El Código Negro.
Capitulo 7: Bienvenidos al Bosque de las Sombras.
El pánico inundo sus rostros cuando escucharon a lo lejos los gemidos infernales acercándose hacia ellos a cada minuto en medio de las paredes en penumbras del laberinto, con su posible libertad sellada por una puerta y un candado. La desesperación inundo a Marshall Lee quien, desesperado, de un momento a otro actuó sin pensar empezando a golpear brutalmente el candado y las cadenas con su Guitarra-Hacha mientras Fionna iluminaba su punto de ataque y en ocasiones, al mismo tiempo, el pasillo detrás de ellos por donde entraría la horda de zombis hambrientos que se encontraron durante toda su travesía por el laberinto. Hasta los huesos le temblaban de solo pensar en la cantidad tan grande de zombis que vendrían arrastrándose a ellos para tener una cena asegurada. Su novio perdió el control de un momento a otro al no poder hacer nada para abrir esa puerta y empezó a golpear las gruesas cadenas y el enorme candado con la Guitarra-Hacha en un intento por abrir la puerta y salvarse tanto él como Fionna. Pero sin importar la brutalidad y fuerza con la que golpeara las cadenas y el candado estas no cedían a romperse ni porque en uno de los impactos Marshall llego a liberar chispas de fuego en uno de los impactos, que apenas si logro hacer una pequeña cortada en una parte de la cadena, pero al darse cuenta de que no servía de nada golpear esta siguió golpeando al candado, que resulto ser más duro de lo que esperaba.
Un golpe. Dos golpes. Tres golpes… El caso era que nada funcionaba, nada era lo suficiente para salir de allí, así que cuando el Rey de los Vampiros en verdad se harto de la situación, ya no pudo controlarse más y arrojo su arma al suelo con la consciencia ardiéndole de coraje, lo que provoco que Fionna mirara impresionada el nivel de ira que alcanzo Marshall Lee al no poder romper el candado. Fue entonces que el joven mostro sus ojos de demonio y tomo el candado con sus manos para después jalarlo con fuerza hacia atrás mientras la humana seguía iluminando el pasillo por el que de repente se dejo ver a un zombi yendo directamente a donde ellos. Poco después, detrás del primer zombi aparecieron otros diez y luego muchos más convirtiéndose en una masa incontable de muertos vivientes.
-¡Marshall!- Grito Fionna y el Rey Vampiro volteo atrás, encontrándose con la variedad de zombis que ya habían llegado.
-Demonios- Maldijo este y entonces apoyo sus pies en la madera de la puerta, jalando con más fuerza el candado- ¿Puedes distraerlos?
-Tratare- Dijo ella desenfundando su espada- ¿Qué tanto te falta?
-Mucho- Respondió Lee jalándose a sí mismo y al candado en sus manos- ¡Rómpete, maldita porquería!
-Ojala Cake estuviera aquí- Susurro Fionna para sí misma, esperando a que el primer zombi se acercara.
No falto mucho para eso, pues primer muerto viviente que vio dar la vuelta en la esquina llego mucho antes que los demás y se abalanzo a ella, cosa que no le funciono del todo porque al momento de acercársele, Fionna le encajo la punta de su arma en el pecho, luego se la saco y le corto la cabeza a la mitad. Le siguió entonces con el siguiente zombi, al cual mutilo cortándole el cuello y lo mismo hizo con los siguientes cuatro, que llegaron un poco más tarde que sus compañeros, pero eso no evitaba que los demás llegaran en multitud hacia ella. Eran muchos, más de veinte tal vez, y a todos tenía que propinarles la muerte más rápida que podía cortándoles las cabezas y retrocediendo un poco, estando a una distancia lo suficientemente segura para que no la tomaran por sorpresa.
-¡Apresúrate, Marshall!- Exclamo la heroína al tiempo en que mutilaba a todo zombi que se le cruzaba.
-¿¡Y tú qué crees que hago!?
