Nota importante: Sailor moon no me pertenece.
Aprendiz de vampiro.
La llegada del maestro.
Cuanto el autobús llego al parque de diversiones Serena se bajó inmediatamente ubico con la vista a Seiya, tras hacerlo un gesto con la mano se acercó rápidamente a donde estaba él.
- ¿Llego muy tarde?- Le pregunto, había tardado un poco en su casa, había despertado de nuevo con los colmillos alargados de nuevo y no había podido salir de casa hasta asegurarse de que volvieran a ser normales.
- No Bombón, yo a penas si llegue.- Seiya le tomo la mano.- Vamos ya tengo las entradas.
- Si.
El primer juego al que subieron fue a la rueda de la fortuna, ella se sorprendió al ver cuán alto podía llegar podía ver gran parte del inmenso parque, cuando llegaron al suelo tomo a Seiya y corrió a la siguiente atracción
En la casa Tsukino.
Mamá Ikuko estaba en el patio terminando de lavar la ropa cuando sintió el timbre de la casa sonar, como Serena tenia llaves y era domingo se extrañó, no tenía idea de quien podría ser, abrió la puerta principal de la casa y se sorprendió al ver a un hombre alto, vestido de negro y llevando una chaqueta que ella conocía.
- ¿Te manda Kenji verdad?- Le pregunto al extraño.
- Efectivamente.
- Pasa por favor.- Abrió la puerta.- Hay mucho que hablar.
- Gracias.
- Soy Ikuko Tsukino.
- Darien Chiba.
La mujer corrió a la cocina, iba a preparar té y darle bocadillos, no sabía mucho sobre que comían pero le llevo una bandeja con todo tipo de comida, entro en la sala, el hombre miraba por todos lados.
- ¿Cómo esta Kenji?- Le pregunto muy nerviosa.
- Echándola de menos hace tiempo.- Le dijo el hombre, miraba la bandeja como si fuera algo extraño.- El rey me mando a entrenar a su hija y convencerla para que vaya a la isla, él confía en que si la joven acepta ir él pueda venir a verla por un tiempo.
- ¿Eso se puede hacer?- Ikuko no entendía nada.- Kenji me dijo que solo los herederos con sangre noble pueden dar equilibrio a la isla.
- La joven, al ser heredera de esa sangre también puede darle equilibrio a la isla.
- Entiendo.- La mujer sonrió.- Me gustaría ver mi Kenji.
- ¿Y dónde está la joven?
- Ella salió con un amigo creo que volverá en la tarde.- Le explico la mujer.
- Es una pena, esperaba poder comenzar el entrenamiento cuanto antes.
- ¿Y qué le enseñaras? Ella aún no está muy contenta con esto.
- Es comprensible, el rey dijo que esto podría pasar.- Darien se atrevió a tomar la taza de té.- Me enfocare a que controle el crecimiento de sus colmillos, después de eso veré que enseñarle en el camino.
- Comprendo.- La mujer sonrió.
- Todo dependerá de lo que empiece a desarrollar.- El hombre la miro.- ¿Dígame que otras cosas ha comenzado a desarrollar?
- No tengo idea todo ocurrió ayer en la mañana, no he tenido tiempo para ver qué otra cosa esta pasando con Serena.- La mujer tomo una foto de su hija que tenía cercana. – Ella es Serena mi hija.
- Mmm. . .- Darien ya había visto a la niña antes.- El rey tiene una fotografía similar, en ella sale mucho más joven.
- Si, cuando Kenji tuvo que irse tomo una foto de Serena, se la guardo en el corazón y se fue.
- Comprendo, bien entonces ir a dar una vuelta por la ciudad, hace años que no vengo.
- Puedes ir, voy a prepararte un cuarto para que te quedes aquí.
- No es necesario señora Tsukino.
- Oh dimo solamente mamá Ikuko, todos mis conocidos me llaman así.
- Bien, muchas gracias mamá Ikuko.- Darien se levantó.- Aceptare su alojamiento.
En el parque.
- ¿Te gusta el helado de chocolate Serena?- Seiya puso delante de ella un cono con dos bolas de chocolate.
- Si muchas gracias, has sido una muy buena compañía Seiya.
- A mí me alegra que hayas aceptado mi invitación a salir Serena.
- Bueno eres un chico muy amable y te conozco desde que íbamos en el prescolar Seiya, hubiera sido una tonta si no hubiera aceptado esta cita contigo.
- Ven vamos, hay una exhibición de perros adiestrados.
Serena termino su helado y disimuladamente se limpió la boca, en ese momento se quedó pasmada, sintió los colmillos crecidos, no quería que Seiya la viera de esa forma, cerró sus labios muy apretados, no iba a arriesgarse, trataría de ocultar su pesar.
