6x12 – You get what you give
Bill:
Esa insensata y estúpida hada había agotado mi paciencia. Pondría fin a la vida de esos tres miserables, y lo haría ahora mismo, delante de ella.
En unas décimas de segundo me coloqué al lado de Jason, levanté con fuerza mi mano, quería arrancar su cabeza y que ella lo presenciara.
No, basta – gritó Sookie – primero tendrás que matarme a mí
De repente una poderosa luz se introdujo en mis ojos, y me quedé ciego. Durante unos segundos, que parecieron interminables, no pude distinguir nada. En ese momento convoqué a Anya, mi ayudante más fiel.
Poco a poco fui recuperando la visión, y cuando por fin la recobré del todo vi a Anya frente a mi, pero no había rastro de Sookie.
Quiero que me traigas a ese engendro que recogisteis esta noche – susurré con la mirada fija en los brillantes ojos azules de mi ayudante
Por supuesto maestro – e hizo un gesto de asentimiento con la cabeza
Necesito algo más Anya – e hice una pausa – quiero que la hieras antes de traerla de vuelta. Y esquiva su luz – puntualicé – yo tuve un momento de distracción y lo pagué caro
Sus deseos son órdenes para mí – y dicho esto desapareció
Esa maldita aberración iba a saber lo que era el sufrimiento. Su astucia me había derrotado una vez, pero no volvería a permitirlo.
Esta vez yo iría un paso por delante.
Eric:
El rostro de Nora estaba desencajado y cubierto de sangre. Sus gritos eran ensordecedores.
Me acerqué a ella y retiré la plata de su vientre haciendo que se retorciese de dolor.
Se levantó rápidamente y me coloqué frente a ella.
No sabes cuanto te odio ahora mismo Eric – y me pegó una sonora bofetada – me has traicionado y me has quitado lo que más he amado – gritó
Solo juré no hacerte daño a ti y cumplí mi palabra – dije serenamente – y creo que se te olvida que tú me traicionaste a mí. Me mentiste sobre tu relación con Warlow y te llevaste a Sookie para que tu progenie pudiese torturarla – las palabras salían atropelladamente de mi boca - ¿Qué querías de ella? ¿el mito del sol? ¿caminar bajo él? Es eso ¿verdad? – dije frunciendo el ceño
Nora me lanzó una mirada desafiante
Desde este momento no somos familia Eric, y escúchame bien – susurró cerca de mi oído – juró que te haré pagar por lo que has hecho, te veré llorar lágrimas de sangre – sentenció y desapareció de la casa
Me dolieron sus palabras. Nora también llevaba la sangre de Godric, éramos hermanos y nos habíamos cuidado y protegido durante siglos.
Nuestro vínculo se había roto y nada podría repararlo.
Busquemos la estaca arcaica – dije con firmeza
Adrien asintió y me siguió hasta el sótano de la casa. Estaba lleno de polvo y suciedad, había sillas y mesas de madera con restos de sangre. Me topé con una fina cuerda que colgaba del techo. Estiré de ella y la habitación se iluminó. Miré hacia el techo y ví una pequeña bombilla parpadeando.
Comenzamos a rastrear todos los rincones de la habitación.
Eric, aquí – dijo Adrien alzando la voz
Me coloqué junto a él y vi como su pie derecho estaba apoyado sobre una tablilla de madera. Estaba suelta.
Me agaché, agarré la tablilla y la lancé por los aires. Introduje mi mano en el hueco que había dejado la tabla y encontré algo parecido a una caja. La saqué y ví que se trataba de un cofre antiguo de madera, tenía varios símbolos tallados, aunque no pude reconocer su procedencia.
Ábrelo – requirió Adrien con urgencia
No necesito órdenes – murmuré
El cofre tenía una cerradura, necesitaba una llave, pero no podíamos perder más tiempo tratando de encontrarla, así que cogí el cofre con las dos manos y lo rompí, aplicando la fuerza justa para no hacer añicos el contenido del mismo.
Por fin pude sostener con mis manos el objeto que terminaría con la vida de ese miserable de Bill.
Parecía una estaca corriente, sin embargo poseía un brillo especial y era larga y afilada.
En ese momento sonó un móvil. Era el de Adrien.
¿Izan? – preguntó con cautela - ¿Cómo? – hizo una pausa
Oía perfectamente la voz de Izan, algo estaba ocurriendo pero no dijo el qué, tan sólo dio órdenes a Adrien para que nos encontráramos con él en mi casa.
Vamos para allá – susurró Adrien y colgó
Estaba observando la estaca detenidamente cuando volví a sentir el miedo de Sookie, esta vez fue más intenso. Ella estaba en peligro. Sentí un dolor punzante ante la idea de perderla.
Adrien tendrás que viajar tú solo. Tengo que irme lo antes posible. Ella está en peligro – el miedo en mi voz era evidente
Antes entrégame la estaca. Tengo que dársela a Izan – ordenó
Aquí tienes – dije colocando la estaca en sus manos.
