La sorpresa

Era otro acogedor día de abril; los pájaros cantarines revoloteaban por los alrededores repartiendo alegría con sus melodiosos soniditos y el sol brillaba espectacular; definitivamente era una mañana esplendida, especialmente porque era viernes. Al final había logrado sobrevivir su primera semana en compañía de las nocivas criaturitas, sin enloquecer en el intento, estaba seguro que luego de eso lo demás sería sencillo, después de todo dicen que lo difícil es el primer paso ¿No?

También estaba el hecho de que los viernes a los niños les tocaba educación física a la segunda hora, y Kakashi estaba dispuesto a dejar tan cansados a los chiquillos pendencieros, que estos no lo fastidiarían de manera considerable el resto de la jornada. De verdad que aquel día debía de ser bendito.

En cuanto llegó al colegio -peculiarmente temprano, al igual que el resto de la semana-, no pudo evitar observar que aquel paranoico niño pelirrojo -exacto Gaara- estaba escondido tras un muro, y que aparentemente tenía la intención de fusionarse con la grisácea construcción o siquiera descalabrarse; era hasta cierto punto interesante presenciar como el niñato se golpeaba constantemente la cabeza contra la pared, lamentablemente tenía que interferir en pro de la estabilidad física del crío.

— Gaara-kun buenos días —saludó entusiasta como pocas veces lo había hecho, y aparentemente como pocas veces lo haría; ya que la mirada homicida que recibió en respuesta por parte del chico bermejo, no le dejaba los ánimos de seguir siendo cortes—. ¿Ocurre algo? —preguntó más por compromiso que por otra cosa, atento a como el niñito salía levemente de su escondrijo para escudriñar arisco el corredor.

— No diga mi nombre —comentó quedo, temeroso de que algo -o alguien- lo fuese a atacar—. Él puedo escucharlo y seguramente vendría al instante —Kakashi de inmediato cayó en cuenta de que el niño Sabaku seguramente era hostigado por algún chico del colegio -quizás otra causa de su retraída personalidad-. Pero de cualquier forma, si algo no soportaba el Hatake, es que algún bravucón intimidara al resto del alumnado.

— Gaara-kun porque no vamos al salón y me explicas lo que está ocurriendo, créeme que te podría ayudar con…

— Usted no puede hacer nada —corto rápidamente el de las aguas claras el discurso del profesor, desviando la mirada y sintiéndose miserable por mostrarse así de débil—. Otros han intentado ayudarme antes y nadie lo ha conseguido —aquel era un tema de suma importancia y se requería de lo tomase con la mayor seriedad posible pero… el Hatake no podía menos que fascinarse; era la primera vez que Gaara le dirigía más de cuatro palabras a cualquier ente, por lo menos en lo que llevaba conociéndolo.

— No tienes por qué soportar tal trato —comentó, pretendiendo convencer al pelirrojillo de que fuese donde la directora a quejarse de su abusador—. Seguramente si le pasase a otro niño este iría…

— Eso es absurdo —y de nuevo estaba con sus pésimos modales interrumpiendo la sabiduría del adulto—. Él únicamente tiene interés en mí y en Uzumaki, y a él nunca lo podrá tocar. No mientras Uchiha lo esté cuidando —¿Naruto tenía un enemigo? Mira que los chismes de la primaria eran interesantes. El eco de una puerta abrirse fue suficiente para que el Sabaku desapareciese escaleras abajo, lo competentemente rápido como para dejar al Hatake con la palabra en la boca.

— Ya luego hablare con él —emitió para sí el hombre de platinado cabello, mientras se redirigía al salón de clases. Estaba a punto de llegar su destino cuando un chillido agudo, el cual rompía con toda la paz del segundo piso, lo alertó de inmediato; tal sonido del infierno provenía de su salón, y si su maravillosa audición no fallaba, aquella voz no podía ser de alguien más que de la lacra de Naruto.

"Él únicamente tiene interés en mí y en Uzumaki".

¿Acaso el bravucón había acorralado al enclenque niño blondo en su salón de clases? ¡Eso sí que no lo iba a permitir! Tal incidente podía manchar su historia como el perfecto maestro que era.

Kakashi abrió precipitadamente la corrediza puerta, esperando ver cómo le propinaban una -quizás algo merecida- golpiza al niño de dorado cabello. Claro que como de costumbre en aquella escuela, la realidad era muy diferente a lo que su mente se figuraba.

