6x10 – You'll be mine

Pam:

Estaba de buen humor. Eric estaba a salvo y pronto terminaríamos con ese esperpento de Bill. Salí fuera del bar y percibí un fuerte olor a tabaco. Me giré y ví a Tara apoyada en la pared fumando. Me acerqué a ella pero me ignoró.

¿No me vas a ofrecer una calada? – dije con sarcasmo

Vete a la mierda Pam – soltó con descaro mientras me dirigía una mirada agresiva

Alcé una ceja y la miré sorprendida

¿Qué estás en esos días del mes? – dije con ironía

Deja tu sarcasmo Pam, esta vez no va a funcionar – espetó mientras daba otra calada a su cigarrillo

Escúpelo – mi mal humor empezó a aparecer

Estoy harta de que pongas tan poco de tu parte, que me trates como a una puta empleada tuya y que encima me mantengáis apartada de las cosas importantes ¿es que acaso no soy digna de la línea de sangre del señor Northman? – estaba realmente enfadada

¿Qué es esto? ¿Una de esas típicas peleas noñas de parejitas de humanos? – mi ironía estaba en su punto álgido

¿Ves? En cuanto aparece ante ti un problema serio acudes a tu sarcasmo habitual para evitar tener que lidiar con ello – tiró el cigarro al suelo y lo pisó con fuerza

Esto es nuevo para mí. No estoy acostumbrada a tener...¿cómo podría decirlo?...

¿Una pareja que se preocupa por ti y que te quiere incondicionalmente? – sus ojos brillaban

Algo así – murmuré – pero nadie te mantiene al margen de los problemas familiares – suspiré - tú llevaste a aquel humano a casa de Eric para que pudiera curar sus heridas, estuviste allí con nosotros ayudando, pero Eric es hermético con sus cosas y confía en muy poca gente. Llevará un tiempo que confíe en ti de la forma en que lo hace en mí – sentencié

Bueno, parece que hemos hecho un pequeño avance – dijo con media sonrisa

Puse las manos en mis caderas y sonreí

Dentro de dos días Eric y Sookie se irán a la base rebelde y tú y yo nos uniremos cuando nos avisen. Bueno contando con que la señorita quiera venir – dije mirándola

Tara alzó las dos cejas y torció la boca

- Donde vayas tú iré yo, eso está fuera de discusión. Ya te rescaté una vez perra, puede que lo vuelvas a necesitar – y suspiró pesadamente – por peligrosa que sea la situación siempre estaré a tu lado

Me acerqué a ella y la sorprendí con un beso. Ella me agarró del pelo y tiró de mi cabeza hacia atrás.

- Recuérdalo siempre – y me devolvió el beso

Nos separamos y ví como me miraba con deseo. Pasó por delante de mí contoneando su cuerpo.

- Dejémoslo para luego – dije alzando la voz – vamos dentro que tenemos que trabajar antes de que llegue el amanecer – y le pellizqué el culo haciendo que soltase un grito

Sookie:

Estaba agotada. Aquella noche había sido una de las más terribles de mi vida. Sólo Eric había podido sacarme una sonrisa, y algo más - pensé mientras el rubor amenazaba mis mejillas.

Comencé a vestirme y él hizo lo mismo. Ambos nos miramos y sonreímos. La sonrisa de Eric podía iluminar una habitación.

Tengo que marcharme a casa – dije mientras me abrochaba el pantalón – mañana tengo que trabajar

Te acompañaré – susurró cerca de mi cara

No pude evitar volver a sonreír al tenerlo tan cerca. Mis manos agarraron su cintura y él cogió mi rostro entre sus manos y me besó.

Me giré y me dirigí hacia la puerta seguida por Eric.

Eric cogió la llave, que había caído al suelo, y abrió la puerta del despacho.

Sentir la brisa helada de la noche en mi cuerpo me provocó una sensación agradable. Necesitaba despejar mi mente.

Dios – grité

¿Qué ocurre? – exclamó Eric dándose la vuelta

Dejé mi coche en casa de Claude – espeté

No te preocupes por eso ahora – murmuró – en cuanto te dejé en tu casa iré a buscarlo y te lo llevaré. Iremos en el mío

Gracias – susurré

Seguí a Eric hasta la puerta trasera de Fangtasia y vi un precioso Lexus negro aparcado; debía poseer varios coches, y tenía que admitir que su gusto por ellos era excepcional.