Solo pensé en ella, y en la amenaza de Nora. ¿Habría sido capaz de hacerle daño sabiendo que Sookie y yo estábamos comprometidos por el rito del matrimonio vampírico? Dejé la mente en blanco y desaparecí de allí guiándome por su miedo, que cada vez era más agudo.
Pam:
Cogí el móvil de Sookie y busqué entre sus llamadas y mensajes con la esperanza de encontrar alguna pista acerca de su paradero.
Aquí – dije y todos se giraron para mirarme – este número no está en su agenda. Hay varias llamadas desde primera hora de esta mañana – y en ese momento abrí el último mensaje que había recibido en su móvil
¿Qué ocurre? – dijo Izan ante mi mirada de estupefacción
Mirad esta foto – y les mostré la pantalla del móvil
En esa foto aparecían Sam, Jessica y Jason atados en mesas de madera y con un aspecto terrible.
De repente apareció otro vampiro, que Izan parecía conocer perfectamente. Parecía egipcio, tenía símbolos de aquella antigua civilización tatuados en varias partes de su cuerpo.
Zaid, llegas a tiempo. Estamos a punto de averiguar el paradero de Bill – la voz de Izan se alzó poderosamente
No debemos perder más tiempo – el vampiro egipcio parecía preocupado
Cuando llegue Adrien estaremos todos los líderes del bando rebelde, a excepción de Eric – Izan hizo una pausa - aunque llegará antes que nosotros al encuentro de Bill. Según el mensaje que me envió Adrien hace un rato se fue a salvar a Sookie, y si estamos en lo cierto, Bill es el que la tiene cautiva – dijo mirándonos a todos los allí presentes
Y ¿vosotras dos? – y puso sus ojos sobre Tara y sobre mí - ¿os unís a nosotros? – preguntó
Por supuesto, no sabes las ganas que tenemos de patearle el culo a ese gusano – dije con sarcasmo y Tara asintió
Izan sonrió mientras sacaba su teléfono del bolsillo derecho de su pantalón. A continuación marcó un número.
Hazme un favor – susurró a la persona que estaba al otro lado de la línea – rastreadme el siguiente número de teléfono – y repitió varias veces aquel número extraño encontrado en el móvil de Sookie
Tara se acercó a mí con gesto de preocupación. Puse mi mano sobre su hombro para tranquilizarla. Pasaron un par de minutos que parecieron una eternidad.
Gracias – dijo Izan y colgó
¿Has averiguado algo? – la tensión en el ambiente era evidente
Han llamado a ese número, lo han rastreado y proviene de Longview, cerca del lago Cherokee
Alguien se acercó a nosotros en ese momento. Izan, Vanya, Tara y yo extendimos los colmillos, y Alcide y Rikki se giraron rápidamente.
Un aroma familiar inundó el ambiente y vi a un chico joven.
Soy Claude, vengo de parte de Adrien – dijo aquel extraño alzando la voz
Lo miré con escepticismo. Parecía un hippie y su forma de vestir era horrible.
- Adrien me habló de ti – dijo Izan finalmente – no perdamos más tiempo. Tenemos que llegar lo antes posible a Longview. Bill está allí. En cuanto aparezca Adrien repartiremos las municiones, daremos las instrucciones a seguir y partiremos hacia Longview – dijo con serenidad mientras nos miraba a todos los allí presentes – una vez allí el resto de rebeldes se unirán a nosotros. Hemos logrado juntar a un buen número - sentenció
Sookie:
No se como lo hice, pero encontré una puerta trasera que daba al bosque que había junto al lago Cherokee. Corrí todo lo que pude a través de él, sentía que las fuerzas me fallaban, pero tenía que ganar tiempo. Bill me encontraría, pero tenía que llevarlo lo más lejos posible de aquella casa, tenía que mantenerlo alejado de Jason, Sam y Jessica.
Seguí corriendo pero de repente alguien me atrapó. Me dí la vuelta y ví a la vampira rubia, que ya conocía perfectamente, dedicándome una amplia sonrisa.
Sus electrizantes ojos azules perforaron los míos. Me empujó con fuerza haciendo que cayera de bruces contra el suelo.
Intenté levantarme pero fue imposible, estaba pisando mi espalda con uno de sus pies. Su fino tacón estaba empezando a perforar mi piel
Suéltame – grité entre sollozos de dolor – él debería estar aquí, no tú
Él me ordenó capturarte, pero no sin antes darte un buen merecido – murmuró entre dientes
Se colocó de rodillas junto a mí, y puso una de sus manos sobre mi espalda para evitar que me moviera.
Ví como sacaba algo del bolsillo de su chaqueta. Era un puñal plateado.
