N/A: Ya sé que tarde mucho en actualizar contrario a lo que había prometido pero en mi trabajo creen que no tengo otra cosa mejor que hacer que trabajar día y noche, así que ofrezco una disculpa. No las aburro más con mis penas y las dejo para que lean.

Capitulo 8

Darién había ido a visitar a su padre como le había dicho a Serena, se encontraban en la biblioteca y mientras Mamoru tomaba un whiskey veía a su hijo pasearse de un lado a otro.

¿Qué te pasa hijo?

Nada ¿Por qué?

Como que nada pareces león enjaulado, dando vueltas de un lado a otro. Serena se fue esta mañana y estará de regreso mañana por la noche no tienes por qué ponerte así.

Ay papá esas son tonterías, como crees que estoy así por ella.

Ah no, si lo único que has hecho todo el día en mirar tu celular o preguntar si tu madre ha llamado.

Claro que no. Respondió el pelinegro algo ofendido por las observaciones de su padre.

Mamoru rio para sus adentros, su hijo estaba perdidamente enamorado e insistía en negarlo o tal vez no se había dado cuenta.

Cambiando de tema hay algo que te quiero preguntar desde hace tiempo padre.

Dime.

Como es que no me habías dicho que tu y Kenji era tan amigos.

Por que dejamos de serlo antes de que tú nacieras.

¿Por qué?

En resumen Kenji tenía en vista un negocio muy prometedor del cual solo me había contado a mí, pero de algún modo la competencia de Kenji se entero y le gano el trato. Como yo era la única persona que sabía, él pensó que yo lo había traicionado y fue ahí cuando termino nuestra amistad.

Pero tú no lo traicionaste. Era una afirmación aunque se asomo algo de duda en el tono del pelinegro.

Claro que no, como le haría algo así a mi mejor amigo pero él no me creyó y desde entonces no nos hablamos.

¿Quién fue la persona que lo traiciono?

Uno de sus directores nos escucho hablando aquel día y fue e quien le dio la información a la competencia. Pero de eso nos enteramos muchos años después.

¿Entonces nunca lo aclararon?

No pero al igual que yo Kenji supo quien fue el responsable pero era tan orgulloso que nunca hablo conmigo. Supongo que su forma de disculparse fue mandándote a llamar y enseñarte todo lo que él sabía sobre negocios.

Si creo que tienes razón. Mira que no cualquiera tiene a los mentores que yo tuve, el gran Mamoru Shields y el implacable Kenji Tsukino.

Así es hijo aprendiste de los mejores.

S&D

Serena había pasado gran parte de esa semana buscando la casa para Amy ya que ella llegaba a Londres en dos semanas. La agente de bienes raíces que Darién le había mandado para ayudarla había resultado ser excelente en su trabajo todas las casas que le había mostrado cumplían con los requisitos que Amy había pedido por lo cual a Serena le resulto muy difícil decidirse por una de las casas, pero al fin había encontrado una en Notting Hill y estaba segura de que a su amiga le encantaría.

Llego a su departamento y comenzó a buscar una maleta al día siguiente se iría con Darién a suiza y no quería olvidar nada por andar a las prisas.

S&D

Su primer día en Suiza a lado de Darién había sido genial, él le había mostrado lugares que ella no conocía a pasar de haber pasado mucho tiempo en ese país. La cena había sido exquisita pero el ajetreo de toda la semana le estaba pasando la factura y le comenzaba a dar algo de sueño. Darién le abrió la puerta de la camioneta y la ayudo a bajar, mientras el bajaba una bolsa con las compras ella tomo algo de nieve e hizo una bola la cual lanzo directo a la espalda del pelinegro.

Él volteo y la miro amenazadoramente. Amor no empieces una guerra que no vas a ganar.

¿Y quien dice que no voy a ganar? Respondió en tono retador.

Yo lo digo.

Serena sonrío maliciosamente y lanzo otra bola que Darién alcanzo a esquivar ya que iba directo a su rostro.

Te recomiendo que corras. Fue la respuesta del pelinegro y ella no tardo en dar la vuelta y salir corriendo hacia la cabaña, solo que Darién era más rápido que ella y la alcanzo para tirarla en la nieve y aunque Serena cerró los ojos y se preparo para recibir el golpe se dio cuenta de que había caído sobre algo suave, el pelinegro había recibido el impacto que no fue fuerte. Se quedaron recostados sobre la nieve contemplando el cielo cubierto por cientos de estrellas.

Ve adentro pequeña, no quiero que pesques un resfriado. La ayudo a levantarse y él fue por las bolsas de las compras.

