Al día siguiente, Tori está lista para ir a Hollywood Arts. Baja a la cocina y destapa un galón de jugo de naranja y da tragos gordos, lo más rápido que puede. De la alacena toma las sobras de las galletas de anoche y se las come dando la vuelta con intenciones de salir corriendo, pero al volverse hacia la sala se encuentra con Robbie sentado en la sala.

—Hola, Tori. —dice enérgico.

—Hola. —responde sorprendida. — ¿Qué estás… por qué estás en mi casa?

—Tú mamá me dejó entrar. —y Tori se le queda mirando esperando a que le diga la razón, pero nunca lo hace.

— ¿Y?

—Oh. —dice comprendiendo a donde quiere llegar Tori. Saca de su mochila un PeraPad. —Casi lo olvido. Jade me mandó en la mañana este video para que te lo mostrara en cuanto te viera.

Tori, sorprendida, toma el PeraPad y le da clic a la pantalla para reproducir el video:

Hola, Vega. —dice la voz electrónica de Jade. —Me enteré que has estado faltando a las prácticas, y si te lo estás preguntando, si, Beck me dijo. —Claro quien más, pensó Tori. —Mira, si esto es por Beck, quiero decirte que no te preocupes por eso. Beck me dejó en claro que entre él y yo nada pasaría y yo tuve que aceptarlo. —dice muy firme. — ¡Así que si te atreves a echar a perder la obra, te juro que te las verás conmigo y de ahora en adelante!… —pero en ese momento Robbie vuelve a presionar la pantalla.

—Sí y de allí en adelante el video no es tan amigable. —dice agitando su cabeza, desaprobando el video.

Beck nunca le estuvo mintiendo, la verdad era que Jade había renunciado a él. Es increíble creer que había sufrido tanto por nada. Esa era la señal que había estado esperando todo ese tiempo. Beck si es sincero.

Robbie se ofrece a acompañar a Tori a clase, y ya que tienen el primer período en los ensayos de la obra, acepta abiertamente. Al llegar a Hollywood Arts, Tori siente como si volviera de repente al primer día en que todo empezó. Los bailarines en las escaleras, los músicos, las personas a sus alrededores.

Es entonces cuando Beck se acerca sigilosamente a ella por las espaldas y le dice:

—Viniste. —le susurra al oído.

—Sí y se supone que debería estar en el caja negra. —le reprime Tori volviéndose a él.

—Estaba esperándote. —continúa Beck seductoramente pero Tori se decide a no cometer el mismo error.

—Pues yo vine con Robbie. —dice tomando a Robbie del brazo y marchándose con él hacia el caja negra. Beck sonríe al ver lo que Tori trata de hacer y se da la vuelta, dispuesto de mover mar y tierra si es necesario para obtener una oportunidad con Tori.

En el caja negra…

Cat y André están comparando sus libretos cuando Tori entra por las puertas como toda una heroína. Cat sale corriendo hacia Tori.

— ¡Tori! —dice abrazándola fuertemente. — ¡Qué bien que estás aquí!

—Oh, gracias, Cat. —dice conmovida Tori.

—Tomen asientos adolescentes. —dice Sikowitz acomodándose en el escenario. —Como sabrán hoy es una de nuestros últimos ensayos y la obra se acerca. —y hace con la boca una tonada de suspenso. —Jade se unirá a nosotros en el día de la obra, ¿no, André? —dice Sikowitz mirándolo fijamente y con él, el resto del caja negra, al parecer todos tienen una interrogante, ¿André y Jade? —El día de ayer una doble sustituyó a Tori y otra está sustituyendo a Jade. Los felicito, hemos ensayado muchas escenas. Cat y Robbie, suban al escenario. Les toca la escena del beso. —dice sentándose de un salto en la primera fila. — ¡Ilumínennos!

—Sikowitz, ¿puedo decir algo? —dice Tori.

— ¿Son buenas noticias?

—Lo son. —dice con una sonrisa en el rostro. — Mis escenas de beso las pospondré hasta el día de la obra, ¿está bien? —y Beck la mira con desconcierto notable en sus ojos.

—Por mí está bien. —dice y toma un coco en manos. —Continuemos y esta vez, sin interrupciones.

Cat y Robbie empiezan a recitar palabras dulces, sensibles y adorables de la boca de ambos. Después de mucho coqueteo, llegan unas palabras muy dulces:

¿Alguna vez te has enamorado? —pregunta Cat en personaje, en ese momento, su personaje sospecha de que él está en una relación. —Ya sabes, con mariposas en el estómago y todo.

—Sí, una vez. —responde Robbie, pero no parece decirlo su personaje.

¿No me digas?—dice decepcionada.

—Sí. Recientemente, de hecho. —dice sin quitarle la mirada de encima.

¿Es ella bella?

—La chica más bella que he visto en mi vida.

— ¿Cómo es? —pregunta tratando de ocultar su decepción.

Bueno, no es muy alta. Tiene cabello pelirrojo, ojos canela y llena de vida.

— ¿La conozco? —pregunta desinteresada.

Sí, seguro. —dice acercándose a sus espaldas. —Pero lo dudo.

— ¿Por qué? ¿No soy de su clase social?

—La verdad, es que no creo que se relacione con personas como tú.

— ¿Personas como yo? —dice empezándose a sentir indignada.

Ya sabes, ella no deja entrar a cualquiera. Por eso es que la quiero. Ya sabes.

—No, no sé. —dice completamente enojada. —Las personas presuntuosas como ella, ¿tienen acaso la regla de no acercarse a personas como yo? Pues te diré algo, las personas como ella y como tú, son incapaces de querer por carecer de corazón, por ser insulsas, hipócritas…—pero los labios de Robbie la interrumpen.

Esa chica eres tú. —dice algo nervioso, no como su personaje debería está, por eso, André y Robbie se miran entre ellos, sabiendo que algo marcha raro.

— ¡Corten! —grita Sikowitz.

La siguiente escena era de Beck y Tori. Pero como Tori le propuso a Sikowitz, no hubo beso. Al final de los ensayos, Beck detiene a Tori en la salida del caja negra.

— Qué bien que viniste. —le repite.

—Como quedamos, ¿no? —le recordó. —Lo hice por mí. ¿Has sabido algo de Jade? —dice probándolo.

—Eso deberías de preguntárselo a André. —dice con una sonrisa pícara.

— Ah. —dice en un tono pícaro. —Con que estás celoso. —dice Tori con la sonrisa de la antigua ella.

—Decidí darle mis pensamientos a otra persona. —dice. —Y estoy esperando que los acepte.

—Esperarás un rato Beck… —dice alejándose de él tímidamente. —Pero veremos cuanto aguantas. —dice para sí misma.

Ojalá no te canses, pensó Tori, aunque no era mi intención hacerte daño, tú me lo hiciste, por lo menos hasta la obra.