hOLA! Pixie, Ale, ARACELY, aron no soy, Crisanny y aracely, gracias por sus reviews! :) y, a todos, gracias por leer.

Pues bien aquí esta el Capítulo 5. Espero les guste y pues aquí se descubrirán algunas cositas jeje. SALUDITOS! No se que tan larga deba de ser la historia originalmente pensé que duraría solo cinco o seis capítulos pero como que se me ocurren algunas cosas y no se aún que vaya a hacer jiji ¿que me recomiendan?

Disclaimer: Los personajes son del gran Akira Toriyama yo solo fantaseo un poco con ellos.

V

-¡Hola papi! – Gritó Bra sorprendida al ver a Vegeta entrar a la sala – Creí que estabas en tu habitación.

- Estaba entrenando… - Luego miró que Goten estaba en la sala con ella -¿Qué hacen aquí?

-Buenas noches señor Vegeta jeje –dijo Goten visiblemente nervioso – Estábamos viendo una película con Trunks solo que fue a cambiarse a su habitación

- Hmm – Frunció el ceño y miró a los jóvenes con algo de desconfianza, pero no notó nada que denotara alguna cosa "indebida"- En este momento soy el menos indicado para acusar a alguien de algo indebido… - pensó y relajó su semblante, luego se dio la vuelta para dirigirse a su habitación – Bueno, yo me voy a dormir buenas noches…

- Buenas noches – Dijeron al unísono los jóvenes

- Oye Bra… ¿Tu madre está en la casa? – Preguntó mientras se dirigía a la puerta

- Mmmm si, llegó en la tarde y estuvimos organizando mi fiesta de cumpleaños del sábado. Debe de estar tomando un baño o dormida.

- Bien – dijo él y se fue a su habitación con lentitud. Tenía una mezcla de sensaciones encima y no quería lidiar con la culpabilidad también.

Cuando entró a la recámara pudo percibir rastros de ese odioso perfume que tanto le causaba dolor de cabeza y supo que Bulma estaba escuchando música en el cuarto de baño de la habitación mientras tomaba unos de sus acostumbrados baños de burbujas. Se cambió de ropa, se tumbó en la cama y cruzó los brazos atrás de la cabeza, ¿Qué se supone que debía hacer?. Si, lo reconocía, ni siquiera había pensado en su pareja en las últimas semanas; era como si su mundo se hubiera reducido a una mujer y su pequeña casa en la montaña. No entendía como había sido posible que olvidara los lazos con la madre de sus dos hijos así de fácil y tampoco entendía por qué no le era posible quitarse de la mente el sabor de los labios que acababa de probar.

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Milk terminó de lavar los platos y se dirigió a la sala para verificar que estuviera todo en orden antes de dormir pero en realidad su mente estaba muy lejos de estar procesando esa actividad -No puedo creer que esté pasando esto… - no sabía que sentir ante lo que había pasado. Por una parte estaba Bulma: ¿Cómo podía haber traicionado así a su amiga? En dos días la iba a ver en la fiesta de Bra y no tenía idea cómo hacer para no correr a pedirle perdón en cuanto estuviera frente a ella. Por otra parte también Vegeta estaría ahí. – No sé cómo voy a soportar verlo sin recordar lo de hoy – Se sentó en el sofá con la cara entre las manos. No podía llorar, lo peor es que ni siquiera sabía si quería hacerlo.

Repasó lo sucedido minutos antes, cerró los ojos recordando la sensación de los labios de Vegeta sobre los suyos y el calor de su abrazo, nunca creyó que volvería a sentir eso y menos que pudiera ser con él. En ese momento alguien se le vino a la mente de golpe –¡Goku! ¿Oh pero qué me pasa? Ni siquiera había pensado en él- No lo había notado, pero hacía días que ya no pasaba tanto tiempo del día recordando a su esposo; ahora si las lágrimas la traicionaron y comenzó a llorar llena de culpabilidad – ¡Si mi Goku supiera esto¡ ¿Cómo pude? ¡Yo nunca había besado a nadie más que a él! – Exclamó entre sollozos y así permaneció durante casi una hora hasta que sintió que disminuyó el peso de su alma. Se levantó en el sofá para dirigirse a su habitación, una vez ahí se puso su ropa de dormir y se recostó en su acostumbrado lado de la cama mirando al techo. Extendió su mano hacia el lugar donde dormía su esposo y tocó el lugar vacío.

