Chan Chan Chan Channnn *música de suspenso* ha llegado de la muerte…
DE VERDAD MIL DISCULPAS *ve la fecha de su última publicación y se da latigazos* lo seguí por las personas que me comentaron y pusieron su granito de tiempo para leerlo, este episodio va dedicado a todos lo que me han puesto en Favoritos, me han dejado comentarios y han preguntado cuando pongo otro cap. nuevo cuando no han visto la fecha de mi última actualización *ríe* voy a mudarme a otra cuenta en Fictionpress… reescribiré la historia, para hacerla mas decente, pues al volverla a releer noto que tengo muchos fallos, notaran que en este tema he mejorado mucho … por eso quiero ponerlos a un nivel decente
Dedicado a:
World-Yaoi-XD, yuki jeevas, FeliciaVongola, TheFannishaUsui, Nyx Selene, Kitsune2494, Nicoletta Xoto, Merlina-Vulturi, ylc,…. *toma un descanso* y a todos los demás uwu sorry por no poder a todos los que me han dejado su mensajito…
"La imaginación es más importante que el conocimiento" –Albert Einstein
Todos pueden tener dudas, se les ha permitido tenerlas, gracias a ellas se quedan deliberando en una solución. Los que se han estancado, normalmente son los necios, que se quedan incrustado en una sentencia que no va a servir de nada, solamente serán seres que nunca seguirán sus sueños, pues quedaron atrapados en el lodo y la desesperación les ha ganado.
Lo extrañaba, era cierto, muy cierto, pero debía mantenerse firme en su decisión, sabía que Kiku estaría junto a él, pero por suerte ellos tenía a dos aliadas que Atenea no tenia, Afrodita; la diosa del amor y la pasión y llitia la diosa de la fertilidad y gestación. Ellas habían podido entrar al mundo de sueños que Morfeo había creado solamente para Heracles –O eso todos pensaban- era mejor que no se enterara que estaban en ese lugar, habían roto una regla de oro: Nunca entrometerse en el trabajo de otros dioses. Si se llegaba a enterar alguien, el castigo podría ser severo, tal vez Morfeo las dejaría durmiendo por dos milenios. ¿Cómo sería la vida sin el amor y la gestación? El caos reinaría y Eris, estaría bailando de felicidad por el regalo que le habrían hecho indirectamente. A nadie le agradaba eso, menos a Afrodita, que amaba estar despierta y así poder esparcir amor entre todos los seres vivientes y naciones del mundo, pues para ella, ellos también tenían derecho, de sentir el éxtasis del enamoramiento.
-Mejor haces silencio… No quiero que me castiguen por tal locura- susurro Afrodita mientras entraba a una gran habitación revestida de blanco, las dos quedaron un poco sorprendidas… Heracles estaba…
-Está dormido…
Afrodita dejo salir un suspiro, era de esperarse, no sabía porque, en realidad se sorprendía del estado de aquel ser -¿Cómo puede dormir en un sueño?- se preguntaba mientras entre puntillas se acercaba a él –Oye… dormilón despierta… te tenemos un regalo- las dos se arrodillaron, era casi misión imposible que este abriera los ojos, ya habían probado lo que podrían hacer sin provocar tanto escándalo, hasta habían tapado su nariz, pero él no respiraba en ese mundo, no era materia, no necesitaba respirar, Ilitia, regaño suavemente a Afrodita por tal estupidez, la diosa comenzaba a frustrarse, no tenía muy buena paciencia… -Vamos… Despierta! – Exclamo, haciendo que todas las columnas, temblaran, eran de las comunes arquitecturas griegas, cubiertas por metros y metros de tela blanca, que parecía recubrir todo el lugar, mientras que el luego fue adornado por pétalos blancos y almohadas, esponjosa
-¿porque tanto blanco? – se pregunto La diosa de la fertilidad, el blanco significaba pureza, se quedo un poco pensativa, pero no pudo indagar mucho en sus pensamientos, pues pronto Afrodita había tumbado a Grecia de su cómoda cama sabanas de seda igual de un blanco impecable. Ilitia quito rápidamente la almohada que estaba en el piso, que amortiguaría el golpe, así siendo ella la culpable de que Grecia se golpeara en la cabeza y despertara
-AHHHG..- se quejo sobándose su cabeza, Grecia, al fin despierto –no deberían hacer eso, solamente quiero dormir…- se volteo boca arriba, su voz notaba apagada, ciertamente deprimida, no parecia el Grecia que habían cuidado hace años –si no está Japón… solo quiero dormir- susurro en un hilito de voz, giro su cuerpo para lograr posicionarse en posición fetal.
