Después de unos minutos, entro a la sala del Patriarca esperando encontrar a su tío y rogando que los demás se hubiesen ido ya, pero para su mala suerte y debido a su falta de concentración chocó con el guardián de Sagitario, este al ir de salida tampoco vio a la chica por lo cual ahora la tenía entre sus brazos, Seiya tuvo una sensación extraña además de un pequeño dolor en la herida que aún conservaba realizada por la espada de Hades, después la observo extrañado. Ciera por su parte también tuvo una extraña sensación que no comprendía, no le gustaba estar cerca de aquel "héroe", no quería sentir esos ojos cafés sobre ella mucho menos el hecho de sentir que la estaba protegiendo, sintió como el miedo la inundaba hasta el momento en que vio sobre el hombro del castaño y vio al Fénix parado justo detrás. Ikki y Shun vieron el rostro de terror absoluto en Ciera por primera vez.

Ciera dio un paso atrás para liberarse de los brazos del Pegaso de oro – Una disculpa señor Ten…Seiya…no vi por donde caminaba – Seiya la miro extrañado, pero antes que pudiese decir cualquier cosa, Ciera se fue casi huyendo a su habitación donde permanecería encerrada por algunas horas.

¿Qué fue esa sensación?... ¿Quién es Tenma?...demonios – vio uno de los libreros de su cuarto, en el cual se encontraba lo que parecía un nuevo libro con una pequeña nota, la joven se acercó para tomar el papelito con el cual sonrió un poco al ver el remitente de dicho mensaje – Erebo… - después tomo el libro y lo hojeo un poco, parecía ser una especie de diario antiguo, no contenía nombre por ningún lugar, pero tal vez su contenido revelaría al autor.

15 de abril de 1738 – Italia

Parece ser que finalmente he encontrado a la rencarnación de la Señorita Athena, se encontraba en un orfanatorio aquí en Italia bajo el nombre de Sasha. Actualmente tiene una relación amistosa con dos pequeños del lugar, uno es un joven con una actitud agresiva pero un alma bondadosa, sería un candidato perfecto a Santo de Athena, de hecho es de los que más se oponían a la partida de Sasha. Su nombre es Tenma.

Por un momento detuvo la lectura, ahí se encontraba el nombre que estuvo a punto de otorgarle al santo de sagitario, esto hizo que continuara su lectura, además de un sentimiento que se apoderaba de ella en ese momento, parecía como si todo lo que leia lo supiera, sin realmente saberlo.

El otro es un joven con gran bondad y paz, Alone, aunque una de las cosas que me preocupo de este joven es la mirada tan pura que tenía, unos ojos hermosos, espero no tener razón, pero parece un perfecto recipiente para Hades.

Cada palabra en ese diario la estremecía más, quería continuar leyendo aquel diario pero para su suerte su compañero de batallas durante los pasados años también se encontraba ahí, Kano de Fenix, su primo. Si bien en el corazón de Ikki siempre pertenecerá a Esmeralda, en juventud un desliz poco después de la muerte de Esmeralda fue el causante del nacimiento del joven, el cual había conocido hasta que el tuviera 5 años debido a la muerte de su madre el Fenix quedo a cargo del joven.

¿No deberías estar haciendo tareas o algo así? – Ciera salto de la cama donde leía el diario, el cual cerro inmediatamente – Tranquila, soy yo el sexy genial de tu primo. ¿Qué lees? – Se acercó a ella y tomo el libro

Es un diario que encontré en la vieja biblioteca, mas no se de quien es…– dijo ella sin dudar.

Kano examino dicho diario con detenimiento – Es de Sisifo de Sagitario – rio un poco al ver la cara de sorpresa de su prima – aquí está la firma, Ciera, al final de cada relato, ¿acaso no lo notaste?

Ciera con enojo tomo el libro y lo dejo a un lado – Soy algo despistada ya lo sabes – Kano simplemente rio de nuevo y se la llevó al salón principal por órdenes de ambos padres.

Kano era en muchos sentidos como su padre tanto como caballero hasta la manera en que protegía a Ciera, incluso la diferencia de edad era la misma. Kano un joven de cabello negro con destellos azulados y de largo hasta la cintura desalineado, un poco más alto que su padre. En el camino con sus padres, a lo lejos los observaba con celos a la peliverde al no saber de quien se trataba el hombre a su lado, ¿acaso lo engañaba? Su furia aumento al ver como Ciera tomaba del brazo a aquel muchacho que nunca había visto en su vida. A pesar que estaban de espaldas a él pudo observar lo que realmente desato el enojo del geminiano en la mano derecha de la joven se podía ver claramente la máscara que debía estar en su rostro, el hasta el momento y a pesar de que había intentado de mil maneras ver el rostro de la joven sin éxito por lo cual no se quedaría ahí viendo como le pintaban dos grandes cuernos al propietario de la armadura de Geminis – Veo que tienes un nuevo amante, Ciera

Ciera entro en pánico y se colocó la máscara – Pollux ¿qué haces aquí? – Ella no estaba lista para contarle al santuario y mucho menos a su familia de su relación con el geminiano, más que nada por la gran diferencia de edad que tenían – Mira él es… – no pudo terminar con la frase cuando Pollux ya la había tomado y llevado con él a la casa de Géminis, Ciera no entendía lo que sucedía pero no tardaría en descubrirlo.

