6x09 – It's time
Eric:
Caí de rodillas. ¿Qué era aquel extraño vínculo que compartían? Estaban conectados de tal forma que si moría uno, inmediatamente lo haría el otro. Tenía ganas de matarlos a los dos por lo que le habían hecho a Sookie, pero recordé las palabras de Godric "cuida y protege a tu hermana".
Jamás podrás acabar conmigo – dijo Warlow con tono gélido
Levanté la mirada y mis ojos se dirigieron a Nora
¿Cómo es posible? – pregunté sin apartar la mirada de ella
Ambos se miraron pero sus bocas permanecieron selladas.
Yo jamás habría abandonado a Godric si hubiera estado en peligro. Pero, ¿dónde estaba tu progenie cuando tú estabas desquiciada en la Autoridad? Yo fui el que te apartó de todo aquello – murmuré
No sabes nada Eric – dijo Nora con la mirada fija en Warlow – en cuanto Matthew se enteró de mi estado acudió a sacarme de allí, pero Salomé no le permitió que me viese y le prohibió la entrada. Dos guardias lo sacaron de allí. Ella misma me lo contó
– hizo una pausa y suspiró – quería tenerme controlada y apartada del mundo Contigo hizo una excepción porque estabas con Bill y le interesaba mucho tenerlo de su lado - sentenció
¿Y me vas a decir que él pasó y habló con Salomé así sin más? Nadie puede entrar en la Autoridad a menos que sea convocado por ellos o….
O sea un canciller de la Autoridad – dijo Nora cortando mi frase – exactamente Eric. Matthew es canciller de la Autoridad en Inglaterra, pero nunca utilizó su verdadero nombre
No le des más explicaciones Nora – dijo Warlow alzando la voz
Miré a Sookie, y ví que seguía despierta. Me levanté y me giré para encararlos pero habían desaparecido.
Me agaché y dí un puñetazo en el suelo. Dos tablillas de madera saltaron por los aires
¡Malditos sean! – grité
Me acerqué a Sookie, me senté en el suelo y la coloqué en mi regazo. La besé y acto seguido mordí mi muñeca.
Bebe Sookie, estás demasiado pálida. Has perdido mucha sangre – dije con suavidad
Ella me sonrió y comenzó a succionar la sangre de mi muñeca. Mientras bebía le acaricié la cabeza.
Dejó de beber y se acurrucó en mi pecho.
¿Estás bien? – dije mientras levantaba su barbilla.
Ella abrió los ojos, me miró sonriendo y asintió.
Abrázame fuerte Eric – suplicó
Entrelacé mis brazos alrededor suyo y nos quedamos fuertemente abrazados durante varios minutos. Las lágrimas de Sookie resbalaban en mi pecho mientras mis labios besaban su cabeza.
Al cabo de un rato nos levantamos, la cogí en brazos y volé con ella a Fangtasia.
Aterrizamos al lado de la puerta principal del bar. Sookie se agarró fuerte a mi brazo mientra yo abría la puerta. Una vez dentro vi a Izan y Vanya. Algo iba mal con Bill, su presencia allí no podía significar nada bueno. Pam, Tara, Jessica y Jason también estaban allí.
Jason vio a Sookie y salió corriendo a abrazarla, apartándola de mi lado. Pam me miró y sonrió
Bill:
Sala subterránea oscura y circular (Washington)
Entré en la sala con paso firme y decidido. La luz era tenue y predominaba la oscuridad, solo se distinguían de forma clara las columnas que la rodeaban. Mis discípulos me estaban esperando dentro. Cuando me vieron entrar se arrodillaron. Deje caer hacia atrás la capucha granate que me cubría la cabeza y avancé unos pasos más hasta colocarme en el centro de la sala.
Traedme a los traidores – dije alzando la voz
Dos de mis discípulos desaparecieron, y al cabo de unos minutos volvieron a la sala acompañados de dos vampiros que hasta hacía unos días creía aliados. Se trataba de Marlon y su progenie Viktor.
