Nota importante: Sailor moon no me pertenece.
Aprendiz de vampiro.
La primera clase, una advertencia.
Al terminar de desayunar Serena tomo su mochila, ya se le estaba haciendo tarde, pero de todos modos si se apresuraba llegaría a tiempo.
- Mamá ya me voy.- Le dijo a su progenitora.
- Que tengas un buen día hija.
Estaba extrañada de no haber visto antes a Darien, se suponía que el sujeto no dormía, así que había pensado que lo vería durante el desayuno, salió de casa y mientras cerraba la puerta de la verja sintió la respiración de otra persona muy cerca de ella, al volverse vio que se trataba del peli negro.
- Buenos días Darien.- Saludo de todas formas al hombre.
- ¿Ya te vas a lo que ustedes los humanos llaman escuela?
- Preparatoria.- Corrigió la rubia.- Y si ya me voy.
- Me gustaría acompañarte, hace muchos años que no venía a Tokio.
- Haz lo que quieras.- Comenzó a caminar, la idea de que él estuviera a su lado si bien no le molestaba tampoco era de su agrado.
- ¿Y dime que materias estudias?
- ¿Acaso tu nunca has estudiado?
- Viví muchos años en las ciudades humanas, termine la educación obligatoria e hice una carrera en la universidad hace ya diez años.
- Entiendo.- Serena aun dudaba de todo lo referente a ese sujeto.- Bien supongo entonces que sabes que tomo las materias tradicionales, como matemáticas. . .
- Lengua, historia y todas esas otras cosas, lo sé.- Interrumpió Darien.- Me refería a cosas extra curriculares, no lo sé, club de deporte, arte y otras actividades.
- Mmm. . . Me inscribí en clases de piano, supongo que eso se me debe dar bien porque cuando hice las audiciones fui una de las mejores.
- Lo llevas en la sangre.- Le comento el hombre mientras caminaban.- Tu padre es un gran pianista.
- Entiendo.- Tenia vagos recuerdos de haber visto a su padre sentado frente al piano de su casa.- Debes conocer mucho a mi padre.
- Yo. . . Trabajo en su círculo más cercano, por decirlo de alguna manera.
- ¿Eres como su fiel servidor verdad?- Inquirió la joven rubia.- Anda confiésalo, esta situación te incomoda y molesta tanto como a mí.
- Sigo las órdenes de mi rey. . .
- Entonces la respuesta es sí.- Serena se detuvo y se puso frente a él.- Sabes algo si pudiera hacerlo, renunciaría a esta naturaleza de vampira, y créeme ambos estaríamos muy contentos. . .
- Pero no puedes, además. . .
- Es algo con lo que tengo que aprender a convivir.- Interrumpió ella.- Lo sé no tienes que repetírmelo, lo llevo grabado en mi cerebro desde que desperté y me di cuenta de que soy un mounstro.
- Estoy seguro que encontraras cosas buenas en todo esto.- Darien se hiso a un lado y continuo caminando y hablando por encima de su hombro.- ¿Acaso no te interesaría conocer la isla donde vive tu padre?
- A decir verdad no.
- ¿Qué?- Aquello lo paro en seco, se volvió para ver a la joven.- ¿Qué has dicho?
- Lo que has oído, no quiero conocer el hogar de ese hombre.- Serena continuo caminando.- Por mí que Kenji Tsukino y su isla se hundan en lo profundo del océano.
- ¿Tanto odias a tu padre por tener que dejarlas a ti y a tu madre?
- A lo largo de los años he aprendido a no sentir nada por aquel señor. . .
- Escucha niña mal criada.- Darien la tomo de los hombros.- Ese hombre al que tu llamas señor hiso un gran sacrificio al dejar a su familia para volver a la isla. . .
- Suéltame me haces daño.- Serena se revolvió entre los brazos de aquel extraño hombre.
- No hasta que me escuches pequeña tonta.- Los ojos de Darien cambiaron radicalmente de color, de azules a un oscuro casi tenebroso.- No sabes nada de la vida de su padre y es hora de que entiendas muchas cosas. . .
- ¡Serena!- Una voz femenina los distrajo a ambos.
- Mina.- Serena agradeció a los cielos la aparición de su mejor amiga.- ¿Hola como estas?
- ¿Muy bien y tú? Yaten ya me hablo de tu cita con su Seiya.
