Nota importante: Sailor moon no me pertenece.
Aprendiz de vampiro.
Lo que la sangre despierta.
Estaba lloviendo aquella mañana en que Serena caminaba hacia la preparatoria, ese día tenía un examen importante y necesitaba aprobarlo de buena forma, ya que era la único forma en que su madre le permitiría ir a la presentación de Seiya y la banda al día siguiente, la noche anterior su padre le lo había exigido.
Flash back.
- Sabes que Seiya me cae muy bien hija.- Le dijo su madre mientras ambas lavaban los platos.- Pero primero están tus estudios, si apruebas el examen de mañana puedes ir.
- Si mamá.
Fin Flash Back.
Y ahí estaba, yendo a la preparatoria completamente cansada la noche anterior había dormido muy poco, y aunque había estudiado mucho no estaba segura de cómo le podría ir.
- Serena.- Una mano le toco el hombro.
- ¡Ay!- Se sobresaltó, al volverse para ver quién era su atacante se topó con un par de ojos azules intensos.- Darien no tienes que asustarme así.
- Lo siento.- El hombre saco de su chaqueta un libro.- Lo has olvidado en la sala de la casa, tu madre dijo que era para tu examen de hoy.
- Oh gracias.- La chica tomo el libro y se apresuró a meterlo en su mochila antes de que se mojara por la intensa lluvia.- Creo que he estado muy nerviosa, el examen es muy complicado. . .
- Ya me fije, el libro se ve complicado.
- Las matemáticas nunca han sido mi materia favorita.
- Pocas personas gustan de esa materia.
- ¿Cuándo estudiabas, cual te gusta?
- Pues. . .- Darien la miro sonriendo.- Las matemáticas.
- Por cierto no me has dicho que estudiaste en la universidad.- Comento de pronto mientras caminaban hacia la prepa, ya que parecía que Darien estaba yendo en su misma dirección.
- Medicina.- Murmuro él.- Aunque los vampiros sanamos nuestras heridas rápido, estaba interesado en conocer a los humanos en todos los ámbitos.
- Entiendo.- La rubia miro el suelo.- Sabes yo quiero estudiar psicología.
- Mmm. . . Es una buena carrera.- Darien se pronto se paró en seco.- Ya me tengo que ir.
- ¿Pasa algo malo?
- No, pero tu madre me ha pedido que vaya a comprar algo.- Dijo Darien apresuradamente.- Nos vemos después, suerte en el examen.
Serena se quedó parada en medio de la calle pensando en el extraño comportamiento de Darien, de todos modos no lo conocía mucho, así que quizá esa fuera su forma de actuar siempre, iba a comenzar a caminar para seguir su rumbo cuando sintió otra mano tocarle el hombre.
- Hola Serena.- Esta vez era Mina.- ¿Has estudiado?
- Si, pero no estoy segura, mi madre quiere que saque a lo menos un setenta y cinco.
- Pues siempre sacas sesenta, aunque no es una mala calificación. . .
- Pero mi mamá no está contenta con eso.
- Ninguna madre está contenta con las calificaciones de su hijo a menos que sean siempre cien.- Comento Mina sonriendo.- Yo estudie anoche en la casa se Yaten, pero no le preste mucha atención a los libros. . .
- Porque Yaten no dejaba de besarte.- Concluyo la rubia sonriendo.- De todos modos nunca sacas menos de ochenta y seis.
- Ya sabes que siempre puedo ayudarte. . .
- Mina la última vez que me ayudaste casi nos atrapan.
- Es cierto.- La rubia de listón rojo en el cabello sonrió.- Entonces te valdrás de tu cerebro.
- Sí.
- Entonces corre porque ya estamos atrasadas.- Mina la tomo del brazo y la arrastro corriendo.
- Tienen cuarenta y cinco minutos para terminar el examen.- Les decía la profesora momentos después.- Los resultados estarán en el pizarrón después de medio día, y dejare sus copias con alguno de sus compañeros para hacérselas llegar a todos.
- Si maestra.- Respondieron todos al unísono.
En alguna parte de la ciudad. . .