- Mira son perros poodle.- Le dijo Seiya mientras tomaban asiento frente al escenario.- Parecen bien entrenados.
- Si.- Dijo con cuidado.- Se ven hermosos.
Rogaba a cada momento que los colmillos dejaran de tener aquella forma vampira y volvieran a la normalidad, se llevaba a cada momento las manos a la boca.
- ¿Que pasa te sientes bien?- Seiya la miro.
- Estoy bien.- Cerro la boca.- Solo me mordí la lengua.
Era la peor mentira que había dicho en toda la vida, pero no se le había ocurrido nada mejor, de todos modos Seiya pareció creerle, pues volvió a poner su atención en el espectáculo de los perritos.
- Gracias por pasar esta tarde conmigo Serena.- Seiya la fue a dejar a la estación de autobús, pues ambos vivían en lejos él uno del otro.
Seiya se estaba acercando mucho a ella, comprendió lo que quería, y a pesar de que estaba dispuesta a besarlo temía que sus colmillos la delataran, cuando Seiya la beso todo marcho bien, él no se asustó y cuando se separaron noto que había vuelto a la normalidad.
Serena llego a su casa poco después de eso, había quedado con Seiya en verse al día siguiente en clases, subió a su cuarto, no había visto a su madre en el primer piso de la casa por lo que supuso que había salido, se cambió de ropa para estar más cómoda y bajo, sintió un olor extraño, seguido por el sonido de la ducha del sótano, era extraño su madre no utilizaba el cuarto de baño de la habitación que había en el sótano.
- ¿Y si es un delincuente?- Se preguntó a sí misma.
Tomo un gran sartén de la cocina, que era por donde se llegaba al sótano, bajo cuidadosamente las escaleras, el sonido de la ducha era más fuerte, su nariz comenzó a sentir un olor que nunca antes había sentido, era el olor de un hombre, cuando entro en el cuarto vio la ropa de hombre regada por el cuarto, estaba en lo cierto era un delincuente, sintió la puerta de la ducha abriéndose, estaba por salir, se acercaba.
- Toma esto maldito ladrón.- Le dio en toda la frente con la gran sartén, el hombre retrocedió dejando escapar un gruñido.
- ¿Qué demonios. . .?- El hombre reacciono para quitarle su improvisada arma.
- Maldito ladrón.- Intento golpearlo con sus puños.- Vete, toma tus cosas.
- Serena quieres calmarte.- El hombre la tomo de los hombros.- No soy un ladrón, tu padre me envió a entrenarte.
- ¿Qué?
- Ya me has oído pequeña tonta.- El hombre se apartó.- Me llamo Darien, tu padre Kenji Tsukino me envió para entrenarte, tu nueva condición demanda que entiendas muchas cosas sobre nosotros.
- Ya veo.- Vio que la marca que el sartén le había dejado en la frente se desvaneció.- Lo siento. . . ¿Por cierto como sabes mi nombre?
- Tu madre me lo dijo, además tu padre me hablo un poco de ti.
- Ya veo.- Solo en ese momento Serena se percató de algo, el hombre estaba vestido solo con una toalla alrededor de la cintura.- Yo voy arriba.
- Es lo mejor.
Serena corrió a la cocina, no podía creer que su padre realmente le había mandado a alguien para entrenarla, pero el hombre estaba ahí, y era claro que ya estaba instalado en su casa, su madre solo habilitaba la habitación del sótano para quienes se quedaran largo tiempo en la casa.
- Serena ya llegue.- Su madre llego a los pocos minutos cargada de bolsas de compras.- Fui a la tienda y traje muchas cosas, quiero hacer una cena de bienvenida para el joven apuesto que llego. ¿Ya lo conociste?
- Bueno. . . Si. . . Le di con un sartem.- Dijo con cuidado.
- Ya veo. . .- Su madre estaba un tanto distraída dejando las bolsas en la cocina de pronto se la quedó mirando seriamente.- ¿Qué hiciste qué?
- Cuando llegue sentí ruidos en el sótano, y pensé que era un ladrón.- Comenzó a decir la joven con mucho cuidado.- Y tome le primero que encontré y le di con eso en la frente.
- ¿Y el joven apuesto está bien?
- Si, cuando lo deje abajo ya estaba mejor, debe estar por subir.
- Oh hola Darien.- Su madre dejo de escucharla al ver llegar al recién llegado.- Lamento mucho lo que hizo mi hija. . .
- No se preocupe Ikuko.- Le aseguro el peli negro.- Además es natural que una niña se asuste en una casa tan grande como esta al escuchar ruidos.
- No soy. . .