-No te duermas, cariño… mira, mientras morfeo esta descuidado te ayudaremos para que lo veas otra vez- dijo Afrodita, buscando animarlo, mientras su compañera asentía animosamente, aunque en el interior, con mucho miedo por lo que estaban a punto de hacer. Eso fue lo único que necesitaron, para que Grecia se levantara con muchos ánimos y ceros ganas de seguir durmiendo
-¿Por qué no lo dijeron antes?- casi sale de ese lugar, corriendo desesperado, dejando a sus diosas atrás, la energía repentina de Grecia, siempre terminaban animando a sus antiguas niñeras -¿Qué tengo que hacer?- se pregunto deteniendo para luego girar y quedarse viéndolas, con cierta vergüenza y ansias de comenzar la travesía. Comenzaba a ser un caballero en su armadura desosó de encontrar a su bella princesa y sacarla de apuros.
Afrodita se levanto sonriéndole –mira cuando Kiku se duerma… entras a su sueño y listo! No estarán invadiendo ninguna regla porque los dos están en el mundo de los sueños y Kiku pensara que es un sueño!- dijo mientras sonreía aun mas –ahora solamente debes esperar que yo te de la señal… cuando Japón este dormido te avisaremos-
-Si porque es más o menos medio día en la tierra…- aclaro llitia mirando hacia debajo de aquella gran nube en donde estaban. Grecia hizo cierto puchero, sería mucho tiempo, en el mundo en que estaba serian como tres días, mientras en la tierra habían solamente pasado unas horas –Crearemos un campo especial en ese lugar para que nadie los moleste- intervino Ilitia buscando animar al país. Este asintió levemente, estaba bien, algo era algo, no se quejaría mas, solamente esperaría la señal.
Afrodita miro preocupada hacia los lados, comenzaba a sentir como el rey llegaba a su reino, si las encontraba en ese lugar, todo acabaría, sujeto a Ilitia de su brazo aferrándose temerosa de ella –Vámonos…- susurro suavemente, como temiendo de que alguien más las escuchara. La diosa de cabellos castaños entendió el mensaje y asintió suavemente. Afrodita miro a Grecia, sonriéndole con dulzura, no hubo que despedirse, Ilitia alzo sus manos y un espeso humo las cubrió por completo, desvaneciéndose ellas en el mismo momento que el humo se disperso.
No podría mas, estaba cansado de sentirse tan solo que aquella casa tan grande, bueno, totalmente solo no estaba, se encontraban los gatos de Grecia, ellos parecían también sentirse tristes y deprimidos porque su dueño había desaparecido, pero no se debían preocupar, Kiku los cuidaría hasta que el pudiera volver a estar a su disposición. Estaba tranquilo, mirando el horizonte, en aquella cocina, que tenia mas platos para comida de gatos, que para humanos, uno de los felinos, se acerco buscando amor de la única persona que estaba en ese momento allí, Japón suspiro, acariciando su pelaje manchado.
-Lo sé, todos lo extrañamos….- susurro la nación mientras entrecerraba sus ojos, cuantas ganas tenia de llorar, sentía que había sido demasiado injusto todo aquello, la soledad estaba matando su interior, pero si creían que mataría el amor que sentía por Grecia, estaban equivocados, ahora más que nunca, tenia deseos de sentir su calor, su presencia en aquella casa, la alegría de los felinos cuando lo veían. Había estado acompañado por Italia por un tiempo, pero ya se había ido… o lo habían secuestrado, en realidad no había tenido ánimos para enfrentarse y meterse en problemas entre naciones, ya había aprendido que no era buena idea.
