6x11 – Am I not merciful?
Sookie:
Jason – grité. Me encontraba tumbada en la cama de Eric y empapada en sudor.
Vi a Eric girarse hacia mí
¿Qué te pasa Sookie? – dijo con preocupación mientras su mano acariciaba mi rostro
Tuve un sueño tan real… - murmuré
Ha sido una pesadilla, vuelve a dormirte – dijo Eric mientras besaba mi hombro y acariciaba mi pelo
Asentí, coloqué mi cabeza encima de su pecho helado y me sumergí de nuevo en mis sueños.
Cuando volví a despertar, miré el reloj y era la una y media de la tarde. Seguía intranquila. Esa pesadilla me había dejado perturbada, había sido muy real; en ella Jason estaba malherido y pedía ayuda.
Decidí no pensar más en ello, me vestí y bajé al comedor. Tenía mucha hambre y me dí cuenta que en aquella casa no había nada para comer. De repente sonó el móvil, miré y era Alcide.
Hola – contesté
Sookie, ¿cómo estás? Me enteré de lo ocurrido en tu casa. Lo siento de verdad – parecía conmocionado
Aún no me lo puedo creer – dije con tristeza
Puedes quedarte en mi casa si quieres – dijo con firmeza
Gracias Alcide, pero estoy en casa de Eric, y estoy protegida ya que ahora su casa es mía – murmuré
¿Cómo? – estaba sorprendido, no cabía duda – Bueno, me alegro que estés bien. No quiero meterme en lo que no importa – dijo fríamente
¿Cómo te van a ti las cosas? – pregunté. Hacía mucho que no tenía noticias suyas
Bien, la manada está contenta conmigo y estamos trabajando duro. Además nos vamos a unir al grupo de vampiros rebeldes
¿Os vais a unir a unos vampiros? ¿No va eso en contra de vuestras reglas? – dije sorprendida
No en caso de guerra, y ahora estamos en una. Contra Bill – sentenció
Me alegro, cuantos más seamos mejor – expliqué
¿Tú también vas? – preguntó – No sabes alejarte de los problemas – y se rió
Quiero hacerlo, quiero verlo destruido. Es un monstruo Alcide – dije con frialdad
Te entiendo Sookie. Nosotros nos vamos esta noche a la base rebelde
Entonces nos veremos allí en breve – añadí
Cuídate por favor – dijo con insistencia
Lo haré. Tu también Alcide. Ten cuidado – murmuré
Colgué y observé el móvil. Tenía varias llamadas perdidas desde primera hora de la mañana. Lancé un suspiro de alivio al ver que no se trataba de Jason, eso significaba que estaba bien. Pero no tenía ni la más mínima idea de quién me había llamado tantas veces. Era un número de móvil, pero no lo conocía.
En ese momento recordé que no tenía ropa limpia, había tenido que ponerme el uniforme sucio del Merlotte de la noche anterior.
Decidí llamar a Arlene para ver si me podía prestar algo de ropa. Toda la mía se había quemado junto con la casa. No pude evitar ponerme triste al recordarlo.
Cuando Arlene contestó al teléfono estaba histérica, no sabía que mi casa había sido devorada por las llamas. Le tenía mucho cariño a mi compañera pero a veces parecía una cotorra. Dijo que me traería algo, así que le dí la dirección de la casa de Eric y quedamos en una hora.
Estaba distraída cuando sonó el timbre de la puerta. Me sobresaltó. ¿Quién podría venir a casa de un vampiro a plena luz del día?
¿Quién es? – pregunté tartamudeando antes de abrir la puerta
Soy del servicio de catering "Tiffany's" – respondió una voz masculina
Abrí la puerta y en efecto, había un chico joven con una bandeja cubierta con una tapa de cristal. Me sonrió, cogí la bandeja y se marchó.
Avancé con la bandeja por el largo pasillo que daba al salón y la dejé por fin en la mesa grande que había. La abrí, y ví con sorpresa y alivio dos platos deliciosos de comida y un postre, junto a una botella de agua.
Tenía todo una pinta fantástica. Había dos cordon bleu, espaguettis a la marinera y un trozo de tarta de chocolate.
Encima de la mesa había una nota. No me había percatado de ella antes.
"Espero que disfrutes de tu comida – E. Northman". Sonreí al leerla. Seguro que él había llamado al servicio de catering la noche anterior, quizás cuando estaba esperando a que se uniese conmigo en el baño. Volví a sonreír al recordar la decepción que había sentido la noche anterior cuando Eric me dejó allí y pensé que tendría que ducharme sola.