Eric me abrió la puerta y me monté en el asiento del copiloto. Él hizo lo propio y puso en marcha el coche. Llevábamos un rato en la carretera cuando caí rendida en el asiento. El sueño me había vencido.

Me desperté sobresaltada debido al brusco frenazo que acababa de pegar Eric.

¿Qué pasa? – dije asustada

Vi que Eric salía a toda prisa del coche sin decir una palabra. Fue entonces cuando miré al frente y vi mi casa ardiendo. Me bajé y corrí en dirección a ella. Las lágrimas comenzaron a brotar con fuerza, no podía creer lo que estaba viendo.

Oh, Dios mió – grité

Sookie, detente – dijo Eric con voz firme mientras me sujetaba por la cintura – no entres ahí, es muy peligroso y podrías morir – su voz denotaba cierto enfado

Déjame por favor – dije entre sollozos

Eric seguía sujetándome por la cintura para evitar que entrara en mi casa. Las llamas no cesaban.

Ha sido Warlow, ha tenido que ser él – apenas me salían las palabras, y las lágrimas se deslizaban por mi rostro.

Mi casa, la casa de mi abuela destruida. Solo podía pensar en eso

Vi a Eric marcando un número en su móvil

Manden una unidad a la siguiente dirección…

Eric estaba llamando a los bomberos, pero ya era demasiado tarde.

Colgó y de repente me soltó.

¿Qué es esto? – dijo apartando su pie

Debajo había un pergamino sujeto por dos piedras. Lo cogió y lo desenvolvió.

¿Qué dice Eric? – dije mientras me limpiaba las lágrimas

Esto es solo el principio de tu destrucción. Tu raza y tú sois una abominación y yo seré el que acabe con vosotros. Las cenizas de tu casa serán el único recuerdo que quede de ti – suspiró pesadamente e hizo pedazos aquel papel

Ha sido Bill – grité y las lágrimas volvieron a asomar por mis ojos

Hijo de puta – su ira iba en crescendo – acabaré con él

Lo odio – dije entre sollozos – quiero verlo muerto. Juro que no descansaré hasta verlo desaparecer de este mundo – grité - es un monstruo, el ser que más daño me ha hecho en la vida – y me tapé la cara con las manos

Me abracé a Eric y el acarició mi cabeza. Él también estaba furioso.

- Me ha quitado todo Eric – dije con la cabeza metida en su pecho – el tiempo que viví a su lado tuvo más momentos infernales que buenos, y ahora ha destrozado el único recuerdo que tenía de mi abuela y mi único hogar – y caí al suelo de rodillas, enterré mis manos en la tierra y comencé a llorar con fuerza. Grité desesperada. Estaba rota de dolor.

Eric se agachó y se colocó a mi lado. Me levantó suavemente de suelo y al girarme vi el coche de bomberos.

Se bajaron varios, sacaron las mangueras y en comenzaron a apagar el fuego.

Empezó a llegar gente, seguramente alertada por el ruido de las sirenas.

Después de un rato, que se hizo eterno, consiguieron sofocar las llamas y aproveché para entrar en mi casa.

Eric entró detrás de mí, y lo que ví me produjo un inmenso dolor y un gran vacío. Todo estaba destruido; el salón, la cocina. Me senté en esta última con la mirada perdida y las lágrimas resbalando por mis mejillas. Eric se colocó a mi lado en silencio, y acarició mi hombro.

Sookie – era la voz de Jason

Me levanté y al verlo me fundí en un abrazo con él. Jessica estaba a su lado, y su expresión era de tristeza.

- Jessica oyó tus gritos y vinimos en seguida. ¿Qué ha ocurrido? – dijo con los ojos vidriosos

- Bill quemó la casa – tartamudeé

Jason se giró y dio un puñetazo en la pared, y comenzó a golpearla con fuerza.

Jason, para por favor – dije mientras lo agarraba por los hombros. Jessica logró detenerlo. Ella también tenía lágrimas en sus ojos y un hilo de sangre comenzó a discurrir por sus mejillas

Ese maldito cabrón – su respiración estaba agitada y su tono era amenazador – esto no se va a quedar así. Eso te lo juro – sentenció, y salió corriendo de la casa.