Su mejor amiga Mina Aino, llevaba ya varios meses de novia con el hermano mayor de Saiya, Yaten, por lo que había esperado ese tipo de preguntas de su amiga, de reojo vio que Darien volvía a su apariencia natural, quizá eso sucedía con los cambios de humor.
- Serena te estoy hablando.- Mina de pronto se die cuenta de que su amiga no estaba sola.- Oh lo siento no vi que estabas acompañada yo. . .
- No espera Mina.- No iba a volver a quedarse a solas con ese loco.- Mina te presento al hija de la prima de mi madre, se llama Darien y estará aquí en Tokio unos cuantos días.
- Hola soy Mina Aino.-La joven rubia recién llegada alargo su mano.
- Darien Chiba.- Fue todo lo que el pelinegro pudo decir, aún estaba conmocionado por haberse enfadado tanto.
- Hay pero que tarde es.- Comento Serena al consultar la hora en u reloj, tomo del brazo a su amiga pero miro al hombre.- Tenemos que irnos, supongo que puedes hacer lo que quieras de aquí en adelante del día.
- Yo. . . Estaré en casa de mama Ikuko.
- Bien.- Serena comenzó a tirar del brazo de su mejor amiga.
- ¡Adiós Darien!- Mina parecía muy contenta con la presencia de aquel sujeto.
Era media mañana y Serena estaba sentada en su escritorio contando las horas para salir de clases, Mina estaba sentada a su lado y Seiya a un par de puestos más adelante que ellas dos.
- Serena. . .- Mina le hablo muy bajo, casi medio metro las separaba entre escritorio y escritorio.- Serena. . .
- Ya te oí.
- No me has contada nada de ti cita con Seiya.- Le dijo la joven.
- Mina. . .- Serena miro a su alrededor.- Este no es el momento.
- Lo sé. . .
- ¡Aino. . . Tsukino al frente!- El maestro de historia les grito muy fuerte.
- Te lo dije.- Le dijo Serena a su amiga mientras caminaban hacia el pizarrón.
- Lo siento.- Le dijo Mina sonriéndole.
- Ahora quiero que le digan a la clase todo lo que estaban hablando.- Les ordeno el maestro Ishida.
- Bueno. . .- Serena no tenía idea sobre qué decir, no era buena para improvisar.
- Maestro.- Intervino Mina.- Le estaba contando a Sobre el festival de invierno que estaba haciendo la preparatoria, le decía que este año ha sido organizado eficientemente.
- ¿Eso es cierto Tsukino?- Le pregunto el maestro, solo en ese entonces recordó que el encargado de ese año era el profesor Ishida.
- Por supuesto maestro.- Le dijo sonriéndole.- Mina y yo concordamos que este año el festival se ve muy prometedor, es obvio que quien lo está organizando ha hecho un trabajo inmejorable.
- De acuerdo vuelvan a sus asientos.- Les dijo el hombre algo sonrojado.- Esos temas son para hablar en el receso. ¿Han entendido?
- Si maestro.- Ambas se miraron y evitaron sonreír, volvieron en silencio a sus asientos.
- Me la debes Tsukino.- Oyó que decía en broma Mina.
- Ya veremos.- Le dijo Serena, odiaba ser el centro de atención de sus otros compañeros.
En la casa Tsukino.
Darien estaba dando vueltas por la sala de estar de un lado a otro, seguía sin entender porque se había dejado llevar y enfadarse a tal punto de comenzar a mostrar su auténtica naturaleza de vampiro, aquello solo lo hacía cuando estaba realmente enfadado, no había querido descargar su furia con aquella impertinente pero tampoco podía seguir escuchándola hablar así de su padre.
- ¿Joven Darien?- Ikuko se le acerco, se volvió para verlo.- Ya me voy al trabajo, por favor cuida de la casa.
- Por supuesto.- Darien no alcanzaba a comprender como es que la mujer trabajaba.- ¿Puedo hacerle una pregunta?
- Claro que si.
- Hasta donde tengo entendido Kenji le dejo a usted una enorme cantidad de dinero que le aseguraba no tener que trabajar más. . .
- ¿Y te preguntas porque lo hago verdad?
- Si.- No quería ser grosero.- ¿Acaso usted o su hija gastaron todo el dinero?
- Oh no joven Darien.- Ikuko se sentó en el sofá.- El dinero que Kenji dejo paga las cuentas de la casa como lo suministros básicos, la comida y esas cosas, pero yo trabajo porque me gusta, la cantidad que mi esposo me dejo bien podría darnos a mí y a Serena una vida muy cómoda en la casa más cara de la ciudad, pero desde que me case con Kenji vivimos aquí, no me iría de aquí a ninguna otra parte por mucho dinero que tenga en mi cuenta del banco.