De no ser por el cubre bocas, la expresión de WTF, adornaría magistralmente todo su rostro.

— ¡Sai me sorprendiste! —decía risueño el zorrito mientras se dejaba abrazar por un moreno, -tétricamente similar a Sasuke- que aparentemente no tenía mayor interés que llenar de mimos al solecito del aula—. ¿No sabes que no se debe de saltar sobre los demás? —mira quien lo dice.

— Lo siento Naruto-chan —se disculpó el pálido chico sin disminuir su agarre—. Pero es que no te había visto por tanto tiempo —expuso meloso, frotando su mejilla contra la suave piel canela que tenía a disposición.

Los dos niños permanecían ajenos a la presencia del espantapájaros, enfrascándose en sus risas tontas y despreocupadas. Ok, eso era más extraño que todos lo demás sucesos presenciados el resto de la semana, y mira que había visto muchas cosas simpáticamente peculiares esos cuatros días.

— ¡¿Qué diablos hacen tus garras sobre él? ! —ese alarido inclusive había asustado –ligeramente ¡Eh!- a Kakashi, y es que la vos de Sasuke sí que podía convertirse en un bramido iracundo, cuando el nene Uchiha se disponía a intimidar a alguien, especialmente si tal grito de guerra se originaba justo detrás del sorprendido profesor. Naruto y el desconocido niñato junto a él, se quedaron petrificados al instante.

El Uchiha atravesó rápidamente el aula dando grandes zancadas, empujó a ese tal chico Sai y luego con un total despliegue de su absoluta madures, atrajo para sí al Uzumaki y terminó sacándole la lengua a su copia barata.

— ¿No te habías muerto o algo por el estilo? —preguntó mordaz, esperando hacer sentir mal al otro, acto que por supuesto no logró.

— ¡Sasuke-baka! ¡Esas cosas no se dicen dattebayo!

— No te preocupes Naruto-chan, no me molesta —de hecho le encantaba encolerizar al Uchiha—. Y gracias por tu preocupación Sasuke-kun, pero únicamente me internaron por la apendicitis, y como ya me recupere es hora de volver al colegio.

Estaban a cinco segundos para que Sai regresase al hospital.

— Niños, creo que es hora de comenzar la clase —no se le había ocurrido nada más sustancioso, con lo cual cortar las vibraciones psicópatas que aparentemente Sasuke tenía listas para liberar; y de hecho fue gracioso el apreciar como todos los presentes había pasado de su persona, niños distraídos—. Por cierto ¿Tú quién eres? —cuestionó Kakashi al paliducho crío, estaba bien que a varios en su aula aún no los identificaba plenamente, pero de eso a desconocer por completo a uno de los mocosos, ni él era tan desinteresado.

— ¡Ohh! Así que usted es el nuevo sensei —Sai dejó momentáneamente su interés por el de las cuencas añiles, para aproximarse al de grisáceas hebras, parase de puntitas e inspeccionar al mayor de la forma más objetiva que su cerebro podía concebir—. Es lindo —concedió luego de un instante, formando una mueca que Kakashi quiso interpretar como una sonrisa, ese niño le daba mala espina—. Mi nombre es Amane Sai, mucho gusto en conocerlo sensei —se presentó con la mayor de las formalidades, haciendo una pronunciada reverencia.

— Claro… —¿Por qué las cosas raras tenían que acontecer desde tan temprano? —. Como ya debes saber ni nombre es Hatake Kakashi —¿Y porque todos los engendros subnormales estaban acoplados a su grupo?—. Dime Sai-kun ¿Por qué te presentas hasta hoy? —cuestionó nuevamente por pura formalidad.

— Tuve una pequeña intervención quirúrgica —comentó despreocupado el chiquillo, aún con la plástica sonrisilla en los labios—. Me sacaron el apéndice porque estaba podrido, pero no hay problema, no me dolió casi nada y la cicatriz está bien abajo; así que podre usar ropa escotada cuando crezca—Kakashi en sus muchos años escuchando escusas por faltas, podría jurar que ninguna explicación lo había dejado tan mudo como aquella; no por hecho de la operación en sí, que va eso es pan de cada día; pero la manera en la que el niño exhibió su alocución no podía ser más tétrica y perturbadora.

— ¡Así es, acostúmbrese! —ilustró el Uchiha sosteniendo fuertemente al zorrito desde la última banca. Dios, tantas extravagancias en niños tan superficialmente normales.

