necesitaba.

Estaba disfrutando de mi café cuando el timbre de la puerta volvió a hacer acto de presencia.

Fui lentamente a abrir, y ví a mi hermano fuera con una expresión de preocupación en el rostro.

¡Sookie! – gritó y se abrazó a mi con fuerza – no sabes el alivio que siento al ver que estás bien. Estaba muy preocupado, tengo que explicarte porque no pude acudir anoche a recogerte…

Para Jason, que te vas a ahogar – lo interrumpí y se separó de mí - Vamos a la cocina, te tomas un café conmigo y me lo cuentas – dije sonriéndole

Que Jason no hubiese acudido a recogerme la noche anterior casi me había beneficiado. Es cierto que me atacaron dos vampiros, pero Eric me salvó y volvió a amarme. Eso para mí era lo más importante. Quizás si Jason hubiera venido a recogerme, esos dos vampiros nunca me hubiesen atacado y Eric aún no habría vuelto de su viaje.

Vi como Jason bebía su café con rapidez. Yo estaba disfrutando del mío tranquilamente. Estaba cansada pero me sentía feliz.

Bueno, ahora que estás más calmado, cuéntame – dije interrumpiendo nuestro desayuno

Anoche Andy y yo tuvimos una misión fuera de Bon Temps, a las afueras de Shreverport. Cuando terminamos aún quedaba una hora para recogerte, así que nos montamos en el coche para volver cuando se nos pinchó una rueda – continuó – El coche se nos quedó atascado en una zanja, en la carretera, y tanto mi móvil como el de Andy no tenían cobertura

Jason, parecerá estúpido lo que te voy a decir pero ¿para que sirven las ruedas de repuesto? – dije con media sonrisa

No teníamos ninguna en el coche Sook – respondió malhumorado

Mi cara expresaba perfectamente lo que estaba pensando. No podía creer como Andy y Jason podían ser tan estúpidos.

Nos quedamos dormidos en el coche y hace una media hora pasó un camión y accedió a traernos de vuelta a Bon Temps. Vine lo más rápido que pude – sentenció

No pude evitar reírme, mi hermano era un caso perdido, y tenía como compañero de trabajo al más listo de Bon Temps, Andy Bellefleur. A veces me preguntaba como Andy llegó a ser policía.

No quise contarle a Jason el incidente con los dos vampiros. Su odio por ellos era ya suficiente como para avivar un poco más esa llama.

Hoy tienes el día libre ¿no Sook? – preguntó sonriendo

Sí, ¿por qué?

Me gustaría quedarme a comer contigo – su sonrisa se amplió

Claro – respondí

¿Sabes? He estado pensado en lo que me dijiste acerca de mi obsesión por los vampiros – murmuró

¿Y a qué conclusión has llegado? – dije mirándolo fíjamente

Que tienes razón, como siempre hermana – me guiñó un ojo – No quiero volver a ser aquel fanático que entró en la Hermandad de Sol. Quiero dejar eso atrás, y odiando a los vampiros solo consigo sufrir; así que seguiremos buscando a ese vampiro causante de la muerte de nuestros padres y cuando lo encontremos ya veremos lo que hacemos

Vaya, sabía que mi hermano estaba escondido en algún lugar dentro de ese maníaco caza vampiros – sonreí

Jasón me imitó y me devolvió la sonrisa

Quero decirte algo Jason, pero no quiero que te enfades

¿Qué es? – preguntó sorprendido

Me gustaría que hablaras con Jessica. Tenéis que aclarar las cosas y ella está sufriendo mucho. Está noche le toca venir a vigilar con Nora. Podríais aprovechar para hablar – sugerí

Me parece bien – hizo una pausa – aunque lo haya querido negar en estas semanas todavía siento algo por ella

Lo suponía – añadí y una sonrisa de complicidad se dibujó en nuestras caras.

