- Ya se a donde quiero ir en nuestro aniversario- salto Ginny mientras caminaban por entre los pasillos silenciosos del Museo Británico
- ¿Dónde-pregunto Henry distraídamente mientras observaba con atención una antigua espada atreves de una vitrina
-Escocia-
Henry ni si quiera se movió, parecía no haberla escuchado si quiera a Ginny, estaba atrapado entre sus propios pensamientos, mirando aquella espada

-Escocia-Repitió Ginny ya acostumbrada a ese tipo de situaciones, en especial cuando había entre ambos un objeto antiguo o que representara historia.

La mirada de Henry se desvió lentamente de la vitrina con una sonrisa -es en serio?
-claro que si, creo que necesitamos aire fresco, otro tipo de comida, hábitos, y...quien sabe...quizás...logremos algo con una atmosfera más...romántica

Henry la escuchaba con una sonrisa posando instintivamente sus manos en el vientre de Ginny.
-podríamos lograrlo esta vez...
-si…
Henry le sonrió con ternura acariciándole una mejilla con la otra mano
Ginny no pudo esconder su tristeza. Desde hacía varios años que ambos deseaban tener un hijo, pero no había importado cuanto lo intentaran, seguían siendo solo dos sillas en el comedor se u casa. Y, aunque aún eran jóvenes, Ginny comenzaba a perder las esperanzas.
- Ginny, debo irme, amor, tengo que dar clase en media hora.
Ginny asintió, recordando el pequeño y ocasional puesto de maestro de historia que Henry tenía en la universidad. -Nos vemos donde siempre?
-No, mejor nos vemos aquí mismo
Ginny lo miro extrañada.
-Quiero enseñarte un par de cosas que llegaron hace unos días-Murmuro Henry inclinándose para darle un pequeño beso para luego darle la espalda y salir caminando a prisa del museo.
Ginny se quedó quieta varios segundos, mirando el marco antiguo de la puerta donde acababa de salir Henry. Estaba completamente sola en la sala del museo, salvo por el guardia de seguridad sentado en un rincón alegado, leyendo una revista. Ginny nos e había percatado de su presencia hasta entonces, sintiendo un pequeño rubor al recordar la plática que acababa de tener con Henry.

Sin querer i poder quedarse más tiempo en ese lugar se dirigió a casa, con una ansiedad inminente creciendo en el corazón de ella. Al fin tenía un momento a solas, casi tres horas para recordar los viejos tiempos que tanto anhelaba la parte más primitiva de su propio ser.
Tardo poco más de una hora en llegar a casa, era sábado y como de costumbre en la sobrepoblada ciudad de Londres, había demasiado tráfico. ´Trafico muggle´, como Ginny solida decir para sí misma,

Apenas hubo cerrado la puerta de la casa se dirigió hacia la cómoda de la alcoba, sacando, escondida entre la ropa y entre una pequeña tabla rota en la base del cajón, su varita.

Sabía que no debía, pero también sabía que no podría soportar mucho tiempo más la vida sin mágica sin tener una dosis ocasional de esta, sin importar todo el amor que le tuviera a Henry, la magia siempre fue si punto débil.
La acaricio unos instantes por entre sus delgados y finos dedos, cerrándolos ojos y suspirando, sintiendo oleadas de placer con ese simple tacto, sin poder contenerse más agito levemente la varita provocando que el espejo frente a ella se quebrara peligrosamente.
- maldición- mascullo, abriendo los ojos un poco asustada.
Tomo aire y trato de concentrarse un poco, y con u ágil movimiento de varita el espejo volvió a su estado original.
Pasado unos instantes se dispuso a guardar la varita de nuevo, removiendo la ropa en el cajón, buscando la pequeña hendidura de la tabla de madera algo le llamó la atención, era una caja escondida en un rincón.
Curiosa metió la mano sacándola caja, la contemplo unos instantes, era de un color dorado, no recordaba haberla puesto ahí, pero si tenía un vago recuerdo del contenido de la caja.

Abrió la caja y sus sospechas se hicieron realidad, lo primero que vio fue una pequeña nota con la burda letra de su hermano. Sabía que era más una broma que algo serio.

Siempre hay segundas oportunidades, hermanita. Por si decides cambiar de opinión. Te quiere, tu hermano Charlie

Después de dejar la nota sobre el buro saco un pequeño gira tiempo de oro. Tras varios minutos de contemplar aquel objeto un zumbido la sobresalto soltando el gira tiempo dejándolo caer.
-mierda-soltó Ginny sacando el celular de su bolsillo. Miro varios segundos la pantalla, dándole varios toques por toda la pantalla de recordar como contestar. Tras varios intentos y casi 5 llamadas perdidas logro contestar.
Era Henry, quien ya la esperaba frente al museo, tan puntual como siempre.
-Mierda, mierda, mierda….- maldijo Ginny tras colgar, buscando el gira tiempo por todos lados… lo había perdido.
Ya no tenía tiempo para seguir buscándolo.
Salió corriendo de la casa, no sin antes guardar la varita en su lugar.