Ambos pertenecían al grupo rebelde que intentaba derrocarme. Su traición había sido descubierta y ahora iban a pagar por ella.
Todo mi séquito hizo un círculo en torno a mí. Los traidores también quedaron dentro de él y enfrente de mí.
Ya sabéis porque habéis sido convocados aquí esta noche – dije mirándolos fijamente – vuestra traición ha salido a la luz
Ambos me miraron con desprecio
He decretado la muerte verdadera para los dos, y ejecutaré la sentencia con mis propias manos – mi voz hizo temblar a los allí presentes
Ambos estaban paralizados. Había ordenado que les fuesen incrustadas dos barras de plata en la espalda, a lo largo de su columna vertebral. Ambos permanecían en silencio y sin expresar la más mínima queja.
En ese momento mordí mi muñeca y ofrecí mi sangre a todos los vampiros que habían formado el círculo en torno a los traidores y a mí. Todos bebieron y me hicieron una reverencia.
Caminé de nuevo hacia los traidores y me coloqué frente a ellos.
Malditos blasfemos. Habéis osado engañarme, al dios vampiro – mi voz retumbaba en la sala – vuestra muerte será dolorosa
Dicho esto introduje cada una de mis manos en el pecho de ambos, agarré sus corazones y los apreté lentamente haciendo que ambos gritaran de dolor. Seguí apretándolos, está vez con más fuerza hasta que noté como se deshacían en mis manos. Acto seguido saqué mis manos de su interior, tiré los restos de sus corazones al suelo y antes de que Marlon y Viktor cayesen muertos corté sus cabezas con mis propias manos.
Todos los vampiros allí presenten soltaron gritos de exclamación y agacharon sus cabezas.
Anthony, Alexander, acercaos – dije con la mirada puesta en dos de los vampiros que formaban el círculo
Ambos se acercaron y levantaron la cabeza para mirarme
¿Hicisteis vuestro trabajo? – pregunté
Por supuesto. Los recuerdos sobre los actos sanguinistas fueron borrados de las mentes de todos los miembros del ejército americano – Anthony hizo una pausa – ahora mismo su posición respecto a los vampiros es la misma que tenían antes de los actos terroristas
Una sonrisa de suficiencia se dibujó en mi rostro
Y ¿qué hay del otro trabajo? – dije con la mirada puesta en Alexander
También hemos tenido resultados satisfactorios. Hemos introducido vampiros afines a nuestra causa en las principales cadenas de televisión y radio, y ellos se están encargando de hacer una limpieza de imagen de los vampiros – dijo con firmeza
Perfecto – dije sonriendo – ahora podremos ejecutar mis planes sin sospechas y sin que los humanos estén sobre aviso. Podéis marchaos, todos – ordené
Me quedé solo en la sala con la mirada fija en el techo y con una amplia sonrisa de satisfacción en mi rostro.
Eric:
Eric hemos venido porque han ocurrido varios hechos de importancia – dijo Izan acercándose a mí mientras Vanya me sonreía.
A solas – la voz de Vanya se alzó poderosamente
Ella puede oír lo que tengáis que decir – dije mirando a Sookie que aún permanecía en los brazos de Jason – tiene derecho a saber lo que ocurre con Bill. Sookie es uno de sus principales objetivos – sentencié
Izan y Vanya fruncieron el ceño y se miraron.
Está bien – dijo Izan finalmente
Pasemos a mi despacho – dije señalando la dirección del mismo – Sookie ven con nosotros – y mi mirada se dirigió hacia donde se encontraba
Ella asintió.
- Sookie necesito que me digas qué ha pasado – dijo Jason con premura
- Después te cuento todo, y por favor no te muevas de aquí – suplicó y le dio una media sonrisa a su hermano
Jason suspiró e hizo un gesto de asentimiento con la cabeza.
Sookie se colocó a mi lado y entramos juntos al despacho, seguidos por Izan y Vanya. Una vez dentro cerré la puerta y me apoyé sobre mi escritorio. Sookie permanecía a mi lado e Izan y Vanya se situaron frente a nosotros.