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La hora de deportes se llevaba sin mayores disturbios; Naruto ya se había caído como siete ocasiones en lo que iba del partido de futbol -todas causadas por sus propias piernas-, Sasuke se la pasaba metiendo goles, mientras desviaba accidentalmente la pelota a quien osara acercarse a su mejor amigo; la primera sorpresa del día se la había llevada la niña Haruno, al demostrar lo furiosamente competitiva que se ponía en la cancha de voleibol, básicamente el partido era entre ella y la rubia Yamanaka. Y finalmente había descubierto que ciscaba tanto al pequeño Gaara.

— ¡Gaa-chan! ¡Si tu hermana te puso las orejitas en la mañana, no era para que te las quitaras durante las clases! —gritó Sai persiguiendo al bermejo a todo lo largo de la pista de atletismo.

— ¡¿No te podías quedar otra semana internado? ! —bramó cansado el mapache; más de uno podría jurar que al borde del llanto, o de tomar un bate y dejar a Sai a un paso del cielo.

Desde que Sai había sido transferido a la honorable primaria Konoha, hace un año, el chico no había presentado mayor interés en nada -¡Ni siquiera en hacer garabatos en sus cuadernos!- que en acosar a Naruto o a Gaara, y es que para los ojos noche, aquellos compañeritos suyos eran tan monos, que pocos tendrían el autocontrol de resistirse a abrazarlos hasta desfallecer.

Lástima que Naruto ya estaba apartado por el huraño Uchiha, pero el Sabaku era caso aparte. Sin ningún guardaespaldas cerca, la presa era sencillamente fácil y deliciosa; y adornada de manera tan soberbia -Temari-san era el Picasso de la moda infantil- su atractivo se acrecentaba por los cielos.

— ¡Sensei! —Kakashi estaba cómodamente, disfrutando de un catálogo de las próximas publicaciones que tendría Jiraiya-sensei, su ídolo y en lo que respectaba el mejor escritor de literatura erótica de todo Japón, cuando sintió el tironeo de su ropa. Casi con miedo bajó la vista esperando encontrarse con Uzumaki; gracias al señor era una mata de cabellos fuego lo que coronaban la cabeza—. ¡Dígale a Sai que deje de perseguirme o no respondo! —ordenó el crío con el ceño tan fruncido que seguramente podría competir con la careta de mala leche del Uchiha.

— Sai-kun deja de perseguir a Gaara-kun —¡Listo! había cumplido con su obligación, ahora a concentrarse en la preventas de libros a finales de mes.

— ¡Sensei! —¿Qué ese espantapájaros no se percataba que su apatía únicamente propinaba que Sai se saliese más de control? Si alguien terminaba cosechando larvas, se lo adjudicaría a Kakashi.

— Está bien —suspiró derrotado ¿Para qué se molestaba en dejar, que hiciesen lo que quisieran en la clase si de todas formas lo iban a fastidiar? De verdad que no comprendía a los mocosos.

— Sai —llamó la atención del albino, el cual se había mantenido al margen de todo, desde que Gaa-chan había logrado arribar al lado del Hatake—. No debes de estar acosando a Gaara ¿Ok? Si quieres ser su amigo hay otras formas de lograrlo —esperaba que la perorata sirviese de algo—. Y así Gaara-kun no te tiene que terminar odiando o demandando —terminó con su ojito feliz, orgulloso de al fin saber cómo expresarse correctamente en presencia de los mostritos.

— ¡¿Puede hacer eso? !

— ¡¿Puedo hacer eso? !

Bueno, casi sabía cómo expresarse. El hecho de que ahora Gaara lo tratara como perro, amenazándolo con demandarlo si seguía atosigándolo, era mejor que el hecho de que Gaara se la pasara gritando como nena por todas las canchas ¿Verdad? Además se notaba que a Sai le gustaban los golpes y malos tratos; pocos chicos sonreirían de esa forma al ser pisoteados por un pelirrojo iracundo.

— Mira que las filias se desarrollan desde la infancia —susurró desinteresado Kakashi, volviendo la vista a sus gastos de finales de mes.

Pobre hombre que no sabía lo que se avecinaba.

— Malditos ¿Cómo se atreven a sacarme del juego? —Sasuke se aproximaba a los lavabos a enjuagarse el sudor, luego de que amablemente sus compañeros le pidiesen que se retirara un rato del partido; esos tarados envidiosos no podían soportar como toda la gloria -así como los gritos de las niñas- terminaran en manos del chico Uchiha, no era su culpa que los demás fuesen tan ineptos que no pudiesen ni arrebatarle el balón.

