Sailor Moon no me pertenece.

Aprendiz de vampiro.

Epilogo.

Quince años después. . .

- ¿Puedo saber qué diablos está haciendo señora Chiba?

Serena se volvió para sonreírle a su marido, no había querido que se despertara, pues sabía que iba a regañarla, de modo que trato de poner su cara de niña buena para disminuir el efecto.

- Yo. . . Yo. . .

- Tú ibas a dejar esta casa sin decirme donde ibas.- Concluyo Darien por ella.- Sabes que no puedes irte muy lejos mi amor, no en ese estado.

- Lo sé.- Serena puso sus manos sobre su abultado vientre.

- Estas es los últimos días de tu embarazo, si entras en proceso de parto. . .

- Pero Darien yo quería ir a buscar algo. . .- De pronto un intenso dolor la hiso callarse.- ¡Ay! Darien. . .

- Te lo dije.- El vampiro corrió tomar a su mujer en brazos.- Hay que llevarte al hospital.

- Si lo sé. . .- Sentía que el dolor cada vez era mayor.- Mi amor me duele. . .

- Son las contracciones típicas.- Darien miro su reloj.- Iré por la maleta. . . Tú quédate sentada en el sofá.

- Si.

Trato de hacer las respiraciones que le habían enseñado en las clases de pre parto a las que había asistido con Darien, incluso hasta hace poco días habían estado practicando. Tenia que mantener la calma eso al menos recordaba.

- Aquí vengo.- Darien apareció trayendo consigo la maleta donde habían organizado todas las cosas para recibir a su primer hijo.

Darien fue hasta el automóvil y dejo la maleta, luego volvió dentro de la casa para ayudar a Serena, había presentido que eso iba a ocurrir durante el día, pero no esperaba que fuera tan pronto, si bien Serna ya estaba en la fecha de dar a luz.

- Tienes que respirar hondo.- Le dijo su esposo.- Respira hondo antes de que te des cuenta ya estaremos llegando al hospital.

- Lo sé. . .- En ese momento estaba en relativa tranquilidad.

- Llamaremos a tus amigos. . .

- ¿Ahora son mis amigos?- En un solo segundo los dolores crecieron.- ¡Son tus amigos también!

- Trata de mantener la calma. . .

- ¡No dirías eso si fueses tu quien estuviese así!

- Imagina que esto te hubiese pasado si estuvieses en medio de la calle.

- ¡Darien no me regañes!

- Eres mi mujer, tengo todo el derecho a regañarte, habrías puesto tu vida en peligro. . .

- No seas exagerado.- Serena lo miro mientras iban en marcha.- Alguien me hubiese ayudado en la calle.

- ¿Por cierto donde ibas?

- Ya te lo dije a buscar tu regalo de aniversario de bodas. . .

- Diez años casados legalmente, quien lo diría.- Darien noto como su esposa ya estaba un tanto más relajada.- He tenido que soportar mucho por ti pequeña.

- ¿Has tenido que soportar?- Repitió ella con ironía.- Más bien es al revés, yo he tenido que soportarte a ti, eres un engreído que cree que lo sabe todo, un arrogante que piensa que es el ser más importante de la tierra y. . .

- Y te amo con toda el alma pequeña testaruda.- Darien aprovecho el momento en que tenía que detener el auto dado el semáforo en rojo para besarla.- Te amo y aunque me digas todas esas cosas sé que tu sientes lo mismo por mí.

- Es cierto. . . Lo siento, es el dolor que me hace decir todas estas cosas horribles.

- No te preocupes mi amor, ahora mi trabajo como médico en el hospital me hace ver todo tipo de casos, sé cómo te debes sentir.

- ¿De verdad?- Serena miro a su esposo, puso su manos sobre su vientre y sonrio.- ¿Qué crees que sea?

Habían decidido no conocer el sexo del bebé que esperaban de modo así mantener el misterio, aunque internamente Serena estaba segura de que su esposo si sabía que era el bebé, después de todo era médico y trabajaba en el hospital donde ella se atendía.

- Mientras sea un bebé sano.- Le dijo Darien.