¿Ves esto, pequeña sabandija? – susurró mientras rozaba mi mejilla con el filo del puñal – voy a clavarlo en tu espalda – y soltó una sonora carcajada
Intenté moverme pero no dio resultado, tampoco podía utilizar mi luz ya que no podría dispararla contra ella estando boca abajo.
En ese momento noté como el puñal se introducía en mi espalda, y un grito casi ahogado salió de mi boca.
Un dolor sordo se propagó por todo mi cuerpo.
- Esto te servirá de lección zorra – gritó mientras hundía el puñal profundamente en mi espalda
Claude:
Miré hacia el frente y observé a Adrien acercándose a nosotros. Su expresión era serena y traía consigo una estaca de madera larga y afilada. Su brillo era especial.
Aquí tienes – dijo Adrien extendiéndole la estaca a Izan
Por fin la tenemos. La estaca arcaica. Ahora sí, destruiremos a ese monstruo de una vez por todas – una amplia sonrisa se dibujó en el rostro de Izan – pero guárdala tú Adrien, cuando llegue el momento de entregárnosla te lo haré saber – y a continuación se reunió con el resto del grupo
Adrien se acercó a mí sigilosamente
¿Has venido a través de nuestro portal? – pregunté sonriendo
Por supuesto, ¿cómo iba a haber llegado tan rápido sino lo hubiese utilizado? – aún parecía enfadado conmigo
¿Por qué no fuiste a Baton Rouge a través de él esta noche? No habrías tardado tanto en llegar a casa de Warlow – estaba intrigado
Claude, Claude, a veces me sorprendes con tu supuesta ignorancia – dijo clavando sus ojos en los míos – sabes perfectamente que iba con un vampiro, y ellos son nuestros enemigos más letales. Cuanto menos sepan acerca de nosotros y de nuestros secretos y habilidades mejor – su voz apenas era un susurro
Me giré y ví a Izan acercándose a nosotros
¿Dónde está la sangre de Sookie? – preguntó a Adrien
Éste me miró a mí.
Rápidamente saqué del bolsillo de mi chaqueta una pequeña bolsa de plástico transparente llena de probetas que contenían la sangre de ella, y se la entregué. Adrien me había entregado esa bolsa la noche anterior, cuando yo debía haber partido para California a encontrarme con Izan. Pero los planes cambiaron cuando Bill se marchó de Washington, y las órdenes fueron que me encontrase con ellos esta noche, y en casa de Eric.
Izan dejó la bolsa en el suelo, y abrió un pequeño maletín negro de viaje que llevaba consigo. Estaba lleno de balas de madera.
Adrien abrió la bolsa de plástico y comenzó a quitar las tapas de las probetas. Izan hizo un gesto de asentimiento con la cabeza, y Adrien comenzó a verter la sangre de aquellos pequeños frascos en las balas de madera que estaban dentro de aquel maletín.
Me acerqué a ellos, y ví como aquellas balas estaban empapadas con la sangre de Sookie.
Zaid, Vanya – dijo Izan alzando la voz – traed las pistolas
Ambos se acercaron. Llevaban dos bolsas de tela negra en las manos. Las vaciaron y conté al menos cuarenta pistolas.
Izan y Adrien comenzaron a cargarlas con las balas empapadas en la sangre de Sookie.
Eric:
Llegué a un espeso bosque, veía a lo lejos un lago. Sentí una gran punzada en mi interior. Sookie estaba cerca, debía guiarme por su miedo.
En ese momento miré al frente y ví a una mujer rubia asestando puñaladas a otra. La mujer del suelo era Sookie.
En solo una fracción de segundo me coloqué al lado de aquella vampira y la agarré del cuello.
¿Qué coño le has hecho? – grité
Bill te destrozará – dijo la vampira sonriendo mientras se retorcía entre mis manos.
Saqué con la mano que tenía libre la estaca con la que había matado a Warlow y la clavé en el pecho de aquella vampira. Explotó en cuestión de segundos y su sangre me salpicó por todo el cuerpo.
Sookie – susurré mientras me ponía de rodillas a su lado
Estaba semi inconsciente pero viva.
La cogí en mis brazos, mordí mi muñeca y le hice beber mi sangre. Ella comenzó a succionarla lentamente. Sonreí, aliviado por haber llegado a tiempo, y besé su frente.
Sookie dejó de beber y me miró fijamente. Una débil sonrisa apareció en su rostro.
