Nota importante: Sailor Moon no me pertenece.
Aprendiz de vampiro.
Sentimientos.
Casa Tsukino.
Ikuko estaba recogiendo la ropa seca que había tendido en el patio trasero, ya era de noche por lo tanto al terminar esa tarea se iría a la cama, estaba cansada y se debía a la enorme preocupación que tenía por su hija, y sobre todo en la relación que podía tener con su padre, sabía que Serena había tomado abruptamente la decisión de ir a la isla.
- Mi podre pequeña.- Susurro al viento.- ¿Estarás bien?
- Supongo que Darien la cuidara bien.- Alguien le contesto, alguien a quien ella había reconocido su voz.
- ¿Kenji?- La mujer se volvió, se quedó paralizada al ver que era su esposo, estaba ahí frente a ella.
- Mi cielo. . .
- ¡Kenji!- La mujer corrió a los brazos de su marido.- Mi amor. . . Mi Kenji
- Mi cielo.- El vampiro abrazo a su mujer.- Te he echado tanto de menos mi amor.
- Yo también.- La mujer lo miro a los ojos.- Te amo.
- Te amo.- Dijo él mientras alzaba a su mujer en brazos.-Te amo muchísimo. . .
- Mi amor no puedo dejar la ropa aquí afuera. . .
- Decide.- La reto el hombre.- Tú marido o la ropa seca, tienes tres segund. . .
- Mi marido.- Respondió al instante.- Siempre mi primera elección será mi marido.
- Así me gusta.- Kenji comenzó a caminar hasta el interior de la casa o mejor dicho hasta el interior del cuarto principal de la casa.
Isla Dreams.
Darien estaba despierto, pero acostado bajo las sabanas de su cama, la razón por la que estaba ahí era porque a su lado estaba su mujer, había hecho el amor la noche anterior y Serena había caído rendida de sueño poco antes del amanecer, sabía que debía de haberla ido a dejar a su cuarto en el palacio, mal que mal ella era la princesa y su unión aún no estaba permitida por el rey, de todos modos no se había querido separar de ella, salio de la cama con cuidado y fue hasta la cocina, no era un chef profesional pero esperaba al menos hacer un desayuno decente para su mujer, en el instante en que iba a poner la tetera en el fuego de la cocina alguien toco su puerta.
- Mmm. . .- Fue hasta la puerta, casi nadie iba a su cabaña salvo Kenji y uno u otro vampiro, al abrir la puerta vio a una de las mucamas de su mujer.
- Lo siento señor Darien.- Murmuro apenada Hotaru.- Pero la princesa no está en su cuarto y pensé que quizá. . .
- Esta en donde le corresponde estar.- Le dijo seriamente.
- ¿Puedo preguntar dónde es ese lugar?
- Esta aquí conmigo Hotaru, no te preocupes, pero tampoco lo divulgues. . .
- Lo sé, su unión aun no es celebrada como corresponde y nadie puede saber que están juntos.- Lo interrumpió la joven.
- Así se habla ahora vete, ella no necesita nada por ahora aun no despierta.
- Ya veo.- La vampira hiso una reverencia y lo miro.- Con su permiso.
- ¿Darien?- Serena salía del cuarto en el instante que él cerraba la puerta principal.- ¿Era Hotaru?
- Si, estaba preocupada por ti.- Le respondió.
- Ya veo.- La joven se ajustó la sabana que había tomado para cubrirse.- ¿Dormí mucho?
- Pues has dormido apenas unas cuatro horas.- Le sonrió mientras se le acercaba.- ¿Tienes hambre?
- Un poco sí.
- Vuelve a la cama, te llevare algo de comer.
- ¿Darien?
- Dime.
- ¿De verdad soy tu mujer?- Le pregunto ella mientras se tocaba la marca de su cuello.
- Si, mía y. . .
- De nadie más.- Concluyo ella mientras no dejaba de sonreír.- Aun no lo puedo creer, es como un sueño. . .
- Del que nunca quiero despertar.- Darien la abrazo.- Ahora vete a la cama mi princesa, ya iré contigo.
- De acuerdo.