Jason – grité

Sookie yo lo alcanzaré – dijo Jessica secándose las lágrimas

Por favor no le permitas cometer ninguna locura – supliqué

Jessica asintió y se fue detrás de Jason.

Sam:

Aquella noche había decidido ir a hablar con Sookie después de cerrar el Merlotte. Quería disculparme con ella por mi actitud ausente de las últimas semanas. Conforme me fui acercando a su casa oí el coche de bomberos, y un fuerte olor a quemado comenzó a extenderse por el ambiente. Solo pensé en ella y salí corriendo en dirección a su casa.

Lo que encontré al llegar allí me horrorizó. Su casa había sido destruida por las llamas. Pasé mi mano por la cabeza y suspiré hondamente. Solo esperaba que Sookie no hubiera estado dentro cuando se originó el fuego. Corrí todo lo rápido que pude y al entrar en la casa la ví, sana y sin rasguños. Ella se giró y al verme se abrazó a mí llorando.

Sookie ¿estás bien? – dije mientras cogía su cara entre mis manos

Ella asintió y cerró los ojos. Levanté la mirada y ví a ese vampiro de Fangtasia, parecía estar analizándome, y su ceño estaba fruncido pero, aún así, no se movió del sitio.

Ha sido Bill – gimoteó – él quemó mi casa

Me separé de ella y la sujeté por los hombros.

Su locura no parece tener fin. Hay que detener a ese monstruo – sentencié

No sabes las ganas que tengo de tenerlo delante Sam. Lo odio como nunca antes odié a nadie – dijo alzando la voz

Yo también quiero a Bill fuera de este mundo de una vez por todas, pero lo primero es encontrarte una casa Sookie – murmuré – tómate unos días de descanso para arreglar este problema, y mientras tanto quédate en uno de mis apartamentos – sugerí – todo el tiempo que quieras – y la miré sonriendo

Gracias Sam, lo tendré en cuenta – dijo con una sonrisa triste

Sookie, siento haber estado tan aislado estas semanas, pero necesitaba algo de soledad para recuperarme de lo ocurrido con ese monstruo – susurré – pero a partir de ahora me tienes para lo que necesites – dije acariciando su cabeza

Miré de reojo y vi como Eric soplaba y me observaba con desdén.

Tengo que irme Sookie. Llámame si necesitas algo – dije mientras la abrazaba por última vez

Sookie hizo un gesto de asentimiento con la cabeza, la miré sonriendo y me marché de allí.

Fui dando un paseo a mi casa, el ambiente era apacible y el camino estaba desierto.

Ya veía mi casa de lejos cuando alguien me atacó por detrás y puso un pañuelo en mi nariz. Intenté soltarme pero las fuerzas comenzaron a fallarme y me desvanecí.

Jessica:

Jason – grité cuando lo ví. Estaba caminando hacia el embarcadero que había en el lago.

Temí que fuese a cometer alguna locura.

De repente se giró. En su mirada había una mezcla de rabia y de pesar.

Me acerqué a él y ambos nos sentamos en el embarcadero.

Jason miró hacia arriba y sus ojos comenzaron a brillar.

¿Sabes? – dijo sin apartar la mirada del cielo estrellado – esa casa era lo único que nos quedaba de mi abuela

Lo sé – murmuré mientras agachaba la cabeza

Lo siento mucho Jason – dije mientras limpiaba la sangre de mi rostro – sé que lo que te diga no va a servir de mucho, pero quiero que sepas que te ayudaré en lo que sea – y mis ojos se posaron en su rostro

Gracias – dijo con voz entrecortada mientras agachaba la cabeza. Comenzó a limpiarse las lágrimas con las manos

Bill es mi creador Jason – susurré – pero ya no lo reconozco, todo lo que hay en él es maldad, es un monstruo y deber ser detenido y destruido – noté como se escapaban las lágrimas de mis ojos.

El dolor que sentía en esos momentos era indescriptible. Bill había sido como un padre para mí, yo lo quería y nunca quise ver sus grandes errores. Quizás si hubiese abierto los ojos a tiempo podría haber evitado todo el daño que estaba causando ahora.