Pero Marshall Lee no se había dado cuenta de que en todo el tiempo en que llevaba jalando el candado la parte que unía a las cuatro cadenas se había zafado un poco y no faltaba mucho para que esta se librara del candado. Y fue entonces que el vampiro dio un jalón más fuerte hacia atrás haciendo que las cuatro cadenas se zafaron del candado provocando que Marshall cayera rodando por el piso debido a la fuerza con la que se impulsaba para quitar el candado, pero cuando se dio cuenta de que ya nada les evitaba abrir la puerta, Lee corrió hacia la puerta de madera y la empujo con su hombro logrando abrirla de golpe, y ni siquiera vio el paisaje frente a él cuando de nuevo volvió a coger la Guitarra-Hacha tomando el camino en donde estaba su novia, a quien ayudo cortándole de golpe el cuello a dos zombis que estaban por tomarla por sorpresa. Y sin avisar tomo su mano y la llevo corriendo a la puerta ahora abierta al final del laberinto hasta llegar al otro lado de esta al tiempo en que la manada de zombis seguía acercándose a ellos, tercos con probar su carne.
-Ayúdame, Fi- Pidió. Entonces volvió a empujar la enorme puerta, ayudado de Fionna- ¡Mas fuerza!
La puerta era muy pesada, sus brazos no tenían la fuerza suficiente para cerrarla más rápido, pero lograron hacerlo antes de que la horda de zombis llegara, pero terminaron por cortarle un brazo a uno de ellos.
-Glob… eso estuvo de terror- Comento Fionna, respirando agitada y volteo hacia atrás, iluminando el paisaje con su linterna- ¿En dónde estamos?
-Por piedad que no sea otro laberinto lleno de zombis.
-No parece serlo. Mira- Le dijo, iluminando todo el lugar con la luz de la linterna. Analizo todo lo que veía en el paisaje, aunque era casi imposible porque la luz de linterna no ayudaba mucho en esos momentos, aunque la luz de la luna los dejo ver varios árboles por aquí y por allá ocultando el suelo y sus raíces en una ancha nube de niebla.
-Parece un bosque- Atino a decir-… ¿Pero de qué tipo?
-A mi me recuerda un poco al Bosque Negro de Aaa, pero sin la neblina y tampoco tan oscuro.
-Eso es porque no debe ser la especie de Bosque Negro que conocemos, Fi- Al momento de decir eso, una parvada de cuervos echo a volar por encima de los arboles con el tronco torcido causando leve pánico en las expresiones de Marshall y Fionna.
-Ya me dio miedo.
-Y todavía debemos esperar a lo que sea que hayan metido aquí… Bueno, sigamos caminando a ver que encontramos.
-¿Te golpeaste la cabeza o qué?... Si vamos caminando por ahí quien sabe con qué nos vayamos a encontrar. Hicimos lo mismo en el laberinto y en la cámara de los péndulos, y en las dos estuvimos a una cosita de nada de terminar valiendo ¿Quién dice que por aquí no hay monstruo con tentáculos que nos saldrá de la nada y nos perseguirá por todos lados hasta tener un rico banquete de vampiro y humano?
-Pues no lo averiguaremos si nos quedamos aquí parados, ¿verdad?
Dicho eso el vampiro le tendió una mano a su novia para que caminara junto a él a pesar de que las ganas de dormir los estaban matando. Ella no tuvo opción y simplemente tomo la mano de Marshall empezando la siguiente fase de su aventura a la Orden de los Vampiros.
Durante el tiempo que estuvieron caminando y adentrándose más en el bosque con la espesa neblina tapándoles hasta las rodillas. El clima era frio y pesado, casi parecía que te asfixiaba y el ambiente tan gótico hacia que Fionna tragara saliva de forma pesada y se aferrara más al agarre y cuerpo de Marshall Lee. El vampiro no quería aceptarlo, ya hasta había intentado ignorarlo, pero nunca llego a pensar que ese bosque lo tuviera en estado de suspenso, o de miedo, algo que el Rey de los Vampiros afirmaba desconocer por completo teniendo en cuenta que todos le tenían miedo a él, y él a nadie. Pero ahora que estaba caminando en medio de ese lugar, ahora que se enfrentaba a lo desconocido, sentía algo dentro de sí que lo molestaba un poco, casi como un leve dolor de estomago pero más raro. Y entonces se dio cuenta de que, cuando era niño, durante la Guerra de los Champiñones, sintió lo mismo, solo que esto se le presento como un sentimiento muy normal en un niño de su edad asustado por encontrarse solo, abandonado en medio de una ciudad consumida por la ya avanzada guerra; eso era miedo. Aquella sensación humana ya se le hacía muy rara de sentir, y que le llegara de un momento a otro era algo preocupante, pues él solo sentía miedo cuando se trataba de un caso en extremo peligroso, una amenaza que fuera más allá de lo que se pudiera esperar de cualquiera de los monstruos que vivían en la Tierra de Aaa.