Serena se acomodó en la cama, miro alrededor de todo el cuarto, era sencillo en su decoración pero frente a la cama había un cuadro que llamo su atención, era el retrato de una familia, reconoció entre las personas de la pintura a Darien, pero parecía mucho más pequeño como si tuviera poco más de diez años, así que supuso que ellos debían ser su familia, el hombre mayor se parecía mucho a su Darien de ahora, pero la mujer era rubia y tenía el cabello suelto.
- Espero que te guste mi amor.- Darien entro en el cuarto llevando una bandeja.
- ¿Darien?- Dudaba de hacer esa pregunta, pero la tenía que hacer.- ¿Las personas del cuadro son tu familia?
- Si.- Darien parecía molesto, de todos modos se metió en la cama a su lado y puso sobre sus piernas la bandeja.
- Lo siento yo. . .
- No te preocupes, es solo que. . .
- ¿Te duele hablar de ellos?
- Si, murieron poco después de hacernos ese retrato.- Le dijo mirando fijamente la pintura.- Yo aún los echo de menos. . . Aunque hayan pasado casi cincuenta años desde que ellos ya no están conmigo.
- Debes de haberte sentido muy solo sin ellos. . .
- Pero ahora tengo la mejor compañía.- Le sonrió, aunque algo triste.
- ¿Darien que paso?- Le pregunto, aunque inmediatamente se arrepintió.- Lo siento no quiero entrometerme. . .
- Fuimos encontrados por los cazadores de vampiro, mis padres trataron de defenderse pero no pudieron, antes de morir me ordenaron huir, yo no quería pero no había otra cosa que hacer, ellos pelearon para que yo viviera. . .
- Es una historia muy trágica.
- Los recuerdo en mi mente todos los días.
- Comprendo.- Miro el cuadro, era una hermosa familia.- Te pareces mucho a tu padre. . .
- Recuerdo que mi madre solía decir que era la copia exacta de mi padre en muchos sentidos, no solo en el físico.
- Y tu madre es muy hermosa. . .
- Se llamaba Usagi, mi padre me dijo una vez que se enamoró de ella a penas la vio, se conocieron aquí en la isla.- Le explico Darien.- Pero viajaban siempre al mundo de los humanos, por eso nací en la ciudad de Tokio, ellos querían ver cómo era vivir entre humanos comunes y corrientes, teníamos una vida como cualquiera otra familia.
- ¿Cómo se llamaba tu padre?
- Mamoru.- Le dijo él.- Mi madre una vez me dijo que la primera vez que lo vio le pareció algo arrogante pero que de todas formas la dejo impresionada. . .
- Pues entiendo lo que decía tu madre sobre el parecido que tienes con tu padre.
- ¿Tratas de decir que soy arrogante?
- Pero de todas formas me gustaste.- Le sonrió mientras tomaba una tostada.- Esto esta rico.
- No me cambies de tema Serena.- La regaño el vampiro pero después le sonrió.- Aunque de todas formas lo entiendo, sé que mi actitud al principio no fue la mejor. . .
- No me importa, ahora es muy distinto.- Le dijo antes de besarlo.- Muy distinto.
- Me conquistaste, he cambiado mucho y por ti.
- ¿De verdad?
- Serena ha habido otras mujeres en mi vida, en eso nunca te mentiría, pero era algo solo físico, y después ya no las buscaba, pero contigo. . .- Darien sonrió.- Cuando estoy contigo no quiero perderte de vista, es la primera vez que estoy enamorado y no quiero perderte. . .
- Nada hará que tú y yo nos separemos. . .
- Seiya Kou.- Intervino Darien.
- Ya te dije una vez que lo quiero, pero solo como un amigo, nos conocemos desde primaria.
- Lo sé, pero no puedes evitar que sienta celos. . .
- No tienes por qué estar así.- Le dijo la rubia mientras lo miraba a los ojos.- Soy solo tuya.
- Solo mía, que no se te olvide.
- Por supuesto.
Casa Tsukino.
Kenji despertó luego de haber dormido sus ocho horas anuales de sueño, se sentía como nuevo ahora y con mucha más energía, se sentó en la cama pero se dio cuenta de que estaba solo en el cuarto, su mujer no estaba en ningún lado.
- ¿Ikuko?- Hablo hacia al baño que conectaba con el cuarto, pero no obtuvo respuesta alguna.
