El Código Negro.
Capítulo 5: Caminando al infierno.
(En honor a Caprichy Anders)
El Maestro seguía hablando ante la multitud de vampiros y vampiresas presentes en la sala principal de la mansión. Ninguno de todas las terroríficas criaturas que Leonardo veía hacía otra cosa más que prestarle atención a las palabras de su superior sobre lo acontecido hace cinco meses. Leonardo, quien era el único que en esos momentos estaba distraído, volteo a ver a Andrea, quien escuchaba el constante parloteo del Maestro pero sin darle demasiada importancia, pues solo miraba hacia arriba de las escaleras con los ojos medio adormilados, como si cada palabra que saliera de la boca del vampiro fuera como una canción de cuna que ya estaba por dormirla. Quería decirle si interrumpir al líder de líderes de la Orden de los Vampiros le traería problemas con los otros miembros, pero sabía que le diría algo como "Díselo cuando termine de hablar" o "Traicionado o no, el Maestro querrá cobrar la vida de Alabaster" Y si no estaba dispuesta a ayudarlo con eso no podía obligarla, es más, ni siquiera debía pedirle un favor porque acababa de conocerla, y se sentiría como un aprovechado si le pedía que fuera con el Maestro con él e interrumpiera el asunto que se estaba tratando nada más para informar que el asesino de Skull solo se estaba defendiendo y que su discípulo los iba a traicionar. Analizo eso último y se dio cuenta que una escena como esa parecería haber sido sacada de una película, y mientras su cerebro procesaba su decisión final, de repente el Maestro dejo de hablar sobre la venganza contra Marshall Lee, lo que llamo la atención del joven. Este entonces se dio cuenta de que el líder de la secta lo miraba, parado en el último escalón de la elegante escalera de madera pulida con el silencio acompañándolo y también con una que otra mirada de los otros miembros posados en él, incluida Andrea Van Garrett.
Se puso tenso. No estaba acostumbrado a que una multitud lo viera como si hubiera hecho algo que los hubiera disgustado.
-Pero hoy, hermanos y hermanas, podemos hacer a un lado la perdida de nuestro compañero caído porque hoy, aquí y ahora, tenemos a quien lo reemplazara- Al terminar de hablar extendió una mano hacía Leonardo. Sin moverse. Esperando a que se presentara ante todos.
-Buena suerte, Leo- Le dijo Andrea, quien le dio un suave empujoncito en la espalda haciéndolo avanzar un poco hacía adelante- Déjalos con la boca abierta.
-Qué fácil es decirlo, ¿verdad, Andrea?- Murmuro Leonardo para sí mismo y tímidamente camino hacia adelante. Sentía todas las miradas sobre él como si fueran halcones planeando atacarlo y por nada del mundo quería mirar porque sabía que encontraría varios rostros de disgusto, algunos curiosos y sonrientes, pero lo que en verdad preocupaba era ver esas expresiones como diciéndole que no tenía nada que hacer ahí.
-Todo saldrá bien, chico- Lo animo el Maestro en susurro tomando su mano y, entonces, volvió a mirar a la multitud haciendo que Leo también lo hiciera- Este muchacho, este chico que todos ven aquí, es el reemplazo de Alabaster y una de las razones por las que están aquí. Se llama Leonardo, y de ahora en adelante ustedes tendrán que respetarlo y tratarlo como uno de los Grandes- Leo se sintió incomodo con todo eso, sobre todo porque algunos vampiros empezaron a murmurar entre ellos y otros lo miraban confundidos.
-No me siento muy seguro de esto, Maestro. Los miembros no me aceptaran así nada más- Dijo el muchacho.
-Todo a su tiempo, Leo- Volvió a susurrar el portador de la máscara veneciana.
-¿Qué tal si el tiempo no me favorece?- Volteó a verlo- ¿Qué tal si no merezco esto?
-De todos los hermanos de la Orden que conozco, tú tienes lo necesario para tomar el lugar de Alabaster. Eres incluso mejor que él- El Maestro se dirigió una vez más hacia la multitud, y entonces dijo:- Se ofrecerá un baile en su honor que, por cierto ya ha empezado.
Luego de que el Maestro dijera eso, de repente la sala se lleno de uno de esos vals de música clásica de hace ya varios milenios atrás que hasta al momento, por lo menos el Maestro, seguía utilizando cuando se le ocurría ofrecer un baile como ese.