Darien se detuvo al sentir aquel detestable aroma se intensificaba, estaba cerca, pero no recordaba mucho de aquella zona de la ciudad, de todos modos siguió sus instintos, tenía que llegar hasta el fondo de su investigación, necesitaba saber qué relación podría tener aquel novio de Serena con ese detestable aroma a muerte.
No quería pensar que ella estuviese cerca de gente poseedora del gen cazador, pero de estarlo tendría una ventaja al menos por un tiempo, Serena aun no desprendía un aroma propio de vampiro, por lo tanto estaba segura, pero al momento de hacerlo, de revelar su naturaleza vampírica iba a estar en problemas si estaba cerca de esa gente.
Llego hasta una casa en el sector más acomodado de la ciudad, sonrió al dar con el origen del aroma a muerte, se acercó a la puerta y pudo ver una placa brillante que tenía el nombre de la familia.
Familia Kou
No recordaba haber escuchado ese nombre, de todos modos el olor provenía de ese lugar, ahora tenía que ver si estaba conectado de alguna forma con ese chico llamado Seiya.
- ¿Puedo ayudarlo en algo?- Una mujer más o menos de mediana edad estaba abriendo la puerta y sacando una tacho de basura.
- Eh. . . Estaba comprobando la dirección.- Mintió, detecto que la mujer a pesar de cargar con aquel olor no era una cazadora.- Hace años un amigo mío vivía por aquí, en eta zona, pero no recuerdo mucho, deje Japón hace como diez años.
- Mmm. . . Los Kou han vivido aquí lo últimos treinta años, y el mayor de los hermanos es Yaten Kou. . .
- No ese nombre no me suena.- Le dijo instándola a seguir hablando.
- Luego está el primo que vive aquí con la familia, Taiki Kou, es de la misma edad que el joven Yaten. . . Y por último queda el menor, el joven Seiya.
Entonces sus suposiciones no estaban lejos de la verdad, Serena si estaba en peligro de verse envuelta entre cazadores, pero no tenía idea de que hacer, ella bien podría mandarlo por un tubo si le exigía que se alejara de ese tal Seiya, y meter algo de razonamiento en esa terca cabeza ya le estaba constando bastante.
- Muchas gracias por su ayuda.- De pronto recordó que había estado hablando con una mujer mayor.- Creo que seguiré mi búsqueda.
- Mucha suerte joven.
- Mamá Ikuko.- Murmuro de pronto cuando ya estaba yendo a la casa Tsukino.- Ella puede ayudarme.
En la preparatoria.
- ¿Ves algo Serena?
- ¿Crees que puedo?
Ambas rubias estaban el frente del pizarrón los resultados de los exámenes ya habían ido publicados, el problema era que sus otros compañeros también estaban ansiosos por saber que calificación habían obtenido, tanto que ella y Mina estaban aplastadas contra el pizarrón y no podía ver nada.
- Eh chicos.- La voz de Seiya sonó muy autoritaria.- Dejen a mis amigas tranquilas.
Sintió que un brazo comenzaba a jalarla fuera del tumulto, al salir fue directo a los brazos de Seiya, ella se sonrojo y lo miro.
- Hola bombón.- Seiya volvió a meter el brazos entre la gente y de ahí saco a Mina.- ¿Están bien?
- Gracias cuñado.- Mina se arregló el desordenado uniforme.- No pude ver mis calificaciones.
- Denme un segundo.- Seiya se acercó a los otros.- Oigan chicos. . . ¡Chicos!
El grupo de gente se sobresaltó dejando a más de uno apartado del camino, en ese momento Seiya la insto a acercarse a ver.
- Aino. . .- Mina buscaba su nombre entre la lista.- Aquí, noventa.
- ¿Y tú bombón?- Seiya comenzó a revisar la lista.- Aquí estas Serena, ochenta y nueve.
- ¿De verdad?- Serena tuvo que acercare a la publicación para verlo por ella misma.- Es cierto, es mi nombre, saque ochenta y nueve. . . ¡Ochenta y nueve!
- Mmm. . . Kou.- En ese momento Seiya aprovecho de ver su calificación.- Noventa y nueve.
- Wow Seiya de verdad eres muy bueno.- Comento Serena.
