El Código Negro.
Capitulo 3: La Orden de los Vampiros.
La humana abrió poco a poco los ojos moviendo un poco su cabeza entre la almohada dando al mismo tiempo el típico bostezo mañanero de siempre. Se inclino en la cama hasta quedar sentada en la cama con su cabello despeinado que le caía por aquí y por allá con los sentidos todavía perdidos, y cuando los recupero, la joven se dio cuenta de que no estaba en su habitación de la Casa del Árbol donde vivían ella y Cake, sino en un cuarto decorado a un estilo medio oscuro con uno que otro poster de bandas de rock en las paredes. No le costó trabajo adivinar en donde estaba, ya había visto ese cuarto varias veces como para no saber que se había quedado dormida y paso la noche en la casa de Marshall, quien parecía haberse levantado mucho más antes que ella. Entonces recordó que todo lo que paso ayer en la noche la había hecho perder la noción del tiempo, olvidándose de que a Cake tal vez no le parecería mucho la idea de que paso la noche en la casa del Rey de los Vampiros, sobre todo porque Marshall y ella se pelearon la noche anterior.
Sin más, Fionna se levanto de la cama acomodándose a como pudo su revuelto cabello y su gorro también, el cual ya no usaba abrochado porque le quedaba más apretado que cuando tenía trece años. Atravesó la habitación completa hasta llegar a las escaleras y bajo por estas llegando a la cocina de la casa de Marshall para luego dirigirse a la sala, en donde sorpresivamente no encontró al dueño de la casa por ahí, algo raro porque, siendo vampiro, Marshall no podía salir de día a menos que estuviera nublado. La humana entonces salió de la casa asomándose a todos lados de la cueva sin encontrar nada. Regreso dentro de la casa cerrando la puerta y pensando al mismo tiempo en donde estaría el Rey de los Vampiros y exactamente en el momento en que se dispuso a buscarlo de nuevo, de la nada este apareció flotando frente a ella con sus ojos de demonio encendidos tratando de asustarla, pero no lo logro puesto que Fionna en ningún momento pareció haberse, por lo menos, impresionado de que Marshall hubiera aparecido de repente flotando de cabeza.
-¿En dónde estabas?- La expresión de Marshall cambio entonces. Fionna, su novia, era la única a la que no podía asustar nada más con respirarle en el cuello. No era por nada, pero en ocasiones el Rey Vampiro sentía que estaba perdiendo su toque.
-En el techo ¿Por qué no te asustaste?- Quiso saber.
-Te perdí el miedo hace como cinco años, ¿ya no te acuerdas? Que logres hacerlo no será una tarea fácil.
-¿Cuánto apuestas a que si?- Dijo, acercándose a ella en plan seductor. Fionna, por su parte, le dio un beso rápido en los labios.
-Ya me tengo que ir, Marshy. Cake debe estar preocupado por saber en dónde estoy y ya sabes cómo se pone ¿Quieres venir?
-No, gracias, linda, me gustaría conservar mi rostro un día más, si no es problema.
-Te veré más tarde. Cuídate- Se despidió con intenciones de abrir la puerta para irse, pero Marshall no la dejo.
-¿Tan rápido te vas? Esperaba pasar más tiempo contigo.
-¿Y qué tanto podríamos hacer? Estar encerrados en una cueva no es muy divertido que digamos, Marshall.
-Si quieres podemos hacer que sea divertido. Claro, solo si mi dama está dispuesta- Dijo el vampiro rodeando la cintura de Fionna con sus manos y acercando su rostro más al de ella como si intentara seducirla. Y al entender las intenciones de Marshall, lo único que Fionna hizo fue picarle un ojo con su dedo logrando que la soltara mientras él se cubría el área herida con una mano- ¿¡Por que fue eso!?
-Por intentar seducirme, Marshall, y si no te controlas tengo más de donde vino ese.
-Bueno, ya, tenias que decirlo con palabras, no haciéndome pensar que querías robarme un ojo. Por cierto, no me dolió, eh.