Entro a la cabaña y vio a la rubia pelear con su bufanda. Serena no se podía quitar la bufanda ya que se le había atorado con su arete por lo que el pelinegro se acerco a ayudarla, le quito la bufanda, le desabrocho la chamarra y tomo su pequeño rostro entre sus manos, se veía hermosa con las mejillas sonrosadas, se quedaron viendo a los ojos y entonces fue cuando Darién vio la chispa en los ojos azul claro la decisión se mostraba en ellos, sintió las pequeñas manos de Serena bajar el cierre de su chamarra. Él acorto la distancia entre ellos y la beso lenta y suavemente, le encantaba el sabor de sus labios le recordaba a un dulce que le gustaba cuando era pequeño.

Por su parte Serena coloco sus manos sobre el fuerte pecho para poder apoyarse y levantarse de puntillas para profundizar el beso, hecho al que el pelinegro no se opuso al contrario la tomo por la cintura y la pego a su cuerpo, sintió cada curva del pequeño cuerpo amoldarse al suyo mientras dejaba que su lengua invadiera cada rincón de la boca de la rubia para luego dar comienzo a una batalla la cual ninguno de los dos estaba dispuesto a perder.

Darién despojo de su playera a la rubia mientras ella se encargo de quitarle la chamarra y meter sus manos bajo su playera a lo cual él respondió mordiendo su labio inferior, la llevo a la cama y la recostó, se encargo de quitarle las botas y él se deshizo de su playera y botas por lo cual ambos quedaron en jeans. Ella se veía hermosa con el cabello alborotado, su blanca y suave piel expuesta, cubrió e pequeño cuerpo con el suyo y beso su cuello dejando a sus manos recorrer libremente cada curva, Serena tomo la cara del pelinegro y lo beso apasionadamente arqueando su cuerpo para provocarlo el volvió a besar su cuello y trazo un camino de besos desde su cuello hasta su ombligo, beso su vientre plano sobre la línea de sus jeans y los desbrocho mientras los iba bajando para quitárselos daba besitos en sus piernas.

Darién. Dijo la rubia entre suspiros. Él solo levanto la mirada y le sonrío como si fuera un niño haciendo una travesura.

Él se quito los jeans y se quedo parado al pie de la cama observando a Serena que solo se había quedado en un conjunto de azul intenso que hacían resaltar mas la blancura de su piel, Darién siempre había opinado que el hecho de que una mujer insinuara era mejor que no dejar nada a la imaginación y los pequeños bóxers que usaba la rubia y ese bra de encaje que solo mostraba parte de sus senos habían provocado que su imaginación viajara hacia límites insospechados. Por su lado Serena se maravillaba contemplando el cuerpo de Darién, tenía unos brazos fuertes, la espalda ancha y las abdominales perfectamente marcadas desde la primera vez que lo vio en pijama siempre se pregunto cómo es que encontraba tiempo para asistir al gimnasio ya que siempre se encontraba sumamente ocupado.

Sin querer desaprovechar un solo segundo el pelinegro cubrió nuevamente el pequeño cuerpo mientras la besaba solo que esta vez hizo que giraran para que ella quedara sobre él, la ayudo a sentarse a horcajadas y sus manos recorrieron sus piernas para quedar en sus caderas, el sonrojo se hizo evidente en la cara de la rubia y él se levanto para besarla, ella rodeo su cuello con sus brazos y empujaba sus caderas hacia él. Darién rompió el beso y recargo su frete sobre la de ella para verla a los ojos, los cuales mostraban decisión normalmente siempre veía una sombre de duda el ojos de la rubia por lo cual no se había atrevido a llegar más lejos pero esta vez era diferente.

Eres hermosa. Le dijo con la voz ronca invadida por el deseo.

Dejo que las delicadas manos recorrieran su espalda mientras el desabrochaba el bra para dejar al descubierto sus senos, al sentir que retiraban a prenda de su cuerpo trato de cubrirse pero el pelinegro lo impidió.

No ángel, no me prives del placer de mirarte. Le dijo moviendo de un lado a otro, para él el cuerpo de Serena era perfecto. Cubrió uno de sus senos con su mano, tenía el tamaño perfecto llenaba su mano y se deleito con la sensación de suavidad. Simplemente perfecta.