–Esta vez Goku se fue para siempre… - dijo con voz fuerte como para aclarárselo a sí misma.

Era cierto, y ella ya lo sabía pero no era hasta ese momento en que había entendido el significado real de esas palabras: Él no estaba en otro planeta, él no estaba esperando a ser revivido y ya ni siquiera había esferas del dragón. De pronto una idea más había llegado a su cabeza, algo en lo que nunca había pensado. Se levantó de la cama intentando aclarar sus pensamientos pero eran demasiado claros: no solo no volvería a ver a Goku en vida si no que tampoco en el otro mundo… él no había muerto como ella lo haría alguna vez, él se había ido a otro nivel espiritual como guardián de las esferas del dragón. Esta revelación había terminado de una vez por todas con la esperanza de reunirse con su marido y, aunque era una verdad devastadora, le hizo quitarse una parte de la culpabilidad que sentía por lo de Vegeta: tal vez no era tan mala esposa puesto que ya no tenía a su marido con ella, pero todavía era una mala amiga.

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-¡Hola mamá! Ya estamos de regreso- Dijo Gohan abrazando a su madre - ¿Te has aburrido mucho en estos días?

-¡Hijo que gusto me da verte! Mmm la verdad no tuve ocasión de aburrirme ¿Qué tal les fue a ustedes? – Dijo ella todavía abrazando a su retoño.

- Muy bien, Mr. Satán fue muy amable y nos hospedó en la mejor habitación de su mansión. Videl y Pan vienen llenas de regalos, están acomodando su equipaje en la casa y estarán aquí en un momento más.

- Muy bien, entonces voy a preparar un poco de té, siéntate hijo, tu hermano fue a comprarse algo de ropa para la fiesta de hoy, no debe de tardar en llegar – Escuchó un gruñido proveniente del estómago del saiyajin y soltó una pequeña carcajada- jajaja ven prepararé algo de comer.

- Jejeje, gracias –Dijo el chico apenado y colocando la mano atrás de la cabeza como era característico de su padre.

Toc toc

- Deben de ser Videl y Pan, voy a abrirles mamá – Dijo Gohan mientras se dirigía a la puerta, regresó casi de inmediato con el resto de su familia

- ¡Hola abuela! ¡Te trajimos un regalo! –Dijo Pan y le extendió una caja con un gran moño rojo – Mi mamá lo escogió.

- Oh Pan, muchas gracias – Dijo Milk conmovida luego miró a su nuera– Videl no se hubieran molestado

- Claro que no es molestia, me gustó en cuanto lo vi y cuando me avisó que Bulma tenía una fiesta supe que era perfecto para la ocasión – Le guiñó un ojo con simpatía y agregó – ¡Vamos ábralo que ya quiero saber qué le parece!

Milk abrió la caja y sacó un hermoso vestido chino de seda; color púrpura con un fino y discreto bordado de flores color oro del lado izquierdo, en la zona de la cintura; era largo hasta los tobillos, sin mangas y con dos pronunciadas abiertas a los lados.

- Videl, es hermoso… muchas gracias – dijo sorprendida – te debió costar mucho

-No se fije, espero que lo use en la fiesta ¡es perfecto! – Respondió su nuera – también Pan va a estrenar un vestido esta noche ¿verdad hija? – Pan se sonrojó un poco y asintió – Estaba muy emocionada cuando lo escogió

- Vaya Pan, ya eres toda una señorita coqueta – dijo Milk divertida, vaya que su nieta estaba creciendo, todavía hace poco se interesaba más por entrenar que por vestir femenina

- jijiji no digas eso abuela – la chica respondió sonrojada – Es que es una ocasión especial.

- Tal vez conozca a su primer novio en la fiesta – dijo Videl y guiñó el ojo a su hija que cada vez estaba más roja

- Ejem.. – Interrumpió Gohan- Déjenla todavía es una niña

- ¡Papá! ¡No soy una niña! – Dijo Pan todavía más apenada

- jajajaja- rieron suegra y nuera al unísono

-¡Buenas tardes! Vaya que es lo que los tiene tan divertidos–Exclamó Goten al llegar y ver la escena

- ¡Tío Goten! No les hagas caso, solo están molestándome –Dijo Pan corriendo a saludar al recién llegado

- Oh que bien, ya que estamos todos juntos que tal si toman asiento en lo que termino de preparar algo de comer para todos

- Yo le ayudo Milk – dijo Videl – Y, por cierto, podemos arreglarnos juntas para la fiesta más tarde ¿qué opina?