- ¿Así que trabaja por gusto?
- Cuando termine la preparatoria yo quería estudiar gastronomía internacional, pero mis padre me dijeron que estudiaría administración o no tendría su apoyo económico, por lo que tuve que hacerles caso, nunca me gusto esa carrera, así que mientras Kenji vivía aquí conmigo me dejo estudiar lo que yo quería.
- Eso lo sé, él siempre me habla de usted.
- Me alegra mucho escuchar eso.- La mujer se sonrojo.- En fin cuando se fue me hablo del dinero que dejaba en mi cuenta, pero nunca me prohibió trabajar porque sabía que cocinar me gusta mucho.
- Lo entiendo.- Admiraba la fuerza de voluntad y alegría que mostraba aquella mujer.
- Ahora trabajo medio tiempo en un restaurante de aquí cerca, llego poco antes de la cena y la preparo para mi hija. . . Ella no. . . No es muy buena en la cocina, en eso salió a su padre, una vez Kenji tomo un pelador de papás y me pregunto que era, desde ese entonces él se quedaba sentado cerca de la cocina pero nunca invadió mi espacio.
- Los vampiros cazamos nuestra propia comida, no la cocinamos solo tomamos la sangre de lo que queremos.- Dijo muy orgullosamente.- Pero a pesar de nuestro gran apetito son pocos en la isla los vampiros que saben cocinar.
- ¿Y tú joven Darien, sabes cocinar?
- Solo lo básico, arroz y ese tipo de cosas que no demandan tantos conocimientos y menos tanta preparación.
- Pues agradece que no engordas por ser vampiro, te hare muchos platillos que sé que te gustaran.- La mujer se levantó.- Ahora me voy, suerte con mi hija, sé que debe serte muy difícil hacerla entrar en razón respecto a este complicado tema.
- Lo hare, de eso no se preocupe.
Darien la vio irse y realmente sintió mucha simpatía por aquella mujer, pero sobre todo supo que su objetivo estaba muy claro, convencer a la rubia cabeza hueca de ir a la isla, la llevaría a la fuerza si era necesario, pero lo haría.
Aunque eso significara tener que trabajar mucho con ella, tenía que hacer florecer su lado de vampira, si iba a ahora al isla los otros vampiros podrían hasta devorarla viva al sentir el olor de una humana ahí, era una situación de muy alto riesgo para ella.
En la preparatoria de Tokio.
Al fin dieron el timbre de salida, Serena se estiro perezosamente en su asiento, la clase había estado muy aburrida, incluso casi se había quedado dormida, pero ahora ya estaba libre de irse a casa.
- Así que Seiya te beso.- Comento Mina saliendo con ella del salón de clases.
- Mina baja la voz, además eso te lo dije hace más de dos horas, ya sácatelo de la cabeza.
- Bien, bien, de todos modos Yaten va a pasar por mi en su moto, hoy tiene ensaño de la banda después de la universidad.
Seiya algo le había dicho, al parecer los hermanos Kou junto a un primo cercano conformaban una banda, y aunque aún ensayaban en la cochera de la casa, al parecer se estaban haciendo algo conocidos, pues dentro del próximo mes iban a tocar en un conocido local nocturno.
- Serena.- Seiya se le acerco mientras estaba con mina en la entrada.- Que bueno que te veo, hoy he estado de un lado para otro y no he tenido tiempo siquiera de poder hablar contigo.
- Yo iré a ver si Yaten ya llego.- Mina se fue al instante.
- Mina es muy considerada.- Comento el peli negro.- Serena quisiera darte esto.
- Muchas gracias Seiya.- La rubia recibió una pequeña cajita, al abrirla vio que eran listones para el cabello.- Muchas gracias.
- Espero que te gusten.
- Son preciosos.
- Pensé que podrías ponértelos este viernes en la noche.- Comento Seiya de pronto.- La banda tocara este viernes por primera vez ante público.
- Felicidades, lo chicos y tú han trabajado mucho para hacerse conocidos en la ciudad.
- ¿Y bien, iras?
- Le preguntare a mi madre, sabes que ella es muy estricta en eso de los permisos, pero tú le caes bien, estoy segura de que me dejara ir.