- Mi madre nos exige rendir mucho en los estudios si queremos seguir con la banda.- Seiya la tomo del brazo.- Por cierto bombón iras a verme mañana en la noche
- Por supuesto.- Sonrió, después de esa calificación su madre iba a estar muy contenta.
- Me alegra saberlo.- Seiya se le acerco más.- No me hubiese gustado cantar sin que tu estuvieras ahí.
- Seiya. . .- Se sonrojo.
- Bien ahora tengo club de karate nos vemos después,- Seiya volvió a besarla en la mejilla, pero esta vez más cerca de la boca.
- Seiya y Serena se besan bajo el árbol de los. . .
- ¡Mina!- Serena se volvió hacia su amiga que estaba cantando aquella horrible canción.- Ya basta.
- Pero Serena, Yaten y yo seguimos esta telenovela desde el año pasado.- Le dijo su amiga.- El pobre Seiya lleva enamorado de ti desde la secundaria, y este año por fin le has dado una posibilidad. . .
- Mina. . .
- Lo sé, lo sé, mejor guardo silencio.
En la casa Tsukino.
- Oh Darien si lo que me dices es verdad mi Serena puede estar en peligro.- Ikuko se llevo ambas manos a la boca.- Aunque Seiya siempre me ha parecido un buen chico.
- Pero toda su casa huele a muerte.- Le recalco el pelinegro.- Usted sabe que es el gen cazador, sé que Kenji de lo dijo, entiende entonces las implicancias de todo esto.
- Lo sé, pero si como tú dices Serena por ahora está segura tenemos tiempo para hacerle ver que está en peligro.
- Sabía que podía contar con su ayuda. . .
En ese momento sonó el timbre del teléfono, la mujer fue hasta la mesita del teléfono, contesto y Darien se quedó pensando en lo que podrían hacer.
- Entiendo. . . Lo comprendo, no te preocupes, claro que iré.
- ¿Algún problema?- Darien la noto algo preocupada.
- No es nada Darien, es de mi trabajo, esta noche una empresa va a celebrar a su trabajador más longevo y necesitaran mucha ayuda, quizá llegue más tarde.
- Comprendo.
- Serena tendrá que hacer la cena.- Comento de pronto la mujer.- Si no te importa claro.
- Por supuesto que no.
- Bien, le dejare una nota, tendré que irme antes de lo previsto.
- Lo entiendo.
Preparatoria de Tokio.
- Al fin acabaron las clases de hoy.- Mina sonrió.- ¿Falta mucho para las vacaciones?
- Mmm. . .- Serena comenzó a sacar sus cálculos.- Dos meses y tres semanas.
- Perfecto, serán tres semanas de descanso y de pasar tiempo con mi novio.- Mina le pico el hombro con el dedo.- Y quizá para ese tiempo Seiya y tú también lo sean
- ¿Ser qué?
- No te hagas Serena.- La rubia del listón rojo de cabello la fulmino con la mirada.- Digo que para esa fecha Seiya y tu podrían ser novios.
- Bueno yo. . .
- Dime una cosa Serena.- Mina la miro como si fuera un detective en un importante interrogatorio.- ¿Te gusta Seiya verdad?
- Sí. . .- Pero la respuesta se desvaneció en el aire.- Si me gusta.
Pero por alguna razón dudaba de que pudiera decirle a Seiya si él le pidiera que fuera su novia, él era un buen chico, admirado en la escuela y buen alumno, pero no estaba segura de querer ser su novia, menos después de haberse enterado de su otra parte.
- Bien de todas formas Seiya aún no me dice nada.- le dijo ella apresuradamente.- Ya me tengo que ir, tengo muchas labores en casa.
Serena llego a su casa y como no vio a su madre en el primer piso de la casa subió al cuarto, se cambió el uniforme de la prepa para ponerse un vestido que llegaba a su rodilla y bajo para buscar a su progenitora.
- ¿Mamá?- La busco en la sala y en el comedor.- ¿Mamá?
Al llegar a la cocina vio en el refrigerador, pegada a la puerta había una nota con la letra de su madre, seguramente mamá Ikuko había ido de compras, tomo la nota y comenzó a leerla.