Comenzó a oler el ambiente, estaba cargado por el aroma de su mujer, pero pudo detectar que estaba en el primer piso de la casa, se levantó y tomo el pantalón para cubrirse, al llegar a la primera planta del hogar se dejó llevar por los deliciosos aromas que salían de la cocina.
- Hola mi amor.- Se apoyó en el umbral de la entrada de la cocina.- ¿Qué cocinas?
- De todo un poco, no sé qué cosas te pueden gustar así que. . .
- Mi amor todo lo que tu hagas me gusta, lo que cocinas, cuando sonríes, cuando hablas, pero sobre todo lo que más me gusta es cuando dices mi nombre mientras te hago el amor. . .
- ¡Kenji! Haces que me sonroje. . .
- Me gusta verte así.- El hombre se le acerco.- ¿Ikuko?
- Dime. . .- Le indico la mujer mientras estaba delante de la cocina.
- ¿Irías conmigo a mi isla?
- Pero tu dijiste que sería peligroso que. . .
- Si lo sé, sé que es muy peligroso para ti mi amor, pero no puedo seguir así.- Le indico.- No puedo estar más tiempo lejos de ti, nosotros los vampiros vivimos del amor, estando lejos de ti me siento muerto.
- Yo igual. . . Pero si tu pueblo no me acepta. . . Pasará lo mismo que hace años cuando te negaste a volver a la isla.- Le dijo Ikuko.- No quiero ser motivo de disputa entre lo que quieres en tu corazón y la responsabilidad de tu mente.
- Entiendo. . . Pero sabes que puedo protegerte, conoces mi fuerza mi amor. . .
- Lo sé, pero significaría dejar mi vida de lado. . .- La mujer se quedó callada.- ¿Puedes darme unos días para pensar mi amor? No es algo que se pueda tomar a la ligera.
- Lo entiendo.- Kenji abrazo a su mujer.- Lo que decidas mi amor lo entenderé.
- Gracias por comprender.
Casa Kou.
- Lo que dices es una completa estupidez hermano.- Seiya miro a Yaten muy asombrado por la tontería que le había dicho.
- Era el olor de los vampiros Seiya, te lo prometo.- El peliplateado se acercó a su hermano.- No pude cerciorarme de si era o no una vampira pues salió de viaje, según lo que Mina me dijo a ver a su padre. . .
- Yaten, Serena no puede ser. . .
- Exacto y por ese te digo esto a ti y no fui con Taiki, él será un peligro inminente si Serena es una vampira, Mina la quiere como a una hermana y por eso yo no puedo hacer nada y creo que menos tú. . .
- Exacto. . . Taiki ira detrás de ella en cuanto sepa la verdad.- Seiya se llevó ambas manos a la cabeza.- Maldita sea, él no se detiene ante nada para matar.
- Ya lo hizo una vez hace muchos años. . . Destruyo una familia entera, no sé mucho pero de vez en cuando se jacta de eso.
- Lo recuerdo.- El pelinegro miraba al vacío.- Pero un no estamos seguros. . .
- Tenemos que ponernos en la situación peor. . .
- Lo sé, yo no puedo protegerla. . .
- Ninguno de los dos puede, mis instintos despertaran al olerla y querré atacarla incluso contra mi voluntad.
- Maldita sea. . . ¿Qué podemos hacer?
- No lo sé, yo me voy con Mina de vacaciones mañana en la mañana, sinceramente no sé cuándo volveremos, le pedí la camioneta a papá, iremos a las montañas, así que como te dije no sé cuándo volveremos.
- Mmm. . . Si Serena sigue afuera el tiempo que tus estés fuera también, creo que poder controlar a Taiki. . .
- Tan solo tienes que llevarlo a conocer chicas, pero no lo acerques a la casa Tsukino.
- Lo hare hermano.
Isla Dreams.
- Y este princesa es el colegio de la isla.- Le dijo un sabio.
Serena había resuelto conocer todo de la isla, por lo que Darien la presento con uno de los sabios que enseñaba a los más jóvenes, entraron en el edificio, dentro habían siento de salas diferenciadas por números.
- Así como en el mundo humano.- Le explico Darien que iba con ella también.- Diferenciamos a los chicos por grado.
- Entiendo.
