Al día siguiente, Tori estaba un poco deprimida, trataba de ocultarlo para evitar las preguntas de todos, sobre todo de Beck. Guardó algunos papeles, sacó algunas partituras y cerró su casillero. Detrás de la puerta estaba Beck, listo para sorprenderla.
— ¿Qué hay, Vega?
—Beck. —suspiró Tori del susto.
—Ayer, estuvimos muy bien. Creo que tenemos los roles principales pero lo que me preocupa es que Jade puede tener el de Mirna y no me agrada la idea de que al final me asesine. ¿Ya recibiste los guiones?
—Creí que sólo los recibían los actores, no los aspirantes. —dice fingiendo que está prestando atención. La verdad es que parecía estar en una de sus fantasías de cuando tenía once y estaba enamorada por primera vez. Para ella era ridículo.
— ¿Qué dice? —pregunta Beck.
— ¿Sobre qué?
— ¿Qué te ocurre, Tori? ¿En qué estabas pensando?
—No, no. Estoy bien es sólo que… —dice entre risas nerviosas. —Estoy muy emocionada por los resultados. ¿Quieres un jugo? Yo quiero un jugo, ¿sabes qué? Iré por un jugo. —y se aleja a la máquina dispensadora.
Beck se da la vuelta y se acerca a André y Cat:
—Oigan chicos, ¿saben lo que ocurre con Tori? —y como respuesta recibe una risa sospechosa de Cat.
—Nopi, Tori está bien, nada que ver contigo, ni con el… —pero André colocó su mano sobre su boca.
—Eres tan adorable, Cat. Ten unos dulces. —dice extendiéndole una bolsa de malvaviscos.
—Yey, de fresa. —dice alejándose con ellos.
— ¿Qué decías, Beck?
Pero antes de que pudiera explicar su inquietud, Jade se acerca hacia Tori. Toma la soda que esta a punto de abrir, la agita y la abre sobre ella, dejando a Tori embarrada de azul en su blusa blanca.
— ¿Por qué? —pregunta paciente Tori después de despejarse los ojos de soda.
—Tú lo sabes perfectamente, Vega. —dice con desprecio Jade.
— ¿Cuál es tu problema, Jade? —interviene Beck en defensa de Tori.
— ¿Por qué la defiendes? Nos está separando. —dice Jade acercándose a Beck pero él de un empujón la aleja.
—Tú y yo ya estamos separados.
—Sí, por ella. —continúa Jade.
—No, por ti. —Beck empieza a subir el tono de voz y a llamar la atención de las otras personas en el pasillo.
—No, no me puedes dejar. —dice ella cuando los ojos se le empiezan a humedecer.
—Jade, ya lo hice. —dice Beck con el mayor tacto y amabilidad que puede tener en esos momentos pero sobretodo con mucha pena por ella.
Ella se da la vuelta y huye humillada, lastimada. Tori dirige una mirada de enojo a Beck.
— ¿Qué?
—Esa no es la manera de manejar las cosas.
—Oye, te acabo de defender. Pensé que…
—Pues pensaste mal, nadie tiene derecho de hacerle eso a nadie. —dice Tori desaprobando sus acciones anteriores. —Ni siquiera Jade.
En la sala de ensayos…
Tori está buscando a Jade por todo Hollywood Arts, pero nunca pensó encontrarla allí. Sentada en la primera fila mirando el espacio del escenario.
— ¿Jade?
— ¿Qué quieres, Vega? ¿Vienes a echarme en cara que Beck terminó conmigo?
—Yo nunca haría eso. —dice acercándose a ella.
—Claro, porque Tori es la chica perfecta.
—No soy perfecta. —dice sentándose al lado suyo. — ¿Por qué estás aquí?
— ¿Tú te hubieras quedado allá después de esa humillación? —dice Jade y Tori se sorprende de que no está llorando. —Bueno, aún si me hubiera quedado o no, como ahora, no tendría ni rastro de dignidad.
— No me refiero a eso. ¿Por qué aquí? —pregunta curiosa Tori.
—Aquí fue nuestro primer beso. —dice y en su voz se puede notar que está empezando a quebrarse.