-¡Disfruten la noche!- Exclamo y entonces empezó a subir las escaleras dejando a Leonardo parado en el primer escalón de estas todavía pensando si corría a él diciéndole que Alabaster los quería traicionar o quedarse callado y disfrutar de su estancia ahora como uno de los Grandes. Qué más daba, de igual modo le había dicho la cosas demasiado tarde, así que Leo desvió la vista hacia adelante encontrándose con que ya todos los vampiros habían tomado a sus parejas y bailaban al ritmo de la música.
Miro a su lado derecho y encontró a Andrea Van Garrett mirando a todas las parejas danzando, pero ella ni se molestaba en buscar a alguien con quien unirse a la fiesta en honor al ascenso del nuevo Grande, quien tampoco tenía pareja con quien pasarla. Reunió valor para hacer lo que estaba por hacer y, sin titubear, avanzo a donde estaba Andrea y le toco el hombro, lo cual llamo la atención de la vampiresa y esta se giro a ver al chico a su lado quien, sonriente, dijo lo siguiente:
-¿Me concede esta pieza, my lady?- Dijo Leonardo inclinándose un poco a ella, pues él era como tres centímetros más alto.
-Hablas como el educadito del Maestro… Pero nada más porque tú me lo pides.
Leonardo tomo eso como una aceptación y con delicadeza cogió la mano de Andrea para después llevarla poco a poco junto con las demás parejas de vampiros, quienes seguían bailando al ritmo de la música. Leo no era un experto en eso de la danza, por lo que solo improviso y con una mano rodeo la cintura de Andrea y con la otra seguía tomando su mano. Poco a poco ambos se empezaron a mover a paso lento teniendo el cuidado de no cometer una estupidez y pisar al otro, pero, sorpresivamente, pudieron acelerar un poco más el ritmo de la danza sin miedo a equivocarse, dando volteretas al mismo tiempo que las otras parejas y avanzando por toda la planta principal de la mansión. El movimiento de sus pies deslizándose por el piso se sentía casi como cuando flotaban en el aire, porque ni siquiera se sentía que hubiera piso y Leo no tenía ni la menor idea de donde había sacado esos pasos para bailar. Ni el mismo se entendía a veces, pero al ver el rostro sonriente de Andrea se sintió complacido consigo mismo por no haber cometido una estupidez y media.
Siguieron bailando al ritmo de la música, hablando sobre ciertas cosas de interés, cambiando de posición en ocasiones, haciendo múltiples movimientos lentos y elegantes. Vaya, Leonardo pudo haberse esperado de todo cuando el Maestro le dijo que todos los miembros de la Orden de los Vampiros se presentaría ese día casi cuando fuera la hora de enviarle la señal a Marshall Lee, pero nunca pensó que conocería, en su opinión, a la vampiresa más hermosa que sus ojos hubieran visto.
….
-¡NO! ¡De ninguna manera permitiré que arriesgues tu vida así!- Gritaba Cake histéricamente luego de que su hermana le hubiera pedido dejarla ir con Marshall a quien sabe donde por la amenaza que había recibido.
-Por favor, Cake. Puedes ir con nosotros si quieres- Decía Fionna intentando convencer a su hermana de que la dejara ir.
-¡He dicho que no, Y NO! Es muy peligroso, no sabemos qué cosas horripilantes se encuentren a donde vayamos ¡Sería un boleto a la muerte, Fionna!
-Vamos, hermana, hay que ir con Marshall para que no le pase nada. Sera una aventura.
-No. Sera un pasaje sin retorno al fondo de nuestro pozo.
-¿Qué tengo que hacer para convencerte?... ¡Ah, ya se! Te daré un estambre de hilo, espagueti y un ratón de juguete si aceptas.
-Ya, Fi, sabes que no iré. Además, es por Marshall Lee por quien quieres ir, ¿no?- La humana iba a protestar, pero la gata no la dejo hablar- Ya lo sabía. Ese colmillos nunca deja de meterse en problemas y ahora quiere que tu lo ayudes a solucionárselos ¡Hazme el favor!
-En realidad yo le dije que iría con él. Por favor, Cake, si tú no quieres ir no importa, pero déjame ir con él al menos y te prometo regresar en una pieza.
-No.
-Por favor.
-No.
-Por favorcito.
-¡Que no!
-¡Por favor!