- Entremos a la sala de los pequeños de primer grado.- Le indico el hombre, al abrir las puertas del salón.- Perdón por la interrupción Luna, pero quería que la princesa conociera el colegio.
- Puedes pasar Artemis.- Le índico la mujer que llevaba la clase.- Bienvenida princesa. . . Niños saluden a su princesa.
- ¡Buenos días princesa!- Todos los pequeños, de alrededor de unos seis o siete años le sonrieron.
- Hola pequeños.
- Miren es la princesa humana.- Dijo una niña de la clase.- Es muy hermosa.
- ¿Hola pequeña cómo te llamas?- Se acercó a la niña que había hablado.
- Me llamo Chibi Chibi.- Le respondió, señalo a su compañera de asiento.- Y ella es Diana.
- De verdad que es muy hermosa y se ve muy joven.- Comento Diana.
- Bueno tengo quince años aunque pronto voy a cumplir los dieciséis.- Le dijo.- ¿Qué están estudiando ahora?- Pregunto, al ver la pizarra sonrió.- Ya veo matemáticas.
- Si.- Dijeron ambas.
- Tratamos te tener el sistema común de los humanos.- Le indico Luna, la maestra.- Impartimos las clases comunes, como lengua, matemáticas, ciencias. . .
- Comprendo.- Le sonrió a la mujer, no era una anciana más bien parecía tener la edad de su madre.- Enseñan a demás los asuntos de vampiros.
- Por supuesto, Darien en uno de los maestros incluso.- La mujer la miro.- Él ensaña a los pequeños a controlar sus facultades.
- Ya veo.- Miro de reojo a su hombre, al parecer lo de ser maestro era lo suyo.
- Sigamos.- Le indico Artemis.- Tenemos que ver los demás salones.
- Bien, fue un gusto conocerla maestra Luna.- Serena miro a los pequeños.- Adiós niños.
- ¡Adiós princesa!
- Los niños la amaron princesa.- Le comento el sabio Artemis cuando iban por los pasillos.
- Me alegra saber que soy bien recibida, y sé que también alegrara a mi padre.
- Todos estamos felices de tenerla aquí princesa.- Le dijo Darien.
Habían llegado a un acuerdo, él debería decirle princesa ante los demás, aunque ya muchos habían detectado el olor del hombre en ella y sobre todo la marca, pero nadie decía nada, y sabia el por qué, temían que Darien hiciera algo, había escuchado de parte de sus mucamas que su hombre era alguien de mucho respeto en la isla y que nadie hablaba a su espaldas de él.
- A mí también me alegra estar aquí.- Le dijo ella.
Visitaron todas y cada una de los salones, fue recibida siempre con una sonrisa de parte de los alumnos del colegio, estaba realmente contenta con la forma en que las cosas se hacían ahí, tenía todo lo que un colegio ofrecía.
- Ahora si quieres puedo llevarte a la enfermería.-Le dijo Darien cuando terminaron el recorrido
- Pero dijiste que los vampiros sanan rápidamente. . .
- Pero siempre es bueno tener una enfermería.- Le sonrió él.- Anda vamos, después podemos descansar todo lo que quieras. . .
- Bueno. . .
Darien la llevo por entre las cabañas de la isla, todos con quienes se encontraban la saludaban amenamente, realmente estaba siendo bien recibida, había esperado que tras la partida de su padre la gente no confiara en ella, pero se había equivocado, finalmente llegaron a un edificio de dos pisos, Darien entro y la insto a seguirlo.
- Darien. . .- Una chica de pelo azul corto salió a recibirlos.- Hola princesa.
- Le estaba ensañando a la princesa la isla.- Indico el pelinegro.- Princesa ella es Amy nuestra doctora.
- Ya veo.- Serena le sonrió.- Buenos días doctora.
- Princesa es una alegría conocerla, por favor pase, si desea conocer la enfermería con mucho gusto le enseñare parte de esta.
- Gracias.
- Princesa puede usted ir con Amy, yo tengo que hacer algo ahora.- Le dijo Darien de pronto.- Volveré por usted en una hora.
- Bien.
- No te preocupes Darien, yo cuidare de ella.- La mujer le sonrió.- Venga por aquí princesa.
A Serena el comportamiento de Darien la extraño, pero de todos modos siguió a Amy, no por ser la mujer de Darien debía estar a su lado las veinticuatro horas del día.