- Bien, ya me tengo que ir.- Seiya se le acerco aún más, pero esta vez solo le dio en beso en la mejilla.- Hay mucha gente, no me gusta compartir mis besos con más gente.
- Entiendo.- Serena le sonrió.
- Te veo mañana en clases bombón.
La rubia de chonguitos comenzó a caminar a casa, era una suerte que solo tuviera que caminar un par de cuadras, como su mamá iba a estar en el trabajo hasta la cena suponía que iba a estar en compañía de su "maestro asesino", lo había apodado de esa forma después de que mirada asesina que le había dado en la mañana.
Al llegar a casa y al no sentir ruido alguno subió a su cuarto a sacarse el uniforme, se puso un atuendo más cómodo y aprovecho que estaba frente al espejo para ver cómo le quedaban los listones en el cabello, tomo una de sus dos coletas largas y se colocó el listón, le gusto de inmediato, se colocó el otro en la otra coleta de su cabello, cuando acabo de amarrárselos en el cabello bajo al primer piso de la casa.
- Hasta que al fin te apareces.- Comento de pronto Darien que estaba apoyado en el umbral que daba al vestíbulo de la casa y conectaba con la escalera.
- Estaba arriba cambiándome de ropa.- Paso por delante del hombre, como era mucho más pequeña él no pudo ver la cara de fastidio que tenía.
- Espera.- Darien la tomo del brazo.- ¿Por qué tienes ese olor otra vez?
- ¿De qué olor hablas?- Serena lo miro a los ojos.- Ayer fue porque Seiya me beso. ¿Ahora vas a adivinar que me dio estos listones?
- ¿Ese sujeto es tu novio?
- Eso a ti no te importa, no conoces a Seiya, no tienes idea de cómo es él.
- Exacto no sé quién es él.
Pero ciertamente tenía que saberlo sobre todo si cada vez que Serena estaba cerca de ese tal Seiya llegaba impregnada de aquel olor, hace años que no sentía ese olor por lo tanto no recordaba que significaba para él.
- Ahora si no te importa me gustaría que comenzáramos con nuestras clases de horror cuanto antes, tengo tarea para mañana.
- Siéntate Serena.- Darien hiso lo mismo.- Bien, lo primordial es explicarte que otras características vas a comenzar a desarrollar a partir del primer crecimiento de tus colmillos.
- Esta bien.- La joven se sentó y se lo quedo mirándolo, si tenía que convivir con esa situación lo mejor era estar bien informada.
- Tu olfato se desarrollará podrás sentir hasta el olor más sutil. . .
- ¿Cómo lo haces tú cada vez que tengo contacto con Seiya?- El silencio de su maestro le dio la respuesta, en ese momento ella recordó algo importante.- ¿Y el cambio de color de ojos?
- Ningún vampiro tiene los ojos de color negro de nacimiento, pero cuando experimentamos una fuerte molestia o rabia nuestro organismo comienza a cambiar, se podría decir que se transforma a un estado de luchador.
- Comprendo, ósea que si Mina no hubiera llegado bien podrías haberme matado.
- Yo lamento ese exabrupto.
- Es comprensible, el tema de Kenji Tsukino es un tema sensible.
- Olvidémonos de eso, lo importante ahora es comenzar tu entrenamiento.- Darien abrió la boca y mostro sus colmillos lo que de pronto comenzaron a crecer.
- Vaya.- Serena se quedó embobada.- ¿Puedes controlarlos para que crezcan a tu antojo?
- Por supuesto es parte esencial de lo que somos.
- Te recuerdo que soy mitad humana, quizá yo nunca pueda controlarlos.
- Es cierto a que través de la historia han sido muy pocos los vampiros que se mezclan con humanos, los hijos de relación desarrollan en plena capacidad su poderes.- Comento el peli negro.- Serena es importante que sepas algo y es que por nada del mundo debes mezclarte con las personas que tienen el gen cazador.
- ¿El gen cazador?- Serena no comprendió nada.- ¿Qué es eso?
- Todo ser vivo tiene un depredador, el de nuestra especia es el gen cazador.
- Sigo sin comprender. . .
- Al nacer los vampiros en esta tierra nacieron también las personas con el gen cazador, ellos viven para dar muerte a los de nuestra especie.
- Ya veo. . . ¿Cómo puedo reconocerlos?
- No sé puede, ese el problema, nadie, ningún vampiro puede, las personas con el gen cazador pueden pasar como cualquier otro humano más.- Le dijo Darien muy seriamente.- La única forma de reconocerlos es por una marca que tienen.