-Henry, lo lamento me quede…-Balbuceaba Ginny casi dos horas mas tarde.
-En casa perdida tus pensamientos, sin darte cuenta de la hora- continuo Henry con una sonrisa, saludándola con u beso.
-Ven, vamos – Dijo Henry tras dejar que Ginny recuperara el aliento, había llegado corriendo, la tomo de la mano llevándola hacia el interior del museo.
Habían recorrido tantas veces el museo que Ginny ya se sabía de memoria cada obra, cada objeto y cada etiqueta.
Pero esta vez, para su sorpresa, pasaron sin detenerse a mirar cada vitrina, como era la costumbre.
Ginny tan solo caminaba por entre las vitrinas llenas de objetos antiguos de uso común y varias pinturas, procurando seguirle el paso a Henry, quien, sin escapársele a Ginny, no podía esconder la emoción de un niño en Navidad.

Llegaron a una pequeña bodega, en la que antes de entrar, tuvieron que pasar por interminables puerta de seguridad. Fue en un rincón dela bodega llena de artículos etiquetados y restauraciones aun inconclusas donde se encontraba lo que Henry tanto quería mostrarle.
Henry se hizo a un lado dejando que Ginny se acercara a las vitrinas que tenían en frente.
Ginny se acercó a las vitrinas algo escéptica, mirando a Henry de reojo.

Cuando llego a los primeros objetos de las vitrinas Ginny observo un guardapelo con una serpiente, un anillo, una copa...Ginny suspiro un poco pasando a la siguiente vitrina que estaba a un lado, y fue cuando el corazón se le detuvo.

El escudo de Gryffindor tallado en una palca de oro, no podía equivocarse era el escudo de la casa a la que había pertenecido durante 7 años en el colegio de magia u hechicería. En una esquina, debajo de la pata del león tenía una fecha impresa., Ginny esforzó la mirada para lograr verla, pegando la nariz en la vitrina. -1617-Logro leer
-Si- respondió extasiado Henry.

Ginny se sobresaltó, se había olvidado de que Henry estaba junto a ella, que estaba en un museo muggle, había olvidado su vida por un instante ...
-Pero eso no es lo más extraño prosiguió Henry acercándola a la última vitrina. Ginny comprendía perfectamente la emoción de Henry, en especial por aquella fecha.
Ginny se inclinó un pocos obre la otra vitrina...quedándose sin aliento ante lo que veía

-No ...no puede ser.-murmuro Ginny
eran dos varitas de magos que les faltaba la punta, se veían muy antiguas, pero el mango y lo demás estaba casi intacto. Las varitas estaban entrelazadas entre sí por el centro, formando un pequeño tache, y justo donde faltaban las puntas estaba incrustada una piedra preciosa de color rojizo que amenazaba por caerse debido a la falta de soporte.

- Todos los objetos datan del mismo año que el escudo, peor no tenemos idea de lo que es, la piedra, principalmente, está hecha de un material que no es conocido por el hombre-Dijo Henry

-pero...-se aventuró Ginny, nerviosa, sabía perfectamente para que eran la mitad de los objetos, ella misma tenia uno guardado en su habitación- seguro tienen alguna idea… algo deben de suponer.
-si- respondió Henry no muy convencido- alguna obra de arte, algún arma incompleta, o simplemente joyas decorativas apara alguna mujer de estatus social.
-puede ser- dijo Ginny centrando su atención en el último objeto, una snitch dorada

-Este objeto, no tenemos idea de lo que sea.-Señalo Henry siguiendo la mirada de Ginny-
le tomamos rayos x, hay un objeto dentro, parece una nota, pero no sabemos como abrirla sin destrozarla.
Ginny miro con atención la snitch dándose cuenta de que, al igual que el escudo, había una fecha marcada, peor también un nombre, el de ella.

10-oct-2012
Ginny Molly Weasley
-Y eso no es todo lo que quería mostrarte-Comento Henry.

Ginny ya no sabía que pensar, ni si quiera podía decir palabra, ni se dio cuenta cuando Henry quito una anta sobre un objeto que no había visto cuando llegaron, era una pintura.

Ginny giro el rostro contemplándola mirada, era un retrato de dos persona, un muchacho de no mas de 20 años la observaba desde el marcho recargado en la pared y junto a el , el rostro de ella.

Una mujer es idéntica a ella.

-es increíble, Ginny-Dijo emocionado Henry, creo que hemos encontrado a tus antecesores, esa mujer es idéntica a ti.