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Cambio mi vida

En una habitación de paredes azules, entraron los primeros rayos de sol por la ventana, por entre las cortinas se filtraban una fresca brisa al no estar bien cerrada la ventana. Era un lugar muy acogedor, y en medio del cuarto una cama de amplias proporcione, sus sabanas blancas cubrían a dos personas que dormían plácidamente abrazados.

Compartían el calor de sus cuerpos, la suavidad de su piel y el amor que se traducía en cada latido de su corazón. Esa escena era la culminación de una reconciliación que hacía apenas unas horas se había llevado a cabo.

Draco fue el primero en despertar y sonrió feliz de tener entre sus brazos a Hermione, contemplo su cuerpo desnudo solo cubierto por una ligera sabana y presto mayor atención en el vientre de la chica que aun dormía.

Acaricio con delicadeza su vientre, apenas un bultito casi imperceptible comenzaba a formarse en ese cuerpo fecunda, para crear una vida.

Un pedacito de él, un pedacito de ella ahora formaban un nuevo ser, eso lo lleno de felicidad, una sonrisa ilumino su rostro.

Hermione se removió un poco al sentir el suave toque de su amante y abrió con pesadez sus parpados para encontrarse con el rostro embelesado del rubio que admiraba su vientre mientras lo acariciaba.

-Va a ser un niño. -Le confesó la chica a un rubio que abrió los ojos con asombro.

-Tan pronto lo sabes. -Le contesto feliz

-Con magia todo es posible. -Dijo con una gran sonrisa y el giño el ojo coqueta.

-No sabes lo feliz que soy. -La atrajo más hacia el poniéndola sobre su cuerpo y la beso extasiado.

Pronto se perdieron de nuevo en un juego de caricias y se entregaron de nuevo a su pasión desbocada.

Se levantaron después de unas horas de disfrutar de sus cuerpos, se bañaron juntos y bajaron a desayunar.

Platicaron largamente sobre el tiempo que no estuvieron junto, solo con el fin de no dejar cabos sueltos ahora que estaban convencidos de formar una vida juntos.

Así que las confesiones de Draco se extenderías un poco más para contarle a Hermione sobre muchas cosas que pasaron antes y después de la famosa apuesta. Quería contarle a detalle todo lo que le cambio la vida con su presencia.

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Sentados en la sala tomaron su tiempo, se besaron sin prisas, deleitándose con cada roce de labios, estaba felices, dejando un poco atrás los malos momentos, los malos entendidos, aun asi era necesario aclarar ciertas cosas.

El perdón ya se había otorgado y ahora les espera una vida juntos, una prometedora existencia al formar la familia que ambos tanto deseaban. Pero Draco tenía la necesidad de sincerarse por completo, que su amada conociera cada parte de su vida, ya le había contado de su etapa más oscura, pero ahora necesitaba contarle de la apuesta que le hizo estar a punto de perderla.

Afuera el viento soplaba con fuerza haciendo que las copas de los arboles se agitaran con furia, sacándoles aullidos con cada vibración, el frio pegaba con fuerza en esa época del año, sin embargo dentro de esa pequeña casa el ambiente no podía ser mas cálido y tranquilo.

Recostados sobre el sillón, se encontraban abrazados y cubiertos por una cobija. Draco jugaba con un mechón de cabello de Hermione, muestras ella recargada en el pecho del rubio suspiraba.

La castaña no le peguntaba nada, esperaba paciente a que Draco comenzara a hablar, no deseaba presionarlo, bastantes cosas le había confesado ya de su vida como para no otorgarle el tiempo suficiente para desahogarse.

Habían vivido muchas cosas en los últimos tiempos, tantas que les relvaría tiempo superarlas, pero sabían su amor era suficiente para lograrlo.

Muchas de las cosas que pasaron ninguno de los dos lo esperaba, simplemente fueran las circunstancias que se presentaron de esa manera. Draco observaba el rostro de la castaña con detenimiento, mientras buscaba la mejor manera de comenzar a contar el resto de la historia, y cuando se hubo calmado lo suficiente la beso en los labios antes de comenzar con su relato.

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Te mentiría si te dijera que todo esto no fue resultado de la apuesta, mas no me arrepiento de nada considerando que de no haber pasado las cosas de esa manera muy posiblemente hoy no estaríamos juntos como ahora.

Todo comenzó una tarde cuando Zabini y yo te vimos caminando por los pasillos del ministerio, caminabas segura, te veías contenta y sonreías mientras hablaban con Weasley y Potter. No puedo negarte que al verte tan feliz volvieron el resentimiento y el desprecio, ¿Cómo podían ustedes estar felices cuando a mi me llevaba el diablo? A duras penas mi apellido se había limpiado y seguía siendo alguien medianamente respetable después de todo lo ocurrido en la guerra.

Zabini no tardo en fijarse en ti en lo mucho que habías cambia y en lo guapa que te veías a pesar de tu origen, y ahí empeño todo. Palabras más, palabras menos acordamos conquistarte, con la finalidad de obtener tus favores para después dejarte. No me enorgullece aceptarlo, pero en ese momento me resulto tentadora la oferta por varias razones. Primero lugar, aunque me costaba trabajo aceptarlo me parecías verdaderamente hermosa, en segundo lugar eras todo un reto siendo la mejor amiga de Potter y Weasley y sabiendo que hacerte daño a ti era la mejor forma de dañarlos también a ellos, pero quizás la última razón fue la de mayor peso, tu eras la única mujer que no se había rendido ante mí, la única que me retaba y enfrentaba, te creías tan perfecta que me moría por ponerte en tu lugar.

Así que acepte esa estupidez que me propuso Zabini, jugaríamos a cazarte, ganaría quien te llevara primero a la cama, el premio eras tú, además de una pequeña fortuna de galeones de oro.

No te perdí de vista mientras hablaba, tratabas de mantenerte serena, pero el rubor en tus mejillas delataba en ocasiones tu ofuscación y molestia. Te acaricie para calmarte cuando notaba que te tensabas en mis brazos, pero continúe.

Al dia siguiente fue cuando por casualidad, por decirlo de algún modo nos encontramos a la salida del ministerio, había arreglado ciertas cosas para que tus amigos ese dia salieran mas tarde y poderte encontrar sola. Agradecí a Merlín que ese día lloviera, si recuerdas parecía que el cielo se estaba abriendo derramando toda su furia.

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El rubio seguía contando con lujo de detalles sobre ese día.

-Recuerdo que me ofrecía a llevarte y me viste con desconfianza. -Le dijo el rubio

-¿Y cómo querías que te viera? Cuando después de tanto tiempo te vuelvo a ver y te presentas anta mí con tu sonrisa seductora y con una amabilidad de la que no te creí capaz. -Replico la chica.

-Lo sé, al igual que se que solo aceptaste por curiosidad, sospechabas que algo tramaba.

-Imposible no pensarlo. -Le dijo de manera desenfadada, el rubio puso los ojos en blanco.

-El punto es que ese día te perdí perdón por todo el pasado y aunque desconfiada aceptaste mis disculpas y me diste la oportunidad de ser tu amigo. Lo que no esperaba que eso fuera solo el principio del fin.