N/A: Ya sé que he demorado mucho tiempo en actualizar, hay muchas razones de trasfondo pero prefiero no aburrirlas con palabrerías. Este capítulo está dedicado con mucho cariño para DaisukiNekoHentai por su hermoso dibujo que ahora es portada de la historia, muchas gracias Oli ^_^


Neko-chan

[Donde hay acuerdos y arañazos]


Sentía que volaba entre nubes esponjosas. Blanquecinas, suaves y adictivas nubes en un nítido cielo azul. A penas daba un paso cuando sus pies ya se hundían en una sensación de seda que acariciaba cada centímetro de su piel de forma tan delicada que pareciera que tuviera miedo de romperla. Chizuru continuó con su camino hasta que las nubes formaron una escalera que conducía directamente a un campo lleno de flores. Se recostó en medio de cientos de rosas, tratando de adivinar qué forma tomaban las nubes danzantes en el firmamento.

Entonces, de la nada un picor sobre su nariz la arrastró lejos de aquel mundo de perfección. Trató de contener el aliento pero aun así un estornudo repentino la hizo abrir sus ojos al instante. A pesar de la espesa niebla en su visión y la luz cegadora que se colaba por alguna ventana, podía asegurar que ya no se encontraba más en un campo de flores, pero la comezón sobre su nariz aun prevalecía intacta como la tragedia que terminó su hermoso sueño. Parpadeó un par de veces con la sensación de pereza aun prevaleciente sobre sus ojos marrones. Poco a poco su campo de visión se normalizó. Vislumbró el techo y al bajar la mirada encontró a una patita negra sobre su nariz, jugando con ella como si fuera la cosa más curiosa del mundo.

Chizuru hizo bizcos para enfocar bien al felino, cuya mirada púrpura no perdía detalle de su cómico comportamiento. La castaña se levantó del futón tan rápido como pudo, mientras un gato volaba por los aires con el pelo erizado y las garras de fuera.

Un dolor intenso en todo su cuerpo hizo que Chizuru detuviera el manoteo en el aire. Pareciera como si una estampida humana hubiera pasando corriendo de ida y vuelta encima de ella.

Entonces para su sorpresa el gato aterrizó sobre sus cuatro patas en un aterrizaje bastante elegante.

Había olvidado por completo el incidente de la noche anterior. Su mente era un rompecabezas con muchos huecos vacíos que lejos de ser respondidos llevaban a nuevos cuestionamientos. Como por ejemplo, si bien no era un recuerdo lúcido, lo último que tenía presente era un desmayo a la mitad de la habitación del vicecomandante quien al parecer se había transformado en un gato…

— ¡Ahhhhh! Neko-chan… e-e-etto… ¡Hijikata-san! — Llamó con torpeza, casi resbalándose con el futón.

El felino se acercó hacia la oni en silencio. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de la castaña se detuvo y asintió. Sus ojos eran adictivos con un toque de misterio en ellos, tal y como siempre lo habían sido cuando era un hombre. Algo se revolvió en su corazón, los sentimientos por el comandante demonio parecían mantenerse intactos.

—Me alegra que hayas despertado, Yukimura-kun—Escuchó. Al voltear pudo ver a Sannan-san sentado en un extremo de la habitación con un semblante neutro. De inmediato se sobresalto, casi brincando como gato.

—Ammmm, Sannan-san, ¿has estado aquí todo el tiempo?

El aludido no soltó ninguna palabra pero asintió en silencio. Chizuru quería ser tragada por la tierra. No solo había reaccionado de forma estúpida sino que tampoco había notado que se encontraba en la habitación propia, en su futón mientras el científico la observaba como un curioso experimento. De inmediato hizo una reverencia apológica pero antes de poder formular un discurso fue interrumpida.

—Estábamos muy preocupados. El shock que tuviste debió de haber sido terrible. En cuanto descubrí mi error con el concentrado que te di me apresuré para tratar de evitar alguna catástrofe pero me temó que lo descubrí demasiado tarde. Me disculpo por mi error.

De alguna manera las palabras del mayor lograron tranquilizarla un poco.

Unos golpes apenas audibles tocaron a la puerta pero ésta se abrió sin delicadeza contrastando con la acción anterior. De inmediato entró Heisuke a toda prisa, corriendo hacia Chizuru. La castaña esperaba un abrazo fuerte y cerró los ojos aunque para su sorpresa, el gesto nunca llegó. Al abrir los ojos se encontró con Harada y Shinpachi sosteniendo un lado de la vestimenta del menor, manteniendo estático en el aire a pesar de las quejas del castaño.

—¡Suelténme viejos locos!

—Ni creas que te soltaremos mocoso. No tienes ni idea de lo que tuv que pasar Chizuru-chan anoche y tú ni siquiera tienes la delicadeza de pensar en ello—Dijo Harada.

El castaño pareció resignarse avergonzado.

— ¿Te encuentras bien Yukimura-san? —Preguntó Yamazaki en voz baja pero audible.

—S-si, gracias.

No se había percatado de ello pero todos los miembros del Shinsengumi, a excepción de Kondou-san que se encontraba en una reunión por aquellos días, se habían reunido en ese cuarto. Aunque sin duda algunos hacían notar su presencia más que otros.