- Tenemos salas de atención primaria. . .
- Yo creí que los vampiros sanábamos rápido.
- Y lo hacemos princesa, pero aun así necesitamos atención medica.- Le sonrió Amy.- Por ejemplo, los pequeños que aún no están desarrollando todos sus poderes necesitan atención médica.
- Ya entiendo.
- También cuando se presentan casos de enfermedades como cáncer y ese tipo de cosas.
- Es interesante.- Le dijo ella.- ¿Trabaja usted sola aquí?
- Cuento con otros colegas, y varias enfermeras, solo que este día todos están libres, la enfermería atiende cinco días a la semana, hoy yo estoy de turno en caso de emergencia, pero casi nunca sucede eso.
- Debió estudiar mucho para ser una doctora.
- La universidad siempre en complicada, pero a me gusta la medicina.
- Yo aún no sé qué estudiar en la universidad.- Reconoció la rubia.- Tengo un promedio normal y sé que no tendría problemas para entrar en la universidad.
- ¿Hay algo que te interese?
- Mmm a decir verdad me ha gustado mucho el trabajo que hace en el colegio de aquí de la isla, y durante unos momentos me imagine a mí misma como maestra.
Darien tomo los pétalos de rosas que había encargado y los espacio por todo el cuarto, sobre todo en la cama, ese era un día especial y quería celebrarlo con su mujer, además había encargado a una buena cocinera de la isla que hiciera un pastel, ya lo había dejado en su cabaña y él lo había guardado en la nevera, al ver que su trabajo estaba completo y todos los pétalos estaban distribuidos miro la hora, ya era tiempo de ir a buscar a su mujer, había recorrido toda la isla y ya era de noche.
- . . . El Rey manda a traer los mejore medicamentos.- Oyó que decía Amy.
- Mi padre se preocupa mucho por su pueblo.- Serena y la doctora estaban en la sala de la recepción.
- Ya estoy aquí princesa.- Se les acerco.- Ya es tarde.
- Es cierto pasan de las siete.- Serena se levantó.- Muchas gracias por todo el recorrido Amy.
- Puede venir cuando usted quiera princesa.- La peliazul le sonrió.
- Gracias por cuidar de la princesa Amy.- Darien miro a su mujer.- ¿Nos vamos princesa?
- Por supuesto.
- Me pregunto porque esos dos se tratan con tanta cortesía cuando ya todos saben que se pertenecen el uno al otro.- Murmuro para si la doctora al quedarse sola en la consulta.
Darien condujo a su mujer a su cabaña, pero antes de entrar le vendo los ojos, aunque Serena protesto en un comienzo se dejó guiar por él, al entrar activo sus sentidos, podía oler rosas que estaban cerca.
- Ahora te voy a llevar a nuestro cuarto.- Le indico Darien.
- Bien, pero sabes que ya olí las rosas.
- Lo sé, pero no sabes el motivo de esta pequeña celebración.
Su hombre la hiso caminar unos cuantos metros más, el olor de las rosas se intensifico, Darien aún no le quitaba la venda de los ojos, pero sintió sus manos cerca de la amarra, quizá pronto podría ver la sorpresa.
- ¿Lista?
- Siempre.- Le respondió.
La amarra de sus ojos cayo y pudo ver los hermosos pétalos de rosas esparcidos por todos lados y en especial en la cama, pero sorbe esta también habían otras cosas, una pastel y una cubeta con champaña.
- ¿Qué celebramos mi amor?
- Mi cumpleaños.- Le sonrió Darien.- ¿Recuerdas que hace meses te dije que pronto iba a cumplir los ciento cincuenta años?
- Es cierto.- Ella lo miro a los ojos.- Mi marido es un señor mayor. . .
- Ya verás que tan mayor puede ser.- La tomo en sus brazos.
- Debiste decirme que era tu cumpleaños.- Le dijo.- Podría haberte dado un obsequio.
- El mejor regalo que me pudiste haber dado ya lo has hecho.
- ¿Eh? Pues no te he dado nada. . .
- Aceptaste ser mi mujer, mi esposa, me diste tu virginidad y me amas.- Comento mientras le besaba en cuello, en especial la marca.- ¿Qué mejor regalo que este?