-C-Claro que si Videl

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-Oh, lo siento- dijo Bulma escapando rápidamente del abrazo de su pareja – estoy muy ocupada y tengo que arreglarme para la fiesta -Vegeta levantó una ceja mientras la veía alejarse apresuradamente.

Él no acostumbraba a ser muy afectuoso con su ella frente a los demás aunque no significa que no lo demostrara, hasta donde se lo permitía su carácter, cuando estaban a solas. Los últimos días se había esforzado por procurar pequeños acercamientos afectuosos: un abrazo, tomarla de la mano, un beso sencillo sin ninguna razón en especial; sin embargo, Bulma estaba siempre ocupada en alguna cosa y terminaba zafándose al contacto sonriendo algo apenada, la única ocasión en que pudo abrazarla sin resistencia fue en una ocasión mientras dormía. – ¿Acaso me está evitando? No veo por qué, a menos que supiera lo de…- Sacó el pensamiento de su cabeza con rapidez, Bulma no era de las mujeres que se "guardan todo en su corazón", si ella se hubiera enterado de ese beso, seguro le habría armado una escena tal que hubiera sido imposible de pasar desapercibida. Solo podía contribuir su actitud distante a su exceso de trabajo, la verdad era que aunque le parecía algo extraña la forma de actuar de Bulma lo mantenía tranquilo saber que no tenía que convivir con ella mientras tuviera ese lío en la cabeza.

Reconocía que se sentía culpable, finalmente la científica lo había ayudado desde su llegada a la tierra y estaba consciente de que incluso su transformación en SS4 había sido gracias a sus inventos; habían pasado ya muchos años desde que él se decidiera a vivir como un humano y establecerse con ella y su familia. Recordó la casa en la montaña y sus alrededores, la vida sin lujos exagerados que había llevado Goku y su familia. No entendía como era que a estas alturas del partido se sintiera tan ajeno al ambiente de la corporación cápsula. Si, las cosas estaban algo frías con Bulma desde unos meses atrás, pero llevaba una buena vida. Bueno, no eran solo unos meses, hizo las cuentas y notó que era ya un año desde que su mujer había comenzado con su carga de trabajo excesiva y, a la vez, la intimidad entre ellos había disminuido paulatinamente hasta desaparecer. Se sorprendió del tiempo transcurrido y, sobre todo, de su falta de atención al respecto. Independientemente de su apariencia fría él amaba a sus hijos, pero ya no estaba tan seguro de amar a su mujer. Ahora le preocupaba más su actitud con la esposa de su amigo, pero no podía permitirse pensar tanto en ella. De hecho había un tercero en su mente que le complicaba la situación en cuanto a lo que había pasado con Milk y ese era precisamente Goku. Le parecía irónico que estuviera tan confundido respecto a la esposa del que fuera su peor enemigo en un inicio ¿por qué tenía que haberse fijado en ella?. Extrañamente estaba volviendo a ser su rival, pero un campo de batalla más complicado que él de las peleas. Aunque en este caso particular parecía que su eterno rival era mental no físico ya que no estaba ni volvería a estar presente jamás. Por un momento recordó todo el tiempo que Goku desaparecía dejando a su familia, específicamente a Milk, sola. – Bueno, Kakaroto siempre se arriesgó a que pasara algo como esto y ahora que se fue para siempre ella es libre...

Negó con la cabeza molesto, ¡ahí estaban nuevamente esos pensamientos que lo confundían tanto!, tenía que entrar en razón porque, finalmente, vivía bajo reglas humanas y además su honor saiyan no le permitía cometer actos de deshonor y deslealtad tales como una infidelidad, no podía excusarse en que las cosas ya no estuvieran bien con Bulma.