Y entonces un ruido interrumpió todo el silencio sepulcral. Automáticamente ambos voltearon hacia atrás siendo Fionna la encargada de iluminar el tenebroso camino que se atrevieron a recorrer, pero no encontró nada más que niebla, arboles y oscuridad. Todo parecía normal, pero cuando se disponían a seguir, el ruido apareció de nuevo, esta vez entre unos arbustos a su izquierda.
-Hola- Dijo Marshall con un hilo de voz- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
-Dudo mucho que te quieran responder, Marshall- Dijo Fionna. Marshall Lee volvió a llamar en voz baja a los arbustos, pero no recibió respuesta.
-Tal vez fue el viento- Supuso- Estos árboles tienen muchas hojas, alguna debió haberse caído.
-Para ser una hoja hace mucho ruido. Más bien debió ser un cuervo.
-No vamos a quedarnos aquí a averiguarlo, ¿cierto?- Fionna volteo a verlo. Había algo en el rostro de su novio que no le gustaba para nada.
-¿Estás bien?- Le pregunto. Él volteo a verla al principio sin saber que responderle, pero después hablo, esforzando una sonrisa a como pudo.
-Si- Mintió-, ¿por qué no debería de estarlo?
-Te noto un poco raro. Como si te hubieran dicho que acaba de morir alguien y… más pálido de lo normal.
-Debe ser la luz de la luna- Se excuso y Fionna dudo. Estaba consciente de que la luz de luna era blanca, pero en donde estaban la iluminación era muy tenue.
-Ya, en serio, ¿Qué mosco te pico?- Insistió ella mirando al vampiro de la forma en la que ella sabía que lo haría escupir todo.
-Nada- Dijo, desviando la mirada para no cruzare con la de su novia. Fionna suspiro, empezando a preocuparse.
-Marshall, sabes que no importa lo que te pase o lo que me pase a mi- El joven volteo, encontrándose con la alegre sonrisa de Fionna- Yo siempre te amare.
Conmovido, el vampiro estuvo a punto de agradecerle su apoyo a Fionna pero al momento en que quiso abrir la boca de repente los ataco una ráfaga de viento que llego de la nada llamando la atención de los dos, pero el viento era tan fuerte que si volteaban este parecía meterse dentro de sus ojos y desgarrárselos como si fuera un gato asustado. Y cuando la tremenda ventisca paro Fionna y Marshall levantaron la mirada, la neblina que estaba a sus pies se había ido junto con el viento revelando un suelo lleno de raíces, hojas de arboles marchitas y la tierra parecía ser negra al igual que todo el bosque. Fue entonces cuando volvieron a escuchar el mismo ruido que venía de los arbustos y, automáticamente, dirigieron la luz de la linterna a este pero para cuando esta toco el arbusto que en vez de tener hojas tenía más ramas y espinas se detuvo al momento. Si, definitivamente ese lugar ya estaba empezando a rendirle honor a su apariencia escalofriante.
Trataron de ignorar cualquier indicio de que hubiera alguien más que ellos por ese bosque y siguieron caminando por entre las ramas colgantes, tropezando en ocasiones con las raíces que sobresalían del suelo, encontrándose con troncos de árboles con aspectos terroríficos, más que los que estaban grabados en los del Bosque Negro porque, empezaban a pensar, el Bosque Negro resultaba más agradable que ese lugar. Fionna no podía mantener su vista en un solo punto del camino pues cada tres segundos volteaba a izquierda, derecha o hacia atrás asegurándose de que nadie venia siguiéndolos o que algo pudiera sorprenderlos en el momento en que menos lo pensaran. Cada paso que daban era como un eco en todo el bosque, un sonido que perduraba y se extendía por todos lados hasta que desaparecía junto con el frio viento. Marshall, por su parte, no podía hacer otra cosa más que seguir caminando, mantener el rumbo que llevaban y salir de ahí lo más pronto posible para poder mantener a Fionna a salvo durante y después de su estancia allí.