- Me has cuidado con mucho celo y mimo mi amor, no creo que el bebé tenga algún problema.

- Lo sé.- Darien le sonrió de pronto.- Ya estamos llegando.

A penas entraron en el hospital, Serena fue llevada a la sala para prepararla para el parto, Darien por su parte también se alisto, nada iba a impedir que estuviese al lado de su esposa en ese día tan especial para ambos.

- Vamos mi amor Serena ya tiene que estar de parto.- Mina tiro del brazo a su hombre.- No quiero perderme los primeros momentos de su bebé.

- Ya voy.- Yaten estaba terminando de cerrar el automóvil, ya había llegado al hospital pero su mujercita estaba ansiosa por entrar.

- Darien dijo que Serena estaba más o menos tranquila. . .- La rubia le hablo al plateado.- ¿Ya habrá llegado Seiya y Kakyuu?

- Pues Seiya iba a pasar por Kakyuu a la universidad, ya sabes que ella se pierde con facilidad si la dejas sola por la ciudad, de modo que si no han llegado aún deben estar por hacerlo.

- Ella y Seiya parecen felices.

- Mi hermano no habla de otra cosa que no sea casarse con ella.- Murmuro Yaten mientras iban en el ascensor.- Dice que planea pedírselo la próxima semana, cuando salgan de vacaciones, irán a unas islas al sur.

- Que romántico, el ambiente perfecto para que Seiya le pida matrimonio.

- Sospecho que más bien será Kakyuu la que se lo pida.- El hombre trato de no reír.- Después de todo fue ella la que le pidió ser novios, la le que dijo si podían vivir juntos. . .

- Pero Seiya nunca ha dicho que no a lo que ella pide.

- Mi hermano está enamorado. . .- Yaten abrazo a su mujer.- Al igual que yo te amo.

- . . . Y pronto nos casaremos.

- Pronto.- Corroboro Yaten.- Tienes que decidir dónde quieres irte de luna de miel mi cielo.

- Si.

- Te dije que el hospital era en esta calle. . .- Por extraño que pareciera era Kakyuu quien estaba diciendo eso.

- Lo siento mi amor, pero con tu tendencia a perderte no crei que dijeras la verdad sobre esta calle.

- Solo camina.- Kakyuu le sonrió antes de entrar en el hospital.- Espero que el bebé aun no haya nacido, no quiero perderme un segundo, estoy segura de que será muy hermoso. . .

- Como serán nuestros hijos mi amor.- Seiya tomo la mano de su mujer, al ver que ella comenzaba a caminar hasta al área de urgencia, pues debían ir en la otra dirección.- Vamos.

- Es hermosa mi amor.- Darien dividía su mirada entre su hija recién nacida y su exhausta esposa.- Tan hermosa como tu. . . Nuestra preciosa. . .

- Rini.- Concluyo ella.- Es el nombre perfecto.

Serena recibió de los brazos de su marido a la hija de ambos, su pequeña de unos pocos cabellos rosa y una hermosa mirada que no se despega ni de ella y de Darien, aunque el parto había sido complicado dado que era madre primeriza ahora todo ese dolor estaba en el pasado, su hija y su marido eran su futuro.

- ¿Llamaste a mi madre?- Le consulto a su esposo.

- Dice que llegara mañana a primera hora junto con tu padre.

- De modo que Sammy se quedara en la isla.

- Si, así que tus padres podrán venir tranquilamente, conocerán a nuestra bebé.

- Darien mi vida es tan feliz así contigo y ahora con Rini.

- Lo sé, estos años han llenado de vida vacía y solitaria de mucho años y ahora me han hecho padre de una hermosa niña.

- ¡Muchas felicidades!- Mina y Kakyuu entraron con un lienzo dando la bienvenida a la bebé, detrás de ellas sus respectivas parejas cargando regalos.

- Felicidades a los padres.- Dijo Yaten.

- Muchos deseos de buena salud para la bebé.- Murmuro Seiya.

El grupo de recién llegados se le acercó para ver a Rini, la bebé como si fuera consciente del escrutinio del que era parte abrió sus ojos y se los quedo mirando fijamente, las mujeres hicieron muecas de ternura y de inmediato se volvieron hacia su novios.