-¡QUE NO!- Grito la felina cuando su hermana termino por colmarle la paciencia- ¿Pero sabes qué? Si quieres arriesgar tu vida yendo con Marshall Lee al punto más lejano de toda Aaa por mí está bien ¡Ni siquiera sé porque te estaba deteniendo! Ya tienes diecisiete años, eres lo suficientemente madura para saber lo que está bien y mal.
-Pero, Cake…- Intento hablar ella, pero la gata la interrumpió de la nada.
-Nada. Vete si quieres, pero yo no arriesgare mi pellejo yendo allá ¡Además mira!- Dijo señalando a la ventana. Fionna se asomo a través de esta y se encontró con un cielo negro con varias estrellas adornándolo y la luna en medio de este- La noche ya callo. La carta decía que Marshall tendría que partir esta noche después de que se viera una señal en el cielo y creo que no falta mucho para eso.
La humana siguió mirando a través de la ventana analizando con cuidado las palabras de Cake. Durante diecisiete años la estuvo protegiendo, criándola como su hermana menor a pesar de que ella era humana y fue criada en una familia de gatos con poderes mágicos. Y siendo Cake una de sus seres más queridos no se atrevía ni quería dejarla sola en Aaa mientras ella iba con Marshall a ayudarlo a acabar con quienes querían matarlo, con la llamada Orden de los Vampiros, pero el único problema era ese; Cake no quería ir. No podía obligarla, su hermana ya era bastante madura para hacer lo que una chica de diecisiete años le pidiera que hiciera, pero –y Cake acababa de decírselo- ella también ya era lo bastante grande para tomar sus propias decisiones. No le importaba lo que llegara a pasarle durante ese viaje mientras fuera con Marshall, lo quería mucho como para dejarlo que se fuera en un viaje en el que correría muchos peligros, y aunque a Cake también la quería mucho su decisión era su decisión. La iba dejar sola, si, y no era por ser egoísta ni nada por ese estilo, era, en mayor parte, por amor.
Se concentro un poco más en el cielo negro y estrellado. La luna parecía haber perdido un poco de su brillo de costumbre, quien sabe por qué, y con su decisión ya asegurada, Fionna se aparto de la ventana, cogió su mochila verde en la que llevaba lo que necesitaría y su espada. Se la colgó en la espalda sintiendo como Cake no hacía más que quedársele viendo sin decir una sola palabra. Fionna no volteo a verla porque sabía que se arrepentiría cuando la viera, por lo que una vez que tuvo todo listo se encamino a la puerta de madera, la abrió, dio un paso al frente y, antes de salir por completo de su casa, le echo una última mirada al interior de la Casa del Árbol. Cake seguía de espaldas a la puerta, con los brazos cruzados, en la misma posición en la que estaba hace un rato. A Fionna le dieron ganas de llorar al notar que se iría con la imagen de su hermana enojada con ella, pero para no retrasarse más de lo que ya se había retrasado tratando de convencerla para que fuera con Marshall y ella al viaje, lo último que le dijo a Cake fue:
-Regresare pronto, sis. Un poco tarde, pero llegare- Y entonces se marcho, cerrando la puerta tras de sí.
Era la primera vez que Cake se negaba a ir a una aventura tan importante con ella y obviamente lo anterior la dejo conmocionada. El mundo parecía que se estaba volviendo tan loco como la Mujer Mágica o la Gansa Mansa, aunque no en ese sentido. En fin, el punto era que Fionna esa noche salió de aventuras pero sin Cake acompañándola, como era de costumbre.
Por alguna razón el camino al Dulce Reino se le hizo más largo que en otras ocasiones, se suponía que era ahí donde Marshall y ella se encontrarían para partir en el viaje y al mismo tiempo despedirse de la Dulce Gente y el Dulce Príncipe. Sería triste verlos a todos diciéndoles adiós y llorando al mismo tiempo, pero sería aun más triste no haber visto a Cake ahí para apoyarla. Lanzo un suspiro a la nada tratando de olvidarse de una buena vez de eso, después de todo no era la primera vez que Cake y ella tenían una pelea como esa. Miro al cielo buscando algo, para su suerte todavía no se veía la señal prometida por ningún lado, solo un montón de estrellas y constelaciones tintineantes. Tardo como veinte minutos en llegar al Dulce Reino y, en la entrada, efectivamente se encontraban todos los habitantes del Dulce Reino, muchos de otros reinos y varios príncipes que iban a despedirlos también, entre ellos Gumball. A la humana no le importo demasiado verlos a todos ellos, se intereso más en la persona que estaba frente a ellos.