Aproveché el día para limpiar la casa. Iba a anochecer cuando Jason me avisó que iba a salir un rato al porche para esperar a Jessica. Yo subí a mi habitación y me puse a ordenar mi armario. Estaba doblando una camiseta cuando noté una sombra en la puerta de mi habitación. Me giré asustada

¡Nora! – chillé – me has asustado ¿que coño haces en mi habitación? Creí haber dejado claro la última vez que no quería verte dentro de mi casa – el miedo había dado paso a un creciente disgusto por su presencia – Si no sales ahora mismo rescindiré tu invitación, que es lo que debería haber hecho hace semanas – espeté

Te ves patética marcando el territorio – y soltó una carcajada

La miré extrañada, no sabía a que se refería

No te hagas la sorprendida, me refiero a Eric – dijo finalmente – se que no me quieres cerca de él

Lo que no quiero es que te acerques a mí – aclaré. No quería que notara mis celos

Una sonrisa malvada se dibujó en el rostro de Nora

Anoche volviste a abrirte de piernas con él – sus ojos brillaban – lo que no sabía es que eras una pésima amante – se rió

Vete de una puta vez de mi casa. No lo voy a volver a repetir – estaba encolerizada

Apártate de él santurrona, te lo advierto por tu propia seguridad – dijo enfatizando sus palabras

¿Me estás amenazando? – dije mirándola de arriba abajo

Tómalo como quieras – dijo por última vez y se marchó

Estaba furiosa e histérica. No quería creerla pero ¿cómo sabía ella que Eric y yo nos habíamos acostado? ¿Se lo habría dicho él? Seguía insegura respecto a los sentimientos que Eric pudiera tener por mí. En ningún momento de la noche pasada me había dicho que me amaba.

Bajé al comedor, en voz baja estaba lanzando insultos hacia esa zorra engreída. No quería volver a verla más. Siempre que nos encontrábamos aprovechaba la ocasión para herirme.

Llegué al salón y al levantar la cabeza vi a Eric sentado cómodamente en el sofá. Un cosquilleo apareció en mi estómago, pero seguía enfadada.

Vaya, perfecto, justo a quien quería ver – dije mirándolo

Eric alzó una ceja

¿Qué problema hay ahora? – preguntó sorprendido

Sube conmigo a mi habitación – susurré

Ummmm, señorita Stackhouse, eso suena a proposición sexual. ¡Qué atrevida! Me encanta – y una sonría pícara se dibujó en su cara

Deja las bromas para después, necesito hablar contigo – la rabia impregnaba cada una de mis palabras

Subimos en silencio a mi habitación. Una vez dentro cerré la puerta. Eric permaneció de pie, y yo me coloqué frente a él.

¿Qué ocurre? – dijo Eric con tranquilidad

Eric, puedo entender perfectamente que ahora mismo no estés seguro sobre lo que sientes o no sientes por mí, pero lo que no comprendo es que vayas aireando nuestros encuentros sexuales con tu hermana – espeté

¿De qué coño estás hablando? – dijo frunciendo el ceño

Sabes de lo que hablo – murmuré – pero lo mejor va a ser que te vayas. Estoy demasiado enfadada y no quiero discutir

Yo no le he contado nada a Nora, le omití ese dato precisamente. Solo hablamos del ataque vampírico – Eric parecía molesto - ¿De dónde has sacado eso?

Tu hermana subió a verme hace un rato, me dijo que sabía que nos habíamos acostado, y además hizo comentarios despectivos al respecto. Y no contenta con eso me hizo una advertencia – hice una pausa – que me alejara de ti – concluí

Eric comenzó a ladear la cabeza de un lado a otro y soltó una carcajada

¿Qué voy a hacer con esta loca que Godric me dio por hermana?

Empecé a refunfuñar. Estaba harta de esa mujer.

Ella cree que está haciendo lo mejor para mí – dijo firmemente

Genial, como siempre, una disculpa sale de tu boca cuando de trata de ella. Siempre pasas por alto todas sus faltas – tenía tanta rabia dentro que si hubiera estado en un ring de boxeo habría tumbado a todos mis adversarios

Sookie, Nora es muy importante para mí

Lo sé – dije lanzando un suspiro

Eric se acercó lentamente a mí y me pegó contra el armario. Su cuerpo se apretó contra el mío y notaba su aliento cerca de mis labios. Mi corazón empezó a palpitar con fuerza. Estaba molesta, pero estar cerca de él diluía poco a poco mi enfado. Por lo menos agradecía que no le hubiera contado a Nora nada acerca de nosotros.

