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Mi odio por Potter

Las tazas de porcelana quedaron de nuevo vacías, pero no les apetecía seguir tomando café, las habían llenado en tres ocasiones y consideraron que habían tomado suficiente de ese líquido.

Temeroso el chico le había preguntado si quería ir a otro lugar para seguir platicando, ella evaluó la propuesta unos minutos antes de poder contestar, seguía confusa, de lo único que estaba completamente convencida era que necesitaba saber el motivo de tantos años de odio por parte del rubio, en contra de sus amigos.

Ella sabía muy bien que Draco había escogido esa cafetería porque esperaba que estuviera cómoda y se sentiría segura estando en su ambiente, una cafetería muggle era un buen lugar para establecer un lugar neutral donde pudieran conversar. El chico era inteligente y Hermione lo sabía, esa era una de las razones por las que decidió aceptar su invitación, sabiendo de antemano el gran esfuerzo que implicaba para el estar en un lugar como ese.

Dueña de la situación, le pidió que salieran a caminar a un parque cercano.

El ambiente cálido del lugar fue sustituido por un frio atroz que golpe sus rostros apenas empujaron la puerta para salir.

La chica se reacomodo el grueso abrigo y de su bolsillo derecho saco un par de guantes y una bufanda que se acomodo apenas salieron, Draco hizo lo mismo, un fino y grueso abrigo en color gris lo cubría, al igual que una bufanda negra y un juego de guantes a tono.

Comenzaron a caminar hasta llegar al parque, que a esas horas estaba lleno de niños muy bien abrigados que jugaban en las resbaladillas y demás juegos que estaban en el lugar, algunas parejas platicaban animadas sentadas en bancas de hierro forjado, pintadas en color negro.

Caminaron buscando un lugar donde poder sentarse, sus pasos eran tranquilos, no se atrevían a mirarse y están un poco separados, como si no quisieran tocarse, o al menos eso pensó el rubio con tristeza.

Se adentraron un poco en el extenso parque lleno de árboles frondosos, el sol brillaba en lo alto, pero el aire estaba tan helado que la calidez de sus rayos no los calentaba por completo. De sus bocas salía vaho símbolo del inminente frio. Pasaron de largo al encontrarse un par de bancas desocupadas y caminaron hasta el puente de madera dispuesto sobre un pequeño lago que embellecía mas el lugar, a la mitad del puente se detuvieron un momento.

Ambos observaban los alrededores con fascinación, era un lugar hermoso, pintoresco y lleno de vida. El agua bajo el puente era clara y tan tranquila que podían ver nitidez sus reflejos en ella.

No habían pronunciado palabra desde hacía un buen rato, y a pesar que el silencio predominaba, no era el mismo silencio que los asfixiaba antes de que comenzar a hablar en la cafetería.

Recargaron sus brazos sobre el barandal del puente y fijando su mirada en el agua tranquila bajo el puente se vieron un momento más en el reflejo del agua. El chico podria jurar que las mejillas de la castaña estaban encendidas pero no se atrevió a verla directamente al rostro por medio de romper el encanto del momento.

-¿Me vas a decir ahora porque odias tanto a Harry? -Le dijo apenas en un susurro, su voz se escuchaba vacilante, como si no supiera si estaba bien hacer esa pregunta.

Draco tomo aire y sin dejar de ver el reflejo en el lago de la castaña a su lado, decidió conveniente reanudar su confesión.

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La primera vez que vi a Potter fue en el Callejón Diagon, en la tienda de túnicas de Madame Malkin, estaba lejos de saber quién era, platicamos vagamente, o mejor dicho, fui yo quien llevo la conversación, el solo me contestaba con vaguedad, no es que ahora tu amigo sea muy elocuente, pero en ese entonces solo contesto con monosílabos.

Vi la molestia de nuevo en tus ojos y me apresure a continuar, para no darte oportunidad de protestar y termináramos envueltos en una discusión.