-Sí, claro, como no. Lo supe por la forma en la que te quejaste y te cubriste la cara. Pero ya en serio, me tengo que ir- Le dijo dándole un beso antes de irse- Adiós.
Fionna abrió la puerta, cruzo a la salida y la volvió a cerrar dejando a Marshall solo en la sala de la casa quedándose con las ganas de haber acompañado a su novia a su casa como el "educado" caballero que era. Lamentablemente su naturaleza le prohibía exponerse al sol corriendo el riesgo de que moriría al momento en que se expusiera a los rayos solares, claro que pudo llevarse su sombrilla o algo que lo cubriera por completo, el único problema era que no se sentía con ganas de nada ¿Razón? La carta de ayer en la noche. El nerd de Gumball todavía debía estar muy ocupado traduciéndola mientras él se revolvía la cabeza intentando calmarse por saber si el mensaje estaba o no dirigido a él, si corría alguna clase de peligro o, peor aún, si era una amenaza para él y Fionna. Y aunque pudiera leer el mensaje ya traducido aún necesitaba saber quien lo mandaba, porque, como sabía que residía en Aaa y otro montón de cosas.
Hace cinco meses tuvo un caso parecido a ese y estuvo a punto de morir, hace cinco meses un demente llamado Alabaster Skull quiso matarlo y quedarse con la Nocheosfera, lugar que por derecho le pertenecía a Marshall aunque Alabaster jurara que las tierras debieron haber sido suyas porque fue él quien mato al Rey de los Vampiros. Pero ya el pasado era el pasado, no debía preocuparse por un sujeto que ya estaba muerto y que no podía hacerle ningún daño, ahora importaba el mensaje en la carta, la muerte del ciudadano del Dulce Reino y la seguridad de Fionna… Fionna… Oh, Glob, no se perdonaría que algo llegara a pasarle a ella.
-Padre,- empezó a hablar a la nada- si me escuchas, ayúdame con esto. No sé qué hacer, estoy desesperado, asustado. Mamá dijo que podía hablar contigo, pero ni si quiera sé si estas escuchándome así que solo diré esto una sola vez; si algo tiene planeado el destino para ella yo… quiero que eso me afecte a mi… no a ella… Tú entiendes, ¿verdad? En mi vida te eh pedido algo y hoy solo te pido eso… ¿Qué tanto puedes perder?
Y al terminar se sintió un completo idiota. No podía creer que él, Marshall Lee, el Rey de los Vampiros, señor y amo del Inframundo, que murió como humano y volvió a la vida de nuevo como vampiro, estaba tan asustado que ya había empezado a hablarle al viento haciéndose creer que en el aire había una fuerza fuera de lo normal que lo ayudaría a superarlo todo ¡Esas eran creencias de erratas!, o bueno, es que no estaba acostumbrado a pedirle ayuda a su padre muerto y hacerlo en momentos como ese lo hacía ver como un vampiro débil que siempre dependió de alguien en vida y muerte. Y si, no negaba que le gustaba que alguien le dijera, su madre en ese caso, que la persona que más lo quiso en el mundo aun estaba entre ellos aunque no lo pareciera, algo que a Marshall le parecía que le diría una madre a su hijo cuando algún familiar acababa de morir. Pero regresando a lo otro, de todos los problemas en los que se había metido, en todos los que terminaba saliendo herido físicamente, nunca, en ningún momento, sintió que su padre lo hubiera ayudado.
-Me harías un gran favor, Algul.
Fue entonces que sus pensamientos fueron interrumpidos por un llamado a su puerta, pero en lugar de ir a abrir solo se quedo mirando la entrada pensando en ir o no ir. Qué más daba, lo que fuera que le vinieran a decir no debía tener importancia para él, pero al final se resigno y abrió la puerta; era uno de esos pequeños enclenques de goma que Gumball usaba como mensajeros. Estaba temblando, pero era normal cuando alguien lo veía, y al mismo tiempo intentaba hablar pero apenas se le escuchaban unos incoherentes murmullos salir de su boca. Marshall, desesperado, no tuvo otra opción más que gritarle aprovechando que Fionna no estaba ahí para regañarlo.