Vampiros enviados por Bill han estado glamourizando a todos los miembros del ejército – dijo Izan – es como si hubiesen olvidado todos los actos perpetrados por él
¿Cómo? – no daba crédito a sus palabras
Entonces es como si nada hubiera pasado. Ahora tiene vía libre para ejecutar sus planes – dijo Sookie con rabia
Eric, hay más. Marlon y Viktor no dan señales de vida. Tememos por ellos. Bill puede haberlos descubierto – la tristeza impregnaba sus palabras
Tenemos que actuar ya – mi voz se alzó por encima de las suyas
Por supuesto. Bill ha llegado demasiado lejos y además, está empezando a convertir humanos en vampiros – dijo Vanya mirándome fijamente
Esto es demasiado. No mide ni las consecuencias de sus actos – las palabras de Sookie salían apresuradamente de su boca – cuantos más vampiros cree menos humanos quedarán y menos alimento para ellos. Hasta él mismo se contradice. Hay que parar esta locura
Tienes razón – contestó Izan – así que dentro de dos noches nos encontraremos con vosotros en California, en la nueva base rebelde – continuó – nos fuimos de Nueva Orleans porque Bill nos descubrió. Él y su ejército mataron a varios vampiros de los nuestros. El resto logramos escapar – se veía desanimado
Me encontraré allí con vosotros – contesté - pero iré solo, no metáis a Sookie…
Claro que iré – dijo interrumpiéndome – no quiero estar al margen, además puedo ser de ayuda para acabar con él – sentenció y sus ojos se clavaron en los míos
No pude evitar sonreír ante su arranque de valentía. Siempre me había gustado su espíritu guerrero.
Entonces nos veremos allí en dos días. Aquí tienes la dirección – y me entregó un trozo pequeño de papel
Asentí y ambos se marcharon
Me acerqué a Sookie y ella acarició mi pelo
- ¿Ahora me vais a contar qué ha sucedido? – dijo Jason que acababa de entrar al despacho
Nora:
Después de mi primer encuentro con Matthew, vinieron muchos más, apasionados e intensos. Nos encontrábamos a escondidas, al margen del resto del mundo. Ambos planeamos matar al pretendiente con el que mis padres pretendían casarme. Matthew acabó con su vida e hizo que pareciera un suicidio, fue un plan maestro y perfectamente ejecutado. Después de eso nos casamos en secreto, y planeamos mi entrada en la corte con el fin de lograr la confianza del duque de Bedford. Matthew era una pieza importante en la guardia de éste, y no tardó en hablarle a él de mí. Ambos acordaron que yo fuese la doncella de su esposa; de esta forma siempre estaría cerca de Bedford y me resultaría más fácil convertirme en su amante y manipularlo.
El duque habló con mis padres para que me dejasen entrar en la corte como la doncella de su esposa. Ambos accedieron a su petición y entré en la corte. Tiempo después me convertí en su amante. Matthew y yo continuamos manteniendo nuestro romance secreto mientras planeábamos al milímetro mi ascenso.
Años después, vimos con desesperación que nuestros planes no estaban dando su fruto, nuestras brillantes ideas no habían servido para que Bedford me considerase como a una futura esposa, o mejor aún como la esposa del futuro rey de Inglaterra, Enrique VI.
Nosotros queríamos más, ansiábamos el poder y no veíamos salida en la corte.
Por ese motivo cuando Godric me convirtió aquella noche, yo quise hacer lo mismo con Matthew. Por fin llegaba nuestra oportunidad, conseguiríamos el poder que tanto anhelábamos.
Cuando desperté ya como vampiro, le pedí a Godric permiso para visitar de lejos a mi familia, poder contemplarlos por última vez desde la distancia. Él accedió después de varios intentos por convencerlo. Prometí encontrarme con ellos cinco días después, ya que lo convencí de que mi casa estaba bastante alejada de allí.