- Darien.- Ella lo beso en el mentón ya que debido a su estatura no le llegaba más allá de su mentón.
- Eres muy pequeña, pero adorable.- Darien la abrazo más.- Ven vamos a comer pastel y beber hasta agotarnos la botella.
- Sí. . .- Sonrió ella.
- Por cierto estaba pensando.- Comento él de pronto mientras abría la botella de champaña.- Cuando vuelva tu padre quiero que anunciemos nuestra unión.
- Mmm. . . ¿Y eso cómo se hace?- Todo era nuevo para ella.- ¿Solo se dice o se hace una ceremonia?
- Pues se hace una ceremonia delante del rey de la isla, es él quien bendice la unión de ambos, incluso puede rechazarla.
- ¿De verdad?
- Pero Kenji nunca lo ha hecho al menos, de todos modos estoy seguro de que estará contento por nosotros.
- Yo creo lo mismo.- Le dijo ella, recordaba las palabras de su padre, él estaría muy feliz de verlos juntos.
- Aquí tienes.- Darien le entrego una copa.- Brindemos por nosotros mi amor.
- Por nosotros.- Ambas copas chocaron con cuidado.
Casa Tsukino.
- No te vayas.- Pidió el hombre.- Quédate conmigo.
- Mi amor solo será esta noche.- Ikuko se estaba vistiendo luego de haber estado en el baño.- Ya te dije que tomare vacaciones a partir de mañana, estaré contigo el resto de los días las veinticuatro horas del día.
- Pero serás cinco horas lejos de ti.- Le dijo Kenji mientras se sentaba en la cama.- Aunque podría ir contigo.
- No mi amor, los Kou pueden estar rondando.
- ¿Los Kou?- Kenji la miro.- El nombre me suena.
- El hijo menor de la familia es Seiya, es compañero de Serena desde la primaria.- Le explico la mujer.- Darien he descubierto que esa familia tiene el gen cazador.
- ¡Demonios!- El hombre se levantó de la cama.- Serena puede estar en peligro. . .
- El hecho es que el hermano mayor. . .
- Yaten.- Le dijo él de pronto.- Ahora lo recuerdo.
- Bueno Yaten estuvo aquí hace unos días, Serena llego corriendo de la preparatoria diciendo que él la había descubierto.
- ¿Y crees que pueden estar rondando la casa?
- Al menos Yaten, cuando Serena se fue él anduvo por aquí varias noches, pero ha dejado de venir desde la noche que tú llegaste.
- Mmm. . .- Kenji se quedó pensativo.- Lo mejor será que Serena se aleje de esa familia.
- Darien dice lo mismo. . .
- Por cierto respecto a ellos dos. . .
- ¿Ya están juntos?
- ¿Tu lo sabias?
- No has respondido mi pregunta.- Le dijo la mujer.
- Ni tú la mía.- Kenji se le acerco a su mujer para abrazarla.- En fin, nuestra hija ahora le pertenece a Darien, lleva la marca.
- La marca.- Ikuko se llevó la mano a su cuello, su marca aún estaba ahí.- La marca de pertenencia.
- La que llevas en el cuello.- Comento el rey.- La que te hice la primera noche que te hice el amor. . .
- La que tardaste mucho tiempo en decirme que era. . .
- ¿Bueno, qué querías que hiciera? Me ibas a odiar en cuanto te dijera lo que en realidad era. . .
- Pero te amaba y te acepte. . .
- Cuando te dije que era un vampiro me miraste y te reíste.- Le dijo él alzando las cejas.
- Bueno. . . Parecía lo más lógico, quiero decir que como todo lo que sé de los vampiros es por las películas. . .
- Ya entiendo.- Kenji comenzó a besar a su mujer, de nuevo la necesitaba.- Ikuko. . .
- No mi amor, tienes que dejar que me vaya.- La mujer trato de escapar del abrazo de su esposo.- Te prometo que te recompensare pero deja que me vaya.
- Bien.- Gruño Kenji.- Pero cuando vuelvas tendrás que venir directo a mis brazos.
- Lo prometo.
Isla Dreams.
- ¿Señorita Serena?- Hotaru se le acerco cuando ella estaba en su cuarto en el palacio.