Pollux la encerró entre él y la pared – Sabes, acepte que no dijéramos nada acerca de nuestra relación, incluso acepte que no te has quitado la máscara ni una sola ves frente a mi…pero si andas por ahí con otros mostrándola ¿no?! – golpeo la pared a un lado de la cabeza de Ciera, con lo cual ella se estremeció, en caso de una pelea ella estaba consiente que podía defenderse sin problemas pero algo dentro de ella no se lo permitía – después lo tomas del brazo como si fuera lo más normal del mundo, ya me voy dando cuenta de la clase de mujer que eres…pero sabes algo – tomo el rostro de la joven y comenzó a quitar la máscara – tu eres únicamente mía, de eso me encargare yo – Ciera se encontraba aterrada, le molestaba sentirse dominada y controlada, pero no lograba que ninguno de sus músculos se movieran, se limitó a cerrar los ojos mientras aquel que ella amaba le retiraba la máscara – definitivamente eres mejor que lo que me imagine en mis sueños más locos, pero falta la ventana a tu alma – rio un poco – vez! Si hasta romántico soy, ahora abre los ojos – Ciera simplemente obedeció y ambos se miraron directamente por primera vez. Ciera tenía frente a ella los claros ojos grises de Pollux, posiblemente la única diferencia entre él y su padre, unos ojos que podían traer tanto luz como obscuridad a quien los mirase. Por otro lado, Pollux al encontrarse con los ojos de Ciera tuvo exactamente la misma sensación, pero acompañada de otro sentimiento extraño que aún no comprendiera.

Ella tomo el rostro del geminiano para acercarlo a ella, después le besó, un beso suave, sin malicia e inocente – puedes confiar en mí y en mis palabras mi amado Pollux, aquel hombre que estaba junto a mí era mi primo, el hijo de Ikki, nadie más que mi familia – sonrio y acaricio el cabello de Pollux – Esta noche recibirás un regalo mio en manos de Erebo para comprobarte cuan fiel soy hacia ti, ahora debo irme o mi padre le extrañara la manera en la que me has raptado – Pollux sonrió y le dio la máscara a la joven para que ella se marchase al lado de su familia. Ciera corrió de vuelta a el recinto del patriarca, sabía que le esperaba un sermón al llegar, pero no le importaba más que nada porque esa noche le entregaría a Pollux la promesa de serle fiel y únicamente para él, de la manera griega.

En la puerta del santuario papal se encontró con Kano – Así que ese celoso copia de Kannon es tu novio…ándate con cuidado prima, parece bueno pero no lo es, estará contigo en lo que consigue lo que desea… – exhalo cansado

Ciera sonrio a su primo – no te preocupes, se manejar la situación, solo fue un malentendido – vio a Erebo detrás de su primo esperándola también – Erebo! Acompáñame por favor, necesito que le lleves una cosa a tu hermano - Sonrió feliz y fue seguida por su ahora sirviente. Al entrar a la habitación tomo una caja y una daga – ¿qué planea hacer?, señorita – pregunto confuso Erebo

Hoy pasó algo extraño con Pollux, Erebo…se puso celoso de mi primo, pensando que era alguien a quien le estaba coqueteando o algo así – rio un poco – pero no puedo permitir que se sienta mal – Tomo la daga y comenzó a cortarse algunos mechones de cabello para colocarlos en la caja que había sacado anteriormente. Ahora su cabello era corto pero de manera asimétrica, la parte frontal llegaba un poco debajo de los hombros mientras la trasera apenas rosaba su nuca. Acomodo el cabello en la caja para después colocar una rosa blanca sobre ello y cerrar la caja – Ahora ve y entrégale esto por favor, completamente en secreto por favor Erebo – Erebo entro en shock, pero acepto hacer el encargo de la joven y se dirigió a la casa de Géminis sin chistar.

En la casa de los gemelos, miro con recelo a su hermano y le entrego la caja – te lo manda…

Se quien lo envía – tomó la caja y la abrió, para después sonreír por haber conseguido lo que deseaba – Todo va viento en popa, hermano

Erebo enojado – Sabes qué significa esto ¿no es así? Ciera no es un jueguito más como los que te gustan, ella…

Tanto la amas, Erebo, después de tantos siglos. Claro que sé que significa, ¿porque le seguirán gustando los rituales antiguos? – vio la rosa y sonrió – aún recuerda mi amor por las flores

Así que ya despertó… – decía una vos en las sombras – La señora del Inframundo, Perséfone

Nunca estuve dormido, Radamanthys. Ahora, como ahora yo soy el Señor del Inframundo, debes obedecerme y yo te… – Radamanthys y Erebo sonrieron un poco burlones

Erebo así como los 108 espectros no servimos al "Señor del Inframundo" servimos a Hades. Si me disculpa, debo regresar con la señorita Hades – Radamanthys se retiró dejando a un Pollux enfurecido.

Erebo trato de calmar a Pollux pero sin éxito, sencillamente el santo de géminis y rencarnación de Perséfone se retiró a su habitación con su trofeo.

NOTA DE LA AUTORA

Algunos me preguntaran que tiene de interesante que Ciera haya regalado su cabello a Pollux. En la antigua Grecia cuando un matrimonio se llevaría a cabo, la novia una noche antes ofrecía varios artículos a manera de sacrificio, entre esos artuculos se encontraba un mechón de cabello esto simbolizaba el abandono de la infancia y la sumisión al esposo.