— ¡Sasuke! —Naruto llegó a su lado, ofreciéndole un poco de refrescante agua—. Ya me canse, así que vine a hacerte compañía-ttebayo.

— Claro dobe.

El chiquillo bruno, no pudo menos que sonreír y aceptar la botella que tan gentilmente le ofrecía su angelito; Naruto debía de tener algo mal en la cabeza -lo cual era estadísticamente acertado-, si de verdad creía que le podía mentir al gatito negro; él nunca abandonaría un partido por algo tan banal como el desgaste físico, si se salió del juego fue únicamente por ser solidario con su inseparable teme.

Instantes de ese tipo no hacían más que acrecentar el profundo y obsesivo amor, que Sasuke ya tenía por Naruto.

— ¿No crees que Kakashi-sensei se ve muy bien con el uniforme de deportes?—y luego algún alegórico comentario aplastaba grotescamente cualquier ilusión; pocos tan idiotas como el dorado querubín.

Los ojos carbón enfocaron de inmediato al intento de sensei, aquel payaso que se mantenía ocupado leyendo; sus alumnos podían estar iniciando un aquelarre y él ni en cuenta. Era hora de demostrarle al Uzumaki que los Uchihas están por encima de cualquiera, especialmente de los viejos espantapájaros.

— ¿Que tal un partido de voleibol, dobe? —cuestionó ladino Sasuke, aproximándose a las chicas de su curso.

— Pero ellas ya tienen iniciado su partido teme, y yo no sé las reglas —comentó inocente el niñito sol, sin sospechar en absoluto las intenciones de su mejor amigo.

— No te preocupes, estoy igual —mintió confiado—. ¡Sakura! —todas las niñas del curso, quedaron atónitas ante el llamado hecho ¿Acaso el super-guapo-niño-estrella-del-colegio Sasuke Uchiha, estaba buscando la compañía de algún ente del género femenino? Sakura Haruno, quedó especialmente atónita, incrédula de que verdaderamente su nombre haya salido sin ninguna razón aparente de los labios -increíblemente lindos- de su platónico amor. Ni el recibir un balonazo en la cara por parte de Ino fue suficiente como para sacarla de su estupor.

— ¡Sakura-chan! ¿Estás bien? —reaccionó la chiquilla desde el piso, percatándose de inmediato de unos ojos claros que se mantenían preocupados por su persona, así como de la enigmática y obscura presencia del niño de sus sueños.

— ¡¿Qué se te ofrece Sasuke-kun? ! —preguntó rápidamente arrepintiéndose de haberse desvanecido por unos segundos.

Ahora recordaba su antipatía por las niñas, mucho rosa y muchos culebrones les chupaban el cerebro—. ¿Me preguntaba si nos podrías mostrar a Naruto y a mí, a jugar al voleibol Sakura? —soltó sin rodeos Sasuke.

La de cabello rosa apreció un poco mejor, esa expresión de tocar el cielo con las manos; afirmó efusivamente, sintiendo como el resto de sus compañeras se morían de los celos, Ino se perdía a llorar por ahí por su derrota, y su fuero interno le gritaba que no faltaba mucho para convertirse en la señora Uchiha.

— Comenzaremos con el saque —explicaba Sakura a Naruto y a su futuro esposo, intentando no ponerse a gritar como desquiciada por el gozo tan descomunal que estaba experimentando, al estar junto al Uchiha por petición del mismo.

Mientras que el zorrito ponía la mayor de las atenciones, imitando los movimientos de la de gemas aceituna; Sasuke no perdía de vista las acciones del Hatake. Acrecentando su odio infinito y repitiéndose como mantra, lo mucho que detestaba a Kakashi por atreverse a llamar la atención de su ángel ¡Vamos! Que de los tres el más normal parecía ser Naruto.

— Muy bien, es tu turno Sasuke-kun —llamó la Haruno, disponiendo el balón para su amor ¡Qué vergüenza que la escuela no contara con equipo nuevo para tales circunstancias! El jugar con un objeto usado era indigno para su Sasuke-kun.

— Entonces dices que sólo debo de lanzar la pelota… —dijo el Uchiha enfocando a su objetivo—. ¡Y luego golpearla!

Tanto la chica de cabello rosa como el niño de mechones dorados, se quedaron impresionados por el lanzamiento del Uchiha, primeramente porque estaba terriblemente errado de dirección -¡¿Sasuke era malo en algo? !-y en segundo porque fue a parar directamente a la cara de su profesor.