Marshall también llevaba un arma a la mano, su Guitarra-Hacha, y en su espalda colgaba una mochila gris un poco diferente a la de ella y algo desgastada de varias partes. Él le sonrió cuando la vio venir y ella le correspondió el gesto cuando estuvo frente a él. Gumball fue el primero y el único que se atrevió a hablarles antes de que la supuesta señal que se vería por toda Aaa marcara su rumbo de partida.
-Chicos, solo quiero que sepan que el Dulce Reino, su soberano y todos los reinos de Aaa los echaran de menos. Incluso te extrañare a ti, Marshall Lee- Dijo él en un tono casi melancólico.
-Maldito Gayball, me va hacer llorar- Pensó el vampiro desviando la mirada para que no vieran que los ojos se le habían cristalizado.
-Príncipe Gumball, le prometemos que regresaremos pronto. No tiene porqué preocuparse de nada- Dijo Fionna para calmar las aguas.
-Eso espero, Fi. Eso espero- Dijo el joven monarca limpiándose una lagrima que accidentalmente se le escapo- ¿Cake no irá con ustedes?
-No. No se intereso en venir- Respondió la chica.
-¿Qué? ¿Por qué?- Pregunto Marshall, pues la respuesta le cayó por sorpresa.
-Dijo que era muy arriesgado, que ir contigo solo traía problemas y nada más- Marshall miro ligeramente hacia abajo negando con la cabeza al escuchar la explicación de Fionna. La gata loca de su novia lo odiaba, eso lo tenía muy claro, pero por lo menos debió haberse molestado en acompañar a su hermana.
-¿Quieres que hable con ella antes de irnos?- Se ofreció el vampiro a su novia.
-Déjalo así mejor. Ya no tenemos mucho tiempo, la señal se dará en cualquier momento y después no sabremos a donde ir.
-Dijiste que la convencerías con cloroformo y quien sabe con qué tantas cosas más.
-Tenía que respetar su decisión- Dijo ella, encogiéndose de hombros.
-Oigan chicos, miren eso- Interrumpió Gumball señalando a un punto del cielo nocturno.
Marshall y Fionna miraron a donde señalaba el monarca y se toparon con que, en un punto lejano, iba subiendo una bola blanca que cualquiera confundiría con una estrella, solo que esta "estrella" era más grande y luminosa que lo normal y se estaba moviendo hacia arriba dejando a su paso una cola, como si fuera más un cometa que una estrella. El objeto luminoso subió y subió de forma vertical al suelo seguido por las miradas de todos los presentes en el lugar, era muy difícil perder algo tan brillante en medio de la noche y no lo perdieron de vista hasta que la bola blanca se puso frente a la luna y, fue entonces, cuando todo sucedió. Un momento después de que la esfera luminosa se colocara frente al satélite natural de la Tierra, de repente este comenzó a girar sobre su propio eje liberando al mismo tiempo rayos de energía que fueron vistos por todos. Y conforme la velocidad iba aumentando, debajo de la esfera la cola luminosa que al principio la acompaño durante su travesía por el cielo se convirtió en una ráfaga de viento que levanto arena por todos lados mientras la esfera seguía girando sobre sí misma frente a la luna. De repente, el objeto empezó a emitir un resplandor mucho más brillante que al principio y los rayos de energía liberada del núcleo de la supuesta estrella se intensificaron más hasta llegar al punto en que se dispersaron por este y oeste convirtiéndose en truenos. Poco después, la esfera se hizo más luminosa y de un momento a otro esta exploto provocando que todos entrecerraran los ojos o se cubrieran la cara para no terminar cegados por la cantidad de energía que libero la explosión en ese momento, pues la noche se convirtió en día por un par de segundos al momento de la explosión.