- Dime.- La rubia estaba escogiendo la ropa que se pondría ese día pues hacia mucho calor.
- La gente de la isla ya estaba comenzó a hablar obre usted y el señor Darien. . .
- ¿Qué dicen?
- Pues. . .- Lita también se le acercó para hablar.- Que usted le pertenece, que es su mujer, y que ahora se quedara en la isla para siempre. . . Tiene que entender señorita Serena que los vampiros viven de los chismes aquí en la isla.
- Papá me dijo algo así.- Miro a ambas mucamas.- Bien no deben hacerle caso, cuando mi padre vuelva haremos publica nuestra unión.
- Entiendo.- Hatoru sonrió.
- La gente solo espera que se haga pública la noticia.- Comento Lita.
- Bien yo iré ahora por mi hombre.- Les guiño el ojo.- Nos vemos después chicas.
Serena camino lentamente por la isla, le encantaba ese lugar, era una verdadera isla paradisiaca, y la iba a echar de menos cuando volviera a la ciudad, tenía que terminar sus estudios y comenzar con la universidad, además tenía mucho de qué hablar con Darien, sobre todo en lo que iban a hacer ellos dos.
- ¿Darien?- Entro en la cabaña de él.- ¿Dónde estás Darien?
- Aquí.- Darien la abrazo por la espalda.- Aquí esperándote desde hace horas. . .
- Lo siento, pero en el palacio me necesitaban.- Le dijo ella mientras se volvía para ver a su hombre a los ojos.- Oye estaba pensando en algo.
- Dime.- Darien la llevo hasta el sofá.- Pareces preocupada.
- Lo estoy a decir verdad.- La joven lo miro.- ¿Darien que pasara con nosotros?
- ¿Con nosotros? No comprendo.
- Sabes que tengo que volver a la ciudad, tengo que terminar mis estudios e ir a la universidad, no me quiero separar mucho tiempo de ti y tú tienes una vida aquí en la isla. . .
- Yo estaré siempre a tu lado, iré contigo a la ciudad, estaré a tu lado todo el tiempo que necesites para terminar tus estudios y. . .
- Oh Darien.- Serena lo abrazo.- ¿De verdad?
- Eres mi mujer, mi lugar es a tu lado.- Darien la agarro de la cintura.- Y tu lugar es a mi lado.
- Darien. . .- Serena le tomo el rostro entre las manos para besarlo.- Mi guapo Darien.
Serena comenzó a desabrochar la camisa de Darien, y este aprovecho de subirle el vestido, la rubia lo miro a los ojos y ambos sonrieron al ver que el otro tenía los ojos dorados.
- ¿Dejaste bien cerrada la puerta mi amor?- Le pregunto Darien mientras la tumbaba en el sofá.
- Si, muy bien cerrada.- Serena busco inmediatamente el pantalón de Darien, podía sentir cuan excitado estaba y quería darle todo el alivio posible, en ese momento Darien le rasgo el delgado vestido a la mitad.- ¡Oye!
- Te recompensare.- Le prometió el hombre.- Pero necesito verte completamente mi amor.
- Te amo Darien.- Serena uso su nueva fuerza para también romper los pantalones de su hombre.
- Descarada.- Le regaño dulcemente.- Luego me culpas a mí de ser un rompe cosas. . .
- Hazme el amor Darien, ya después nos preocuparemos de la ropa.- Sonrió ella mientras le besaba el cuello.
- Me gusta tu forma de pensar nena.- Darien se tumbó a su lado en el sofá, la estrecho en sus brazos mientras la besaba en todo su cuerpo, la piel de su mujer comenzaba a marcarse con cada beso de él.- Me perteneces, toda tu me perteneces. . .
- Tú eres mío, solo mío.- Serena lo abrazo y lo beso, amaba ese hombre con todo su ser.
Darien la despejo de sus braguitas y sonrió al ver que caía lejos de ellos, era la última prenda que le quedaba, en tanto Serena también le quito los bóxer, ambos ahora estaban completamente desnudos.
- Tócame.- Le ordeno Darien.- Quiero sentir sus manos en mí.
- Si.- Serena sonrió al sentir la piel de su hombre bajo sus manos, la calidez de él.- Te amo.