-¡Habla, que no tengo todo el día!- Grito el vampiro y la goma mensajera al instante se puso derecho y hablo como si su vida dependiera de ello.
-¡Su Alteza Real, el Dulce Príncipe, lo espera en el castillo del reino para tratar un asunto importante!- Exclamo el pequeño mensajero, conservando el tono pálido que había tomado su piel.
-¿Te dijo cual?- Pregunto Marshall, tajantemente.
-N-no, señor Marshall Lee. Solo dijo que era urgente que fuera para allá con la señorita Fionna; es muy importante, al parecer.
-¿Eso es todo?- El mensajero asintió nerviosamente y con las piernas imitando a unas maracas- Gracias. Ahora vete porque no quiero que te gane en la entrada de mi casa.
-Sí, señor. Enseguida, señor. No lo molestare más, señor. Perdón por las molestias, señor- Decía, retrocediendo con cada frase que decía- Que tenga buen día.
Cuando el ridículo mensajero se fue Marshall lo primero que hizo fue cerrar violentamente la puerta para recargarse en esta, respirando agitadamente y pasando una mano a través de su cabello al darse más o menos una idea de para qué demonios lo quería Gumball. Le importo un bledo que fuera de día, simplemente floto a su habitación, saco una sudadera de su armario, se la puso junto con el gorro, se puso unos guantes para que el sol no le quemara las manos y salió flotando a toda velocidad directo a la casa de Fionna. Cuando llego, ni siquiera se molesto en tocar la puerta, pues entro de golpe llamando la atención de Cake y Fionna, quien por el momento estaba sirviéndose un vaso con agua. E ignorando los reclamos de Cake, Lee fue a donde la humana hablándole con desesperación, cosa que ella no entendió muy bien.
-¡Marshall! ¿Pero porque vienes tan agitado?- Exclamo ella al ver a su novio cubierto con una sudadera y unos guantes estando el día soleado.
-Hay que ir al Dulce Reino pero ya- Hablo Marshall tomando a la chica de los hombros.
-¿Qué? ¿Por qué?- Pregunto ella.
-Creo que es por lo de la carta. Un mensajero me dijo que Gumball quería vernos urgentemente, no sé por qué.
-¿¡Oigan, ustedes dos, qué tanto hacen ahí!?- Dijo Cake desde el otro lado de la cocina.
-¿Le decimos a Cake? Es mi hermana, Marshall, tiene derecho a enterarse.
-Pues ya que. Habrá que explicarle todo y si tengo suerte no me regañara por ser un vándalo que se mete en problemas a cada rato.
-¿Qué está sucediendo aquí, eh?- Pregunto la gata entrando a la cocina para exigir una explicación de por qué Marshall Lee entro sin permiso a la casa.
-Cake, mira, anoche paso algo en el Dulce Reino, un crimen. Un ciudadano apareció colgado en un árbol con un mensaje que parece estar dirigido a Marshall, pero no sabemos si es para él o no. En fin, el Dulce Príncipe dijo que nos ayudaría a traducirla porque estaba escrita en otro idioma.
-Oh, Glob, ¿en que se metió Marshall Lee ahora?
-Ni yo lo sé, Cake, pero si me permites moverme antes de que lleguemos al Dulce Reino estaré agradecido contigo.
-¿Nos llevas?
Tan solo pasaron dos segundos después de la pregunta de Fionna cuando Cake de repente salió de la casa abriendo la puerta bruscamente con su cabeza ya de un tamaño aumentado con su hermana y el vampiro montados en el lomo de ella. La gata gigante entonces emprendió rumbo al lugar deseado atravesando todo un bosque de arboles de algo parecido al algodón de azúcar y saltando la barrera que cubría en forma circular todo el reino, y cuando llegaron la minina derrapo y freno sobre la tierra casi impulsando a su hermana al frente. Esta entonces se bajo del lomo de Cake y volvió a ser tomada por sorpresa por Marshall, quien la llevo flotando en el aire hasta la ventana que llevaba al laboratorio de Gumball pero, antes de llegar, primero asomo un poco su cabeza por esta para estar seguro que no pasaría algo como lo que paso cinco meses atrás, pues había quedado traumado con eso. Y al no haber muros en la costa el chico cargo a la humana y la introdujo por la ventana hasta que esta piso el suelo, luego él se metió también y poco después las patas de Cake se hicieron presentes en la parte de arriba del marco de la ventana para después mostrar a la gata entrando por la ventana impulsándose hacia adentro con sus piernas y soltando el marco.