Hija, tuve que irme antes al trabajo, por favor prepara la cena para ti y el joven Darien, no sé a qué hora volveré pero revisare tu calificación del examen cuando llegue.
Como siempre su madre ante todo preocupada por ella, pero la joven se dio cuenta de algo, tendría que hacerle la cena a su maestro y ciertamente no estaba entusiasmada por esa perspectiva, no cocinaba mal pero tampoco lo hacía bien, sintió lastima por Darien, seguramente no le iba a gustar para nada la cena de esa noche.
- Mmm. . .
¿Dónde estaba Darien? Seguramente estaba en su habitación en el sótano o habría salido, lo cual la hacía relajarse, la presencia del hombre comenzaba a hacerla sentir extraña, tenía miedo de ser atacada por él en cualquier momento, pero ciertamente Darien proyectaba una atmosfera de protección con su madre que la hacía sentir tranquila por ese lado.
- ¿Ahora que rayos voy a cocinar?
Busco en toda la cocina, había muchas cosas que preparar, pero no tenía ninguna idea, iba a ser una gran tarea alimentar a aquel hombre de hambre prominente, pero al menos estaba segura de que iba a entender la situación.
- ¿Serena?- Darien entro en la cocina cuando ella estaba a mitad de la preparación.
- Hola Darien, la cena pronto estará lista.- Le dijo mientras cortaba algunos vegetales.
- Yo. . . No esperaba realmente que hicieras la cena para mí, gracias.
- Eres mi maestro, has venido incluso en contra de lo que querías, es lo mismo que puedo hacer.
- Yo iré a darme una ducha y volveré.
- Sí.
Serena termino de preparar la cena y comenzó a poner la mesa, estaba acabando cuando Darien volvió al comedor, se sentaron y a pesar de que estaba nerviosa porque Darien no le gustara su comida, respiro aliviada al ver que él comía como siempre, como si el mismo diablo lo persiguiera.
- Todo te ha quedado delicioso Serena.- Murmuro Darien mientras comía.
- Gracias.
- Por cierto tu madre dijo algo de una calificación.- Dijo él de pronto.
- Saque ochenta y nueve.- La rubia sonrió.- Podre ir al concierto de Seiya y su hermano.
- ¿Tu novio tienen una banda?- Primero que nada tenía que asegurarse de que tan estrecha era la relación de esa cabeza hueca.
- No es mi novio, es mi amigo, nos conocemos desde primaria.- Lo corrigió ella.- Y si tiene una banda, tocaran este viernes en la noche.
- ¿Es buena la banda?
- Nunca los he escuchado.- Reconoció.- Pero creo que son buenos, podrías ir.
- ¿No te importa?
- ¿Por qué habría de importarme?- Serena lo miro.- Eres libre de ir a donde quieras y en apariencia eres joven, debes ir a lugares donde va la gente joven. ¿Por cierto cuántos años tienes? Aunque pareces un chico de poco más de veinticinco años.
- Hare los ciento cincuenta años en pocos meses.
- Vaya eso es mucho tiempo.
- Los vampiros somos longevos Serena.- Murmuro Darien viéndola a los ojos.- Tu padre me triplica en edad.
- Ya veo.
Al terminar de cenar Darien se ofreció a lavar los platos, por lo que ella acepto, tenía mucha tarea que hacer, mientras estaba en la sala oía el sonido del agua y los platos, estaba impactada de que ese hombre a pesar de la apariencia que tenía tuviese esa avanzada edad, y su padre era mucho más mayor.
- Me pregunto qué edad alcanzare yo.- Se dijo a sí misma en voz baja mientras revisaba sus libros.
- Bueno tu sangre es muy fuerte.- Oyó que le decía Darien acercándose a ella.- Quizá llegues a una edad similar a la de tu padre.
- Auch.- Serena sintió el dolor en su dedo.
El olfato de Darien despertó al instante, era sangre humana, deliciosa sangre humana, Serena se había cortado con el papel del libro, tan solo tenía que calmarse y no sucumbiría a la tentación de beber la sangre humana, pero Serena se llevó el dedo cortado a sus labios.
- Serena no lo hagas.- Murmuro débilmente.- No puedo resistir.
