Habían pasado varios días desde que vio aquellos objetos en el museo con Henry.
Había estado tratando de olvidarlos, dejarlo y volver a su vida, pero Henry lo hacía difícil, siempre encontraba alguna oportunidad para hablar del tema, insistía en investigar sobre el pasado familiar de Ginny (ella nunca ale conto mucho de su familia, lo poco que le había dicho sobre el tema, en su mayoría eran mentiras, como que sus padres viajaban constantemente por todo el mundo) .
-! No lo se, Henry!-Grito Ginny llegando al límite de su paciencia. -llevas días preguntándome lo mismo…y te respondo lo mismo… no lo se.
Ginny cortaba zanahoria con un cuchillo, estaban en la cocina.
Henry bajo la mirada comenzando a hacer círculos con el dedo en la pequeña mesa de la cocina tras varios segundos en un silencio solamente roto por el constante golpeteo del cuchillo contra la tabla.
De pronto Ginny sintió un abrazo cálido alrededor de su cintura, sin si quiera inmutarse siguió con su labor de cortar zanahorias.
-Ginny, lo siento. -Henry comenzó a besarla en el cuello con una fineza que a Ginny le resultaba frustrante y desesperante, pero que al mismo tiempo encendía una llama en ella ese simple roce contra su cuello.
Ginny se mantenía tiesa ante el contacto de Henry, pese a esa llama que en su interior crecía con rapidez.
-perdóname por haber actuado así…. eres todo para mí. -Henry la besaba con las insistencia recargándola un poco contra la barra de la cocina-se que quizás te enojes aún más por lo que te voy a decir… pero, a veces siento… desde que nos concinos. que… vienes de un mundo diferente… que hay algo especial en ti que ocultas… algo increíble…algo...mágico
Ginny sintió como un escalofrió le recorría todo el cuerpo sediento ante el, se dio la vuelta para a recibir a Henry, abrazándolo por el cuello y mirándolo a los ojos
-Henry...yo...
Pero Ginny apenas y podía respirar, Henry la había sentado sobre la mesa acomodándose entre las piernas de ella.
-Henry...yo...soy...-tenía que decírselo, quería gritárselo, sacarlo de su pecho acompañado de una emoción similar al triunfo y al jubilo.
Sus cuerpos se conocían a la perfección amoldándose uno contra el otro y uniéndose a la perfección.
- soy …soy una…bru..
Pero Henry ya no la escuchaba, concentrado en besar los senos de ella,
no falto mucho para que Ginny lo sintiera deslizarse dentro de ella, olvidando todo lo demás.
-cuéntame la historia de nuevo-Pidió Ginny momentos más tarde levantando la cabeza del pecho de Henry
Yacían en la cama, apenas y podía recordar cómo habían terminado de la cocina hasta la habitación de ellos.
Henry respondió con un pequeño gruñido.
-anda, Henry, cuéntamela- Ginny se había incorporado un poco más en la cama apoyando su cabeza sobre su codo, moviendo con la otra a mano a Henry.
-de acuerdo, de acuerdo-Henry se acomodó la almohada abriendo los ojos
-pero no entiendo pro que me pides casi a diario que te la vuelva a narrar, si ya te la sabes.
-¿me la vas a contar o no?
Henry tomo una bacinada de aire...
Hace varios siglos, en el año de 1360 vivió un relojero francés, desde joven había diseñado mecanismos más avanzados de la época, sus relojes eran los mejores el mundo, apreciados por grandes reyes y emperadores.
Tras una vida de servicio a su trabajo y de viajes constantes decidió asentarse en una pequeña provincia francesa, donde se convirtió en uno delos hombres más respetables del pueblo. No tardo mucho para conocer a una mujer mucho más joven que el y casarse con ella, y al poco tiempo quedo embarazada.
La vida del relojero y su mujer fui feliz y tranquila durante los primeros meses de embarazo, hasta que un día varios aldeanos vieron llegar al pueblo unos seres misteriosos, encapuchados con largas túnicas, fueron directo a la casa del relojero, se dice que le encomendaron un trabajo especial un trabajo que solo el podía realizar, pero el relojero lo rechazo, y así se fueron aquellos seres, nadie sabe exactamente que fue lo que paso pero, a los pocos días de aquella visita inesperada, la esposa del relojero enfermo gravemente, la vida de ella y la del bebé que esperaba estaban gravemente enfermos, el relojero busco ayuda con todos los médicos que encontró, ninguno pudo darle razón de la enfermedad de la mujer, nadie sabía lo que tenía. Y así, aguantando entre el sufrimiento su esposa dio a luz a una niña, pero la enfermedad misteriosa que aún estaba en ella termino venciéndola y murió.