En ese momento Jason se movió colocándose más cerca de mí. Sus ojos almendrados se cruzaron con los míos. Me sonrió y se abrazó a mí llorando. Me agarré a él con fuerza y permanecimos así en silencio durante un rato.

Tenemos que volver con Sookie – dijo separándose de mí mientras limpiaba las lágrimas que aún humedecían su rostro – ni siquiera le he ofrecido mi casa, ahora está en la calle – murmuró

Hice un gesto de asentimiento con la cabeza, y ambos nos levantamos. Fuimos caminando en silencio a través del bosque.

Jason, detente – ordené. Extendí los colmillos y me coloqué delante de él protegiéndolo

¿Qué ocurre? – exclamó

Aquí hay alguien – dije cautelosamente

De repente aparecieron cinco vampiros, y se colocaron alrededor nuestro. Intenté luchar contra ellos pero era inútil. Eran más fuertes que yo. Jason intentó zafarse como pudo, pero tampoco consiguió su propósito.

Uno de ellos me cogió e inyectó algo en mi cuello. Mi interior comenzó a arder, el dolor era insoportable. Solo pude observar como a Jason le inyectaban también algo en el brazo. Después me desmayé.

Sookie:

Me giré y vi como Eric me observaba detenidamente.

Quiero que te vengas a vivir a mi casa – dijo de repente

¿Cómo? – exclamé con sorpresa

Allí estarás protegida – espetó

Eric, en tu casa puede entrar cualquier vampiro – dije mirándolo a los ojos

No si pasa a ser de un humano – su voz era firme y decidida – te daré las escrituras de mi casa para que las firmes. De este modo no habrá problemas – sentenció

Eric, te lo agradezco pero no puedo aceptar algo así. Es demasiado – suspiré

Es la mejor opción hasta que acabemos con él – su expresión cambió al decir esto y noté su irritación

Lo sé, y también se que haces esto para protegerme, crees que me lo debes por las veces que te salvé, pero no tienes porque hacerlo…

En ese momento Eric se acercó y puso un dedo en mi boca cortando mi discurso.

Sí Sookie lo hago para protegerte porque te amo – dijo con voz profunda

Me quedé muda, no podía creer lo que acababa de decir.

¿Es eso cierto Eric, o lo dices para que acepte tu oferta? – mi voz salía entrecortada

Eric sonrió y sus ojos se clavaron en los míos

¿Tu que crees? – dijo con seriedad

Me abracé a él con fuerza

Eric, no sabes el tiempo que llevo esperando oírte decir eso – dije sin apartar mi cabeza de su pecho – te hice daño y pensé que nunca volverías a quererme

Sookie, nunca dejé de hacerlo – murmuró

Levanté mi cabeza y nos besamos.

Cuando nos separamos cogió su móvil y marcó un número. Eric comenzó a hablar sobre las escrituras de su casa, y que le enviasen los papeles necesarios para el traspaso de la propiedad de esta.

Dejé a Eric hablando en el salón, o más bien, en lo que quedaba de él, y subí al piso de arriba. Pasé a mi habitación y luego a la de mi abuela. Las dos estaban completamente destruidas.

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por mi rostro, y en ese momento decidí bajar. Estar ahí arriba me provocaba un intenso dolor.

Vi a Eric de pie derecho en el salón. Me estaba esperando. Salimos fuera y nos subimos a su coche. Era muy tarde, quedaba menos de una hora para el amanecer.

Sam:

Abrí los ojos lentamente, intenté levantarme pero no pude. Estaba tumbado en una mesa de madera, semidesnudo y atado de pies y manos.

Miré alrededor y pude distinguir otras dos mesas de madera a ambos lados de la mía. Poco a poco mis ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad y pude distinguir en aquellas superficies de madera a Jason y a Jessica. Jason estaba inconsciente y había sido atado de la misma forma que yo, y Jessica tenía cadenas de plata adosadas al cuello, al vientre y a los pies. La única luz existente era la que provenía de una pequeña lámpara de gas que estaba situada encima de una mesita al fondo de la habitación.

Oí un fuerte grito. Miré hacia mi derecha y vi que Jessica acababa de despertar. Sus chillidos era ensordecedores, la plata estaba quemando su cuerpo.