No dijimos nuestros nombres, pero no tarde en hacerle saber que detestaba a los hijos de muggles y que consideraba que era un gran error que los dejar entrar al colegio, le hice saber que terminaría en Slytherin como el resto de mi familia, el no dijo nada, pero pareció que no entendió la mitad de lo que dije, al final Hagrid llego a las afuera de la tienda y el salió un tanto molesto porque le exprese mi opinión sobre el guarda bosques, sobra decirte que no fui muy considerado al respecto.

Un poco más calmada solo asististe con la cabeza, pero tu ceño seguía fruncido por mi comentario anterior, trate entonces de continuar, con el conocimiento que mi falta de tacto podría arruinarlo todo si no tengo cuidado.

La segunda vez que lo vi, fue en el tren rumbo a Hogwards para nuestro primer año. Compartía el vagón con Weasley, yo llegue a hacer las presentaciones como correspondía, alguien como yo debería estrechar una relación con el niño que vivió. Mi orgullo no estaba preparado para lo que paso, jamás nadie me habia tratado de esa manera ¿Sabes que paso?

Weasley se rio al escuchar mi nombre, al parecer le resulto gracioso que me llamase Draco, eso me puso furioso, como era de esperarse me burle de él y su pobre familia, ignorándole me dirigí a Potter —Muy pronto descubrirás que algunas familias de ma gos son mucho mejores que otras, Potter. No querrás hacerte amigo de los de la clase indebida. Yo puedo ayudarte en eso. -Esas fuero mis palabras exactas y extendí mi mano con la seguridad de que la estrecharía, quien no se sentiría alagado de ser amigo de un Malfoy.

Ese fue el primer golpe de muchos a mi arrogancia y a mi orgullo, con toda frialdad me contesto —Creo que puedo darme cuenta solo de cuáles son los in debidos, gracias. -en ese preciso momento experimente por vez primera el rechazo y humillación de sentirme menospreciado. Nunca en lo que llevaba de vida alguien había tenido el atrevimiento de rechazarme.

No puedes imaginarte mi confusión, la rabia que sentí en ese momento. Mi orgullo herido me hizo odiarlo como a nadie, pero eso apenas comenzaba. Yo estaba acostumbrado a ser el centro de atención de los demás, el más importante y no podía tolerar alguien con mayor fama que yo, cada día que pasaba hacia que mi odio creciera. Potter me opaco en todos los sentidos posibles y yo no podía, ni sabia como lidiar con eso, simplemente no estaba en mi naturaleza egoísta permitir que hubiera alguien que me superara.

Pero al igual que me paso con Weasley después de un par de años expresando mi aberración contra Potter me di cuenta de que había algo más que hacía que mi resentimiento en su contra tomara proporciones inimaginables. ¿No lo adivinas?

Con la duda reflejada en tu rostro me dijiste un simple -No

Yo nunca había considerado que la amistad fuera impórtate, se me hacia una ridiculez, nunca la había necesitado, obtenía lo que quería de las personas que me rodeaban solo por el hecho de ser quien era, mi apellido y mi dinero me proporcionaban la compañía de todo tipo de gente. Pero sabes cuantos amigos tenia, ninguno.

Eso lo supe cuando mi familia comenzó a caer en la desgracia, poco después del ataque al ministerio y de que apresaran a mi padre. Quienes se quedaron a mi lado, no fue porque me apreciaran en realidad, era solo por miedo. Parkinson quería casarse conmigo no porque me amara, deseaba mi dinero y el poder de mi apellido, Crabbe, Goyle, Zabini y Nott permanecieron conmigo, solo porque era su deber para con el señor tenebroso.

Entonces me di cuenta que no tenía a mi lado a nadie verdadero, alguien que me apoyara con su amistad o su cariño, todos habían sido corrompidos por el dinero y el poder, y yo era igual que ellos, no quería a nadie, nunca había pensado hacer nada por nadie que no fuera yo mismo.