Coloco sus manos sobre la espalda de la rubia y la atrajo hacia su pecho y continúo besándola, sentía como sus caderas se movía contra las de él atormentándolo ya que solo deseaba hundirse en su cuerpo. Las caricias se volvieron más intensas y ambos recorrían con sus manos el cuerpo del otro sin ninguna inhibición, cuando Serena comenzó a besar su cuello y sintió su respiración agitada en su oído supo que no podía esperar más así que la recostó en la cama y quito la ultima prenda que cubría su cuerpo y el de l rubia, era la primera vez que la veía completamente desnuda y estaba abrumado por tanta belleza por lo que se prometió ser cuidadoso porque su cuerpo era tan bello y se veía tan frágil que le daba miedo lastimarla. Serena abrió los ojos como platos en verdad el cuerpo de Darién era imponente en todos los sentidos pero confiaba en él.

Él pelinegro se coloco sobre Serena, comenzó a besarla mientras entraba lentamente en su cuerpo, se sentía tan bien estar dentro de ella que olvido toda delicadeza y entro completamente de un solo golpe. Sintió que las uñas de la rubia se clavaban en su espalda, se separo de ella para verla y dejo de moverse, el bello rostro de su ángel reflejaba dolor y el trato de salir de ella pero la rubia lo detuvo colocando sus piernas alrededor de sus caderas.

Serena mírame por favor. Le dijo en tono de suplica ya que ella tenía los ojos cerrados, él se había quedado quieto dejando que su pequeño cuerpo se acostumbrara a la invasión. Ella abrió los ojos y se encontró con el rostro de Darién lleno de preocupación así que sonrío para indicarle que estaba bien.

Tu nunca…

No, yo nunca. Respondió algo apenada.

Ahora entendía el pelinegro porque siempre que intentaba llegar más lejos con ella, la notaba dudosa o insegura. Y uno de los instintos más primitivos del hombre despertó dentro de él, el de posesión, Serena era suya y de nadie más, nadie nunca antes había tocado su cuerpo como él y él se encargaría de que a nadie si quiera le pasara por la cabeza, ella le pertenecía solo a él. Sentir la caderas de la rubia moverse ligeramente lo saco de sus pensamientos.

¿Segura?

Si.

Si te lastimo o… La rubia coloco su dedo índice sobre sus labios para callarlo.

Le hizo el amor a Serena con delicadeza y dulzura, disfruto besando cada rincón de su cuerpo y escuchando como susurraba su nombre, la sensación de su suave cuerpo contra el suyo, sus pequeñas manos recorriendo entero su cuerpo.

Ahora después de una batalla sin tregua en la cual ambos resultaron triunfadores Serena yacía dormida sobre su pecho y entre sus brazos, al verla dormir tan tranquila a su lado recordó la primera vez que la vio, tenía de aquello unos 8 años aproximadamente.

Flashback

Darién se encontraba en la recepción de la oficina de Kenji Tsukino, había ido allí a petición del mismo Kenji. A verdad es que estaba algo intimidado Kenji era un afamado hombre de negocio conocido por ser implacable y tener mano firme, negocio que se proponía resultaba ser todo un éxito y aunque Darién estaba acostumbrado a tratar con un hombre del calibre de Kenji (su propio padre) aun era novato en estas cuestiones apenas hacia un par de años que había salido de la universidad y aunque tenía todas las puertas abiertas por ser un Shields su padre se había encargado de que trabajara y se esforzara igual e incluso más que el resto de sus empleados.

Hijo tienes que demostrar que eres digo de llevar el apellido Shields y el hecho de que yo sea rico no quiere decir que tu lo seas, si quieres algo debes de esforzarte por ello en esa vida nada es gratis. Le había dicho su padre una vez y esas palabras quedaron grabadas en su memoria por lo cual se había esforzado por construir su propio imperio y lo había logrado con tal éxito que ahora tenía más dinero que su padre pero todo lo que había aprendido se lo debía tanto a su padre como a Kenji Tsukino.

Mientras trataba de controlar sus nervios vio a una hermosa joven salir de la oficina de Kenji, era una chica rubia no más de 18 años calculo el pelinegro, usaba jeans, una playera blanca y llevaba su cabello recogido en una coleta por lo que alcanzaba a ver usaba muy poco maquillaje, era una joven muy hermosa y él se pregunto quién sería aquella joven que llamaba la atención a pesar de su vestuario tan sencillo.

Darién Shields el señor Tuskino lo espera. Lo llamo la secretaria para que entrara a la oficina de Kenji y perdió de vista a la rubia.

Entro algo nervioso pero trato de demostrar lo contrario.

Darién cuanto gusto. Saludo Kenji muy animado, como si lo conociera de toda la vida.

Señor Tsukino. Lo saludo Darién extendiendo su mano.

Toma asiento hijo. Dime ¿conociste a mi hija?

No, creo que no he tenido el gusto señor.