- ¿Resistir qué?- Serena succiono la sangre de su dedo, no entendía mucho lo que Darien le había dicho, pero ella no quería manchar las blancas hojas de sus cuadernos y libros con la sangre.
- No.- Darien se desplomo a sus pies, estaba pálido.
- Darien. . . ¿Darien estas bien?- Le toco la mejilla, estaba helado.- Dime algo.
- Sangre.- Darien levanto una de sus manos y le toco los labios.- Necesito esa sangre.
Serena no tuvo tiempo de reaccionar, Darien se levantó del suelo casi mágicamente, tenía los ojos de un color dorado fijos en ella, iba a ponerse de pie para escapar de ahí pero él se abalanzo sobre ella.
- Serena. . .
- Darien. . . me estás dando miedo.
- Serena.- Darien le sujeto la cabeza con ambas manos y comenzó a lamer sus labios.- Tu sangre es deliciosa.
Darien de pronto la miro de nuevo a los ojos fijamente, sus dorados centros le tenían hipnotizada, cuando él se le acerco ella no podía moverse, estaba atrapada en los brazos de ese hombre, la beso con fuerza, obligándola a abrir los labios para responderle, sintió los colmillos del hombre chocar con sus labios y sintió los propios crecer, era un choque de ambos.
Se dejó llevar por aquella loca sensación que estaba comenzando a sentir, el beso de Seiya no se comparaba con ese beso lleno de ansia, ella intento moverse pero Darien la presiono más contra el sofá, no tenía escapatoria.
- Serena.- Darien tomo el vestido por sus piernas y comenzó a levantarlo.- Tu sangre, tu aroma. . . Todo. . .
- Darien detente.- Le rogo al sentir que comenzaba a acariciar por encima de sus rodillas y se acercaba a sus braguitas.- Detente. . .
- Tu olor de mujer. . .- Los ojos dorados no dejaron de mirarme.- Puedo sentirlo, es delicioso. . . Lo quiero probar.
- No detente. . .- Ella intento apartarlo pero todo lo que hiso fue arrojar a Darien al suelo, dejándolo sentado frente a ella y con una visión incomparable de sus piernas.- No. . .
- No puedo detenerme, la sangre humana hace que nos descontrolemos de esta forma. . .
- Darien no eres tú. . . Despierta.- Le golpeó la cabeza con uno de sus libros.
- Serena.- Darien le separo las piernas y acerco su boca a su intimidad, protegida por la ropa interior.- Eres virgen. . . Puedo sentirlo.
- Haces que sienta vergüenza. . .- Sollozo un poco, aunque su olfato le hacía volverse loca podía oler un extraño aroma que la hacía excitarse.
- Tú aroma. . . Ese aroma.- Darien hablaba como si otra voz hablase por él, una más aguda y profunda.
Darien uso su lengua para lamer por sobre su braguitas haciéndola arrancar un gemido muy fuerte, nadie nunca le había hecho algo así, ni quiera había visto o escuchado algo parecido a eso, ella se derritió al sentir una segunda y más larga lamida, hecho su cabeza atrás respirando con muchas dificultades.
- Darien. . .- Rogo en medio de la confusión, una parte de ella quería que se detuviera y otra que no acabara hasta llevarla más alto en el placer.- Darien. . .
- Repite mi nombre.- Le ordeno el pelinegro.
- Darien. . .
Los ojo doraros parecieron hipnotizarla aún más, ella llevo su manos al oscuro cabello y enredo los dedos en él, Darien llevo sus manos hasta sus senos, Serena se retorció al sentirse completamente loca por lo que estaba comenzando a sentir.
- Serena. . .- Darien le quito las braguitas con cuidado, y las lanzo lejos.
- Darien despierta por favor.- Le rogo, por mucho que todo aquello le gustara no podía permitir que continuase.- Darien Chiba despierta por favor.
Comenzó a sollozar más fuerte al sentir los dedos de Darien acaricias sus pliegues, estaba por lejos de hacerlo volver a la realidad, no entendía como alguien tan controlado como él se dejaba llevar por unas cuantas gotas de sangre.
- Darien por favor.- Lloro más fuerte.