-¿Cuántos años crees que tenga este lugar?- Pregunto Fionna para romper el incomodo silencio.
-Tal vez poco menos de los años que tiene La Orden de los Vampiros, quien sabe. Pero creo que de igual modo ya tiene añales por aquí.
-Pues de que esta muy viejo, está muy viejo, pero… ¿Por qué usar un bosque más feo que la Reina Helada como prueba? Digo, asusta y todo, pero de ahí a que nos haya atacado algo como los zombis pues como que esto ya no es tan malo.
-No debemos confiarnos mucho, Fi. Recuerda que estos sujetos quieren matarme y dudo mucho que mandarme a un sitio como este sea solo para asustarme. Sin duda hay algún truco escondido.
-¿Cómo cual?- Dijo ella con curiosidad. Marshall se encogió de hombros.
-Algo, simplemente. No puedo decirte si es otro ejército de zombis o si es un monstruo al que nos tengamos que enfrentar.
-Voto por el monstruo. Ya he tenido suficiente de zombis por ahora.
Y entonces volvió a hacerse presente un aire frio, tan helado que les erizo la piel nada más tuvo contacto con ellos y tan repentina y fuerte fue la ráfaga de viento que a Fionna se le cayó la linterna en un intento de cubrirse el rostro con las manos para evitar que le entrara tierra en los ojos. Al caerse la linterna, esta se apago al momento dejándolos sumidos en la oscuridad del bosque que termino siendo iluminado nada más por la débil luz de luna que de milagro entraba por entre las hojas marchitas de los viejos arboles. Cuando el viento se detuvo, Marshall y Fionna apenas pudieron ver el paisaje, ahora más oscuro.
-¿Y la linterna, Fi?- Pregunto Marshall.
-Se me cayó. Ayúdame a buscarla- Dijo ella moviéndose con cuidado por el suelo intentando localizar la linterna con la poca luz que había.
-¡Auch!- Exclamo Marshall llamando la atención de Fionna.
-¿Qué paso?- Pregunto ella al momento.
-Tropecé con una raíz y me caí- Respondió Marshall Lee, quien pareció volver a levantarse.
-¿Por qué no me sorprende? Ten más cuidado la próxima vez, Marshall- Dijo ella, hincándose entre las raíces levantadas de los arboles, comenzando a palmear el suelo a ver si así encontraba lo que buscaba.
De lo que no estuvieron conscientes en medio de su búsqueda por el suelo, fue que mientras estaban distraídos a lo lejos, de uno de los troncos de los arboles se estaba revelando una figura de aspecto fantasmagórico. Esta criatura empezó por revelar su mano negra humeante que salió de la madera del tronco y después saco lo que era su cabeza, la cual estaba cubierta de una fina tela negra que lo cubría por completo y no dejaba ver absolutamente nada, más que sus manos y sus pies huesudos. Y al igual que este, de los demás arboles también empezaron a salir criaturas iguales a esta, todas idénticas, y en cuanto se revelaron parecieron percibir la presencia de Fionna y Marshall, quienes seguían buscando la linterna en el suelo ignorando lo que estaba pasando a su alrededor. Las criaturas fantasmas entonces se acercaron flotando hacia ello y de las puntas de sus dedos huesudos se revelaron unas filosas garras negras que, al momento de revelarlas, se lanzaron a donde ellos y sin que se dieran cuenta les hicieron unas heridas profundas en la espalda provocando que soltaran alaridos de dolor al aire.
-¿¡Pero que fue…!?
Fionna no pudo terminar su frase pues antes volvió a ser golpeada por las criaturas, las cuales eran tan rápidas que no se dejaban ver sobre todo porque estaban en su ambiente. Intentaron levantarse e irse corriendo de ahí sin la linterna, pero volvieron a ser derribados por otro golpe de la fuerza fantasma que lo estaba atacando. Marshall hizo un intento por percibir su olor, lo malo del caso era que estas cosas que los atacaban no parecían tener ningún olor y eran más rápidas que alguien a quien le urgía ir al baño.
-Fi, intenta levantarte- Le ordeno. Al momento en que la humana se puso de pie, de nuevo la fuerza fantasma la derribo, dejándole una herida en el brazo.