- ¿Y dónde la tienen?
- Varia de persona en persona, hace años yo conocí a una persona con gen cazador, tuvimos un enfrentamiento y pude salvarme, pero vi claramente su marca era una estrella de diez puntas.
- No he visto nunca ante una marca así.
- En el centro de la estrella tienen otra marca, una gota roja, que simboliza la sangre de los vampiros derramada por ellos.
- Darien. . . ¿Esa gente puede acabar con los vampiros?
- Hace más de mil años los vampiros gobernaban gran parte de la tierra, pero los hechiceros que temían que nuestro poder se expandieran más comenzaron a crear el gen cazador, las personas que nacían portando ese gen tenían solo un objetivo en la vida.
- Matar a los vampiros.- Concluyo Serena muy retraída.
- Muchos fueron asesinados a sangre fría, los que sobrevivieron comenzaron a trasladarse a la isla, que ahora es el hogar permanente de los vampiro, la isla Dreams.
- ¿Isla sueños?- Darien solo asintió.- Entiendo.
- Lo importante es que aprendas a reconocerlos cuando puedas ve la marca.
- Darien entiendo todo lo que dices, pero si los vampiros dejaron de vivir en el mundo de los humanos entonces las personas que portan ese gen ya no deben estar activas.
- Bueno yo nunca he recibido alguna noticia de algún otro vampiro herido desde hace ya muchos años, pero existen, tu padre se enfrentó a uno la primera vez que estuvo aquí en Tokio.
- Oh ya veo.
- Si bien es cierto que pueden ya no estar activos apenas detecten a los vampiros comenzaran a buscarlos.
- Ellos también tienen olfatos poderosos.
- Es instintivo Serena, muchos animales solo se manejan por el olfato, las personas con el gen cazador lo hacen.
- Igual que los vampiros.
- Nosotros tenemos muchos otros sentidos desarrollados al máximo, podemos oír a grandes distancias y nuestra vista nos permite ver sin importar si es de noche, de día, si esta nublado o ese tipo de cosas.
- Parece genial.
- Cuando tocamos cosas por muy suaves que sean las sentimos porosas, nuestro tacto es muy desarrollado, y el cuándo al gusto. . .- Darien sonrió un poco.- Bueno debido a eso tenemos un hambre grandiosa respecto a la comida deliciosa.
- Pero hasta ahora no he experimentado nada de eso. . .
- Es imposible determinar cuándo mostraras esas características Serena, pero lo mejor es que estés preparada.
- Darien yo comprendo todo lo que dices pero me resulta difícil creer que de la nada una persona detecte mi aroma a vampira y crezca en ella una sed de matarme.
- Pero eso es lo que sucede.- El pelinegro se fijo en la hora, llevaban casi una hora y media hablando de eso.- La clase acabo, puedes ir a hacer tu tarea.
- Si.- La rubia se levantó del sofá e inmediatamente pensó en toda la tarea que le esperaba.
- Serena espera.- Darien la detuvo.- Tienes que prometerme que te cuidaras, tus padres se morirían de pena si algo llegase a sucederte.
- No te preocupes Darien, nada me va a pasar, vas a tener que soportarme mucho más tiempo.
Después de la cena y de charlas mucho tiempo con su madre la joven vampira sintió sueño y tras dar las buenas noches se retiró, estaba en su cuarto cambiándose de ropa cuando por su ventana vio la figura de Darien en medio del patio, como la noche anterior, ese chico era un enigma, si no deseaba estar ahí nadie lo obligaba, aunque fuese tan fiel a las órdenes de Kenji Tsukino, se sacó los listones del cabello y se quedó pensando en que era lo que Darien sentía al olerlos, ella no podía olfatear nada más que el aroma de su shampoo, quizá solo fuese una tontería de su maestro.
Desde las afuera de la casa Darien respiro el aire fresco de la noche, llevaba varios minutos ahí, tratando a crear una estrategia, necesitaba despertar el interés de Serena por su nueva condición, pero no sabía cómo, de todas formas estaba decidido a encontrar la raíz de aquel aroma tan extraño que siempre Serena tenia impregnado en ella.
Así que los vampiros tienen un poderoso enemigo, pobre Darien que no sabe cómo explicarle a Serena la importancia de que ella vaya a la isla, sin mencionar a su padre, bueno espero que este nuevo capítulo les haya gustado, dejen REVIEWS y que tengan un maravilloso día, saludos.