Vaya pensé que tal vez te la toparías al venir hacia acá, una pequeña rubia. Bueno no importa ya la conocerás después.

Así que la hermosura rubia era la hija de Kenji Tsukino, si quería que ese negocio funcionara Darién debía de apartar a la pequeña de sus pensamientos.

Fin del Flashback.

Acaricio el rostro de Serena y rio para sí mismo al recordar las palabras de Kenji "ya la conocerás después", ese después había tardado 8 años.

S&D

Serena despertó y se dio cuenta de que Darién no estaba a su lado, vio el reloj y se espanto como era posible que durmiera tanto eran las 3 de la tarde con razón el pelinegro no estaba en la cama, una sonrisa apareció es su rostro al recordarlo y también al recordarla la razón por la cual había despertado tan tarde. Habían pasado la noche entera y parte del amanecer haciendo el amor, dormía un poco y Darién la despertaba llenándola de besos incluso un par de ocasiones ella había sido quien lo había despertado a él. En esos momentos no existía en el mundo nada mejor que lo que ella estaba sintiendo, no encontraba palabras para explicar lo maravilloso que había sido hacer el amor con Darién una y otra vez.

Buenos días ángel dormilón o debo de decir tardes. Darién estaba entrando a la habitación usando solo unos bóxers negros y llevaba una charola con comida. He traído el desayuno.

Buenos días, pero no tengo hambre.

Eso lo dice la mujer que siempre me recuerda lo importante que es el desayuno. Le reprocho a Serena levantando una ceja en forma de cuestionamiento. Entonces qué es lo que desea la princesa. Se acerco a ella y la beso.

Nada no deseo nada más en estos momentos.

¿Estás segura? Le pregunto mirándola de forma provocadora.

Darién. Le dio un golpecito en el hombro, él disfrutaba molestándola porque le encantaba verla sonrojada. Le dio un beso en la frente y se alejo de la cama.

¿A dónde vas?

Espera y veras.

Lo vio salir de la habitación y regresar a los pocos segundos, lo notaba nervioso cosa que se le hizo extraña tratándose de él.

Cierra los ojos. Ella obedeció y sintió como la sabana se deslizaba sobre su cuerpo exponiendo su desnudes.

¡Darién! ¿Qué haces? Trato de detener la sabana pero ya era demasiado tarde.

Shhh tu espera. Sintió como él se recostaba sobre su vientre y luego sintió algo frio en su ombligo. Ya puedes abrir los ojos.

La rubia abrió los ojos y vio brillar algo en su ombligo y a Darién mirándola con cierta aprensión, estaba recostado de lado sobre sus caderas con su brazo sosteniendo su cabeza.

Tómalo es para ti. Ella extendió la mano y tomo lo que estaba en su ombligo era un anillo con un zafiro en el centro y diamantes alrededor era precioso.

Serena Tsukino ¿te casarías conmigo?

Ella vio el anillo, luego a Darién y regreso de nuevo la vista al anillo hecho que puso al pelinegro de nervios, él nunca pensó que haría si ella le decía que no. Tal vez era parte del trato pero también había dejado claro que era su decisión si se casaban o no, los nervios lo estaban matando.

Sí. Lo dijo mirándolo a los ojos y con una sonrisa enorme. Ella extendió la mano para devolverle el anillo, él dejo escapar un suspiro de alivio y tomo el anillo para colocarlo en su mano acto seguido la beso. Él se recostó y la atrajo hacia su cuerpo hiendo que ella quedara sobre él, aparto un mechón de su cara y beso la punta de su nariz.

Serena Tuskino tienes un mes para organizar la boda.

¡Un mes! Amor eso es muy poco tiempo.

No es más que suficiente yo solo pensaba darte una semana, además con la ayuda de mi madre, Rei y tu amiga Mina todo será más fácil. Y si necesitas que contrate a alguien para que les ayude solo tienes que decirlo.

Pero…

Nada de peros, un mes es suficiente.

Serena iba a hablar pero Darién la beso haciendo que olvidara lo que le quería decir.

S&D

N/A: Muchísimas gracias por los reviews y las alertas. Espero que me dejen saber que opinan de este capítulo, muero por saber que piensan. Ya saben que sus comentarios son muy importantes así que díganme que les pareció.

Yo creo que Darién es muy necio por no querer aceptar lo que es más que obvio pero ya veremos si lo acepta pronto o no.

Les dejo el link para que vean como es el anillo de Serena, si no se puede ver por aquí también lo pongo en mi perfil. A mí me gusto mucho ¿a ustedes?

.com/Sapphires/Sapphire-Jewelry/Sapphire-Rings/Jewelry=J2899

Saludos!