- Serena querida por favor pídele una disculpa al joven Darien.- Le ordeno su madre.- Lo que hiciste no tiene explicación.
- Bien.- Serena estaba enfadada porque su madre parecía tener una admiración por aquel extraño hombre que llevaba poco tiempo en casa.- Lo siento mucho, no quise herirlo.
- Perfecto.- Mamá Ikuko le sonrió.- Yo iré a hacer la cena, ustedes pueden charlar en la sala de estar.
- A mi me gustaría hacerte un par de preguntas Serena.- Le indico Darien.- Es necesario saber que otros poderes has comenzado a desarrollar.
- Vayan y charlen.
La joven siguió al hombre, el tipo se había prácticamente adueñado de la casa, aquella actitud ya la estaban hartando.
- Bien dime Serena aparte de tus colmillos crecidos que otras cosas has comenzado a experimentar.
- Solo los colmillos, creo.- Agrego sin entender mucho.- Yo no sé qué otras cosas tengo que sufrir.
- Veamos. . .- El hombre miro al techo como si tampoco aquella situación fuera de su agrado.- ¿Dime has comenzando a dormir menos?
- ¿Acaso los vampiros no duermen?
- Nuestra especie Serena solo duerme durante ocho horas cada año. . .
- ¿Qué?
- Somos seres de mucha energía.- Le dijo Darien.- Además somos mucho más activos en la noche que en el día.
- ¿Óseo que si se me puede quemar la piel al sol?- Aquello siempre lo había visto en las películas.
- Veo que hasta ahora te has guiado por el tipo de vampiro que creo Hollywood.
- Bueno. . .- Serena estaba molesta por el tono de burla de aquel ser.- Hasta ayer en la mañana no tenía idea de que era un mounstro, así que creo que es normal que piense de esa forma.
Se enfureció más al oír reír al hombre, su padre había hecho una pésima elección al mandar aquel tipo para entrenarla, iba a decir algo pero se detuvo al sentir que sus colmillos crecían.
- No de nuevo.- Se quejó.- Maldita sea.
- Veo que esos son tus colmillos.- Darien, que en todo momento se había sentado frente a ella como en un interrogatorio se acercó.- Dejame dar un vistazo, obviamente han crecido al estar molesta.
- ¿Eres adivino?- Pregunto llena de ironía.
- Mmm. . . El tamaño correcto.- Darien estaba tan cerca que podía olor el aroma del shampoo que utilizaba.- Pero hay algo. . .
- ¿Qué?
- Tienes un olor raro.- Murmuro Darien ceñudo.- Tu madre me dijo que saliste con un amigo. . .
- ¿Y eso que tiene que ver en todo esto?
- Pues es evidente que el chico te beso y dejo su aroma en tus labios.- Le dijo el hombre poniéndose de pie.- ¿Dime tu no sentiste nada?
- Nada, Seiya si me beso pero no sentí ningún olor, no comprendo que tiene que ver. . .
- Es extraño que no hayas percibido ese aroma.
- ¿Aroma a qué?
- Serena puedes poner la mesa por favor.- Su madre los interrumpió.- Ya pronto serviré la cena Darien puedes pasar a la mesa.
- Después podremos hablar.- Le indico Darien quien se fue tras su madre.
La joven puso la mesa y en poco segundos u madre había desplegado todo un banquete en la mesa, era la primera vez en años que su madre hacia tanta comida, Serena se sentó y escucho a su madre dar las gracias por lo alimentos, para su sorpresa vio cómo su entrenador comía como si no hubiera un mañana.
- Yo siempre pensé que los vampiros no comían.- Murmuro en un susurro pero se dio cuenta de que fue perfectamente escuchada por su madre y el vampiro.- Lo siento no quise. . .
- Serena no recuerda como su padre comía, Kenji lo hacia con tanta ansia como tu Darien.
- Los vampiros tenemos un apetito feroz Serena, aunque no debes preocuparte por su figura, no engordas para nada.
- Entiendo.
- Tu padre era capaz de comer la cocina entera hija.- Comento Ikuko.
- Yo no recuerdo nada de ese tiempo.- Tras la partida de su padre ella había procurado olvidarse de él.- ¿Así que supongo que también sentiré mucha hambre?
- Algo así, es probable que tu hambre sea más controlable al ser mitad humana.
- Bueno hasta ahora no me siento alentada a decir que estoy feliz con mi nueva condición, pero supongo que mientras antes lo acepte será mejor.
- Así se habla hija.- Su madre le sonrió.- Ahora coman y no dejen que nada se enfrié.
- Kenji tenía razón Ikuko, es usted una mujer muy maternal.- Comento de pronto Darien.