Como bien decía la nota de Eric, disfruté y mucho de mi comida. Estaba hambrienta y esos platos habían saciado mi apetito con creces.
Acababa de terminar y estaba colocando la tapa de cristal encima de la bandeja cuando volvió a sonar el timbre. Era Arlene.
Ella miró extrañada aquella casa, me dio una mochila con la ropa y comenzó a bombardearme a preguntas. Al decirle que la casa era de Eric me lanzó una mirada de desaprobación y llena de reproche, pero decidí no hacerle caso.
Me dijo que tenía que volver al trabajo y se marchó, no antes sin ofrecerme su ayuda y darme un abrazo, y a decir verdad lo agradecí. Arlene era muy buena persona pero su mente era demasiado obtusa y no tenía ganas de discutir con ella sobre vampiros.
Mi móvil volvió a sonar. Observé el número y ví que se trataba del mismo que había llamado en varias ocasiones a lo largo de la mañana.
¿Quién es? – pregunté con cautela
No me interrumpas y escúchame atentamente – dijo un hombre al otro lado de la línea - Bill tiene presos a Jason, a Sam y a Jessica y si no te encuentras con él esta noche los matará lenta y dolorosamente – su tono de voz era muy bajo y apenas lo oía – No le digas nada de esto a nadie, ya que si lo haces ellos morirán. Debes acudir sola a la gasolinera que hay a las afueras de Shreveport esta noche a las diez – y diciendo esto colgó
Me senté en un enorme sofá de cuero negro que había en el salón, estaba paralizada. Sabía que algo iba mal, la pesadilla, mi inquietud. Oh no, ese engendro de Bill los había atrapado.
Cogí mi móvil y llamé a Jason, a Jessica y a Sam. Tenía que cerciorarme. Los teléfonos de los tres estaban apagados. Mi teléfono vibró en ese momento, acababa de recibir un mensaje. Lo abrí y vi una foto de los tres atados en unas mesas de madera e inconcientes. Tiré el móvil al suelo y me llevé las manos a la boca. Se hizo un nudo en mi garganta, no podía creerlo. Estaban a su merced y tenía que impedir que los matara. Decidí acudir a la cita de aquella noche y rescatarlos aunque tuviese que morir por ello.
Eric:
Abrí los ojos, miré mi reloj de pulsera que estaba encima de la mesita y me alegré al ver que ya había anochecido. Me vestí y bajé rápido al salón a ver como estaba Sookie.
La vi sentada en el sofá de cuero. Llevaba una camiseta negra y unos pantalones vaqueros con botas oscuras. Parecía distraída, y tenía una expresión triste en su rostro.
Buenas noches señorita – dije acercándome a ella
Sookie levantó la cabeza y sonrió, pero su sonrisa era triste.
¿Qué te ocurre? – dije alzando una ceja
Nada, no te preocupes. Estoy todavía algo aturdida por todo lo que ocurrió anoche – dijo con pesadumbre – por cierto, gracias por la comida, estaba deliciosa
Sonreí mientras la miraba a los ojos, seguía seria. Estaba ocultándome algo. Conocía esa mirada suya.
En ese momento sonó el timbre y Sookie se sobresaltó, parecía asustada. Recorrí el largo pasillo, abrí la puerta de entrada y ví a un hombre que no había visto antes. Tenía que ser un hada, el aroma que desprendía era inconfundible. Portaba una caja de madera debajo de su brazo.
Mi nombre es Adrien ¿es usted el señor Northman? – dijo con la mirada seria
Así es ¿qué quiere de mí? – pregunté con recelo
¿Me dejas pasar dentro por lo menos? – dijo alzando las dos cejas
Hasta que no me digas porque me buscas no lo haré – dije con firmeza
Adrien suspiró hondamente
Necesito tu ayuda para desvincular a tu hermana y su progenie – espetó
Vaya, eso es algo que podría interesarme. Pasa – dije y le indiqué el pasillo.
Pasamos al comedor y Sookie nos miró. Adrien le devolvió la mirada y sonrió.
Hola Sookie, soy Adrien, una hada del consejo de ancianos – susurró
No quiero saber nada más de ti o de tu especie. Después de todo lo que me habéis hecho, empezando por Claude, no quiero tener trato con vosotros – dijo enfadada y agachó la cabeza.
Adrien se giró para encararme. Parecía contrariado por la reacción de Sookie.