-¿Por qué lo hiciste Sookie? – dije airado – ese hijo de puta podría haberte matado
- Bill atrapó a Jason, Sam y Jessica. Tenía que venir Eric, él amenazó con matarlos si yo no me presentaba ante él sola – suspiró y tragó saliva
- Jamás vuelvas a hacer algo así ¿me escuchas? – dije con voz profunda
- Está bien, don protector – dijo sonriendo y me besó
- Tenemos que volver a la casa, hay que salvarlos – susurró mientras se separaba lentamente de mí
- Está bien, pero tú te quedarás aquí – dije mirándola fíjamente
Sookie frunció el ceño y me fulminó con la mirada
Nada de eso. Iré contigo. Mis poderes ya me salvaron hace un rato, así que puedo ser de gran ayuda ahí dentro – dijo con persistencia – dejé ciego a Bill durante unos segundos al lanzar mi luz contra sus ojos
Eres la persona más cabezota que he conocido Sookie Stackhouse – dije frunciendo el ceño
No más que usted señor Northman – y me sonrió
Está bien. Vamos – dije poniéndome en pie
Le ofrecí mi mano y ella la cogió y se levantó del suelo. Ambos nos miramos y dirigimos nuestros pasos hacia aquella casa.
Nora:
Llegué a mi casa de Dallas, entré y comencé a romper todo lo que encontré a mi paso. Había perdido a Warlow, el dolor que sentía era insoportable, y me estaba desquiciando.
Comencé a gritar de rabia y caí de rodillas al suelo. Un hilo de sangre comenzó a rodar por mis mejillas. A mi mente vinieron recuerdos, momentos compartidos con él.
Dí un fuerte golpe en el suelo e hice saltar varias tablas de madera.
Me levanté y decidí mantener la cabeza fría por un momento, debía comenzar con mi plan.
Saqué mi móvil del bolsillo de mi chaqueta y marqué un número.
Marcia, soy Nora – susurré a la persona del otro lado de la línea – quiero que vengas a mi casa de Dallas ahora, ha sucedido algo grave – e hice una pausa – y tráete a tu progenie – dicho esto colgué
A continuación volví a marcar otro número de teléfono.
- Nikolas soy yo, Nora – murmuré – necesito verte, ven a mi casa de Dallas lo antes posible y trae Varyo – mi interlocutor parecía esquivo – he dicho que traigas Varyo ¿me has entendido? – dije alzando la voz – tu deuda conmigo aún no se ha saldado, así que harás lo que yo te diga – y colgué
Pam:
Me acerqué a Izan y a Adrien. Estaban cargando pistolas con balas de madera. Cuando observé aquellas balas me di cuenta de que estaban empapadas con sangre.
¿Qué estáis haciendo? ¿balas de madera con sangre? No entiendo nada – estaba absolutamente sorprendida
Estamos preparando las armas para debilitar a Bill, para que nos sea más fácil atacarlo – dijo Adrien sin dejar de cargar aquellas pistolas
¿Son balas corrientes de maderas? Y lo más importante ¿por qué coño las habéis empapado con sangre? – espeté
No es sangre cualquiera, es sangre de un híbidro humano-hada. Sangre de Sookie – dijo de repente Izan
No comprendía nada, y la expresión de mi cara era de estupefacción ante aquella revelación.
Pam, la sangre de un híbrido humano- hada introducida en el organismo de Bill lo debilitará, y más aún uniéndola a la madera y a la plata que llevan las balas en su núcleo – dijo Izan con una tranquilidad asombrosa
Creo que me he perdido algo – es lo único que acerté a decir
Es muy sencillo – susurró Izan mientras cargaba una de las pistolas – Bill fue humano, no como Lilith, y necesitamos introducir la sangre de un humano dentro de él. Eso debilitará la sangre de Lilith que tiene en su organismo, sin embargo – e hizo una pausa – esto no sería suficiente para debilitarlo del todo. Se necesita también la sangre de hada, ya que esta aumenta potentemente el efecto, y Sookie posee ambas – sentenció
Entendido. Tenemos que intentar meter la mayor cantidad de balas posibles en su inmundo cuerpo ¿no es así? – dije con sorna
Izan sonrió y me miró con complicidad
Así es – dijo mientras comenzaba a repartir las pistolas a todos los que nos encontrábamos allí
Nora:
Salí de la ducha, me puse un pantalón y una chaqueta negra. Cogí un chal amarillo y me lo coloqué por encima de los hombros. Era un regalo de Matthew, una de las pocas cosas que me quedaban de él.
Miré de nuevo el reloj. Ya había pasado veinte minutos desde que los había llamado. Comencé a pasearme por mi casa de un lado a otro. Estaba empezando a impacientarme.
Cogí el móvil para llamar de nuevo a Marcia cuando se abrió la puerta principal de mi casa.
Ahí estaba ella, Marcia. Su pelo rubio caía sobre sus hombros, y sus ojos azules traspasaron los míos. Iba impecablemente vestida con un traje de chaqueta negro.
Detrás de ella ví a Nikolas. Su atractivo no pasaba desapercibido, su imponente altura, sus brillantes ojos almendrados y su pelo rubio engominado lo hacían irresistible para humanas y vampiras, aunque nunca había sido de mi agrado.