Noté como su mano se introducía dentro de mis pantalones vaqueros. Sus dedos empezaron a rozar mi sexo, y comencé a jadear. Eric pego su boca a la mía, mientras su dedo índice se adentraba en mi interior provocándome un sonoro gemido. Empezó a moverlo lentamente haciendo que mis piernas se flexionaran. En ese momento comenzó a besarme, introduciendo su lengua en mi boca. El beso se hizo profundo, y yo estaba a punto de colapsar. De repente sacó su mano de mi pantalón y en cuestión de segundos se deshizo de toda mi ropa. La lanzó con furia al suelo, y se quitó la suya con la misma rapidez. Sus colmillos se extendieron. Me volvió a pegar al armario. Su cuerpo desnudo se apretaba con fuerza contra el mío. Lo besé y con la lengua empecé a rozar sus colmillos provocándole un gemido. Bajó su cabeza por mi cuello hasta llegar a mis pechos. Su hábil lengua empezó a hacer círculos alrededor de mis pezones, y sus colmillos también los rozaban dándome un intenso placer. Sus manos apretaban mi trasero con fuerza y comencé a jadear más intensamente. De repente se volvió a pegar contra mí haciendo que mi espalda chocase con fuerza contra el armario. Levantó mi pierna derecha y la colocó pegada a su cintura. En solo unas milésimas de segundo se introdujo dentro de mí provocándome un fuerte gemido. Empezó a empujar con rapidez haciendo que el pie que aún tenía sobre el suelo comenzase a flotar en el aire. Rodeé su cuello con mis manos. Sus embestidas comenzaron a ser cada vez más fuertes, nuestras lenguas se entrelazaron al mismo tiempo, y en unos segundos alcancé un intenso orgasmo. Eric jadeaba todavía y con una rapidez asombrosa me tumbó sobre la cama y siguió moviéndose dentro de mí. Aún seguía excitada, y Eric se giró y me colocó encima de él. Comencé a moverme rápido, cogí su cara entre mis manos y nos besamos. Mis caderas empezaron a girar cada vez con más rapidez y Eric se incorporó y agarró mi trasero. Sus manos se movían alrededor de él al ritmo de mis caderas. Su mano derecha se enredó en mi pelo y lo apretó con fuerza. Los dos comenzamos a jadear cada vez más fuerte hasta que alcanzamos el orgasmo. El segundo para mí. Eric dejo caer su cuerpo hacia atrás y yo lo hice encima de su pecho.

Era mi lugar favorito para estar. No podía imaginar como sería mi vida sin ese vampiro.

Eric comenzó a acariciarme el pelo y yo levanté la cabeza lentamente y lo besé en los labios. Él correspondió a mi beso y lo hizo más profundo.

Un rato después ambos yacíamos en la cama, uno al lado de otro. Eric me miraba fijamente y no pude evitar sonrojarme. Eric sonrío.

Jessica:

Jason llevaba un buen rato sentado en el suelo del porche, pero no me atrevía a acercarme a él. De vez en cuando lo observaba, parecía pensativo, como si dudase sobre algo que tenía que hacer. Nora no dejaba de mirarme con gesto de desprecio. Empezaba a cansarme de su pose de superioridad.

Jessica – dijo Jason levantándose

En unos segundos me coloqué a su lado

Hola – tartamudeé – no te he saludado antes porque pensaba que querías estar solo

¿Podemos hablar? – dijo con tono serio

Claro – e hice un gesto de asentimiento con la cabeza

Pasamos dentro de la casa y Jason se metió en la cocina. Se sentó y lo imité cogiendo una silla y sentándome a su lado.

Jason me estaba mirando fijamente y el silencio empezó a caer sobre nosotros.

¿De qué querías hablar? – dije cortando esa tensa atmósfera que se había creado.