En ese momento se abrió una puerta. Miré y vi a Bill avanzando hacia nosotros. Tenía un aspecto aterrador y llevaba tres jeringuillas en ambas manos. Su mirada se volvió oscura.

Sookie:

Llevábamos unos veinte minutos de camino cuando vislumbre a lo lejos una gran casa. Tenía forma triangular y parecía de madera. Nos acercamos y Eric aparcó el Lexus.

Salimos del coche y lo seguí hasta la puerta de entrada. Entramos y andamos por un largo pasillo de madera iluminado. A continuación llegamos a un gran salón. Tenía una gran mesa y una chimenea adosada a la pared. El aspecto de la habitación daba una sensación de paz, se veía acogedora y hogareña. La madera predominaba en la mayor parte del mobiliario.

Es impenetrable al sol – dijo Eric de repente

Hice un gesto de asentimiento y comencé a pasear alrededor del salón. Tenía objetos muy antiguos, seguramente vikingos. Me acerqué a una vitrina de madera. Observé a través de los cristales y distinguí varios estantes. Estaban repletos de objetos vikingos. En el primero de ellos había una preciosa corona.

Era de mi padre – la voz de Eric me asustó

Es preciosa – dije sin apartar la mirada de ella

Russell se la llevó cuando mató a mi familia – dijo colocándose a mi lado

¡Maldito Russell! – murmuré

Lo miré con tristeza y los ojos de Eric se quedaron fijos en aquel precioso objeto, seguramente le trajo recuerdos de su vida como humano

Acompáñame – exclamó Eric

Subimos unas escaleras oscuras de madera y llegamos al segundo piso. Eric abrió una puerta. Debía ser su habitación. Era preciosa. Una gran cama con dosel la presidía, también había algunas sillas antiguas y dos mesitas de madera a ambos lados de la cama. Tenían dos pequeñas lámparas encima. Enfrente de aquella gran cama había una estantería de madera. Estaba llena de libros antiguos. Al lado de esta vi una mesa con un fax. Eric se acercó y cogió los papeles que había encima.

Firma aquí Sookie – dijo señalando el lugar con su dedo índice

Los miré, y vi que se trataba de los trámites de traspaso de la propiedad de su casa. Seguramente su abogado se los había mandado cuando veníamos de camino.

Los firmé y se los entregué a Eric.

Él los cogió, los metió en el fax, marcó varios números y los envió.

Enhorabuena, ya tienes nueva casa – dijo con una sonrisa pícara

Sonreí y me ruboricé. Eric soltó una carcajada cuando notó el rubor de mis mejillas.

Me gustaría darme una ducha ¿Dónde está el baño? – pregunté

Sígueme – dijo mordiéndose el labio inferior y mostrándome una pícara sonrisa

El baño era enorme, había una gran bañera redonda de madera en el centro, y alrededor de esta colgaban varias cortinas blancas. Las ventanas eran bastante amplias y estaban cubiertas por unas cortinas a juego con las de la bañera. El suelo era de parquet, y había varios cuencos tribales.

Eric salió del baño, y me quedé sola y un poco decepcionada. Pensé que nos ducharíamos juntos.

Me desvestí, abrí el grifo, y cuando el agua se templó entré en la bañera y recorrí las cortinas. Cogí una esponja y eché un poco de jabón que había en un frasco de cristal. De repente dos manos se entrelazaron en mi cintura. Era Eric. Su cuerpo estaba pegado a mi espalda, me besó el cuello y cogió la esponja. Lentamente comenzó a enjabonarme, deteniéndose en diferentes puntos de mi cuerpo. Frotó suavemente mis pechos y mi sexo, eso me hizo estremecer. Fui a girarme para besarlo pero Eric me lo impidió.

