Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a su creadora, Stephanie Meyer… Yo solo juego con ellos, en diferentes situaciones creadas por mí. La publicación de esta historia en otro lugar es considerado plagio. Esta es una historia original. Queda prohibida su adaptación y/o copia parcial o total.
Capítulo beteado por Sool Onuma, Betas FFAD.
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#Conociendote
Capítulo 5: La adolescencia
POV Bella:
—Bella. —Me llamó Alice tratando de despertarme, así que me desperecé, ignorando los ruiditos de ternura que mi loca amiga hacía desde hace cinco años y me dirigí al baño a vestirme.
Me miré en el gran espejo que allí había. Mi cuerpo había cambiado, mis pechos crecieron; mi cintura estaba tomando forma; la cara seguía siendo un tanto aniñada, pero ya se notaban algunos cambios que me hacían ver más madura. El cabello caoba llegaba por debajo de los hombros como acto de rebeldía hacia mis amigas y mi madre, mis ojos del mismo aburrido y único color chocolate. Era bonita, eso lo sabía, pero no despampanante como Rosalie, la cual si quería podía ser una reina de belleza con su imponente cuerpo y su precioso cabello rubio que le llegaba hasta las caderas.
Después de salir del baño, me encontré con Alice maquillándose para el instituto. Alice, que seguía pareciendo un hada, ahora estaba más esbelta y bonita, con su cabello corto despuntado y perfectamente desarreglado. Cuando me miró, sonrió, señalando la ropa que se encontraba en mi cama. Suspiré, al menos habíamos llegado a un trato hace dos años, sobre lo que podía y quería vestir.
—Ya te lo dije una vez y no te lo repetiré —amenazó—, ponte la maldita falda.
—Y yo te estoy diciendo que no. Tú no eres nadie para vestirme como te plazca —repliqué enojada por su amenaza e irritada por las horas de discusión. Ella abrió los ojos dolida.
—¿No soy nadie? —preguntó con un puchero que me enterneció el corazón. Me acerqué y la abracé.
—Sí, eres alguien. Eres Alice Cullen y eres una de mis mejores amigas. Pero no por eso puedes obligarme a usar lo que quieras, porque no está bien —expliqué, sobándole la espalda.
—Lo sé, pero me gusta —susurró.
—Pero a mí, no. Y si quieres vestirme, tienes que respetar mis gustos.
—Bien. Faldas, strapless y tacones, sólo para ocasiones especiales. Pero los vestidos se quedan —anunció mirándome. Suspiré y asentí. Mejor vestido que falda.
Y ahí en la cama, había un vestido gris de corte suelto que llegaba a la mitad del muslo, el cuello era circular con un borde negro, las mangas bombachas y estaba hecho de satén. También había unas Converse negras y un gorro de lana del mismo color. Miré a Alice y me mostró su mejor sonrisa. Suspiré y empecé a vestirme. Cuando estuve lista, ella me echó un poco de polvo y fuimos a desayunar. Abajo nos encontramos con Esme, Emo y Mr. Músculos.
Jasper estaba más alto, era más expresivo, juvenil y travieso desde que comenzó a juntarse con Emmett. Éste había hecho dieta y ejercicio, luego de que Rosalie lo rechazara por décima vez. Mi pobre amigo decidió hacer algo con su peso y ahora era muy apuesto. Todas las chicas estaban detrás suya y había decidido olvidarse de Rosalie, pero cuando ella vio que no volvía a estarle detrás, se volvió un poco más amargada y egocéntrica con todo el mundo, menos con Jazz y conmigo. Dejó de juntarse con nosotros y empezó a hablar más con Lauren, Chelsea y Jane: "Las rubias descerebradas del instituto". Comenzó a salir con Royce, el niño rico del colegio, el cual no me daba buena espina. Ambos vivían en mi casa, después de que mi tía muriera en un accidente y su padre fuera llevado a la cárcel por trabajos con la mafia.
—Buenos días chicas. —Saludó Esme.
Alice y yo nos acercamos a ella y al mismo tiempo le dimos un beso en la mejilla, para luego sentarnos a desayunar. Emmett no dejaba de contar las muertes de Mil maneras de morir y Jasper no paraba de hablar sobre el maravilloso capítulo de Bleach que había visto ayer. Ahora habían intercambiado roles.
En ese momento, sonó el timbre y Alice se levantó corriendo para ir a abrir la puerta.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Alice irritada, mientras entraba a la cocina con Jacob detrás.
—Vine a buscar a Bella —dijo mirándome, yo le sonreí y luego tomé mi vaso de jugo. Él era un gran amigo, pero a los chicos no les agradaba ya que decían que era muy posesivo conmigo.
—Podrías darme un respiro. Es muy cansado tener que ver tu carota todos los días —dijo Jasper y yo lo miré feo.
—¡Jasper! —Lo regañó Esme sorprendida.
—Si tanto te molesta entonces no me mires, así de sencillo —contestó mordazmente, mirándolo sobre el hombro y dejando callada a Esme. Eso era lo que me molestaba de Jacob, que pensara que porque tenía dinero podía tratar a otros como inferiores. Suspiré, tomé los platos que había utilizado y los lavé.