En cambio San Potter, tenía a la comadreja y a la sabelotodo… Perdón, lo siento…

Dije al darme cuenta de mi error. Tus ojos brillaron con indagación pero te contuviste y yo hable de manera atropellada para poder seguir hablando.

Lo que quiero decir es que los tres formaban una unión particular, tenían una relación tan fuerte que no llegaba a comprender, yo que sabía de amistad, de amor fraternal, de fidelidad o lealtad. Y al verlos a ustedes tan unidos dispuestos a apoyarse y cuidarse a costa de todo, incluso dispuestos a arriesgar su propia vida por Potter, no pude más que sentir una tremenda envidia, codiciaba poseer algo así.

Envidiaba al gran Harry Potter, por su fama, por ser querido y respetado por todos, por ser el centro de atención, por ser mejor que yo en tantos aspectos, pero principalmente porque tenía amigos dispuestos a morir por él, no por deber u obligación, sino por lealtad y una verdadera amistad, libre de cualquier interés.

Me hacia hervir la sangre saber que yo no tenía nada de eso, era codicioso y egoísta, no podía resistir que mi dinero nunca podría comprar un poco de lo que tenia él. Era mucho mi resentimiento en su contra más al comprobar que yo estaba solo, en ese entonces no aceptaba que si estaba así era consecuencia de mis actos, y ese odio se convirtió en dolor, al saber que a nadie le interesaba que pudiera pasar conmigo, nadie estaría dispuesto a defenderme. Yo no era importante para nadie, estaba solo y aunque lo merecía era doloroso descubrir cuan vacía estaba mi existencia.

Tu mano tomo la mía con cuidado, no había notado que lagrimas rebeldes se escapaban de mis ojos, sentir tu toque me sobresalto un poco, porque no esperaba merecer siquiera esa muestra de consuelo de tu parte. Pero así eres tú, tan sensible y bondadosa que puedes sentir pena por un moustro como yo. Aclare mi voz para seguir hablando, sin atreverme a verte a la cara, sabía que me observabas, te acercaste un poco a mí, sin quitar tu mano que descansaba sobre la mía.

Asi que pretendí odiarlo aun mas, aunque en realidad me odiaba a mi mismo, por ser tan cobarde e insensible, por ser egoísta, por ser incapaz de luchar por algo importante, por ser tan ególatra y narcisista que siempre me sentí el centro del universo cuando era solo una triste pieza de ajedrez, en un juego que otros manipulaban.

Si Hermione, Odiaba a Potter, pero no mas de lo que yo mismo me aborrecía, al darme cuenta que mi sangre pura, mi dinero y el poder de mi familia no era nada comparado con lo que poseía Harry. El posee una familia con los Weasley y yo era más huérfano que él porque nunca tuve amor; él tenía amigos incondicionales que darían incluso sus vidas de ser necesario y yo no tenía a nadie que me diera al menos una palabra de afecto sincera, a mi nadie me defendería con el fervor y la devoción que tu le profesabas cuando lo atacaba; y sobre todas las cosas el tenia amor en su vida mientras que yo no tenia nada.

Sentí tus manos rodeándome, te aferraste a mi tratando de consolarme, enterraste tu rostro en mi pecho y yo te abrace con todas mis fuerzas, era maravilloso sentirte de nuevo entre mis brazos, bese tus cabellos y aspire tu aroma. El frio ya no importaba, la calidez de nuestros cuerpos era suficiente.

Ahora debo decirte lo más importante Hermione y espero que al final pueda aspirar a tu perdón.

Te dije levantando tu barbilla con mi mano para que me vieras a los ojos, y por un instante me perdí en la calidez de tu mirada, te abrace de nuevo con ansiedad antes de continuar, tenía miedo de perderte, miedo de que esta fuera la última vez que estabas entre mis brazos. Sabía que no debía hacerlo, pero no pude contenerme, levante de nuevo tu rostro para buscar tus labios de manera ansiosa apoderándome de ellos y el más maravilloso milagro surgió, contra todo pronóstico correspondiste mi beso con la misma intensidad.