No te muevas – susurró cerca de mi oído

En un momento comenzó a enjabonarme en pelo, el masaje que estaba haciendo en mi cabeza me estaba dando un gran placer. Después me giró y ambos nos metimos debajo del agua, que estaba cayendo con fuerza. Sus manos se deslizaron por mi espalda y mi trasero y las mías se enredaron en su cuello. El bajó la cabeza y nos besamos. Nuestras lenguas se entrelazaron y Eric cogió mis piernas y las enroscó en su cintura. En unas fracciones de segundo se introdujo dentro de mí. Lentamente comenzó a moverse, y agarró mi trasero con fuerza subiéndome y bajándome cada vez con más rapidez. Mi boca se deslizó en su cuello, y comencé a lamerlo. Eric imprimió más ritmo a sus embestidas. Ambos jadeamos con fuerza y nos besamos haciendo que nuestras lenguas comenzasen un placentero juego. Sus colmillos se extendieron y yo me agarré con fuerza a su pelo y ambos nos vinimos al mismo tiempo. Eric besó mi cuello y me colocó en el suelo. Me observó detenidamente y sonrió con picardía.

¿Fue de su agrado el baño señorita Stackhouse? – dijo con sus ojos clavados en los míos y con esa pícara sonrisa que tanto me gustaba

Fue, como decirlo, muy relajante y placentero – y solté una carcajada

Eric se rió, cogió una toalla y me envolvió con ella. Me cogió en sus brazos y me llevó a su habitación. Una vez allí me depositó con cuidado en la cama y se recostó a mi lado. Nos tapamos, lo besé y caí rendida en su pecho. Sonreí para mis adentros, iba a pasar la noche con Eric, lo que había deseado durante mucho tiempo.

Esa noche me habían ocurrido cosas horribles, se podría decir que había sido la peor noche de mi vida. Lo único feliz de ese día había sido él.

Claude:

Al fin había llegado al bosque, y ya veía la puerta de entrada a nuestro refugio. Pasé rápidamente y me dirigí a una de las salas. Tenía una importante reunión.

Me senté en uno de los sillones, la luz de la habitación era tenue. Miré hacia la puerta y vi aparecer a Adrien, uno de los miembros más antiguos del consejo.

Avanzó con paso firme y se sentó a mi lado. Me atemorizó la expresión de sus ojos. Parecía inquieto. Me miró fijamente y esperó a que yo empezara a hablar.

Por fin averigüé porque Sookie estaba vinculada de esa forma tan extraña a Warlow – espeté

Continúa – su voz era profunda

Era por Eric, ese sheriff vampiro de Shreveport – hice una pausa – seguro que Sookie ha bebido alguna vez su sangre y esta corre por las venas de Warlow también. De ahí la explicación de que Sookie se viese como Warlow en los recuerdos del asesinato de sus padres – sentencié

Adrien asintió

Informaré de esto al consejo, les alegrará saber que el misterio acerca de esa extraña conexión ha sido resuelto – dijo sin apartar la mirada de mí - ¿Hiciste lo que te ordenamos? - preguntó

Sí, ejecuté el plan a la perfección y nadie sospechó

Una sonrisa de satisfacción se formó en su rostro.

Pero Sookie sufrió bastante por ello – murmuré

Era necesario. Debíamos mantenerlos entretenidos con su sangre, que pensasen que iban a conseguir su propósito – dijo con frialdad

Lo sé, pero no entiendo porque no hicimos nada para romper el contrato con Warlow. Tuvo que ser un vampiro el que lo hiciera – dije con desdén

Nosotros no podíamos hacer nada. Nuestras leyes son sagradas y lo sabes Claude – sus ojos se clavaron en los míos – en las guerras siempre hay víctimas inocentes, y para evitar nuestra extinción tuvimos que entregar a uno de los nuestros. Uno por salvar a toda una especie Claude – su voz se hizo más profunda

Asentí y agaché la cabeza

Ahora llegó el momento de actuar contra ellos – dijo con serenidad

Lo miré y saqué del bolsillo de mi pantalón un frasco pequeño de cristal que contenía sangre y se lo entregué a Adrien. Éste sonrió complacido.