El golpe sordo enmudeció a todos en la cancha.

Antes de que Kakashi se diera cuenta, su blanco cubre bocas tenía una sospechosa sustancia carmín; presumiblemente sangre, probablemente de él, seguramente tan incidente tenía que ver con un niño neurótico de cabello negro y apellido Uchiha. Conteniéndose de estrangular a Sasuke, dirigió sus pupilas a él y luego al catálogo que yacía tirado llenándose de polvo ¿Qué tan difícil era ocultar el cadáver de un niño?

— Ups, al parecer el voleibol no es lo mío —comentó entre dientes Sasuke, llevándose lejos de la escena del crimen a un atónito Naruto.

*-*-*-*SNSNSN*-*-*-*

Menos mal que seguía siendo viernes y tendría todo el fin de semana, para olvidarse de la burla de profesor en la que se había convertido. Ahora con el orgullo herido y la cara hinchada, daba fin a las clases.

— Perdón sensei, no tenía idea de que Sasu-baka fuese tan malo en el vóley —Naruto desde que regresaron de deportes, al parecer se había sentido especialmente arrepentido por el acontecimiento del balón; y hubiese sido lindo el detalle del niñito preocupado por él, si el niñito no fuese la plaga de Naruto ¡Diablos! Había tenido suerte de que lo hubiese dejado ir al baño solo.

— ¡Ya vámonos Naruto! —apresuró Sasuke desde el corredor—. Kakashi-sensei ya sabe lo mucho que lo siento, que soy un torpe teme y que nunca volverá a pasar —enlistó el Uchiha algunas de las cosas que su querubín había estado diciendo entre sus absurdas disculpas—. ¡Ahora, apresúrate que tu papá va a pasar en dos minutos por nosotros!

— No te preocupes Naruto-kun ya estoy bien — alegó el adulto, agradecido de no tenerse que ver sometido a la rinoplastia.

— De todas formas, de verdad que lo sentidos mucho dattebayo —dijo con la cabeza gacha—. ¡Nos vemos el lunes sensei!

Sí, lamentablemente tendría que regresar a esa casa de la locura el lunes ¿Aún estaría a tiempo de cancelar la apuesta con Azuma?

Recogía sus cosas y se preparaba para finalmente partir a su hogar, cuando su mirada se desvió al par de niños latosos que eran Uchiha y Uzumaki; los cuales iban corriendo en dirección a un auto aparcado en la entrada. Tal hecho hubiese sido complemente fútil, de no ser porque le pareció reconocer a un hombre joven, de brillantes cabellos sol del lado de piloto.

"Es imposible que…"

— Kakashi-san —la melodiosa -¿Eh?- vos de Iruka irrumpió en su pensamiento, mientras el jovial docente se adentraba a su aula—. ¿Qué tal la jornada? No lo vi a la hora del descanso —si hubiese podido ir a ingerir algún alimento en vez de estar inspeccionándose el puente de la nariz, quizás se habrían encontrado ¿Iruka tendría esa cicatriz también por culpa de Uchiha? Era mejor no indagar aquello.

— Tuve algunos asuntos que resolver — contestó tranquilo, feliz de conversar con alguien con estándares mentales normales y más de once años.

— Ya que es viernes me preguntaba si no querría ir por unos tragos —comentó para sorpresa del mayor—. Es bueno desestresarse de la semana ¿No cree?

Quizás aquel día no había sido tan horrendo después de todo; si al final podía ir a embriagarse con el Umino, podía seguir soportando tal martirio semana tras semana. Claro, mientras evitara los balones a toda costa.


Notas

¡Luego de tanto tiempo y así me queda! Ufff.

Bueno, espero que el capi no los haya decepcionado, la verdad es que estoy un poco oxidada, con todo lo que he tenido que hacer este semestre apenas me queda tiempo para dormir, así tuve que dejar la escritura totalmente de lado U_U. La verdad no sé cuándo pueda seguir actualizando, lo único seguro es que no voy a dejar ninguno de mis proyectos, mientras tanto les ruego paciencia.

Muchas gracias a todos los que leen, especialmente a quienes se toman la molestia de comentar;

TheRusso; Hokuto no Ken; Yukime Hiwatari; hikikomori-chan; HiiMeKo AnGeL NaMiiKaZe; DGHA; NelIra; Shizune Uchiha; saskenaru; catunacaty y SmileSkuashSKII.