Warlow ha muerto – dije mirándolos fijamente
Eso no es posible Nora – Marcia se había quedado petrificada al escucharlo - ¿quién ha sido? – y ví como un hilo de sangre comenzaba a deslizarse por su mejilla derecha
Eric, mi hermano. Y va a pagar por ello – dije con rabia
Mi creador ha muerto, no puedo creerlo – susurró Marcia con un halo de tristeza en su voz – pero esto no se va a quedar así, vengaremos su muerte Nora – la tristeza dejó pasó a la rabia
No te quepa duda de eso Marcia – dije con firmeza
Debemos aniquilarlo, que desaparezca de la faz de la tierra – gritó Marcia
No – e hice una pausa – le impondremos un castigo peor que la muerte verdadera
Marcia asintió y apretó los puños. Matthew la había creado solo unos años después de haber sido convertido por mí.
Ambos acordamos que ella era la candidata perfecta. Necesitábamos a alguien despiadado y que hiciese el trabajo sucio. La entrenamos bien, y nunca nos defraudó. Era leal, cruel, obediente y astuta. Siempre había cumplido nuestras órdenes. Y desde hacía cincuenta años había sido la mano derecha de Matthew en la sede de la Autoridad en Inglaterra.
Querido Nikolas, me había olvidado de ti – dije mirándolo con desprecio - ¿Has traído lo que te pedí?
El desprecio era mutuo. Nikolas tenía desde hacía siglos una deuda pendiente con Matthew y conmigo, y había llegado el momento de saldarla.
Sí, traje Varyo, como ordenaste – dijo con desdén, y me entregó un maletín de cuero marrón
Perfecto, has saldado parte de tu deuda Nikolas – y lo miré fijamente – ahora vendrás con Marcia y conmigo, harás exactamente lo que te diga, y de esa manera terminarás de saldar tu deuda – murmuré
¿A dónde vamos? – preguntó Nikolas
Al escondite de Bill – dije tranquilamente
¿Cómo? – exclamaron los dos al unísono
Nos matará Nora ¿has perdido el juicio? – espetó Nikolas
No nos matará. Cuando lleguemos los rebeldes habrán resuelto ese problema. Desgraciadamente se apoderaron del arma para destruirlo. Me quitaron ese honor – dije de mala gana
Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro de Nikolas
Así que por fin apareció la famosa estaca arcaica – dijo Nikolas mientras Marcia y yo nos dirigimos una mirada cómplice
Así es – susurré
Puede que esta noche consiga lo que he estado buscando durante siglos - dijo con satisfacción y sonriendo malévolamente
En ese momento sonó el timbre de la puerta
Debe ser mi progenie – dijo Marcia mientras dirigía sus pasos hacia la puerta principal
Ya era hora de que llegara – dije con impaciencia – debemos partir hacia Longview lo antes posible
Marcia abrió la puerta y Steve Newlin entró con una sonrisa radiante en su rostro.
Sookie:
Entramos sigilosamente por la puerta trasera de la casa. Iba detrás de Eric. La quietud que predominaba en el ambiente era muy extraña, la casa parecía desierta y el silencio era sepulcral.
De repente Eric se paró en seco
¿Qué ocurre? – susurré
Tenemos que asegurarnos antes de bajar al sótano – dijo colocando su dedo índice en su boca en señal de silencio
Estábamos frente a las escaleras que bajaban al sótano, donde se encontraban Jason, Sam y Jessica.
Eric comenzó a bajar sigilosamente y lo seguí. Iba de puntillas para no hacer ruido.
Cuando llegamos abajo entramos en la sala, y comprobé con alivio que los tres seguían vivos.
Tenemos que desatarlos. Tienen muy mal aspecto Eric – susurré mientras él permanecía en la puerta de aquella sala vigilando
Suéltalos – murmuró – pero hazlo rápido. Bill puede estar al acecho y estoy seguro que sigue utilizándolos como cebo para atraerte – dijo frunciendo el ceño
Desaté a Jason y a Sam con rapidez, y a continuación los ayudé a bajar de la mesa. Después fui a quitarle a Jessica las cadenas,
Se que te va a doler, pero por favor no grites, te lo suplicó. Bill podría oírnos – susurré cerca de su oído.
Ella asintió, y quité de una vez las cadenas que estaban pegadas a su vientre. Jessica hizo un gesto de dolor pero no se quejó. Después le quité la cadena que estaba enroscada en su cuello. Ella aguantó estoicamente sin protestar.
Jessica bajó lentamente de la mesa, y Jason le dijo que le mordiese para curarse. Así lo hizo y rápidamente comenzaron a cerrarse las heridas.
Miré a Sam y me sonrió. Se le veía agotado.
Eric seguía vigilando, y de repente oímos un ruido en el piso de arriba.
Rápido –susurró Eric
Jessica se mordió en las dos muñecas, y ofreció su sangre a Jason y a Sam para que se recuperasen lo más rápido posible.