Debía ir a comprar comida para gatos, se quedo pensativo, mientras varios gatos comenzaban a llorarle en sus piernas por comida, busco una hoja y un lápiz mientras comenzaba a escribir todo lo que necesitaba comprar, en su mayoría, comida para gatos…
- ¿Cuántas de pollo?- Al menos 20 felinos maullaron, Japón anoto rápidamente la orden –De salmón, leí que hay una buena oferta- espero su respuesta y anoto cuanto debía traer - 50 de Salmon- susurro suavemente, anotando el numero -¿Carne?- 10 mas maullaron, no eran muy amante de las carnes, ya Japón se había dado cuenta de eso -¿dietéticas?- algunas mininas le gustaba tener su figura a la raya, 10 más tuvo que anotar -Leche- 10 pequeños comenzaron a maullar suavemente en un rincón, en su cajita junto con su madres.
Ya tenía todo listo, busco su abrigo y su cartera y se fue dispuesto a hacer sus compras. Caminando tranquilamente por la calle, encontró extraño, sentirse tan solo, suspiro levemente, no podía evitar pensar en el… ¿estaría bien? –Quisiera…- se dio cuenta que ya estaba en la puerta del supermercado, no se había percatado de aquello, estaba a dos centímetros de golpearse con el vidrio de la puerta, suspiro suavemente, que bueno que no había pasado un accidente, empujo la puerta, sintiendo como un POW! Y varias cosas comenzaban a esparcirse por el lugar… -Gomenasai- susurro preocupado, mientras veía como un rubio buscaba salir de los escombros, sujeto su mano, que era lo único que sobresalía, pues una pirámide de latas habían caído encima de el.
-EEUU-san – susurro al ver al rubio salir completamente, con cara de estar a punto de morir.
-Estuve a punto de ver la luz…- concluyo de manera dramática mientras respiraba una bocanada de aire.
-No podemos morir tan fácil…- susurro Japón. Era cierto, no podrían morir tan fácil, pero el sufrimiento era algo que si podrían llegar a sentir, de madera aguda -¿Qué haces aquí?- pregunto tratando de cambiar de tema…
-Compro comida… es un SUPERMERCADO
-Bueno… cierto… pero ¿Por qué aquí?
Estados Unidos se quito de la cabeza un poco de sardina, que había escapado de la lata –Me gusta los productos japoneses, me ayudan a comer mucho sin tener que engordar, mi comida no es muy sana que se diga- susurro un poco bajo -¿No has visto mi porcentaje de obesidad?-
-¿Por qué no le pides a Inglaterra-san que le prepare algo?- ladeo su cabeza, con aquellos ojos negros detallando como la nación trataba de limpiar los residuos de las latas abiertas.
-¿Estás loco?- exclamo Estados Unidos, mostrándose aterrorizado con solo pensarlo –Quiero mantenerme en forma y seguir comiendo en grandes cantidades- se apresuro a decir. Suspiro suavemente, tal vez rindiéndose, pues el único defecto de su Iggy es que su cocina era una porquería –Quiero seguir viviendo, no deseo intoxicarme, ni morirme de hambre en su casa- tal vez era mucho pedir, pero era la realidad… -Tal vez debería contratar uno de tus mejores chefs- medito tranquilamente.
Japón comenzó a caminar, dejando hablando solo a Estados Unidos, la nación se sorprendió, camino detrás de el, mirando detenidamente hacia cual pasillo se dirigía, así que como perrito moviendo su colita comenzó a perseguirlo, noto que el japonés estaba leyendo una lista, pero lo único que tenía esa lista era comida para… gatos. Ladeo su cabeza un poco intrigado ¿Por qué tanta comidas de diferentes sabores? Solamente eran gatos, debían conformarse con lo que le daban
-No puedo…- dijo como si le estuviera leyendo la mente –Son los gatos de Grecia-San… deben tener lo mejor de lo mejor y cada uno por separado, sus gustos son importantes- Estados Unidos rio suavemente, era una locura, pero el japonés tranquilamente seguía recogiendo las comidas que cada uno de sus mínimos llego a pedirle.