En el laboratorio no había nadie más que la rata de laboratorio de Gumball que él mismo había adoptado como Ciencia y ellos tres. Era raro porque generalmente el Dulce Príncipe se la llevaba experimentando en el castillo y creyeron que probablemente se encontrara ahí, pero no fue hasta unos momentos después que la puerta se abrió y entro el soberano del Dulce Reino con una hoja y una libreta en su mano derecha. El momento había llegado; había descifrado el mensaje.
-¿Y bien?- Dijo Fionna- ¿Averiguo algo, príncipe?- Gumball no respondió, al contrario únicamente se quedo mirándolos, como si estuviera a punto de dar la noticia de la muerte de alguien o como si simplemente no quisiera decírselos.
-¿Qué decía la carta, Gumball?- Quiso saber Marshall, ya empezando a desesperarse- ¡DI ALGO!
El grito del vampiro fue lo suficiente para que el Dulce Príncipe reuniera valor para hablar, y aunque empezó a hacerlo tartamudeando por los nervios su cabeza dio el procesamiento suficiente para caminar hasta donde estaba Marshall Lee, Fionna y Cake. No sabía cómo empezar, que decir, ¿debía ser directo? ¿Decir las cosas con calma? ¿Hablar como demente? ¿Entregar el mensaje traducido y salir corriendo para no volver a leer lo que estaba ahí escrito? Si hacía eso él mismo tendría que aceptar que sería el colmo por su parte, por lo tanto simplemente suspiro y le entrego la libreta y la hoja a Lee indicándole que la leyera. Pero en el momento en que el chico la vio este retrocedió un paso y empujo con brusquedad el objeto al pecho de Gumball, quien lo miro confundido.
-Léela tú- Ordeno el Rey de los Vampiros y el otro trago en seco.
-Primero que nada, chicos… me alegra decirles que tuve éxito descifrando esto. No fue difícil, tuve algo de ayuda por parte de otras personas pero al final todo lo que estaba escrito en esta hoja,- dijo levantando la carta escrita en latín en alto- ahora está aquí- Agrego, mostrando la libreta- Lo malo de esto, Marshall, es que la carta si está dirigida a ti.
-Bueno, si está dirigida a mí, me gustaría saber que dice pero ya- Ordeno Marshall.
-No creo que sea muy conveniente leerlo ahora, Marshall- Comento Fionna.
-No, no, no, no. Espere mucho como para no saber que dice esa cosa ahora que no la confundo con una receta de mi doctor. A ver, que se oiga fuerte y claro- Dijo, claramente queriendo que el contenido de la carta saliera a luz de una vez.
-Conste que tu lo pediste, Marshall Lee- Gumball puso al frente la libreta en donde estaba la carta traducida y comenzó a leer:- "Que tenga buenas noches, señor Marshall Lee, Rey de los Vampiros y amo de la Nocheosfera: Lamento si la ausencia de destinatario en el sobre este mensaje es un poco ingrata de nuestra parte, pero no iba a arriesgarme a que esto avanzara tan rápido porque, usted debe de entender, las cosas son más divertidas cuando duran más. Pero no hay que darle mal uso al tiempo hablando de lo que es divertido o aburrido, la principal causa de que a sus manos haya llegado este mensaje dentro de la criatura asesinada es porque me eh enterado de un suceso que no me agrado mucho, y si se pregunta cual, estamos hablando del asesinato del vampiro Alabaster Skull…"
-¿Qué tiene que ver Alabaster Skull en todo esto?- Dijo Fionna.
-Quien sabe. Gayball, sigue leyendo- Ordeno el vampiro.