En ese momento ví como Eric salía despedido por los aires. Me levanté rápidamente y vi a Bill, que acababa de aparecer, junto con los dos vampiros que me habían recogido en la gasolinera. Lancé mi luz contra ellos y los noqueé, sin embargo Bill la esquivó con un solo movimiento.
Esta vez no te servirán esos trucos conmigo – espetó
Eric se levantó de repente y se colocó delante de mí. Bill dio un paso al frente y nos miró con desprecio.
Eric se lanzó contra él, y ambos comenzaron a pelear. Bill era demasiado poderoso y Eric solo podía esquivarlo.
Lancé de nuevo mi luz contra Bill, para intentar ayudar a Eric, pero fallé de nuevo. Jason y Sam se levantaron pero Bill los tiró contra el suelo.
De repente se colocó frente a mí y me empujó haciendo que cayera encima de Jason. Jessica corrió hacia él para enfrentarlo pero sufrió la misma suerte que yo. Cuando levanté la cabeza vi como Bill había agarrado a Eric por el cuello.
Eric:
Intenté escapar de sus garras, pero fui incapaz de hacerlo. Su mano apretaba mi cuello con fuerza.
En ese momento introdujo la mano que tenía libre dentro de mi pecho y agarró mi corazón, haciendo que me retorciera de dolor.
Arrancaré tu inmundo corazón vikingo – dijo Bill con una sonrisa maquiavélica. Sus ojos no se apartaban de los míos, y disfrutaba con mi sufrimiento.
De repente caí al suelo, me levanté rápidamente y ví a Bill tocándose los ojos y gritando. Sookie lo había vuelto a conseguir. La cogí en brazos y me la llevé de allí corriendo.
Mi corazón seguía en su sitio gracias a ella. Me había salvado la vida una vez más.
Dejé a Sookie en el suelo, y pegué una fuerte patada a la puerta principal de la casa.
Esta se abrió de golpe. Íbamos a salir cuando apareció Bill frente a nosotros impidiéndonos el paso.
Rápidamente me puse delante de ella para evitar que Bill la atacase. Éste llevaba una estaca de madera en la mano.
La alzó con fuerza para clavármela, pero fui más rápido y puse mi mano delante haciendo que la estaca perforase solo esa parte de mi cuerpo.
Dí un alarido, y logré sacar la estaca de la palma de mi mano.
Sookie corrió hacia él y lo golpeó.
Déjalo en paz, maldita sea – gritó Sookie mientras golpeaba a Bill en su pecho – te odio maldito monstruo. Mátame a mí pero suelta a Eric - espetó
Bill soltó una sonora carcajada y se frotó las manos. Aproveché ese momento para coger a Sookie y ponerla detrás de mí.
Os quiero muertos a los dos – y su sonrisa se amplió – os arrancaré la cabeza y el corazón y me los guardaré como si fuesen trofeos de caza – espetó
En ese momento se movió y empujó a Sookie, haciendo que cayese con fuerza encima de una mesa que había en medio del salón.
La ira se apoderó de mí y me abalancé sobre él. La estaca que le había arrebatado momentos antes cayó al suelo ante la fuerza de sus embistes.
No sabía durante cuanto tiempo podría contenerlo, pero no iba a permitir que volviese a tocar a Sookie.
Bill me tiró contra el suelo y se colocó encima de mí, pero se paró y se levantó repentinamente.
Al incorporarme entendí su cambio de actitud. En medio del salón estaban Izan, Vanya, Zaid, Adrien, Claude, Alcide, Rikki, Pam y Tara. Acababan de entrar por sorpresa.
Me levanté rápidamente y ví a Sookie, que acababa de incorporarse. Con un gesto me indicó que se encontraba bien.
Llegaron unos cincuenta vampiros más a la casa, todos de nuestro bando.
Adrien y Claude se colocaron al lado de Sookie y yo me situé cerca de Izan, Zaid y Vanya.
Sam, Jason y Jessica aparecieron en ese momento y se colocaron al lado de Sookie, Adrien y Claude.
Bill miró la escena con sorpresa. De repente aparecieron unos cien vampiros de su séquito mientras él nos miraba con desprecio.
La batalla empezó finalmente. Nuestros aliados comenzaron a pelear con gran destreza contra los seguidores de Bill. Zaid había instruido muy bien a los nuestros, y tenía que admitir que yo también había aprendido nuevas técnicas de lucha con él mientras estuve en la base rebelde.
Pam y Tara se unieron a la pelea, al igual que Alcide y Rikki. Todos estaban demostrando una gran fortaleza.
Izan, Vanya, Zaid y yo fuimos a por Bill. Éramos los vampiros de más edad del bando rebelde.
Comenzamos a luchar con él, estábamos ofreciendo una gran resistencia ante sus continuos ataques.
Empezaron a caer restos de vampiros sobre nosotros. Estábamos perdiendo a algunos de los nuestros, pero el bando de Bill también se estaba resintiendo. Más de la mitad habían sido aniquilados por nuestras fuerzas.