—Deberías ser más correcto cuando hay mayores a tu alrededor. Eres un maleducado Jacob —dijo Emmett mientras se comía sus huevos.
—Me voy chicos. Él tiene que hablar conmigo —expliqué tomando mi bolso y colocándome mi chaleco de lana negro, para evitar una discusión más grave. Los miró con una sonrisita de suficiencia—. Quita esa mierda de sonrisa de tu cara, porque si tuviera mi carro no me iría contigo —señalé molesta por su actitud de niño rico.
Salimos de la casa y me dirigí a su preciado bugatti veyron rojo. Esperé a que quitara el seguro, cuando lo hizo me subí al auto y puse el bolso en mis piernas. Después de un rato en silencio el decidió hablar.
—¿Te enojaste conmigo? —preguntó.
—Sí.
—Pero si fue Jasper el que comenzó —aseguró Jacob, mirándome dolido.
—Y tú le sigues el juego. Sabes que odio cuando te portas como un niño malcriado que mira a todos sobre el hombro —repliqué.
Cuando quise saber, él ya había frenado en el estacionamiento del instituto y sólo se encontraban unos cuantos autos a la vista, por lo que todavía era temprano.
—Vale. Hablemos de lo que es importante ahora —dijo mirándome con una sonrisa algo sexy—. De nosotros.
—¿Qué nosotros? —pregunté con el ceño fruncido.
—Esto. La química que hay entre tú y yo —señaló, tomándome la mano. Sin duda existía la química, pero nada más y eso no era suficiente—, sabes la envidia que causarías a las demás el hecho de que yo esté contigo.
Y ahí lo arruinó todo.
—Y esa es la primera y única razón por la cual sólo quiero ser tu amiga —dije suavemente.
—¿Qué? —preguntó algo dolido y decepcionado.
—Me molesta el hecho de que te sientas el centro del universo y que creas que no puedo vivir sin ti. Me atraes, y mucho, pero no es suficiente. Eres mi amigo y lo estás arruinando todo —expresé muy segura de lo que decía.
—Esto no debía suceder así —murmuró algo molesto. Lo que me hizo enojar más.
—¿Qué debía pasar según tú? ¿Para eso me trajiste tan temprano? ¿Tan seguro estabas de que te diría que sí, qué vinimos pronto para ver si luego de la "maravillosa" declaración podíamos liarnos en el carro y si te salía mejor, tal vez llegar a algo más? —Lo miré fijamente y él solo desvió su mirada—. Eres un idiota.
—Dame una oportunidad —suplicó tomando mi mano. Me solté suavemente y tomé mi mochila.
—Hablamos luego —contesté saliendo del auto y dirigiéndome al interior del instituto.
Entonces sentí como me agarraban del brazo, me di la vuelta y vi que era Rosalie que me miraba curiosa.
—¿Qué te dijo Sr. Million? —preguntó, recordándome el extraño sobrenombre que ella le había puesto.
—Me preguntó si quería que hubiera un nosotros —susurré y me miró sorprendida e incentivándome a continuar—. Dije que no.
—¿Por qué? —preguntó Rosalie, mirándome horrorizada—. Tiene todo lo que una chica quiere de un hombre. Dinero, cuerpo, inteligencia y una gran máquina de placer.
La miré sorprendida por la confesión y no por su lenguaje de camionero que usaba siempre con Jazz y conmigo.
—¿Tú como sabes eso? —pregunté, mientras buscaba algo en su mirada. No es que supiera que Rose no fuera virgen, simplemente era extraño.
—Lo escuche por ahí —dijo restándole importancia—. Contesta.
—No quiero algo con él. Simplemente es mi amigo.
Suspiró, e iba a seguir hablando pero Jane la estaba llamando.
—Cariño, hablamos luego —dijo dándome un beso en la mejilla—. Solo piénsalo, ¿ok? —Asentí y se alejó.
Seguí mi camino hasta mi casillero. Y guardé en él algunos libros, sacando los de mi primera clase. En eso, sentí como alguien me alzó por atrás y empezó a darme vueltas. Mientras que los otros se reían.
—Te extrañe hermanita —chilló Emmett mientras me bajaba al piso—. Estoy tan feliz —dijo casi saltando por todas partes, como lo estaba haciendo Alice. Así que me acerqué a Jasper, el cual pasó su brazo sobre mi hombro.
—¿Qué sucedió? —pregunté a Jasper en un susurro.
—Cuando te fuiste, Esme nos contó que Edward volvería a vivir aquí.
Lo miré sorprendida. Todavía me acordaba de él y nuestra conversación, que fue muy rara. Y el hecho de que su voz me hubiera dejado tan aturdida, también era muy gracioso.
Los chicos seguían saltando cuando nos fuimos a clase.
Este día iba a ser algo agitado.
Nuevo capitulo :D Lo tenia guardado y beteado y me había olvidado completamente de el jaja. Lo siento
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NATTY