Adrien, hice algo terrible – la voz me temblaba

¿Qué hiciste? – dijo con tono amenazador

Vinculé a Warlow y a su creadora –espeté

¿Has perdido el puto juicio? – gritó y se levantó del sofá - ¿por qué lo hiciste? Sabes que solo se permite en caso de una guerra contra los vampiros, porque al vincularlos se reduce considerablemente su número a la hora de tener que acabar con ellos

Hace unos días me amenazaron con matarme si no lo hacía – hice una pausa – cuando ella comenzó a sospechar de los sentimientos que Eric había desarrollado por Sookie temió que éste matase a su progenie. Lo que no se es como ella tenía conocimiento del antiguo rito del vinculo que únicamente podía ser realizado por las hadas

Eso me da igual Claude. Hay que deshacerlo antes de que llegue a oídos del resto de miembros del Consejo. Sabes que por esto podrían decretar tu muerte, es traición – dijo bajando ligeramente el tono de voz

Lo sé, por eso guardé un poco de la sangre de ambos en estos dos frascos – y saqué otros dos frasquitos de cristal del bolsillo de mi chaqueta y se los entregué a Claude – pude conseguirla cuando los vinculé. Ellos no sospecharon nada

¿Quién te enseñó a hacerlo? – dijo mientras se sentaba a mi lado – solo el consejo conoce el procedimiento

No me enseñó nadie. Hace años le robé un libro a uno de ellos, copié lo que me pareció útil y se lo devolví antes de que se percatase de la falta de ese libro

Adrien frunció el ceño. Su ira aumentaba por momentos.

Aprendí muchas cosas con ese libro, una de ellas fue el vínculo entre especies – hice una pausa – solo necesitaba dos dagas feéricas, que le quité a mi hermana Claudine hace años, después tenía que impregnarlas con la mezcla de la sangre de los dos seres que querían vincularse y por último clavarlas en las muñecas de ambos – sentencié

Baja la voz, si alguien nos oye, estás perdido – dijo con tono airado

Asentí y lo miré fijamente

Esta es la última oportunidad que te doy Claude. Si vuelves a romper las reglas informaré al consejo. Te debo una, así que considérate pagado con mi silencio respecto a este tema – susurró

Estamos en paz Adrien – dije sin mirarlo a los ojos

Tenemos que irnos a California, nos están esperando – dijo mientras se levantaba – pero tu irás primero, yo tengo que deshacer antes ese puto vínculo que has creado – y apretó los puños - espera aquí un rato que tengo que darte algo antes de que te marches. En cuanto te haga entrega de ello partirás hacia allí inmediatamente. Yo iré dentro de dos días

Asentí y Adrien se marchó de la sala.

Sam:

Bill se acercó a mí, clavó una jeringuilla en mi brazo e introdujo el líquido.

¿Qué coño estás haciendo Bill? Suéltanos – ordené

Bill hizo caso omiso a mis palabras y se acercó a Jason

No sabes las ganas que tenía que verte así, indefenso y a mi merced – murmuró Bill con los ojos clavados en Jason

Hijo de puta, maldito engendro del demonio – gritó – acabaré contigo igual que tú acabaste con la casa de mi abuela

Bill se limitó a sonreír y a inyectar una dosis de la otra jeringuilla en el brazo de Jason

Después se acercó a Jessica. Vi como temblaba, estaba aterrorizada

No te atrevas a tocarla cabrón – gritó Jason

Mi querida Jessica. No sabes lo que me has decepcionado. Me avergüenzo profundamente de haberte creado. Eres una desgracia para nuestra especie, débil con los humanos y frágil – su tono era amenazador

Cogió la tercera jeringuilla y la clavó en el cuello de Jessica. Introdujo todo el líquido que había en su interior. Ella comenzó a gritar de dolor. Lágrimas de sangre recorrían su rostro.

Bill se apartó de ella y nos miró a los tres.

- Vosotros dos sois los cebos perfectos para traer a Sookie - musitó

- Te destruiremos Bill. Eso te lo juro – dije alzando la voz

- Si tocas a mi hermana te mataré. Eres una aberración – gritó Jason

Bill sonrió con malicia y metió las manos en sus bolsillos. Jessica se desvaneció en ese momento.

Os he suministrado a los dos Belladona, ¿sabéis lo que es? – preguntó – es una planta venenosa que sirve para adormecer, pero que en grandes dosis puede provocar la muerte

Jason y yo nos miramos y luego nos concentramos en él.

Si Sookie no aparece, os inyectaré una dosis letal y moriréis – su sonrisa se amplió

Tus días están contados, nunca conseguirás tus propósitos - dije con firmeza

Esa maldita hada será mía al fin, y podré acabar con ella – gritó – y lo haré delante de vosotros – sentenció