Sookie:
Adrien, Claude y yo comenzamos a lanzar halos de luz contra los vampiros que estaban atacando a los de nuestro bando.
Era la única forma que teníamos de ayudar, y estábamos siendo efectivos, ya que conseguíamos debilitarlos, y así facilitábamos la lucha a los nuestros.
De repente un vampiro clavó una estaca en el estómago de Tara, ya que esta se había puesto delante de Pam para salvarla del ataque.
Utilicé de nuevo mi luz y la lancé contra el vampiro que la había herido.
Pam estaba furiosa con él. Se movió rápidamente, cogió una gran espada que colgaba de la pared y le cortó la cabeza. A continuación sacó la estaca del estómago de Tara.
Jason, Jessica y Sam también peleaban al lado nuestro. Los tres llevaban estacas de madera, y Sam y Jason lograron acabar con tres vampiros. Jessica también luchaba con gran valentía al lado de Jason, y lo salvó del ataque de dos vampiros.
De repente un vampiro se abalanzó contra mí. Eric me miró de soslayo pero le hice un gesto para que no se moviera y continuara haciendo su trabajo en contra de Bill.
Lancé un haz de luz contra ese vampiro haciendo que volara por los aires. Cuando cayó al suelo Jessica lo estacó.
Claude y yo unimos fuerzas y comenzamos a lanzar más haces de luz contra los vampiros de Bill. Los rebeldes aprovecharon nuestra ayuda para acabar con más vampiros de su séquito.
Estábamos rodeados de vísceras y sangre de vampiro. El hedor que impregnaba el salón era insoportable y repugnante.
Vi como Alcide y Rikki, transformados en lobos, arrancaban las piernas y los brazos de varios vampiros.
Ambos fueron heridos por otros dos, pero Tara y Pam los estacaron haciendo que Alcide y Rikki pudieran continuar peleando.
Eric:
Izan, Vanya, Zaid y yo continuábamos inmersos en nuestra pelea con Bill. Él esquivaba todos nuestros ataques.
De repente Zaid nos miró y se puso enfrente de Bill con una estaca en la mano. Bill sonrió, cogió la estaca de Zaid y se la clavó haciendo que explotase.
Izan, Vanya y yo aprovechamos el gran gesto de Zaid para sujetar a Bill. En ese momento Adrien lanzó una poderosa luz a los ojos de Bill dejándolo ciego.
Ahora – gritó Izan con todas sus fuerzas
No podríamos sujetar a Bill por mucho tiempo más.
Todos los rebeldes que quedaban cogieron sus pistolas y dispararon las balas de madera con núcleo de plata y empapadas en la sangre de Sookie contra el cuerpo de Bill.
Vimos como jadeaba, estaba débil. Era nuestra oportunidad.
Adrien corrió hacia nosotros y me entregó la estaca arcaica. Izan y Vanya sujetaron a Bill con firmeza, y yo alcé la estaca y la clavé con todas mis fuerzas en el pecho de Bill atravesando su corazón.
- Malditos blasfemos – fueron sus últimas palabras. Dicho esto explotó y sus restos cayeron al suelo.
Miré a mi alrededor y vi como los pocos vampiros del séquito de Bill que aún permanecían con vida escapaban.
Izan sacó una caja de cerillas del bolsillo de su pantalón, prendió todas y las dejó caer sobre los restos de Bill. Estos comenzaron a arder con fuerza.
Miré a Sookie, y ella vino corriendo hacia mí. Nos fundimos en un abrazo, y yo acaricié su cabeza.
Todo terminó Eric, por fin – susurró con lágrimas en los ojos
Nos separamos lentamente y oí a Izan y a Vanya lamentándose por la pérdida de Zaid. Me acerqué a ellos e Izan me dio una palmada en la espalda. Vanya me dirigió una sonrisa y me tocó el hombro.
Ha sido una muerte honorable – dije sobre nuestro compañero Zaid – se sacrificó para que pudiésemos acabar con Bill
Así es, y siempre será recordado por eso. Era uno de los vampiros más antiguos que conocía y sobretodo, era fiel y leal – dijo Izan con tristeza
Asentí y ofrecí mi mano a Izan. Él la tomó y me sonrió.
Gracias por tu inestimable ayuda Eric – dijo apretándome la mano – te llamaré en unos días para informarte sobre las novedades ahora que ha muerto Bill – sentenció y se despidió de mí, al igual que Vanya.
Ambos se marcharon y yo miré a Pam y a Tara. Estaban a salvo y sus heridas estaban cicatrizando.
Alcide y Rikki se acercaron a Sookie y le dieron un abrazo. Después se acercaron a mí.
Ha sido un placer luchar a tu lado – dijo Alcide sorprendiéndome. Ambos nos dimos un apretón de manos.