Lo que ellos no sabían es que no tenía ninguna intención de ir a mi antiguo hogar. Quería entrar en la corte y darle a Matthew la inmortalidad. Así que cuando llegué allí, hablé con él y accedió. No podíamos vivir el uno sin el otro, y comprendió que con nuestra nueva condición seríamos muy poderosos. Esa misma noche lo convertí en vampiro.
Por fin tenemos lo necesario para empezar ¿Nora? ¿me escuchas? – dijo Matthew devolviéndome al tiempo actual. Nos encontrábamos en su casa de Baton Rouge
Si, estaba rememorando tiempos pasados – sonreí – esta vez lo lograremos – dije acariciando su rostro
Sonó mi móvil y ví que era Izan
¿Qué ocurre? – pregunté sorprendida - ¿Cómo? – Izan estaba histérico - está bien yo te informaré de mi llegada – y colgué
¿Y bien? – dijo Matthew
Bill ha empezado a actuar, está convirtiendo a humanos en vampiros y ha hecho que sus secuaces borren los recuerdos sobre los actos sanguinistas a todos los miembros del ejército – espeté
Matthew ladeó la cabeza y de nuevo posó sus brillantes ojos verdes sobre los míos
Por el momento nos mantendremos al margen – su voz era firme – acabaremos con él a nuestra manera, es una amenaza para nosotros y para nuestros planes con Sookie. Además, los rebeldes están actuando de forma impulsiva y no tendrán éxito
Opino lo mismo – y acaricié su pelo – tú y yo estaremos juntos en esto, como hemos estado siempre en todo – y lo besé
Matthew se separó de mí y mordió su muñeca, y yo hice lo mismo con la mía
Siempre Nora – y me ofreció su sangre
Comencé a beber de su muñeca y él hizo lo mismo con la mía. Después comenzamos a besarnos apasionadamente.
Matthew era el único amor de mi vida.
Sookie:
Estoy esperando – dijo Jason abriendo los ojos de par en par
Nora me tendió una trampa y me llevó engañada a una casa en la que se encontraba Warlow – suspiré – y allí estaba el bueno de Claude
¿Claude? ¿el hada? – preguntó sorprendido
¿Cuántos Claude conoces? – y ladeé la cabeza de un lado a otro
Sigue – ordenó
Claude por orden de Nora y Warlow me clavó punzones para que ellos recogieran mi sangre, actuó de forma tan fría….
Hijo de puta – gritó Jason mientras se ponía las manos en la cabeza – confiamos en él y nos ha traicionado. Tenías razón al desconfiar de las hadas Sookie – dijo agachando la cabeza
Entonces Jason hizo algo que me dejó boquiabierta. Se acercó a Eric y extendió la mano hacia él. Eric alzó una ceja sorprendido y le dio la mano.
Gracias por salvar a mi hermana – murmuró Jason y ambos se soltaron de las manos
Eric asintió y salió un momento del despacho. Jason volvió a abrazarme y me besó en la frente.
No sabes como agradezco que estés a salvo – murmuró
Eric volvió con Jessica y Pam al despacho.
Jessica necesito que acompañes a Jason a su casa – dijo Eric mirándola fijamente
Claro – tarareó Jessica alegremente
Jason la miró y Jessica le devolvió la mirada con una amplia sonrisa en su rostro.
Ten cuidado Sookie – dijo Jason y se marchó con ella
Pam necesito que te ocupes del bar y que arregles los desperfectos – y la mirada de Eric se dirigió a ella
Pam hizo un gesto de asentimiento.
¿Qué te ocurrió? – y Pam me miró fijamente
Nora me tendió una trampa diciéndome que Eric estaba en peligro y sin dudarlo me fui con ella, y así caí en su trampa, ya que Warlow y otra persona me esperaban en una casa para desangrarme – espeté
Esa zorra lo tenía bien planeado, por eso casi mata a Eric con plata líquida, lo dejó bien atado con cadenas, así podían llevarte sin problema - Pam me miraba de soslayo
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al pensar en que estado habría dejado Nora a Eric. Su sufrimiento tuvo que ser terrible.