-No puedo, son muy rápidos- Exclamo ella al Marshall, quien pensaba desesperado en que era lo que los atacaba.
Los golpes eran repentinos y llegaban de la nada y lo que sea que estuviera atacándolos no quería que se fueran de ahí. Y en medio de todos los golpes, el Rey Vampiro logro divisar que Fionna también estaba siendo atacada igual que él y no dejo pasar que en la espalda de la joven estaba una herida de la que estaba desprendiendo sangre, como si la hubiera atacado un animal salvaje, sin contar con que con cada golpe que lo que sea que los estuviera golpeando le daba, una nueva herida iba apareciendo en su cuerpo. A leguas se notaba que Fionna sufría con los ataques, Marshall entonces no resistió un minuto más verla así y a como pudo gateo en dirección a su novia mientras seguía siendo golpeado, pero eso le importaba un bledo ahora, hace cinco meses había sufrido de algo peor e incluso estuvo a punto de morir, así que una que otra cortada no era nada. Lo que más le importaba en el mundo era Fionna y se había prometido así mismo que la cuidaría sin importar lo que llegara a pasarle.
En el momento en que llego a lado de Fionna, lo primer que hizo fue ocultar a la humana en su pecho para después rodearla con sus brazos, ocultándola de todo peligro que pudiera cruzársele y recibiendo él todos los ataques y no ella. Cuando ya no percibió otro golpe más la humana se dio cuenta de que ya no tenía ningún dolor y al abrir los ojos se dio cuenta de que Marshall la tenia oculta abrazándola contra su pecho mientras era él quien recibía los múltiples ataques invisibles. Se miro un brazo el cual parecía que acababa de sufrir el ataque de un gato asustado, sentía un leve ardor en la espalda y una pequeña molestia en la pierna derecha. Le habían dado con todo y ella ni siquiera se pudo mover para defenderse, cosa que por supuesto la molestaba, le molestaba no poder defenderse a sí misma y que otros tuvieran que sufrir para protegerla a ella. Ahora Marshall estaba siendo atacado para evitar que ella resultara de la misma forma, lo hacía para cuidarla, protegerla. Por alguna razón Fionna creía que a veces su novio actuaba de manera más sobreprotectora de lo que hacía Cake, pero esto desde el día en que empezó su relación ha tenido cuidado con que se hiciera un pequeño raspón en cualquier lado.
Miro a todos lados a atreves de los brazos de su novio y, con ayuda de la poca luz que atravesaba las hojas de los arboles, no muy lejos logro ver la linterna que tanto llevaban buscando Marshall y ella, pero con el agarre del vampiro no podría ir tan fácil a donde quería llegar. Y sin avisar, Fionna se zafo de los brazos de su novio, quien se quedo sorprendido mientras todavía era atacado por la fuerza invisible. Quiso gritarle algo a Fionna para que se detuviera, pero fue callado cuando sintió un golpe brutal en su mejilla que lo mando directamente contra el piso y las raíces que salían de este. La humana, por su parte, logro burlar a lo que fuera que estuviera en el aire y llego a donde la linterna tomándola entre sus manos y buscando con desesperación el botón que encendía la luz. Cuando lo encontró al instante lo presiono e ilumino la escena en la que Marshall estaba siendo atacado, revelando que encima de él se encontraban unos seres de aspecto fantasmal cubiertos de una tela negra ya desgastada. Estas criaturas, al notar la luz de la linterna, soltaron un chillido espeluznante y se cubrieron el rostro con sus manos huesudas dejando de atacar a Marshall Lee, quien al voltear hacia arriba se quedo paralizado de ver a las criaturas gritando por haber tenido contacto con la luz de la linterna y no falto mucho tiempo para cuando, aun chillando, huyeron a la oscuridad del bosque dejando a sus presas en el suelo.
-¿Que-eran-esas-cosas?- Pregunto Fionna, quien seguía apuntando con la linterna en donde encontraron la razón de los ataques invisibles.
-Eso no importa ahora- Dijo el Rey Vampiro flotando rápidamente a donde Fionna- Dime, Fi, ¿estás bien? ¿Sientes dolor? ¿Fiebre? ¿Te duele una uña?- Agrego, rodeando a la humana y mirándola de pies a cabeza, asegurándose de que todo estuviera bien, aunque no le gustaban mucho las heridas que tenía en el cuerpo.