Sookie se acercó a nosotros y les pidió a Rikki y a Alcide que se llevasen con ellos a Jason, a Sam y a Jessica, y que utilizasen el coche que había aparcado en el exterior. El coche en el que ella había montado solo unas horas antes en aquella gasolinera de Shreveport. Ambos asintieron.
Jason, Sam y Jessica se acercaron en ese momento y abrazaron a Sookie. Ellos me miraron después e hicieron un gesto de asentimiento con la cabeza. Jessica me dio las gracias y a continuación se marcharon con Alcide y Rikki.
Pam se acercó a mí y me sonrió.
Gracias por tu participación Tara – dije mirándola y le toqué el hombro
Ella sonrió al oír mis palabras.
Nosotras nos vamos ya Eric. Tengo restos de vampiro hasta en el escote – dijo Pam con sarcasmo
Esta bien – dije entre risas – nos veremos allí dentro de un rato
Observé aquel gran salón, y vi que solo quedamos Adrien, Claude, Sookie y yo.
Es hora de irnos – dije suavemente a Sookie
Por fin. Estoy agotada – murmuró
Íbamos a salir por la puerta cuando aparecieron Nora, Newlin y otros dos vampiros que no conocía.
Nora agarró a Sookie y el vampiro que la acompañaba me puso de rodillas y me sujetó con fuerza antes de que pudiera rescatarla. Debía ser mucho más antiguo que yo ya que me resultó imposible moverme.
Aquel vampiro llevaba guantes negros y una cadena de plata en su mano derecha. En ese momento la enroscó en mis manos mientras seguía sujetándome.
Vi como Adrien y Claude se dirigieron hacia a ellos.
Os aconsejaría que no os movierais - dijo la vampira rubia – si lo hacéis lanzaremos granadas con Varyo, y no creo que queráis eso – dijo alzando la voz
Adrien y Claude se quedaron paralizados y se miraron. La expresión de sus caras era de auténtico terror. Yo seguía sin entender nada.
Nora, suelta a Sookie. Te lo ordeno – grité y mis ojos se cruzaron con los suyos
Nora se rió e hizo caso omiso de mis palabras. En ese momento sacó una jeringuilla y la destapó.
Marcia, Steve – sujetad a Sookie – ordenó Nora, y ambos cumplieron con su encargo
Intenté levantarme pero fue imposible. Ese vampiro no me dejaba moverme, era demasiado fuerte.
¿Sabes lo que contiene esta jeringuilla? – dijo Nora mirándome – lleva Varyo, un potente veneno que es mortal para las hadas – y sonrió
Nora, no lo hagas por favor, te lo suplico – y mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas
Eso mismo hice yo, te supliqué por la vida de Matthew y no me sirvió de nada – dijo con rabia – llegó la hora de vengar su muerte
No – grité con todas mis fuerzas, pero no me sirvió de nada. Nora clavó la jeringuilla en el cuello de Sookie e introdujo todo el líquido que llevaba dentro. Me miró por última vez y sonrió, pero solo unos segundos más tarde cayó desplomada al suelo mientras Nora se reía contemplando la escena.
No podía creer lo que estaba viendo. Ella no podía estar muerta. Las lágrimas comenzaron a brotar con fuerza y la sangre se deslizó con rapidez por mis mejillas.
Marcia, Steve, Nikolas – dijo Nora – nuestro trabajo aquí ha terminado. Vámonos – sentenció
Nora, Newlin y Marcia se marcharon, y Nikolas me soltó, cogió la estaca arcaica y desapareció también.
Adrien y Claude se acercaron a mí y quitaron la cadena de plata de mis manos. Corrí hacia Sookie, me agaché, la cogí entre mis brazos y toqué su rostro.
Sookie, por favor, despierta – grité mientras las lágrimas seguían deslizándose por mi rostro.
La zarandeé intentando despertarla pero fue inútil. Su cuerpo estaba inerte, sin vida.
Eric, escúchame – susurró Adrien – tenemos que quemar su cuerpo. Solo queda media hora para que el Varyo que está dentro de su cuerpo comience a emitir toxinas. Y estas son mortales para hadas y humanos – dijo con firmeza
No la tocaréis. Por encima de mi cadáver – grité mientras me aferraba a su cuerpo
Adrien, todavía tenemos una posibilidad de salvarla – susurró Claude – sabes que existe un antídoto – dijo bajando el tono de voz
Y tú sabes que las posibilidades de encontrarlo son remotas. No podemos arriesgarnos – dijo Adrien
Moveré cielo y tierra por encontrar ese antídoto – dije con un tono esperanzador. Todavía tenía una oportunidad para salvarla, eso es lo único que importaba.
No, no la tienes – murmuró Adrien mientras encendía unas cerillas que llevaba en el bolsillo.
No – grité – jamás la tocaréis – y dicho esto cogí a Sookie y me la llevé de allí antes de que pudieran quemarla