- Serena. . .- El vampiro la miro a los ojos de pronto el dorado color se fue apagando, volviendo a dejar el azulado.- ¿Qué. . .?
Darien despertó en ese instante y se apartó de Serena como si tuviese una enfermedad contagiosa, se dio cuenta de lo que había hecho tras oler aquel débil aroma de sangre humana.
- Yo. . . Lo lamento tanto, no sé qué me paso después de oler tu sangre.- Darien le dio la espalda, estaba avergonzado de verdad, había roto la confianza de la casa.
- Yo me iré al cuarto.- Susurro Serena tomando sus cosas.
- Serena lo siento tanto.- Intento acercarse a ella para disculparse pero la vio realmente asustada.- No sé qué fue lo que me poseyó.
- No quiero hablar de eso.- La escucho sollozar e irse corriendo escaleras arriba.
Serena se encerró en su cuarto, y se metió en la cama asustada por completo, ya había conocido dos facetas de Darien y ninguna le gustaba, estaba aterrada si ella se iba a convertir en eso, en aquel ser cambiante que tanto temía, se quedó dormida presa del pánico.
Darien estaba sentado en la sala con la cabeza agachada y sujetada por sus manos, no había esperado tener esa reacción, hace años que no sucumbía a la sangre humana, sobre todo con una niña, ya que Serena era aún una pequeña, ya era tarde iría a dar una vuelta por las calles, se levantó y se detuvo al ver unas braguitas en el suelo, eran de ella, si recordaba un poco de lo que había pasado se las había sacado poco antes de volver a la conciencia, las tomo del suelo, podía olor el miedo, la angustia pero sobre todo el placer, se estaba volviendo loco no podía seguir así, salió apresurado de la casa necesitaba tomar aire fresco.
A la mañana siguiente y tras mostrarle su examen a su madre y obtener el permiso para ir a ver a Seiya, Serena tomo sus cosas y salió de casa, no había visto a Darien en el desayuno, y al parecer su madre tampoco, estaba realmente avergonzada no tenía cara para mirarlo.
- Serena.- Iba caminando cuando a pocos metros de ella estaba parado Darien, con la ropa del día anterior y evidentemente afectado.- ¿Podemos hablar?
- Tengo que ir a la prepa. . .
- Serena no sabes lo arrepentido que estoy de todo lo que hice anoche.- Darien se acercó lentamente, estaba pendiente de sus reacciones.- Yo enloquecí.
- Mi madre me había dicho que la sangre humana causa estragos en los vampiros.
- Es cierto, la sangre humana es como oro para los vampiros, nos volvemos locos con solo olerla.
- Lo sé, fui testigo de esa locura.
- Serena pase la noche entera dando vueltas y vueltas por la ciudad pensando.- Le dijo Darien apresuradamente.- Yo me iré mañana en la mañana, nunca quise herirte de esa forma y ciertamente le he faltado el respeto a tus padres, tu casa y tu confianza.
- Yo no sé qué decir. . .
- Lo entiendo, mira lo mejor será que te vayas a la prepa, yo hablare con tu madre esta tarde y me iré mañana en la mañana, deberé dejarle unas cuantas instrucciones hasta que tu padre mande a otro a reemplazarme.
- Comprendo.
- Esta bien.- Darien paso a su lado pero no se detuvo siguió caminando.- Lo siento.
Serena se volvió para mirarlo, Darien parecía cansado, estaba con los hombros bajos y caminaba lentamente, estaba evidentemente afectado por todo lo que había ocurrido entre ellos, Serena recordó el miedo que tuvo, pero esa sensación fue reemplazada por otra, un intenso placer que sintió al sentir las caricias de ese hombre.
¿Haría bien en dejarlo ir? Darien era especial, desde los pocos días que llevaba ahí no había hablado mucho de su vida íntima, de su familia o algo así, pero era un chico solitario, y eso era lo que quizá más le atraída de él. . .
- Para. . .- Serena volvió a la realidad.- No puede ser. . . Me gusta Darien.
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¿Ustedes que creen, deja Serena que Darien se vaya? El pobre Darien parece muy afectado y Serena igual. ¿Qué tendrá que ver Seiya con el gen cazador? Espero que le haya gustado, muchos saludos.
