OLAZA DE CALOR
Cap. 16 Porqué no me sorprende
Sherlock, ansioso de poder, no perdía un segundo en contemplaciones. John, por su parte, reflejaba un obvio estado de excitación imposible de ocultar. Pero, ¿para qué querría hacerlo?
— John, tu ropa sobra —no tuvo inconveniente en resaltar.
— Tú siempre con tanto tacto —rio. — No tienes más que quitármela —desafió lamiéndose los labios. Pero, en vez de verse desprovisto de camisa, se vio en un pestañeo desnudo de cintura para abajo. No perdía el tiempo su aprendiz, para nada. — ¿Podrás tú solo? —sonrió.
— Cállate, John. No me dejas concentrarme —respondió el moreno estudiando su miembro.
— No es un examen, Sherlock. Sólo..., oh, exacto...—suspiró cuando la boca del detective se hizo con todo. El menor lo dejó libre de nuevo, dibujó una sonrisa y pasó su lengua en diagonal. John sólo se preocupaba de que el aire le llegase.
— John, quiero hacer algo... —pidió desde su posición.
— Lo que quieras —respondió echado la cabeza hacia atrás, soltando el aire acumulado. Los ojos de Sherlock iluminaron la sala.
— Túmbate —ordenó. Y John obedeció, dejando que se desenvolviese por sí mismo. Sherlock terminó de deshacerse de su ropa, o lo que quedaba de ella, frente al atento exsoldado, que se humedecía los labios. Se quedó quieto sobre el suelo mientras el más alto se ocupaba de él. ¡Adiós ropa, hola sexo!
El moreno se sentó en su abdomen dándole la espalda, bajando hasta su pene de nuevo, movimiento su cuerpo para dejarlo cerca del mayor. Su entrada y su salida quedaron disponibles para John y no perdió oportunidad; se apoderó de su trasero, lo tomó entre sus manos y lo acercó a sus labios. Sonrió al pensar lo que estaba a punto de hacer; ¿quién se lo habría dicho? Creó el contacto y provocó un escalofrío en su compañero. Él, abandonando un momento su labor, desvió su cometido un poco más hacia el sur. John no podía creer la situación; digna del mejor pintor. Y la sensación era tan...
— Dios, Sherlock... —exactamente ésa. Sherlock estaba demasiado ocupado para responder. Tal era la excitación de John que decidió compartirla, por así decirlo, saboreando de nuevo su semilla. Rozó, lamió, volvió a rozarle. Jugaba subiendo la temperatura del moreno y crispando sus nervios. Pero Sherlock, lejos de distraerse, pasó su lengua por toda la superficie hasta hacerse rey. Una batalla cada vez más reñida, que incluía el tacto de piernas y manos. Aunque a muchas mujeres conquistó, ninguna pudo enamorarlo. El detective lo consiguió sin apenas intentarlo.
John perdió el control de su cuerpo y se vino sin dejar de estimular al moreno; un trabajo sobrehumano pero muy gratificante, pues Sherlock no tardó en acompañarle completamente fuera de sí. Se dejó caer a un lado y se hizo el silencio, roto tan sólo por la respiración.
— Un 69. ¿Estuviste viendo porno gay, Sherlock? —preguntó John con una sonrisa, girándose un poco.
— Un mago nunca revela sus secretos —le costó decir.
— Lo tomaré como un sí —Sherlock bufó, provocando la risa del mayor. — No te hagas el ofendido —le tocó el pie ya curado. — Sherlock, tú estabas vestido porque fuiste a por el erizo, ¿pero yo? —recordó.
— Secreto, John, secreto —respondió llevando la mano a su labio hinchado y dolorido con gesto de dolor. John se incorporó y acercó su mano.
— Tendré que curarte este labio —Sherlock cerró los ojos al contacto.
...
El doctor salió de una visita rápida al inodoro.
— ¿Sherlock? —preguntó entrando al salón. ¡Mira a quién tenemos aquí! —exclamó al ver al pequeño animal que tenía ahora por mascota. Lo tomó y fue a su laptop a mirar su blog. Le había tomado cariño al curioso regalo. Tendría que buscarle un nombre. Bueno, ya lo pensaría.
Justo cuando iba a encender la laptop vio un post-it sobre ella.
He salido a un caso.
No te enfades.
Cuida del erizo.
Te quiero.
Sherlock
Suspiró. Mirándolo por el lado bueno, tenía el día para él. Ya le preguntaría a la vuelta. Alguna buena razón/excusa tendría.
Encendió la laptop y ahí estaba: una foto de ellos dos de fondo de pantalla. Se veían tan felices...
— Te amo —susurró tocando la pantalla.
Mensaje nuevo: Ya está disponible su pedido de juegos eróticos, preservativos y lubricante de sabores. Puede pasar a recogerlo cuando desee. El precio de todo es...
— Porqué no me sorprende —rio divertido. — Porqué será...
o.o.o
¡Y con esta entrega acaba este longfic!
Espero que hayan disfrutado leyéndolo.
La verdad, yo disfruté mucho escribiéndolo.
Como saben, toda crítica constructiva es siempre bien recibida. Y todo review, favoritos… :D ¡Alimenten este cerebro en construcción :3!
Seguiré escribiendo historias para todos los que me leen,
intentando hacerles un poquito más felices con cada una.
¡Hasta la vista!