Pam, dentro de dos noches nos iremos a la base rebelde. Llámame si ocurre cualquier cosa – dijo con firmeza
Iré con vosotros – afirmó Pam
Por ahora no es posible Pam, pero te llamaré para que te unas cuando lo permitan, así como Tara y Jessica. Las tres podréis venir en breve
Pam le tocó el hombro a Eric y sonrió.
Cuídate – dijo Pam mirando a Eric – y tú haz lo mismo – dijo dirigiendo su mirada hacia donde me encontraba
Me quedé perpleja. Nunca había sido de su agrado, y eso era un gran paso para ella.
Pam se fue y cerró la puerta del despacho.
Me acerqué despacio a Eric y le acaricié el rostro. El cerró los ojos ante mi toque, parecía disfrutarlo.
¿Cómo pudo hacerte eso? – una lágrima resbaló por mi mejilla y me abracé a él - pensé que habías muerto
Eric acarició y besó mi cabeza mientras yo seguía abrazada a él. A continuación levantó mi barbilla y me besó suavemente.
- Eric, estoy hecha un desastre – suspiré – tengo marcas de sangre por los brazos y las piernas – dije bajando la cabeza
Eric me miró y sonrió. De repente su boca bajó por mi cuello y luego por mi brazo, ahí se detuvo y comenzó a lamer la sangre que aún permanecía en él, después hizo lo mismo con el otro.
Era una sensación muy placentera, y mi corazón empezó a acelerarse. Me pareció lo más erótico que había experimentado nunca.
Su lengua bajó por mis piernas y las recorrió hasta quitar todas las marcas de sangre que había. Un gemido se escapó de mi boca.
Eric se colocó frente a mí y colocó sus manos sobre mi cara
¿Mejor ahora? – dijo sonriendo pícaramente
Mucho mejor – dije mirándolo a los ojos - ¿esta puerta tiene seguro? – pregunté mientras me mordía el labio inferior
Tiene una llave – y soltó una carcajada - ¿la quieres? – y alzó una ceja
La quiero – susurré cerca de sus labios
Eric se puso los dedos sobre la boca y sonrío, fue al cajón de su escritorio y sacó una llave plateada.
¿Qué voy a obtener a cambio? – dijo con una sonrisa traviesa y sosteniendo la llave con sus dedos
A mí – murmuré acercándome a él y rocé mis labios contra los suyos
Me parece buen trato – y puso la llave en mis manos; pude percibir la lujuria en su mirada
Con la llave en mi poder me dirigí a la puerta del despacho y la introduje en la cerradura. Di tres vueltas y la dejé allí anclada.
Volví sobre mis pasos y me coloqué frente a él. Me levantó del suelo y colocó mis piernas alrededor de su cintura. Yo me agarré a su cuello fuertemente y me llevó así a la mesa de su escritorio. Me sentó en el borde de la misma y comenzó a quitarme el pantalón y la camiseta con una gran suavidad, acariciándome con sus dedos al deslizar la ropa. Se agachó para contemplar mi rostro y yo comencé a levantar su camiseta hasta deshacerme de ella. Tiró de mi ropa interior y me dejó completamente desnuda. A continuación sus dedos se deslizaron por mi pelo y su boca fue en busca de la mía con gran avidez. Su lengua recorrió mi paladar y se entrelazó con la mía. Nuestros besos estaban llenos de necesidad, nuestras bocas luchaban por no separarse y mis manos encontraron ocupación desabrochando su pantalón. Él comenzó a agarrar mi pelo con fuerza mientras su boca jugaba con la mía; mi mano se introdujo dentro de su ropa interior y noté su erección. Deslicé mi mano de abajo a arriba haciendo que se escaparan varios gemidos de la boca de Eric. Imprimí un poco más de ritmo a mi tarea haciendo que Eric extendiera sus colmillos y comenzase a jadear. De repente me tumbó encima de la mesa, se separó de mí y se deshizo de sus pantalones y su ropa interior en milésimas de segundo. Me levantó y me dejó sentada al borde de la mesa, me miró con deseo y se introdujo dentro de mí haciéndome suspirar de placer. Empezó con suaves embestidas para luego imprimir un ritmo endiabladamente rápido. Comencé a gemir intensamente, agarré fuertemente su pelo y nuestras bocas volvieron a unirse con gran voracidad. En solo unas milésimas de segundo me tumbó encima de la mesa sin despegarse de mí, y su cuerpo se apretó contra el mío. Sus caderas seguían moviéndose a un ritmo vertiginoso, el placer que estaba sintiendo me desbordaba y mis manos se agarraron a sus espalda. Su lengua comenzó a recorrer mi cuello y sus colmillos también se deslizaron a lo largo del mismo.