- Oh mi Kenji.- Serena oyó la voz melancólica de su madre.
Al terminar la cena su madre le pidió que lavara los platos sucios, mientras comían Serena podía ver a su madre sumamente triste, estaba seguro de que la mujer mayor había esperado que fue Kenji Tsukino hubiese ido a casa, pero él ya no quería volver.
- ¿Quieres que te ayude Serena?
- Me ayudarías mucho si evitaras nombrar a ese señor frente a mi madre.- Le respondió con voz dura.
- ¿Ese señor?
- Mi pa. . .- No iba a decir esa palabra nunca más.- Kenji Tsukino, a mi madre aun le trae malos recuerdos.
- Pues yo no opino lo mismo.- Darien tomo un paño de cocina y comenzo a secar los platos.- A mí me parece que tu madre es muy feliz al hablar y escuchar sobre él.
- Ese hombre solo le trajo tristeza a mi madre, no quiero que se pronuncie su nombre frente a ella.
- Esta bien, pero me parece que hace mal al querer borrar su recuerdo de esta casa.
- Pues él hizo mal al irse de casa y dejar a mi madre.
- Tuvo que hacerlo, me imagino que tu madre te dijo que él tiene la sangre. . .
- Que es el rey de la isla de los vampiros y todo eso.- Lo interrumpió la rubia.- Lo sé, no necesito que me lo expliques más.
- De todos modos sigo creyendo que cometes un gran error en. . .
- En nada, hago lo mejor para mi madre.-Serena lo miro a los ojos.- ¿Qué crees que está haciendo ahora en su cuarto?
- No lo sé. . .
- Pues está llorando por aquel idiota que prefiero a los de su especie que a su mujer.
- Serena ese hombre es tu padre.- Le recordó Darien.- Y le debes respeto.
- Bah. . . Solo respeto a las personas que se lo merecen.- La joven termino su trabajo.- Ya acabe, no sé qué harás ahora pero yo me voy a la cama estoy cansada y mañana tengo escuela.
- Supongo que debes ir secundaria.
- Primero de preparatoria.- Comento al dejar el delantal de la cocina colgado en la pared.
- Ya veo buenas noches.
- Que duermas. . .- Recordó lo que él le había dicho sobre dormir, iba a tener que hacer frente a mucha información.- Ya entiendes.
- Si, mañana después de clases continuaremos con las explicaciones de tu nueva condición.
- Bien.
Serena se puso su pijama y se dispuso a meterse en la cama pero algo la inquietaba y era su madre, salió del cuarto y abrió la puerta de la habitación de su madre, ella estaba ya dormida, pero tenía a su lado una fotografía de su padre, hace años ella se había negado a ver cualquier fotografía o video donde saliera su padre, por lo que mamá Ikuko se había visto en la obligación de tener todo en su cuarto.
Tal vez su madre nunca podría dejar de amar a Kenji Tsukino, de todos modos ella ya no podía hacer mucho, su madre no iba a cambiar de parecer eso era obvio.
Volvió al cuarto y antes de meterse en la cama vio por la ventana, un hombre estaba parado en mitad del patio, iba a llamar a su madre para alertarla pero se dio cuenta de que se trataba de Darien, se lo quedo mirando uno minutos, parecía una estatua pues no se movía ni hacia nada más, se volvió a la cama cuando noto que no iba a hacer otra cosa que estar ahí parado sin moverse.
Darien respiro hondo y se preguntó por décima vez que hacía en ese lugar, cuando Kenji le había dicho que la joven ignoraba por completo su segunda naturaleza, se había metido en un gran problema, la chica ignoraba todo y prefería creer en las estupideces que Hollywood le hacía creer a la gente.
Aunque le preocupaba otra cosa y era el aroma que había detectado en los labios de la joven, no tenía nada en contra de que tuviese novio, pero ese olor le resultaba extrañamente familiar, bien podría seguir el rastro pero no tenía objeto seguirlo, seguramente iba a dar con un adolecente sin importancia.
Esperaba poder convencerla pronto de ir a la isla, la rubia en algo tenía razón y era que mamá Ikuko ciertamente se notaba nostálgica cuando se le hablaba de su marido, aunque escuchaba ansiosa cualquier cosa sobre él, iba a meter algo de cordura en aquella loca cabeza rubia, era la mínimo que podía hacer para agradecer la hospitalidad de la mujer.
Menos mal que Serena no paso una vergüenza en su cita con Seiya por culpa de sus colmillos, por otra parte es triste ver que aún tiene rabia contra su padre y que su madre aun ama a ese hombre. ¿Podrá Darien convencerla de ir a la isla? Bueno como ya saben pueden dejar Reviews si esta historia les ha gustado, muchos saludos.