Empieza a hablar – dije alzando la voz
Uno de los nuestro cometió el terrible error de vincularlos, y debo deshacerlo. Va contra nuestras leyes – hizo una pausa – debemos ir a Baton Rouge. Según nuestras informaciones se encuentran allí - espetó
Está bien, iré contigo. Tengo un asunto pendiente con la traidora de mi hermana y su engendro – resoplé – pero escúchame bien, porque no lo voy a repetir. Espero que esto no sea ningún truco o trampa porque no dudaré en succionar hasta la última gota de tu sangre hasta que solo queden de ti las cenizas – sentencié
No tendremos que llegar a eso. Mis intenciones son claras, y jamás pediría ayuda a un vampiro a no ser que fuese estrictamente necesario – dijo con frialdad
Asentí y me acerqué a Sookie. Ella se levantó y me miró con tristeza
Cuídate por favor Eric, no soportaría perderte – dijo con lágrimas en los ojos
Así lo haré – dije sonriendo – te juro que a partir de esta noche Warlow no volverá a ser un problema para ti – y puse mis manos sobre su rostro
Te quiero Eric, no lo olvides nunca – la tristeza invadía sus palabras
Lo sé. Yo también – susurré cerca de su oído.
Ambos nos miramos, nos dimos un beso y nos fundimos en un largo abrazo. Después me marché con Adrien, no sin antes mirar a Sookie por última vez. Sus ojos se cruzaron con los míos. Parecía una despedida.
Sookie:
Había pasado toda la tarde pensando en como distraer a Eric para poder ausentarme de allí sin levantar sospechas. En un determinado momento pensé en contarle todo, pero enseguida deseché esa idea ante el miedo de perder a mi hermano y mis amigos. La providencial llegada de ese tal Adrien había solucionado el problema. Sin embargo, lo más duro había sido despedirme de Eric, sabía que no lo volvería a ver, el dolor ante esa perspectiva me había roto por dentro. Tenía la extraña sensación de que nunca más vería la luz del sol.
Eché un vistazo al reloj de pulsera que llevaba en mi muñeca y vi que marcaba las nueve. Solo me quedaba una hora para llegar a esa fatídica cita. Suspiré hondamente, cogí mi móvil y llamé a un taxi para que me recogiese.
Saqué una chaqueta granate de la mochila que me había traído Arlene, me la puse, dejé el móvil y mí bolso y salí fuera de la casa.
Esperé unos minutos y ví aparecer el taxi. Me monté en él y recorrimos la oscura carretera que me dirigía hacia mi destino. Una horrible sensación de aprehensión comenzó a adueñarse de mi cuando vislumbré a lo lejos la gasolinera. Estaba desierta, no había luz, estaba sumida en la más absoluta oscuridad.
El taxi me dejó allí, pagué la tarifa, me bajé y este se marchó rápidamente. Miré alrededor pero no había nadie, en mi reloj ya daban las diez. Recorrí la gasolinera y al pasar por detrás de los surtidores me paré en seco. Varios cuerpos inertes yacían en el suelo. Me llevé las manos a la boca y lamenté profundamente el destino de aquellos inocentes.
Cuando me giré vi a tres vampiros frente a mi. Me sobresalté y dí varios pasos hacia atrás. Ellos me miraban con frialdad. Había dos vampiros con el pelo rapado, ambos eran bastante altos y fuertes, y a su lado una vampira de pelo corto rubio y de profundos ojos azules me miraba inquisitivamente. Su aspecto recordaba a los de los miembros de una mafia.
Sin pronunciar una palabra dos de los vampiros me agarraron y me metieron de un empujón al asiento trasero de un coche negro que había allí aparcado. La vampira rubia se sentó en el asiento de conductor y arrancó, mientras yo permanecía custodiada por los otros dos vampiros en el asiento de detrás.
Reconocí enseguida el camino, nos dirigíamos a Longview, ya se veía de lejos el lago Cherokee. Lo conocía bien ya que cuando Jason y yo éramos pequeños íbamos a bañarnos a aquel lago con nuestros padres.
Ahora todo estaba oscuro y la visión del lago era aterradora.
Eric:
Nos dirigíamos en mi Lexus negro a Baton Rouge. El viaje estaba siendo silencioso. No me había gustado la despedida con Sookie. Algo raro estaba pasando y presentía que se trataba de algo grave.
Miré hacia el asiento del copiloto y vi a Adrien con una caja de madera. La abrió y dentro de ella observé dos preciosas dagas alargadas de color marfil y con extraños símbolos sobre una tela de seda morada, supuse que esos símbolos serían feéricos.