- Yo también.- Darien tomo los senos de su mujer y los acaricio con cuidado.- Eres muy suave.
- ¿Suave?
- Muy, pero muy suave.- Sonrió él mientas bajaba su cabeza para quedar a la altura de pecho de ella.- Eres perfecta mi amor.
- Tú también eres perfecto, el mejor del mundo.- Ella sonrió mientras con sus manos buscaba el miembro de Darien, se sorprendió al ver cuán duro estaba.- Muy, muy perfecto.
- Picara. . .- Darien gimió al sentir el contacto.- Eres muy descarada.
- Tú me haces ser así.- Le dijo mientras le mordía el hombro.- Tú me haces ser una descarada.
- La mejor descarada que ha llegado a mi vida.- Sonrió Darien.- Anda mi amor sigue así mientras yo también juego contigo.
El juego de Darien consistió en hacerla sufrir de placer al tocarla íntimamente, el vampiro sonrió al sentir el calor de su mujer, la calidez con que era recibido, se volvió loco al sentir que la respiración de ella se descontrolaba completamente.
- Darien. . .- Gimió ella.
- Serena. . .- Gruño el vampiro al sentir el placer que le provocaban las caricias de su mujer.
- Darien por favor. . .
- Si mi amor.- Darien se puso sobre ella, la miro a los ojos y sonrió.- Dime que me amas. . .
- Te amo.
- Dime lo que quiere que haga. . .
- Eso es tortura. . .- Le dijo ella fingiendo enojo.- Una hermosa tortura.
- Responde lo que tu hombre te ha exigido.
- Quiero que me tomes. . Que me hagas tu mujer otra vez.
- Bien.- Separo un poco las piernas de su mujer.- Si es lo que quieres.
Darien la penetro de una sola y potente embestida, ambos gimieron al mismo tiempo, lo que su hombre le hacía sentir era la verdadera gloria y ella quería que él sintiera lo mismo, quiero verlo igual de descontrolado.
- ¿Me amas?- Le pregunto ella.
- Mucho.
- ¿Mucho?- Quería hacerle perder los estribos.
- Tanto que provocas que pierda el control por completo dulce Serena.
Serena lo rodeo con sus piernas por la cintura mientras también lo abrazaba por el cuello, en tanto Darien la embestía con más fuerza y rapidez, haciendo que ella gimiera con completo descontrol, se aferró aún más a su hombre pues sentía que estaba subiendo una cúspide que la haría caer al vacío dentro de poco.
- Darien. . .
Darien gruñía complacido por las sensaciones que su mujer le provocaba, lo excitaba cada vez más con cada gemido, la abrazo con fuerza cuando sintió que estaba a punto de correrse.
- ¡Serena!
Momentos después ambos estaban uno en brazos del otro tratando de que respiraciones volvieran a la tranquilidad, Serena miro a su Darien y sonrió, aún le parecía increíble estar así con él, lo que antes había sido un sueño inalcanzable ahora era la más hermosa de las realidades.
- ¿Serena, estas bien? Creo que fui un poco brusco.
- No mi amor, fuiste perfecto.- Ella se refugió en su pecho.- Tengo sueño.
- Te llevare a la cama.- Darien la tomo en brazos y la llevo al cuarto, al llegar la tendió en la cama y la cubrió con las mantas.- Duerme mi hermosa princesa, estaré aquí cuando despiertes.
- Te amo Darien.- Le dijo Serena mientras se quedaba dormida.
- Y yo te amo dulce Serena.- Darien la dejo en el cuarto para que durmiera tranquila, si seguía ahí con ella la tomaría otra vez incluso estando ella dormida por completo.
Tenía muchas cosas que arreglar si pensaba irse con ella a la ciudad por los próximos años, primero tendría que hablar con Artemis el encargado del colegio, ya después hablaría con Kenji cuando este volviera, a donde fuera Serena él iría detrás para protegerla, amarla y hacerla feliz.
Dejen sus Reviews.
En este capítulo quise mostrar también la felicidad de mamá Ikuko al encontrarse nuevamente con el amor de su vida, me alegra que Darien y Serena estén tan bien, pero me preocupa los Kou, aunque parece que Seiya no quiero hacerle daño a nuestra protagonista. Espero que les haya gustado este nuevo capítulo, muchos saludos.