- ¡Quiero un bebé!- Hablaron ambas al mismo tiempo.

Darien tuvo la oportunidad de reir ante las miradas tanto de Yaten como de Seiya, aunque ellos dos lo habían felicitado y expresado su envía al saber que sería padre, no esperaba verlos así de asustados.

- Seiya.- Hablo Kakyuu.- Quiero un bebé.

- Bueno. . .- El pelinegro cazador se sonrojo al instante pero le sonrió a su mujer.- Cuando tu quieras mi amor nos podremos a fabricar un bebé.

- Yaten. . .- Mina le hablo a su novio.- Yo también quiero un bebé. . .

- Si mi amor.- El peliplateado miro a Darien, los dos podían acercarse dado a que finalmente se había sometido al entrenamiento de su cuñada y ahora a pesar de detectar el aroma a vampiro de Darien no reaccionaba.- No serás el único en recibir un bultito de alegría.

Darien le sonrió a su ahora amigo, si hasta hace años atrás pensaba que jamás iba a hacer amigo de un cazador ahora todo era muy distinto, se llevaba bien tanto con Yaten como Seiya, de hecho a veces se juntaban a ver el futbol y otros deportes, tenía que reconocer que ahora no solo tenía una familia sino también amigos valiosos.

Los kou y sus novias se fueron varias horas después, y como Darien trabajaba ahí tenía pleno derecho de quedarse en la habitación con su esposa y su hija.

- Hacemos bebés muy hermosos.- Dijo Serena mientras ambos miraban a su hija dormir.

- Muy hermosos.- Darien abrazo por detrás a su mujer.- Vuelve a la cama mi amor, tienes que recuperarte.

- Lo sé.- Serena se alejo de la cuna donde estaba su hija y volvió a la cama.- Muchas gracias Darien.

- ¿Por qué me das las gracias?

- Por soportar mi carácter y por quererme como soy.

- Mi amor. . .- El vampiro se acero a la cama y se sentó en la orilla.- Yo soy quien debe darte las gracias, por todo lo que me has dado.

- ¿No te importa vivir en el mundo de los humanos?

- Mientras sea a tu lado.

- Ahora que Rini ya ha nacido podemos volver a la isla hasta cuando sea la edad en que tenga que entrar en el colegio.

- No es una mala idea, pero dejarías de ver a tus amigos. . .

- Podremos visitarlos siempre que podamos.

- Entonces podremos volver a la isla, estar un par de años allá.

- Si mi amor.

- Después de toda esta ciudad no es tan mala.- Murmuro Darien.

Después de haber derrotado a Taiki, las cosas se habían calmado, el castaño ya no lo reconocía como vampiro y tampoco se había acercado a Serena, para él tanto Darien como Serena eran simple amigos de Seiya y Mina, así que Vivian una vida como una pareja y en el futuro una familia normal, no habían amenazas de posibles cazadores y eso les permitirá tener un trabajo establo, él era medico de aquel hospital y Serena hasta antes de presentar la baja por maternidad había trabajado en una agencia de viajes.

- Sabes. . .- Le hablo Serena de pronto.- Esta cama se he hace muy grande y me pregunto dónde vas a dormir tu.

- Pues había pensado en aquel sofá.- Señalo el blanco sofá que había a un costado de la cama.- Pero puedo ver que me estas invitando. . .

- Si. . .- Ella aparto las mantas.- Ven Darien nunca hemos dormidos lejos el uno del otro, este no será el momento.

- Mmm. . .- Darien se quitó los zapatos y entro en la cama.- Menos mal que la enfermera me conoce, de lo contrario me mandaría a sacar fuera.

- Darien. . .- Serena se abrazo a su marido.- Eres el mejor hombre que pudo llegar a mi vida.

- Y tu la mejor mujer, única y hermosa desde la punta de los pies hasta el ultimo cabello dorado.

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Amigas he aquí el epilogo de esta historia que muchas siguieron, quiero agradecer todo el apoyo que me dieron y sus comentarios, recuerden que sigo actualizando mis otra historia y además estoy trabajando en otros proyectos, muchos saludos.