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Milk caminó a la casa contigua a la suya, había quedado de arreglarse junto con Videl y Pan para la fiesta de Bra. Aunque pensó en mil y un pretextos para faltar al evento, le fue imposible negarse cuando vio a su familia reunida y feliz de ir. La verdad es que los últimos dos días habían sido de una lucha interna constante: por una parte su culpabilidad y por la otra esa sensación inesperada de extrañar a cierto saiyajin que, lógicamente, ya no la acompañaba a desayunar. No tenía a quien acudir para pedir consejo, Bulma y Videl eran tal vez las únicas personas con las que compartía su vida, y la primera no podía enterarse de lo sucedido mientras que la segunda era la esposa de su hijo ¿Cómo contarle semejante cosa?. Ella misma era un juez muy duro, ya que no dejaba de recriminarse su traición a Bulma y a Goku, a pesar de las conclusiones a las que había llegado hace días ella pensaba en que debió respetar la memoria de su esposo y había escogido a la persona menos indicada para romper su luto. A su vez repasaba el último encuentro con Vegeta con una mezcla de culpa y emoción que la sacaban de balance –Basta Milk, fue solo un beso ya déjalo pasar- Se obligó a salir de sus pensamientos y tocó la puerta de la casa de su hijo.

-Hola Milk pase, llegó justo a tiempo – la recibió Videl alegre – Pan se está dando un baño pero podemos adelantarnos – ambas se dirigieron a la alcoba de la pareja.

-No te pregunté cómo está tu padre Videl, ¿goza de buena salud?- dijo Milk a su nuera amablemente.

- Esta muy bien, gracias. Ha estado muy al pendiente del desarrollo de Satan City y eso lo ha mantenido bastante ocupado, parece que al fin se entretuvo con algo serio jijiji, ya sabe cómo es él.

- Mr. Satán es un buen hombre. Debes de sentirte afortunada de tenerlo todavía contigo, ojalá mis hijos contaran con esa suerte. –Dijo Milk con algo de tristeza en su voz

- Gohan y Goten vivieron aventuras inolvidables con el señor Goku, creo que todos nosotros lo hicimos. Tal vez ya no esté aquí, pero fue un gran ejemplo para sus hijos. Vamos no hay que ponernos tristes, hoy es un día para celebrar con Bulma y su familia.

Milk sonrió – Tienes razón vamos a apurarnos que se hace tarde – Se alegró por su hijo Gohan, sin duda había encontrado una mujer de buen corazón – Me tranquiliza saber que mi hijo está contigo.

Videl se sonrojó y sonrió apenada – Gracias jiji, bueno ahora solo tiene que preocuparte por Goten – dijo guiñando un ojo.

-Oh ese hijo mío, al principio me preocupaba demasiado por las chicas con las que salía pero pronto me di cuenta que era una pérdida de energía, finalmente él encontrará a la chica correcta- dijo pensativa.

- Y usted Milk … ¿Ha pensado en salir con alguien? – preguntó la chica con curiosidad

- ¿Y-Yo? ¿Cómo crees?– dijo insegura y nerviosa - ¿A mi edad?

- Ay por favor, viejo el maestro Roshi y aún no pierde la esperanza, jajajaja- ambas rieron a carcajadas durante un rato, luego Videl agregó – Ya en serio, usted todavía es joven y es muy atractiva, está en todo su derecho.

Milk meditó las palabras de su nuera. No pudo evitar recordar un beso reciente y sintió el asomo de un ligero sonrojo en sus mejillas, sonrió con algo de melancolía – Pero no podría ser él

- No lo sé – dijo finalmente mientras extendía su vestido nuevo sobre la cama – No lo había considerado – Finalmente se animó a preguntar -¿Qué pensarías si lo hiciera?

Justo cuando terminaba de hacer la pregunta, tocaron la puerta de la habitación –¿Mamá? ¿Puedo pasar? – Videl dirigió una mirada de aprobación a Milk quien asintió con la cabeza. Tendrían que postergar su plática. – Pasa hija

-¿Cómo me veo? – Dijo Pan algo tímida a las dos mujeres frente a ella. Llevaba un bonito vestido azul; era cruzado en la parte superior, con unas aplicaciones brillantes en el cuello y una delicada manga corta con un fruncido discreto. El vestido le llegaba un poco arriba de la rodilla lo cual le ayudaba a alargar sus piernas a pesar de su corta estatura. Llevaba su cabello suelto sin su acostumbrada pañoleta y unos sencillos aretes; para completar el "outfit" calzaba unas cómodas y bonitas sandalias plateadas de tacón bajo.