Cuando la luz dejo de verse, la multitud reunida en la entrada del Dulce Reino por fin pudo abrir los ojos, pero al hacerlo encontraron una imagen aterradora, se podría decir, sobre el cielo. Se trataba de la imagen de un enorme Ave Fénix blanco con las alas extendidas en las que se podía notar el efecto del fuego que el ave desprendía de estas, y era tan grande la figura del animal que cubrió a la luna por completo a parte de las estrellas del firmamento con sus alas, su cola, su cabeza y su cuerpo. Era un espectáculo hermoso, pero a la vez aterrador el que se veía en el cielo, y cuando Marshall Lee vio a la majestuosa ave antigua frente a él al fin pudo comprender lo que quiso decir aquella parte del mensaje "… al darse una señal que toda la Tierra de Aaa vera." El Fénix blanco que estaba viendo sin duda alguna era lo que el mensaje de la carta le prometió, esa figura tan luminosa sin duda alguna había sido vista por toda Aaa. Miro a Fionna, su novia estaba hipnotizada ante la presencia de la figura del Fénix ante ella, algo que seguramente jamás debió haber visto por la forma en que mostraba impresión en su rostro.
-¿Estás segura de que quieres seguir?- Le pregunto Marshall a Fionna, quien volteo a verlo y asintió con la cabeza decididamente.
-Podemos hacerlo. Aunque debo admitir- comento regresando la mirada al Fénix blanco-, que son muy buenos efectos especiales, oye.
-Es el símbolo de la Orden de los Vampiros- Dijo alguien detrás de ellos, pero no fue Gumball el que hablo. Voltearon y encontraron a Hanna, la madre de Marshall, parada frente a ellos y mirando al ave luminosa en el cielo.
-¿Mamá? ¿Qué estás haciendo aquí?- Pregunto su hijo.
-No iba a dejar que te fueras sin antes despedirte de tu madre, jovencito. De mi no te zafas tan fácil, eh- Dijo la demonio sacándole un par de risas a su hijo- ¿Estas nervioso?- El negó con la cabeza- Marshall, solo quiero que sepas, hijo, que tanto yo como la Nocheosfera te desearemos la mejor de las suertes.
-Ma´, no tienes que hacer esto- Dijo él sintiéndose un poco avergonzado.
-¿En serio? Qué bueno, no tenía tantas ganas de hablar mucho de todos modos- Volteo a ver a su hijo, quien perdió su vergüenza y la miro con expresión seria- Ya pues, se que te irá bien, Marshall. Eres el Rey de los Vampiros e hijo de Algul Abadder. Y estoy bastante segura que tu padre te ayudara con esto.
Antes de que Marshall pudiera decirle algo más a Hanna, de repente en el aire se formo un espiral que poco a poco se convirtió en un ovalo flotante, un portal en pocas palabras. Ninguno de los dos se espero que tuvieran que viajar en portal mágico, pero eso les evitaba caminar demasiado y cansarse más rápido.
-Bueno… aquí termina todo- Comento Fionna echándole una última mirada a las personas que había conocido y que estaban despidiéndola junto con Marshall. Sin embargo, no se veía a Cake por ningún lado.
-¡Adiós!- Gritaron todos los presentes cuando supieron que la heroína de Aaa y el Rey Vampiro estaban por cruzar al otro lado de ese portal.
-Ya nos veremos después, mamá. No me esperes, eh.
-¿¡Esperarte!? ¡Siempre llegas tarde!
El joven se dirigió a Fionna, quien también cruzo miradas con él.
-Hay que irnos- Informo, extendiéndole una mano. La humana la acepto y apretó la mano de su novio dando un suspiro cuando se dio cuenta de que ni por aquí ni por allá había rastros de su hermana. Le dolía irse sin verla una vez más, pero ya ni modo.
Se dieron media vuelta de cara al portal mágico y al ave Fénix que aun seguía resplandeciente en el cielo, aunque ya estaba empezando a desaparecer de este. El Rey Vampiro y la humana miraron al portal, no se veía nada del otro lado más que el espiral que adornaba el punto sin fondo de este. Cruzaron miradas una vez más, respiraron profundo y después exhalaron al mismo tiempo aferrando sus manos más a las del otro. No esperaron más y avanzaron dentro del portal que, al cruzarlo, desapareció en el aire junto con Marshall Lee y Fionna dentro de este dejando nada más que un silencio sepulcral y un luminoso Fénix blanco que por fin estaba empezando a borrarse del firmamento de estrellas.
….