Muérdeme Eric – supliqué
Él comenzó a jadear y en ese mismo momento introdujo sus colmillos lentamente en mi cuello y alcancé un intensísimo orgasmo. Eric sacó suavemente los colmillos y también alcanzó su satisfacción. Gritó varias palabras en un idioma extraño y su cabeza cayó al lado de la mía.
Bill:
Quedaos detrás de mí – ordené a los cuatro vampiros que me acompañaban – hemos llegado a Bon Temps, pero esta no es nuestra parada – dije con los ojos fijos en el bar Merlotte – al dueño de ese local le tengo preparada otra cosa, pero aún no – sonreí
Los cuatro agacharon la cabeza. Tenían miedo de mirarme directamente a los ojos
Seguidme – siseé
Al cabo de unos segundos alcanzamos por fin mi objetivo. La casa de Sookie Stackhouse.
Me detuve en las escaleras del porche, y mis discípulos se colocaron detrás de mí. La casa parecía deshabitada, o simplemente ella ya dormía plácidamente a esas horas de la noche.
Me había vestido apropiadamente para la ocasión. Un fino traje de seda negro, con corbata y camisa a juego que realzaba mi superioridad, y mi cabello peinado hacía atrás que daba un aspecto aterrador.
Miré de nuevo aquella casa y vinieron a mi mente recuerdos del tiempo que pasé con ella. Sentí repugnancia al recordarlos. Ella solo había sido un pequeño eslabón al que me adherí por miedo a perder mi humanidad por aquel entonces. Siempre había intentado ocultar y negar mi verdadera naturaleza, y ahora por fin la había abrazado completamente.
Fijé aún más la mirada en esas paredes antiguas y una sonrisa malévola se perfiló en mi cara al pensar lo que estaba a punto de hacer.
La raza feérica desaparecerá de la faz de la tierra – pronuncié calmadamente mientras mis discípulos se colocaban a mi lado.
Proceded – ordené sin apartar la mirada de esa antigua casa
Los cuatro vampiros sacaron de sus bolsillos varias probetas y las lanzaron con fuerza contra el porche.
En ese mismo momento introduje mi mano en el bolsillo derecho de mi chaqueta y saqué una caja de cerillas antigua. En unas décimas de segundo encendí cinco de ellas y las lancé con fuerza contra el porche, haciendo que la casa comenzará a arder con fuerza. El contacto del fuego con la gasolina comenzó a funcionar y las llamas se propagaron rápidamente por toda la casa.
Acabaré contigo y con tu especie – dije alzando la voz mientras observaba aquel maravilloso espectáculo. Volví a sonreír, esta vez con una gran satisfacción. A continuación saqué del bolsillo de mi pantalón un pequeño pergamino enrollado con un lazo granate y lo coloqué en el suelo. Después cogí dos piedras y las puse a ambos lados del mismo para que no se moviese.
¿Maestro? – preguntó uno de los vampiros
El trabajo ha terminado. Podemos volver – y tras pronunciar estas palabras desaparecimos con rapidez de aquel lugar.