-Hija te ves hermosa – Dijo Videl impresionada – Sin duda que ya eres toda una señorita

- Si Pan, no puedo creer que eres la pequeña niña que paseaba Goku en su espalda, te ves muy linda – agregó Milk

- No exageren – dijo sonrojada - Oigan ya es tarde y no se han arreglado mi papá fue Uub y ya no tarda en llegar ehhhh

-¡Oh si tienes razón! – dijeron las mujeres mientras tomaban sus vestidos con apuro.

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La fiesta parecía un evento de la farándula. A la familia Son le parecía imposible encontrar a sus amigos entre tanta gente, afortunadamente al ser invitados especiales tenían mesas reservadas al igual que toda la tropa. Fue un reencuentro emotivo, tenían mucho tiempo sin reunirse; Krillin, 18, Marron Yamcha, el maestro Roshi, Ten Shin Han, Chaoz, Púar, Oolong… en fin, por un momento parecía que habían regresado en el tiempo pero faltaba alguien: Goku. Milk los miró a todos y sintió un nudo en la garganta al recordar a su marido pero éste no era momento para sentirse mal. Notó que ningún integrante de la familia Briefs estaba en la mesa. Se tranquilizó un poco, no quería enfrentarse a ver a Vegeta o a Bulma todavía, sin embargo su tranquilidad duró escasos cinco minutos ya que la citada familia hizo su aparición.

Hola chicos, ¡qué emoción que estén todos aquí! – dijo Bulma mientras se acercaba a recibir saludos y abrazos al igual que Bra y Trunks. Vegeta dio un saludo general agitando la mano hacia todos con educación, pero su vista estaba fija en una sola persona.

Milk sintió un vuelco en el corazón cuando vio que su amiga se acercaba a ella – ¡Milk! ¡Mírate que bien te ves! – dijo abrazando a la mujer de cabello negro

-Gracias, tú como siempre te ves guapísima – dijo tímidamente a Bulma que vestía un vestido strapless hasta la rodilla color rojo y unos zapatos altos – G-Gracias por la invitación

- No lo agradezcas por favor, todos son mis amigos – le dijo la científica mientras se acercaba a saludar a 18 que, como siempre, lucía seria aunque notablemente feliz.

Poco a poco se fueron dispersando los compañeros de mesa de Milk. Marron, Pan Trunks y Goten se alejaron con Bra, Videl y Gohan bailaban, al igual que Krillin y 18, Oolong y el viejo Roshi se fueron a acosar a las chicas de la alberca, etc. En la mesa solo quedaban Yamcha y Bulma quienes reían a más no poder y que de vez en cuando la incluían en su plática; y al otro lado de la mesa, Vegeta que comía bocadillos despreocupadamente ignorando al mundo entero. La cosa no podía ser más incómoda, decidió levantarse hacia el buffet con la esperanza de distraerse. Se sirvió algo de postre y regresó a la mesa. Para su sorpresa ya no estaba Yamcha.

– Milk, regreso en un momento ya sabes que estás en tu casa amiga, te dejo aquí con el gruñón de Vegeta un rato, si te aburre "su grata compañía" se libre de recorrer la fiesta, hay albercas y máquinas de casino – le dijo la peliazul guiñándole el ojo, luego miró al saiyajin – Vegeta vengo en un rato, sé gentil ¿Ok? – él gruñó sin dejar de masticar su comida.

Mientras Bulma se alejaba Milk se burló de sí misma por la ironía de la situación – Esto es parte de lo que estaba evitando y es Bulma quien me deja sola con Vegeta – lo que siguió fue un silencio incómodo. Se miraban de reojo de vez en cuando y ninguno decía palabra alguna hasta que por fin Milk se decidió a romper el hilo e intentó hablar con la mayor naturalidad posible -¿Cómo has estado?.

Él la miró directamente mientras y le dio un sorbo a su bebida luego respondió secamente – Bien – regresó su atención a su plato casi vacío.

Ella suspiró, al menos era tan antipático como antes. Se sintió algo tonta por su lío mental de días atrás -probablemente para él haya sido un error y ahora lo que quiere es olvidarlo- se sintió algo decepcionada aunque más tranquila, era mejor actuar como si el asunto nunca hubiera existido.