El portal dejo verse una vez más dejando que Marshall y Fionna lo cruzaran para después desaparecer dejándolos a ambos varados en una especie de cámara con un fondo muy largo en el que se veía una puerta al final, solo que esta no era muy visible porque la cámara estaba iluminada por seis antorchas, tres en cada una de las paredes. En el piso había varios esqueletos y huesos regados por todos lados, algunos eran pequeños y otros eran grandes con forma humanoide y algunos de los huesos regados en el piso todavía tenían carne alrededor que apenas se empezaba a descomponer. A duras penas se podía notar que las paredes estaban manchadas de algo, y cuando Marshall olfateo ese algo noto que se trataba de sangre ya vieja, de hace al menos cuatrocientos años, definió.
-¿Y bien?- Pregunto Fionna logrando que su voz hiciera eco por toda la cámara debido a los techos altos- ¿Qué hacemos?
-No lo sé, pero quedándonos aquí no vamos a averiguarlo- Dijo Marshall y entonces se percato de la puerta al fondo- Por ahí.
La señalo y entonces se atrevió a caminar directo a donde estaba está pensando que, siendo una cámara de ese estilo, no debía haber nada que pudiera ponerlos en peligro a menos que un monstruo entrara corriendo por esa puerta e intentara matarlos. La humana, no muy segura del todo, siguió a su novio para llegar a donde la puerta también creyendo, en parte, que dentro de esa cámara no debía haber ningún peligro grave que los afectara de algún modo. De lo que si no se dieron cuenta, fue que Marshall, accidentalmente, al dar un paso, su pie piso algo que poco a poco se fue hundiendo y que, de repente, hizo que un péndulo gigantesco se revelara y cayera del techo directo a la cabeza de Marshall Lee. Fionna, al darse cuenta del peligro que corría el Rey Vampiro, rápidamente avanzo a donde este y lo jalo de los hombros quitándolo de la zona de peligro y cayendo junto con él al suelo. Lee entonces vio el péndulo que se había dejado caer justo en el lugar en el que él estaba, lo que significaba que el filo pudo partirle la cabeza en dos si Fionna no lo hubiera salvado. Como tres segundos después, el péndulo automáticamente volvió a subir escondiéndose en el techo de la cámara.
Ahí, Fionna y Marshall se dieron cuenta de que la pared tenía cinco escapes separados como a un metro de distancia y más adelante tenía otros cuatro, pero estos eran más largos y, bien escondidos en las paredes, se encontraban dos agujeros de gran tamaño muy cerca de las paredes y Glob sabe que saldría del interior de esas cosas.
-¿¡Pero qué demonios fue eso?!- Pregunto Fionna.
-No lo sé, pero si no hubieras estado aquí definitivamente no hubiera regresado a Aaa- Comento Marshall Lee, mirando temeroso al techo.
-Estos tipos en verdad quieren matarte por lo que le hiciste a Alabaster- Comento ella, levantándose y ayudando a su novio a levantarse.
-Me di cuenta, Fi. Oye, ¿qué tienes bajo el zapato?- Le dijo al mirar hacia abajo. La humana también hizo lo mismo y retiro su zapato revelando el sobre de una carta como la primera que recibieron en Aaa después del asesinato de la paleta helada, solo que este tenía escrito al frente: La Orden de los Vampiros. Marshall la tomo y dijo:- Es una carta. Otro mensaje de la Orden, tal vez.
-¿Y qué dice?- Pregunto Fionna con curiosidad.
-En eso estoy- Informo el vampiro y entonces abrió el sobre, saco la carta, la desdoblo y leyó (afortunadamente no estaba en latín)- Dice: "Bienvenido a la primera parte de su primera prueba, Marshall Lee. La cámara en la que usted se encuentra ahora parece no tener nada de especial a simple vista, sin embargo es una trampa mortal que le dará a conocer algo de lo que le espera durante el transcurso de la semana. Conforme usted vaya avanzado las pruebas empeoraran y su sufrimiento físico y mental lo llevaran a la muerte, pero por ahora me gustaría que las sorpresas lleguen a usted como deben de ser; sorpresas. Que se divierta averiguando como sobrevivir a esto" ¿Divertirme? Estos tipos en verdad están locos.
-¿No dice nada más?- Lee negó con la cabeza. Suspiro, mirando el techo, las paredes y la puerta que los llevaría a la siguiente prueba- Podemos cruzar flotando.
-Hey, es verdad. Pero… hay que estar seguros de que no hay peligro- Dijo metiendo su mano al bolsillo de su pantalón, sacando una moneda de plata- A ver qué pasa.