—Entonces ahora podemos discutir el asunto de Hijikata-kun—Interrumpió Sannan-san, haciendo que la pequeña riña entre Harada y Shinpachi contra Heisuke se detuviera antes de que cruzara de la delgada línea entre la discusión y la violencia —Comenzaré la investigación para encontrar el antídoto a partir de hoy. Sin embargo necesitamos que alguien cuide de Hijikata-kun mientras se encuentra en… esa forma.

—Entonces ese alguien debería de ser Saitou-san. No hay nadie que ame más a los gatos que él—Comentó Okita con un deje de risa. Y no estaba equivocado. Cuando todos enfocaron su atención hacia el peli morado éste tenía un sonrojo infantil mientras jugaba con el felino que, con cara de fastidio, lo ignoraba olímpicamente.

Se escuchó un carraspeo que pedía la atención de todos.

—Creo que sería mejor que el vice comandante escoja con quien desea permanecer en ese tiempo —Sugirió Yamazaki, siempre manteniendo un semblante indistinto.

—Dejemos que Hijikata-san decida—Dijo Heisuke con una sonrisa tímida en el rostro mientras tenía las manos en la nuca—No queremos que cuando regrese a ser normal nos eche bronca con una katana en la garganta por no haberlo tratado bien.

Chizuru notó como la mayoría se sacudía en escalofríos ante la idea. Por lo que nadie pudo negarse a seguir el consejo del menor. De repente toda la habitación de sumió en silencio. El gato camino en medio de todos sin mirar a uno solo. El corazón de Chizuru se agitó cuando comprendió que el destino del diminuto felino era su regazo, donde se sentó mirando a todo mundo con autoridad. No había lugar a dudas de que les estaba dando la orden de que dejaran que la castaña fuera su "dueña" durante aquel lamentable percance.

—Entonces está decidido. Chizuru-chan cuidará de Hijikata-san mientras sea un gato. Aunque es injusto, tendrá a Chizuru-chan para el solo—Bromeó Okita, haciendo que las mejillas de la oni se tiñeran de un rojo intenso.

Todo mundo asintió en concordancia.

—Creo que deberíamos dejar descansar a Chizuru-chan por hoy. Traeré algo de comida para ella y para Hijikata-san, aunque no estoy seguro de que le guste alimentarse como un gato.

Entonces todo mundo salió de la habitación, discutiendo el tópico de que comida sería mejor para Hijikata-san. Todos, excepto un travieso Okita.

—Huh, ahora que Hijikata-san es un gatito indefenso podré hacer muchas cosas divertidas contigo, ¿verdad, Chizuru-chan?

Por alguna razón, el tono de voz de Okita le puso la piel de gallina. Conocía lo suficiente al espadachín para adivinar que sin la autoridad del vice comandante sería víctima de las bromas masoquistas de Souji. Entonces una mano traviesa la atrajo hacia el mayor y luego la rodeo con sus brazos. Un poderoso sonrojo se apoderó del rostro de Chizuru, quien por un breve momento creyó ver una sombra frente a su rostro y un instante después el grito del castaño la sacó de su ensimismamiento. Su agarre había cesado y por fin pudo alejarse para su gran alivio.

Tres marcas simétricas rojas eran perfectamente visibles en la mejilla izquierda del castaño quien llevó sus manos a la herida tratando de calmar el ardor. En tanto, el felino saltó hacia los brazos de Chizuru, donde se acomodó y limpió sus garras con rastros de sangre en ellas. La oni sonrió al gato, agradeciéndole el haberla "salvado" de las pesadeces del líder de la primera unidad del Shinsengumi.

El castaño de nuevo depositó su atención en la pequeña Chizuru y en el gato que repentinamente volteaba a verlo con enfado.

—Solo estaba bromeando Hijikata-san, no te lo tomes tan a pecho—Hablo, tratando de acariciar al gato que lanzó un rasguño al aire que por poco no logra esquivar—Aghh, ya entendí el mensaje, tu ganas pero deja de hacer eso.

Cuando Souji se marchó de la habitación pudo escuchar las risas de los otros hombres, quienes sin duda aprovecharían la oportunidad para vengarse de las "inofensivas" bromas hechas por el castaño durante toda su estancia en los cuarteles.

Chizuru no pudo evitar reírse un poco. Fue entonces que el gato al sentir los músculos de su cama provisional relajarse, cerró los ojos y permitió que el calor de la joven lo arrullara. No paso mucho tiempo antes de que escuchara un ronroneo proveniente del animalillo. Depositó unas caricias sobre el lomo del gato y este le correspondió con un movimiento grácil de su cola.

Se prometió a sí misma que lo cuidaría mientras estuviera en esa forma tanto como él la había protegido en secreto cada día desde la primera vez en que la vio. Solo que a diferencia de los años pasados, tendría todo el tiempo del mundo para estar a su lado y por esa simple razón tal vez, muy en el fondo, a Chizuru le estaba gustando vivir aquel pequeño "error" de la ciencia.


Anduve escuchando "el gato volador" mientras escribía este capítulo ¡fue tan divertido imaginar a Hijikata-san como el gato volador! Jajajaja. Está historia no podía faltar el 23 de julio, ya se volvió tradición actualizar en mi cumpleaños. Por favor, no olviden dejar sus reviews :D