¿Esas dagas servirán para deshacer el vínculo? – tenía curiosidad por saberlo
Así es, son las que se utilizan para romper ese tipo de vinculaciones entre especies – parecía muy seguro de si mismo
Espero que lleguemos antes de que hayan abandonado la casa – susurré
No te preocupes por eso. Según mis fuentes siguen allí y no tienen planes de marcharse por el momento – dijo con firmeza
Asentí con la cabeza. Ese hombre parecía estar informado de todo y con lujo de detalles. Las hadas eran una caja llena de sorpresas. No tenían trato con vampiros pero cuando era para beneficiarse no dudaban en ir contra sus reglas y solicitar su ayuda.
Te necesito para otra cosa Northman – dijo con voz ronca
Ya imaginaba que había algo más detrás de toda esa buena disposición – dije irónicamente
Quiero que consigas la estaca arcaica – murmuró
No tengo idea de lo que me hablas – respondí. Jamás había oído hablar de eso.
Lo supongo. Vosotros, los vampiros, tenéis muy poco conocimiento de vuestra propia historia. Incluso tergiversáis lo que os interesa de ella – su voz denotaba un profundo desprecio
Habla, porque no respondo demasiado bien ante ese tipo de críticas, sobretodo teniendo en cuenta que no me conoces en absoluto – dije alzando la voz
Empezaré con vuestra diosa, Lilith, o más bien a la que los sanguinistas veneran como dios sin serlo verdaderamente – hizo una pausa – Lilith fue el primer vampiro sobre la tierra. No te aburriré con el tema de su creación, iré al punto que nos interesa, es decir, su muerte – puntualizó – ella era un ser cruel, torturaba a humanos y después los convertía en vampiros. Después de décadas haciéndolo, unos vampiros descendientes de ella decidieron no seguir más sus reglas ni sus enseñanzas. No creían en la tortura como deporte y entretenimiento, y la única manera de parar con toda esa masacre era matándola – hizo hincapié en esto
Continúa. Parece que hemos llegado al punto que empieza a despertar mi interés – dije jocosamente
Ellos sabían que la madera la dañaba pero que no la mataba, también sabían que ella escondía una raíz, la tenía enterrada profundamente en la tierra. Siempre tenía su vista fija en aquel lugar y sus dos descendientes más directos custodiaban el sitio en su ausencia – tomó aliento y continuó – varios vampiros de este grupo se las ingeniaron para robarla, aprovecharon un descuido de uno de los vampiros que la vigilaban. Cuando la tuvieron en su poder vieron que era diferente a cualquier planta que hubiesen visto antes, y parecía tener algún tipo de líquido en su interior.
Y en efecto, tenía líquido. Todos tenían miedo de tocarlo, y uno de ellos cogió una astilla de madera, la impregnó y la clavó en la pierna de uno de los vampiros allí presentes. Este desapareció en cuestión de segundos y todos se quedaron atónitos. Tenían una posibilidad de acabar con Lilith, una posibilidad real, así que empezaron a modelar una estaca y la impregnaron con todo el líquido de la raíz. La estaca adquirió entonces un tono más vivo – de repente Adrien se calló
Vamos a ver, me sueltas toda esa parafernalia y cuando llegas al momento importante te callas – me estaba poniendo de mal humor
No hay cobertura en nuestros móviles – dijo de repente – Izan y el resto no podrán comunicarse con nosotros si ocurre algo – sentenció
Lo sé, comprobé mi teléfono hace un rato. Intentaremos terminar lo antes posible – susurré – así que si haces el favor continúa la historia e intenta terminarla antes de que lleguemos a casa de Warlow si no es mucho pedir – dije con desdén
Los vampiros entraron en guerra con Lilith y decidieron agotar esa última posibilidad que tenían con la estaca, no sabían si funcionaría o si ese veneno la mataría, pero cuando por fin lograron reducirla entre decenas de ellos, el cabecilla del grupo alzó la estaca y la clavó en su corazón. Al cabo de unos segundos explotó y desapareció para siempre – sentenció
Tenía entendido que Lilith se quemó al sol…
Adrien sonrió
Esa historia la inventaron para ocultar la estaca arcaica. Nadie debía conocer su existencia, solo los encargados de guardarla y protegerla. Lo que si es cierto es que algunos vampiros engendrados por Lilith guardaron su sangre durante siglos. Los vampiros que la mataron no fueron inteligentes en eso, deberían haber quemado sus restos pero no lo hicieron – dijo ladeando la cabeza
¿Y tú cómo sabes tanto acerca de nuestra historia? – pregunté con escepticismo
Porque las hadas existimos desde antes que Lilith, y hemos tenido que profundizar en vuestra historia para preservar nuestra especie. Como bien sabrás casi nos extinguimos a causa de los vampiros – dijo con rabia en su voz
Si, conozco esa historia – dije con desdén – y ahora dime ¿cómo crees que puedo conseguir yo esa estaca? – pregunté
Esa estaca la tienen Nora y Warlow – dijo dejándome atónito
¿Cómo la van a tener ellos? Habrían informado a Izan de su existencia, ellos también quieren acabar con Bill y están del lado de los rebeldes – dije sin salir de mi asombro
Ellos quieren acabar con Bill si, pero en solitario. Saben que si lo destruyen ambos serán recompensados, y siempre han buscado el puesto de Guardián de la Autoridad – su voz era pausada
Aún así, no comprendo cómo han conseguido esa estaca, además ¿cómo sabes tú que está en su poder? – cada vez que descubría algo nuevo de Nora me decepcionaba más. No la conocía en absoluto.