Dicho eso, Marshall lanzo la moneda en el aire con la fuerza suficiente para que llegara al otro extremo de la cámara. Paso libremente por debajo de las aberturas en las que se desprendían los cinco péndulos y siguió avanzando en el aire hasta que llego a las otras cuatro aberturas, las que eran más largas, pero, al momento de cruzar una de estas, automáticamente el primer péndulo se presento en el acto meneándose de izquierda a derecha a gran velocidad. Los otros tres también fueron accionados cuando la moneda paso debajo de estos y apenas se vio cuando el último péndulo apenas logro golpear a la moneda en un extremo haciendo que esta diera vueltas en el aire, pero sin dejar de avanzar. Y cuando la moneda de plata ya estaba por terminar su camino, esta llego a la parte en la que se estaban los dos agujeros escondidos en la pared y, al igual que los péndulos, por el movimiento del objeto fueron activados dos enormes puntas como de taladro, pero estas eran mucho más grandes, gruesas y filosas que las de un taladro normal. Al pasar la moneda entre los agujeros las supuestas puntas de taladro aparecieron de repente y ambas puntas atravesaron la moneda por las dos caras deteniendo de repente el paso del objeto de plata.
Al retirarse las puntas de taladro, la moneda cayó en seco al suelo con ambos lados perforados. Y en el otro extremo de la cámara, a Fionna y Marshall se les había caído la quijada y también habían puesto los ojos en blanco como platos al darse cuenta de todo lo que tenían que pasar para llegar a la puerta del otro lado. Ver la moneda de plata ahí tirada con ambas caras perforadas sin duda alguna les dio a entender que sus cráneos serian atravesados de la misma forma si no se cuidaban al pasar por ahí. Se miraron entre los dos sin borrar la expresión que tenían en sus caras. La cosa en verdad se estaba poniendo difícil.
-¿Piedra, papel o tijeras a ver quien pasa primero?- Dijo el vampiro.
-No lo creo- Respondió ella- Los primeros cinco metros podemos pasarlos flotando, lo difícil será lo que sigue y lo que sigue después de lo que sigue.
-A ver, tenemos cuchillas peligrosamente mortales que son activadas por movimiento, una moneda que ya no me van a aceptar en el banco y la probabilidad de ser atravesados por los dos lados… Nada de que estresarse.
-Ya deja de hablar y terminemos con esto de una vez- Dijo Fionna y entonces se subió encima de la espalda de su novio, quien despego los pies del suelo y floto con cuidado atreves de las aberturas que permitían que salieran los péndulos, pues si lo hacían caminando seguramente pisarían la parte del suelo que activaría una muerte segura.
Y al cruzar, Marshall ni siquiera se molesto en avisar lo que hizo a continuación y al momento de poner los pies en el suelo salto al frente y el movimiento de Lee al instante activo los cuatro péndulos que se meneaban de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Asustada, Fionna oculto su rostro en la espalda de Marshall temiendo porque la cuchilla los partiera en dos, sin embargo su novio fue lo suficientemente rápido y antes de ser rebanados por el filo de la cuchilla, este se elevo lo más rápido que pudo evitando la cuchilla y, antes de que esta regresara a la derecha, Lee se dejo caer encima de esta abrazándose del grueso palo de madera que unía la cuchilla con el contrapeso oculto en el techo. Ahí, Marshall y Fionna estuvieron yendo de un lado a otro esperando el momento apropiado para saltar al otro péndulo, y ese momento llego tan de repente que Marshall tuvo que saltar a la nada sin pensar con Fionna fuertemente aferrada a su espalda. Se golpeo la cabeza cuando intento agarrar el palo, afortunadamente esto no lo dejo inconsciente y Marshall abrazo el palo y una vez más espero el momento para volver a saltar. Llego el momento y entonces él se abalanzo contra el siguiente péndulo con su novia aun en la espalda pero, accidentalmente, no logro tomar el palo del contrapeso a tiempo y este nuevamente lo golpeo en un costado de la cabeza, lo que trajo como consecuencia que Fionna se desprendiera de su espalda y cayera en el piso en medio de los dos últimos péndulos.