— ¿De Beck y tú?
—No de Sinjins y su almohada. —dice irritada. —Claro que mío y de Beck.
— ¿Me quieres contar? —dice colocando su mano sobre su brazo.
—Cuando actuaban lo recordé. Fue algo parecido. No nos conocíamos, era nuestra primera obra y cuando llegó la escena del beso, él lo hizo más duradero. Claro, yo lo golpeé pero él no se rindió y me volvió a besar. —Una lágrima corrió por su mejilla. — Así nació mi primer amor… y él único. — Se levanta de golpe de la silla, enojada, volviendo a la vida real. —Por eso haré lo imposible para que desaparezcas de la vida de Beck, porque lo amo y él a mí.
Se da la vuelta con las intenciones de marcharse pero Tori la detiene.
—Jade. —dice llamando su atención. —Quiero decirte algo. —y Jade se da la media vuelta pero se queda en donde está. —Porque no tengo intenciones de quitarte a Beck, depositaré en ti mi confianza. Depositaré en ti la realidad de lo que está pasando, de mi lado de la historia. —hace una pausa sin saber si lo que va a hacer es correcto o no. —Creo que me gusta Beck… Pero tengo claro que el todavía te quiere, aunque lo niega.
Jade perpleja por lo que acaba de decir Tori se da la media vuelta y abre la puerta pero no se marcha, mirando la salida de esa conversación, dice:
— ¿Te duele?
— ¿Qué? —pregunta Tori, extrañada por la pregunta.
— ¿Te duele saberlo? ¿Qué me quiere? —dice segura por lo que dijo Tori.
—Sí, el dolor ha ido aumentando los últimos dos días. —Jade ya estaba dispuesta a marcharse con esa respuesta pero Tori sube la voz para que oiga claramente. —Pero aunque no quiero quitártelo, no quiero detener ese dolor. —espera un poco a la reacción de Jade pero se queda inmuta. —Me gusta ese dolor. —se detiene en seco cuando recuerda que está a punto de traicionar el plan de Beck, si le dice que no piensa hacer nada con sus sentimientos, sabrá que todo lo que verá en escenario y fuera de él, es falso. ¿Qué debía hacer?
— ¿Y? —preguntó desesperada. — ¿Y qué vas a hacer con ese dolor? —dice dándose media vuelta para ver su expresión al responderle.
—No lo voy a detener. —le asegura. —Porque no puedes parar un sentimiento como ese, no es tan fácil. Y aunque lo fuera —dice mirando a Jade. —, no lo haría. No lo detendría.
— ¿Me estás diciendo que aceptas la guerra? —pregunta firme pero muy sorprendida.
—Estoy diciendo que dejaré que las cosas pasen y que aunque sé que estoy en desventaja, no me rendiré. —le asegura a Jade con los ojos fijos en los suyos.
Jade se dio la vuelta preocupada, no le molestaba competir contra Tori… le aterraba no saber que sentía Beck.
Mientras tanto en la sala de clases…
Todos estaban esperando a Sikowitz que llevaba media hora de retraso. Pero Beck tenía sus preocupaciones, no veía por ningún lado a Tori ni a Jade. Cabía la posibilidad de que estuvieran juntas, si lo estaban, ¿qué estaban haciendo?, si no lo estaban, ¿dónde estaban?
— ¿Qué te pasa, viejo? —pregunta André que estaba al lado de él.
— Tiene cara de escéptico. —irrumpe Robbie con Rex en manos que está al otro costado de Beck.
— ¿Escéptico? — pregunta André extrañado.
—Sí. Verás, tengo un nuevo diccionario y…
—A nadie le importa Shapiro. —lo silencia Rex.
— ¿Qué te tiene tan acongojado? —le pregunta por segunda vez André.
— ¿No sabes donde está Tori?
—Creo que con Jade, ¿porqué?
— ¿Qué crees que estén haciendo?
—No lo sé pregúntaselo a ellas. —dijo señalando con la cabeza a ambas puertas, por una entró Tori y por otra Jade. Tori discretamente se sentó al lado de Beck y Jade al otro lado de la sala.
— ¿Dónde estabas? —preguntó Beck en un susurro.