Claude los oyó hablar en clave sobre esa estaca. Él estaba en el sótano preparando los instrumentos que le habían pedido para sacarle sangre a Sookie cuando los oyó hablando sobre eso en el piso de arriba
¿Y dónde la tienen? – apreté mis puños sobre el volante al recordar el estado en el que habían dejado a Sookie cuando llegué a rescatarla
Eso no lo sé, fueron muy cuidadosos de no hablar demasiado sobre el tema – murmuró
Debemos interrogarlos antes de que los desvincules – espeté
Estoy de acuerdo. Cuando les saquemos la información los desvincularé, debo ser yo el que lo haga. La creación y destrucción de vínculos solo puede ser realizada por nuestra especie – dijo con contundencia
Perfecto, después mataré a Warlow – esa noche ese engendro encontraría la muerte verdadera en mis manos
Bien, eso también supondrá un beneficio para nuestra especie – dijo con satisfacción – tengo cadenas de plata preparadas para inmovilizarlos, las usaré cuando se presente la oportunidad
Pam:
El bar estaba repleto de gente aquella noche, y la vaga de Jessica no había aparecido. No había tenido señales de ella desde la noche anterior. Me imaginé que estaría con ese rubito hermano de Sookie.
Tara, como de costumbre, estaba bailando en la barra. Cada día lo hacía mejor, tenía el talento necesario para ello. Se había convertido en una de las atracciones más populares de Fangtasia.
Eric tampoco apareció esa noche, pero estaba tranquila, ya que hacía una hora había recibido un mensaje suyo diciéndome que tenía que tratar un asunto con Nora y Warlow en Baton Rouge y que se ausentaría del bar.
Así que ahí estaba yo, intentando lidiar con todos los humanos y vampiros que poblaban Fangtasia, cuando apareció ese lobucho de Alcide por la puerta. Venía acompañado por otra de su especie. He de admitir que ella no me disgustaba tanto, tenía una figura imponente y su mirada era salvaje. Era lo que se podía decir mi tipo. Aún así Tara me gustaba más y tenía que reconocer que estaba desarrollando otro tipo de sentimientos por ella, aunque no quisiese admitirlo.
¿Qué quieres lobo? – dije acercándome a ellos
Estoy buscando a Eric, fui a su casa y no está allí, tampoco Sookie – dijo con voz profunda
Eric está ocupado en estos momentos, ha salido de la ciudad, así que no creo que lo encuentres esta noche – siseé
Izan lleva un rato intentando contactar con él pero su móvil está apagado – dijo con preocupación
Supongo que estará sin cobertura, conmigo logró contactar hace una hora mediante mensaje. Después no he vuelto a saber nada de él – hice una pausa – y ¿de qué conoces tu a Izan? – dije alzando una ceja
Mi manada y yo nos hemos unido a los rebeldes para acabar con Bill. Íbamos a encontrarnos con ellos esta noche en Washington, pero Izan me llamó hace una hora para decirme que Bill se había marchado de allí, y que se llevó de Bon Temps a un humano, un cambiaformas y una vampira – se paró y prosiguió – lograron infiltrar a uno de los suyos en el séquito de Bill tras la muerte de Marlon y su progenie, pero fue descubierto cuando intentaba liberar a esos tres rehenes. Después de eso lo encadenaron con plata en una calle céntrica de Washington y ha ardido al amanecer – sentenció
Intentaré contactar con Eric – dije mientras marcaba su número en mi móvil. Llamé varias veces pero continuaba apagado.