Pasaron los años y el relojero continuo su vida junto a su hija, solo lo mantenían con vida dos cosas, la primera, claro era, su hija de 14 años, poseedora de una gran belleza, y la segundo, su profesión, el aun hacia relojes por en cargo, más sencillos que los de su juventud, más baratos, pero no menos hermosos.
Y una vez más, hasta el cumpleaños número 14 de su hija, todo fue tranquil y felicidad, una mañana el relojero fue llamado por el Señor dela región para un encargo importante, un nuevo reloj, el viaje era un poco largo, al menos 4 horas en caballo, el relojero partió esa misma mañana dejando a su hija sola. El relojero volvió en la noche, esperando encontrar a su hija recibiéndolo en la puerta como de costumbre, pero cuando entro en la casa ella no estaba, busco e las habitaciones en toda la casa, pero ella no estaba en ningún lado, desesperado salió a buscar al pueblo, pidiendo ayuda en todas las casas, buscaron por todos lados, se adentraron en el bosque pero no encontraron ningún rastro de ella.
Casi sin esperanzas el relojero busco durante tres días más, parando la búsqueda solo para comenzar a fabricar un reloj nuevo, basado en el encargo del Señor de la región, este nos e lo vendería nade, era un reloj diferente.
Justo la mañana del tercer día un muchacho joven toco la puerta del pinto, ni si quiera necesito que le dijera lo que había pasado, el ya lo sabía desde la noche del primer día, y con el alma hecha trizas el relojero siguió al muchacho por entre el bosque, y fue en aquel lugar, apoyada en una raíz que sobresalía de la tierra y envuelta entre a gente el pueblo donde encontró a su hija muerta.
El rostro de su hija estaba casi desfigurado y le faltaba un gran pedazo de carne del cuello, como si un animal salvaje la hubiese destrozado.
Los aldeanos solo pudieron pensar en el ataque de lobos, y con eso cerraron todo el asunto
pero el relojero no lo acepto, no tenía ningún sentido para el, y, al mismo tiempo tenía sentido, le encontraba sentido, aunque fuera por razones que el conocía como la causa dela muerte de su amada esposa, su dolor no tenía igual… ese dolor que con el pasar de los días se convirtió en una peligrosa sed de venganza, en una tortura constante.
Siguió fabricando el reloj, encerrado en su gran casa, la gente nunca lo veía salir, algunas ocasiones lo veían asomarse por la ventana. La casa empezó a descuidarse pareciéndose más a una casa abandonada, e incluso hubiesen jurado que el había muerto pero el mismo muchacho que le había avisado de la localización del cuerpo de su hija, pasaba casi a diario llevándole comida.
Así pasaron tres años cuando el relojero por fin termino aquel reloj.
-aquí es dónde viene el misterio-corto Henry ante una Ginny hipnotizada con las palabras de el mientras le acariciaba la espalda con los dedos
Unos dicen que le vendió su alma al diablo, oros juraron que los mismos seres encapuchados con túnica volvieron a visitarlo, otros que simplemente desapareció.
Sea cual fuese la razón el relojero nunca volvió a ser visto, nunca vieron que abandonar la casa. y cuando entraron varios años más tarde no encontraron ningún cuerpo todo se veía intacto salvo la densa capa de polvo que cubría todas las superficies peor encontraron un objeto en particular, sin polvo, como si estuviese recién hecho, el ultimo reloj que había fabricado.
Buscaron al relojero por el bosque, en los pueblos, pero nunca nadie volvió a verlo.
Y como es natural, se perdió el rastro del reloj por casi dos siglos, hasta que un duque le regalo ese reloj al mismo rey de Inglaterra en el año de 1520...Henry Tudor, como regalo en una Navidad.
Se dice que en cuanto aquel reloj cayo en manos del rey, cambio pro completo, empezó con sosas pequeñas, muchos duques decían que nunca perdía en una apuesta o algún deporte incluso siempre sabía lo que iba a ocurrir, nunca lo podían engañar llevando ese misterio a su vida y posteriormente a las guerras, sabia cuando atacar y cuando no, pero pese a todo eso nunca pudo escapar ni cambiar su propio destino al morir.
El reloj fue heredado a sus hijos hasta que llegó a manos de Elizabeth Tudor, su tercer hija legitima,. a quien la envolvió el mismo misterio en torno al reloj, peor al igual que su adre, tampoco escapo a su muerte, y un destino triste.
Tras la muerte de Elizabeth se volvió a perder el rastro del reloj, por siglos y no fue hasta 1920 cuando fue encontrado en una antigua tumba al norte de escocia
El reloj estaba intacto, pareciera que el tiempo no había pasado para el reloj mismo, pero cando estallo la segunda guerra, fue bombardeado el museo donde estaba, al finalizar la guerra solamente se encontró la mitad del reloj.
Henry hizo una pausa.-pero hay algo que nunca te conté-miraba de reojo a Ginny quien tenía la mirada desenfocada.