-Estoy en eso "… Sabemos por las palabras de otro miembro que fue usted el culpable de la muerte del señor Skull, lo que lo ha metido en un grave problema. Y es por eso que hoy reto a la mente de Marshall Lee a una serie de pruebas que duraran una semana completa para pagar el disgusto que usted le ha dado a la Orden de los Vampiros al matar a Alabaster. La Orden no está muy feliz con este resultado, así que me eh visto obligado a comenzar las pruebas lo más pronto posible, estas empezaran la noche del veintitrés de agosto de este año al darse una señal que toda la Tierra de Aaa vera…" Veintitrés de agosto, eso es hoy en la noche- Comento Gumball y todos se miraron los unos a los otros y a continuación voltearon a verlo para que siguiera leyendo:- "… Tu vida está jugando un papel muy importante aquí, y siendo este juego una serie de pesadillas inimaginables solo me permitiré decirte que tengas buena suerte y que la muerte no te desprecie… La Orden de los Vampiros"
El silencio domino la habitación entera cuando el Dulce Príncipe término de leer el mensaje, nadie comento nada, hasta el viento pareció haber quedado en shock ante eso porque ni él se atrevía a soplar. De todos los presentes, era Marshall Lee quien resulto más afectado en lo que decía el contenido de la carta descifrada, en verdad haber escuchado todo eso le puso la piel de gallina, sobre todo porque quien le envió eso tenía alguna especie de relación con el que intento matarlo cinco meses atrás y, al parecer, matarlo para salvar su vida y la de los demás lo metió en un problema peor "Es por eso que hoy reto a la mente de Marshall Lee a una serie de pruebas que duraran una semana para pagar el disgusto que la ha dado a la Orden de los Vampiros…" Fue lo que mejor se gravo de todo lo que leyó Gumball. No se había equivocado en nada, la forma en la que la carta llego a sus manos fue en verdad una amenaza de un grupo de criaturas que se hacían llamar La Orden de los Vampiros. Por supuesto que no tenía ni la menor idea de que esa supuesta Orden existía ¡Magnifico! Otro secreto que se le ha negado saber los últimos mil años.
-Bueno, es oficial- dijo Gumball rompiendo el silencio y dejando la carta sobre el escritorio de su laboratorio- Marshall Lee, tienes un serio problema aquí. Ahora la pregunta del millón es: ¿Cómo vas a salir de esta?
-¿Es que no pusiste atención? Esos locos quieren matarme por lo que le hice a Alabaster y ni siquiera se en donde van a empezar esas pruebas, ¡y son esta noche!
-Marshall, no te alteres, encontraremos la manera de salir de esto- Dijo Fionna intentando calmar a Lee, pero este estaba tan desesperado que ni pareció escuchar a la humana.
-Oye Marshall Lee, ¿Qué es la Orden de los Vampiros? Suena a que tiene relación con la Nocheosfera- Pregunto Cake al quedársele en la mente el nombre de la desconocida secta.
-No sé. ¿Qué tal tu, Gumball?
-Yo no tengo conocimientos acerca de esto, Marshall, pero si quieres puedo investigar y…
-Príncipe, no me mal entienda, pero hoy en la noche se va a dar la señal y dudo mucho que usted tenga algún libro o conozca a alguien que sepa algo sobre estos sujetos- Comento la humana y luego se giro a ver a Marshall- Tu mamá debe de saber algo.
-Oh, sí, este debe ser uno de esos secretos de familia que acordaron nunca contarme- Dijo Marsnall en tono medio sarcástico.
-Marshall.
-¿¡Y qué quieres que diga, Fi!? ¡Hace cinco meses yo estuve a punto de morir por un secreto que no se me debía revelar! Y ni siquiera me lo conto alguien de mi propia familia, ¡fue un demente, un loco que estuvo por apoderarse de MI reino! Y ahora, aun después de muerto, sigue atormentándome con la ayuda de unos ocultistas que ahora intentan matarme… ¿Coincidencia? ¡MUCHA!
-Pues mientras estés aquí, gritando y quejándote como un anciano, yo en tu lugar iría con Hanna Lee y exigiría una respuesta a todo esto- Sugirió Gumball- Yo se que la relación con tu madre nunca estuvo tan mal, Marshall, pero si la Orden de los Vampiros tiene algo que ver con la Nocheosfera no hay nadie mejor que ella para decirnos.