Izan viene de camino junto con el resto del grupo. ¿Sookie está con Eric? – preguntó
No – y guarde mi móvil en el bolsillo de mi chaqueta – él se fue solo – expliqué
Pues debemos encontrarla. Tengo la sensación de que puede haber cometido una locura – dijo con un evidente tono de preocupación
¿Por qué dices eso? – pregunté extrañada
Porque las descripciones de esos tres rehenes coinciden con Jason, Sam y Jessica – suspiró – Bill puede haberle tendido una trampa a Sookie, es raro que no esté en casa de Eric, tampoco está en su antigua casa. Rikki y yo también nos acercamos allí por si había vuelto para sacar los residuos quemados; y tampoco estaba en casa de Jason ni en el Merlotte - susurró
Ese lobo podía estar en lo cierto, así que desalojé el bar, y le dije a Tara que nos íbamos a casa de Eric, que Sookie podría estar en peligro. Ella fue a cambiarse y se reunió con Alcide, la mujer lobo y conmigo en la puerta del bar.
Estaba cerrando la puerta con llave cuando aparecieron Izan y Vanya.
- Eric está en Baton Rouge – fue lo único que me vino a la cabeza en ese momento
- Gracias Pam. Lo esperaremos – dijo Izan – Bill tiene que estar cerca de Shreveport, es lo único que sabemos. Fue lo último que oyó nuestro compañero – la tristeza invadía su voz – Bill dijo algo de Shreveport, pero no especificó nada más
- Primero tenemos que ir a casa de Eric. Sookie ha desaparecido y Alcide cree que Bill podría haberle tendido una trampa – dije con firmeza
Nos dirigimos en grupo hacia la casa de mi creador. Pero al llegar me di cuenta de que no podíamos entrar, la casa ya no pertenecía a Eric.
Izan derribó la puerta y ordenamos a Alcide y a Rikki que entrasen, investigasen y que posteriormente viniesen a informarnos.
Al cabo de unos minutos volvieron con un móvil y con un bolso en la mano.
Es lo único que había en el salón. Son de Sookie – espetó
Sookie:
El coche se detuvo y la vampira rubia se bajó de él, su mirada era gélida. Los otros dos que estaban custodiándome hicieron lo mismo, y uno de ellos me sacó de un brazo fuera del coche.
Habíamos llegado a una enorme cabaña de varias plantas. Supuse que Bill se había encargado de matar a los dueños de la misma. Esa cabaña estaba justo al lado del lago Cherokee.
Los dos vampiros me cogieron de un brazo cada uno y la vampira rubia se posicionó delante de nosotros, abrió el portón de la casa y pasó dentro abriéndonos el paso a nosotros. Una vez dentro, se encargó de cerrar la puerta con una gran llave. Tras esto se la guardó en un bolsillo de su pantalón mientras los otros dos vampiros permanecían pegados a mí.
El salón era enorme, pero estaba bastante oscuro, había una gran escalera que lo comunicaba con el piso de arriba. Una gran lámpara colgaba del techo, pero la luz era demasiado tenue. El terror comenzó a invadirme cuando escuché gritos que provenían de alguna parte de la casa. Tenían que ser de mi hermano, de Sam y Jessica.
Comencé a correr desesperada gritando sus nombres, pero la vampira rubia me agarró por el cuello y me detuvo.
Cuando me soltó, noté dos manos agarrándome de los hombros. Me giré, y era uno de los vampiros que me habían custodiado en el coche.
¿Dónde está mi hermano y mis amigos? – dije con furia
Ellos se limitaron a mirarme pero no pronunciaron una sola palabra.
- ¿Y Bill? ¿Cuándo lo veré? – pregunté con la esperanza de llamar su atención
Pronto lo verás – dijo con frialdad la vampira rubia – y por tu bien espero que te calles y te mantengas calmada y serena, sino ellos sufrirán más – y clavó sus ojos en los míos
Cogí aire y lo expulsé lentamente. Tenía que mantener la cabeza fría, de eso dependía la vida de Jason, Sam y Jessica.
Eric:
Adrien me indicó la casa de Warlow. Era un pequeño chalet a las afueras de Baton Rouge. La calle estaba desierta, así que aparcamos el coche cerca de la casa pero sin que estuviese a la vista.