-Estoy bien, Marshall. No hay de qué preocuparse, son solo unos rasconcitos y ya. Sanaran pronto.
-Aun así debo asegurarme que estés bien. A ver, ¿cuántos dedos ves?- Dijo, poniendo tres dedos frente a su novia, quien lentamente aparto la mano de Marshall de su vista cruzando miradas con él. Ahí el vampiro comprendió que tal vez estaba siendo un poco histérico, así que suspiro para después decir:- Lo siento, Fi. Es solo que me preocupa tu seguridad. No quiero que te pase nada.
-Yo tampoco, y por eso vine contigo, Marshall. Perderte para mí también sería lo peor que podría pasarme. Entiendo que me cuides tanto, pero no es necesario.
-Fionna, tu sabias que esto sería peligroso y aun así aceptaste venir conmigo por ciertas razones. Yo también lo sabía, pero nunca llegue a imaginarme que tu vida estaría en tanto riesgo. De haberlo sabido te hubiera dicho que no, de igual modo soy un vampiro, un Dracula, un inmortal. Yo sano por más fuerte que sea el golpe- Extendió su brazo lleno de heridas, las cuales estaban empezando a cerrarse.
-Me quedare a tu lado, Marshall. ¿Recuerdas lo que paso con Alabaster hace cinco meses? Fue de las mejores aventuras que tu y yo habíamos tenido, a excepción de la parte en la que creí que ibas a morir, pero eso nos llevo hasta acá. ¿Qué importa si vamos a morir?
-Pero eso ya es el pasado… Ahora nos enfrentamos a algo más grande.
-No hay peligro que yo pueda rechazar, Marshall Lee. Te recuerdo que estás hablando con la protectora de Aaa, heroína y aventurera, la persona que más veces le ha pateado el trasero a la Reina Helada.
El muchacho se quedo callado. Fionna siempre sabía que decir para contradecirlo, sobre todo en ocasiones como esas cuando la vida de alguno de los dos estaba en peligro total, en este caso, ella. Le preocupaba poner en peligro su vida, que terminara como termino él hace cinco meses atrás, que la Muerte tuviera algo inesperado para ellos en lo que avanzaba el viaje. Era gracioso, en verdad, a penas si iban en la segunda prueba y él ya estaba histérico por la posibilidad de muerte de alguno de los dos. Y Marshall quería creer que su padre "que lo escuchaba aun después de muerto" cumpliera con lo que le pidió el día en que Gumball revelo el contenido del mensaje enviado por La Orden de los Vampiros… ¡Qué más daba! Un bosque lleno de fantasmas asesinos que le tenían miedo a la luz no les harían ningún daño… ¿verdad?
-Ok… ¿Seguimos?- Dijo, acomodándose la mochila, que había resultado severamente dañada cuando los atacaron.
Fionna no dijo nada, simplemente ella también acomodo su mochila y empezó a caminar al lado de Marshall cojeando de su pierna izquierda a causa una profunda herida que tenia debajo de la rodilla. Los fantasmas habían desaparecido cuando vieron la luz de la linterna lo cual significaba que le temían a la luz o simplemente no la soportaban. En fin, el caso era que mientras tuvieran luz, esas cosas no los volverían a dañar, pero no estaban muy seguros de poder salir tan fácil de ahí, sin contar con que el sueño y las heridas en su cuerpo estaban matando a Fionna, quien rogaba que todo eso terminara pronto para vendarse la pierna y los brazos y dormir un poco. De igual modo no podía quejarse, era una serie de pruebas de una semana y ellos a penas llevaban un día, pero por fortuna ya se encontraban en la segunda, y es que por más que la humana lo intentara, no conseguía que sus parpados no le pesaran tanto. Marshall se dio cuenta de esto al ver que Fionna había disminuido el paso y apenas si podía sostener la linterna en su mano sin mencionar que constantemente soltaba bostezos de cansancio. Quería dormir, se le notaba a leguas en el rostro, estaba cansada de tanto caminar y correr por su vida, y él también, no lo iba a negar, sus heridas ya habían sanado y estaban cerradas pero de igual modo quería pegar el ojo para recuperar fuerzas. El problema ahí era que tendrían que tener algo de luz que los iluminara toda la noche como una fogata, aunque alguien tendría que despertarse durante la noche para evitar que el fuego se extinguiera y los dejara a la vista de las cosas que los atacaron hace un rato. Ya de por sí Marshall tenía suficiente agotamiento emocional y no le gustaba la idea de tener que estresarse con todo lo que estaba a su alrededor porque desesperándose no iba a conseguir que el tiempo avanzara más rápido o el camino se hiciera más corto.