Jason suspiró

Estoy intentando sacar mi odio por los vampiros. No quiero ser como hace unos años – murmuró – el culpable de la muerte de mis padres es solo un vampiro. No puedo culpabilizar a toda la raza

Asentí con la cabeza y mis ojos se clavaron en la mesa

- Mírame Jess – dijo suavemente

Levanté la cabeza, tenía miedo de lo que pudiera decirme

Quiero que sepas que no te odio, aún tengo sentimientos por ti, pero…

Pero no puedes estar conmigo ¿no? – respondí antes de que dijera nada

Jason tragó saliva y puso las manos en su frente

Todavía estoy confundido, tengo sentimientos encontrados – hizo una pausa – por un lado esta esa parte de mi que odia a los vampiros y que estoy intentando eliminar. A eso se le une la marcha de Hoyt. No puedo dejar de pensar en lo que le hicimos y como sufrió por ello. Y saber que ahora ni me recuerda – una lágrima resbaló por su mejilla antes de que pudiese continuar

Lo se Jason, yo también me siento mal por ello

No tanto como yo. Tú no lo conocías desde niño. Para mi era como un hermano y lo traicioné de la peor forma – sus ojos brillaban de tristeza

Eso nos separa definitivamente, ¿no es así? – un hilo de sangre comenzó a rodar por mi mejilla

Jess, todo es muy reciente. El tiempo dirá si lo que sentimos continúa o no y si algún día podemos empezar algo – dijo con la voz resquebrajada

Asentí con la cabeza y no pude más. Comencé a llorar. Odiaba hacerlo, sobre todo desde que había sido transformada en vampiro. Era asqueroso, pero no pude evitarlo. Nuestros caminos se separaban definitivamente.

Jason se acercó a mí. Yo me levanté y los dos nos abrazamos

Cuidate Jess – susurró en mi oído y a continuación se marchó

Me senté en el suelo y apoyé mi espalda contra el mueble que había debajo del fregadero. Abracé mis rodillas y hundí mi cabeza en ellas.

Sookie

Oí un ruido y abrí los ojos de una vez. Me había quedado dormida. Vi como Eric iba a salir de la habitación.

Siento haberte despertado – murmuró mientras me sonreía

¿Te vas? – susurré – me gustaría que te quedases a dormir conmigo – dije esperanzada

Debo marcharme, tengo que investigar a los vampiros de la zona – dijo acercándose a la cama

Asentí con tristeza y Eric acarició mi rostro. Aproveché para darle un beso y él me regaló otro de vuelta.

Me miró por última vez antes de salir por la puerta de mi habitación y se marchó. Me quedé triste. Quizás todavía era pronto para pedirle que se quedase conmigo. Sin duda él no estaba preparado aún para entregarse a mí completamente como lo hizo cuando perdió la memoria.

Me asomé a la ventana para verlo por última vez esa noche y lo vi hablando con Nora. Sin embargo su actitud con ella parecía haber cambiado. Los dos estaban serios y Eric se marchó sin despedirse de ella en tono cariñoso como si había hecho en otras ocasiones.

Esa noche dormí plácidamente. El sueño fue para mi reparador. Lo necesitaba.

El despertador sonó a las diez de la mañana. Tenía que ir a trabajar pero hasta las dos no entraba. Me tocaba turno de tarde.

Me dí una ducha, me vestí y bajé a la cocina. Estaba preparando mi desayuno cuando tocaron el timbre de la puerta. Como de costumbre, muy inoportuno.

En la puerta había un hombre con un traje de color negro y camisa blanca

¿Quién es usted? – pregunté con cautela

¿La señorita Stackhouse? – dijo con impaciencia

Si, soy yo – respondí

Traigo este paquete para usted

Ah, gracias – dije aliviada

Firmé en un papel, me entregó el paquete y se marchó.

Llevé la caja a la cocina. La deposité encima de la mesa y la abrí. Dentro había un cofre de tamaño mediano. El esmalte negro brillaba. Encima había una nota.

"No abras la caja. Ven esta noche a Fangtasia y entrégamela en cuanto me veas. Pam te recogerá en tu trabajo - Eric"

La nota me intrigó bastante. ¿Qué contendría aquel cofre? ¿por qué debería entregárselo a Eric?