Sookie – murmuré, y me quedé paralizado. Acababa de sentir su miedo. Me quedé quieto un momento, y todo pareció volver a la normalidad.
¿Qué ocurre? – preguntó Adrien
Nada, continuemos – dije con firmeza. Ahora no sentía su angustia, pero aún así estaba preocupado por ella. Tenía que terminar allí lo más pronto posible. Quería asegurarme de que Sookie estuviese bien.
Adrien sacó una estaca de su cazadora y me la entregó. Con ella en la mano, llegamos a la puerta de la casa. Era una puerta doble, así que puse mis puños en ella y la abrí de una vez.
Warlow y Nora se sobresaltaron, y me miraron sorprendidos. Pasé con cautela y Adrien me siguió hasta dentro de la casa.
Nora se puso delante de Warlow para protegerlo.
Sookie:
Tuve la tentación de revisar las habitaciones de aquella casa para buscar a mi hermano y a mis amigos cuando aquellos vampiros me dejaron sola en el salón, pero me acordé de la advertencia de la vampira rubia. No quería ponerlos en peligro.
De repente noté algo frío, me dí la vuelta y ví a Bill sentado en una silla. No sabía como había llegado hasta allí. El temor comenzó a invadirme pero me mantuve fuerte y serena ante su presencia. Comenzó a mirarme con suficiencia.
Te estaba esperando – su voz era aterradora e hizo que diera un respingo al escucharlo.
Se levantó y se dirigió hacia mí. Mi corazón empezó a palpitar cada vez con más fuerza, las rodillas me temblaban y un sudor frió recorrió mi espina dorsal. Su presencia me provocaba auténtico pavor.
Sígueme – espetó
¿A dónde? – intente mostrarme firme y tranquila
No hagas preguntas o te mataré aquí mismo ¿has entendido? – su voz me hizo temblar
Lo seguí sin hacer más preguntas. Pasamos por un oscuro pasillo, hacía mucho frío. Giramos a la derecha y Bill abrió una puerta. Comenzamos a bajar por unas escaleras y llegamos a lo que parecía ser un sótano. Era muy lúgubre y el hedor era insoportable. Bill se paró y yo me coloqué a su lado. Empecé a distinguir tres figuras atadas en sendas mesas de madera. Cuando por fin se acostumbraron mis ojos a la oscuridad vi que se trataba de Jason, Jessica y Sam.
- ¡Oh Dios mío! – grité y puse las manos sobre mi cabeza. Mis ojos se llenaron de lágrimas al verlos en ese estado tan lamentable. Estaban sucios, desorientados y sus cuerpos presentaban signos de violencia. Habían sido cruelmente torturados.
Corrí hacia ellos para socorrerlos pero Bill me agarró con fuerza por el brazo impidiéndomelo.
Déjalos ir, te lo suplico – dije entre sollozos – yo me quedaré. Mátame pero libéralos a ellos
Uno de los tres morirá – dijo Bill con frialdad – y tú elegirás quién de ellos se unirá al mundo de los muertos. Después llegará tu turno – su mirada se volvió oscura y una sonrisa diabólica se dibujó en su rostro.
No, no lo haré – dije mirándolo a los ojos – soltarás a los tres o no hay trato
No tienes escapatoria – parecía divertirse ante mi sufrimiento – dame las gracias ya que solo mataré a uno de ellos, soy demasiado compasivo – su voz era gélida como el mármol
Vete al infierno – grité y acto seguido le escupí en la cara
Sus ojos destilaban ira, y me agarró con fuerza por los hombros
Eres una puta aberración – gritó mientras me zarandeaba – Míralos – y me colocó a escasos centímetros de ellos.
Me tenía sujeta por detrás, apretándome los hombros. Me estaba haciendo daño, y yo no podía soportar ver a mi hermano, a Sam y a Jessica en ese estado.
Elige quien morirá – gritó en mi oído haciéndome temblar
Las lágrimas comenzaron a brotar con intensidad, y se deslizaban con rapidez por mi rostro. Mis ojos estaban clavados en las tres mesas de madera.
¿No soy compasivo? – gritó nuevamente cerca de mi oído – soy un dios misericordioso.