El Rey Vampiro, después del segundo golpe, sufrió un tercero impactando su espalda contra la pared manchada de sangre que estaba detrás de él, lo único malo del asunto era que el vampiro había quedado justo en el camino del péndulo, el cual de repente regreso a la izquierda con su afilada cuchilla amenazando con atravesar el pecho de Marshall Lee, quien apenas se estaba recuperando del impacto y permanecía arrodillado en el suelo con su mano izquierda aguantando su peso y la derecha sobándole la parte afectada. Fionna, al darse cuenta de la situación, rápidamente se recupero y se abalanzo contra Marshall, a quien jalo del cuello de la camisa justo en el momento en que el filo de la cuchilla paso rosando la piedra de la pared en la que Marshall estaba recargado. Y tal como cuando el chico estuvo por perder su cabeza pensando que no había nada de qué preocuparse en la cámara, este quedo impresionado cuando vio que estuvo en peligro de muerte y Fionna tuvo que salvarlo.
Cuando se recupero, el Rey Vampiro se levanto y ayudo a Fionna a que también se levantara. Ya solo quedaba un péndulo que pasa y tratar de salir vivos de las horribles puntas de taladro que perforaron la moneda. La cuchilla iba de aquí allá a una razonable velocidad, y con cada ida y regreso que daba Marshall y Fionna la seguían con la mirada. Fue entonces cuando el vampiro subió de nuevo a su novia a su espalda y floto de nuevo casi al tocar el techo, se lanzo a abrazar una vez más el palo del contrapeso y acto seguido logro pisar el piso quedando otra cosa que pasar más que las filosas puntas que salían de los agujeros que estaban ocultos en la pared. Bajo a la chica de su espalda y con un gesto de la mano le indico que se agachara, ella entendió lo que su novio quería hacer y se recostó en el piso seguida de Marshall, quien se arrastro por el piso siempre manteniendo la cabeza baja al igual que Fionna, quien le seguía el paso. Por alguna razón las puntas de taladro percibieron el movimiento de ambos y estas se activaron al instante revelándose por encima de las cabezas de ambos que por el miedo casi besaron el suelo por haber querido esconder sus cabezas y al tiempo detuvieron el paso. Sin embargo, al ver que las puntas de taladro filosas estaban muy encima de ellos, siguieron avanzando hasta que llegaron del otro lado y estuvieron fuera de peligro.
Recargaron sus espaldas en la puerta y elevaron la vista hacia el techo respirando agitadamente por haber estado tan cerca de la muerte. Se sentían fallecer. Y eso que solo era una parte de la primera prueba, para que les gustara más. A Marshall le dolía la espalda por el impacto que sufrió contra la pared e incluso podía jurar que el corazón le volvió a latir durante un instante cuando la cuchilla casi le atraviesa la cara. Miro a Fionna, quien ya estaba más recuperada y también había volteado a verlo a él.
-¿Estás bien?- Pregunto él.
Ella le sonrió.
-Fue… ¡algebraico!- Exclamo Fionna al sentir todavía la adrenalina en su cuerpo. Marshall rio un poco al notar el entusiasmo de su novia.
-¿Cruzamos esta puerta ya?- Pregunto él cuando recupero sus fuerzas en buena parte.
-Si… ¿Qué es lo peor que puede pasarnos?
Y entonces se pusieron de pie, giraron el picaporte, abrieron la puerta y entraron esperando que lo que venía no fuera tan malo como eso…
¡Eso es to- eso es to- eso es todo, amigos! Ya regrese, y creo que más temprano, y conmigo el quinto capitulo de El código Negro. Como podrán ver, las pruebas que se le prometieron a Marshall ya se le están presentado y tal y como dije en el capitulo estas empeoraran conforme pase cada una de ellas, y recuerden que esta solo es la primera parte de la primera prueba. Con respecto a la pelea de Fionna y Cake, lamento si no les gusto, pero las cosas se areglaran muy poco, se los aseguro, no se como lo hare, pero lo hare. Por ahora, dare los agradecimientos:
Mil gracias a Fiioremarcy117, Blackoctubre, Caprichy Anders y Yoshii Lee por sus excelentes Reviews en el capitulo anterior y por intentar saber a que horas del día me levanto, y la mayoría exagero un poquitín con eso de que me levantaba a la una, las cuatro o las seis de la tarde. Bueno, como sea, eso es todo por el momento, tendre el siguiente capitulo muy pronto. Los adoro, cuídense, dejen un Review para alargar su vida diez años más y disfruten lo que queda de las vacaciones. Nos vemos. Adios.
Riux, Chaitooo.