-Se cuenta que el reloj estaba maldito, acompañado de un final aterrador para el poseedor del mismo, pero si se lograba descifrar el mecanismo del mismo se le sería dado un poder místico al dueño.
-me gusta la gran imaginación que tienes-mintió Ginny acomodándose para dormir.
Sabía que la historia era verdadera, la había escuchado en Hogwarts en más de una ocasión, que seguramente había sido un mago aquel relojero, o habría conocido a magos. Siempre se había sentido atraída hacia aquel reloj, algo la llamaba de el, de la historia y del artículo en sí.
Una vez a la semana iba a admirar el reloj al museo, o por lo menos lo que quedaba de e, que tan solo era la base y la mitad del mecanismo.
Anhelaba verlo completo, muchas veces había considerado usar el gira tiempo para eso, pero se convencía de que era arriesgado, y no lo valía, muchas cosas podían pasar mal.
Y así fue como la mañana siguiente fue al museo después de que Henry se fuera a la universidad.
Toda una sala dedicada solo a es objeto, pintadas las paredes completamente de blanco, solo se veían pinturas done había monarcas con el reloj a un lado, incluso el reloj solo como tema de varias pinturas. Aquel día estaba vacía la sala a diferencia de los demás días cuando siempre había gente amontonada para observarlo, Ginny estaba sola en la sala, salvo el guardia de segura, como siempre, pero esta vez estaba dormido sobre la silla.
Ginny contemplaba lo que quedaba del reloj, hecho de madera y oro, la madera estaba barnizada dándole un todo rojizo, montado en una base de pilares solo estaba la mitad del mecanismo, solamente se podían ver los números del V al X, con apenas una manecilla, la parte de superior del reloj solo mostraba engranes y tuercas.
Ginny se quedó observando, no sabía que era, pero siempre sentía el llamado de aquel objeto, se sentía cautivada, deseaba tocarlo, necesitaba tocarlo.
Incapaz de contenerse miro al guardia quien permanecía aun dormido, sentía que el corazón se le salía del pecho.
Cruzo la línea de seguridad quedando cara a cara con el reloj, separados solo por una vitrina, coloco los dedos en la vitrina y cerró los ojos concentrándose.
Sabía que no podía moverla, activaría las alarmas y seguramente Henry tendría que recogerla en la cárcel.
Sintió la textura del frio vidrio contra sus dedos, respirando hondo, olvidando todo lo que la rodeaba, hasta que…dejó e sentir el vidrio. Abrió los ojos con una gran sonrisa, lo había logrado, la virina que protegía al reloj había desaparecido.
Por fin, ahí estaba frente a ella, sin nada de por medio lo tomo con las manos temblorosas.,
sintió un deja vu al mover con cuidado el reloj entre sus manos, era hermoso, la madera se sentía fresca, como si acabaran de terminar el barnizado.
Lo miro pro todos los ángulos posibles, cuando algo le llamo la atención, unas pequeñas letras escritas entre los pilares del reloj, suspiro frustrada el ver que estaba incompleto el texto debido a la ruptura del reloj.
Inclinándolo un poco más, con cuidado de no tirar el mecanismo que estaba flojo, leyó con una letra que le resultaba familiar…
Ginny Molly Weasley.
Regresa por favor, sabes que soy...
la respuesta es...
tienes que...
está escondido en…
te necesito…
Harry
El corazón de Ginny se congeló, el resto de la inscripción estaba perdida junto con la otra mitad del reloj.
Sintió, mientras leía el texto incompleto, como ese típico vacío en su interior comenzaba a llenarse con cada palabra, pero, apenas levanto la mirada recordando donde estaba, se sintió vacía nuevamente.
Sabía que era imposible que fuera para ella, habían existido miles de mujeres con su nombre en todas las épocas posteriores al reloj, o por lo menos alguien más, era imposible que fuera la única con aquel nombre.
Y mucho más improbable que fuera para ella aquel mensaje.
Pero…el nombre de Harry en la inscripción la incitaba algo más.
Su curiosidad en aumento la derrotaba.
Dejo el reloj en su lugar y salió de la sala del museo. Justo antes de salir del museo recordó que había olvidado regresar la vitrina, regreso casi corriendo, pero ni si quiera volvió a entrar a la sala, el guardia de seguridad estaba despierto mirando alarmado el reloj sin vitrina mientras llamaba por radio a los demás guardias.
Ginny regreso sobre sus pasos, procurando no llamar la atención y salió del museo sin que nadie la viera.
Los días pasaban, se acercaba su aniversario con Henry, pero no podía estar tranquila, la curiosidad y la necesidad la atormentaban.
No podía más con esa situación.
"tengo que saber "se dijo a sí misma una tarde mientras tanteaba su varita en ausencia de Henry.