No voy a llevar a nadie a la tumba. No puedo decidir algo así – tartamudeé
Muy bien – dijo empujándome hacia delante – entonces acabaré con los tres delante de ti – dijo alzando la voz
Eric:
Tenía la estaca sujeta en mi mano. Miré hacia el frente y vi a Warlow correr hacia mí. Nora lo imitó. En ese momento vi como Adrien abría el estuche de madera y sacaba las dagas desvinculantes. Las agarró fuertemente y las escondió detrás de él. Warlow intentó pegarme un zarpazo pero lo esquivé. Comenzamos a luchar intensamente, y Nora también se unió a la pelea. Ambos sumaban más años que yo, pero no importaba. Era fuerte y la lucha era uno de mis mejores dones como buen vikingo que era. Empujé a Nora contra el suelo, pero enseguida se levantó y continuó ayudando a Warlow. Ambos estaban luchando con intensidad. Él cogió una pequeña astilla del suelo y me la clavó en el hombro mientras Nora me agarraba por el cuello. Mi estaca cayó al suelo. Con rapidez me saqué la astilla y le propiné una fuerte patada a Warlow en el estómago.
- ¿Dónde está la estaca arcaica? – grité
En ese momento Warlow y Nora se pararon en seco
- ¿De qué coño estás hablando? – dijo Warlow con sorpresa
- No me toméis el pelo, os lo advierto – exclamé – si lo hacéis tendréis una muerte lenta y dolorosa – y dicho esto aproveché para agarrarlos del cuello. Adrien cogió en ese momento una cadena de plata y la lanzó en dirección a Nora. Está cayó al suelo de espaldas con la cadena enroscada en su vientre.
Eso me sirvió para colocar a Warlow encima de Nora, sus rostros estaban a escasos centímetros. Me puse de rodillas sin dejar de sujetar a Warlow por el cuello. Ambos se miraban, y los ojos de Nora brillaban poderosamente. La plata la estaba quemando pero ella estaba aguantando el dolor estoicamente.
En ese momento aproveché para coger mi estaca que había caído durante la pelea. La empuñé y coloqué la punta en la espalda de Warlow. Nora me miró con terror. Nunca había visto esa expresión en sus ojos.
Si te mueves, será lo último que hagas – dije mirando la espalda de Warlow – decidme dónde habéis escondido la estaca arcaica – dije levantando la voz
Te la daré si juras no hacernos daño – tartamudeó Nora. Se notaba que estaba sufriendo debido a la plata, pero seguía sin emitir ningún quejido.
Solo juraré no hacerte daño a ti – susurré clavando mis ojos en los suyos – y no lo hago por ti, lo hago por Godric
Entonces tampoco se lo harás a Matthew – y media sonrisa se formó en su cara – sabes que estamos vinculados
La miré con desdén cuando pronunció esas palabras
Está bien, te lo diré – murmuró – la estaca arcaica está escondida en un cofre. Y ese cofre está enterrado en el sótano de esta casa
Espero que esa sea la verdad Nora, si me mientes lo sabré. Siempre me entero de todo – dije alzando las cejas
Lo sé Eric – murmuró – lo juro por Matthew– sus ojos se clavaron en los de él
Sonreí entonces
Ahora se que no mientes, porque lo único que me has demostrado es tu lealtad hacia él, solo él parece importante lo suficiente – siseé
Eric, siempre te tuve cariño, lo que no puedo decir de Godric – lancé un bufido al oírla – él solo me creó para su propio beneficio, nunca me quiso como a ti, así que mi lealtad nunca estuvo de su lado - espetó
Había rabia en las palabras de Nora, siempre sospeché de su falta de cariño hacia Godric. Tenía que haberlo visto claro en sus ausencias durante los peores momentos de nuestro creador. Ni siquiera estuvo a su lado cuando se entregó al sol.
En ese momento le hice un guiño a Adrien. Este se acercó rápidamente a nosotros, empuñó con fuerza las dagas, ví como estaban empapadas en sangre. A continuación las clavó con fuerza en las muñecas de ambos haciendo que estos chillaran de dolor. Después las sacó y se hizo a un lado.
¿Qué has hecho Eric? – Nora parecía aterrada y no dejaba de mirar a Warlow a los ojos
Os ha desvinculado hermana – sonreí – ahora Warlow morirá
Por favor Eric no lo hagas – había lágrimas en sus ojos – te lo suplicó, él es el único amor de mi vida, él único al que siempre he amado – un hilo de sangre comenzó a recorrer sus mejillas
Nora, mírame – dijo Warlow – no le supliques, no te rebajes – y acarició su rostro y su mano derecha
Llegó tu hora maldito engendro – grité mientras alzaba la estaca. A continuación la introduje con fuerza en la espalda de Warlow hasta atravesar su corazón
No – gritó Nora mientras lloraba
En unas décimas de segundo Warlow explotó encima de ella.