….
Hanna estaba en su oficina, rodeada de papeles de exigencias por parte de los demonios y los vampiros de su reino, otros de impuestos a pagar y otros tantos que tenían que ver con los negocios de la familia. Constantemente calculaba las cantidades que tenía que pagarle a quienes trabajaban para ella y el número que salía en ocasiones casi le daba medio infarto, pero no tenía más salida que cumplir con su deber y pagar lo que tenía que pagar. Por el momento estaba sola en su gran oficina, haciendo cuentas, aburriéndose de solo estar ahí sentada sin nada que hacer más que negocios, negocios, negocios. Nada la impedía ir a tomar las almas de los demás o agobiarle la vida a su hijo, pero el deber de un soberano era mil veces más importante que eso, sobre todo porque ahora que Marshall le había dejado bien recalcado que de los negocios de Nocheosfera no quería volver a saber nada. Sin embargo, en medio del ambiente aburrido en el que ella estaba, el portón de entrada se abrió ligeramente soltando un rechinido pequeño llamando la atención de Hanna, quien al voltear se encontró con su hijo entrando a su oficina seguido de su novia, Fionna la humana.
-¡Marshall, hijo, que gusto verte! Y veo que trajiste a tu novia contigo- Exclamo la demonio levantándose de su escritorio para ir a saludar.
-Hola, madre. ¿Trabajando?- Dijo él al notar que la Señora de la Oscuridad estaba hasta el tope de impuestos.
-¿Qué, esto? ¡Nah! Es solo un divertido pasatiempo ¿Qué te trae por aquí y a tu querida Fionna?
-Hola también, mamá de Marshall- Saludo la humana alegremente sin tener el cuidado de hablarle con respeto a Hanna Lee, como intentaban hacerlo todos.
-Venía a preguntarte algo, aunque no estoy muy seguro de que tenga algo que ver con la Nocheosfera.
-Creí que ya no querías saber absolutamente nada de los negocios de la Familia Real.
-Y deseo que así sea- Comento. Fionna lo golpeo en el costado con el codo, lo que llamo la atención del vampiro y esta, con un movimiento gestual de la cara, atino a decirle que le dijera lo que tenía que decirle. Marshall entonces suspiro, se dirigió a su madre y hablo:- ¿Conoces a la Orden de los Vampiros?
La expresión del rostro de Hanna cambio cuando se le hizo aquella pregunta. Parecía de sorpresa y de susto a la vez, como si lo que Marshall le dijo hubiera sido una blasfemia que una persona común le dijera a un sacerdote de la iglesia respecto a la religión.
-¿Dónde conseguiste información de ellos, Marshall?- Pregunto.
-Mamá, no tengo una pizca de información de esos sujetos, por eso vine contigo, para que me digas algo- Marshall se detuvo al notar que su madre no lucia muy bien, pues el color de su piel había palidecido un poco más y sus ojos estaban abiertos como platos y mirando al suelo- ¿Pasa algo?
-La Orden de los Vampiros y Nocheosfera tienen una historia de hace muchos milenios, Marshall, una historia que está escrita en nuestros libros.
-Ah, entonces por eso Marshall no tenía ni idea de su existencia. No soporta ni cinco segundos leyendo algo cuando ya está dormido- Comento Fionna, quien poco después se percato de la mirada del Rey Vampiro- Pero es sin ofender, Marshy.
-¿Qué paso entonces? ¿Guerra? ¿Revolución? ¿El misterioso asesinato de un rey de nuestra clase?
-Nada que ver. Más bien se trato como de una guerra revolucionaria por parte de un grupo de vampiros dirigidos por un líder que estaba en contra de la política de Nocheosfera.
-¡Perfecto!- Exclamo Marshall- ¿Cómo se llamaba?
-Nadie sabe.
-¿¡QUE!?- Grito el vampiro y Fionna al mismo tiempo.