—En la sala de ensayos con Jade.
— ¿Haciendo qué?
—Hablando. —dice Tori. —Sí tu plan era ponerla celosa, lo lograste. Está decidida a, si es posible, borrarme del mapa para sacarme de tu vida.
— ¿Lo dices en serio?
—Creo que esto llegó muy lejos, pienso que si no me dan el papel, lo mejor sería abandonar este plan.
—Me lo prometiste, Tori.
—Lo sé pero nunca pensé que en tan poco tiempo llegaríamos a estos extremos.
—Está bien. —cede Beck, insatisfecho. —Si no nos dan los estelares, el plan se acabó.
—Gracias.
Resulta casi gracioso cuando Sikowitz entra al momento del fin de la conversación dando saltos fuera de lugar.
— ¿Alguien tiene un coco?
—No. —dice Cat.
— Ok. —dice decepcionado. — ¿Por qué están todos aquí?
—Por los resultados de las audiciones de ayer. —complementa Beck.
—Oh, sí. —Sikowitz tira una cuerda que colgaba del techo y una gran imagen de una anciana gritando sale a la luz.
— ¿Una anciana? —comenta Tori completamente confundida.
—Oh, no. —Sikowitz tira otra vez la cuerda y la imagen vuelve a subir, tira una cuerda diferente y una imagen todavía más grande se ve. Era el logo de Jumeo y Pregullo en letras animadas que le dan un fondo perfecto al escenario. —Los protagonistas de Lyon y Liliana serán… redoble de tambor. —y todos dan pisadas alternadas con los pies rápidamente. —Beck y Tori. Felicidades, sus personajes se enamoraran y tendrán una muy bonita historia durante toda la obra. Lamento todas las escenas de beso pero por alguna razón William Shakespeare estaba muy obsesionado por el intercambio de saliva. —Tori mira a Jade y nota que la está mirando con desprecio. —André. Serás Arnold. Tu personaje se enamorará del de Tori y si, habrá una escena de beso al igual. —se dirigió a Jade y la miró con entusiasmo. —Serás la malvada Mirna, Jade. Tú harás todo lo posible para separar a Lyon y Liliana, tú dices amar a Lyon pero tu obsesión se debe al miedo a quedar sola. —suspira decepcionado. — ¿Seguros nadie tiene un coco? Se me está secando la boca. —mira a Sinjins. — ¡Sinjins ve consígueme un coco! —le ordena Sikowitz a gritos y Sinjins sale corriendo asustado. —Ah, continuemos. Robbie y Cat, ustedes serán otros tortolos que se conocerán a costa de sus mejores amigos, Lyon y Liliana. Robbie tú morirás. —y Robbie suspira asombrado por lo directo de la oración.
—Está obra por fin empieza a tomar sabor. —se emociona Rex.
— ¡Rex! —lo reprime Robbie.
—Como sea. —continúa Sikowitz. — Robbie morirás asesinado por Mirna, como un mensaje de advertencia a Lyon de que sino deja a Liliana, todas y cada una de las personas que ama irá desapareciendo terminando por él. Cat tú quedarás decepcionada y muy desecha, llorarás hasta que comprendas la realidad de las cosas y la termines aceptando con mucho dolor. —Sikowitz siguió nombrando los papeles secundarios, los sirvientes, verdugos y esas cosas.
—Qué romántico. —susurra Tori a Beck.
— ¿Qué?
—Tú que elegirías.
—No te entiendo. —dice volviéndose hacia ella.
—Ya sabes, ¿elegirías al amor de tu vida sobre todas las otras cosas? —dice mirándolo a los ojos.
—No lo sé. —dice Beck después de pensarlo un buen rato. — ¿Tú sí?
—Si es el indicado.
—Eres una soñadora, Tori Vega. —dice en un aire de dulzura, cariño y sensibilidad. Se miran como si fuera la primera vez, como si nunca se hubieran mirado, como si nunca hubieran visto a alguien con tanta ternura. Beck se da cuenta de que la mirada de Tori le parece tranquilizante y eterna, en ese momento lo único que se le ocurre decir es. —Tori, espero que sueñes conmigo.