Dejando la varita sobre la cómoda comenzó a buscar el gira tiempo, no habían pasado ni 5 minutos cuando vio el destello dorado entre las tablas del suelo de madera. Fue a la cocina por un cuchillo y comenzó a introducirlo por entre las tablas del piso tratando de levantarlo.
Pasó poco más de una hora cuando apenas y había logrado mover unos milímetros una tabla cuando lanzo el cuchillo frustrada.
-que idiota soy-murmuro entre dientes tomando su varita.
-Accio gira tiempo!-dijo en un grito, y en un instante el gira tiempo estaba sobre su mano, y un gran hoyo adornaba el piso de la habitación . No le tomo importancia.
Incapaz de esperar más, se lo colgó en el cuello y comenzó a calcular las vueltas, iría a 1938 justo antes de la guerra, vería el reloj completo y regresaría a casa con Henry para almorzar.
Se guardó su varita en el bolsillo y comenzó a girar la pequeña manija del reloj, solo necesitaba 10 vueltas, cuando iba en la séptima vuelta sintió unas manos que la tomaban por la cintura.
-Mierda, Henry! Me asustaste-soltó Ginny empujando un poco a Henry. Había estado tan absorta en el reloj que no lo había escuchado llegar.-¿Cuánto tiempo llevas ahí'- Sintió pánico al pensar que tanto había visto Henry desde que saco su varita
-Recién vengo, ¿qué hacías?-pregunto Henry entre risas tomando el gira tiempo del cuello de Ginny con curiosidad.
-Nada...solo…-Ginny trato de quitarle el gira tiempo de las manos. -no…no hagas eso!-Henry estaba dando vueltas atrás y adelante a la manija del reloj. -basta. Henry!-Ginny estaba perdiendo el control , se inclinó con todas sus fuerzas hacia atrás con el reloj aun colgando e su cuello, jalando al cadena con sus manos, peor en vez de sacarlo de entre la manos de Henry escuchó un gran ´crack´, y el reloj cayó al suelo.
-idiota, lo rompiste-lo culpo Ginny entrando en pánico.
-Ginny, los siento, es solo que nunca había…visto algo así... mejor te espero abajo-murmuro Henry al ver las mirada de furia que le lanzo Ginny mientras recogía el reloj.
Ginny examino el reloj aliviada, no estaba roto, pero, noto algo raro en la cadena. Se había partido en tos un eslabón. Nada que afectara al reloj en sí.
Tanteo su varita para repáralo.
-Ginny… -Henry la miraba desde la puerta-De verdad lo siento…
-basta Henry, en un momento bajo...-Lo interrumpió Ginny tratando e no perder el control de nuevo.
No podía arriesgarse, solamente le hizo un pequeño nudo a la cadena. y volvió a guardar el reloj entre sus cajones, más tarde arreglaría la carena.
"Que tontería iba a cometer "se dijo Ginny esa misma noche. Se contemplaba en el espejo, con el cabello alborotado, Henry ya estaba dormido.
Llevaba puesto un ligero camisón con tirantes, el baño era considerablemente pequeño, tenía que retroceder varios pasos para poder abrir la puerta.
"debo de hacerlo bien" pensó Ginny mientras apagaba la luz del baño y volvía a la cama con Henry.
Fue una mañana de viernes, un día antes de su aniversario con Henry. Ginny había comprado ropa delos años 30. Parada en el patio trasero de su casa trato de recordar cuantas vueltas le faltaban para las diez que necesitaba, solo tres vueltas más y soltó la manija dejando que el reloj comenzara a girar por si solo, haciendo pasar el tiempo hacia atrás. Habían pasado varios minutos y aún estaba girando.
-esto no es normal.-Murmuro Ginny para nadie en especial, comenzando a asustarse.
Finalmente tras varios minutos más, el reloj dejo de girar, exponiendo a Ginny un panorama vacío, sentía el aire fresco sobre su cara no veía ningún edificio a sus alrededores, solo veía árboles, árboles y más árboles.
De repente un olor áspero a pólvora y sangre la invadió, escuchado disparos a los lejos y goles de espadas, junto con gritos de hombre. Ginny no podía si quiera moverse de donde estaba, no podía asimilarlo.
La batalla no tardó mucho en alcanzarla, cuando volvió en si estaba justo en el corazón de la batalla, varios hombres caían muertos, ni si quiera la habían notado, Ginny sintió tomo el filo de una espada le corto una prenda y por puro instinto se lanzó a correr, corrió lo ams rápido que pudo, lo más lejos que pudo, corrió hasta que no tuvo más aliento, y entre jadeos tanteo su pecho en busca de gira tiempo, pero no encontró nada, miro a su alrededor, solo había una tierra húmeda por la lluvia que comenzaba a caer.
-Olvide reparar la cadena-S e dijo a sí misma.