-Su nombre es un misterio para todo el Inframundo. Nunca daba su nombre en ningún lado, ni siquiera a quienes lo siguieron en el movimiento revolucionario, pero algunos dicen que era profesor en una escuela para humanos de Aaa. Creo que la Guerra de los Champiñones no había pasado para entonces.
-¿Un profesor aburrido hizo todo esto de la Orden de los Vampiros? Ya, definitivamente el mundo está loco- Dijo Fionna.
-Era muy buen maestro. Lo reconocieron muchas veces aquí y le entregaron diplomas, doctorados y otras cosas, pero eso no cambio el hecho de que odiara a todo el Inframundo por lo que hacíamos. Supuestamente su orden estaba dividida en sectas, algunas de ellas consistían en entrenar ladrones y asesinos para él y luego los mandaba a cumplir ciertos trabajos.
-¿Y nadie que nosotros conozcamos lo conoció?- Quiso saber Marshall.
-Víctor Bangladesh era muy buen amigo de él, pero por más que intentamos que nos dijera su nombre nunca lo hizo. La madre de tu padre se lo exigió como nadie y de igual manera no obtuvo ningún resultado. Fue hasta que tu padre subió al trono cuando a Víctor lo dejaron en paz; se fue con el secreto a la tumba cuando Alabaster lo mato.
-¿Y qué paso con él y la Orden? ¿Siguen aquí en Nocheosfera?
-No, ya no. Fue expulsado junto con sus seguidores al lugar más lejano de toda Aaa, según dicen, y supuestamente ahí vive ahora.
-¿Qué ocurrió con la Orden de los Vampiros durante la Guerra de los Champiñones?- Pregunto Fionna.
-No estoy muy segura. Creo que se resguardaron o algo parecido, aunque muchos afirman que vieron a un discípulo conocido convenciendo a muchos humanos de que se unieran a la Orden, pero yo más bien creo que es uno de esos chismes de señoras que no tiene nada más que hacer que cotorrear.
-Mi padre, mamá ¿Algul Abadder hizo algo por buscarlos? ¿Sabía algo de ellos?
-No que yo sepa. Ni siquiera parecía importarle, estaba ocupado en otras cosas y atendiendo su locura- Marshall suspiro y bajo la vista un momento, pero después Hanna lo interrumpió diciendo:- A todo esto, ¿Por qué tanto interés en esto y de donde te enteraste?
Su hijo se llevo una mano al bolsillo de su pantalón y de este saco un papel de libreta doblado y otro de hoja blanca. Le dio ambos a Hanna y esta, curiosa de saber lo que contenían, los tomo, los desdoblo y lo primero que noto fue que uno estaba escrito en latín y el escrito en hoja de libreta estaba traducido a idioma normal. Tiempo no tuvo de leer el contenido cuando de repente su hijo hablo.
-Es una carta para mí. La Orden de los Vampiros me la envió- Volteó a verlo, sorprendida- Es por la muerte de Alabaster… Quieren matarme por eso.
¡Y eh aquí el final del tercer capitulo! Uff, perdón si me tarde en escribirlo, pero los profes estuvieron duros con la tarea y me tarde un poquitín más en escribir porque estuve haciéndola como si no hubiera mañana. Pero bueno, ya estoy de vacaciones y mi tarea se fue al demonio cuando la termine ¡En tu cara destino! ¿No que no, eh?
Bueno, ya, ya, hay que ser formales. Muchas gracias a ADHDA10, Paqs, Mikuday-Chan, Caprichy Anders (que bueno que te sirvió la información), Blackoctubre, Yoshii Lee, Fiioremarcy117 y Kateryn por sus lindos e inspirantes Reviews en el capitulo anterior. Lamento si no es lo que ustedes esperaban o si no es muy bueno, pero es que no eh estado inspirada estos últimos días ¡Pero no se preocupen, mi publico bonito, Riux siempre encuentra la forma de quebrarse la cabeza! Ah, si, por cierto, no intenten hacerlo con una piedra, duele mucho. Pronto tendre el capitulo cuatro, por ahora disfruten este y… coman sus frutas y verduras. Nos vemos. Adios.
Riux, Chaitooo.