Tenía demasiadas preguntas sin respuesta. Tenía muchas ganas de abrir aquel cofre pero no me atreví a hacerlo. Decidí dejar de lado mi curiosidad y hacer lo que Eric me decía en la nota.

Sin embargo, pasé toda la mañana y toda la tarde pensando en ello. Me distraje un par de veces en unos pedidos en el Merlotte. Definitivamente no era mi día.

Cuando miré el reloj y vi que marcaba las diez respiré aliviada. Por fin iba a saber de que trataba todo el asunto del cofre.

Por lo menos me había acordado esa mañana de llamar a Jason para que no viniera a recogerme, y aceptó a regañadientes cuando le dije que Pam se encargaría de ello.

Cogí mi bolso y el cofre, y cuando salí en dirección a mi coche vi a Pam apoyada en el capó.

Su carroza la espera – dijo con sorna

Vámonos ya Pam, no estoy de humor – espeté

Pam sonrió irónicamente y se montó en el asiento del copiloto. Durante el trayecto empecé a ponerme nerviosa. Algo raro estaba pasando y tenía un mal presentimiento.

Cuando llegamos Pam se marchó. Me extrañó que no fuese a entrar conmigo.

Cogí aire y abrí la puerta de Fangtasia. Al entrar vi que el bar estaba completamente desierto salvo por tres figuras que distinguí.

Uno era Eric, la otra Nora, y el tercero estaba de espaldas. Cuando se dio la vuelta sentí un fuerte escalofrío y me quedé paralizada. Era Warlow.

Se acercó rápidamente a mí y comenzó a olfatearme. Ví como sus colmillos se extendían y sus ojos penetraban en los míos.

Nora estaba sonriendo malévolamente

- Señorita Stackhouse, volvemos a encontrarnos – y su dedo se deslizo por mi cuello - ahora sí llegó el momento de llevarte conmigo – susurró Warlow cerca de mi rostro – tu sangre será mía para siempre. Llevo siglos esperándote – y me olió una vez más

Miré a Eric desconcertada. ¿Me había traicionado? No podía ser, él jamás me haría algo así. Me acordé en ese momento de Russell Edgington, pero aquello había sido distinto. Tenía un plan para salvarme en aquella ocasión y quizás ocurría lo mismo ahora. Confiaba en él

Sookie – dijo por fin Eric - ¿tienes que entregarme algo verdad?

Me había olvidado del cofre completamente. El encuentro con Warlow me había paralizado completamente.

Sí, aquí tienes, dije acercándome a él y entregándole el cofre

Me coloqué a su lado, y ví como Nora y Warlow nos miraban con desconfianza.

Eric abrió el cofre y sacó una preciosa daga plateada. Tenía dos rubíes en la empuñadura.

No entendía nada. ¿Qué significaba aquello? ¿por qué quería Eric que le entregase una daga?

¿Qué has hecho Eric? – preguntó Nora. Estaba horrorizada

Eric sonreía malévolamente mientras sostenía la daga en su mano derecha

Hijo de puta – gritó Warlow mientras se lanzaba a golpear a Eric

Eric lo empujó y este cayó al lado de Nora, pero se levantó sin esfuerzo.

- Te vas a arrepentir de esto. Te lo juro. Me has tendido una trampa y me has quitado lo que llevó buscando desde hace siglos – los ojos de Warlow brillaban con ira, y Nora permanecía inmóvil a su lado moviendo las manos compulsivamente

¿Qué está pasando Eric? – dije con miedo

Warlow estaba encolerizado

No pensarías que te iba a entregar a Sookie de verdad – dijo Eric finalmente.

Nora se acercó rápidamente a nosotros

Te has comprometido con una puta humana. Estas loco – gritaba Nora

¿Qué esta pasando Eric? Por favor dímelo ¿que significado tiene esa daga? – supliqué

Es el rito del matrimonio vampírico Sookie – dijo Eric sin dejar de mirar a Warlow

Estaba estupefacta, la cabeza me daba vueltas ¿matrimonio vampírico?