-eran muchas bolsas tenia que ayudarte….-
Tenia la cabeza algo baja –No era necesario EEUU- trato de excusarse, pero el estadunidense solamente sonrió y siguió caminando hasta la casa con varias bolsas en mano, Japon suspiro levemente, abrió la puerta encontrándose con los gatos desesperados por comida… -He regresado…- susurro suavemente
"Bienvenido Japón"
Abrió los ojos, se había paralizado, parecía hacer sido la voz de Grecia, pero al entrecerrar y abrir los ojos, se dio cuenta que todo estaba igual, Estados Unidos lo miro ladeando su cabeza un poco, el se había enterado de todo, pero no había podido venir a visitar a Japón, tampoco sabía qué hacer para ayudarlo, era algo que se le escapaba de sus manos. Quiso preguntar si estaba bien, cuando vio que el japonés bajo su mirada y se dispuso a entrar con tranquilidad a la casa, los gatos parecían hacer sentido la sardina que tenia aun entre el cuerpo
-Ehh… Japon… ¿Por qué los gatos me ven como si quisieran comerme?- pregunto el rubio retrocediendo un poco
-Hueles a sardina, algunos les encanta la sardina- explico tranquilamente mientras se alejaba a la cocina, en donde comenzaría la preparación de cada uno.
-¿No me ayudaras?- ya algunos felinos comenzaban a aferrarse a su pantalón, rasgándolo completamente con sus afiladas uñas, trato de retroceder, pero el tapete lo hizo caer, y las latas de comida para gato nuevamente cayeron por todos lados, abriéndose y salpicando por todos lados, siendo el rubio el más afectado.
La comida esta lista! Varios felinos comenzaron a arrojarse a su cuerpo en busca de su pedazo de botín, Estados Unidos buscaba alejarse de ellos, pero todo era en vano, el era su comida, no podría escapar de animales hambrientos –AYUDA JAPON…!-
Ya el sol se había ocultado, por fin había terminado de curar las heridas del rubio y limpiar la sala de todo aquel desastre, se había terminado de sentar en la cama, con una toalla en el cuello, entrecerró sus ojos levemente, sacudiendo sus cabellos para que llegaran a secarse completamente, ya tenía su pijama puesta, los animalillos estaban ya todos contentos, Estados Unidos, por suerte solamente tendría un trauma menor, ahora solamente quedaba irse a dormir, su gato manchado se acerco a la cama, poniéndose en el mismo lugar que siempre dormía, era la compañía de Japón, mientras no estaba su amado, el japonés entendió, era hora de dormirse, así que se acostó, dispuesto a volver a cerrar los ojos, para así concluir un día menos que no estaba con él.
Miro hacia la ventana, sus ojos ya no aguantaban tanta ganas de llorar, mordió su labio inferior, mientras ocultaba su rostro entre la almohada, al menos las lagrimas desaparecerían rápido y con ellas todo el sufrimiento… eso esperaba.
Dulcemente se quedo dormido, siendo el último susurro que pudo salir de sus labios, el nombre de Grecia…
-¿Está dormido?
-Creo que si…
-Que tierno es… me dan ganas de llorar
-Igual a mi…
-bueno… es hora de darles un off time a los dos
-es cierto Ilitia, es hora de comenzar!
Las diosas, en su forma pequeña, revolotearon como hadas el lugar, un espeso humo se apodero del cuarto, el minino chillo saliendo disparado hacia un rincón, afrodita se acerco y beso la frente de Japón, sonrió suavemente, para luego ver que Ilitia se acercaba, para atreverse a bajar hacia el vientre del japonés, deposito un beso en aquel lugar, para luego desaparecer…
-Se han ganado una pequeña recompensa…
Hungría vestida de Maid mira a Uvita y bufa –ya tuve que ponerme a trabajar en otra cosa…- sigue limpiando la casa de Inglaterra, quien está en un rincón, mal humorado.
-no puedo creerlo…- dice herido –No puedo creer que se haya escapado a casa de Japón, solo porque le dije que iba a cocinar-
-Pero bueno… al menos tuvo su castigo –Hungría se alza los hombros- y el sexo de disculpas será muy -1313… siente que algunas gotitas de sangre caen en su delantal – uops… -se tapa la nariz y sale discretamente del lugar-
¿Sera que habrá sexo de disculpas? Esperemos el chisme de nuestra corresponsal en la casa de Inglaterra
Fin!
Algo pequeño pero con amor xD
Personajes que desean que salgan en el cierre? (máximo tres)