-Te ves… bien- dijo de pronto el hombre y luego metió el último bocadillo a su boca. Hubiera querido decir algo más pero ya se había arriesgado demasiado al hablar en un lugar donde alguien más pudiera oírlo.

- G-gracias – dijo sorprendida y algo sonrojada. Lo miró directamente por primera vez en toda la noche, él vestía una camisa negra desfajada, pantalón del mismo color y, como no usaba corbata, llevaba dos botones de la camisa abiertos. Aunque le costaba reconocerlo, le pareció muy atractivo – T-Tú también te ves bien – otra vez silencio.

Vegeta se levantó de la mesa y se dirigió a ella – Ven, quiero hablarte – la tomó del brazo y la condujo al interior de la corporación. Aunque era lo que más temía de la noche lo siguió por los pasillos del gran edificio. Había un gran número de personas en las áreas comunes del primer piso pero no era así en la planta alta que se mantenía privada. Se detuvieron frente a uno de los cuartos de huéspedes.

– Vegeta, no sé qué pretendes trayéndome aquí -dijo susurrando aunque no sabía por qué lo hacía.

– Ya te lo dije, quiero hablarte… y no quiero interrupciones – respondió en voz baja también, mientras miraba dubitativo la puerta cerrada. De pronto se escucharon pasos al otro lado del pasillo, ambos se miraron asustados y se apresuraron a entrar al cuarto frente a ellos, era mejor esconderse que tener que dar explicaciones.

– La señora Bulma me pidió que preparara los cuartos de huéspedes, pero me faltó uno– dijo una empleada doméstica a su compañera mientras giraba la manija de la puerta. Milk se puso pálida al ver como la puerta se comenzaba a abrir.

-No, espera. Este es el cuarto donde duerme a veces el señor Vegeta. No creo que lo debamos de preparar para alguien más – Dijo la otra empleada.

- Tienes razón, bueno entonces ya no tengo pendientes, vámonos.

Ambos suspiraron aliviados, Vegeta agradeció no tener que salir por la ventana a toda velocidad. De igual manera no se le había ocurrido que en efecto era su cuarto y no podían cuestionarlo por estar ahí. Aunque el problema era la compañía.

Milk soltó una pequeña risa – Parecemos dos niños escondiéndose – Miró a Vegeta quien también dibujó una sonrisa en su rostro. Era cierto.

Se quedaron mirándose en silencio por un momento, la privacidad del segundo piso era tal que la música y ruido de la fiesta era casi imperceptible. Él extendió su mano hacia la cara de la chica y le acarició lentamente la mejilla, luego tomó un mechó de su cabello y se lo colocó atrás de la oreja. Su corazón latía aceleradamente y su conciencia la hizo dar un paso hacia atrás pero se topó con la puerta de la habitación. Cerró los ojos y pronto sintió unos labios rozando los suyos como pidiendo permiso de besarla. Tomó las manos de Vegeta y entrelazaron sus dedos.

-No Vegeta, no puedo hacerle esto a Bulma…- dijo Milk con pesar – Creo que tú tampoco quisieras traicionarla.

Él asintió sin separarse de ella, ambos tenían una lucha interna que les impedía moverse. De pronto escucharon voces y risas en el pasillo.

- Shhh, si nos descubren voy a morir ¿entiendes? – dijo una voz masculina

- Nadie nos oye aquí tonto, además no hay manera de que nos descubran todos están en la fiesta – Dijo la voz femenina entre risas.

Ambos se quedaron helados, reconocías esas voces pero no podían creer lo que oían. Tal vez se estaban equivocando.

- Bulma, esto es demasiado arriesgado. Por lo general nos vemos a muchos kilómetros de aquí.. Si Vegeta me ve me va a matar. ¿Qué tal si te está buscando?

- A él no le importa donde esté. Debe de estar devorando el buffet como buen saiyajin. Yamcha por favor, deja de preocuparte – dijo la mujer.

- Quisiera no tener que escondernos, ni siquiera sé cómo hemos podido estar juntos por tanto tiempo así – dijo él con algo de melancolía

-Shhh ya no lo recuerdes, no sé cuándo pero arreglaré esto… ya, vamos adentro – se escuchó la puerta de la habitación cerrarse tras de ellos.

….

CONTINUARÁ