-Podemos detenernos a descansar, si quieres- Dijo, desviando la vista a ella- Dormiremos aquí… ¿Qué te parece?
Ella lo miro con ojos de sorpresa.
-¿Aquí? ¿En medio de un bosque rodeado de esas cosas raras? ¡Ah, no! Prefiero caminar toda la noche, muchas gracias.
-Pero ya ni siquiera puedes caminar bien- Contradijo el vampiro.
-¡Qué tontería! Por supuesto que puedo caminar bie…
Poco antes de terminar de hablar, Fionna tropezó ligeramente con una raíz y el equilibrio le fallo, terminando por caerse al suelo, estampando su cara contra la tierra de este. Levanto la vista un poco a donde se encontraba Marshall, quien la miraba como si esperaba que Fionna le dijera que no se había equivocado o que tenía razón, pero lo único que hizo la chica humana fue levantarse y darle la linterna a él para después sacudirse la ropa al mismo tiempo en que decía:
-Tú ganas. Pasaremos la noche aquí y seguiremos mañana ¿Pero cómo vamos a burlar a esas cosas que nos atacaron?
-Parece que le tienen miedo a la luz. Una fogata podría ser la opción.
-El viento apagara el fuego- Advirtió.
-Me levantare a encenderlo de nuevo. No es molestia, los vampiros ni siquiera dormimos- Ella lo miro, como no creyendo mucho lo dicho por Lee.
-Si los vampiros no duermen ¿Por qué te oigo roncar cuando voy a dormir a tu casa?
-Eh…
Genial, ahora si se la habían puesto buena.
-No ronco, tengo problemas en mi nariz cuando me acuesto- Se excuso el muchacho de no muy buena manera.
-Ay, si, tu. Tengo problemas en mi nariz cuando me acuesto. Marshall, esa no es excusa.
-¡Es en serio, no te estoy mintiendo!- Le juro, pero cuando se dio cuenta de que no podría mentir más, se dio por vencido- Ya, bueno, tal vez duermo en ocasiones pero puedo mantenerme despierto por esta noche.
-¿Y si nos turnamos?
-También es una opción. Pero yo hago la primera guardia- Se apresuro a decir y Fionna encogió de hombros, aceptando la decisión de Marshall.
Después de todo, por más que le alegara y lo amenazara, el primer turno de guardia seria para él. Y no le alego por una sencilla razón: le urgía pegar el ojo. Aunque no estaba muy segura de dormir en paz con esas cosas asechándolos, esperando a que la luz se extinguiera para atacarlos, matarlos seguramente era lo que querían hacer también. Y por supuesto que a ninguno de los dos se le escapo que, habiendo cosas como esas dentro de ese bosque, debían de encontrarse más criaturas como esas…
Riux quiere pedirle disculpas por su horrible, horrible retrazo. Entenderia que me odiran por haber tardado como una semana en subir este capitulo, pero miren el lado bueno, ¡aquí esta y yo sigo viva! Perdónenme si esto no tiene nada de emocionante que poder decir, porque últimamente eh pensado que mis capítulos no tienen mucha acción como los que hice en De Regreso a Mi Vida ¿Ustedes que creen? Como sea, las cosas que atacaron a Fi y Marshall se llaman Sombras, por algo el titulo se llama Bienvenidos al Bosque de las Sombras, pero esto no significa que sean lo único existente en ese bosque. Pero ahora vayamos a mi parte favorita de esto: ¡Los agradecimientos!
Mil gracias y abrazos a Paqs, Guest, Yoshii Lee y Blackoctubre por sus Reviews en el capitulo anterior. Se les agradece no dejar de leer.
Y bueno, creo que eso es todo por el capitulo de hoy. Espero que les haya gustado. Nos vemos pronto. Adios.
Riux, Chaitooo.
